Lección N°10: Los engaños finales de Satanás

Para el sábado 3 de junio de 2.023

Sábado 27 de mayo

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Apocalipsis 12:9; 16:13, 14; 1 Tesalonicenses 4:16, 17; Ezequiel 8:16; 20:1-20; Apocalipsis 18:4, 5.

PARA MEMORIZAR:

“Santifícalos en la verdad. Tu palabra es verdad” (Juan 17:17).

Era una de esas hermosas mañanas de septiembre en Chicago. Cuando el sol se elevaba sobre el lago Míchigan, los conductores luchaban con los embotellamientos en las autopistas Kennedy y Eisenhower, y los niños se

dirigían a la escuela, comenzó a aflorar una historia escalofriante que infundió miedo en el corazón de los habitantes de Chicago. La gente se enfermaba trágicamente, y algunos morían pocas horas después de tomar las cápsulas de Tylenol. En las pruebas, se demostró que cada una de las cápsulas estaba envenenada con cianuro de potasio, un veneno mortal. Un desquiciado había manipulado el medicamento. Hasta el día de hoy, no se sabe quién hizo esto.

Como hemos visto, Apocalipsis nos advierte que “los que habitan en la Tierra” beberán una poción mortal llamada el “vino de Babilonia”. Existen doctrinas y enseñanzas falsas que, en definitiva, solo conducirán a la muerte. Sin embargo, el mundo no está desprovisto del antídoto, la protección, contra este veneno espiritual: el mensaje de los tres ángeles.

En la lección de esta semana, seguiremos viendo no solo los engaños de Babilonia, sino también el plan de Jesús para salvarnos de estos engaños y de la muerte que, de lo contrario, provocarían.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Está por sobrecogernos la lucha final del gran conflicto, cuando con «grande potencia, y señales, y milagros mentirosos, y con todo engaño de iniquidad», Satanás obrará para representar falsamente el carácter de Dios, a fin de seducir, «si es posible, aun a los escogidos’. Mateo 24:24. Si hubo alguna vez un pueblo que necesitase un aumento constante de la luz del cielo, es el pueblo que, en este tiempo de peligro, Dios llamó a ser depositario de su santa ley y a vindicar su carácter delante del mundo. Aquellos a quienes se confió un cometido tan sagrado deben ser espiritualizados y elevados por las verdades que profesan creer (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 696).

Jesús dijo: «Yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad». Juan 17:19. «Tu palabra es verdad». Por lo tanto, necesitamos familiarizarnos con la Palabra de Dios, estudiarla y practicarla en la vida. Negamos a Jesús como al que quita los pecados del mundo si, después de aceptar la verdad, no revelamos al mundo los efectos santificadores de la verdad en nuestro propio carácter. Si no somos hombres y mujeres mejores, si no somos más bondadosos, más compasivos, más corteses, más llenos de ternura y amor; si no manifestamos a otros el amor que indujo a Jesús a venir al mundo en misión de misericordia, no somos testigos ante el mundo del poder de Cristo…

Cristo es nuestro modelo, pero a menos que lo contemplemos, que nos espaciemos en su carácter, no lo reflejaremos en nuestra vida práctica. Fue manso y humilde de corazón. Nunca cometió una acción ruda, nunca pronunció una palabra descortés. El Señor no se complace con nuestra conducta ruda y carente de simpatía manifestada hacia los demás. Debemos sacar de nuestro carácter todo egoísmo, y debemos llevar el yugo de Cristo. Entonces… Estaremos listos para vivir en compañía de los ángeles. Debemos estar en el mundo pero no debemos ser del mundo. Tal como el Señor de la vida y de la gloria vino a nuestro mundo para representar al Padre, así debemos ir al mundo para representar a Jesús (That I May Know Him, p. 306; parcialmente en A fin de conocerle, p. 308).

Corred la carrera cristiana con paciencia, y revelaos superiores a toda tentación que os sobrevenga, por gravosa que sea. Resistid al diablo y huirá de vosotros. Acercaos a Dios; y si estáis deseoso de dar el primer paso hacia arriba, encontraréis su mano extendida para ayudaros. Depende de vosotros, individualmente, si camináis a la luz del Sol de Justicia, o en las tinieblas del error. La verdad de Dios puede ser una bendición para vosotros solo si permitáis que vuestra influencia purifique y refine vuestra alma (Sons and Daughters of God, p. 79; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 81).


Domingo 28 de mayo

EL CAMINO QUE AL HOMBRE LE PARECE DERECHO

En el contexto del tiempo del fin, Jesús pronunció una poderosa advertencia: “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos” (Mar. 13:22). ¿Quiénes son los “escogidos”? Más adelante dice: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mat. 24:31). Asusta un poco, ¿verdad?, cuando el engaño en los últimos días será tan grande que hasta los fieles correrán el riesgo de ser engañados.

Lee Apocalipsis 12:9. ¿A quiénes engaña Satanás? ¿Cómo entendemos estas palabras?

Apocalipsis 12:9

Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

Obviamente, Dios va a tener algunos fieles en los últimos días, como los ha tenido a lo largo de los siglos. Sin embargo, la terminología aquí muestra cuán extendido es realmente el engaño de Satanás.

Lee Proverbios 14:12. ¿Qué poderosa advertencia se presenta aquí?

Proverbios 14:12

12 Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.

Muchas veces el consejo es que la gente siga su propia conciencia para determinar por sí misma lo que está bien o lo que está mal, qué es bueno o malo, y luego vivir conforme a eso. Pero la Escritura enseña que todos somos pecadores, todos estamos corrompidos (Jer. 17:9, Rom. 3:9-18); por lo tanto, confiar en nuestros sentimientos es casi una garantía de que, tarde o temprano, tergiversaremos la verdad e incluso actuaremos mal. Hubo gente que, totalmente convencida de la rectitud de su causa, cometió muchas maldades a lo largo de los siglos. Es decir, siguió el “camino que al hombre le parece derecho”.

En lugar de eso, nosotros debemos sumergirnos en la Palabra de Dios, y de su Palabra, al rendirnos al Espíritu Santo, aprender a distinguir la verdad del error, el bien del mal, lo bueno de lo malo. Abandonados a nuestra propia suerte, o incluso a nuestros propios sentidos, podemos llegar a ser presa fácil de los engaños de Satanás.

Piensa en ejemplos de personas que actuaron sobre la base de lo que ellas creían que estaba bien, o incluso que era la voluntad de Dios, pero que realizaron cosas malas. ¿Qué podemos aprender de estos trágicos acontecimientos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando se permite que el impulso y la emoción controlen el juicio sereno, se corre el riesgo de avanzar con demasiada velocidad, aun cuando se viaje por un camino correcto. El que viaja excesivamente rápido, encontrará que esto es peligroso en más de un sentido. Puede ser que no transcurra mucho tiempo hasta que se salga del camino correcto para introducirse en una senda equivocada.

Ni una sola vez debería permitirse que los sentimientos dominen sobre el juicio. Existe el peligro de excederse en lo que es lícito, y lo que es ilícito ciertamente conducirá hacia sendas falsas. Si no se efectúa una obra cuidadosa, ferviente y sensata, sólida como una roca, en lo que atañe a la promoción de cada idea y principio, y en cada nueva presentación, habrá almas que serán arruinadas…

Muchos suponen que una emoción o un rapto de los sentimientos constituyen una evidencia de la presencia del Espíritu Santo. Hay peligro de que no se comprendan los sentimientos correctos, y de que las palabras de Cristo: «Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado» (Mateo 28:20), pierdan su significación… Decid a nuestro pueblo: «No estéis impacientes por introducir algo que no haya sido revelado en la Palabra. Manteneos cerca de Cristo» (Mensajes selectos, t. 2, pp. 18, 19).

Jesús elevó su voz en amonestación: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis». Mateo 7:15-16. «Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová». Jeremías 23:16. «Si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo; o, mirad, allí está, no le creáis. Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos. Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes». Marcos 13:21-23 (Mensajes selectos, t. 3, p. 390).

Dios no le ha dado al hombre la libertad de apartarse de sus mandamientos. El Señor había declarado a Israel: «No haréis… cada uno lo que le parece», sino «guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando». Deuteronomio 12:8, 28. Al decidir sobre cualquier camino a seguir, no hemos de preguntarnos si es previsible que de él resultará algún daño, sino más bien si está de acuerdo con la voluntad de Dios. «Hay camino que al hombre parece derecho; empero su fin son caminos de muerte». Proverbios 14:12…

No puede darse mayor evidencia del poder engañador de Satanás que el hecho de que muchos que son dirigidos por él se engañan a sí mismos con la creencia de que están en el servicio de Dios. Cuando Coré, Datán y Abiram se rebelaron contra la autoridad de Moisés, creyeron que solo se estaban oponiendo a un jefe humano, a un hombre como ellos mismos; y llegaron a creer que estaban realmente haciendo la voluntad de Dios… El mismo espíritu existe todavía en los corazones de los que insisten en seguir su propia voluntad en oposición a la voluntad de Dios (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 687-689).


Lunes 29 de mayo

LA VIEJA MENTIRA DE LA INMORTALIDAD

Lee Apocalipsis 16:13 y 14; y 18:2 y 23. ¿Qué alusiones al espiritismo encuentras en estos versículos?

Apocalipsis 16:13-14

13 Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; 14 pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.

Apocalipsis 18:2 y 23

Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

23 Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones.

Expresiones como “habitación de demonios” o “espíritus de demonios” y “hechicerías” indican actividad demoníaca. No es de extrañar que se nos haya advertido que de los dos grandes engaños en los últimos días, uno será “la inmortalidad del alma” (ver CS 645, 646).

Por supuesto, eso es muy fácil de ver en la actualidad. Incluso en el mundo cristiano, la idea de que el alma es inmortal es casi una doctrina cristiana básica. Muchos cristianos creen que, al morir, los salvos ascienden al Cielo, y los perdidos descienden al infierno. ¿Con qué frecuencia, por ejemplo, después de la muerte del gran evangelista Billy Graham, escuchamos que “Billy Graham está seguro ahora en el Cielo, en los brazos amorosos de Jesús”, o expresiones similares? Este tipo de cosas se enseñan todo el tiempo desde los púlpitos, en las aulas y, especialmente, en los funerales.

Lee Eclesiastés 9:5; Job 19:25 al 27; 1 Tesalonicenses 4:16 y 17; y Apocalipsis 14:13. ¿Qué instrucción clara dio Dios a su pueblo acerca de la vida después de la muerte, y dónde encontramos esperanza?

Eclesiastés 9:5

Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.

Job 19:25-27

25 Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; 26 Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; 27 Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí.

1 Tesalonicenses 4:16-17

16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Apocalipsis 14:13

13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.

Uno de los pilares del engaño babilónico es una falsa concepción de la muerte, que, sobre la base de la idea de la inmortalidad del alma, prepara el camino para la influencia engañosa del espiritismo. Si tú crees que los muertos, de alguna forma, están vivos y hasta podrían llegar a comunicarse con nosotros, entonces, ¿qué protección tienes contra cualquiera de los miles de engaños de Satanás? Si alguien que tú creías que era tu madre, tu hijo u otro ser querido fallecido apareciera de repente y hablara contigo, ¿cuán fácil sería dejarte engañar por tus sentidos? Esto ha sucedido en el pasado, ocurre ahora y, sin duda, a medida que nos acercamos a los últimos días, volverá a suceder. Nuestra única protección es permanecer firmemente arraigados en lo que la Biblia enseña, y aferrarnos a la enseñanza bíblica sobre la muerte como un sueño hasta la segunda venida de Jesús.

¿Qué ejemplos de espiritismo moderno existen hoy en tu cultura? ¿Por qué la adhesión firme a la Palabra de Dios es nuestra única protección?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Satanás dijo a sus ángeles que hiciesen un esfuerzo especial por difundir la mentira que le fue dicha por primera vez a Eva en el Edén: «No moriréis». Y a medida que el error fuese recibido por la gente, y esta fuese inducida a creer que el hombre es inmortal, Satanás le haría creer que el pecador ha de vivir en tormento eterno. Entonces el camino quedó preparado para que Satanás obrase por medio de sus representantes y señalara a Dios ante la gente como un tirano vengativo, que hunde en el infierno a todos los que no le agradan, y les hace sentir su ira para siempre; y que, mientras sufren indecible angustia y se retuercen en las llamas eternas, los mira con satisfacción. Satanás sabía que si este error era recibido, Dios sería odiado por muchos, en vez de ser amado y adorado; y que muchos se verían inducidos a creer que las amenazas de la Palabra de Dios no habían de cumplirse literalmente, porque sería contrario a su carácter de benevolencia y amor hundir en tormentos eternos a los seres a quienes creó (Primeros escritos, pp. 21 8, 219).

Gran parte de los tristes resultados del espiritismo recaerá sobre los ministros de esta época, porque han pisoteado la verdad, y preferido las fábulas.. [La inmortalidad del alma] es el fundamento del espiritismo. En ninguna parte enseña la Palabra de Dios que el hombre es inmortal. La inmortalidad es atributo exclusivo de Dios, «el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén». 1 Timoteo 6:16.

La Palabra de Dios, debidamente comprendida y aplicada, es una salvaguardia contra el espiritismo. La teoría de un infierno que arde eternamente, predicada desde el púlpito y presentada constantemente a la gente, representa una injusticia para el carácter benevolente de Dios. Lo presenta como el mayor tirano del universo. Este difundido dogma ha hecho volver a millares hacia el universalismo, la incredulidad y el ateísmo. La Palabra de Dios es clara. Es una recta cadena de verdad, y resultará un ancla para aquellos que estén dispuestos a recibirla, aun cuando hayan de sacrificar sus apreciadas fábulas. Ella los salvará de los terribles engaños de estos tiempos peligrosos (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 308).

La doctrina de la inmortalidad del alma ha preparado el camino para el espiritismo moderno… Este es una canal que se considera sagrado, por cuyo medio Satanás obra para cumplir sus propósitos. Los ángeles caídos que ejecutan sus órdenes aparecen como mensajeros del mundo de los espíritus. Mientras pretende poner a los vivos en comunicación con los muertos, el enemigo ejerce sobre sus mentes su mágica Influencia…

Muchos tratan de explicar las manifestaciones espiritistas atribuyéndolas enteramente a fraudes y prestidigitación por parte del médium. Aunque es cierto que numerosas veces se han presentado trucos como si fueran manifestaciones genuinas, también ha habido señaladas demostraciones de poder sobrenatural. Los ruidos misteriosos con los cuales comenzó el espiritismo moderno no fueron el resultado de trucos o habilidades humanos, sino obra directa de ángeles malignos, que de ese modo introdujeron uno de los engaños más eficaces para la destrucción de las almas. Muchos serán entrampados gracias a su opinión de que el espiritismo es solo impostura humana; cuando se enfrenten con manifestaciones evidentemente sobrenaturales serán engañados e inducidos a aceptarlas como el gran poder de Dios (La historia de la redención, pp. 412-414).


Martes 30 de mayo

BABILONIA: EL CENTRO DEL CULTO AL SOL

La adoración al Sol era notoria en Egipto, Asiria, Persia y, desde luego en Babilonia. En su libro The Worship of Nature [La adoración de la naturaleza], James G. Frazer hace esta observación: “En la antigua Babilonia, se adoraba al Sol desde la antigüedad inmemorial” (t. 1, p. 529). Quizá te parezca sorprendente, pero hubo veces en que la adoración al Sol babilónica influyó en la adoración del pueblo de Dios en el Antiguo Testamento.

Lee Ezequiel 8:16; y 2 Reyes 23:5 y 11. ¿Qué escribieron los profetas sobre la influencia de la adoración al Sol en Israel y Judá? (Ver también Rom. 1:25).

Ezequiel 8:16

16 Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente.

2 Reyes 23:5 y 11

Y quitó a los sacerdotes idólatras que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos.

11 Quitó también los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol a la entrada del templo de Jehová, junto a la cámara de Natán-melec eunuco, el cual tenía a su cargo los ejidos; y quemó al fuego los carros del sol.

Romanos 1:25

25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

El profeta Ezequiel, contemporáneo de Daniel, describió a algunos del pueblo de Dios dándole la espalda al Templo de Dios, ya que adoraban al Sol hacia el este. En lugar de adorar al Creador del Sol, adoraban al Sol.

En Apocalipsis 17, Juan describe un tiempo en que los principios de Babilonia, incluyendo la adoración al Sol, entrarían en la iglesia cristiana durante una era de transigencia. La conversión superficial de Constantino, en la primera parte del siglo IV, causó gran alegría en el Imperio Romano. Constantino tenía una fuerte afinidad con la adoración al Sol. Edward Gibbon, el renombrado historiador, escribe: “El Sol se celebró universalmente como el guía invencible y protector de Constantino” (The History of the Decline and Fall of the Roman Empire, cap. 20). En el año 321 d.C., Constantino también aprobó la primera “ley dominical”. Este edicto declaraba: “En el venerable día del Sol, que los magistrados y la gente que reside en las ciudades descansen, y que todos los talleres se cierren” (Edicto de Constantino, 321 d.C.). Esta no era una ley que imponía la observancia del domingo para todos los súbditos de Constantino, pero fortaleció la observancia del domingo en la mente de la población romana.

Fue en décadas sucesivas que los emperadores y los papas, mediante decretos de Estado y concilios eclesiásticos, siguieron instaurando el domingo como el día singular de culto; lo que sigue vigente en la actualidad para la mayoría de los cristianos. Qué poderoso ejemplo de la dura verdad de que solo porque la mayoría cree en algo, o lo practica, no significa que sea lo correcto.

Observa a tu alrededor y fíjate cuán frecuente es la adoración dominical en las iglesias cristianas. ¿Qué debe enseñarnos este hecho acerca de cuán generalizados son los engaños de Satanás? Al igual que con el estado de los muertos, ¿cuál es nuestra única salvaguardia?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En el sexto año del reinado de Sedequías, el Señor reveló a Ezequiel en visión algunas de las abominaciones que se estaban practicando en Jerusalén y dentro de las puertas de la casa del Señor, aun en el atrio interior…

A los que debieran haber sido guías espirituales del pueblo, «los ancianos de la casa de Israel», en número de setenta, los vio ofreciendo incienso ante las representaciones idólatras que se habían introducido en cámaras ocultas dentro de las sagradas dependencias del atrio del templo.

El profeta había de ver «abominaciones mayores» aún. Le fueron mostradas, ante la puerta que conducía del atrio exterior al interior, «mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tammuz»; y «en el atrio de adentro de la casa de Jehová… a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros al oriente, y encorvábanse al nacimiento del sol». Ezequiel 8:13-16 (Profetas y reyes, p. 330).

Constantino, pagano aún, promulgó un decreto para apoyar la observancia general del domingo como una festividad pública en todo el Imperio Romano. Después de su conversión siguió siendo un ferviente abogado del domingo, y su edicto pagano fue puesto en vigencia en provecho de su nueva fe. Pero el honor manifestado hacia ese día no era suficiente para impedir que los cristianos consideraran que el sábado era el día santo del Señor. Había que dar otro paso más; el falso día de reposo debía ser exaltado para lograr su igualdad con el verdadero. Pocos años después de la promulgación del decreto de Constantino, los obispos de Roma le confirieron al domingo el título de día del Señor. De ese modo se indujo a la gente gradualmente a que considerara que poseía un cierto grado de santidad. No obstante, se seguía guardando el sábado original (La historia de la redención, pp. 345, 346).

El archiengañador. estaba resuelto a reunir al mundo cristiano bajo su estandarte, y a ejercer su poder por medio de su representan te, el orgulloso pontífice que pretendía ser el representante de Cristo. Logró cumplir sus propósitos por medio de paganos semiconvertidos, prelados ambiciosos y miembros de iglesia mundanos. Se celebraron grandes concilios, de vez en cuando, a los que concurrían dignatarios de la iglesia procedentes de todas partes del mundo. En casi cada uno de ellos se degradaba un poco más el sábado que Dios había instituido, mientras en forma proporcional se exaltaba el domingo. De ese modo la festividad pagana finalmente llegó a ser honrada como una institución divina, mientras al sábado de la Biblia se lo declaró reliquia del judaísmo, y se insistió en que su observancia era maldita..

Los protestantes insisten ahora en que la resurrección de Cristo en domingo es el origen del día de reposo cristiano. Pero no hay evidencias bíblicas para esto. Ni Cristo ni los apóstoles le dieron tal honor a ese día. La observancia del domingo como institución cristiana tiene sus orígenes en el «misterio de la iniquidad» que, ya en los días de Pablo, había comenzado a obrar (La historia de la redención, pp. 346, 347).


Miércoles 31 de mayo

UN LLAMADO A LA FIDELIDAD

El mensaje del segundo ángel en Apocalipsis 14 es: “ ‘¡Ha caído, ha caído la gran Babilonia!’ ” En Apocalipsis 17, la mujer identificada como la Babilonia espiritual, vestida de púrpura y escarlata, cabalga sobre una bestia de color escarlata, hace circular su copa de vino y embriaga al mundo con el error. Iglesia y Estado se unen. La falsedad prevalece. Los demonios hacen sus milagros para engañar. El mundo se lanza a su conflicto final.

Al mismo tiempo, el pueblo de Dios es difamado, ridiculizado, oprimido y perseguido, pero en Cristo y por el poder de su Espíritu Santo, es firme en su compromiso. Todos los poderes del infierno y las fuerzas del mal no pueden quebrar su lealtad a Cristo. Está seguro en él. Él es su “amparo y fortaleza”, su “pronto auxilio en las tribulaciones” (Sal. 46:1).

Dios está llamando a un pueblo del tiempo del fin a volver a ser fiel a su Palabra. Jesús oró: “Santifícalos en la verdad. Tu palabra es verdad” (Juan 17:17). La verdad de la Palabra de Dios, no la opinión humana ni la tradición, es la Estrella del Norte para guiarnos en esta hora crítica de la historia de la Tierra.

Esta es una declaración notable del Dr. Edward T. Hiscox, autor del Standard Manual for Baptist Churches [Manual de referencia para las Iglesias Bautistas]. En 1893, habló ante un grupo de cientos de pastores bautistas y los sorprendió con la explicación de cómo llegó el domingo a la iglesia cristiana.

“¡Qué lástima que [el domingo] venga etiquetado con la marca del paganismo, y bautizado con el nombre del dios Sol, luego adoptado y sancionado por la apostasía papal, y cedido como un legado sagrado al protestantismo!” (E. Hiscox, ante un congreso de pastores de Nueva York, 13 de noviembre de 1893).

Lee Ezequiel 20:1 al 20. ¿Cuál es la esencia del mensaje de Ezequiel aquí, y cómo encaja el sábado con este llamado a la fidelidad?

Ezequiel 20:1-20

 Aconteció en el año séptimo, en el mes quinto, a los diez días del mes, que vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a Jehová, y se sentaron delante de mí. Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿A consultarme venís vosotros? Vivo yo, que no os responderé, dice Jehová el Señor. ¿Quieres tú juzgarlos? ¿Los quieres juzgar tú, hijo de hombre? Hazles conocer las abominaciones de sus padres, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: El día que escogí a Israel, y que alcé mi mano para jurar a la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé mi mano y les juré diciendo: Yo soy Jehová vuestro Dios; aquel día que les alcé mi mano, jurando así que los sacaría de la tierra de Egipto a la tierra que les había provisto, que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras; entonces les dije: Cada uno eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios. Mas ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme; no echó de sí cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron los ídolos de Egipto; y dije que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto. Con todo, a causa de mi nombre, para que no se infamase ante los ojos de las naciones en medio de las cuales estaban, en cuyos ojos fui conocido, actué para sacarlos de la tierra de Egipto. 10 Los saqué de la tierra de Egipto, y los traje al desierto, 11 y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá. 12 Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico. 13 Mas se rebeló contra mí la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere, vivirá; y mis días de reposo profanaron en gran manera; dije, por tanto, que derramaría sobre ellos mi ira en el desierto para exterminarlos. 14 Pero actué a causa de mi nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado. 15 También yo les alcé mi mano en el desierto, jurando que no los traería a la tierra que les había dado, que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras; 16 porque desecharon mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y mis días de reposo profanaron, porque tras sus ídolos iba su corazón. 17 Con todo, los perdonó mi ojo, pues no los maté, ni los exterminé en el desierto; 18 antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus ídolos. 19 Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra; 20 y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.

Ezequiel 20 es un llamado ferviente para que Israel abandone las prácticas paganas y adore al Creador y no a sus dioses falsos; en este caso, los “ídolos de Egipto”. En el mensaje de los tres ángeles, Dios hace un llamado similar a “adorar al Creador”, porque “ha caído Babilonia”. Y también, como sabemos, el sábado, y la fidelidad a él, jugarán un papel importante en los acontecimientos finales.

¿Qué lecciones podemos extraer para nosotros de lo que está escrito en Ezequiel 20:1 al 20? (Ver también 1 Cor. 10:11).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El tiempo presente es un momento de solemne privilegio y sagrada confianza. Si los siervos de Dios cumplen fielmente el cometido a ellos confiado, grande será su recompensa… La ferviente labor, el trabajo abnegado, el esfuerzo paciente y perseverante, serán recompensados abundantemente. Jesús dirá: Ya no os llamo siervos, sino amigos. Juan 15:15. El Maestro no concede su aprobación por la magnitud de la obra hecha, sino por la fidelidad manifestada en todo lo que se ha hecho. No son los resultados que alcanzamos, sino los motivos por los cuales obramos, lo que más importa a Dios. El aprecia sobre todo la bondad y la fidelidad (Obreros evangélicos, p. 282).

El fiel embajador de Cristo no se avergüenza de la bandera de la cruz. No deja de proclamar la verdad por impopular que sea. En todo lugar, a tiempo y fuera de tiempo, proclama las buenas nuevas de la salvación. Los misioneros de Dios son llamados a enfrentar peligros, a soportar privaciones y a sufrir vituperio por causa de la verdad. Pero en medio de los peligros, de las privaciones y del vituperio, aun deben mantener en alto la bandera.

El tercer ángel no proclama su mensaje en forma vacilante, ni susurrándolo. Clama con potente voz mientras vuela velozmente por el cielo. Esto demuestra que la obra de los siervos de Dios debe realizarse ferviente y rápidamente. Deben ser valientes testigos de la verdad. Sin nada que ensombrezca sus semblantes, con las cabezas levantadas, iluminados con los rayos del Sol de justicia que brilla sobre ellos, regocijándose de que la redención está cerca, salen proclamando el último mensaje de misericordia al mundo (Reflejemos a Jesús, p. 339).

Cada habitante de este mundo está sujeto a las leyes del gobierno de Dios. El Señor ha puesto el sábado en el centro del Decálogo y ha hecho de él la norma de la obediencia. Por su intermedio podemos aprender acerca del poder divino según está manifestado en sus obras y en su Palabra…

Los cristianos profesos que menosprecian el santo día de reposo de Dios y aceptan en cambio uno falso, hacen alarde de santidad. Pero el Señor declara que la santificación proveniente de él se concede solo a los que lo honran obedeciendo sus mandamientos. La santidad que aseveran poseer quienes permanecen en la transgresión es una santidad espuria. De esta manera el mundo religioso es engañado por el enemigo de Dios y del hombre…

Los hombres han buscado muchas mentiras. Han tomado un día común, al cual Dios no ha santificado, y lo han investido de características sagradas. Lo han proclamado como día santo, pero este hecho no le confiere la menor señal de santidad. Deshonran a Dios aceptando instituciones humanas y presentando al mundo como día de reposo cristiano un día cuya observancia no está avalada por la autoridad de un «Así dice Jehová» (Maranata: el Señor viene, p. 236).


Jueves 1 de junio

GRACIA PARA LA OBEDIENCIA

La mujer de escarlata y púrpura, montada sobre la bestia cubierta de escarlata, ha hecho circular su copa de vino, y el mundo está embriagado con las falsas doctrinas de Babilonia. Elena de White habla del “vino de Babilonia” en este claro comentario: “¿En qué consiste ese vino? En sus doctrinas falsas. Ha dado al mundo un día de reposo falso en lugar del verdadero del cuarto Mandamiento, y ha repetido la falsedad que Satanás comunicó a Eva en el Edén: la inmortalidad natural del alma” (MS 2:135). Estas enseñanzas erróneas han engañado a millones. Como resultado, Dios está dando a su pueblo, todavía atrincherado en el error, un llamado final para los últimos días.

Lee Apocalipsis 18:4 y 5. ¿Cuál es el llamado de Dios a las multitudes que aún están en organizaciones religiosas caídas?

Apocalipsis 18:4-5

Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.

Como ya hemos visto (pero vale la pena repetirlo), muchas personas del pueblo de Dios participan en organizaciones religiosas que han transigido con las enseñanzas bíblicas. Ellos no entienden las verdades de la Escritura. El llamado amoroso de Dios es claro: “¡Salgan de ella, pueblo mío, para que no participen de sus pecados y no reciban de sus plagas!” (Apoc. 18:4).

Lee 1 Juan 3:4 y compáralo con Romanos 14:23. ¿Cuál es la definición bíblica de pecado? ¿Cómo armonizan estos pasajes de la Biblia?

1 Juan 3:4

Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.

Romanos 14:23

23 Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.

El pecado es la transgresión, o quebrantamiento, de la Ley de Dios. La única manera de que alguien pueda obedecer la Ley es mediante la fe en el poder del Cristo viviente. Somos seres humanos débiles, frágiles, vacilantes y pecaminosos. Por la fe, cuando aceptamos a Cristo, su gracia expía nuestro pasado y fortalece nuestro presente. Él nos da “la gracia y el apostolado, para la obediencia” (Rom. 1:5). El llamado celestial a su pueblo que está en las iglesias que no respetan a Dios ni lo obedecen es salir por fe. Su llamado a los adventistas de las congregaciones que guardan el sábado es abandonar todos los intentos humanos egocéntricos de obediencia y llevar una vida piadosa por la fe en la gracia de Cristo, que nos libra de la condenación y el dominio del pecado. Y así como la fidelidad de Israel a la Ley (Deut. 4:6) habría sido un testimonio poderoso para el mundo, nuestra fidelidad también puede ser un testimonio poderoso que ayude a guiar a la gente a salir de Babilonia.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando Jesús comenzó su ministerio público, él limpió el templo de su sacrílega profanación. Casi el último acto de su ministerio fue limpiar otra vez el templo. Así en la obra final que se haga para la amonestación del mundo, se envían dos distintos llamados a las iglesias: el mensaje del segundo ángel, y la voz que se oyó en los cielos: «Salid de ella, pueblo mío… porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades». Apocalipsis 18:4-5.

Como Dios llamó a los hijos de Israel a salir de Egipto, para que pudieran guardar su sábado, así llama a su pueblo a salir de Babilonia para que no adoren a la bestia ni a su imagen. El hombre de pecado, que pensó en cambiar los tiempos y la ley, se ha exaltado a sí mismo por encima de Dios, presentando al mundo este falso descanso; el mundo  cristiano ha aceptado a este hijo del papado, y lo ha acunado y alimentado, desafiando así a Dios al quitar su monumento conmemorativo y estableciendo un [día de] descanso rival (Mensajes selectos, t. 3, p. 463).

Los que han recibido a Cristo deben revelar en el hogar lo que la gracia ha hecho en su favor. «A todos los que le recibieron, dioles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre»  Compenetra al verdadero creyente en Cristo una autoridad consciente que hace sentir su influencia en toda la familia. Resulta favorable para la perfección del carácter de todos sus miembros.

Un hogar piadoso bien dirigido constituye un argumento poderoso en favor de la religión cristiana, un argumento que el incrédulo no puede negar. Todos pueden ver que una influencia obra en la familia y afecta a los hijos, y que el Dios de Abraham está con ellos. Si los hogares de los profesos cristianos tuviesen el debido molde religioso, ejercerían una gran influencia en favor del bien. Serían, ciertamente, «la luz del mundo» (El hogar cristiano, p. 30).

El que llegue a ser participante de la naturaleza divina estará en armonía con la gran norma de justicia de Dios, su santa ley. Esta es la regla por la cual Dios mide las acciones de los hombres. Esta será la prueba del carácter en el juicio…

Satanás había aseverado que era imposible para el hombre obedecer los mandamientos de Dios; y es cierto que con nuestra propia fuerza no podemos obedecerlos. Pero Cristo vino en forma humana, y por su perfecta obediencia probó que la humanidad y la divinidad combinadas pueden obedecer cada uno de los preceptos de Dios.

«A todos los que le recibieron, dioles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre». Juan 1:12. Este poder no se halla en el agente humano. Es el poder de Dios. Cuando un alma recibe a Cristo, recibe poder para vivir la vida de Cristo (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 254, 255).


Viernes 2 de junio

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“ ‘Babilonia la grande’ simboliza en un sentido especial a las religiones apóstatas que se unirán en el tiempo del fin […]. ‘Babilonia la grande’ es el nombre con el que la Inspiración se refiere a la gran triple unión religiosa del papado, el protestantismo apóstata y el espiritismo […]. El nombre ‘Babilonia’ se refiere a las organizaciones y a sus dirigentes, y no tanto a sus miembros, los cuales son llamados ‘muchas aguas’ (Apoc. 17:1, 15)” (CBA 7:865).

“Merced a los dos grandes errores, el de la inmortalidad del alma y el de la santidad del domingo, Satanás someterá a la gente bajo sus engaños. Mientras el primero pone el fundamento del espiritismo, el segundo crea un lazo de simpatía con Roma” (CS 645).

En los tiempos del Antiguo Testamento, los espíritus de los muertos desempeñaban un papel importante en la religión babilónica. Los babilonios tenían una sólida creencia en la doctrina de la inmortalidad del alma. Creían que, al morir, el alma entraba en el mundo espiritual. El concepto del alma inmortal es ajeno a las enseñanzas de la Escritura. The Jewish Encyclopedia [La Enciclopedia Judía] identifica claramente el origen de la falsa idea de la inmortalidad del alma: “La creencia de que el alma sigue existiendo después de la disolución del cuerpo […] no se enseña expresamente en ninguna parte de la Sagrada Escritura […]. La creencia en la inmortalidad del alma llegó a los judíos por su contacto con el pensamiento griego y, sobre todo, por la filosofía de Platón, su principal exponente, que fue llevado a ella por los misterios órficos y eleusinos en el que los conceptos babilónicos y los egipcios se mezclaron extrañamente” (Kaufmann Kohler, The Jewish Encyclopedia, “Immortality of the Soul”, 1906).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Por qué es tan importante comprender la verdad sobre la muerte? ¿De qué nos protege? ¿Por qué es tan reconfortante, también?
  2. Algunos de los engaños del diablo son obvios; otros, más sutiles. ¿Cómo podemos evitar ser engañados por cualquiera de los dos?
  3. En clase, analicen la pregunta del estudio del domingo, acerca de quienes hacen el mal creyendo que están haciendo la voluntad de Dios, como se revela en la Biblia. ¿Cómo explicamos esto? ¿Qué papel debe desempeñar la Ley de Dios en la explicación?

Lección N°9: Una ciudad llamada confusión

Para el sábado 27 de mayo.

Sábado 20 de mayo

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Apocalipsis 17:1, 2, 15; 18:1-4; 17:4-6; Mateo 16:18; Jeremías 50:33-38; Salmo 115:4-8.

PARA MEMORIZAR:

 “Pelearán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados, elegidos y fieles” (Apoc. 17:14).

El tema del Gran Conflicto se resume en Apocalipsis con el simbolismo de dos mujeres: una vestida del Sol, en Apocalipsis 12, y una vestida de escarlata, en Apocalipsis 17.

El sorprendente símbolo de la mujer vestida del Sol, en la deslumbrante gloria de Cristo, se encuentra en Apocalipsis 12. Ella es fiel a su verdadero amor, Jesús. Ella no se contamina con la corrupción de doctrinas falsas. A lo largo de la Biblia, una mujer pura simboliza a la novia de Jesús, o la verdadera iglesia. En Jeremías 6:2, el profeta dice: “Como mujer hermosa y delicada comparé a la hija de Sion” (JBS). El profeta utiliza la expresión “hija de Sion”, o una mujer fiel, para describir al pueblo de Dios. (Ver también Efe. 5:25-32; Ose. 2:20).

En contraste, la Biblia compara la apostasía con la prostitución o el adulterio (Sant. 4:4). Ezequiel se lamenta al hablar de la rebelión y la infidelidad de Israel: “Eres una esposa adúltera que recibe a extraños en lugar de a su propio marido” (Eze. 16:32).

En la lección de esta semana, estudiaremos a estas dos mujeres del Apocalipsis y exploraremos con más profundidad el conflicto entre la verdad y el error.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La palabra «Babilonia» deriva de «Babel» y significa confusión. Se emplea en las Santas Escrituras para designar las varias formas de religiones falsas y apóstatas. En el capítulo 17 del Apocalipsis, Babilonia está simbolizada por una mujer, figura que se emplea en la Biblia para representar una iglesia; siendo una mujer virtuosa símbolo de una iglesia pura, y una mujer vil, de una iglesia apóstata (El conflicto de los siglos, p. 378).

Los solemnes mensajes que en el Apocalipsis se dieron en su orden deben ocupar el primer lugar en el pensamiento de los hijos de Dios. No debemos permitir que nuestra atención sea cautivada por otra cosa. Un tiempo precioso pasa rápidamente y hay peligro de que muchos se dejen robar el tiempo que debieran dedicar a la proclamación del mensaje que Dios envió a un mundo caído. Satanás está satisfecho cuando nota cómo se dejan desviar las mentes que debieran estar ocupadas en el estudio que concierne a las realidades eternas.

El testimonio de Cristo, que reviste el carácter más solemne, debe ser dado al mundo. En todo el libro del Apocalipsis se encuentran promesas preciosas y alentadoras, así como advertencias del significado más solemne. ¿No querrán leer el testimonio dado por Cristo a su discípulo Juan los que pretenden poseer un conocimiento de la verdad? En él, no hay suposiciones ni engaños científicos. Contiene verdades que atañen a nuestro bienestar presente y futuro. ¿Por qué mezclar la paja con el grano? (Testimonios para la iglesia, t. 8, pp. 316, 317).

Al acercarnos al fin de la historia de este mundo, las profecías que se relacionan con los últimos días requieren en forma especial nuestro estudio. El último libro del Nuevo Testamento está lleno de verdades que necesitamos entender. Satanás ha cegado las mentes de muchos, de manera que se han regocijado de encontrar alguna excusa para no estudiar el Apocalipsis. Pero Cristo, por medio de su siervo Juan, ha declarado allí lo que acontecerá en los postreros días, y dice: «Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas». Apocalipsis 1:3.

«Esta empero es la vida eterna —dice Cristo—: que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado». Juan 17:3. ¿Por qué es que no comprendemos el valor de este conocimiento? ¿Por qué no arden estas preciosas verdades en nuestro corazón? ¿Por qué no hacen temblar nuestros labios y penetran todo nuestro ser? (Palabras de vida del gran Maestro, p. 103).

Debemos recordar siempre el hecho de que el tiempo es corto. La iniquidad abunda por todas partes. Los justos son como luces en el mundo. Por medio de ellos la gloria de Dios debe manifestarse a este. Recuerden siempre los solemnes acontecimientos del futuro: El gran juicio Investigador y la venida de Cristo. Ustedes y sus hijos deben prepararse para ese día (Cada día con Dios, p. 320).


Domingo 21 de mayo

DOS SISTEMAS OPUESTOS

Lee Apocalipsis 12:17 y 17:14. ¿Cómo se describe a la iglesia de Dios, y cuál es la reacción de Satanás frente a ella?

Apocalipsis 12:17

17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

Apocalipsis 17:14

14 Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.

A lo largo de los siglos, Dios siempre ha tenido un pueblo que le ha sido fiel. Apocalipsis 12:17 describe su fidelidad como los que “guardan los mandamientos de Dios”, y en otra parte también se los describe como “llamados, elegidos y fieles” (Apoc. 17:14).

Lee Apocalipsis 14:8; y 17:1 y 2. ¿Qué anuncio solemne hace el ángel, y qué hizo Babilonia para justificar ese anuncio?

Apocalipsis 14:8

Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.

Apocalipsis 17:1-2

1 Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

Juan escribió el libro de Apocalipsis a fines del siglo I. Por entonces, la antigua ciudad de Babilonia era un cúmulo de polvo. Cuando Juan escribió los mensajes del libro de Apocalipsis, ya hacía varios siglos que la ciudad literal de Babilonia había sido destruida.

En Apocalipsis, la antigua ciudad de Babilonia es consideraba un tipo, o símbolo, de la Babilonia del tiempo del fin. En las profecías del Apocalipsis, Babilonia representa un sistema religioso falso que tendrá características similares a las de la Babilonia del Antiguo Testamento. Los principios que guiaron a la antigua Babilonia serán la estructura que apuntale a la Babilonia moderna y espiritual.

En Apocalipsis 17:1 al 6, una mujer vestida de púrpura y escarlata avanza en forma resuelta sobre el escenario del tiempo. Esta mujer cabalga sobre una bestia de color escarlata. La Biblia la llama ramera. Ella ha dejado a su verdadero amor, Jesucristo. Aquí el apóstol Juan nos da una representación gráfica de un sistema religioso apóstata que tiene una poderosa influencia sobre el mundo. Presta atención a esta frase: este poder era alguien con quien “han fornicado los reyes de la Tierra, y sus habitantes se han embriagado con el vino de su fornicación” (Apoc. 17:2). ¿Embriagado? Este término siempre tiene una connotación negativa en la Biblia. ¿Fornicado? Esto es un símbolo de las falsas enseñanzas, de la falsa doctrina y su práctica.

Tanto los dirigentes como la gente común se han visto influenciados negativamente por este poder. ¿Cuál es nuestra única protección? (Lee Efe. 6:10-18).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Señor está a punto de castigar al mundo por su iniquidad. Está por castigar a las entidades religiosas por su rechazo de la luz y la verdad que les han sido dadas. El gran mensaje que combina los mensajes de los ángeles primero, segundo y tercero, debe ser dado al mundo. Este debiera ser el propósito de nuestra obra. Los que verdaderamente creen en Cristo estarán de acuerdo abiertamente con la ley de Jehová. El sábado es la señal entre Dios y su pueblo, y debemos hacer que sea visible nuestra conformidad con la ley de Dios observando el sábado. Él ha de ser la señal de distinción entre el pueblo elegido de Dios y el mundo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, p. 960).

La mujer Babilonia de Apocalipsis 17 está descrita como «vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro y piedras preciosas y perlas, teniendo en su mano un cáliz de oro, lleno de abominaciones, es decir, las Inmundicias de sus fornicaciones; y en su frente tenía un nombre escrito: Misterio: Babilonia la grande, madre de las rameras». El profeta dice: «Vi a aquella mujer embriagada de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús». Se declara además que Babilonia «es aquella gran ciudad, la cual tiene el imperio sobre los reyes de la tierra». Apocalipsis 17:4-6, 18 (VM). La potencia que por tantos siglos dominó con despotismo sobre los monarcas de la cristiandad, es Roma. La púrpura y la escarlata, el oro y las piedras preciosas y las perlas describen como a lo vivo la magnificencia y la pompa más que reales de que hacía gala la arrogante sede romana. Y de ninguna otra potencia se podría decir con más propiedad que estaba «embriagada de la sangre de los santos» que de aquella iglesia que ha perseguido tan cruelmente a los discípulos de Cristo. Se acusa además a Babilonia de haber tenido relaciones ilícitas con «los reyes de la tierra». Por su alejamiento del Señor y su alianza con los paganos la iglesia judía se transformó en ramera; Roma se corrompió de igual manera al buscar el apoyo de los poderes mundanos, y por consiguiente recibe la misma condenación (El conflicto de los siglos, pp. 379, 380).

Dos grandes poderes antagónicos se revelan en la última gran batalla. En un lado está el Creador del cielo y de la tierra; todos los que están a su lado llevan su sello; son obedientes a sus mandamientos. Al otro lado está el príncipe de las tinieblas con los que han preferido la apostasía y la rebelión.

Este es un tiempo solemne y terrible para la iglesia. Los ángeles 424 ya están ceñidos, esperando el mandato de Dios para derramar sus copas de ira sobre el mundo. Los ángeles destructores están por emprender la obra de la venganza, porque el Espíritu de Dios se está retirando gradualmente del mundo. Satanás también está preparando sus fuerzas del mal, saliendo «a los reyes de la tierra en todo el mundo» para reunirlos bajo su bandera y prepararlos para «la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso». Satanás hará enormes esfuerzos para obtener el dominio en el último gran conflicto. Se sacarán a la luz principios fundamentales, y habrá que tomar decisiones con respecto a ellos. El escepticismo está prevaleciendo por todas partes. La impiedad abunda. La fe de los miembros de la iglesia será probada en forma individual, como si no hubiera otra persona en el mundo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, pp. 993, 994).


Lunes 22 de mayo

EL VINO DE LA IRA

Lee Apocalipsis 17:1, 2 y 15; y 18:1 al 4. ¿Cuán extendida es la influencia de Babilonia?

Apocalipsis 17:1-2 y 15

1 Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

15 Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.

Apocalipsis 18:1-4

1 Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible. Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;

El sistema eclesiástico caído tiene un alcance internacional que influye en la gente de todo el mundo con sus engaños. Satanás está enfurecido porque el evangelio se proclamará a toda “nación, tribu, lengua y pueblo” (Apoc. 14:6) y “este evangelio del reino será predicado en todo el mundo” (Mat. 24:14), por lo que emplea todo engaño posible para cautivar la mente de los “habitantes de la Tierra” (Apoc. 17:2, NVI).

Apocalipsis 17:2 continúa su explicación del misterio de Babilonia la Grande al declarar que ella ha “fornicado” con los reyes de la Tierra. ¿Qué es la fornicación? Es una unión ilícita. En el sistema eclesiástico caído, es la unión con el Estado. En el sistema de la iglesia verdadera, la iglesia está unida con Jesucristo. La iglesia caída mira a los líderes políticos de la Tierra en busca de poder y autoridad. Busca que el Estado decrete su voluntad. En lugar de sacar su fuerza de Jesús como su verdadera cabeza, ella mira al Estado en busca de apoyo.

Apocalipsis 17:2 prosigue con su dramática descripción: “Y sus habitantes se han embriagado con el vino de su fornicación”. El simbolismo del jugo de uva puro, en todo el Nuevo Testamento, se utiliza para representar la sangre pura e inmaculada de Cristo derramada para nuestra salvación en la Cruz (Mat. 26:2729). En Lucas 22:20, Jesús dice: “ ‘Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre’ ”. Cuando el vino nuevo y puro del evangelio se distorsiona, y las enseñanzas de la Palabra de Dios se sustituyen por las enseñanzas de las autoridades religiosas humanas, se convierte en el “vino de Babilonia” (ver Mat. 15:9).

Fíjate, también, que Dios llama a su pueblo a salir de Babilonia. En otras palabras, por más corrupto y malvado que sea el sistema, su alcance es tan amplio que abarca, por lo menos durante cierto tiempo, a sus fieles, o “pueblo mío” (Apoc. 18:4), como él los llama. Sin embargo, llegará el tiempo en que Dios los llamará a salir de ese sistema corrupto y malvado, que está a punto de caer debido a su naturaleza perversa, esta “habitación de demonios” y “albergue de toda ave sucia y aborrecible” (Apoc. 18:2).

¿Qué función tienen los que proclaman el mensaje de los tres ángeles al ser usados por Dios para llamar a “mi pueblo”, su pueblo, a salir de Babilonia?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Nuestra lucha es agresiva. Cosas terribles están delante de nosotros; sí, más bien sobre nosotros. Que nuestras oraciones asciendan a Dios para que los cuatro ángeles puedan retener aún los cuatro vientos, que no soplen para hacer daño y destruir, hasta que la última amonestación se haya dada al mundo. Trabajemos entonces en armonía con nuestras oraciones. Que ninguno disminuya la fuerza de la verdad para este tiempo. Nuestra preocupación debe ser la verdad presente. El mensaje del tercer ángel debe cumplir su obra de separar de las iglesias a un pueblo que se sostendrá sobre la plataforma de la verdad eterna.

Nuestro mensaje es de vida o muerte, y debemos permitir que aparezca tal como es: el gran poder de Dios. Debemos presentarlo en toda la fuerza de su expresión. Entonces el Señor lo hará efectivo. Es nuestro privilegio esperar grandes cosas, aún la demostración del Espíritu de Dios. Este es el poder que convertirá el alma (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 68).

[Satanás] pone en acción sus instrumentos preparados y los emplea con intensa actividad. Dispone su ejército de instrumentos humanos para que participen en el último gran conflicto contra el Príncipe de la vida, para derribar la ley de Dios que es el fundamento de su trono. Satanás hará milagros para afirmar a los hombres en la creencia de que él es lo que pretende ser: el príncipe de este mundo, y que la victoria es suya. Empleará sus fuerzas contra los que son leales a Dios; pero aunque pueda causar dolor, angustia y agonía humana, no puede mancillar el alma. Puede afligir al pueblo de Dios como lo hizo con Cristo; pero no puede hacer que perezca uno de los pequeñitos de Cristo. El pueblo de Dios debe esperar en estos últimos días que entrará en lo más recio del conflicto, pues dice la palabra profético: «El dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo» (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 4, p. 1174).

El tiempo de angustia que espera al pueblo de Dios requerirá una fe inquebrantable. Sus hijos deberán dejar manifiesto que él es el único objeto de su adoración, y que por ninguna consideración, ni siquiera de la vida misma, pueden ser inducidos a hacer la menor concesión a un culto falso. Para el corazón leal, los mandamientos de hombres pecaminosos y finitos son insignificantes frente a la Palabra del Dios eterno. Obedecerán a la verdad aunque el resultado haya de ser encarcelamiento, destierro o muerte…

Satanás, con toda la hueste del mal, no puede destruir al más débil de los santos de Dios. Los protegerán ángeles excelsos en fortaleza, y Jehová se revelará en su favor como «Dios de dioses», que puede salvar hasta lo sumo a los que ponen su confianza en él (Profetas y reyes, p. 376).


Martes 23 de mayo

UN MISTERIO: LA GRAN BABILONIA

Lee Apocalipsis 17:4 al 6. ¿Qué nos enseñan estos versículos acerca de la naturaleza de este sistema malvado?

Apocalipsis 17:4-6

Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.

Como hemos visto, Apocalipsis 17 describe un sistema religioso apóstata que introduce en el cristianismo muchas de las enseñanzas de la Babilonia del Antiguo Testamento.

“Para tratar de entender la naturaleza de Babilonia, necesitamos volver a la primera referencia que se hace de ella en el registro bíblico, en Génesis. Todo comenzó en la llanura de la Tierra de Sinar, una región en la parte sur de Mesopotamia, hoy al sur de Irak, llamada Babilonia. Es allí donde se construyó la Torre de Babel, un símbolo de la autosuficiencia humana, la autopreservación y la independencia de Dios ([Gen.] 11:1-4)” (Á. M. Rodríguez, “The Closing of the Cosmic Conflict: Role of the Three Angels’ Messages”, p. 43).

La Torre de Babel, el sitio de la antigua Babilonia, se construyó en desafío directo a la Palabra de Dios. Los constructores de Babel edificaron este monumento para autoglorificarse, y Dios confundió su idioma. El relato del Génesis dice así: “Por eso fue llamada Babel, porque allí el Señor confundió el lenguaje de toda la Tierra” (Gén. 11:9).

Tan malvado es este sistema que se lo ilustra como “ebri[o] de la sangre de los santos y de los mártires de Jesús” (Apoc. 17:6), imágenes horrorosas del nivel de corrupción de Babilonia (ver también Isa. 49:26).

Básicamente, la Babilonia espiritual representa una religión que se basa en las enseñanzas humanas, que se afirma en las ideas humanas y se apoya en las tradiciones humanas. Es una forma de religión hecha por el hombre, creada, quizá, por líderes religiosos brillantes, si bien humanos, pero se opone al poder del evangelio y de la iglesia que Jesús edificó, una iglesia construida sobre el amor, no la violencia.

El libro de Apocalipsis describe estos dos sistemas de religión. El primero revela confianza total en Jesús y dependencia de su Palabra. El segundo revela confianza en la autoridad humana y dependencia de los maestros religiosos humanos. Uno es una fe cristocéntrica que depende totalmente de la gracia, el sacrificio y la expiación de Cristo para la salvación. El otro es un enfoque humanista de la fe que reemplaza la dependencia total de Cristo para la salvación por una dependencia de las tradiciones de la iglesia.

¿Cómo podemos protegernos de las influencias sutiles de Babilonia, como la tendencia (que es muy común) a depender de nosotros mismos y no plenamente de Dios?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Tan pronto como se repobló la tierra, los hombres reanudaron su hostilidad contra Dios y el cielo. Transmitieron su enemistad a sus descendientes como si la habilidad y los ardides para descarriar a los hombres y perpetuarlos en esa guerra antinatural hubiera sido un legado sagrado.

Esta confederación nació de la rebelión contra Dios. Los moradores de la llanura de Sinar establecieron su reino para su exaltación propia, no para la gloria de Dios. Si hubiesen tenido éxito, hubiera predominado un grandioso poder que hubiera desterrado la justicia e inaugurado una nueva religión. El mundo se habría corrompido. La mezcla de ideas religiosas con teorías erróneas hubiera terminado cerrando la puerta a la paz, la felicidad y la seguridad. Esas hipótesis, esas teorías erróneas, llevadas a cabo y perfeccionadas, habrían apartado las mentes de la lealtad a los estatutos divinos, y la ley de Jehová hubiera sido despreciada y olvidada. Hombres decididos inspirados e instados por el primer gran rebelde habrían resistido todo lo que se interpusiera en sus planes o en su mal proceder. En lugar de los preceptos divinos, habrían puesto leyes urdidas de acuerdo con los deseos de su corazón egoísta, a fin de poder llevar a cabo sus propósitos (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, pp. 1105, 1106).

Los que luchan para vencer serán perseguidos por las tentaciones del enemigo. Satanás tratará de que se aparten de los principios que deben mantener, para alcanzar la elevada norma que Dios les ha fijado. El enemigo se regocija cuando puede inducir a las almas a seguir ideas equivocadas, hasta que sus nombres sean borrados del libro de la vida y anotados entre los de los injustos. Solo podremos Vencer en la forma como Cristo lo hizo: Al obedecer de todo corazón cada mandamiento de Dios. La verdadera religión consiste en obedecer todos los mandamientos de Dios.

Toda alma que sea finalmente salvada, debe someter sus propios planes y avanzar por donde Jesús indica. El entendimiento debe ser sometido a Cristo para que lo limpie, lo refine y lo purifique. Eso siempre debe ocurrir cuando recibimos correctamente las enseñanzas de Cristo. ¡Oh, cuánto más íntimamente necesitamos conocerlo! Necesitamos conocer sus propósitos y cumplir su voluntad mientras decimos de todo corazón: «Señor, ¿qué quieres que yo haga?» (Cada día con Dios, p. 320).

Debemos ponernos cada parte de la armadura [celestial], y luego mantenernos firmes. El Señor nos ha honrado eligiéndonos como sus soldados. Luchemos valientemente para él procediendo correctamente en cada transacción. La rectitud en todas las cosas es esencial para el bienestar del alma… Poneos como vuestra coraza esa justicia divinamente protegida que todos tienen el privilegio de llevar. Ella protegerá vuestra vida espiritual.

Si tenemos puesta la armadura celestial, descubriremos que los asaltos del enemigo no tendrán poder sobre nosotros. Nos rodearán ángeles de Dios para protegernos (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 1 119).


Miércoles 24 de mayo

UN LLAMADO AL COMPROMISO

La exhortación de Apocalipsis es un llamado urgente al compromiso, resumido en el simbolismo de las dos mujeres del Apocalipsis. Aunque a veces pareciera que el pueblo de Dios será derrotado en este conflicto cósmico entre la verdad y el error, Dios promete que su iglesia finalmente triunfará.

Compara Mateo 16:18 con Apocalipsis 17:14. ¿Qué promesa les hizo Jesús a sus discípulos con respecto a su iglesia?

Mateo 16:18

18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Apocalipsis 17:14

14 Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.

Cristo es el fundamento sólido sobre el que se construye su iglesia. Esta iglesia se basa en las enseñanzas de su Palabra y es el Espíritu quien la guía. Al contrario, Babilonia, como hemos visto, se cimenta en las enseñanzas y las tradiciones hechas por el hombre. Cualquier líder religioso que sustituya la voluntad revelada de Dios en las Escrituras por las opiniones o las tradiciones humanas, o prefiera a estas últimas por encima de la Biblia, básicamente está fomentando la confusión babilónica.

En los días de la antigua Babilonia, la Iglesia y el Estado eran una misma cosa. Cuando el rey Nabucodonosor se sentaba en el trono real de su templo, supuestamente hablaba en nombre de los dioses. En una ocasión, como un acto de rebeldía contra el Dios verdadero, el rey babilónico aprobó un decreto universal que imponía la adoración y ordenó a todos sus súbditos que se inclinaran para acatar su decreto; un poderoso símbolo de lo que el pueblo fiel de Dios, que se niega a adorar la falsa imagen, enfrentará en los últimos días. (Ver Daniel 3).

En los últimos días de la historia de la Tierra, resurgirá un sistema de IglesiaEstado, la Babilonia espiritual, con un líder espiritual que pretenderá hablar como Dios. Declarará que su palabra es la palabra de Dios misma; y sus mandamientos, los mandamientos de Dios. Durante siglos, los pontífices romanos han declarado que ocupan el lugar de Dios en la Tierra. En su carta encíclica del 20 de junio de 1894, el papa León XIII declaró: “Sostenemos sobre esta Tierra el lugar de Dios todopoderoso”. El Ferraris Ecclesiastical Dictionary [Diccionario eclesiástico Ferraris] añade: “El Papa es de tan gran dignidad y tan exaltado que no es un mero hombre, sino como si fuera Dios, y el vicario de Dios”. El apóstol Pablo agrega estas palabras exponiendo este poder: “Se opondrá y se exaltará contra todo lo que se llama Dios, o que se adora; hasta sentarse en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tes. 2:4).

Debido a que ya hemos visto que Dios tiene personas fieles en “Babilonia”, ¿por qué debemos tener cuidado en nuestra manera de hablar sobre el tema, y por qué debemos tener cuidado de no juzgar a las personas individualmente, a diferencia del sistema en sí?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El poder humano no estableció la iglesia de Dios ni puede destruirla. La iglesia no fue fundada sobre la roca de la fuerza humana, sino sobre Cristo Jesús, Roca de la eternidad, «y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella». Mateo 16:18. La presencia de Dios da estabilidad a su causa. Las instrucciones que nos llegan son: «No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre». Salmo 146:3. «En quietud y en confianza será vuestra fortaleza». Isaías 30:15. La gloriosa obra de Dios, fundada en los principios eternos de la justicia, no será nunca anonadada. Irá de fortaleza en fortaleza, «no con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos». Zacarías 4:6 (Profetas y reyes, p. 438).

En los días más sombríos de su largo conflicto con el mal, le fueron dadas a la iglesia de Dios revelaciones del propósito eterno de Jehová. Se permitió a sus hijos que mirasen más allá de las pruebas presentes hacia los triunfos futuros, al tiempo cuando, habiendo terminado la lucha, los redimidos entrarán en posesión de la tierra prometida. Estas visiones de gloria futura, cuyas escenas fueron descritas por la mano de Dios, deben ser apreciadas por su iglesia hoy, cuando se está acercando rápidamente el fin de la controversia secular y se han de cumplir en toda su plenitud las bendiciones prometidas.

Muchos fueron los mensajes de consuelo dados a la iglesia por los profetas antiguos. «Consolaos, consolaos, pueblo mío» (Isaías 40:1), fue la recomendación de Dios transmitida por Isaías, acompañada por visiones admirables que han inspirado esperanza y gozo a los creyentes a través de los siglos que siguieron. Despreciados, perseguidos y abandonados por los hombres, los hijos de Dios en toda época han sido, sin embargo, sostenidos por sus seguras promesas. Por la fe han mirado hacia adelante, al tiempo en que él cumplirá en favor de su iglesia esta promesa: «Ponerte he en gloria perpetua, gozo de generación y generación». Isaías 60:15 (Profetas y reyes, p. 533).

Cada alma debe darse cuenta de que Cristo es su Salvador personal; y en su vida cristiana se manifestarán el amor, el celo y la perseverancia…

Cristo nunca debiera estar alejado de nuestra mente. Los ángeles dijeron de él: «Llamarás su nombre JESUS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Mateo 1:21. ¡Qué precioso Salvador es Jesús! Seguridad, auxilio, confianza y paz hay en él. Es el disipador de todas nuestras dudas, la prenda de todas nuestras esperanzas. Cuán precioso es el pensamiento de que realmente podemos llegar a ser participantes de la naturaleza divina, con la que podemos vencer así como Jesús venció. Jesús es la plenitud de nuestras expectativas. Es la melodía de nuestros himnos, la sombra de una gran roca en el desierto. Es el agua viva para el alma sedienta. Es nuestro refugio en la tempestad. Es nuestra Justicia, nuestra santificación, nuestra redención. Cuando Cristo es nuestro Salvador personal, anunciaremos las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (Reflejemos a Jesús, p. 13).


Jueves 25 de mayo

BABILONIA: EL CENTRO DE LA IDOLATRÍA

Esta es otra pista para identificar claramente el “misterio [de] ‘La gran Babilonia’ ”. La idolatría estaba en el centro de la adoración babilónica.

Lee Jeremías 50:33 al 38; y 51:17 y 47. ¿Qué descubres en estos versículos sobre la adoración de imágenes en la antigua Babilonia y la respuesta de Dios a ella?

Jeremías 50:33-38

33 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Oprimidos fueron los hijos de Israel y los hijos de Judá juntamente; y todos los que los tomaron cautivos los retuvieron; no los quisieron soltar. 34 El redentor de ellos es el Fuerte; Jehová de los ejércitos es su nombre; de cierto abogará la causa de ellos para hacer reposar la tierra, y turbar a los moradores de Babilonia. 35 Espada contra los caldeos, dice Jehová, y contra los moradores de Babilonia, contra sus príncipes y contra sus sabios. 36 Espada contra los adivinos, y se entontecerán; espada contra sus valientes, y serán quebrantados. 37 Espada contra sus caballos, contra sus carros, y contra todo el pueblo que está en medio de ella, y serán como mujeres; espada contra sus tesoros, y serán saqueados. 38 Sequedad sobre sus aguas, y se secarán; porque es tierra de ídolos, y se entontecen con imágenes.

Jeremías 51:17- 47

17 Todo hombre se ha infatuado, y no tiene ciencia; se avergüenza todo artífice de su escultura, porque mentira es su ídolo, no tiene espíritu. 18 Vanidad son, obra digna de burla; en el tiempo del castigo perecerán. 19 No es como ellos la porción de Jacob; porque él es el Formador de todo, e Israel es el cetro de su herencia; Jehová de los ejércitos es su nombre. 20 Martillo me sois, y armas de guerra; y por medio de ti quebrantaré naciones, y por medio de ti destruiré reinos. 21 Por tu medio quebrantaré caballos y a sus jinetes, y por medio de ti quebrantaré carros y a los que en ellos suben. 22 Asimismo por tu medio quebrantaré hombres y mujeres, y por medio de ti quebrantaré viejos y jóvenes, y por tu medio quebrantaré jóvenes y vírgenes. 23 También quebrantaré por medio de ti al pastor y a su rebaño; quebrantaré por tu medio a labradores y a sus yuntas; a jefes y a príncipes quebrantaré por medio de ti. 24 Y pagaré a Babilonia y a todos los moradores de Caldea, todo el mal que ellos hicieron en Sion delante de vuestros ojos, dice Jehová. 25 He aquí yo estoy contra ti, oh monte destruidor, dice Jehová, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano contra ti, y te haré rodar de las peñas, y te reduciré a monte quemado. 26 Y nadie tomará de ti piedra para esquina, ni piedra para cimiento; porque perpetuo asolamiento serás, ha dicho Jehová. 27 Alzad bandera en la tierra, tocad trompeta en las naciones, preparad pueblos contra ella; juntad contra ella los reinos de Ararat, de Mini y de Askenaz; señalad contra ella capitán, haced subir caballos como langostas erizadas. 28 Preparad contra ella naciones; los reyes de Media, sus capitanes y todos sus príncipes, y todo territorio de su dominio. 29 Temblará la tierra, y se afligirá; porque es confirmado contra Babilonia todo el pensamiento de Jehová, para poner la tierra de Babilonia en soledad, para que no haya morador en ella. 30 Los valientes de Babilonia dejaron de pelear, se encerraron en sus fortalezas; les faltaron las fuerzas, se volvieron como mujeres; incendiadas están sus casas, rotos sus cerrojos. 31 Correo se encontrará con correo, mensajero se encontrará con mensajero, para anunciar al rey de Babilonia que su ciudad es tomada por todas partes. 32 Los vados fueron tomados, y los baluartes quemados a fuego, y se consternaron los hombres de guerra. 33 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: La hija de Babilonia es como una era cuando está de trillar; de aquí a poco le vendrá el tiempo de la siega. 34 Me devoró, me desmenuzó Nabucodonosor rey de Babilonia, y me dejó como vaso vacío; me tragó como dragón, llenó su vientre de mis delicadezas, y me echó fuera. 35 Sobre Babilonia caiga la violencia hecha a mí y a mi carne, dirá la moradora de Sion; y mi sangre caiga sobre los moradores de Caldea, dirá Jerusalén. 36 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo juzgo tu causa y haré tu venganza; y secaré su mar, y haré que su corriente quede seca. 37 Y será Babilonia montones de ruinas, morada de chacales, espanto y burla, sin morador. 38 Todos a una rugirán como leones; como cachorros de leones gruñirán. 39 En medio de su calor les pondré banquetes, y haré que se embriaguen, para que se alegren, y duerman eterno sueño y no despierten, dice Jehová. 40 Los haré traer como corderos al matadero, como carneros y machos cabríos. 41 ¡Cómo fue apresada Babilonia, y fue tomada la que era alabada por toda la tierra! ¡Cómo vino a ser Babilonia objeto de espanto entre las naciones! 42 Subió el mar sobre Babilonia; de la multitud de sus olas fue cubierta. 43 Sus ciudades fueron asoladas, la tierra seca y desierta, tierra en que no morará nadie, ni pasará por ella hijo de hombre. 44 Y juzgaré a Bel en Babilonia, y sacaré de su boca lo que se ha tragado; y no vendrán más naciones a él, y el muro de Babilonia caerá. 45 Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salvad cada uno su vida del ardor de la ira de Jehová. 46 Y no desmaye vuestro corazón, ni temáis a causa del rumor que se oirá por la tierra; en un año vendrá el rumor, y después en otro año rumor, y habrá violencia en la tierra, dominador contra dominador. 47 Por tanto, he aquí vienen días en que yo destruiré los ídolos de Babilonia, y toda su tierra será avergonzada, y todos sus muertos caerán en medio de ella.

Jeremías 50 y 51 predicen la destrucción de Babilonia a manos de los medos y los persas. Una de las razones de la desaparición de Babilonia fue su idolatría. Los babilonios creían que estas imágenes eran representaciones de sus deidades. En la religión babilónica, la atención a los rituales y la adoración de las estatuas de sus deidades se consideraban sagradas; los dioses vivían simultáneamente en las estatuas de los templos y en las fuerzas naturales que encarnaban. Con el saqueo o la destrucción de ídolos se consideraba que se perdía la protección divina; durante el período neobabilónico, el príncipe caldeo Marduk-apla-iddina II huyó a los pantanos del sur de Mesopotamia con las estatuas de los dioses de Babilonia, para salvarlas de los ejércitos de Senaquerib de Asiria (ver J. R. McIntosh, Ancient Mesopotamia: New Perspectives, pp. 35-43).

Los profetas bíblicos contrastaron la adoración de estas imágenes sin vida con el Dios Creador, que no solo estaba vivo sino además daba vida (Jer. 51:15, 16, 19).

Lee Éxodo 20:4 al 6 y Salmo 115:4 al 8. ¿Qué enseñan sobre la idolatría?

Éxodo 20:4-6

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

Salmo 115:4-8

Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven; Orejas tienen, mas no oyen; Tienen narices, mas no huelen; Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos.

Aunque los problemas de idolatría de la Babilonia espiritual van más allá de una mera reverencia a imágenes de madera y piedra, la Babilonia espiritual iguala a la antigua Babilonia con las imágenes introducidas en su servicio de adoración. El uso de imágenes como objetos de adoración, o la llamada “veneración”, es una violación del segundo Mandamiento porque limita la capacidad del Espíritu Santo para imprimir en nuestra mente las cosas de la Eternidad y reduce la majestad de Dios a una estatua sin vida. Estas imágenes se introdujeron en el cristianismo en el siglo IV, en un intento de que el cristianismo fuese más aceptable para la población pagana. Desgraciadamente, a estas imágenes se les da a menudo la sacralidad y el homenaje que solo pertenecen a Dios, lo que hace que todo sea espiritualmente degradante.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La idolatría y todos los pecados que la acompañaban eran abominables para Dios, y ordenó a su pueblo que no se mezclara con las otras naciones, ni hiciera «como ellos hacen» (Éxodo 23:24), para que no se olvidaran de Dios. Les prohibió el matrimonio con los idólatras, para que sus corazones no se apartaran de él. Era tan necesario entonces como ahora que el pueblo de Dios fuese puro, «sin mancha de este mundo». Santiago 1:27. Debían mantenerse libres del espíritu mundano, porque este se opone a la verdad y la justicia. Pero Dios no quería que su pueblo, creyendo tener la exclusividad de la justicia, se apartara del mundo al punto de no poder ejercer influencia alguna sobre él.

Como su Maestro, los seguidores de Cristo debían ser en todas las edades la luz del mundo. El Salvador dijo: «Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra a todos los que  están en casa»; es decir, en el mundo. Y agrega: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos». Mateo 5:14-16. Esto es exactamente lo que hicieron Enoc, Noé, Abraham, José y Moisés (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 385, 386).

Aquel que escudriña los corazones desea rescatar a su pueblo de toda clase de idolatría. Que la Palabra de Dios, el Libro bendito de vida, ocupe las mesas que ahora están llenas de adornos inútiles. Gastad vuestro dinero en adquirir libros que sirvan para esclarecer la mente en lo que atañe a la verdad presente… Apoderaos de la Palabra de Di6s como el tesoro de amor y sabiduría infinita; este es el Libro guía que muestra el camino hacia el cielo. Nos señala al Salvador que perdona el pecado, y nos dice: «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». Juan 1:29.

¡Cómo quisiera que investigaseis las Escrituras con una actitud de oración en vuestros corazones, y con un espíritu de entrega a Dios! ¡Ojalá escudriñaseis vuestros corazones como si contaseis con la ayuda de una vela encendida, para descubrir y romper hasta los hilos más finos que os unen a los hábitos mundanales que apartan de Dios la mente! Rogad a Dios que os muestre cada práctica que aleje de él vuestros pensamientos y afectos. Dios ha dado su ley al ser humano para que constituya la medida del carácter. Mediante esta ley podéis descubrir y vencer cada defecto de vuestro carácter. Podéis separaros de cada ídolo, y uniros al trono de Dios mediante la cadena de oro de la gracia y la verdad (Mensajes selectos, t. 2, p. 367).

No todos los hombres de aquella generación eran idólatras en el sentido estricto de la palabra. Muchos profesaban ser adoradores de Dios. Alegaban que sus ídolos eran imágenes de la Deidad, y que por su medio el pueblo podía formarse una concepción más clara del Ser divino. Esta clase sobresalía en el menosprecio del mensaje de Noé. Al tratar de representar a Dios mediante objetos materiales, cegaron sus mentes en lo que respectaba a la majestad y al poder del Creador; dejaron de comprender la santidad de su carácter, y la naturaleza sagrada e inmutable de sus requerimientos.

El hombre no se elevará más allá de sus conceptos acerca de la verdad, la pureza y la santidad. Si el espíritu no sube nunca más arriba que el nivel humano, si no se eleva mediante la fe para comprender la sabiduría y el amor infinitos, el hombre irá hundiéndose cada vez más. Los adoradores de falsos dioses revestían a sus deidades de cualidades y pasiones humanas, y rebajaban así sus normas de carácter a la semejanza de la humanidad pecaminosa (Conflicto y valor, p. 32).


Viernes 26 de mayo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“El mensaje de Apocalipsis 14, que anuncia la caída de Babilonia, debe aplicarse a comunidades religiosas que un tiempo fueron puras y luego se han corrompido. En vista de que este mensaje sigue a la advertencia del Juicio, debe ser proclamado en los últimos días; por tanto, no puede referirse solo a la Iglesia Romana, pues dicha iglesia está en condición caída desde hace muchos siglos” (CS 433).

Daniel 3, la historia de los tres hebreos a quienes se les había ordenado “ador[ar] la estatua de oro que el rey Nabucodonosor levantó” (Dan. 3:5) en la antigua Babilonia, se erige como un símbolo, un modelo, de lo que sucederá cuando la Babilonia espiritual, en los últimos días, también imponga la adoración de una “imagen” falsa (ver Apoc. 13:15; 14:9, 11; 16:2; 19:20; 20:4). Es interesante que el mandamiento que los tres hebreos no quisieron violar, el segundo Mandamiento (Éxo. 20:4, 5), era uno de los dos mandamientos que este poder, que en otra parte se describe tratando “de cambiar los tiempos y la ley” (Dan. 7:25), había falsificado.

¿Cuál era el otro Mandamiento que falsificó? Por supuesto, el cuarto Mandamiento, que como hemos visto, y volveremos a ver, se encuentra en el centro de toda esta cuestión de la adoración y será decisivo en la crisis final, cuando nos enfrentemos a la cuestión de si adoraremos a aquel que “hizo el Cielo, la Tierra y el mar, y todo lo que contienen, y reposó en el séptimo día” (Éxo. 20:11; ver también Apoc. 14:7) o a la bestia y su imagen.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué relación tiene la Torre de Babel con la Babilonia espiritual moderna? ¿Cuáles son las similitudes entre las dos? ¿Cómo armonizas dos ideas opuestas? Jesús ha dado autoridad a su iglesia, pero es peligroso depositar nuestra experiencia religiosa en manos de un líder espiritual, cualquiera que sea. ¿Cuáles son los límites de la autoridad de la iglesia?
  1. ¿Cómo podemos comprender que la idolatría, uno de los pecados de Babilonia, no es solamente inclinarse ante las estatuas? ¿De qué manera hasta los protestantes pueden caer en la idolatría?
  2. ¿Cuáles son algunos otros paralelismos que puedes encontrar entre Daniel 3 y la adoración forzada que se presenta allí, y lo que se nos advierte para los últimos días?

Lección N° 8: El sábado y el fin

Para el 20 de mayo de 2.023

SÁBADO 13 DE MAYO

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Santiago 2:8-13Deuteronomio 5:12-15Salmo 33:69Apocalipsis 142 Pedro 3:13Apocalipsis 21:1.

PARA MEMORIZAR:
“Y de aclarar a todos la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, quien creó todas las cosas” (Efe. 3:9).

La esencia de la dignidad humana es un elemento común de la Creación. El hecho de que hayamos sido creados de manera única por Dios da valor a cada ser humano. El feto en el vientre de la madre, el adolescente tetrapléjico, el adulto joven con síndrome de Down y la abuela afligida por el Alzheimer tienen un inmenso valor para Dios. Dios es su Padre; ellos son sus hijos e hijas. “El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la Tierra, no habita en templos hechos por manos humanas; ni es honrado por manos de hombres […]. De uno solo hizo todo el linaje de los hombres, para que habitaran en toda la Tierra. Y les ha fijado el orden de las estaciones y los límites de su residencia” (Hech. 17:24-26).

Tenemos una herencia compartida. Pertenecemos a la misma familia. Somos hermanos y hermanas formados, diseñados y moldeados por el mismo Dios. La Creación nos ofrece un verdadero sentido de autoestima. Cuando los genes y los cromosomas se unieron para formar la estructura biológica única de tu personalidad, Dios rompió el molde. No hay nadie como tú en todo el Universo. ¡Eres único, una creación única, un ser de un valor tan inmenso que el Dios que creó el Cosmos tomó en sí nuestro cuerpo carnal y se ofreció a sí mismo como sacrificio por ti y por tus pecados!

Domingo 14 de mayo
EL JUICIO, LA CREACIÓN, Y LA RESPONSABILIDAD
Si somos un mero conjunto de células formadas de manera aleatoria, tan solo el producto del azar y nada más que un simio avanzado, entonces la vida tiene poco sentido. Si simplemente somos una de las ocho mil millones de personas que se arañan entre sí por el espacio vital en un planeta llamado Tierra, la vida pierde su propósito, más allá de la mera supervivencia. En contraste, la Creación bíblica ofrece una razón y un imperativo moral para vivir. Dios nos creó, y rendiremos cuenta de nuestros actos. Quien nos dio el sentido de la responsabilidad ha establecido absolutos, incluso en un mundo de relativismo moral.

  • Lee Apocalipsis 14:7Romanos 14:10; y Santiago 2:1 al 13. ¿Qué implica el Juicio sobre cuestiones como la responsabilidad? ¿Cuál es el vínculo entre el juicio, los mandamientos de Dios y la adoración?

El mensaje de los tres ángeles que vuelan por el aire en Apocalipsis 14 anuncia que “ha llegado la hora de su juicio” (Apoc. 14:7). Puesto que Dios nos creó con la capacidad de tomar decisiones morales, somos responsables por las decisiones que tomamos. Si meramente fuéramos un conjunto aleatorio de células o productos de nuestra herencia y medioambiente únicamente, nuestro accionar estaría determinado mayormente por fuerzas sobre las que no tendríamos control.

Pero el Juicio implica responsabilidad moral. En esta hora de crisis de la historia de la Tierra, la hora del Juicio, Dios nos llama a tomar decisiones a la luz de la Eternidad. El llamado ferviente del primer ángel, “Adoren al que hizo el cielo y la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apoc. 14:7), reconoce que la base de toda adoración es el hecho de que Dios nos creó. Mientras tanto, nuestra observancia del sábado pone de manifiesto nuestra creencia de que Jesús es digno de ser adorado como nuestro Creador. Revela nuestra aceptación de la Ley, los Diez Mandamientos, como principios divinamente inspirados para vivir una vida plena. Debido a que la Ley es el fundamento del gobierno de Dios y una revelación de su carácter, se convierte en la norma del Juicio. Nuestra fidelidad al mandamiento del sábado es el reconocimiento de nuestro compromiso de llevar una vida de obediencia.

  • El concepto que tenemos de la Creación, ¿cómo influye sobre nuestro comportamiento? ¿Qué relación tienen la herencia y el entorno con las decisiones que tomamos a diario? ¿Cómo podemos, por la gracia de Dios, superar los defectos de carácter que no elegimos tener?

Lunes 15 de mayo
EL SÁBADO Y LA CREACIÓN
Dios nos dio el sábado porque nuestro mundo necesita desesperadamente el reconfortante mensaje de la Creación. A mediados del siglo XIX, cuando la hipótesis de la Evolución arrasaba con el mundo intelectual, Dios envió un mensaje de esperanza increíble. Hemos estado estudiando este mensaje, que se encuentra en Apocalipsis 14:6 y 7.

Satanás ha hecho todo lo posible para distorsionar la idea de la Creación porque odia a Jesús y no quiere que él reciba la adoración que le debemos como nuestro Creador y Redentor. El sábado está en el centro del Gran Conflicto, que gira en torno a la dignidad de Cristo para recibir adoración como nuestro Creador. El mensaje de Dios para los últimos días llama a toda la humanidad a adorar a Cristo como el Creador del Cielo y de la Tierra. La base de toda adoración es el hecho de que él nos creó.

El sábado es un símbolo eterno de nuestro descanso en Dios. Es una señal especial de lealtad al Creador (Eze. 20:1220). No es un requisito legalista ni arbitrario, sino que revela que el verdadero descanso de la justicia por las obras se encuentra en él. El sábado habla de un Dios que hizo por nosotros lo que nunca podríamos hacer por nosotros mismos.

Las Escrituras nos llaman a descansar en su amor y su cuidado cada sábado. El sábado es un símbolo de descanso, no de obras; de gracia, no de legalismo; de seguridad, no de condenación; de dependencia divina, no de nosotros mismos. Cada sábado nos regocijamos en su bondad, y lo alabamos por la salvación que solo podemos encontrar en Cristo. El sábado es también el eslabón eterno entre la perfección del Edén en el pasado y la gloria del Cielo nuevo y la Tierra Nueva en el futuro (Isa. 65:17Apoc. 21:1).
El sábado nos llama a regresar a nuestras raíces. Es un vínculo con nuestra familia de origen. El sábado se ha guardado en forma continua desde el principio.

Es una conexión ininterrumpida con nuestra creación, a través del tiempo. Nos mantiene enfocados en la gloriosa verdad de que somos hijos de Dios. Nos insta a una relación íntima y cercana con él.

  • ¿De qué modo Apocalipsis 14:6 y 7 alude al mandamiento del sábado, y por qué es importante para nuestro mensaje del tiempo del fin? (Ver Éxo. 20:8–11.)

Martes 16 de mayo
UN ENGAÑO NO TAN SUTIL
En un intento de destruir la singularidad de nuestra creación, el diablo ha introducido una falsificación no tan sutil. La falsificación, aceptada incluso por algunos de nosotros, es la siguiente. Dios es la causa principal de la Creación, pero le llevó largas eras hacer que haya vida. La Evolución fue el proceso que usó. Este enfoque intenta armonizar los “datos científicos” con el relato del Génesis. Sostiene que los días de la Creación son períodos largos e indefinidos, y que la vida en la Tierra tiene miles de millones de años.

  • Lee Salmo 33:6 y 9; y Hebreos 11:3. ¿Qué nos dicen estos claros pasajes bíblicos acerca de cómo Dios creó el mundo?

El relato bíblico es claro: Dios “dijo, y fue hecho; él mandó, y existió” (Sal. 33:9). “Por la fe entendemos que los mundos fueron formados por la palabra de Dios” (Heb. 11:3). El primer capítulo del Génesis afirma que Dios creó el mundo en 6 días literales de 24 horas y descansó en el séptimo. La estructura lingüística de Génesis 1 y 2 no permite ninguna otra concepción. Incluso los eruditos que no creen en la Creación literal de seis días reconocen que la intención del autor era enseñar la Creación de seis días.

La palabra hebrea para “día”, en Génesis 1, es “yom”. A lo largo de la Biblia, cada vez que un número modifica la palabra “yom” como adjetivo (tercer día, primer día y demás), limita el período de tiempo a 24 horas. No hay una sola ocasión en la Biblia donde un número que modifica el sustantivo “yom” indique un período indefinido. Sin excepción, siempre es un período de 24 horas. Además, y puntualmente, si Dios no creó el mundo en seis días literales, ¿qué importancia tiene el día de reposo sabático? ¿Por qué lo ordenaría Dios? No tendría absolutamente ningún sentido dejar el sábado como un legado eterno de una Creación en una semana de seis días, si esta nunca existió. Aceptar las largas edades de la Creación es desafiar la necesidad misma del séptimo día. También plantea serias dudas con respecto a la integridad de las Escrituras.

Al atacar el sábado, Satanás desafía la esencia misma de la autoridad de Dios; y ¿qué podría ser más eficaz para destruir el monumento conmemorativo de la Creación en seis días que negar la realidad de la Creación en seis días? No es de extrañar que tantas personas, incluso cristianos, ignoren el día de reposo sabático. Qué trampa para el engaño final.

Miércoles 17 de mayo
LA CREACIÓN, EL SÁBADO Y EL TIEMPO DEL FIN
El Gran Conflicto, que comenzó en el Cielo hace milenios, gira en torno a la cuestión de la autoridad de Dios. El desafío continúa siendo el mismo hoy.

  • Lee Apocalipsis 14:79 y 12. Resume estos versículos completando las oraciones en las siguientes líneas.
  • Apocalipsis 14:7 es un llamado a ……………………………………………………………Apocalipsis 14:9 es un llamado solemne a no …………………………………………..
  • Apocalipsis 14:12 describe a un pueblo que ………………………………………………

Estos pasajes dejan en claro que el tema central en el conflicto de los últimos días entre el bien y el mal, entre Cristo y Satanás, es la adoración. ¿Adoramos al Creador o a la bestia? Y, debido a que la Creación forma la base de todas nuestras creencias (a fin de cuentas, ¿consideramos que tiene algún sentido creer en algo al margen de Dios como nuestro Creador?), el día de reposo sabático, integrado en el mismo relato del Génesis (Gén. 2:1-3) sobre la Creación, se erige como la señal eterna e inmutable de esa Creación. Es el símbolo más básico de la enseñanza más básica. Lo único aún más fundamental que él es Dios mismo.

Por lo tanto, usurpar el día de reposo sabático es usurpar la autoridad del Señor en el máximo nivel posible, el de Creador. Es ir detrás de todo y arrancarlo de raíz. Por cierto, es intentar ocupar el lugar de Dios mismo (2 Tes. 2:4). Por supuesto, el verdadero problema de los últimos días es nuestro amor y lealtad a Jesús. Pero, según la Biblia, este amor se expresa en obediencia a los mandamientos (1 Juan 5:3Apoc. 14:12), y solo el sábado, entre los Diez Mandamientos, respalda todo porque solo este señala a Dios como Creador (Éxo. 20:8- 11). No es de extrañar que sea el símbolo exterior de la separación final entre los que adoran al Señor y los que adoran a la bestia (Apoc. 14:1112). En vista de lo básico y fundamental que es el sábado para todo lo demás, es difícil ver que el desafío final de adorar al Creador podría tratarse de cualquier otra cosa.

  • Muchos argumentan que da igual qué día de reposo guardemos, siempre que guardemos uno. ¿Cómo respondemos a ese argumento con la Biblia?

Jueves 18 de mayo
EL SÁBADO Y EL DESCANSO ETERNO
El sábado es un lugar de refugio en un mundo cansado. Cada semana dejamos las preocupaciones de este mundo y entramos en el reposo de Dios: el sábado. El famoso autor judío Abraham Heschel se refiere al sábado como “un palacio en el tiempo”. Cada séptimo día, el palacio celestial de Dios desciende del Cielo a la Tierra, y el Señor nos invita a la gloria de su presencia durante este período de 24 horas para pasar un tiempo de íntima comunión con él. En su libro sobre la belleza y la solemnidad del sábado, Heschel escribe sobre el significado del sábado con estas palabras: “El sábado es una metáfora del Paraíso y un testimonio de la presencia de Dios; en nuestras oraciones, anticipamos una era mesiánica que será un Shabbath, y cada Shabbat nos prepara para esa experiencia: a menos que aprendamos a deleitarnos con el sabor del sábado […], seremos incapaces de disfrutar del sabor de la Eternidad en el mundo venidero”.

En la Creación, Jesús construyó una morada especial para nosotros. Podemos encontrar refugio allí. Podemos estar a salvo allí. Su obra está completa. Ha terminado. Cuando descansamos en el día de reposo, descansamos en su cuidado amoroso. Descansamos en previsión de nuestro descanso eterno en el Cielo nuevo y la nueva Tierra venideros.

El mismo Dios que creó la Tierra la primera vez la volverá a crear, y el sábado permanece como símbolo eterno de él como Creador y Redentor (ver Isa. 66:23). De hecho, los judíos consideraban que el sábado era un símbolo, un anticipo de lo que en hebreo se llamaba el olam haba, el mundo venidero. El mensaje de los tres ángeles que vuelan en medio del cielo exhortándonos a adorar al Creador es la respuesta del Cielo a la desesperación de muchos en el siglo XXI. Nos señala a nuestro Creador, el que hizo todas las cosas en el principio, y a nuestro Redentor, que después del Juicio, después de erradicar el pecado, hará nuevas todas las cosas. “Entonces, el que estaba sentado en el trono dijo: ‘Yo hago nuevas todas las cosas’. Y agregó: ‘Escribe, porque mis palabras son ciertas y verdaderas’ ” (Apoc. 21:5).

  • Personalmente, ¿cómo puedes hacer que el sábado sea un anticipo del Cielo en tu propia vida y en tu familia?

Viernes 19 de mayo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“La razón que se nos da […] para adorar a Dios es que él es el Creador. En la liturgia celestial, los seres celestiales expresaron la idea de una manera muy sucinta: ‘Porque tú creaste todas las cosas’ ([Apoc.] 4:11). En la Tierra, la facultad creadora de Dios necesita ser destacada en la mayor medida posible, por lo que el ángel dice: ‘Adoren al que hizo el Cielo y la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas’ ([Apoc.] 14:7). Se ha indicado correctamente que el ángel utiliza el lenguaje del cuarto Mandamiento para justificar el llamado a adorar a Dios (Éxo. 20:11). […] “Dentro del Decálogo, el mandamiento del sábado es su sello, en el sentido de que identifica quién es Dios, el Creador; confirma el territorio sobre el que gobierna: todo lo que creó; y revela su derecho a gobernar, porque él creó todo.

Para que el dragón tuviera éxito, este de alguna manera tuvo que desestimar este monumento” (Á. M. Rodríguez, “The Closing of the Cosmic Conflict: Role of the Three Angels’ Messages”, pp. 40, 41).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. El mensaje del sábado, ¿cómo responde las grandes preguntas de la vida: de dónde vengo, por qué estoy aquí y cuál es mi destino eterno?
  2. Reflexiona sobre la maravilla de la Creación. Detente en el milagro de nuestra propia existencia en este vasto Universo. El hecho de que el primer monumento conmemorativo de esta Creación, el sábado, venga a nosotros (en lugar de que nosotros vayamos a él) cada semana sin excepción, ¿qué debería enseñarnos acerca de la importancia de la doctrina de la Creación?
  3. En Daniel 3 y 6, ¿cómo entiendes el tema de la adoración que se desarrolla en estos relatos inspirados? ¿Qué se encuentra en estos relatos que puede ayudarnos a preparar y anticipar los desafíos que enfrentará el pueblo fiel de Dios durante la crisis en torno a “la marca de la bestia”?
  4. ¿Cómo mostrar a alguien que cree que los millones (incluso miles de millones) de años de Evolución fueron el medio por el que Dios realizó su Creación la irracionalidad de guardar el sábado como un monumento a esa Creación?

DÍA DEL PERIODISTA BOLIVIANO

Día del Periodista: entre agresiones, anuncios de juicios e intentos de censura

Al día del oficio más apasionante del mundo

Este 10 de mayo se celebra el Día del Periodista en Bolivia

Día del Periodista Boliviano

Lección N° 7: Adoren al Creador

Para el 13 de mayo de 2.023

Sábado 6 de mayo

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Apocalipsis 1:9; Isaías 40:26; 2 Corintios 5:17; Colosenses 1:17; Apocalipsis 4:11; Juan 19:16-30.

PARA MEMORIZAR:

 “ ‘Señor y Dios, digno eres de recibir gloria, honra y poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad fueron creadas y existen’ ” (Apoc. 4:11).

Es fácil dar las cosas por un hecho, especialmente aquellas que conocemos o experimentamos desde siempre. ¿Cuán fácil, por ejemplo, es que los niños pequeños den por sentado a sus padres, a quienes han conocido durante toda su corta vida? Cuán fácil es para nosotros, también, asumir la existencia del Sol, el cielo, el aire o el suelo bajo nuestros pies.

Sin embargo, ¿alguna vez te has detenido a pensar cuántas veces damos por sentada la existencia misma? Es decir, ¿con qué frecuencia nos detenemos a pensar en la famosa pregunta filosófica: Por qué hay algo en lugar de la nada?

¿Por qué existe el Universo mismo, y toda la majestuosidad y grandeza y las cosas asombrosas que hay en él? ¿Qué gran contradicción lógica se produciría si nuestro Universo, y nosotros en él, no estuviésemos aquí? Según la última teoría científica (van cambiando), nuestro Universo una vez no existió. En otras palabras, la nuestra es una existencia contingente, y el solo hecho de que estemos aquí ya es un milagro. Y, a pesar de todo tipo de mitos de que el Universo surgió de la nada absoluta, o de algún tipo de ecuación matemática, nuestro Universo y todo lo que hay en él existe porque Dios, el Creador, lo hizo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El deber de adorar a Dios estriba en la circunstancia de que él es el Creador, y que a él es a quien todos los demás seres deben su existencia. Y cada vez que la Biblia presenta el derecho de Jehová a nuestra reverencia y adoración con preferencia a los dioses de los paganos, menciona las pruebas de su poder creador. «Todos los dioses de los pueblos son ídolos; mas Jehová hizo los cielos». Salmo 96:5. «¿A quién pues me compararéis, para que yo sea como él? dice el Santo. ¡Levantad hacia arriba vuestros ojos, y ved! ¿Quién creó aquellos cuerpos celestes?» «Así dice Jehová, Creador de los cielos (él solo es Dios), el que formó la tierra y la hizo… ¡Yo soy Jehová, y no hay otro Dios!» Isaías 40:25, 26; 45:18 (VM). Dice el salmista: «Reconoced que Jehová él es Dios: él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos». «¡Venid, postrémonos, y encorvémonos; arrodillémonos ante Jehová nuestro Hacedor!» Salmo 195:6 (VM) (El conflicto de los siglos, p. 432).

«Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo».

El que fue designado en los consejos del cielo vino al mundo como instructor. No era menos que el Creador del mundo, el Hijo del Dios Infinito. La rica benevolencia de Dios lo entregó a nuestro mundo; y para satisfacer las necesidades de la humanidad, tomó sobre sí mismo la naturaleza humana. Para el asombro de las huestes celestiales, caminó sobre esta tierra como el Verbo Eterno. Plenamente preparado, dejó las cortes reales para venir a un mundo dañado y contaminado por el pecado. Misteriosamente se alió con la naturaleza humana. «Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros». El exceso de la bondad, benevolencia y amor de Dios fue sorprendente para el mundo, de una gracia que podía ser realizada, pero no podía ser contada (Fundamentals of Christian Education, p. 399).

Todos los seres creados viven por la voluntad y el poder de Dios. Son recipientes de la vida del Hijo de Dios. No importa cuán capaces y talentosos sean, no importa cuán amplias sean sus capacidades, son provistos con la vida que procede de la Fuente de toda vida. El es el manantial, la fuente de vida. La vida que había depuesto en su humanidad, la tomó de nuevo y la dio a la humanidad. «Yo he venido —dijo él— para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia». Juan 10:10.

Cristo llegó a ser uno con la humanidad, para que la humanidad pudiera llegar a ser una en espíritu y en vida con él. En virtud de esa unión, en obediencia a la Palabra de Dios, la vida de Cristo llega a ser la vida de la humanidad. Él dice al penitente: «Yo soy la resurrección y la vida». Juan 11:25 (Sons and Daughters of God, p. 237; parcialmente en A fin de conocerle, p. 73).


Domingo 7 de mayo

UN COMPAÑERO EN LA TRIBULACIÓN

Después de ascender al Cielo (Hech. 1:9), Jesús visitó al último de los apóstoles vivos, Juan, en la isla de Patmos, donde el despiadado emperador romano Domiciano lo había exiliado.

Lee Apocalipsis 1:9. Ver también Mateo 13:21; Hechos 14:22; y Juan 16:33. ¿Cuál es el mensaje aquí para todos los que procuran seguir a Jesús en este mundo?

Apocalipsis 1:9

Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

Mateo 13:21

21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

Hechos 14:22

22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

Juan 16:33

33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Aunque alejado del apoyo de su familia, sus amigos y la comunidad cristiana, Juan no estaba solo en las tribulaciones y los problemas que enfrentó como seguidor de Jesús. Su ministerio no había terminado; su testimonio no estaba completo. Un ser angelical con un brillo deslumbrante visitó a Juan en esa isla solitaria y le llevó un mensaje proveniente directamente del Trono de Dios. Este mensaje de Jesús resonaría por los pasillos del tiempo a lo largo de los siglos. Fue un mensaje de esperanza para cada generación, pero especialmente un mensaje destinado a preparar al pueblo de Dios del tiempo del fin para la venida de Jesús. Es un serio mensaje de advertencia, así como un mensaje de ánimo para el tiempo del fin, a medida que nos preparamos para enfrentar las pruebas de los últimos días (o cualquier prueba que puedas estar enfrentando ahora).

Si tú entraras en la cueva donde supuestamente el ángel celestial visitó a Juan presentándole la visión profética de Apocalipsis, inmediatamente notarías estas palabras colocadas en una placa en la entrada que resume todo el libro de Apocalipsis: “‘¡Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio! Y adoren al que hizo el Cielo y la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas’ ” (Apoc. 14:7).

El tema central del libro de Apocalipsis es la adoración. Fuimos creados como seres de adoración. Cada uno de nosotros adora algo o a alguien. La verdadera adoración, la adoración al Creador, nos permite descubrir el verdadero propósito de la vida. Nos da una razón para vivir. Nos da no solo algo por lo que morir sino, más aún, algo por lo que vivir y, si es necesario, soportar tribulaciones. Y de hecho, a medida que surjan las crisis finales, comprenderemos mejor estas palabras: “ ‘Es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios’ ” (Hech. 14:22).

Si los siervos fieles de Dios, como Juan, enfrentan sufrimientos y tribulaciones, ¿qué nos hace pensar que nosotros no enfrentaremos problemas? (Ver 1 Ped. 4:12-15.)

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Juan fue echado en una caldera de aceite hirviente; pero el Señor preservó la vida de su fiel siervo, así como protegió a los tres hebreos en el horno de fuego…

Nuevamente la mano de la persecución cayó pesadamente sobre el apóstol. Por decreto del emperador, fue desterrado a la isla de Patmos, condenado «por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo». Apocalipsis 1:9. Sus enemigos pensaron que allí no se haría sentir más su influencia, y que finalmente moriría de penurias y angustia.

Patmos, una isla árida y rocosa del mar Egeo, había sido escogida por las autoridades romanas para desterrar allí a los criminales; pero para el siervo de Dios esa lóbrega residencia llegó a ser la puerta del cielo. Allí, alejado de las bulliciosas actividades de la vida, y de sus intensas labores de años anteriores, disfrutó de la compañía de Dios, de Cristo y de los ángeles del cielo, y de ellos recibió instrucciones para guiar a la iglesia de todo tiempo future (Los hechos de los apóstoles, pp. 455, 456).

Fue en un sábado cuando la gloria del Señor se manifestó al desterrado apóstol [Juan]…

«Y cuando yo le vi —escribió Juan—, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas». Apocalipsis 1:17.

Juan fue fortalecido para vivir en la presencia de su Señor glorificado. Entonces ante sus maravillados ojos fueron abiertas las glorias del cielo. Le fue permitido ver el trono de Dios y, mirando más allá de los conflictos de la tierra, contemplar la hueste de los redimidos con sus vestiduras blancas. Oyó la música de los ángeles del cielo, y los cantos de triunfo de los que habían vencido por la sangre del Cordero y la palabra de su testimonio. En la revelación que vio se desarrolló una escena tras otra de conmovedor interés en la experiencia del pueblo de Dios, y la historia de la iglesia fue predicha hasta el mismo fin del tiempo. En figuras y símbolos, se le presentaron a Juan asuntos de gran importancia, que él debía registrar para que los hijos de Dios que vivían en su tiempo y los que vivieran en siglos futuros pudieran tener una comprensión inteligente de los peligros y conflictos que los esperaban (Los hechos de los apóstoles, pp. 465, 466).

El tiempo de angustia que espera al pueblo de Dios requerirá una fe inquebrantable. Sus hijos deberán dejar manifiesto que él es el único objeto de su adoración, y que por ninguna consideración, ni siquiera de la vida misma, pueden ser inducidos a hacer la menor concesión a un culto falso.

En aquel tiempo el oro quedará separado de la escoria… Más de una estrella que hemos admirado por su brillo se apagará entonces en las tinieblas. Los que hayan asumido los atavíos del Santuario, pero no estén revestidos de la justicia de Cristo, se verán en la vergüenza de su propia desnudez (Maranata: el Señor viene, p. 194).


Lunes 8 de mayo

ADORA AL CREADOR

Lee Apocalipsis 14:7. ¿Cómo concluye el mensaje del primer ángel? ¿Qué apelación final hace este mensaje referente a la hora del Juicio? (Ver también Isa. 40:26; Juan 1:1-3; Rom. 1:20).

Apocalipsis 14:7

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

Isaías 40:26

26 Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio.

Juan 1:1-3

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Romanos 1:20

20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Apocalipsis 14:7 termina con una claro llamado a adorar al Creador; este llamado es especialmente importante ahora, cuando la mayoría del mundo científico, y hasta del mundo cristiano, acepta la Evolución, una enseñanza que golpea directamente al corazón de todas los presupuestos bíblicos y cristianos. Si la Evolución fuera verdad, nuestra fe, inevitablemente, sería una mentira. Así de profundos son los problemas.

Por ende, la apelación final del Apocalipsis está anclada en el primer libro de la Biblia, el Génesis. Nunca entenderemos completamente los problemas en esta batalla cósmica sobre la adoración a menos que entendamos la importancia de la Creación. “En el principio Dios creó los Cielos y la Tierra” (Gén. 1:1). Este versículo es el fundamento de toda la Escritura. En el principio, Dios creó. La palabra hebrea para “crear”, en este pasaje, es bará, un verbo que se utiliza única y exclusivamente referido a Dios como sujeto.

Para tener una pequeña idea de cuán ilimitado es el poder de Dios, consideremos solo un objeto de su creación: el Sol. El Sol produce más energía en un segundo que la que la humanidad ha producido usando petróleo, gas, carbón o fuego desde el principio del tiempo.

El Sol tiene un diámetro de aproximadamente 1.400.000 kilómetros y podría contener más de un millón de planetas del tamaño de la Tierra. Pero el Sol es solo una de al menos 100 mil millones de estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Una estrella llamada Estrella Pistola emite hasta 10 millones de veces la energía generada por nuestro Sol. Un millón de estrellas del tamaño de nuestro Sol pueden caber fácilmente dentro de la esfera de la Estrella Pistola. ¿Cómo empezar siquiera a entender la Creación?

La Creación revela a un Dios de un poder impresionante e ilimitado. Su poder creador no solo trajo a la existencia los Cielos y la Tierra, sino además ha obrado en favor de su pueblo a través de los siglos. Él es el Dios que originó este mundo, que está siempre presente en este mundo y que nunca abandonará a su pueblo en este mundo.

¿En qué medida el tamaño abrumador de la Creación solo amplifica la realidad del amor de Dios, ya que muestra que, a pesar de lo pequeños que somos en contraste con la Creación, aun así Cristo murió por nosotros?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El primer ángel exhorta a los hombres a que teman al Señor y le den honra y a que le adoren como Creador del cielo y de la tierra. Para poder hacerlo, deben obedecer su ley. El sabio dice: «Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es la suma del deber humano»  Eclesiastés 12:13 (VM). Sin obediencia a sus mandamientos, ninguna adoración puede agradar a Dios. «Este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos». «El que aparte sus oídos para no escuchar la ley, verá que su oración misma es cosa abominable». 1 Juan 5:3…

En el capítulo 14 del Apocalipsis se exhorta a los hombres a que adoren al Creador, y la profecía expone a la vista una clase de personas que como resultado del triple mensaje, guardan los mandamientos de Dios, Uno de estos mandamientos señala directamente a Dios como Creador (El conflicto de los siglos, pp. 432, 433).

La naturaleza atestigua que un Ser infinito en poder, grande en bondad, misericordia y amor, creó la tierra y la llenó de vida y de alegría. Aunque ajadas, todas las cosas manifiestan la obra de la mano del gran Artista y Maestro. Por doquiera que nos volvamos, podemos oír la voz de Dios, y ver pruebas evidentes de su bondad…

El que puso las perlas en el océano y la amatista y el crisólito entre las rocas, ama lo bello. El sol que sale en el horizonte es representante de Aquel que es vida y luz de todo lo que hizo. Todo el brillo y la belleza que adornan la tierra e iluminan los cielos, hablan de Dios…

Todas las cosas hablan de su tierno cuidado paternal y de su deseo de hacer felices a sus hijos (El ministerio de curación, pp. 3 19, 320).

«La importancia del sábado, como institución conmemorativa de la creación, consiste en que recuerda siempre la verdadera razón por la cual se debe adorar a Dios», porque él es el Creador, y nosotros somos sus criaturas. «Por consiguiente, el sábado forma parte del fundamento mismo del culto divino, pues enseña esta gran verdad del modo más contundente, como no lo hace ninguna otra institución. El verdadero motivo del culto divino, no tan solo del que se tributa en el séptimo día, sino de toda adoración, reside en la distinción existente entre el Creador y sus criaturas. Este hecho capital no perderá nunca su importancia ni debe caer nunca en el olvido» (J. N. Andrews, History of the Sabbath, cap. 27). Por eso, es decir, para que esta verdad no se borrara nunca de la mente de los hombres, instituyó Dios el sábado en el Edén y mientras el ser él nuestro Creador siga siendo motivo para que le adoremos, el sábado seguirá siendo señal conmemorativa de ello. Si el sábado se hubiese observado universalmente, los pensamientos e inclinaciones de los hombres se habrían dirigido hacia el Creador como objeto de reverencia y adoración, y nunca habría habido un idólatra, un ateo, o un incrédulo. La observancia del sábado es señal de lealtad al verdadero Dios, «que hizo el cielo y la tierra, y el mar y las fuentes de agua». Resulta pues que el mensaje que manda a los hombres adorar a Dios y guardar sus mandamientos, los ha de invitar especialmente a observar el cuarto mandamiento (El conflicto de los siglos, p. 433).


Martes 9 de mayo

UN DIOS QUE ESTÁ CERCANO

El Dios de la Creación, que formó el Sol, la Luna y las estrellas, cuyo impresionante poder creó este planeta y lo llenó de seres vivos, es también un Dios que está interesado en cada uno de nosotros. Él es el Dios que libró a su pueblo de la esclavitud en Egipto, que lo guio en su peregrinaje por el desierto, que hizo caer maná del cielo, que derrumbó los muros de Jericó y que derrotó a los enemigos de Israel. El mismo Dios que liberó su poder infinito para crear el Universo desata ese infinito poder para derrotar a las fuerzas del mal que libran una batalla constante por nuestra alma.

Lee 2 Corintios 5:17; Salmo 139:15 al 18; Hechos 17:27; y Colosenses 1:17. ¿Qué nos enseñan estos versículos acerca de la cercanía de Dios?

2 Corintios 5:17

17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Salmo 139:15-18

15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. 16 Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas. 17 ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! 18 Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.

Hechos 17:27

27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.

Colosenses 1:17

17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;

Los teólogos hablan de la trascendencia de Dios. Esta es la idea de que Dios existe por sobre toda la Creación. Pero también hablan de la inmanencia de Dios. Esta es la idea de que Dios también, de alguna manera, está presente dentro de nuestro mundo y, como muestra la historia bíblica, también interviene estrechamente y participa íntimamente en él. Aunque el Señor habita en “la altura y en la santidad”, también está “con el contrito y humilde de espíritu” (Isa. 57:15). Como Jesús mismo dijo, hablando de sus fieles seguidores: “Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los amaste a ellos así como me amaste a mí” (Juan 17:23). No puede haber algo más íntimo y más cercano que eso.

Lo mejor sobre nuestro Dios es que su grandeza y su poder son tan vastos que traspasan el Cosmos y llegan a cada una de nuestras vidas. Él promete volver a crearnos, moldearnos, transformarnos a semejanza de su imagen. Piensa por un momento en lo que esto significa. El Dios que creó miles de millones de galaxias y las sostiene es el mismo Dios en quien “vivimos, y nos movemos, y existimos” (Hech. 17:28), y además obra en nuestro corazón para darnos un corazón nuevo, para limpiarnos del pecado y hacernos nuevas criaturas en Cristo. Qué pensamiento tan reconfortante es comprobar que nuestro Dios, un Dios con semejante poder, nos ama y nos cuida.

¿Cómo podemos aprender a obtener esperanza y consuelo al percibir la inmanencia de Dios? ¿O te asusta, porque Dios conoce tus secretos más sombríos? ¿Cómo es que el evangelio te puede dar paz en ese contexto?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Deshonramos a Dios cuando pensamos en él únicamente como un juez que está listo para sentenciarnos, olvidándonos de que es un Padre amante. Toda la vida espiritual es moldeada por nuestros pensamientos acerca de Dios; y si mantenemos conceptos erróneos de su carácter, nuestras almas se dañarán. Deberíamos ver en Dios a Uno que ama a los hijos de los hombres y desea hacerles bien… En todas las Escrituras se presenta a Dios como Alguien que habla tiernamente a los corazones de sus hijos descarriados. Ningún padre terrenal podría ser tan paciente con los errores y faltas de sus hijos como es Dios con los que procura salvar. Nadie podría rogar más tiernamente al transgresor. Ningún labio humano pronunció jamás ruegos tan tiernos al transgresor como los suyos. ¿No amaremos a Dios y le mostraremos nuestro amor mediante una humilde obediencia? Tengamos cuidado con nuestros pensamientos, nuestras experiencias, nuestra actitud hacia Dios, porque todas sus promesas son en sí los suspiros de un amor indecible (That I May Know Him, p. 263; parcialmente en A fin de conocerle, p. 265).

Cristo vino para enseñar a los seres humanos lo que Dios desea que conozcan. En los cielos, en la tierra, en las anchurosas aguas del océano, vemos la obra de Dios. Todas las cosas creadas testifican acerca de su poder, su sabiduría y su amor. Pero ni de las estrellas, ni del océano, ni de las cataratas podemos aprender lo referente a la personalidad de Dios como se ha revelado en Cristo.

Dios vio que se necesitaba una revelación más clara que la de la naturaleza para presentarnos su personalidad y su carácter. Envió a su Hijo al mundo para revelar, hasta donde podía soportarlo la vista humana, la naturaleza y los atributos del Dios invisible (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 277).

«Si alguno está en Cristo, es una nueva criatura; las cosas viejas pasaron ya, he aquí que todo se ha hecho nuevo». 2 Corintios 5:17.

Es posible que una persona no sepa indicar el momento y lugar exactos de su conversión, o que no pueda tal vez señalar el encadenamiento de circunstancias que la llevaron a ese momento; pero esto no prueba que no se haya convertido. Cristo dijo a Nicodemo: «El viento de donde quiere sopla; y oyes su sonido, mas no sabes de donde viene, ni a donde va: así es todo aquel que es nacido del Espíritu». Juan 3:8. Como el viento es invisible y, sin embargo, se ven y se sienten claramente sus efectos, así también obra el Espíritu de Dios en el corazón humano. El poder regenerador, que ningún ojo humano puede ver, engendra una vida nueva en el alma; crea un nuevo ser conforme a la imagen de Dios.

Aunque la obra del Espíritu es silenciosa e imperceptible, sus efectos son manifiestos. Cuando el corazón ha sido renovado por el Espíritu de Dios, el hecho se revela en la vida. Si bien no podemos hacer cosa alguna para cambiar nuestro corazón, ni para ponernos en armonía con Dios; si bien no debemos confiar para nada en nosotros mismos ni en nuestras buenas obras, nuestra vida demostrará si la gracia de 13ios mora en nosotros. Se notará un cambio en el carácter, en las costumbres y ocupaciones. El contraste entre lo que eran antes y lo que son ahora será muy claro e inequívoco. El carácter se da a conocer, no por las obras buenas o malas que de vez en cuando se ejecuten, sino por la tendencia de las palabras y de los actos habituales en la vida diaria (El camino a Cristo, pp. 57, 58).


Miércoles 10 de mayo

EVANGELIO, JUICIO, CREACIÓN

Fíjate en el mensaje del primer ángel. Evangelio eternoHora del JuicioAdoren al Creador. Observa cuán estrechamente relacionadas están estas ideas. Cuando estemos delante de nuestro Creador en el Juicio, únicamente el evangelio es lo que nos da alguna esperanza. “Pero ahora, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús; [los que no andan según la carne, sino según el Espíritu]” (Rom. 8:1). Ninguna condenación ahora; y sin duda alguna, tampoco en el Juicio.

El mensaje de Dios como Creador es sumamente crucial para presentar la verdad, especialmente cuando la Evolución, aunque se disfrace de “cristiana”, amenaza con destruir todo el fundamento de la fe cristiana.

Sin embargo, en medio de la embestida del pensamiento evolutivo, Dios ha levantado una iglesia, un pueblo cuyo mismo nombre es un testimonio en contra de la idea de la Evolución, un pueblo que debe proclamar la verdad fundamental de Dios como nuestro Creador y Redentor.

Lee Efesios 3:9; Colosenses 1:13 al 17; Apocalipsis 4:11; y Romanos 5:17 al 19 ¿Qué enseñan estos pasajes acerca de Jesús como Creador y Redentor?

Efesios 3:9

y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas;

Colosenses 1:13-17

13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, 14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. 15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;

Apocalipsis 4:11

11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

Romanos 5:17-19

17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. 18 Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. 19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

Fíjate cuán estrechamente ligado está Jesús como Creador a Jesús como Redentor. Desde el momento en que se menoscaba su papel como Creador, como inevitablemente ocurre con la Evolución, su papel como nuestro Redentor también se pone en tela de juicio. Jesús, ¿viene a redimirnos del pecado, de la muerte, del sufrimiento y de la violencia, cuando el pecado, la muerte, el sufrimiento y la violencia son, según enseña la Evolución, los mismos medios por los cuales existe nuestro mundo? Dios, ¿nos redime del mismo proceso que él utilizó para crearnos en el principio? Esa es una mentira peligrosa.

Y lo peor es que la Evolución se burla de la idea misma de la muerte de Jesús en la Cruz. ¿Por qué? Pablo (ver Rom. 5:17-19) vincula inseparablemente la introducción del pecado, por medio de Adán, a la muerte de Jesús. Hay un vínculo directo, entonces, entre Adán y Jesús. Sin embargo, en cualquier modelo evolutivo, ningún Adán sin pecado podría haber introducido la muerte, porque la muerte (millones de años de muerte) en principio era, supuestamente, la fuerza y el poder que se necesitaban para crear a Adán.

Por lo tanto, desde el primer momento la Evolución destruye el fundamento bíblico de la Cruz. En contraste, los adventistas del séptimo día, al llamar al mundo a adorar al Creador, dan un testimonio viviente en contra de este error.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[Al] paso que la Palabra de Dios habla de la humanidad de Cristo cuando estuvo en esta tierra, también habla decididamente de su preexistencia. El Verbo existía como un ser divino, como el eterno Hijo de Dios, en unión y unidad con su Padre. Desde la eternidad era el Mediador del pacto, Aquel en quien todas las naciones de la tierra, tanto judíos como gentiles, habían de ser benditas si lo aceptaban…

 El mundo fue hecho por él, «y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho». Juan 1:3. Si Cristo hizo todas las cosas, existió antes de todas las cosas. Las palabras pronunciadas acerca de esto son tan decisivas, que nadie debe quedar en la duda. Cristo era esencialmente Dios y en el sentido más elevado. Era con Dios desde toda la eternidad, Dios sobre todo, bendito para siempre.

El Señor Jesucristo, el divino Hijo de Dios, existió desde la eternidad como una persona distinta, y sin embargo era uno con el Padre. Era la excelsa gloria del cielo. Era el Comandante de las inteligencias celestiales, y el homenaje de adoración de los ángeles era recibido por él con todo derecho (Mensajes selectos, t. 1, pp. 290, 291).

El Redentor del mundo pasó por el mismo terreno donde Adán cayó por haber desobedecido la ley expresa de Jehová; y el unigénito Hijo de Dios vino a nuestro mundo como un hombre, _para revelar al mundo que los seres humanos podían guardar la ley de Dios…

El Hijo de Dios se colocó en lugar del pecador, y caminó por el mismo terreno en donde Adán pecó; y soportó la tentación en el desierto, que era cien veces más fuerte de lo que alguna vez tendría que soportar la raza humana. Jesús resistió las tentaciones de Satanás de la misma manera en que cualquier alma tentada puede resistir, remitiéndolo al registro inspirado, y diciendo: «Escrito está».

Cristo venció como hombre las tentaciones. Cada hombre puede vencer como Cristo venció. El se humilló a sí mismo por nosotros. Fue tentado en todo punto, así como nosotros. Redimió el desgraciado fracaso de la caída de Adán, y fue vencedor, testificando así ante todos los mundos no caídos y ante la humanidad caída, que el hombre podía guardar los mandamientos de Dios por medio del poder divino que el cielo le concedía (Mensajes selectos, t. 3, pp. 153, 154).

Fue en la cruz donde la misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la verdad se besaron. Que cada estudiante y obrero estudien esto una y otra vez, hasta que, al levantar al Salvador crucificado entre nosotros, puedan entregar un mensaje nuevo a la gente. Mostrad que la vida de Cristo revela un carácter infinitamente perfecto. Enseñad que, «a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios». Juan 1:12. Repetidlo una y otra vez. Podemos llegar a ser hijos de Dios, miembros de la familia real, hijos del Rey celestial. Haced saber que quienes aceptan a Jesucristo y mantienen su confianza original, firme hasta el fin, serán herederos de Dios. También serán coherederos con Cristo (Testimonios para la iglesia, t. 6, pp. 66, 67).


Jueves 11 de mayo

EL CREADOR EN LA CRUZ

Por más que nos maravillemos y adoremos al Señor como nuestro Creador, hay algo más. Como ya hemos visto, pero vale la pena repasar, debemos considerar que nuestro Creador es también nuestro Redentor. El Dios que nos creó es el mismo Dios que nos redimió. El Dios que dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Gén. 1:26), es el mismo que, en la Cruz, clamó: “ ‘Elí, Elí, ¿lama sabactani?’ Esto es: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?’ ” (Mat. 27:46). ¡A propósito de razones para temer a Dios o, más aún, para darle gloria y adorarlo!

¿Cómo podemos nosotros, como seres humanos caídos, responder adecuadamente a una verdad tan asombrosa como esta? ¿Qué podríamos hacer en respuesta? El mensaje del primer ángel nos dice qué hacer: “ ‘¡Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio! Y adoren al que hizo el Cielo y la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas’ ” (Apoc. 14:7).

Lee Juan 19:16 al 30, el relato de Juan sobre Jesús en la cruz. Mientras lo lees, piensa en los pasajes bíblicos que hemos visto acerca de Jesús como Creador, como aquel por quien “fueron creadas todas las cosas, las que están en los Cielos y las que están en la Tierra, visibles e invisibles; sean tronos, dominios, principados o autoridades. Todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16). ¿Cómo debemos responder a esta asombrosa expresión del amor de Dios?

Juan 19:16-30

16 Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron. 17 Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; 18 y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. 19 Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. 20 Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. 21 Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos. 22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito. 23 Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. 24 Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados. 25 Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. 26 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. 27 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. 28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. 29 Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. 30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

El mensaje del primer ángel, que exhorta a adorar al Creador, llegó después de la Cruz, después de que el Universo expectante y los seguidores de Cristo supieran que aquel que “hizo el cielo y la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas” es el mismo que, aunque era Dios, “tomó la condición de siervo y se hizo semejante a los hombres. Y quien, al tomar la condición de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:7, 8).

Qué espectáculo tan asombroso debió haber sido para quienes conocieron a Jesús antes de que viniera a la Tierra como ser humano. Con razón los seres celestiales también lo adoran. En cuanto a nosotros, redimidos por su sangre, ¿qué más podemos hacer, sino adorar a nuestro Creador y Redentor?

A la luz de la Cruz, ¿por qué es tan herética la idea de que los seres humanos caídos pueden añadir algo a lo que Cristo hizo en la Cruz? ¿Cuál de nuestras obras podría agregarse a lo que el Creador ya ha hecho por nosotros?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo me ha dado palabras que hablar: «Deben nacer de nuevo, o nunca entrarán en el reino de los cielos». Por consiguiente, todos los que tienen una correcta comprensión de este tema deberían abandonar su espíritu de controversia y buscar al Señor con todo su corazón. Entonces hallarán a Cristo y podrán dar un carácter distintivo a su experiencia religiosa. Deberían poner claramente este asunto -la sencillez de la verdadera piedad- delante de la gente en cada discurso. Esto tocará las cuerdas del corazón de toda alma hambrienta y sedienta que anhela obtener la seguridad de la esperanza y la fe y la perfecta confianza en Dios mediante nuestro Señor Jesucristo.

Sea hecho claro y manifiesto que no es posible mediante mérito de la criatura realizar cosa alguna en favor de nuestra posición delante de Dios o de la dádiva de Dios por nosotros. Si la fe y las obras pudieran comprar el don de la salvación, entonces el Creador estaría obligado ante la criatura. En este punto la falsedad tiene una oportunidad de ser aceptada como verdad… Si el hombre no puede, por ninguna de sus buenas obras, merecer la salvación, entonces esta debe ser enteramente por gracia, recibida por el hombre como pecador porque acepta y cree en Jesús. Es un don absolutamente gratuito (Fe y obras, p. 17).

Jesús, resplandor de la gloria de su Padre, «no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo». Filipenses 2:6, 7. Consintió en pasar por todas las experiencias humildes de la vida y en andar entre los hijos de los hombres, no como un rey que exigiera homenaje, sino como quien tenía por misión servir a los demás. No había en su conducta mancha de fanatismo intolerante ni de austeridad indiferente…

Jesús se vació a sí mismo, y en todo lo que hizo jamás se manifestó el yo. Todo lo sometió a la voluntad de su Padre. Al acercarse el final de su misión en la tierra, pudo decir: «Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que hiciese». Y nos ordena: «Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón». Juan 17:4; Mateo 11:29 (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 17, 18).

Jesús dijo: «Yo, si fuere levantado en alto de sobre la tierra, a todos los atraeré a mí mismo». Juan 12:32. Cristo debe ser revelado al pecador como el Salvador que murió por los pecados del mundo; y mientras contemplamos al Cordero de Dios sobre la cruz del Calvario, el misterio de la redención comienza a revelarse a nuestra mente y la bondad de Dios nos guía al arrepentimiento. Al morir por los pecadores, Cristo manifestó un amor Incomprensible; y a medida que el pecador lo contempla, este amor enternece el corazón, impresiona la mente e Inspira contrición al alma…

El pecador puede resistir a este amor, puede rehusar ser atraído a Cristo; pero si no se resiste, será atraído a Jesús; el conocimiento del plan de la salvación le guiará al pie de la cruz, arrepentido de sus pecados, los cuales causaron los sufrimientos del amado Hijo de Dios (El camino a Cristo, pp. 26, 27).


Viernes 12 de mayo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

La adoración a Dios es central en las Escrituras, y siempre ha sido un tema de discordia para la humanidad y para el pueblo de Dios. En todo el Antiguo Testamento los profetas reprendieron al pueblo de Dios por adorar a otros dioses o por adorar al Señor usando las prácticas de adoración del mundo pagano. El conflicto entre adorar a Dios o adorar a otros dioses está en el centro mismo del Conflicto Cósmico y está consustanciado con el desprecio a la Ley de Dios.

“La adoración aborda el aspecto más fundamental de la existencia humana en el sentido de que tiene que ver con lo que los seres humanos como criaturas vivientes deben hacer al enfrentarse a la presencia del Creador. […] Solo los que están vivos pueden adorar al Señor; los muertos no pueden alabarlo ni adorarlo. […] Aquel que nos creó nos invita a entregar nuestra vida en el acto de adoración para volver a recibirla enriquecida de él, para usarla en beneficio de los demás. La adoración tiene que ver con la naturaleza misma de nuestra existencia, con su propósito y con la necesidad de tener un centro externo a nosotros mismos que nos libere del egoísmo. No adorar a Dios es perder nuestra razón de existir; es existir en un estado de desorientación y, por lo tanto, estar muriendo; es dirigirnos hacia la extinción total porque estamos desconectados de la Fuente misma de la vida” (Á. M. Rodríguez, “The Closing of the Cosmic Conflict: Role of the Three Angels’ Messages”, p. 42).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Mediten sobre esta idea de por qué, en un mundo caído, no es suficiente el hecho de ser creado por Dios. ¿Por qué necesitamos también la promesa de la Redención?
  2. Piensen en alguna experiencia en la que vieron inequívocamente el poder de Dios obrando en su vida; es decir, de una manera que les mostró el amor de Dios por ustedes personalmente. ¡Y luego mediten en el hecho de que este es el Dios que creó todo el Cosmos! Y es este Dios el que los ama tanto como para preocuparse por su vida. ¿Por qué esta realidad no solo debería ser reconfortante sino también conmovedora?
  3. Si la Evolución fuera verdad, piensen en cómo seríamos llamados a adorar a un Creador que usó miles de millones de años de muerte, violencia, destrucción, sufrimiento y extinción masiva para crearnos, mientras que al mismo tiempo nos da una historia completamente diferente en Génesis sobre cómo fuimos creados. Y, sin embargo, ¿se supone que debamos adorarlo? Adorarlo, ¿para qué? ¿Por mentirnos durante miles de años sobre cómo llegamos aquí?

DÍA MUNDIAL DE LA LIBERTAD DE PRENSA

Día Mundial de la Libertad de Prensa, palabras del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos con relación al derecho a la libertad de expresión y libertad de prensa.

Las regiones donde la libertad de prensa está más amenazada, según Reporteros sin Fronteras

Asesinatos, secuestros, encarcelamientos, endurecimiento de leyes, violencia, gobiernos autocráticos y la sombra de la inteligencia artificial se encuentran entre las amenazas crecientes contra el periodismo. El mundo conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa con una cifra sin precedentes: 31 países se encuentran en una situación «muy grave”, resalta el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2023.

Califican a China como la mayor cárcel de periodistas del mundo

En su clasificación anual de 2023, que evalúa la situación en 180 países de la libertad de prensa, difundida este miércoles con motivo del Día Mundial de la Libertad de la Prensa, RSF destacó un retroceso en ese derecho a nivel general, con solo tres de cada diez países con una situación «satisfactoria».

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Lección N° 4: Teman a Dios y denle gloria

Para el 22 de abril de 2.023

Sábado 15 de abril

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Apocalipsis 14; Génesis 22:12; Eclesiastés 12:13, 14; Colosenses 3:1, 2; Hebreos 12:1, 2; 1 Corintios 3:16, 17.

PARA MEMORIZAR:

“ ‘¡Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús!’ ” (Apoc. 14:12).

El filósofo danés Søren Kierkegaard contó una parábola sobre el tiempo del fin, que decía algo así:

Un incendio estalló entre bastidores en un gran teatro. Un payaso, que había sido parte de la actuación, salió para advertirle a la audiencia: ¡Salgan; el lugar está en llamas! El público pensó que era solo una gran broma, parte del espectáculo, que eso era todo, y solo aplaudía. Él repitió la advertencia: ¡Salgan! ¡Salgan! Pero, cuanto más enfáticamente les advertía, más aplausos recibía. Para Kierkegaard, así es como va a terminar el mundo; es decir, ante el aplauso general de los testigos que creen que es una “broma”.

El fin del mundo, y los acontecimientos que lo preceden, no son una broma. El mundo se enfrenta a la crisis más grave desde el Diluvio. De hecho, el mismo Pedro utiliza la historia del Diluvio como un símbolo del fin y advierte que, así como el mundo antiguo pereció por el agua, en el tiempo del fin, “los cielos desaparecerán con gran estruendo; los elementos serán destruidos por el fuego, y la Tierra y todas sus obras serán quemadas” (2 Ped. 3:10). Como ya se nos advirtió sobre lo que vendrá, ahora tenemos que estar preparados para ello también.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Como Dios reveló su voluntad a los hebreos cautivos, que estaban alejados de las costumbres y prácticas de un mundo que yacía en la iniquidad, así comunicará el Señor la luz del cielo a todos los que aprecian un «Así dice Jehová». A ellos les dará a conocer su voluntad. Dios revelará el significado de su Palabra a quienes estén menos atados a las ideas mundanas, y más alejados de la ostentación, la vanidad, el orgu110 y el amor a la promoción, a quienes se presenten como su pueblo peculiar, celoso de buenas obras; a ellos él revelará el significado de su Palabra. La primera manifestación del poder de Dios dada a los cautivos hebreos demostró la defectuosa sabiduría de los grandes de la Tierra. La sabiduría de los hombres es necedad para Dios. Los magos reconocieron su ignorancia respecto de la Luz antes que el Señor les revelara su suprema sabiduría. Dios mostró que la sabiduría de los agentes humanos que malversaron los talentos que él les había dado era necedad…

Nuestra obra ahora es la de iluminar al mundo, en lugar de dar un mensaje de paz y seguridad. Se ha puesto un estandarte en nuestras manos sobre el que está escrito: «Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús». Apocalipsis 14:12. Este es un mensaje claro que produce separación, un mensaje que debe darse con un sonido certero. Ha de alejar a la gente de las cisternas rotas que no contienen agua de la fuente de agua viva (El otro poder, pp. 101, 102).

¿No están sucediendo bastantes cosas en derredor nuestro para mostrarnos los peligros que asedian nuestra senda? Por doquiera vemos náufragos de la humanidad, el culto familiar descuidado, hogares quebrantados. Hay un extraño abandono de los principios buenos, un rebajamiento de la norma de moralidad; están aumentando rápidamente los pecados que atrajeron los juicios de Dios sobre la tierra en ocasión del diluvio y la destrucción de Sodoma por el fuego. Nos estamos acercando al fin. Dios ha soportado largo tiempo la perversidad, pero su castigo no es menos seguro. Apártense de toda iniquidad los que profesan ser la  luz del mundo. Vemos manifestado contra la verdad el mismo espíritu que se vio en el tiempo de Cristo. Por falta de argumentos bíblicos, los que anulan la ley de Dios fabricarán mentiras para manchar y ennegrecer a los obreros. Así lo hicieron con el Redentor del mundo; y así harán con quienes le sigan. Serán presentados como verdad informes que no tienen el menor fundamento.

Dios ha bendecido a sus hijos que guardan sus mandamientos, y toda la oposición y las mentiras que hayan de arrostrar no harán sino fortalecer a los que defienden con firmeza la fe una vez dada a los santos. Pero si los que profesan ser depositarios de la ley de Dios vienen a ser transgresores de esa ley, el Señor les retirará su cuidado protector, y muchos caerán por la perversidad y la licencia. Entonces nos veremos  de veras incapacitados para subsistir delante de nuestros enemigos. Pero si los suyos permanecen separados y distintos del mundo, como linaje que hace justicia, Dios será su defensa, y no habrá armas forjadas contra ellos que prosperen (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 566, 567).


Domingo 16 de abril

TEMAN A DIOS

El propósito del libro de Apocalipsis para nuestra generación es preparar a un pueblo para el pronto regreso de Jesús y unirse con él para dar el mensaje de los últimos días al mundo. Apocalipsis revela los planes de Dios y desenmascara los planes de Satanás. Presenta el llamado final de Dios, su mensaje urgente, eterno y universal para toda la humanidad.

Lee el llamado urgente del apóstol Juan en Apocalipsis 14:7. (Ver también Gén. 22:12; Sal. 89:7; Prov. 2:5; Ecl. 12:13, 14; Efe. 5:21). ¿Qué instrucción específica nos da?

Apocalipsis 14:7

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

Génesis 22:12

12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.

Salmos 89:7

Dios temible en la gran congregación de los santos, Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.

Proverbios 2:5

Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios.

Eclesiastés 12:13-14

13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. 14 Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.

Efesios 5:21

21 Someteos unos a otros en el temor de Dios.

La palabra griega del Nuevo Testamento para “teman”, en Apocalipsis 14:7, es phobeo. Aquí se utiliza no en el sentido de tenerle miedo de Dios, sino en el de reverencia, admiración y respeto. Transmite el pensamiento de lealtad absoluta a Dios y de entrega total a su voluntad. Es una actitud de la mente que se centra en Dios, y no en el yo. Es lo opuesto a la actitud de Lucifer en Isaías 14:13 y 14, cuando dice en su corazón: “ ‘Subiré al cielo, en lo alto, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, en el Monte de la Reunión, al lado norte me sentaré. Sobre las altas nubes subiré, y seré semejante al Altísimo’ ”. Es la actitud de Cristo, “quien, aunque era de condición divina […] se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:6, 8).

La esencia del Gran Conflicto gira en torno a la sumisión a Dios. Lucifer era egocéntrico; se negó a someterse a cualquier autoridad que no sea la suya. En lugar de someterse a aquel que ocupaba el Trono, Lucifer deseaba gobernar desde el Trono. En pocas palabras, temer a Dios es darle el primer lugar en nuestro pensamiento. Es renunciar a nuestro egocentrismo y orgullo, y vivir totalmente para él.

Y obviamente debe ser importante, porque son las primeras palabras que pronuncia el primero de los tres ángeles.

Por lo tanto, debemos prestar atención.

¿Cuál ha sido tu experiencia en cuanto a temer a Dios? ¿Cómo le explicarías a alguien, de manera positiva, por qué “el temor de Dios” es algo bueno?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El tercer ángel vuela por en medio del cielo anunciando los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Representa la obra que debe hacerse en estos últimos días. El mensaje no pierde nada de su poder al progresar en su vuelo. Juan ve que la obra crece en potencia hasta que toda la tierra se llena con la gloria de Dios. El mensaje: «Temed a Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida», debe ser dado en alta voz. Con celo y energías más intensos, los seres humanos deben impulsar la obra del Señor. Los hombres, las mujeres y los niños deben prepararse para dar el mensaje en el hogar, en la escuela y en la iglesia… Necesitamos jóvenes y señoritas fuertes, devotos y abnegados, que avancen hacia el frente (Hijos e hijas de Dios, p. 209).

Los discípulos de Cristo deben precaverse hoy contra la tendencia a perder el espíritu de reverencia y temor piadoso. Las Escrituras enseñan a los hombres cómo deben acercarse a su Hacedor, a saber con humildad y reverencia, por la fe en un Mediador divino. El salmista declaró:

«Porque Jehová es Dios grande;

Y Rey grande sobre todos los dioses…

Venid, adoremos y postrémonos;

Arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor». Salmo 95:3, 6…

La verdadera reverencia hacia Dios nos es inspirada por un sentido de su infinita grandeza y un reconocimiento de su presencia. Este sentido del Invisible debe impresionar profundamente todo corazón. La presencia de Dios hace que tanto el lugar como la hora de la oración sean sagrados. Y al manifestar reverencia por nuestra actitud y conducta, se profundiza en nosotros el sentimiento que la inspira. «Santo y temible es su nombre» (Salmo 111:9, VM), declara el salmista. Los ángeles se velan el rostro cuando pronuncian ese nombre. ¡Con qué reverencia debieran pronunciarlo nuestros labios, puesto que somos seres caídos y pecaminosos! (Profetas y reyes, pp. 33, 34).

La humildad y la reverencia deben caracterizar el comportamiento de todos los que se allegan a la presencia de Dios. En el nombre de Jesús podemos acercarnos a él con confianza, pero no debemos hacerlo con la osadía de la presunción, como si el Señor estuviese al mismo nivel que nosotros. Algunos se dirigen al Dios grande, todopoderoso y santo, que habita en luz inaccesible, como si se dirigieran a un igual o a un inferior. Hay quienes se comportan en la casa de Dios como no se atreverían a hacerlo en la sala de audiencias de un soberano terrenal. Los tales debieran recordar que están ante la vista de Aquel a quien los serafines adoran, y ante quien los ángeles cubren su rostro. A Dios se le debe reverenciar grandemente; todo el que verdaderamente reconozca su presencia se inclinará humildemente ante él, y como Jacob cuando contempló la visión de Dios, exclamará: «¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo». Génesis 28:17 (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 256, 257).


Lunes 17 de abril

TEMER Y OBEDECER A DIOS

¿Qué más nos enseña la Biblia acerca de lo que significa temer a Dios?

Lee Deuteronomio 6:2; Salmo 119:73 y 74; y Eclesiastés 12:13 y 14. ¿Qué revelan estos pasajes sobre el resultado de “temer a Dios”?

Deuteronomio 6:2

para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.

Salmo 119:73-74

73 Tus manos me hicieron y me formaron; Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos. 74 Los que te temen me verán, y se alegrarán, Porque en tu palabra he esperado.

Eclesiastés 12:13-14

13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. 14 Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.

Estos pasajes revelan un vínculo entre temer a Dios y guardar sus mandamientos. Temer a Dios es una actitud de respeto reverencial que nos lleva a la obediencia. El llamado urgente del Cielo es que quienes son salvos por gracia sean obedientes a los mandamientos de Dios (Efe. 2:8-10). La gracia no nos libera de obedecer los mandamientos de Dios. El evangelio nos libera de la condenación de la Ley, no de nuestra responsabilidad de obedecerla.

La gracia no solo nos libera de la culpabilidad de nuestro pasado, sino además nos faculta para llevar una vida de obediencia a Dios en el presente. El apóstol Pablo declara que “recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia de la fe, por amor a su nombre, en todas las naciones” (Rom. 1:5).

Hay algunos que tienen la extraña idea de que la salvación por gracia de alguna manera niega la Ley de Dios o minimiza la necesidad de obediencia. Creen que cualquier charla sobre obediencia es legalismo. Ellos declaran: Todo lo que quiero es a Jesús. La pregunta es: “¿Cuál Jesús?” ¿Un Jesús de nuestra propia creación o el Jesús de las Escrituras? El Cristo de las Escrituras nunca nos lleva a restarle importancia a su Ley, que es la transcripción de su carácter. El Cristo de las Escrituras nunca nos lleva a minimizar las doctrinas de la Biblia, que revelan más claramente quién es él y su plan para este mundo. El Cristo de las Escrituras nunca nos lleva a reducir su enseñanza a trivialidades piadosas, que no son esenciales. Cristo es la encarnación de toda verdad doctrinal. Jesús es la Verdad encarnada. Él es la doctrina personificada.

El llamado final de Apocalipsis nos insta, mediante la fe en Jesús, a aceptar la plenitud de todo lo que él ofrece. Nos llama a “temer a Dios”, que se expresa por la fe en su poder redentor que nos capacita para vivir de manera piadosa y obediente.

Estas palabras de Jesús: “No teman a los que matan el cuerpo, porque el alma no pueden matar. Antes teman al que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno (Mat. 10:28)”, ¿cómo nos ayudan a entender lo que significa temer a Dios?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

«Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas». Efesios 2:10.

En su divina disposición, en virtud del favor inmerecido del Señor, él ha ordenado que las buenas obras sean recompensadas. Somos aceptados solo por los méritos de Cristo; y los actos de misericordia, las acciones de caridad que realizamos, son los frutos de la fe, y llegan a ser una bendición para nosotros; pues los hombres serán recompensados de acuerdo con sus obras.

Es la fragancia de los méritos de Cristo lo que hace aceptable para Dios nuestras buenas obras, y es la gracia la que nos capacita para hacer las obras por las cuales él nos recompensa. Nuestras obras en sí mismas, y por sí mismas, no tienen ningún mérito. y nuestras obras no podrían haber sido hechas con la fuerza de nuestra propia naturaleza pecaminosa.

El Señor nos ha pedido que nos acerquemos a él y él se acercará a nosotros; y acercándonos a él recibimos la gracia por la cual podemos hacer las obras que serán recompensadas por él (Mensajes selectos, t. 3, pp. 227, 228).

Una religión legal no puede nunca conducir las almas a Cristo, porque es una religión sin amor y sin Cristo. El ayuno o la oración motivada por un espíritu de justificación propia, es abominación a Dios. La solemne asamblea para adorar, la repetición de ceremonias religiosas, la humillación externa, el sacrificio imponente, proclaman que el que hace esas cosas se considera justo, con derecho al cielo, pero es todo un engaño. Nuestras propias obras no pueden nunca comprar la salvación.

Como fue en los días de Cristo, así es hoy; los fariseos no conocen su indigencia espiritual… La justicia de Cristo es para ellos como un manto sin estrenar, una fuente sellada…

El hombre debe despojarse de sí mismo antes que pueda ser, en el sentido más pleno, creyente en Jesús. Entonces el Señor puede hacer del hombre una nueva criatura. Los nuevos odres pueden contener el nuevo vino. El amor de Cristo animará al creyente con nueva vida. En aquel que mira al Autor y Consumador de nuestra fe, se manifestará el carácter de Cristo (El Deseado de todas las gentes, pp. 246, 247).

La fortaleza que se dio a Cristo en el huerto de Getsemaní, en la hora del sufrimiento corporal y la angustia mental, fue dada y se dará a los que sufren por causa de su amado nombre. La misma gracia que se dio a Jesús, el mismo consuelo, la firmeza sobrehumana, se darán a cada creyente hijo de Dios que se encuentra en perplejidad y sufrimiento, y amenazado con prisión y muerte por los agentes de Satanás. Un alma que confía en Cristo nunca ha sido abandonada para que perezca. El potro de tormento, la hoguera, los muchos y crueles inventos pueden matar el cuerpo, pero no pueden tocar la vida que está escondida con Cristo en Dios (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, p. 1098).


Martes 18 de abril

VIVIR ENFOCADOS EN DIOS

En la era del consumismo, cuando los valores seculares han hecho del yo el centro, el llamado del Cielo es a apartarse de la tiranía del egocentrismo y de la esclavitud de la importancia desmedida del yo, y colocar a Dios en el centro de nuestra vida. Para algunos, el dinero es el centro de su vida. Para otros, es el placer o el poder. Para otros, pueden ser los deportes, la música o el entretenimiento. El mensaje de Apocalipsis es un llamado claro a temer, respetar y honrar a Dios como el verdadero centro de la vida.

Lee Mateo 6:33; Colosenses 3:1 y 2; y Hebreos 12:1 y 2. ¿Qué nos dicen estos pasajes acerca de hacer de Dios el verdadero centro de nuestra vida?

Mateo 6:33

33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Colosenses 3:1-2

1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Hebreos 12:1-2

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

El tema central en el conflicto final de la Tierra es la batalla por la mente. En realidad es la batalla por la lealtad, la autoridad y el compromiso con la voluntad de Dios.

La batalla final en el gran conflicto entre el bien y el mal es por el control de nuestros pensamientos. El apóstol Pablo nos da esta amonestación: “Haya en ustedes esta manera de pensar que hubo también en Cristo Jesús” (Fil. 2:5, RVA-2015). La mente es la ciudadela de nuestro ser, es el manantial de nuestras acciones. La palabra “haya” significa permitan o elijan. Habla de un acto volitivo, de la voluntad. La elección de tener la mente de Cristo es la decisión de permitir que Jesús moldee nuestro pensamiento, llenando nuestra mente con las cosas de la Eternidad. Nuestro accionar revela dónde está nuestro proceso de pensamiento. Temer a Dios es hacer que él sea lo primero en nuestra vida.

Piensa en lo fácil que es, en cierto sentido, controlar tus pensamientos; al menos cuando eres consciente de que necesitas controlarlos. Comúnmente el problema es que, a menos que hagamos un esfuerzo consciente para espaciarnos en las cosas correctas –las “cosas de arriba, no en las de la Tierra”–, nuestra mente, caída y pecaminosa, naturalmente tenderá hacia las cosas bajas, las cosas del mundo. Por lo tanto, necesitamos elegir deliberadamente espaciarnos en las cosas celestiales, como dijo Pablo, utilizando el don sagrado del libre albedrío.

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, piensen en eso” (Fil. 4:8). ¿Cómo aprendemos a hacer lo que Pablo nos dice aquí?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Se me ha instruido que cada creyente debe velar en oración, para que no fracase en la ‘batalla de la vida cristiana. Cada alma debiera buscar diariamente al Señor con un ferviente propósito de mañana, de tarde y de noche, para que la mente se espacie en la Palabra de Dios, con el fin de comprender sus requerimientos.

El asunto más importante consiste en servir al Señor con corazón indiviso, y tratar de ser, con el corazón y la mente, propiedad del Señor. Todos los que acudan al Salvador en procura de consejo recibirán la ayuda que necesitan, si vienen humildemente, y se aferran con firmeza de esta promesa: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá». Mateo 7:7

Levante las normas, mi hermano, comenzando con una entrega completa, y continuando con la sencilla obediencia a todos los mandamientos del Señor, de acuerdo con sus directivas especiales. No se debe descuidar ninguna de las cosas importantes especificadas en su Palabra (Cada día con Dios, p. 126).

Usted debiera controlar sus pensamientos. Esto no será fácil; no lo puede realizar sin severo y serio esfuerzo. Sin embargo, eso es lo que Dios requiere de usted; es el deber que descansa sobre todo ser responsable. Usted es responsable ante Dios por sus pensamientos. Si fomenta ideas vanas y permite que su mente se espacie en temas impuros, en cierta medida es tan culpable ante Dios como si llevara a la práctica sus pensamientos. Todo lo que impide la acción es la falta de una oportunidad. Los sueños de día y de noche y la construcción de castillos en el aire son hábitos malos y excesivamente peligrosos.

Cuando se han arraigado, es casi imposible quebrar esos hábitos y dirigir los pensamientos a temas puros, santos y elevados. Usted tendrá que transformarse en una fiel centinela de sus ojos, oídos y de todos sus sentidos, si desea controlar su mente y evitar que los pensamientos vanos y corruptos manchen su alma. Solo el poder de la gracia puede cumplir esta muy deseable obra (Testimonios para la iglesia, t. 2, pp. 496, 497).

Estad quietos, y conoced que yo soy Dios… Salmo 46:10.

Los cristianos debieran… cultivar amor por la meditación, y atesorar el espíritu de devoción. Muchos parecieran tener repugnancia por los momentos dedicados a la meditación, como si la investigación de las Escrituras, y la oración, fueran tiempo perdido. Yo quisiera que todos vosotros vierais estas cosas en la luz en que Dios quiere que las veáis, porque entonces haríais del reino de los cielos lo más importante. El mantener el corazón en el cielo dará vigor a todas vuestras facultades, y pondrá vida en todos vuestros deberes…

Cuando la mente está así saturada, el creyente en Cristo será capaz de sacar cosas buenas del tesoro del corazón (Sons and Daughters of God, p. 109; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 111).


Miércoles 19 de abril

DEMOS GLORIA A DIOS

Un estudio del uso de la exhortación “denle gloria a Dios” (Apoc. 14:7) en el Antiguo Testamento muestra que, por lo general (aunque no siempre), aparece en el contexto del juicio divino (Jos. 7:19; 1 Sam. 6:5; Jer. 13:15, 16; Mal. 2:2), así como también aparece en el mensaje del primer ángel (Apoc. 14:7). Esta idea también se ve en Apocalipsis 19:1 y 2: “ ‘¡Alaben al Señor! ¡Salvación y honra, gloria y poder a nuestro Dios!, porque sus juicios son verdaderos y justos’ ”.

Lee 1 Corintios 3:16 y 17; 6:19 y 20; y 10:31. ¿Cómo nos ayudan estos pasajes a entender una de las formas en que podemos glorificar a Dios?

1 Corintios 3:16-17

16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

1 Corintios 6:19-20

19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

1 Corintios 10:31

31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

Según el apóstol Pablo, nuestro cuerpo es un Santuario, la morada del Espíritu de Dios, un templo santificado por la presencia de Dios. Las Escrituras nos dan un toque de clarín para glorificar a Dios en cada aspecto de nuestra vida. Cuando Dios es el centro de nuestra vida, nuestro único deseo es darle gloria a él, ya sea con la dieta, el vestido, el entretenimiento o la interacción con los demás. Damos gloria a Dios al revelar su carácter de amor al mundo mediante nuestro compromiso de hacer su voluntad. Esto es aún más importante a la luz del juicio final de la Tierra.

Lee Romanos 12:1 y 2. ¿Qué apelación hace el apóstol Pablo con respecto a la totalidad de nuestras decisiones en la vida?

Romanos 12:1-2

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

La palabra griega del Nuevo Testamento para cuerpo, en este pasaje, es somata, que se traduce mejor como la suma colectiva de lo que somos: cuerpo, mente y emociones. La versión bíblica Phillips, en inglés, traduce la expresión “culto racional” como “adoración inteligente”. En otras palabras, cuando asumes un compromiso total de “temer a Dios” y “darle gloria” en todo lo que haces, entregándole tu mente, tu cuerpo y tus emociones, esto es un acto de adoración inteligente. Y, también, a la luz del juicio de Dios, estar atentos para obedecer es una buena idea, por cierto.

Piensa en lo que haces con tu cuerpo. ¿Qué puedes hacer para asegurarte de que verdaderamente estás glorificando a Dios con él?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dar gloria a Dios es revelar su carácter en el nuestro, y de esta manera hacerlo conocer. Y glorificamos a Dios en cualquier forma en que hagamos conocer al Padre o al Hijo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, p. 990).

La Providencia ha estado guiando al pueblo de Dios para sacarlo de los hábitos extravagantes del mundo, de la complacencia del apetito y de la pasión, a fin de que asuma una posición firme sobre la plataforma de la negación del yo, y de la temperancia en todas las cosas. El pueblo a quien Dios está guiando será un pueblo peculiar. No será como el mundo. Si los hijos de Dios siguen las directivas divinas, realizarán los propósitos del Señor, y rendirán su voluntad a la voluntad de él. Cristo habitará en su corazón. El templo de Dios será santo. Vuestro cuerpo, dice el apóstol, es el templo del Espíritu Santo. Dios no exige que sus hijos se nieguen a sí mismos para perjuicio de su fortaleza física. El les pide que obedezcan las leyes naturales, a fin de preservar su salud física. La senda de la naturaleza es el camino que él nos señala, y es un camino suficientemente ancho para todo cristiano. Con pródiga mano Dios nos ha provisto de una rica y variada abundancia para nuestro sustento y para nuestro gozo. Pero a fin de disfrutar del apetito natural, que preservará la salud y prolongará la vida, él restringe el apetito. El dice: ¡Cuidado, restricción, negación, apetito antinatural! Si creamos un apetito pervertido, violamos las leyes de nuestro ser, y asumimos la responsabilidad de abusar de nuestros cuerpos y de acarrearnos enfermedad (Consejos sobre el régimen alimenticio, pp. 189, 190).

El hombre es hechura de la mano de Dios, su obra maestra, creada con un propósito elevado y santo; y Dios desea escribir su ley en cada parte del tabernáculo humano. Cada nervio y músculo, cada prenda mental y física, han de guardarse puros.

Dios tiene el propósito de que el cuerpo sea un templo para su Espíritu. ¡Cuan solemne es, entonces, la responsabilidad que se confía a cada alma! Si contaminamos nuestros cuerpos, estamos produciendo un daño no solamente a nosotros mismos, sino a muchos otros…

Sean valientes, y venzan toda práctica que estropea el templo del alma. Somos completamente dependientes de Dios, y nuestra fe se fortalece al creer, aunque no podamos ver el propósito de Dios en su trato con nosotros, o la consecuencia de este trato. La fe apunta hacia adelante y hacia arriba, a las cosas venideras, asiéndose del único poder que puede hacernos completos en él (Reflejemos a Jesús, p. 157).

Dios pide un sacrificio vivo. El cuerpo, según nos dice, es el templo del Espíritu Santo, la morada del Espíritu, y requiere de todos los que llevan su imagen que cuiden de sus cuerpos para servirlo y glorificarlo. «No sois vuestros -dice el apóstol inspirado- Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios». 1 Corintios 6:19-20. Para lograrlo, añadan a la virtud ciencia, y a la ciencia templanza, y a la templanza paciencia. Tenemos el deber de saber cómo preservar el cuerpo en la mejor condición de salud posible, y tenemos el sagrado deber de vivir a la altura de la luz que Dios nos ha dado tan generosamente (Testimonios para la iglesia, t. 2, pp. 64, 65).


Jueves 20 de abril

LOS VENCEDORES DEL APOCALIPSIS

“ ‘¡Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús!’ ” (Apoc. 14:12). Esta es la descripción del pueblo fiel de Dios de los últimos días. No obstante, la única manera en que alguien puede guardar los mandamientos de Dios, en la antigüedad o ahora, es por la fe de Jesús. Fíjate que nuestro versículo no dice “fe en Jesús”, aunque eso es extremadamente importante. Pero esta expresión, “la fe de Jesús”, es algo más. Es la cualidad de la fe que permitió a Cristo ser victorioso sobre las tentaciones más feroces de Satanás. La fe es un don que recibe cada creyente. Cuando ejercemos la fe que el Espíritu Santo pone en nuestro corazón, esa fe crece. Vencemos, no por nuestra fuerza de voluntad, sino por el poder del Cristo viviente que obra por medio de nosotros. Vencemos no por lo que somos, sino por lo que él es.

Nosotros podemos vencer porque él venció. Podemos ser victoriosos porque él fue victorioso. Podemos triunfar sobre la tentación porque él triunfó sobre la tentación.

Lee Hebreos 4:14 al 16; y 7:25. ¿De qué manera podemos vencer y “temer a Dios” y “darle gloria” con nuestra vida?

Hebreos 4:14-16

14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Hebreos 7:25

25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

Jesús, el divino Hijo de Dios, ha vencido las artimañas del diablo. Enfrentó las tentaciones confiando en las promesas de Dios, entregando su voluntad a la voluntad del Padre y dependiendo del poder del Padre. Si confiamos en él, lo contemplamos y creemos en él, nosotros también podemos ser victoriosos. Jesús es todo para todos, y el mensaje de los tres ángeles gira alrededor de él. El mensaje del Apocalipsis es de victoria, no de derrota. Habla de un pueblo que venció por su gracia y su poder.

La palabra “vencer” se utiliza once veces de una forma u otra en el libro de Apocalipsis. En la visión de las siete iglesias que representan a la iglesia cristiana desde el siglo I hasta nuestros días, hay creyentes en cada generación que “ven[ce]n”, dice Juan. En el tiempo del fin, los que “venzan” heredarán todas las cosas (Apoc. 21:7). Esto no es legalismo. Es la victoria por medio de Jesucristo, cuya vida perfecta de justicia perfecta, y tan solo eso, es lo que les brinda la promesa de la vida eterna. Es fe en acción. Es la gracia transformadora y milagrosa en la vida del creyente.

¿Hay cosas en tu vida que deseas vencer? ¿Cómo podemos convertir los deseos en acción? ¿Qué pasos prácticos podemos dar para ser uno de los “vencedores” del Apocalipsis?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La única esperanza del pecador descansa plenamente sobre Cristo… Nuestra aceptación por Dios es segura únicamente mediante su Hijo amado, y las buenas obras no son más que el resultado de la obra de su amor que perdona el pecado. No son un crédito para nosotros, y no se nos reconoce ninguna cosa por nuestras buenas obras, por las cuales podamos reclamar alguna parte para la salvación de nuestras almas. La salvación es el libre don hecho al creyente, que le es dado únicamente por intermedio de Cristo. El alma afligida puede encontrar paz mediante la fe en Cristo… No puede presentar sus buenas obras como un recurso para la salvación de su alma (Nuestra elevada vocación, p. 120).

Hay hoy día miles que necesitan aprender la misma verdad que fue enseñada a Nicodemo por la serpiente levantada. Confían en que su obediencia a la ley de Dios los recomienda a su favor. Cuando se los invita a mirar a Jesús y a creer que él los salva únicamente por su gracia, exclaman: «¿Cómo puede esto hacerse?»

Como Nicodemo, debemos estar dispuestos a entrar en la vida de la misma manera que el primero de los pecadores. Fuera de Cristo, «no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos». Hechos 4:12. Por la fe, recibimos la gracia de Dios; pero la fe no es nuestro Salvador. No nos gana nada. Es la mano por la cual nos asimos de Cristo y nos apropiamos sus méritos, el remedio por el pecado. Y ni siquiera podemos arrepentirnos sin la ayuda del Espíritu de Dios. La Escritura dice de Cristo: «A este ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y remisión de pecados». Hechos 5:31. El arrepentimiento proviene de Cristo tan ciertamente como el perdón (El Deseado de todas las gentes, p. 147).

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 1 Juan 5:4…

[L]as tentaciones de Satanás no tienen poder sobre aquellos que consideran a Jesús el Autor y Consumador de su fe. No puede hacer pecar a quien acepta por fe las virtudes de Aquel que fue tentado en todo como nosotros, pero que fue sin pecado…

El que se arrepiente de su pecado y acepta el don de la vida del Hijo de Dios, no puede ser vencido. Aferrándose por fe de la naturaleza divina llega a ser un hijo de Dios. Ora, cree. Cuando es tentado y probado, reclama el poder que da Cristo en virtud de su muerte, y vence por medio de su gracia. Cada pecador necesita comprender esto. Debe arrepentirse de su pecado, debe creer en el poder de Cristo, y aceptar ese poder, que salva y guarda de pecado.

Hay que permitir que la verdad penetre en el alma, porque así realizará la santificación del carácter. Refinará y elevará la vida y os preparará para las mansiones celestiales que Jesús ha ido a preparar para todos los que le aman (Sons and Daughters of God, p. 349; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 351).


Viernes 21 de abril

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Piensa en las asombrosas palabras de Pablo en Hebreos 7:25, que, hablando de Jesús como nuestro Sumo Sacerdote, manifiestan que “puede salvar perpetuamente a los que por medio de él se acercan a Dios”. Salvar perpetuamente. La palabra griega para “perpetuamente” significa “en forma completa, plena, total”. Es Jesús quien nos salva; nuestro trabajo es rendirnos a él, reclamando su victoria en nuestro favor. Nuestra confianza debe estar en él, no en nosotros mismos.

“Podemos resumir la fuerza de la expresión ‘temer a Dios’ en Apocalipsis como el llamado final de Dios a la humanidad para elegirlo como su Dios glorioso y majestuoso […] que saldrá victorioso sobre las fuerzas del mal que se oponen a él y su plan para la raza humana (cf. Apoc. 14:9–11). Este temor no se manifiesta, al menos no por ahora (cf. Apoc. 6:14–17), con terror y temblor, sino en la sumisión gozosa y amorosa a la Ley de Dios y en su adoración exclusiva. Ningún otro poder debe reconocerse como digno de esa devoción y lealtad. De hecho, no hay otras opciones, porque lo que se muestra en el horizonte del Conflicto Cósmico como posibilidades son acciones de poderes demoníacos destinados a la extinción (Apoc. 16:13, 14; 17:14; 20:11-15). Por lo tanto, el temor del Señor es una invitación divina positiva […] a ponerse de parte de Dios en el Conflicto Cósmico, con el fin de estar ante su presencia más gloriosa, llena de gozo en la comunión eterna con él ([Apoc.]. 21:3, 4; 22:3-5)” (Ángel Manuel Rodríguez, “The Closing of the Cosmic Conflict: Role of the Three Angels’ Messages”, p. 27).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Piensa en el increíble poder de Dios, quien creó todo el Cosmos y lo sostiene. Apenas podemos captar la idea del Cosmos; entonces, ¿cómo podríamos siquiera empezar a captar al Creador del Cosmos? Piensa en cuánto más grande, vasto y poderoso es él que nosotros. Y este Dios, ¿algún día nos juzgará? ¿Cómo nos ayudan estos hechos a entender la idea del “temor de Dios” y lo que esto significa?
  2. ¿Cómo podemos evitar el legalismo al analizar los conceptos bíblicos de santidad, superación y victoria? ¿Por qué siempre debemos entender que es la victoria de Cristo por nosotros, en la Cruz, el único fundamento de nuestra esperanza actual de salvación, independientemente de nuestras victorias (o hasta fracasos) aquí y ahora?
  3. ¿Por qué, incluso con todas las promesas de victoria sobre el pecado, a menudo descubrimos que fallamos y que no vivimos a la altura de la justicia que Jesús mismo ejemplificó para nosotros y que nos promete que también podría ser nuestra? ¿Qué errores estamos cometiendo al no permitir que Dios haga la obra en nosotros que él ha prometido?

Lección N° 5: La buena noticia del Juicio

Para el 29 de abril de 2.023

Sábado 22 de abril

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Apocalipsis 14:7; Salmo 51:1-4; Apocalipsis 20:12; Daniel 7:9, 14, 26; Apocalipsis 4:2-4; 5:1-12.

PARA MEMORIZAR:

 “Decía a gran voz: ‘¡Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio! Y adoren al que hizo el Cielo y la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas’ ” (Apoc. 14:7).

Si la Biblia alguna vez fue clara sobre algo, es que Dios es un Dios de juicio y que, tarde o temprano, de una manera u otra, el Juicio (que tanto falta aquí y ahora) va a llegar. Y Dios mismo, “el Juez de toda la Tierra” (Gén. 18:25; ver también Sal. 58:11; 94:2; 98:9), lo aplicará. O como escribió Pablo: “De manera que cada uno de nosotros dará cuenta de sí a Dios” (Rom. 14:12).

Qué pensamiento aterrador, ¿no? Tener que dar cuenta de nosotros mismos ante Dios, el Dios que conoce las cosas más profundas, el Dios que “traerá toda obra a juicio, con toda cosa oculta, buena o mala” (Ecl. 12:14).

Sin embargo, en última instancia, el Juicio revela la bondad y la gracia de Dios, y que él es justo y misericordioso en su forma de tratar con los salvos, y hasta con los perdidos.

Esta semana exploraremos los temas más profundos del Juicio en relación con el gran conflicto que asola el Universo, y veremos especialmente lo que sucede cuando el pueblo fiel de Dios se enfrenta al inevitable “juicio venidero” (Hech. 24:25).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

«Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es». 1 Juan 3:2. La herencia del pueblo de Dios se discierne por medio de la fe en la Palabra de Dios. «Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado». Juan 17:3.

Mediante la fe los hijos de Dios obtienen un conocimiento de Cristo y acarician la esperanza de su aparición para juzgar al mundo con justicia, hasta que llega a ser una gloriosa expectación; porque entonces le verán tal como él es, y serán hechos semejantes a él, y estarán siempre con el Señor. Los santos que duermen en sus tumbas serán entonces resucitados para recibir una gloriosa inmortalidad. Cuando llegue el día de la liberación, «entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia… entre el que sirve a Dios y el que no le sirve». Cuando Cristo venga, será para ser admirado por todos los que creyeron, y los reinos de este mundo han de ser los reinos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (Fe y obras, p. 118).

Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. Eclesiastés 12:14.

El Señor pronto vendrá en las nubes de los cielos con poder y grande gloria. ¿No hay acaso suficientes elementos implícitos en las verdades que giran en torno de este acontecimiento, y en la preparación esencial para él que nos hagan pensar solemnemente en nuestro deber? Debemos presentar este asunto delante de la gente en forma definida y clara. «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria… serán reunidas delante de él todas las naciones». Mateo 25:31, 32.

Presente la verdad que se necesita en cada iglesia como un medio para alcanzar un fin y ese fin es el juicio, con sus eternas decisiones y recompensas. Dios pagará a cada cual según hayan sido sus obras (Cada día con Dios, p. 294).

El juicio final es un acontecimiento sumamente solemne y terrible. Se desarrollará delante del universo entero. El Padre ha delegado todo el juicio en el Señor Jesús. El será quien declare la recompensa que recibirán los que hayan sido leales a la ley de Jehová. Dios será honrado y su gobierno revindicado y glorificado, y ello en presencia de los habitantes de los mundos no caídos. El gobierno de Dios será reivindicado y exaltado en la mayor medida posible. No se trata del juicio de una persona o de una nación, sino de todo el mundo. ¡Oh, qué cambio se producirá entonces en el entendimiento de todos los seres creados! Allí se percibirá el valor de la vida eterna (Cada día con Dios, p. 294).


Domingo 23 de abril

LA IMPORTANCIA DE LA HORA DEL JUICIO

El último libro de la Biblia, el Apocalipsis, se centra en la culminación del conflicto entre el bien y el mal. Lucifer, un ángel rebelde, desafió la justicia, la equidad y la sabiduría de Dios. Afirmó que Dios era injusto en la forma en que administraba el Universo. El Juicio Final del Apocalipsis está en el centro mismo de este conflicto sobre el carácter de Dios.

Apocalipsis 14:7 dice: “ ‘¡Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio! Y adoren al que hizo el Cielo y la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas’ ”. ¿Por qué es importante que, justo después de mencionar el “evangelio eterno”, el mensaje del primer ángel hable del Juicio de Dios? ¿Qué tiene que ver el “evangelio eterno” con el Juicio de Dios?

El evangelio y el Juicio, ambas partes del mensaje del primer ángel, están inseparablemente entrelazados. Si no fuera por el “evangelio eterno”, no tendríamos esperanza en el Juicio. De hecho, como veremos, el “evangelio eterno” es nuestra única esperanza en el Juicio. No cabe duda de que parte del contenido del evangelio es el anuncio del Juicio.

Durante este juicio, los mundos no caídos verán que Dios ha hecho todo lo posible para salvar a cada ser humano. El Juicio revela la justicia y la misericordia de Dios. Dice algo acerca de su amor y su Ley. Habla de su gracia para salvar y de su poder para librar.

El Juicio es parte de la solución final de Dios al problema del pecado. En el gran conflicto entre el bien y el mal en el Universo, Dios respondió a los cargos de Satanás por medio de la Cruz, pero en el Juicio, él revela que ha hecho todo lo posible para salvarnos y guiarnos a la Cruz.

Los registros infinitos, minuciosos, exactos y detallados del Cielo se abrirán (ver Dan. 7:10). Somos tan preciosos para Dios que todo el Universo se detiene a considerar las decisiones que tomamos a la luz del llamado del Espíritu Santo y la redención que Cristo nos ofrece tan libremente en la Cruz del Calvario.

Lee Salmo 51:1 al 4 atentamente, especialmente el versículo 4. ¿Cuánto ayudan estos versículos a arrojar luz sobre el significado y el propósito del Juicio?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En sus enseñanzas, Cristo mostró cuán abarcantes son los principios de la ley pronunciados desde el Sinaí. Hizo una aplicación viviente de aquella ley cuyos principios permanecen para siempre como la gran norma de justicia: la norma por la cual serán juzgados todos en aquel gran día, cuando el juez se siente y se abran los libros. El vino para cumplir toda justicia y, como cabeza de la humanidad, para mostrarle al hombre que puede hacer la misma obra, haciendo frente a cada especificación de los requerimientos de Dios. Mediante la medida de su gracia proporcionada al instrumento humano, nadie debe perder el cielo. Todo el que se esfuerza, puede alcanzar la perfección del carácter. Esto se convierte en el fundamento mismo del nuevo pacto del evangelio. La ley de Jehová es el árbol. El evangelio está constituido por las fragantes flores y los frutos que lleva (Mensajes selectos, t. 1 , pp. 248, 249).

«Y vi que con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, vino hasta el Anciano de días, y lo hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria, y reino; para que todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieran; su dominio es domino eterno, que nunca pasará; y su reino es uno que nunca será destruido». Daniel 7: 13, 14 (RV95). La venida de Cristo descrita aquí no es su segunda venida a la tierra. El viene hacia el Anciano de días en el cielo para recibir el dominio y la gloria, y un reino, que le será dado a la conclusión de su obra de mediador. Es esta venida, y no su segundo advenimiento a la tierra, la que la profecía predijo que había de realizarse al fin de los 2,300 días, en 1844. Acompañado por ángeles celestiales, nuestro gran Sumo Sacerdote entra en el Lugar Santísimo, y allí, en la presencia de Dios, da principio a los últimos actos de su ministerio en beneficio del hombre, a saber, cumplir la obra del juicio y hacer expiación por todos aquellos que resulten tener derecho a ella (El conflicto de los siglos, p. 472).

Presento delante de vosotros el Salmo 51: un salmo lleno de preciosas lecciones. De él podemos aprender el camino a seguir si nos hemos apartado del Señor. Al rey de Israel —exaltado y honrado— el Señor envió un mensaje de reproche por medio de su profeta. David confesó su pecado y humilló el corazón al declarar que Dios es justo en todo su proceder [se cita Salmo 51:1-17].

El pecado es pecado, ya sea que lo cometa el que ocupa un trono o el más humilde. Vendrá el día cuando todos los que han cometido pecado lo confesarán, aunque sea demasiado tarde para que reciban perdón. Dios espera mucho tiempo para que el pecador se arrepienta. Manifiesta una tolerancia admirable; pero a la larga llamará a cuentas al transgresor de su ley…

Es peligroso que cerremos los ojos y endurezcamos la conciencia al punto de que no veamos m comprendamos nuestros pecados. Necesitamos apreciar la instrucción que hemos recibido acerca del carácter odioso del pecado, a fin de que nos arrepintamos de nuestras transgresiones y las confesemos (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, p. 1165).


Lunes 24 de abril

LA MISERICORDIA Y EL JUICIO DE DIOS

La Cruz y el Juicio revelan que Dios es justo y misericordioso. La transgresión de la Ley exige la muerte del pecador. La justicia declara: “La paga del pecado es la muerte”. La misericordia responde: “El don gratuito de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom. 6:23). Si la Ley de Dios pudiera haberse cambiado o abolido, o abolirse, habría sido totalmente innecesario que Jesús muriera. La muerte de Cristo establece la naturaleza eterna de la Ley, y la Ley es la base del Juicio.

Lee Apocalipsis 20:12. ¿Cómo se nos juzga? ¿Qué relación tienen nuestras buenas obras con nuestra salvación?

Apocalipsis 20:12

12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

Las obras revelan nuestras decisiones y nuestra lealtad a Dios. Según Efesios 2:8 y 9, “por gracia han sido salvados por la fe. […] No por obras, para que nadie se gloríe”. Pero, cuando Cristo nos salva, él nos cambia. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras” (Efe. 2:10).

Nuestras buenas obras, empoderadas por el Espíritu Santo, no nos salvan, pero testifican que nuestra fe es auténtica. El Juicio Final de Dios quita toda pretensión, toda hipocresía, toda falsedad, y penetra hasta el fondo de nuestro ser. Al describir nuestra posición delante de Dios en el Juicio, Elena de White ofrece esta poderosa perspectiva de cómo el evangelio y el Juicio van de la mano.

“El hecho de que los hijos reconocidos de Dios están representados como de pie delante del Señor con ropas inmundas debe inducir a todos los que profesan su nombre a sentir humildad y a escudriñar profundamente su corazón. Los que están de veras purificando su alma y obedeciendo a la verdad, tendrán una muy humilde opinión de sí mismos. Cuanto más de cerca vean el carácter sin mancha de Cristo, mayor será su deseo de ser transformados a su imagen, y menos pureza y santidad verán en sí mismos. Pero, aunque debemos comprender nuestra condición pecaminosa, debemos fiar en Cristo como nuestra justicia, nuestra santificación y redención. No podemos contestar las acusaciones de Satanás contra nosotros. Solo Cristo puede presentar una intercesión eficaz en nuestro favor. Él puede hacer callar al acusador con argumentos que no se basan en nuestros méritos, sino en los suyos” (TI 5:446).

¿Cómo percibes, en palabras de Elena de White, que el evangelio es inseparable del Juicio? ¿Qué esperanza puedes inferir de este vínculo entre el evangelio y el Juicio?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Aquellos que no captan la pecaminosidad del pecado no están en condiciones de apreciar el valor de la expiación y la necesidad de ser limpiados de todo pecado. El pecador se mide a sí mismo por sí mismo y por aquellos que, como él, son pecadores. No contempla la pureza y la santidad de Cristo. Pero, cuando la ley de Dios impone convicción a su corazón, dice con Pablo: «Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí». Romanos 7:9…

Dios creó al hombre para su gloria. No soportará, no puede soportar la presencia del pecado en su dominio…

Miren hacia arriba, mis hermanos. ¿Ha perdido el evangelio su poder para impresionar los corazones? ¿Es debido a que la influencia regeneradora del Espíritu de Cristo ha muerto, que los corazones no son purificados, santificados y preparados por el Espíritu Santo? No, la espada del Espíritu, la Palabra del Dios viviente, está todavía con nosotros; pero debe ser esgrimida con ahínco. Usémosla como lo hicieron antaño los santos de Dios. Mediante su poder viviente y vivificante se abrirá camino a los corazones (Alza tus ojos, p. 14).

A qué terrible sentencia tendrá que hacer frente la humanidad el día final, puesto que la vasta mayoría de los hombres ha rechazado el ofrecimiento inapreciable, el más rico don que Dios podía conceder al mundo. Todas nuestras bendiciones nos llegan por medio del don inestimable de Cristo. La vida, la salud, los amigos, la razón, la felicidad, son nuestros gracias a los méritos de Cristo. 1011, que los jóvenes y los ancianos comprendan que todo nos viene por medio de la virtud de la vida y de la muerte de Cristo, y reconozcan la propiedad de Dios! (Hijos e hijas de Dios, p. 240).

El carácter que cultivamos y las actitudes que asumimos hoy están fijando nuestro destino futuro. Todos estamos haciendo elecciones, ya sea para estar con los benditos dentro de la ciudad de luz, o estar con los malvados, fuera de la ciudad. Los principios que gobiernan nuestros actos sobre la tierra son conocidos en el cielo, y nuestros hechos son fielmente anotados en los libros de registro. Allí se sabe si nuestros caracteres son como el de Cristo…

Ser perdonados como Cristo perdona no es solo ser perdonados sino ser renovados en el espíritu de nuestra mente. El Señor dice: «Os daré corazón nuevo». Ezequiel 36:26. La imagen de Cristo ha de estar grabada en la mente, el corazón y el alma. El apóstol dice: «Nosotros tenemos la mente de Cristo». 1 Corintios 2:16. Sin el proceso transformador que solo puede producirse por medio del poder divino, las propensiones pecaminosas originales quedan en el corazón con toda su fuerza, para forjar nuevas cadenas, para imponer una esclavitud que nunca puede ser quebrada por el poder humano (Reflejemos a Jesús, p. 295).


Martes 25 de abril

UNA ESCENA MAGNÍFICA

Los libros proféticos de Daniel y Apocalipsis son complementarios, y nos señalan los acontecimientos que se desarrollarán en los últimos días de la historia de la humanidad. El libro de Apocalipsis anuncia que la hora del Juicio de Dios ha llegado. El libro de Daniel revela cuándo comenzó el Juicio.

En Daniel 7, Dios reveló la historia del mundo al profeta. Las naciones surgen y caen. Los poderes perseguidores oprimen al pueblo de Dios. Después de describir a Babilonia, Medopersia, Grecia, Roma, la desintegración del Imperio Romano y la persecución de la iglesia durante los 1.260 años descritos en el texto (Dan. 7:25; ver también Apoc. 12:14), Dios llama la atención de Daniel a un glorioso acontecimiento celestial que pondrá todas las cosas en su sitio. La atención del profeta se dirige desde el surgimiento y la caída de las naciones y los poderes opresivos de la Tierra, hasta el Trono del Universo y el Juicio Final de Dios, cuando él corregirá todo mal y establecerá su Reino eterno de justicia.

Dios llevó a Daniel en visión profética desde el caos y el conflicto de la Tierra hasta las glorias del Santuario celestial y el Trono de la corte suprema del Universo, donde Cristo, el Gobernante legítimo de este mundo, recibiría de su Padre el Reino que era legítimamente suyo.

Lee Daniel 7:9, 10 y 13, y describe lo que Daniel vio en estos versículos. ¿Cuál es también el resultado final de este juicio? Ver Daniel 7:14, 26 y 27.

Daniel 7:9-10 y 13

Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. 10 Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.

13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.

Daniel 7:14, 26-27

14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

26 Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, 27 y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.

El destino de toda la humanidad se decide en el tribunal celestial. El derecho prevalece. La verdad triunfa. La justicia reina. Esta es una de las escenas más asombrosas, maravillosas y espectaculares de toda la Escritura. Y lo bueno es que termina muy bien para el pueblo fiel de Dios, revestido de la justicia de Cristo.

Jesús se acerca a su Padre celestial en presencia de todo el Universo. Los seres celestiales se aglomeran alrededor del Trono de Dios. Todo el Universo de seres no caídos se asombra de esta escena del Juicio. El largo conflicto que se ha librado durante milenios pronto habrá terminado. La batalla por el Trono del Universo está completamente resuelta.

Daniel tenía razón acerca de los imperios que surgieron y cayeron, tal como estaba predicho. ¿Por qué, entonces, tiene tanto sentido confiar en la Palabra de Dios sobre lo que dice con respecto al Reino final, “un reino eterno” que nunca “pasará”?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Aquellos que se coloquen bajo el control de Dios, para ser guiados por él, captarán el paso continuo de los eventos que él ha dispuesto que ocurran.

Debemos ver en la historia el cumplimiento de la profecía, para estudiar las operaciones de la Providencia en los grandes movimientos de reforma, y para comprender el progreso de los eventos en el ordenamiento de las naciones para el conflicto final de la gran controversia.

Se necesita un estudio mucho más detenido de la Palabra de Dios; especialmente Daniel y el Apocalipsis deben recibir atención como nunca antes. La luz que Daniel recibió de Dios fue dada especialmente para estos postreros días.

Pronto se cumplirán las predicciones Incumplidas del libro de Apocalipsis. Ahora el pueblo de Dios debe estudiar con diligencia esta profecía y entenderla claramente. No encubre la verdad; nos advierte con claridad, diciéndonos lo que sucederá en el futuro.

Los solemnes mensajes que en el Apocalipsis se dieron en su orden deben ocupar el primer lugar en el pensamiento de los hijos de Dios (Eventos de los últimos días, pp. 15, 16).

Un estudio cuidadoso de cómo se cumple el propósito de Dios en la historia de las naciones y en la revelación de las cosas venideras, nos ayudará a estimar en su verdadero valor las cosas que se ven y las que no se ven, y a comprender cuál es el verdadero objeto de la vida. Considerando así las cosas de este tiempo a la luz de la eternidad, podremos, como Daniel y sus compañeros, vivir por lo que es verdadero, noble y perdurable. Y al aprender en esta vida a reconocer los principios del reino de nuestro Señor y Salvador, el reino bienaventurado que ha de durar para siempre, podemos ser preparados para entrar con él a poseerlo cuando venga (Profetas y reyes, p. 403).

Por el hecho de que no pueden sondear todos los misterios de la Palabra de Dios, los escépticos y los incrédulos la rechazan; y no todos los que profesan creer en ella están exentos de este peligro. El apóstol dice: «Mirad, pues, hermanos, no sea que acaso haya en alguno de vosotros, un corazón malo de incredulidad, en el apartarse del Dios vivo». Hebreos 3:12. Es bueno estudiar detenidamente las enseñanzas de la Escritura e investigar «las profundidades de Dios» hasta donde se revelan en ella, porque si bien «las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios las reveladas nos pertenecen a nosotros». Deuteronomio 29:29. Pero Satanás obra para pervertir las facultades de investigación del entendimiento…

El quiere que aun en esta vida las verdades de su Palabra se vayan revelando de continuo a su pueblo. Y hay solamente un modo por el cual se obtiene este conocimiento. No podemos llegar a entender la Palabra de Dios sino por la iluminación del Espíritu por el cual ella fue dada… Y la promesa del Salvador a sus discípulos fue: «Mas cuando viniere aquél, el Espíritu de verdad, él os guiará al conocimiento de toda la verdad… porque tomará de lo mío, y os lo anunciará». Juan 16:13, 14 (El camino a Cristo, pp. 108, 109).


Miércoles 26 de abril

UN VISTAZO AL CIELO

En Apocalipsis 4, Juan contempla una puerta abierta en el Cielo y recibe esta invitación: “ ‘Sube acá, y te mostraré lo que ha de suceder después’ ” (Apoc. 4:1). Jesús invitó al apóstol a mirar a través de la puerta abierta del Santuario celestial para observar escenas eternas del gran conflicto entre el bien y el mal. Nosotros también podemos mirar, con Juan, a través de esa puerta abierta y recibir un vistazo del plan eterno de salvación. Somos testigos de asuntos que se están decidiendo en la Corte Celestial. Ante nuestros ojos se desarrollan cuestiones fundamentales en el gran conflicto entre el bien y el mal.

Lee Apocalipsis 4:2 al 4. ¿Qué similitudes puedes ver aquí con la escena del Juicio en Daniel 7?

Apocalipsis 4:2-4

Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

Daniel 7

1 En el primer año de Belsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueño, y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto. Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar. La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre. Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne. Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio. Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas. Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. 10 Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. 11 Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego. 12 Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo. 13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido. 15 Se me turbó el espíritu a mí, Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron. 16 Me acerqué a uno de los que asistían, y le pregunté la verdad acerca de todo esto. Y me habló, y me hizo conocer la interpretación de las cosas. 17 Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra. 18 Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre. 19 Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro y uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies; 20 asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, delante del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y parecía más grande que sus compañeros. 21 Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, 22 hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino. 23 Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. 24 Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. 25 Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo. 26 Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, 27 y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán. 28 Aquí fue el fin de sus palabras. En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me turbaron y mi rostro se demudó; pero guardé el asunto en mi corazón.

Esta es obviamente una escena del Trono. Dios el Padre se sienta en su Trono, rodeado de seres celestiales. Hay truenos y relámpagos que simbolizan los juicios de Dios. También notamos, en Apocalipsis 4:4, que hay 24 ancianos alrededor del Trono de Dios.

¿Quiénes son estos 24 ancianos? En el antiguo Israel había 24 divisiones en el sacerdocio levítico. Estos sacerdotes representaban al pueblo ante Dios. En 1 Pedro 2:9, el apóstol declara que los creyentes del Nuevo Testamento son un “linaje elegido”, “real sacerdocio”. Estos 24 ancianos podrían, tal vez, representar a todos los redimidos que un día se regocijarán alrededor del Trono de Dios; o tal vez representen a los que resucitaron en la resurrección de Cristo y que ascendieron al Cielo con él (Mat. 27:52; Efe. 4:7, 8).

De todos modos, estas son buenas noticias. Algunos de los redimidos de la Tierra rodean el Trono de Dios. Ellos enfrentaron tentaciones tal como nosotros las enfrentamos. Por la gracia de Cristo y el poder del Espíritu Santo, ellos vencieron. Están “vestidos de blanco”, lo que simboliza la justicia de Cristo, que cubre y limpia sus pecados. Tienen una corona de oro en su cabeza, que representa que son victoriosos en la batalla contra el mal, y que son parte del linaje real y celestial de creyentes llenos de fe.

Vemos que hay un Trono en el Cielo, donde está Dios sentado. Hay seres celestiales alrededor de él, y pronto todo el Cielo comienza a cantar, y la alabanza va in crescendo: “ ‘Señor y Dios, digno eres de recibir gloria, honra y poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad fueron creadas y existen’ ” (Apoc. 4:11).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La salvación llega a ser plena y completa debido a la amalgama del juicio y la misericordia. Es la combinación de estos dos elementos lo que nos induce a exclamar, a la vista del Redentor del mundo y de la ley de Jehová: «Tu benignidad me ha engrandecido». 2 Samuel 22:36. Sabemos que el evangelio es un sistema perfecto y completo, que revela la inmutabilidad de la ley de Dios. La misericordia nos invita a entrar por las puertas de la ciudad de Dios, y la justicia es sacrificada para otorgar a cada alma obediente plenos privilegios como miembro de la familia real, como hijo del Rey celestial.

Por la fe miremos el arco iris que rodea el trono, la nube de pecados confesados detrás de él. El arco Iris de la promesa es una seguridad que se da a cada alma humilde, contrita y creyente, de que su vida es una con Cristo, y de que Jesús es uno con Dios. La ira de Dios no caerá sobre un alma que busca refugio en él. Dios mismo ha declarado: «Y veré le sangre, y pasaré de vosotros». Éxodo 12:13. «Y estará el arco en las nubes, y verlo he para acordarme del pacto perpetuo». Génesis 9:16 (La maravillosa gracia de Dios, p. 70).

En esta vida debemos arrostrar pruebas de fuego y hacer sacrificios costosos, pero la paz de Cristo es la recompensa. Ha habido tan poca abnegación, tan poco sufrimiento por amor a Cristo, que la cruz queda casi completamente olvidada. Debemos participar de los sufrimientos de Cristo si queremos sentarnos en triunfo con él sobre su trono. Mientras elijamos la senda fácil de la complacencia propia y nos asuste la abnegación, nuestra fe no llegará nunca a ser firme, y no podremos conocer la paz de Jesús ni el gozo que proviene de una victo na consciente. Los más encumbrados de la hueste redimida que estarán vestidos de blanco delante del trono de Dios y del Cordero, habrán conocido el conflicto necesario para vencer, porque habrán pasado por la gran tribulación. Los que hayan cedido a las circunstancias en vez de empeñarse en este conflicto, no sabrán cómo subsistir en aquel día cuando la angustia domine a toda alma, cuando, si Noé, Job y Daniel estuviesen en la tierra no salvarían «hijo ni hija»; pues cada uno habrá de librar su alma por su propia justicia (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 199, 200).

Escuchad sus voces cuando cantan resonantes hosanas mientras agitan las palmas de la victoria. Una música hermosa llena el cielo cuando sus voces entonan estas palabras: «Digno, digno es el Cordero que fue inmolado y resucitó para siempre. Salvación a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero». Y la hueste angélica, ángeles y arcángeles, querubines cubridores y gloriosos serafines, repiten el estribillo de aquel canto gozoso y triunfal diciendo: «Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos». Apocalipsis 7:12.

¡Oh!, en ese día quedará a la vista que los justos fueron sabios, en tanto que los pecadores fueron necios (Maranata: el Señor viene, p. 327).


Jueves 27 de abril

JESÚS ES DIGNO

En Apocalipsis 5:1 al 3, una vez más vemos un Trono. Se menciona un libro escrito en ambos lados. Está sellado con el sello divino, y nadie del Cielo ni de la Tierra puede abrir el libro. Los seres celestiales tiemblan. El asunto es grave. Ningún ser angelical puede representar a la humanidad en el juicio final de la Tierra. Juan llora porque nadie puede abrir el libro. Entonces uno de los ancianos, uno de los redimidos de la Tierra, pronuncia palabras de aliento para el corazón de Juan. Jesús, el Cordero de Dios, es digno de abrir el libro.

Juan contempla la respuesta final al problema del pecado en Apocalipsis 5:5. Aquí, el anciano profeta contempla la única manera en que alguien puede recibir aprobación en el Juicio Final en el Trono de Dios. “Entonces uno de los ancianos me dijo: ‘No llores. El León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro […]’. Entonces […] vi de pie a un Cordero como si hubiera sido inmolado” (Apoc. 5:5, 6).

Lee Apocalipsis 5:8 al 12. ¿Cómo responde todo el Cielo al anuncio de que Jesús es digno de abrir el libro del Juicio y redimirnos?

Apocalipsis 5:8-12

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; 10 y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. 11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, 12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

Jesús, el Cordero de Dios que ha sacrificado su vida por la salvación de toda la humanidad, toma el libro del Juicio y lo abre. Todo el Cielo estalla en alabanza resonante. La victoria sobre las tentaciones de Satanás, la muerte en la Cruz del Calvario, la resurrección y el ministerio sumosacerdotal ofrecen salvación para todos los que eligen, por fe, responder a su gracia. El Juicio es una noticia increíblemente buena para el pueblo de Dios. Habla del fin del reino del pecado y la liberación del pueblo de Dios.

¿Hay algo que sea más alentador? Jesús nos representa en el Juicio. Su vida perfecta y recta nos cubre. Su justicia obra dentro de nosotros para renovarnos. Su gracia nos perdona, nos transforma y nos faculta para llevar una vida piadosa.

No necesitamos temer. Jesús nos representa en el Juicio y derrota a los poderes del mal. El Juicio se pronuncia en “favor” del pueblo de Dios (Dan. 7:22). El propósito del Juicio no es descubrir lo malos que somos, sino revelar lo bueno que es Dios.

Una vez más, reflexiona sobre la gran esperanza que tenemos en el Juicio: Jesús como nuestro Sustituto. ¿Por qué es esa nuestra única esperanza?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Salvador se presenta ante Juan bajo los símbolos del «león de la tribu de Judá» y de «un Cordero como inmolado». Apocalipsis 5:5, 6. Dichos símbolos representan la unión del poder omnipotente con el abnegado sacrificio de amor. El león de Judá, tan terrible para los que rechazan su gracia, es el Cordero de Dios para el obediente y fiel. La columna de fuego que anuncia terror e ira al transgresor de la ley de Dios, es una señal de luz, misericordia y liberación para los que guardan sus mandamientos. El brazo que es fuerte para herir a los rebeldes, será fuerte para librar a los leales. Todo el que sea fiel será salvo. «Enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro». Mateo 24:31 (Los hechos de los apóstoles, pp. 470, 471).

En Cristo tenemos todo lo que necesitamos para nosotros en esta vida, y lo que constituirá el gozo del mundo venidero. Todo el dinero del mundo no comprará el don de la paz, el descanso y el amor. Recibimos estos dones por la fe en Cristo. No podemos comprarlos de Dios; no tenemos nada con qué comprarlos. Somos la propiedad de Dios; pues la mente, el cuerpo y el alma han sido comprados por el rescate de la vida del Hijo de Dios…

El Señor Jesús puso a un lado su corona real. revistió su divinidad con humanidad a fin de que por medio de la humanidad pudiera elevar a la raza humana. De tal modo apreció las posibilidades de la raza humana, que se convirtió en el sustituto y seguridad del hombre. Coloca sus propios méritos sobre el hombre y así lo eleva en la escala de valor moral con Dios…

Por la gracia de Cristo podemos ser fortalecidos y madurados para que, aunque somos imperfectos, podamos llegar a ser completos en él. Nos hipotecamos a Satanás, pero Cristo vino a rescatarnos y redimirnos… Somos salvados únicamente por gracia, el don gratuito de Dios en Cristo (A fin de conocerle, p. 85).

¿Están repasando nuestros hermanos el pasado, presente y futuro, a medida que se despliega ante el mundo? ¿Prestan atención a los mensajes de amonestación que se les ha dado? ¿Es nuestra mayor preocupación hoy día que nuestras vidas sean refinadas y purificadas y que reflejemos la semejanza divina? Esto deben experimentar todos los que se unan a la compañía de los que son lavados y emblanquecidos en la sangre del Cordero. Deben estar ataviados con la justicia de Cristo. El nombre de Cristo debe estar escrito en sus frentes. Deben regocijarse en la esperanza de la gloria de Dios. Cristo ha grabado los nombres de su pueblo en la palma de sus manos. Nunca perderá su interés en ninguna alma necesitada (Mensajes selectos, t. 1, p. 64).


Viernes 28 de abril

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Contempla las poderosas revelaciones que el Espíritu de Profecía nos da con respecto al estado del pueblo de Dios en los últimos días, en el tiempo del Juicio y el fin del mundo.

“Su única esperanza se cifra en la misericordia de Dios; su única defensa será la oración. Como Josué intercedía delante del ángel, la iglesia remanente, con corazón quebrantado y fe ferviente, suplicará perdón y liberación por medio de Jesús, su Abogado. Sus miembros serán completamente conscientes del carácter pecaminoso de su vida, verán su debilidad e indignidad, y mientras se miren a sí mismos, estarán por desesperar. El tentador estará listo para acusarlos, como estaba listo para resistir a Josué. Señalará sus vestiduras sucias, su carácter deficiente. Presentará su debilidad e insensatez, su pecado de ingratitud, cuán poco semejantes a Cristo son, lo cual ha deshonrado a su Redentor. […]

“Los hijos de Dios han sido muy deficientes en muchos aspectos. Satanás tiene un conocimiento exacto de los pecados que él los indujo a cometer, y los presenta de la manera más exagerada, declarando: ‘¿Nos desterrará Dios a mí y a mis ángeles de su presencia, y sin embargo recompensará a aquellos que han sido culpables de los mismos pecados? Tú no puedes hacer esto con justicia, oh Señor. Tu Trono no subsistirá en rectitud y juicio. La justicia exige que se pronuncie sentencia contra ellos’.

“Pero, aunque los seguidores de Cristo han pecado, no se han entregado al dominio del mal. Han puesto a un lado sus pecados, han buscado al Señor con humildad y contrición, y el Abogado divino intercede en su favor. El que ha sido el más ultrajado por su ingratitud, el que conoce sus pecados y también su arrepentimiento, declara: ‘¡Jehová te reprenda, oh Satán! Yo di mi vida por estas almas. Están esculpidas en las palmas de mis manos’ ” (TI 5:447, 448).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Cómo impacta en nuestra vida diaria el hecho de saber que “ha llegado la hora de su juicio”? Si la mayoría de nosotros somos honestos, probablemente diríamos que no nos modifica en nada, ¿verdad? ¿Cómo cambiar esto?
  2. ¿Por qué el Juicio es una buena noticia, y no una mala? En clase, hablen del papel de Jesús para nosotros en el Juicio. ¿Cómo puede esto motivarnos a ser fieles a él, sabiendo que solo por lo que él ha hecho por nosotros podemos tener la esperanza de la salvación?
  3. Reflexionen sobre la idea del Juicio, que revela al Universo el carácter de Dios. ¿Cómo encaja esta idea con todo el gran escenario del Conflicto?

Lección N° 6: La hora de su juicio

Para el 6 de mayo de 2.023

Sábado 29 de abriL

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Daniel 8; 9; Esdras 7; Mateo 3:13-17; Romanos 5:6-9; Marcos 15:38; Levítico 16:16.

PARA MEMORIZAR:

 “Y hagan esto conociendo el tiempo, que ya es hora de levantarnos del sueño; pues ahora nuestra salvación está más cerca que cuando creímos. La noche está muy avanzada; el día casi ha llegado. Desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos las armas de luz” (Rom. 13:11, 12).

Hace varios años, la revista National Geographic informó de un incendio forestal en el Parque Nacional Yellowstone, en los Estados Unidos. Cuando se extinguió, los guardabosques subieron a una montaña para evaluar los daños. Un guardabosques encontró un pájaro literalmente reducido a cenizas en la base de un árbol. Consternado por la espeluznante escena, tumbó el ave con un palo.

Al tocarla, tres diminutos pajaritos se escabulleron de debajo de las alas de su madre muerta. La madre amorosa, muy consciente del desastre inminente, había llevado a sus pichones a la base del árbol y los había reunido bajo sus alas. Ella podría haber volado para salvarse, pero se rehusó a abandonar a sus bebés. ¡Qué imagen del creyente, que está a salvo en Cristo, gracias a su sacrificio!

Los fuegos del juicio de Dios se consumieron sobre él, en el Calvario, y todos los que están en Cristo están a salvo para siempre bajo sus alas. En la Cruz, Cristo fue juzgado como un pecador condenado a fin de que nosotros pudiéramos ser juzgados como ciudadanos justos del Reino celestial. Él fue juzgado como un criminal con la intención de que nosotros pudiéramos ser liberados de los fuegos destructivos de la pérdida eterna, tanto en sentido figurado como literal.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Formamos parte de la gran tela de la humanidad, y una influencia pasa de uno a otro, no solo en la iglesia, pues la familia del cielo y de la tierra se amalgaman a fin de que Cristo pueda llegar a ser un poder en el mundo. Todas las joyas de la verdad concedidas a los patriarcas y profetas que se han ido acumulando de era en era y de generación en generación, deben reunirse ahora como la herencia que se nos ha confiado…

El pueblo de Dios de la actualidad tiene todos los privilegios y oportunidades de las generaciones pasadas, y mucho más luz que le puede conferir más poder para la obra de Dios, que el que han tenido las generaciones precedentes. Estas ventajas requieren que se produzcan los correspondientes dividendos. Nuestros esfuerzos para abrir el camino delante de los demás deben estar en armonía con los tesoros celestiales que poseemos.

El Señor se acerca. Las inteligencias celestiales, unidas con las influencias santificadas de la tierra, deben proclamar el mensaje del tercer ángel y dar esta advertencia: «El fin de todas las cosas se acerca». «Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará». Hebreos 10:37. Hay que preparar a un pueblo para que esté en pie en el día del Señor, y para que, habiendo acabado todo pueda prevalecer (Cada día con Dios, p. 168).

La noche ha pasado, y ha llegado el día: echemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz. Romanos 13:12…

La venida del Señor se acerca. Tenemos tan solo poco tiempo para prepararnos. Si se desperdician las preciosas oportunidades, resultará en una pérdida eterna. Necesitamos una relación más estrecha con Dios. No estamos a salvo por un solo instante, a menos que seamos dominados y guiados por el Espíritu Santo…

La vida es corta. Las cosas del mundo perecerán con quienes las usan. Seamos sabios y edifiquemos para la eternidad. No podemos permitirnos perder nuestros momentos preciosos, o emprender actividades que no producirán fruto para la eternidad. El tiempo que hasta ahora hemos dedicado al ocio, a la frivolidad, a la mundanalidad, debe emplearse para obtener un conocimiento de las Escrituras, en hermosear nuestra vida, en bendecir y ennoblecer la vida y el carácter de otros. Esta obra recibirá la aprobación de Dios, y ganará para nosotros la bendición celestial del «Bien hecho» (Nuestra elevada vocación, p. 189).

El poder omnipotente del Espíritu Santo es la defensa de toda alma contrita. Cristo no permitirá que pase bajo el dominio del enemigo quien haya pedido su protección con fe y arrepentimiento. Es verdad que Satanás es un ser fuerte; pero, gracias a Dios, tenemos un Salvador poderoso que arrojó del cielo al maligno. Satanás se goza cuando engrandecemos su poder. ¿Por qué no hablamos de Jesús? ¿Por qué no magnificamos su poder y su amor? (El ministerio de curación, pp. 62, 63).


Domingo 30 de abril

LA PURIFICACIÓN DEL SANTUARIO

Como ya hemos visto, debe haber un juicio antes de que Cristo venga. El ángel anuncia en alta voz que “ha llegado la hora de su juicio” (Apoc. 14:7). El libro de Daniel nos indica el momento en que este juicio comienza.

Daniel 8:14. ¿Qué plazo específico nos da Daniel con respecto a la purificación del Santuario?

Daniel 8:14

14 Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.

Todo judío entendía claramente el significado de la purificación del Santuario terrenal. Ocurría en el Día de la Expiación, que era el día del juicio. Aunque Daniel entendía el concepto de la purificación del Santuario y del juicio, estaba confundido acerca de estos 2.300 días.

Lee Daniel 8:27; y 9:21 y 22. ¿Cuál fue la respuesta de Daniel a la visión de los 2.300 días, y qué le respondió Dios a él?

Daniel 8:27

27 Y yo Daniel quedé quebrantado, y estuve enfermo algunos días, y cuando convalecí, atendí los negocios del rey; pero estaba espantado a causa de la visión, y no la entendía.

Daniel 9:21-22

21 aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde. 22 Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento.

Al final de Daniel 8, Daniel desfalleció y exclamó: “Quedé espantado acerca de la visión y no la entendía” (Dan. 8:27). Es decir, la visión de los 2.300 días (él ya había recibido explicación del resto de la visión; ver Dan. 8:19-22). El siguiente capítulo, Daniel 9, registra la aparición del ángel Gabriel para explicar a Daniel la profecía de los 2.300 días. “ ‘Daniel, ahora he venido para darte sabiduría y entendimiento’ ” (Dan. 9:22).

Gabriel sorprende a Daniel, ya que le revela una respuesta a su oración mucho más amplia de lo que nunca imaginó. El ángel Gabriel llevó a Daniel a recorrer el tiempo, y entonces le reveló la verdad acerca del Mesías venidero y le dio las fechas exactas del comienzo de su ministerio y su muerte cruel, acontecimientos que se relacionan directamente con la purificación del Santuario, en Daniel 8. En otras palabras, la muerte de Cristo y el Juicio están inseparablemente ligados.

¿Por qué es significativo que la muerte de Jesús, según se revela en Daniel 9:24 al 27, esté directamente relacionada con el Juicio, en Daniel 8:14? ¿Qué gran verdad se enseña aquí mediante este vínculo?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Satanás ha inducido a muchos a creer que las porciones proféticas de los escritos de Daniel y de Juan el revelador no pueden comprenderse. Pero se ha prometido claramente que una bendición especial acompañará el estudio de esas profecías. «Entenderán los entendidos» (Daniel 12: 10), fue dicho acerca de las visiones de Daniel cuyo sello iba a ser quitado en los últimos días; y acerca de la revelación que Cristo dio a su siervo Juan para guiar al pueblo de Dios a través de los siglos, se prometió: «Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas». Apocalipsis 1:3 (Profetas y reyes, p. 402).

Después de mandar a Daniel que «entienda» «la palabra» y que alcance inteligencia de «la visión», las primeras palabras del ángel son: «Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad».

La palabra traducida aquí por «determinadas», significa literalmente «descontadas». El ángel declara que setenta semanas, que representaban 490 años, debían ser descontadas por pertenecer especialmente a los judíos. ¿Pero de dónde fueron descontadas? Como los 2,300 días son el único período de tiempo mencionado en el capítulo octavo, deben constituir el período del que fueron descontadas las setenta semanas; las setenta semanas deben por consiguiente formar parte de los 2,300 días, y ambos períodos deben comenzar juntos. El ángel declaró que las setenta semanas datan del momento en que salió el edicto para reedificar a Jerusalén. Si se puede encontrar la fecha de aquel edicto, queda fijado el punto de partida del gran período de los 2,300 días (El conflicto de los siglos, pp. 325, 326).

Mediante este servicio anual le eran enseñadas al pueblo importantes verdades acerca de la expiación. En la ofrenda por el pecado que se ofrecía durante el año, se había aceptado un substituto en lugar del pecador; pero la sangre de la víctima no había hecho completa expiación por el pecado. Solo había provisto un medio en virtud del cual el pecado se transfería al Santuario… El día de la expiación, el sumo sacerdote… entraba en el Lugar Santísimo con la sangre, y la rociaba sobre el propiciatorio, encima de las tablas de la ley. En esa forma los requerimientos de la ley, que exigían la vida del pecador, quedaban satisfechos. Entonces, en su carácter de mediador, el sacerdote tomaba los pecados sobre sí mismo, y salía del Santuario llevando sobre sí la carga de las culpas de Israel. A la puerta del tabernáculo ponía las manos sobre la cabeza del macho cabrío símbolo de Azazel, y confesaba «sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, y todas sus rebeliones, y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío». Y cuando el macho cabrío que llevaba estos pecados era conducido al desierto, se consideraba que con él se alejaban para siempre del pueblo. Tal era el servicio verificado como «bosquejo y sombra de las cosas celestiales». Hebreos 8:5 (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 369, 370).


Lunes 1 de mayo

LOS 2.300 DÍAS Y EL TIEMPO DEL FIN

Lee Daniel 8:17, 19 y 26. ¿A qué período declara el ángel que se aplica la visión de Daniel 8 y los 2.300 días, y por qué es importante entender eso?

Daniel 8:17, 19 y 26

17 Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin.

19 Y dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin.

26 La visión de las tardes y mañanas que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión, porque es para muchos días.

Daniel 8

1 En el año tercero del reinado del rey Belsasar me apareció una visión a mí, Daniel, después de aquella que me había aparecido antes. Vi en visión; y cuando la vi, yo estaba en Susa, que es la capital del reino en la provincia de Elam; vi, pues, en visión, estando junto al río Ulai. Alcé los ojos y miré, y he aquí un carnero que estaba delante del río, y tenía dos cuernos; y aunque los cuernos eran altos, uno era más alto que el otro; y el más alto creció después. Vi que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte y al sur, y que ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quien escapase de su poder; y hacía conforme a su voluntad, y se engrandecía. Mientras yo consideraba esto, he aquí un macho cabrío venía del lado del poniente sobre la faz de toda la tierra, sin tocar tierra; y aquel macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos. Y vino hasta el carnero de dos cuernos, que yo había visto en la ribera del río, y corrió contra él con la furia de su fuerza. Y lo vi que llegó junto al carnero, y se levantó contra él y lo hirió, y le quebró sus dos cuernos, y el carnero no tenía fuerzas para pararse delante de él; lo derribó, por tanto, en tierra, y lo pisoteó, y no hubo quien librase al carnero de su poder. Y el macho cabrío se engrandeció sobremanera; pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo. Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa. 10 Y se engrandeció hasta el ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las pisoteó. 11 Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra. 12 Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto con el continuo sacrificio; y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó. 13 Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados? 14 Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado. 15 Y aconteció que mientras yo Daniel consideraba la visión y procuraba comprenderla, he aquí se puso delante de mí uno con apariencia de hombre. 16 Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña a este la visión. 17 Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin. 18 Mientras él hablaba conmigo, caí dormido en tierra sobre mi rostro; y él me tocó, y me hizo estar en pie. 19 Y dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin. 20 En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos, estos son los reyes de Media y de Persia. 21 El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero. 22 Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque no con la fuerza de él. 23 Y al fin del reinado de estos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. 24 Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos. 25 Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana. 26 La visión de las tardes y mañanas que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión, porque es para muchos días. 27 Y yo Daniel quedé quebrantado, y estuve enfermo algunos días, y cuando convalecí, atendí los negocios del rey; pero estaba espantado a causa de la visión, y no la entendía.

Algunos argumentan que los 2.300 días son días literales. También creen que este cuerno pequeño de Daniel 8 se aplica al comandante militar seléucida Antíoco Epífanes (216 a.C.-164 a.C.), que atacó Jerusalén y profanó el Templo judío, a pesar de que estos 2.300 días no se ajustan ni siquiera a su marco temporal. Sin embargo, esta interpretación es contraria a la clara instrucción del ángel de que la visión se aplica al “tiempo del fin”. Antíoco ciertamente no vivió en el tiempo del fin.

En Daniel 8, Gabriel comienza su explicación de la profecía de los 2.300 días. Menciona al carnero como representante de Medopersia y al macho cabrío como representante de Grecia (Dan. 8:20, 21). Aunque no se la nombra, al igual que los dos poderes anteriores, la siguiente entidad, el cuerno pequeño, es obviamente Roma (Dan. 8:9, 23, 24). Luego describe una especie de fase religioso-política de Roma, que “ech[aría] por Tierra la verdad” (Dan. 8:10-12, 25) e interferiría con el ministerio celestial de Cristo (Dan. 8, 10, 12). La purificación del Santuario en Daniel 8:14, el punto culminante del capítulo, es la respuesta de Dios al desafío de los poderes terrenales y religiosos que han intentado usurpar la autoridad de Dios. Es parte de la solución divina de Dios al problema del pecado.

Gabriel está listo para explicar los detalles en el calendario profético de Dios. Al final de Daniel 8, podemos ver claramente que Daniel no entendió la parte de la visión acerca de los 2.300 días (Dan. 8:27). La primera parte sobre el carnero, el macho cabrío y el cuerno pequeño, todo había sido explicado; incluso a los dos primeros poderes se los identifica claramente por nombre (Dan. 8:20, 21). Sin embargo, no se le explicó la purificación del Santuario.

El ángel Gabriel, que se presentó en Daniel 8, aparece ahora en Daniel 9 y le dice: “Tan pronto como empezaste a orar fue dada la respuesta, y yo he venido a enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la palabra, y entiende la visión” (Dan. 9:23). ¿Qué visión? Como veremos mañana, la visión de los 2.300 días, la única parte de la visión anterior, en Daniel 8, que aún no le había explicado a Daniel.

Gabriel mencionó que Daniel era “muy amado”. ¿Qué nos dice esto sobre el vínculo íntimo entre el Cielo y la Tierra?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[S]in embargo Dios había mandado a su mensajero: «Haz que este entienda la visión». Esa orden debía ser ejecutada. En obedecimiento a ella, el ángel, poco tiempo después, volvió hacia Daniel, diciendo: «Ahora he salido para hacerte sabio de entendimiento»; «entiende pues la palabra, y alcanza inteligencia de la visión». Daniel 8:27, 16; 9:22, 23 (VM). Había un punto importante en la visión del capítulo octavo, que no había sido explicado, a saber, el que se refería al tiempo: el período de los 2,300 días; por consiguiente, el ángel, reanudando su explicación, se espacia en la cuestión del tiempo…

El ángel había sido enviado a Daniel con el objeto expreso de que le explicara el punto que no había logrado comprender en la visión del capítulo octavo, el dato relativo al tiempo: «Hasta dos mil y trescientas tardes y mañanas; entonces será purificado el santuario» (El conflicto de los siglos, p. 325).

Así como los pecados del pueblo eran transferidos antiguamente, en forma figurada, al Santuario terrenal, por medio de la sangre de la ofrenda por el pecado, así nuestros pecados son, de hecho, transferidos al Santuario celestial por medio de la sangre de Cristo. Y así como la purificación típica del Santuario terrenal se llevaba a cabo mediante la remoción de los pecados que lo habían contaminado, así la limpieza real del Santuario celestial se cumplirá mediante la remoción de los pecados que están registrados allí. Esto requiere un examen de los libros de registro para determinar quiénes, por medio del arrepentimiento del pecado y la fe en Cristo, están en condiciones de recibir los beneficios de su expiación. La purificación del Santuario por lo tanto implica un juicio investigador. Esa obra debe realizarse antes de la venida de Cristo para redimir a su pueblo, porque cuando él venga traerá su galardón con él «para recompensar a cada uno según sea su obra». Apocalipsis 22:12.

Así los que siguieron la luz de la palabra profética vieron que en vez de venir a la tierra al término de los 2,300 días en 1844, Cristo había entrado en el Lugar Santísimo del Santuario celestial, a la presencia de Dios, para realizar la obra final de expiación, preparatoria para su venida (La historia de la redención, pp. 396, 397).

Debemos trabajar mientras dure el día, porque cuando llegue la tenebrosa noche de tribulaciones y angustias, será demasiado tarde para trabajar por Dios. Jesús está en su santo templo y ahora aceptará nuestros sacrificios, nuestras oraciones y la confesión de nuestras faltas y pecados, y perdonará todas las transgresiones de Israel, a fin de que queden borradas antes de salir él del Santuario. Entonces los santos y justos seguirán siendo santos y justos, porque todos sus pecados habrán quedado borrados, y ellos recibirán el sello del Dios vivo; pero quienes sean injustos e impuros, seguirán siendo también injustos e impuros, porque ya no habrá en el Santuario sacerdote que ofrezca ante el tropo del Padre las oraciones, sacrificios y confesiones de ellos (Primeros escritos, p. 48).


Martes 2 de mayo

LA INSTRUCCIÓN DEL ÁNGEL A DANIEL

Lee Daniel 9:23. ¿Qué instrucción específica da el ángel a Daniel? ¿Por qué esto es importante para entender el significado de la purificación del Santuario en Daniel 8:14?

Daniel 9:23

23 Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión.

Daniel 8:14

14 Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.

El ángel claramente instruyó a Daniel: “Entiende, pues, la palabra, y entiende la visión” (Dan. 9:23). ¿Qué palabra y qué visión? Debido a que no se registra ninguna visión en Daniel 9, el ángel Gabriel debió haber estado hablando de la porción de la visión de Daniel 8 que el profeta no entendió, la visión de los 2.300 días (Dan. 8:27).

Gabriel sigue en Daniel 9:24 al 27. ¿De qué acontecimientos de la vida y el ministerio de Jesús está hablando?

Daniel 9:24-27

24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. 25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. 26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. 27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

La primera parte de esta profecía se refiere al pueblo de Dios, los judíos. “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo”, la nación judía (Dan. 9:24). En la profecía bíblica, un día profético es igual a un año literal (Eze. 4:6; Núm. 14:34). En Daniel y Apocalipsis, cuando hay imágenes simbólicas, generalmente también hay una profecía de tiempo simbólica. Una de las maneras en que podemos estar seguros de que el principio de día-año de la profecía se aplica aquí es que cuando lo usamos en la profecía de Daniel, cada evento en la línea de tiempo se presenta perfectamente (ver la lección de mañana). Si aplicamos este principio, 70 semanas se componen de 490 días. Puesto que un día profético equivale a un año literal, 490 días son 490 años literales.

Gabriel le dice a Daniel que 70  semanas (490 años) están “determinadas” (el significado literal de la palabra hebrea chathak es “cortadas”). ¿Cortadas de qué? Podría ser de la única profecía a la que se alude aquí: los 2.300 días de Daniel 8:14. Estos 490 años, una profecía de tiempo, están directamente relacionados con la profecía del tiempo de Daniel 8:14, la única parte de la visión que quedó sin explicar en Daniel 8 y también la única profecía de tiempo en Daniel 8. Así, podemos ver que Gabriel, con esta profecía, viene a ayudar a Daniel a entender lo que no entendió en el capítulo anterior: los 2.300 días.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Cielo se inclina para oír la ferviente súplica del profeta. Aun antes que haya terminado su ruego por perdón y restauración, se le aparece de nuevo el poderoso Gabriel y le llama la atención a la visión que había visto antes de la caída de Babilonia y la muerte de Belsasar. Y luego le esboza en detalle el período de las setenta semanas, que había de empezar cuando fuese dada «la palabra para restaurar y edificar a Jerusalén». Daniel 9:25.

La oración de Daniel fue elevada «en el año primero de Darío» (vers. l), el monarca medo cuyo general, Ciro, había arrebatado a Babilonia el cetro del gobierno universal. El reinado de Darío fue honrado por Dios. A él fue enviado el ángel Gabriel, «para animarlo y fortalecerlo» Daniel 11:1. Cuando murió, más o menos unos dos años después de la caída de Babilonia, Ciro le sucedió en el trono, y el comienzo de su reinado señaló el fin de los setenta años iniciados cuando la primera compañía de hebreos fue llevada de Judea a Babilonia por Nabucodonosor (Profetas y reyes, 408).

Transcurrido «el tiempo» las sesenta y nueve semanas del capítulo noveno de Daniel, que debían extenderse hasta el Mesías, «el Ungido»— Cristo había recibido la unción del Espíritu después de haber sido bautizado por Juan en el Jordán, y el «reino de Dios» que habían declarado estar próximo, fue establecido por la muerte de Cristo. Este reino no era un Imperio terrenal como se les había enseñado a creer. No era tampoco el reino venidero e inmortal que se establecerá cuando «el reino, y el dominio, y el señorío de los reinos por debajo de todos los cielos, será dado al pueblo de los santos del Altísimo»; ese reino eterno en que «todos los dominios le servirán y le obedecerán a él». Daniel 7:27 (El conflicto de los siglos, pp. 346, 347).

En nuestra época, tal como ocurriría en los días de Cristo, puede haber una comprensión e interpretación errónea de las Escrituras. Si los judíos hubieran estudiado las Escrituras con fervor y con oración, su investigación los habría recompensado con un verdadero conocimiento del tiempo, y no solo del tiempo, sino también de la manera en la cual Cristo aparecería. No habrían confundido la gloriosa segunda venida de Cristo con su primer advenimiento. Tenían el testimonio de Daniel; tenían el testimonio de Isaías y de otros profetas, tenían las enseñanzas de Moisés; y ahí estaba Cristo en medio de ellos, y ellos todavía investigaban las Escrituras en busca de evidencias concernientes a su venida…

Y muchos están haciendo la misma cosa hoy, en 1897, porque no tienen experiencia en el mensaje probatorio comprendido en los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles. Hay quienes investigan las Escrituras en busca de pruebas que digan que esos mensajes se encuentran en el futuro. Captan la verdad de los mensajes pero fallan en darles el lugar que les corresponde en la historia profética… No conocen las señales de la venida de Cristo ni del fin del mundo (El evangelismo, pp. 444, 445).


Miércoles 3 de mayo

EL MESÍAS “CORTADO”

Gabriel comenzó esta profecía de 490 años con un acontecimiento que era extremadamente importante para Daniel y para los judíos: la orden de restaurar y construir Jerusalén. Aunque se habían aprobado varios decretos relativos a Jerusalén, en Esdras 7 descubrimos que el decreto aprobado en 457 a. C. permitió que los judíos no solo volvieran a su tierra natal, sino también se establecieran como una comunidad religiosa (ver Esd. 7:13, 27).

Es importante notar que el decreto de Artajerjes se emitió en el otoño de 457 a.C. A partir de este decreto, en 457 a.C., hasta el Mesías, según Daniel, habría 69 semanas, o 483 años. Si comenzamos en 457 a.C. y avanzamos en la línea de tiempo de la historia, llegamos a 27 d.C.

La palabra Mesías significa “El Ungido”. En el año 27 d.C., Jesucristo, el Mesías, se bautizó. (Ver Mat. 3:13-17). Daniel predijo con cientos de años de anticipación el año exacto del bautismo de Cristo, el momento en que Jesús comenzaría sus tres años y medio de ministerio.

Lee Romanos 5:6 al 9, junto con Daniel 9:26. ¿Qué grandes verdades se revelan aquí?

Romanos 5:6-9

Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

Daniel 9:26

26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.

“Después de las sesenta y dos semanas le quitarán la vida al Mesías, y nada le quedará” (Dan. 9:26). El Mesías sería “cortado”, o crucificado. El versículo agrega “Y nada le quedará”. En otras palabras, la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario fue para nosotros, no para sí mismo, por lo que Pablo pudo escribir: “Pero Dios demuestra su amor hacia nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 5:8).

En Daniel 9:27, leemos que a mitad de la semana, los últimos siete años, Cristo “har[ía] cesar el sacrificio y la ofrenda”. A la mitad de esta semana setenta, en el año 31 d.C., Cristo confirmó el Pacto eterno con su sangre al morir en la Cruz, y el sistema de sacrificios perdió todo significado profético.

Estas profecías revelan que Cristo, el Mesías, sería crucificado y haría que el sistema de sacrificios perdiera su importancia profética, en la primavera del año 31 d.C. Estas predicciones se cumplieron en cada detalle. Exactamente en la Pascua, cuando el sumo sacerdote ofrecía el cordero pascual, Cristo fue sacrificado por nosotros.

Lee Marcos 15:38; y Mateo 3:15 y 16, teniendo en mente lo que acabas de leer.

¿Cómo nos ayudan estos versículos a entender la profecía de Daniel 9:24 al 27?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El tiempo en que iban a producirse el primer advenimiento y algunos de los principales acontecimientos relacionados con la vida y la obra del Salvador, fue comunicado a Daniel por el ángel Gabriel. Dijo este: «Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia de los siglos, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos». Daniel 9:24… Las setenta semanas, 0 490 días, representan 490 años. El punto de partida de este plazo se da así: «Sepas pues y entiendas, que desde la salida de la palabra para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas» (Daniel 9:25), es decir 69 semanas, 0 483 años. La orden de reedificar a Jerusalén, según la completó el decreto de Artajerjes Longímano (véase Esdras 6: 14; 7:1, 9), entró en vigencia en el otoño del año 457 ant. de J.C. Desde esa fecha, 483 años llegan hasta el otoño del año 27 de nuestra era. De acuerdo con la profecía, ese plazo debía llegar hasta el Mesías, o Ungido. En el año 27 de nuestra era, Jesús recibió, en ocasión de su bautismo, el ungimiento del Espíritu Santo, y poco después comenzó su ministerio. Se proclamó entonces el mensaje: «El tiempo es cumplido» Marcos 1:15 (Profetas y reyes, pp. 514, 515).

Durante siete años después que el Salvador iniciara su ministerio, el evangelio iba a ser predicado especialmente a los judíos; por Cristo mismo durante tres años y medio, y después por los apóstoles. «A la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda». Daniel 9:27. En la primavera del año 31 de nuestra era, Cristo, el verdadero Sacrificio, fue ofrecido en el Calvario. Entonces el velo del templo se rasgó en dos, por lo cual se demostró que dejaban de existir el carácter sagrado y el significado del servicio de los sacrificios. Había llegado el momento en que debían cesar el sacrificio y la oblación terrenales.

Aquella semana, o siete años, terminó en el año 34 de nuestra era. Entonces, al apedrear a Esteban, los judíos sellaron finalmente su rechazamiento del evangelio (Profetas y reyes, p. 515).

Más allá de la cruz del Calvario, con su agonía y vergüenza, Jesús miró hacia el gran día final, cuando el príncipe de las potestades del aire será destruido en la tierra durante tanto tiempo mancillada por su rebelión…

En lo venidero, los seguidores de Cristo habían de mirar a Satanás como a un enemigo vencido. En la cruz, Cristo iba a ganar la victoria para ellos; deseaba que se apropiasen de esa victoria. «He aquí —dijo él— os doy potestad de hollar sobre las serpientes y sobre los escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará»…

El Salvador está junto a los suyos que son tentados y probados. Con él no puede haber fracaso, pérdida, imposibilidad o derrota; podemos hacer todas las cosas mediante Aquel que nos fortalece (El Deseado de todas las gentes, p. 455).


Jueves 4 de mayo

EL AÑO 1844

Los primeros 490 años de la profecía de los 2.300 años fueron designados especialmente para la nación judía de la antigüedad y para la venida del Mesías. La última parte de los 2.300 años guarda relación con el pueblo de Dios, tanto judío como gentil, junto con la purificación del Santuario celestial y, finalmente, la segunda venida de Cristo.

Los primeros 490 años se aplican al primer advenimiento del Mesías y culminaron en el año 34 d.C. Si le restamos 490 años a los 2.300 años, nos quedan 1.810 años. Esta segunda parte de 1.810 años se aplica al pueblo de Dios. Si comenzamos en el año 34 d.C. y agregamos 1.810 años, llegamos al año 1844 d.C.

A la luz de la purificación o restauración de la verdad acerca del Santuario y el juicio celestial en el tiempo del fin, Dios hace su llamado final a toda la humanidad en Apocalipsis 14:6 y 7 instándola a que responda a su amor, acepte su gracia, y lleve una vida piadosa y de obediencia.

Lee Levítico 16:16. ¿Cuál fue la razón de la purificación del Santuario, y qué nos enseña esto acerca del evangelio?

Levítico 16:16

16 Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados; de la misma manera hará también al tabernáculo de reunión, el cual reside entre ellos en medio de sus impurezas.

Debido a los pecados del pueblo, las iniquidades del pueblo, el Santuario tenía que purificarse, y esto solo se llevaba a cabo con la sangre de los animales. Con nosotros sucede igual. Necesitamos un Salvador, cuya vida está simbolizada por los animales sacrificados en el Día de la Expiación, como la única manera de salir airosos del Juicio.

Lee Levítico 23:26 al 29. ¿Qué mandó hacer Dios a su pueblo en ese día de juicio, y qué debería significar eso para nosotros hoy?

Levítico 23:26-29

26 También habló Jehová a Moisés, diciendo: 27 A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. 28 Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios. 29 Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo.

Los israelitas debían afligir su alma (Lev. 23:32, RVR1960). Esta expresión indica que debían humillarse y examinar el corazón, confesar los pecados, arrepentirse, y pedir a Dios que los limpie, así como el sumo sacerdote estaba purificando el Santuario terrenal.

Los capítulos proféticos de Daniel 7 al 9 y Apocalipsis 14 se centran especialmente en los llamados urgentes de la hora del Juicio para prepararse. Desde 1844, hemos estado viviendo en la hora del Juicio, y el mensaje de Apocalipsis del primer ángel proclama: “ha llegado la hora de su juicio” (Apoc. 14:7). Entonces, ¿cómo afligimos hoy nuestra alma?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando terminaron los 2,300 días en 1844, por muchos siglos no había habido Santuario en la tierra; por lo tanto, el Santuario de los cielos es el que debe de haber sido mencionado en la declaración: «Hasta 2,300 tardes y mañanas; luego el santuario será purificado». Pero, ¿cómo podía necesitar purificación el Santuario celestial? Al volver a las Escrituras, los estudiosos de la profecía descubrieron que esa purificación no se refería a impurezas materiales, puesto que se lo debía hacer con sangre, y por consiguiente debía de ser una purificación del pecado. Así dice el apóstol: «Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así [con sangre de animales]; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos [la misma preciosa sangre de Cristo]». Hebreos 9:23.

Para saber más acerca de la purificación señalada por la profecía, era necesario comprender el ministerio que se lleva a cabo en el Santuario celestial. Esto se podía lograr solo estudiando el ministerio que se realizaba en el Santuario terrenal, pues Pablo declara que los sacerdotes que oficiaban allí servían «a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales». Hebreos 8:5 (La historia de la redención, pp. 395, 396).

Nuestra posición es como la de los israelitas durante el día de la expiación. Cuando el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo, que representaba el lugar donde nuestro Sumo Sacerdote intercede en la actualidad, y rociaba la sangre expiatoria sobre el asiento de la misericordia, afuera no se ofrecía ningún sacrificio propiciatorio. Mientras el sacerdote intercedía delante de Dios, cada corazón debía inclinarse contrito y suplicar el perdón de sus transgresiones.

En la muerte de Cristo, el Cordero inmolado por los pecados del mundo, el símbolo se encontró con la realidad! Nuestro gran Sumo Sacerdote fue constituido en el único sacrificio de valor para nuestra salvación. Al ofrecerse sobre la cruz, se realizó una expiación perfecta por los pecados de los seres humanos. Actualmente nos encontramos en el atrio exterior, aguardando la bendita esperanza de la aparición gloriosa de nuestro Salvador y Señor Jesucristo, Afuera no se ha de ofrecer sacrificio alguno, porque el gran Sumo Sacerdote está llevando a cabo su obra en el Lugar Santísimo. Durante su intercesión como abogado nuestro, Cristo no necesita ninguna virtud humana ni mediación de nadie. Él es el único portador del pecado, la única ofrenda por el pecado. La oración y la confesión deben dirigirse solo a él, quien entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo. Salvará hasta lo sumo a todos los que acuden a él con fe (Exaltad a Jesús, p. 313).

Todos los que quieran conservar sus nombres en el libro de la vida, deberían ahora, en los pocos días que restan de su vida, afligir sus almas ante Dios con dolor por el pecado y con verdadero arrepentimiento. Debe realizarse un escudriñamiento profundo y fiel del corazón. La liviandad y el espíritu frívolo a los cuales se entregan tantos profesos cristianos deberían desecharse. A todos los que quieran subyugar las malas tendencias que pugnan por obtener la supremacía, les aguarda una ruda lucha. La obra de preparación es una tarea individual. No nos salvamos en grupos. La pureza y la devoción de uno no suplirá el deseo que tenga otro por adquirir esas cualidades… Cada uno debe ser probado, y encontrarse sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante.

Solemnes son las escenas relacionadas con la obra final de la expiación. Los intereses implicados en ella son trascendentales. Ahora se está efectuando el juicio en el Santuario celestial… Nuestras vidas serán pasadas en revista ante la terrible presencia de Dios (Hijos e hijas de Dios, p. 357).


Viernes 5 de mayo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Esta es una manera rápida y fácil de ver la profecía de las 70 semanas de Daniel 9:24 al 27:

En primer lugar, las 70 semanas (Dan. 9:24).

Luego, las siete semanas y 62 semanas, o 69 semanas (Dan. 9:25) de las 70 semanas.

Luego la última semana, la número setenta (Dan. 9:27).

Y, por último, esa última semana se divide (“a la mitad de la semana” [Dan. 9:27]) en dos secciones de tres años y medio cada una.

Eso es todo. Setenta semanas, que se componen de 69 semanas y 1 semana. Y esa semana se divide por la mitad. Simplemente, vincula la fecha, 457 a.C. al principio, y con cálculos matemáticos sencillos llegamos a 1844 en la línea del tiempo.

Además, al hablar de los 2.300 días, Daniel 8 nunca dijo cuándo comenzaban los 2.300 días. “ ‘Hasta dos mil trescientos días de tardes y mañanas. Entonces el Santuario será purificado’ ” (Dan. 8:14). ¿Hasta dos mil trescientos días, a partir de cuándo? ¿Por qué no desde cuando Daniel tuvo la visión en sí, el “tercer año del reinado del rey Belsasar” (Dan. 8:1)?

Eso no funciona. La visión de Daniel 8 no incluía a Babilonia. Esta visión comenzó con acontecimientos posteriores, es decir, Medopersia, Grecia, Roma, hasta “el fin”. ¿Por qué datar un acontecimiento, la purificación del Santuario, que está en la visión, a partir de un evento, Babilonia, que no figura en la visión? La fecha de inicio para el punto culminante de la visión debe provenir desde dentro de la visión en sí, que comenzó con Medopersia y se extiende hasta “el fin”. Eso implica muchísimos años.

¿Cuándo comenzó? No se nos dice en Daniel 8. Se nos dice en Daniel 9.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. En clase, analicen la estrecha relación entre el evangelio y el Juicio como se muestra en estas dos partes de lo que en realidad es una profecía. ¿Por qué el vínculo entre los dos es una buena noticia para nosotros? Esta relación, ¿cómo debería ayudarnos a disipar el miedo que muchos han tenido con respecto a la idea del Juicio?
  2. Reflexionen sobre la verdad, revelada en Daniel 9:26, de que el Mesías es cortado, pero “nada le quedará”. ¿De qué está hablando? ¿Para quién fue cortado, y por qué?
  3. Relean Levítico 16:16 y 23:26 al 29. Dialoguen sobre la razón de la purificación del Santuario (Lev. 16:16) y cómo se supone que debía actuar el pueblo cuando esto sucedía (Lev. 23:26-29). ¿Cuál es la relación entre lo que sucede aquí y lo que debería significar para nosotros hoy?

Cursos bíblicos

Más allá de la fe que profese cada persona, un estudio bíblico genera una estela de luz en la oscuridad, y solo el Espiritu Santo guía al estudiante sincero y humilde, al camino de la verdad absoluta. Quien tenga sus dudas sobre cualquier tema bíblico polémico, solo tiene que pedir al Creador, su luz y sabiduría para entender su santa palabra, en esencia y más allá de cualquier doctrina o religión. Bendiciones.

Hola amigos. Tengo en construcción, este nuevo espacio dedicado a centenares de estudios bíblicos, impartidos cada sábado en la Iglesia Adventista del Séptimo Día (IASD) a través de la Escuela Sabática. Más allá de la fe que profese cada persona, un estudio bíblico genera una estela de luz en la oscuridad, y solo el Espiritu Santo guía al estudiante sincero y humilde, al camino de la verdad absoluta. Quien tenga sus dudas sobre cualquier tema bíblico polémico, solo tiene que pedir al Creador, su luz y sabiduría para entender su santa palabra, en esencia y más allá de cualquier doctrina o religión. Bendiciones.

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Conrado Acosta en Santa Cruz el pasado 3 de septiembre.

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Ética del periodista: formación y práctica

Por: Araceli Noemí Barragán Solís*

Formación profesional del periodista

Durante la formación de los futuros profesionales de la comunicación y el periodismo resalta la participación que tienen en la sociedad y la responsabilidad que conlleva ser parte fundamental de uno de los derechos humanos universales de mayor importancia, como lo es el derecho a la información. La información tiene el valor de aceptación en todo el mundo bajo los lineamientos de ser difundida con veracidad, claridad, brevedad y sencillez, rasgos distintivos del lenguaje que todo periodista debe dominar.

En esta carrera universitaria se tiene la meta de formar profesionales conscientes y capaces de analizar y evaluar críticamente la problemática fundamental de la comunicación, conocer las formas adecuadas de los mensajes y determinar los medios a través de los cuales se deben difundir, para que se cubran mejor las necesidades de información. Por ello es un recurso significativo la enseñanza de los géneros periodísticos, su producción y difusión en los medios impresos y audiovisuales. Cabe señalar que los géneros que están directamente relacionados con el quehacer periodístico, son: nota, crónica, entrevista, reportaje, artículo, columna y editorial. En ellos está la presencia del redactor, del reportero, o simplemente se reconoce al buen entrevistador y al articulista, por ser los sujetos que mayor presencia tienen en el ámbito del desempeño de esta profesión, debido a su ejercicio en los medios de comunicación: radio, televisión, prensa escrita y ahora Internet.

En la etapa de la educación superior y de la enseñanza de la ética periodística, los alumnos ya cuentan con amplios conocimientos, experiencias, actitudes y capacidades que serán promovidas por los docentes, quienes con sus habilidades didácticas permitirán propiciar el aprendizaje significativo, originar la enseñanza efectiva y de calidad para que el comportamiento del profesional de la comunicación y el periodismo se apegue a los lineamientos éticos establecidos.

En la investigación Los valores entre los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (Herrera Márquez, 2001) destacan los valores que son trascendentales en la formación de los periodistas. Se especifica la necesidad de iniciar la promoción de una nueva axiología fundada en los valores humanos esenciales: la relación armónica entre lo individual y lo social, la solidaridad y el nacionalismo.

[…]los valores más importantes en 1999 eran la familia, la salud, la educación, la libertad, el amor, vivir y sobrevivir, el desarrollo personal, la paz y la honestidad y los valores morales. En términos generales, estos valores se mantendrán para el año 2009, con excepción de la paz y la honestidad y los valores morales, que serán sustituidos por el dinero, la posesión de los bienes materiales y el empleo o el trabajo (Herrera Márquez, 2001, pp. 35-36).

La Universidad no sólo forma profesionales, sino principalmente personas, seres humanos que se enfrentan al ámbito laboral con la fortaleza de la enseñanza. Indudablemente la formación universitaria contribuye a la fortaleza del profesional tanto en la adquisición de conocimientos como en el desarrollo de actitudes frente al desempeño profesional. Se reconoce que el estudiante presenta cambios constantes durante su estancia en la Universidad y que además de sus habilidades profesionales también manifiesta cambios de actitud.

Algunos cambios son atribuidos a las experiencias universitarias; otros, a la madurez y a las experiencias obtenidas fuera de la Universidad. En términos generales, los programas desarrollados en estas instituciones están dirigidos explícitamente a la adquisición de conocimientos y al desarrollo de habilidades, mientras que los cambios en la personalidad, en las características éticas y en las actitudes y valores son considerados como consecuencias indirectas de la asistencia regular a alguna de estas instituciones (Muñoz, 2001, pp. 155-156.).

Estos estudios han arrojado datos interesantes que nos permiten considerar que la Universidad tiene un alto impacto en los estudiantes, particularmente porque como individuos en grupo socializan y, por lo tanto, se comparte algo más que el conocimiento académico. A ello debemos agregar que tanto la carrera como la institución en donde se estudia permiten identificar los valores de los estudiantes, “la Universidad en su conjunto tiene como objetivo la formación cultural, social y existencial de los sujetos, resguardando los valores humanos y poniéndolos también al servicio de la sociedad mediante la ética profesional” (Herrera Herrera, 2001, p. 458).

La formación ética del periodista

En cuanto a las diferentes carreras profesionales, debemos destacar la disciplina que nos compete, de ahí que tratemos ahora, de manera precisa, lo relacionado con la comunicación y particularmente el periodismo, pues esta actividad tiene un apego a los valores éticos que se reconocen en la sociedad, por la difusión de los ejercicios periodísticos en los medios de comunicación.

Hablar de periodismo es enfrentar sus verdades. Muchos lo consideran en la línea de la soberbia y prepotencia, porque aunque el desempeño profesional del periodista sea de enorme influencia en la sociedad, éste no debe alejarse de la crítica, sin embargo, es más la autocrítica y el afán de destacar que muchas veces se envuelve en dificultades éticas y legales.

Como sabemos, los medios tienen una alta dependencia económica de las empresas que publicitan sus productos y que se ven limitados en la difusión de la información que pudiera estar relacionada con las mismas. Se tendrá entonces una autorregulación de los temas o se verán forzados por la determinación de otros empresarios a difundir lo que no perjudique a ambos. Bajo el entendido de autorregulación no como censura, sino como “el compromiso voluntario de los agentes que participan en el proceso de comunicación; va dirigida a complementar la libertad de los medios con un uso responsable de la misma[…] esencialmente guiada por los valores y fines de la comunicación” (Aznar, 2005, p. 30).

Cabe cuestionarnos respecto a la formación y también la práctica de los futuros periodistas. ¿Se está preparando a los jóvenes en las universidades para que hagan un tratamiento veraz de la información, con imparcialidad y objetividad? ¿Saben cómo es el campo laboral y las competencias en el terreno de la profesión?

Para el periodista colombiano Javier Darío Restrepo, un periodismo ético inspira más confianza en los lectores y, por consiguiente, garantiza la permanencia del medio. Precisa que la ética periodística está ligada al ejercicio independiente respecto del poder y al hecho de que haya un creciente interés de los medios y los periodistas por responder a esa ética es un signo de recuperación de la prensa en América Latina (Espinosa, 2006, p.1).

Restrepo asegura que en “Latinoamérica hay dos clases de periódicos. Los que pertenecen a grupos familiares y los que son propiedad de grupos empresariales y políticos. Los que más confianza despiertan son los primeros, porque asumen el periodismo como un reto. Ahí hay más posibilidades de que el medio sea una respuesta a las necesidades de la sociedad” (Espinosa, 2006, p. 1). En el caso de los grupos empresariales y políticos, los diarios responden a los intereses comerciales o políticos de esos grupos, señala.

Respecto al compromiso ético también menciona que se está alcanzando un rango cada vez más importante en la ética, pues es preocupación de los dueños y directores de los medios que el lector crea en ellos y permanezca, aunque esto responda a intereses comerciales. Es por ello que entre los diarios se está desarrollando un periodismo ético, al que Restrepo define como: “aquel que se construye alrededor de los valores fundamentales del periodismo: compromiso con la verdad, lealtad a la sociedad y, sobre todo, un periodismo independiente. Si reúne esos tres factores ese es un periodismo ético” (Espinosa, 2006, p. 1).

Los medios son parte importante en el devenir social, ante ello, los profesionales de la comunicación y los dueños de los medios tienen un compromiso social, y el periodista, particularmente, siendo un trabajador por cuenta ajena, aunque se ve forzado a cumplir con las directrices de quien le ha contratado y le paga, no debe olvidar o disminuir la importancia que tiene esa situación, pues entre el principio de subsistencia profesional y personal sobresaldrá su conducta ética informativa, más aún si su trabajo es brindarle a los lectores una información exacta, veraz, imparcial, a tiempo y lo más completa posible, pues el lector tiene el derecho de recibir esa información, muestra de los principios éticos del periodismo.

[…]su compromiso profesional es buscar y difundir la verdad de los hechos, nunca mentir. Cuando este compromiso se hace visible en el ejercicio profesional a través de un periodista o un medio de comunicación, los lectores lo retribuyen con la moneda de oro que es la credibilidad. (Restrepo, 2004, p. 67.).

La responsabilidad social del periodista implica un absoluto respeto hacia los receptores quienes buscan información y opinión de profesionistas, pendientes de que se realice un trabajo apegado a los lineamientos éticos, para ello las agrupaciones de profesionales han creado códigos de ética, manuales o estatutos de redacción, que permitan regular los principios de conducta de los periodistas bajo normas de actuación profesional permitiendo que se realice su trabajo libremente, ya sea en lo referente a recoger, transmitir, divulgar o comentar noticias e información y descripción de los acontecimientos. Los periodistas tienen como principio el respeto por la verdad y su difusión, pues es un derecho que tiene el público de conocerla.

La objetividad es claridad en la información y el “camino para acercarse a la búsqueda de la verdad en una noticia. La veracidad viene a ser, por necesidad profesional, pero fundamentalmente de la sociedad, quizá el valor más importante cuando se proporciona una información” (Trejo, 1997, p. 232).

Como referimos, el trabajo del periodista está supeditado a lo que señalan sus jefes y dueños de los medios, más aún en el mundo cambiante de la información y las opiniones, de tal manera que es difícil darle tiempo a la reflexión sobre los valores éticos o profesionales. Sin embargo, hay valores tácitos o intrínsecos que son los principios indiscutibles en el periodismo: la oportunidad, la exclusividad, la originalidad, el carácter noticioso y novedoso. Asimismo, también existen los valores antiperiodísticos: lo trivial, lo reiterativo, lo ya sabido o muy poco significativo (Trejo, 1997, pp. 229, 230).

Ante esta realidad, el periodista debe competir constantemente en el mismo medio y después delante de los otros. La batalla por ganar las ocho columnas se da cada 24 horas o antes, por ello la competitividad es uno de los valores fundamentales en el oficio periodístico, pero ésta crea entre los reporteros y redactores un mundo de ambiciones y rivalidades, aunque también el esfuerzo por lograr lo mejor, se llena de tenacidad, dedicación y perseverancia.

La formación implica un compromiso, particularmente con la sociedad, por ello la “objetividad” es otro valor indispensable en la prensa, la nota debe ser lo más desinteresada o desapasionada posible, aunque siempre tendrá influencia de quien la escribe y la publica, la tarea es frente a la realidad. Si la objetividad es claridad en la información y el “camino para acercarse a la búsqueda de la verdad en una noticia. La veracidad viene a ser, por necesidad profesional, pero fundamentalmente de la sociedad, quizá el valor más importante cuando se proporciona una información” (Trejo, 1997, pp. 231).

Cuando una actitud humana responde a necesidades individuales o sociales se considera un valor, porque genera confianza. La sociedad necesita de la verdad como valor en el periodismo, en los ámbitos políticos, económicos, culturales, deportivos; los medios informativos son observados y analizados en un mundo cambiante y complejo.

Cabe señalar que la ética no siempre forma parte del conjunto de pautas y valores en el periodismo. Los principios “éticos” no son traducidos de la misma forma por todos los que practican la profesión, esto porque existen intereses, presiones, negociaciones y vicisitudes que influyen en el manejo de cada información y, desde luego, de cada opinión aparecida en los medios.

Independientemente de las situaciones que viva como profesionista, el periodista nunca deberá falsificar documentos, sólo informará sobre hechos veraces, sin manipular, suprimir o corregir informaciones y datos. Es una obligación que se especifica en los códigos de ética y que va a requerir de un buen comportamiento en todo momento ya sea para conseguir información, fotografías y documentos, pues siempre debe recurrir a medios justos, sin artimañas o su obtención por medios irregulares, de lo contrario se comprometerá su desarrollo profesional.

Sin embargo, la ética queda disimulada en medio de principios de aplicación general que no necesariamente se cumplen o, más aún, cuyo cumplimiento no siempre se exige lo mismo dentro de las empresas periodísticas que entre los auditorios o lectores de cada medio. El cumplimiento de las pautas éticas depende finalmente del compromiso que en tal sentido tenga o pueda tener cada informador, pues las normas éticas son de aceptación personal y su acatamiento puede servir como guía del comportamiento de quienes aspiran a ejercer un periodismo profesional. Debemos destacar que es responsabilidad de los periodistas como profesionales ejercer para el bien social.

El desempeño ético del periodista

Es importante destacar que la profesión es algo más que un trabajo para lograr el sustento. Desde la propuesta de Adela Cortina, es “una actividad social cooperativa, cuya meta interna consiste en proporcionar a la sociedad un bien específico e indispensable para su supervivencia como sociedad humana, para la cual se precisa en concurso de la comunidad de profesionales que como tales se identifican ante la sociedad” (Cortina y Conill, 2000, p. 15).

La importancia de las profesiones reside en el bien específico que proporcionan a la sociedad y, por otro lado, en la capacidad que se tiene para crear identidad y comunidad, lo cual hace que los grupos de profesionales se integren en asociaciones, que les permiten fortalecerse como gremio y para proteger el mercado de cada profesión o ejercer el control monopolístico. En ello tiene injerencia la sociedad, pues es a fin de cuentas por quien se labora y se prepara constantemente un profesional (Cortina y Conill, 2000, p. 27).

En el quehacer periodístico esta tarea es fundamental, toda vez que su labor se difunde en la sociedad con rapidez sin importar las barreras físicas. Así, se considera profesional a quien, mediante largos estudios, ha adquirido la capacidad de realizar actividades de manera autónoma y responsable. Además de considerarlo como un sujeto capaz de analizar situaciones complejas apoyándose en los conocimientos que obtiene bajo el rigor de la lectura, lo cual le permite elegir, de forma rápida y consciente, las estrategias que mejor se adapten a los objetivos y a las exigencias éticas.

Referirnos a la tarea del profesional es considerar su desempeño dentro de lo establecido en cada disciplina, o el desempeño ético, pero a razón de la enseñanza que ha recibido. Para Augusto Hortal, “un profesional ético, es aquel que hace el bien en su profesión, haciendo bien su profesión” (Hortal, citado por Cortina y Conill, 2000 p. 60). En este sentido, el autor destaca los principios en la enseñanza profesional:

a) Principio de beneficencia.

b) Principio de autonomía.

c) Principio de justicia.

Otro factor importante es el desempeño profesional, el cual “exige que la persona tenga los conocimientos, destrezas y actitudes para prestar un servicio. Se refiere a la habilidad o capacidad para resolver los problemas propios del trabajo” (Hirsch, 2003, p. 41). Lo que se espera de un trabajo profesional es que sea competente pero también una conducta ética.

El periodista representa una figura muy importante: el verdadero, y único testigo en la mayoría de los casos, de los acontecimientos […] es un privilegio, pero, sobre todo, supone la responsabilidad de ser fiel transmisor […] no debe brillar por lo que ofrece, sino por cómo lo ofrece. La calidad, tan unida al trabajo empresarial y organizativo, ha de ser la nota distintiva que diferencie a un profesional de otro, a un medio de otro (Echaniz y Pagola, 2004, p. 125.).

Ante esta situación, se establece la necesidad de abordar los derechos y deberes intrínsecamente unidos al quehacer periodístico. Se encuentran las “figuras deontológicas (secreto profesional y cláusula de conciencia), más tarde transformadas en jurídicas, para el correcto y amparado desarrollo de su profesión” (Echaniz y Pagola, 2004, p. 125). Se garantiza un ejercicio libre para beneficio de la sociedad. Sin embargo, la realidad social lleva a los medios a buscar audiencias bajo la premisa económica y demerita la calidad de los contenidos, por ello desde la década de los noventa se redactaron códigos deontológicos, con los cuales se intenta otorgar los cauces para un desempeño serio y con rigor.

El periodista debe contar con libertad para ejercer su función social y actuar de forma responsable. En esta actividad están en juego cuatro valores éticos.

1. La verdad y la veracidad; lo contrario, el engaño.

2. La libertad posibilita la información.

3. La dignidad de las personas tratadas como seres valiosos.

4. La responsabilidad combina el respeto a los principios de valoración de las consecuencias y las circunstancias (Etxeberria, citado por Echaniz y Pagola, 2004, p. 131 y 132).

Existen varios códigos en el ámbito de la comunicación debido a la diversidad de aspectos, como: alcances, la organización que lo promueve, el tipo de periodismo, el tipo de soporte. Cuentan con estructuras similares y elementos comunes, muchas veces hasta de presentación. Cabe destacar los principios que se señalan:

1. Proporcionar información objetiva y veraz.

2. Se prohíbe toda representación manipulada de la realidad y manipuladora hacia el receptor.

3. Se norma la confidencialidad.

4. El deber de la profesionalidad, que es estar capacitado para lo que se hace.

5. Que se realice la labor independientemente y con total autonomía.

Con la finalidad de que se cumpla el desempeño de la profesión periodística de manera cabal, se han elaborado algunos códigos éticos o códigos deontológicos. “El gran valor de los códigos radica en que surgen de la propia profesión, pero ahí se encuentra también su gran pega: no tienen el apoyo y la fuerza de las normas jurídicas, lo que hace que en la práctica no siempre se cumpla” (Echaniz y Pagola, 2004, pp. 195). En todo caso, el código establece reglas para el funcionamiento del grupo de profesionistas con la finalidad de reducir a los no calificados.

Así como se establece que la ética periodística considera el conjunto de principios que guían el comportamiento profesional, se deben tomar en cuenta los problemas y las condiciones que rodean el trabajo del periodista, así como su capacidad individual para tomar decisiones durante su desempeño de manera autónoma e independientemente de los intereses que se generen en los grupos de trabajo.

Es pertinente que los estudios sobre ética periodística consideren, además del comportamiento ético, las circunstancias en donde se desarrollan o desempeñan estos profesionistas, pues como lo señalamos en un principio, durante la formación universitaria se aprenden estructuras y características de géneros periodísticos, su redacción y la producción para los medios requeridos y dista mucho la enseñanza de los valores de la profesión, aunado a ello se encuentra la decisión del periodista que debe ser el resultado de su reflexión y conciencia, como condiciones necesarias para que actúe por convicción a los principios de la profesión.

Bibliografía

Aznar, Hugo, “Códigos y recomendaciones para los medios”, en Ética de la comunicación y nuevos retos sociales, Paidós, España, 2005.

Cortina, Adela y J. Conill, 10 Palabras Clave en Ética de las Profesiones, Verbo Divino, Navarra, España, 2000.

Echaniz, Arantza y Juan Pagola, Ética del profesional de la comunicación, Centro Universitario de la Compañía de Jesús, España, 2004.

Espinosa, Jorge Luis, “Se recupera la prensa en al”, disponible en http://www.eluniversal.com.mx/pls/ impreso. 5 de febrero de 2006.

Herrera Márquez, Alma et al. “Los valores entre los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México”, en Ana Hirsch Adler (comp.), Educación y Valores, tomo II, Gernika, México, 2001, pp. 391-420.

Herrera Herrera, Rafael Demetrio, “Los valores morales en la formación profesional”, en Ana Hirsch Adler (comp.), Educación y Valores, tomo II, Gernika, México, 2001, pp. 451-461.

Hirsch Adler, Ana, Ética Profesional e Identidad Institucional, Universidad Autónoma de Sinaloa, México, 2003.

Muñoz Izquierdo, Carlos et al., “Formación universitaria y compromiso social: algunas evidencias derivadas de la investigación”, en Ana Hirsch Adler (comp.), Educación y Valores, tomo II, Gernika, México, 2001, pp.153-182.

Restrepo, Javier Darío, El zumbido y el moscardón. Taller y consultorio de ética periodística, Nuevo Periodismo, Fondo de Cultura Económica, México, 2004.

Trejo Delarbre, Raúl, “Periodismo: la ética elástica (la ética y los valores en el periodismo)”, en Juliana González y José Landa (coords.), Los valores humanos en México, Siglo XXI, México, 1997, pp. 225-250.

  • Profesora de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo, Facultad de Estudios Superiores Aragón – Universidad Nacional Autónoma de México, México.
    Correo electrónico: aracelinbs@hotmail.com

El día que se jodió Tarija y el Gran Chaco

Con miras a publicar un libro, el periodista chaqueño, Esteban Farfán Romero, viene realizando una serie de entrevistas a destacados personajes tarijeños y chaqueños, en las que busca hallar coincidencias sobre las causas y circunstancias que llevaron al departamento tarijeño, a una situación crítica sin precedentes, a pesar de la abundancia de recursos que el boom del gas natural y su elevado precio internacional, generaron en un período aproximado de dos décadas.

Nuevamente, fui privilegiado en haber sido incluido por el periodista Farfán, en esa distinguida constelación de personalidades departamentales que desde diferentes perspectivas, experiencias y conocimientos, aportan intelectualmente a la descripción, reflexión y análisis de la realidad contemporánea tarijeña. Honrado por esta distinción, hago un preámbulo a la entrevista anunciada, con el fin de acercar a mis circunstanciales lectores y/o seguidores, los pormenores de una interesante conversación sobre política, economía y sociedad, en el transcurso de aproximadamente 20 años en el escenario nacional y regional.

El título del presente artículo, recoge el título con el que Farfán bautiza a su próximo libro, sustentado en decenas de entrevistas selectivas. Consecuentemente, se pretente determinar el momento, circunstancias o causas que dejaron al departamento y la región chaqueña en una lacerante situación de extrema pobreza y malestar generalizado.

Más adelante y abajo del video, iré escribiendo en mi tiempo libre, algunos complementos explicativos y aclarativos sobre lo que afirmo en la entrevista. Mientras tanto, dejo que ustedes vean, escuchen y saquen sus propias conclusiones.

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