Lección N° 7: Misión en favor del prójimo

“Él respondió: ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y todo tu entendimiento; y a tu prójimo como a ti mismo’ ” (Luc. 10:27).
Todos conocemos el pasaje: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente” (Luc. 10:27, NVI). No obstante, nuestro amor por Dios puede volverse superficial si decimos que lo amamos pero no le somos obedientes. Amar a Dios requiere un compromiso total de nuestra parte: corazón, alma, cuerpo y mente, todos los días. Cualquiera puede decir que ama a Dios; sin embargo, llevarlo a la práctica requiere un esfuerzo consciente.

Para el sábado 18 de noviembre de 2.023

Sábado 11 de noviembre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lucas 10:25-37; 2 Timoteo 3:16; Santiago 2:17-22; Mateo 22:37-40; Gálatas 5:14; Miqueas 6:6-8.

PARA MEMORIZAR:

 “Él respondió: ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y todo tu entendimiento; y a tu prójimo como a ti mismo’ ” (Luc. 10:27).

Todos conocemos el pasaje: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente” (Luc. 10:27, NVI). No obstante, nuestro amor por Dios puede volverse superficial si decimos que lo amamos pero no le somos obedientes. Amar a Dios requiere un compromiso total de nuestra parte: corazón, alma, cuerpo y mente, todos los días. Cualquiera puede decir que ama a Dios; sin embargo, llevarlo a la práctica requiere un esfuerzo consciente.

Aunque amar a Dios es bueno e importante, Dios también quiere que amemos a los demás, porque nuestro amor por los demás refleja nuestro amor por Dios de una manera poderosa y muy real. Primera de Juan 4:20 declara: “Si alguno dice: ‘Yo amo a Dios’, y aborrece a su hermano, es mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve”. Pablo también expresa en Gálatas 5:14: “Toda la ley se cumple en este solo precepto: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ ”.

Esta semana aprenderemos cómo aplicar esta lección a nuestra vida.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Antiguo Testamento era el libro de texto de Israel. Cuando el intérprete de la ley vino a Cristo con la pregunta: «Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?». el Salvador dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? El respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo». Lucas 10:25-28…

Si no hubiera otro pasaje en la Biblia, este tiene suficiente luz, conocimiento y seguridad para cada alma. El intérprete de la ley había contestado su propia pregunta, pero deseando justificarse dijo a Jesús: «¿Quién es mi prójimo?». Vers. 29. Entonces, por medio de la parábola del buen samaritano, Cristo mostró quién es nuestro prójimo, y nos dio un ejemplo del amor que deberíamos manifestar hacia los que sufren y están necesitados. El sacerdote y el levita, cuyo deber era ministrar en favor de las necesidades del extranjero, pasaron de largo (Alza tus ojos, p. 213).

El verdadero discípulo tratará de imitar el Modelo. El amor de Cristo lo conducirá a la perfecta obediencia. Tratará de hacer la voluntad de Dios en la tierra, así como se hace en el cielo. Aquel cuyo corazón todavía está contaminado por el pecado, no puede ser celoso para hacer buenas obras; no es cuidadoso para abstenerse del mal; no ejerce vigilancia sobre sus propios motivos y su conducta, ni dominio sobre su lengua desenfrenada, ni cuidado para someter el yo y llevar la cruz de Cristo. Esas pobres almas engañadas no guardan los cuatro primeros mandamientos del Decálogo, que definen el deber del hombre hacia Dios, ni los últimos seis que señalan su deber hacia su prójimo.

Los frutos del Espíritu, que gobiernan el corazón y controlan la vida son: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, entrañas de misericordia y humildad de mente. Los verdaderos creyentes andan de acuerdo con el Espíritu y este mora en ellos (Cada día con Dios, p. 289).

En la Palabra de Dios… hay lecciones prácticas. Esa Palabra enseña principios vivos, santos, que impulsaron a los hombres a hacer a otros lo que ellos querían que los otros hicieran con ellos; principios que han de introducir en su vida diaria aquí y que han de llevar con ellos a la escuela superior… El altar y el arado son experiencias por las que deben pasar todos los que aspiran a la vida eterna. Conocemos, en suma, demasiado poco de la grandiosidad del amor y la compasión de Dios… El cielo es nuestro hogar. Nuestra ciudadanía está en lo alto, y nuestras vidas no deben dedicarse a un mundo que pronto será destruido. Necesitamos la Palabra de Dios revelada en caracteres vivos. ¡Qué lenguaje puro, excelente, se encuentra en la Palabra de Dios ¡Qué principios elevadores, ennoblecedores! (Alza tus ojos, p. 213).


Domingo 12 de noviembre

LA GRAN PREGUNTA

¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué ocurre cuando morimos? ¿Cuál es nuestro destino final? Estas son, en muchos aspectos, las preguntas más importantes que pueden plantearse los seres humanos mortales, seres que saben que son mortales (los únicos seres que tienen conciencia de ello). Y, en el Evangelio de Lucas, alguien se acerca a Jesús con la pregunta más crucial de todas, por cierto.

Lee Lucas 10:25. ¿Qué preguntó este doctor de la Ley y por qué lo hizo?

Lucas 10:25

25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?

Pese a la seriedad de la pregunta, la Biblia dice claramente que vino a poner a prueba a Jesús. Sabemos que, a veces, algunos pueden acercarse con escepticismo, y hasta con incredulidad, y es probable que ni siquiera sean serios en sus preguntas, pero aun así podrían ser alcanzados. Así es precisamente como Jesús trató al doctor de la Ley, aunque sabía que las intenciones iniciales del hombre no eran sinceras. Sin embargo, para el intérprete de la Ley y para la audiencia, esta pregunta era una oportunidad que Jesús podía utilizar para incitarlos a escudriñar su propio corazón. Aun conociendo los motivos del doctor de la Ley, Jesús no iba a ignorarlo ni a faltarle al respeto.

A fin de cuentas, ¿qué pregunta podría ser más importante que esta?: “¿Qué haré para heredar la vida eterna?” No importa cuáles sean nuestros rituales o prácticas religiosos, detrás de todos ellos está esta pregunta crucial. En contraste con esta, ¿qué puede importar más a seres cuya vida se describe como “un vapor que aparece por poco tiempo y pronto se desvanece” (Sant. 4:14)? Porque ¿cuál es la única opción a la vida eterna, más que la muerte eterna?

Lee 1 Corintios 15:30 al 32. ¿Qué observación hace Pablo aquí para subrayar la importancia de la vida eterna?

1 Corintios 15:30-32

30 ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora? 31 Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero. 32 Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos.

Aunque sus motivaciones fueran dudosas, el intérprete de la Ley le planteó una pregunta crucial, y Jesús, siempre atento a aprovechar cualquier oportunidad para la misión, la aprovechó para llegar a las almas.

¿Cómo podemos estar atentos para aprovechar cualquier oportunidad que se nos presente para dar testimonio, aunque las circunstancias no sean óptimas?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La pregunta que el intérprete de la ley formuló a Cristo era de vital importancia. Los fariseos que lo habían incitado a hacer esta pregunta esperaban que el Señor Jesús la respondiera de tal manera que ellos encontraran algo en contra de él, algo por lo cual pudieran acusarlo y condenarlo ante el pueblo. El dominio propio de Cristo, la sabiduría y autoridad con la que hablaba era algo que no podían entender.

Cuando el intérprete de la ley formuló esta pregunta, Cristo sabía que la sugerencia provenía de sus más acérrimos enemigos, los que estaban tendiendo una trampa para atraparlo en sus palabras. El Señor Jesús contestó la pregunta colocando la carga sobre el intérprete de la ley, de modo que respondiera su propia pregunta ante la multitud. «¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás». Lucas 10:26-28.

La obediencia a los mandamientos de Dios es el precio de la vida eterna (Alza tus ojos, p. 221

Hay muchas lecciones importantes que aprender. Recordemos que no hay motivo alguno en el corazón del hombre que Dios no vea claramente. Los motivos de cada uno son pesados tan cuidadosamente como si el destino de cada ser humano dependiera únicamente de ese resultado. Necesitamos conectamos con el poder divino a fin de recibir mayor luz y una comprensión mejor de cómo razonar de causa a efecto.

Necesitamos cultivar la capacidad de entendimiento, mediante nuestra participación de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Considere cada uno de nosotros en forma cuidadosa esta solemne verdad: Dios en el cielo es fiel y no hay designio, no importa cuán intrincado sea; ni motivo, no importa cuán cuidadosamente se lo haya ocultado, que él no comprenda claramente (Alza tus ojos, p. 51).

No permitáis que nada aparte vuestra atención de la pregunta: «¿Haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?» Lucas 10:25. Esta es una cuestión de vida o muerte, que cada uno de nosotros debe definir para la eternidad. Ocúpese la mente con la importancia de la solemne verdad que poseemos…

Dios desea que los hombres y mujeres piensen juiciosa y sinceramente. Han de ascender a un grado cada vez más alto, dominando un horizonte cada vez más amplio. Contemplando a Jesús, han de ser transformados a su semejanza. Han de pasar su tiempo en la búsqueda de las profundas y eternas verdades del cielo… Y cuando aprenden de Dios, sus motivos y simpatías se hacen firmes e inmutables, pues las impresiones hechas por el Omnisapiente son sustanciales y duraderas. El agua viviente que da Cristo no es como un manantial superficial que mana durante un corto tiempo y después se seca. El agua viviente fluye para vida eterna (Mensajes selectos, t. 1, pp. 202, 203).


Lunes 13 de noviembre

EL MÉTODO Y LA RESPUESTA DE JESÚS

La Biblia nos dice que el doctor de la Ley había ido a poner a prueba a Jesús, pero Jesús sabía cuáles eran sus intenciones. En efecto, Dios conoce los anhelos y los deseos de nuestro corazón mejor que nosotros mismos. Y, por cierto, nosotros no conocemos el corazón ni los motivos de quienes nos interrogan, ¿verdad?

A veces hay gente de otras religiones que nos preguntan por nuestra fe. Por ejemplo, nuestros amigos musulmanes nos hacen preguntas relacionadas con la divinidad de Jesús, como: “¿En qué parte de la Biblia dijo Jesús que él es Dios?” o “¿Por qué dices que hay un solo Dios, cuando hay tres personas en la Trinidad?” Aun cuando parezcan preguntas provocadoras, la necesidad de Jesús puede ser auténtica y representar un profundo anhelo o vacío en quienes formulan las preguntas. No conocemos el corazón de ellos, pero tampoco es nuestra tarea. Simplemente, tenemos que satisfacer las necesidades de los demás lo mejor que podamos, independientemente de sus razones más profundas.

Lee Mateo 26:56; Hechos 17:11; 1 Corintios 15:3; y 2 Timoteo 3:16. ¿Cómo nos ayudan estos versículos a entender la respuesta de Jesús al doctor de la Ley en Lucas 10:26?

Mateo 26:56

56 Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.

Hechos 17:11

11 Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

1 Corintios 15:3

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;

2 Timoteo 3:16

16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,

Lucas 10:26

26 Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?

A veces queremos respuestas, pero no nos esforzamos por encontrarlas. Jesús dijo: “¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?” (Luc. 10:26). Jesús señaló un aspecto muy importante del aprendizaje. En lugar de limitarnos a escuchar lo que otros tienen que decirnos, debemos leer las Escrituras (la Palabra de Dios) por nuestra cuenta. Las respuestas ya están allí, y el Espíritu Santo trabaja en nuestro corazón para inculcarnos lo que tenemos que hacer.

Dios nos ha dado su Palabra. En ella, podemos encontrar toda la verdad que necesitamos saber con respecto a la manera en que debemos vivir, cómo debemos tratar a los demás y cómo podemos “heredar la vida eterna”. Claro, hay un papel para los maestros y los pastores, pero al final, debemos ir a la Biblia en busca de las verdades que importan. “Lámpara es para mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino” (Sal. 119:105). Este versículo no es solo poesía; es una verdad sagrada, que nos señala la Palabra de Dios y su importancia para el creyente.

Jesús, la Palabra de Dios hecha carne, siempre conducía a la gente a la Palabra escrita. ¿Qué debería decirnos esto acerca de la importancia de la Biblia y por qué debemos rechazar cualquier razonamiento filosófico o teológico que debilite nuestra confianza en la Biblia?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Por todas partes, hay hombres que no están satisfechos. Anhelan algo que supla la necesidad del alma. Un solo Ser puede satisfacer esta necesidad. Lo que el mundo necesita, «el Deseado de todas las gentes,» es Cristo. La gracia divina, que él solo puede impartir, es como agua viva que purifica, refrigera y vigoriza al alma.

Jesús no quiso dar a entender que un solo sorbo del agua de vida bastaba para el que la recibiera. El que prueba el amor de Cristo, lo deseará en mayor medida de continuo; pero no buscará otra cosa. Las riquezas, los honores y los placeres del mundo, no le atraen más. El constante clamor de su corazón es: «Más de ti.» Y el que revela al alma su necesidad, aguarda para satisfacer su hambre y sed. Todo recurso en que confíen los seres humanos, fracasará. Las cisternas se vaciarán, los estanques se secarán; pero nuestro Redentor es el manantial inagotable. Podemos beber y volver a beber, y siempre hallar una provisión de agua fresca. Aquel en quien Cristo mora, tiene en sí la fuente de bendición, «una fuente de agua que salte para vida eterna.» De este manantial puede sacar fuerza y gracia suficientes para todas sus necesidades (El Deseado de todas las gentes, p. 157).

[Cristo] aclarará su Palabra a todo aquel que lo busque con sinceridad de corazón. Aquellos que estudian la Palabra de Dios con corazones abiertos a la iluminación del Espíritu Santo, no permanecerán en las tinieblas en cuanto a su significado. «El que quisiere hacer su voluntad [la de Dios] —dijo Cristo—, conocerá de la doctrina, si viene de Dios, o si yo hablo de mí mismo». Juan 7:17. Todos los que acuden a Cristo en busca de un conocimiento más claro de la verdad, lo recibirán. Él desplegará ante ellos los misterios del reino de los cielos, y estos misterios serán entendidos por el corazón que anhela conocer la verdad. Una luz celestial brillará en el templo del alma, la cual se revelará a los demás cual brillante fulgor de una lámpara en un camino oscuro (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 1 8, 19).

Los mensajeros de Dios han recibido la orden de emprender la misma obra que Cristo realizó cuando estaba en la tierra. Deben dedicarse a los mismos ramos de actividad a los que él se consagró. Con fervor y sinceridad, deben hablar a los hombres de las riquezas inagotables y del tesoro imperecedero de los cielos. Deben estar llenos del Espíritu Santo. Deben repetir los ofrecimientos de paz y perdón que el Cielo les dirige. Deben señalar las puertas de la ciudad de Dios, diciendo: «Bienaventurados los que lavan sus ropas [guardan sus mandamientos], para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad». Apocalipsis 22:14 (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 106).


Martes 14 de noviembre

HEREDAR LA VIDA ETERNA

Lee Lucas 10:27 y 28. ¿Cuál fue la respuesta del doctor de la Ley a su propia pregunta?

Lucas 10:27-28

27 Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.

El maestro de la Ley había hecho la pregunta, y él mismo dio la respuesta: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón […] y a tu prójimo como a ti mismo” (Luc. 10:27).

¿Cuál fue la respuesta de Jesús? “Has respondido bien” (Luc. 10:28). Jesús lo desafió a hacer algo al respecto, diciéndole: “Haz eso, y vivirás” (Luc. 10:28).

Para la mayoría de los creyentes, dar las respuestas correctas relacionadas con la doctrina y la fe no es tan difícil. El desafío consiste en hacer lo que sabemos que es correcto y seguir lo que creemos. Hay muchos que, aunque saben lo suficiente para ser salvos, se perderán porque no obedecieron lo que conocían. Así de serio es este asunto. El solo hecho de saber acerca de amar a Dios y a nuestro prójimo no es suficiente. ¡Tenemos que ponerlo en práctica!

Lee Santiago 2:17 al 22. ¿Qué paralelismo encuentras entre estos versículos y lo que Jesús le dijo al intérprete de la Ley?

Santiago 2:17-22

17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. 18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. 20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

Si amamos a Dios, leeremos su Palabra, oraremos, guardaremos sus mandamientos y seremos obedientes a su voz “con todo nuestro corazón”. Si digo que amo a los demás, pero no me preocupo por ellos en la iglesia, o si ignoro las necesidades de los demás cuando puedo ayudar, ¿de qué sirve mi fe? El cristianismo no es únicamente un conjunto de creencias distintivas; es una forma de vida.

“Si un hermano o hermana están sin ropa y carecen del sustento diario, y alguno de ustedes les dice: ‘Vayan en paz, caliéntense y sáciense’, y no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?” (Sant. 2:15, 16).

¿Cuánto te preocupas por el bienestar de los demás? ¿En qué medida sigues las palabras de Pablo: “No mirando cada uno solo a lo suyo propio, sino también a lo de los otros” (Fil. 2:4)? Por la gracia de Dios, ¿cómo puedes aprender a preocuparte más por los demás?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El doctor de la ley no estaba satisfecho con la posición y las obras de los fariseos. Había estado estudiando las Escrituras con el deseo de conocer su verdadero significado. Tenía interés vital en el asunto, y preguntó sinceramente: «¿Haciendo qué cosa?» En su contestación referente a los requisitos de la ley, él pasó por alto todo el cúmulo de preceptos ceremoniales y rituales. A estos no les atribuyó ningún valor, pero presentó los dos grandes principios de los cuales depende toda la ley y los profetas. La alabanza que hizo el Salvador de esta respuesta colocó a Cristo en una situación ventajosa con respecto a los rabinos. No podían condenarlo por sancionar lo que había sido presentado por un expositor de la ley…

Cristo sabía que nadie podía obedecer la ley por su propia fuerza. Él quería inducir al doctor a una investigación más clara y más crítica, de manera que pudiera hallar la verdad. Únicamente aceptando la virtud y la gracia de Cristo podemos guardar la ley. La creencia en la propiciación por el pecado habilita al hombre caído a amar a Dios con todo el corazón, y a su prójimo como a sí mismo.

El doctor sabía que no había guardado ni los primeros cuatro ni los últimos seis mandamientos. Fue convencido por las escrutadoras palabras de Cristo, pero en vez de confesar su pecado, trató de excusarlo. En vez de reconocer la verdad, trató de mostrar cuán difícil era cumplir los mandamientos. Así esperaba rechazar la convicción y defenderse ante los ojos del pueblo (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 311, 312).

En todas sus lecciones, Cristo buscó impresionar en las mentes y los corazones de sus oyentes los principios que subyacen a la gran norma de justicia. Les enseñó que si guardaban los mandamientos de Dios, el amor por Dios y por sus prójimos se manifestaría en su vida diaria. Buscó inculcar en sus corazones el amor que sentía por la humanidad. De esta forma sembró las semillas de la verdad, cuyos frutos producirán una rica cosecha de santidad y belleza de carácter. La santa influencia no solo se seguirá extendiendo mientras el tiempo dure, sino que sus resultados se sentirán por toda la eternidad. Santificará las acciones y tendrá una influencia purificadora donde quiera que exista (Reflejemos a Jesús, p. 53).

Cualquier descuido del deber hacia los necesitados y los afligidos es un descuido del deber hacia Cristo en la persona de sus santos.

Cuando los casos de todos pasen en revista ante Dios, no se formulará la pregunta: ¿Qué profesaron?, sino, ¿qué hicieron? ¿Han sido hacedores de la Palabra? ¿Han vivido egoístamente, o han practicado obras de benevolencia, actos de bondad y amor, dando preferencia a otros antes que a ustedes mismos, y negándose para poder bendecir a otros? Si el registro muestra que esta ha sido su vida, que sus caracteres se han distinguido por la ternura, la abnegación y la benevolencia, recibirán la bendita certeza y bendición de Cristo: «Bien hecho» (Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 575).


Miércoles 15 de noviembre

AMAR A LOS DEMÁS COMO A UNO MISMO

Lee Mateo 22:37 al 40. ¿Qué comparación existe entre lo que Jesús mismo dijo aquí y su respuesta al experto de la Ley, en Lucas 10:27 y 28?

Mateo 22:37-40

37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Lucas 10:27-28

27 Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.

Según Mateo 22:37 al 40, Jesús dejó en claro que la expresión cotidiana de la fe verdadera depende de estos dos mandamientos. Y Lucas 10:27 y 28 destaca que, si una persona hace estas dos cosas, entonces tendrá vida eterna.

“El amor es el principio fundamental del gobierno de Dios en los Cielos y la Tierra, y debe ser el fundamento del carácter del cristiano. Solo esto puede hacerlo y mantenerlo estable. Solo esto puede habilitarlo para resistir la prueba y la tentación” (Elena de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 30).

Lee Gálatas 5:14; Miqueas 6:6 al 8; y 1 Juan 4:20 y 21. ¿Cómo refuerzan estos versículos lo que Jesús nos había dicho?

Gálatas 5:14

14 Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Miqueas 6:6-8

¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

1 Juan 4:20-21

20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

Según Pablo, “toda la ley se cumple en este solo precepto: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ ” (Gál. 5:14). Para Pablo, el amor a Dios solo se puede ver en la práctica cuando ese amor se ejemplifica en la forma en que tratamos a los demás. Aunque afirmó que “el justo vivirá por la fe” (Rom. 1:17), vivir por la fe no es algo oculto, desconocido o que los demás no puedan ver. Pablo, Miqueas y Juan dejan en claro que las obras prácticas demuestran la realidad de la fe que proclamamos.

En 1 Corintios 13, Pablo declara enérgicamente que si uno afirma tener gran conocimiento, o hacer grandes obras, o tener una gran fe o incluso entregar la vida, pero no tiene amor, entonces esa persona ha llegado a ser como “bronce que resuena o címbalo que retiñe” (1 Cor. 13:1).

Repasa la cita de Elena de White. Fíjate en lo que dice acerca de que solo en el amor pueden las personas permanecer firmes y soportar la tentación. ¿De qué manera esta idea muestra que el mandamiento de amar no es salvación por obras, sino una expresión de la fe que tenemos en Jesús?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dejar a un vecino sufriente sin atender a sus necesidades, equivale a abrir una brecha en la ley de Dios… El que ama a Dios no solamente amará a sus semejantes, sino que considerará con tierna compasión las criaturas que Dios ha hecho. Cuando el Espíritu de Dios está en el hombre, induce a prestar alivio en lugar de producir sufrimiento… Debemos cuidar cada caso de sufrimiento, y considerarnos instrumentos de Dios para aliviar al necesitado hasta donde nos lo permita nuestra habilidad. Debemos ser colaboradores de Dios… Interroguémonos con corazón fervoroso: «¿Quién es mi prójimo?» Nuestro prójimo no es meramente nuestro vecino o nuestro amigo particular; no son sencillamente los que pertenecen a nuestra iglesia y piensan como nosotros. Nuestro prójimo es toda la familia humana. Debemos ser buenos con todos los hombres y especialmente con aquellos que son de la familia de la fe. Debemos dar al mundo una demostración de lo que significa cumplir la ley de Dios. Debemos amar a Dios por sobre todo y a nuestros prójimos como a nosotros mismos (Sons and Daughters of God, p. 52; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 54).

Algunos falsos maestros habían presentado a los Gálatas doctrinas opuestas al evangelio de Cristo. Pablo trataba de exponer y corregir estos errores… Por lo tanto trataba de hacer ver a sus hermanos la importancia de ayudarse unos a otros con amor. Declaró que todas las demandas de la ley que presentan nuestros deberes hacia nuestros semejantes se cumplen al amarnos unos a otros… Mediante constante oración debían buscar la dirección del Espíritu Santo, que los conduciría al amor y la unidad (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 225).

Cuando la ley de Dios está escrita en el corazón, se manifiesta mediante una vida pura y santa. Los mandamientos de Dios no son letra muerta. Son espíritu y son vida, y someten la imaginación y hasta los pensamientos a la voluntad de Cristo. El corazón en el cual estén escritos será guardado con toda diligencia porque de él mana la vida. Todos los que amen a Jesús y guarden sus mandamientos tratarán de evitar hasta la misma apariencia del mal, no porque estén obligados a hacerlo, sino porque estarán copiando un modelo puro y sentirán aversión por todo lo que no esté de acuerdo con la ley escrita en sus corazones. No manifestarán suficiencia propia, sino que confiarán en Dios, el único que puede librarlos del pecado y la impureza. La atmósfera que los rodee será pura; no contaminarán sus propias almas’ ni la de los demás. Se complacerán en obrar con justicia, en amar misericordia y en humillarse para andar con Dios (Cada día con Dios, p. 144).


Jueves 16 de noviembre

LA HISTORIA DEL BUEN SAMARITANO HOY

Al elogiar al doctor de la Ley por dar la respuesta correcta, Jesús le dijo: “Haz eso, y vivirás” (Luc. 10:28), y así tocó el corazón del hombre. Dar todas las respuestas correctas era fácil para el intérprete, pero hacer esas cosas era un problema hace dos mil años, y continúa siendo un problema para muchos de nosotros hoy. El doctor de la Ley quería entrampar a Jesús y presumir de sus conocimientos. Hizo una pregunta complementaria: “¿Y quién es mi prójimo?” (Luc. 10:29).

Lee Lucas 10:30 al 37. ¿Cómo resumirías lo que Jesús quiso dar a entender en esta historia?

Lucas 10:30-37

30 Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. 31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. 32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. 33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. 36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? 37 Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

¿Hay personas a nuestro alrededor que han recibido un trato injusto? ¿Hicimos lo posible por ayudarlas?

Es cierto que, a veces, los pastores, los ancianos y los miembros de iglesia no ayudan a quienes lo necesitan. A veces, las personas de otra fe pueden ser más amables con la gente de la comunidad que nosotros. Nosotros quizás hablamos de ser amables, pero tal vez haya otros que satisfagan las necesidades de las personas que nosotros no atendemos. Si nuestra fe tiene algún sentido, debemos tender la mano y ayudar a los necesitados.

Jesús concluyó la historia del buen samaritano preguntando quién de los tres era realmente prójimo de la persona que necesitaba ayuda.

“Así, la pregunta ‘¿Quién es mi prójimo?’ está para siempre contestada. Cristo demostró que nuestro prójimo no es meramente quien pertenece a la misma iglesia o fe que nosotros. No tiene que ver con cuestiones de raza, color o clase social. Nuestro prójimo es toda persona que necesita nuestra ayuda. Nuestro prójimo es toda alma que está herida y magullada por el Adversario. Nuestro prójimo es todo aquel que pertenece a Dios” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 464).

Desafío: Comienza a orar diariamente por alguien que sea diferente de ti, o incluso por alguien que no te caiga bien personalmente.

Desafío avanzado: Haz una lista de por lo menos tres nombres de tus conocidos (no adventistas); identifica sus necesidades (emocionales, físicas, sociales) y considera cómo puedes suplir personalmente esas necesidades. ¿Qué puedes hacer por ellos de manera práctica durante la próxima semana?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Hay muchos que preguntan, como el escriba: «¿Quién es mi prójimo?»… Todo aquel que padece necesidad es nuestro prójimo. Todo hijo e hija de Adán que ha perdido el rumbo, que ha sido entrampado por el enemigo de las almas y sometido a la esclavitud de malos hábitos que marchitan la virilidad o la femineidad dadas por Dios, es mi prójimo…

Hemos de pensar y cuidar de los demás que necesitan nuestro amor, ternura y cuidado. Siempre hemos de recordar que somos representantes de Cristo, y que hemos de compartir las bendiciones que nos otorga, no con los que nos las pueden devolver, sino con los que apreciarán los dones que satisfarán sus necesidades temporales y espirituales…

Las buenas obras son el fruto que Dios demanda que llevemos: palabras bondadosas, actos de benevolencia y de tierna consideración por los pobres, los necesitados y los afligidos. Cuando el corazón simpatiza con los corazones cargados de desánimo y dolor, cuando la mano da a los necesitados, cuando se viste a los desnudos, y el extraño recibe la bienvenida, un asiento en la sala y un lugar en el corazón, los ángeles se acercan y en el cielo resuenan melodías como respuesta (Reflejemos a Jesús, p. 244).

Sin una fe viva en Cristo como Salvador personal, nos es imposible ejercer influencia eficaz sobre un mundo escéptico. No podemos dar a nuestros prójimos lo que nosotros mismos no poseemos. La influencia que ejercemos para bendecir y elevar a los seres humanos se mide por la devoción y la consagración a Cristo que nosotros mismos tenemos. Si no prestamos un servicio verdadero, y no tenemos amor sincero, ni hay realidad en nuestra experiencia, tampoco tenemos poder para ayudar ni relación con el cielo, ni hay sabor de Cristo en nuestra vida… «Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe… Y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve». 1 Corintios 13:1-3.

Cuando el amor llena el corazón, fluye hacia los demás, no por los favores recibidos de ellos, sino porque el amor es el principio de la acción. El amor cambia el carácter, domina los impulsos, vence la enemistad y ennoblece los afectos. Tal amor es tan ancho como el universo y está en armonía con el amor de los ángeles que obran. Cuando se lo alberga en el corazón, este amor endulza la vida entera y vierte sus bendiciones en derredor (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 34, 35).


Viernes 17 de noviembre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, El Deseado de todas las gentes, “El buen samaritano”, pp. 460-466.

Hay muchas personas hambrientas, necesitadas y maltratadas en nuestro mundo actual. Tú puedes hacer tu aporte, aunque parezca “pequeño”. No vamos a resolver todos los problemas del mundo antes de que Jesús vuelva; no hemos sido llamados a eso. Pero, hasta ese entonces, nuestro trabajo puede ser tan básico como ayudar a algún conocido que no tenga suficiente comida; o a un miembro de la iglesia que se enfrenta a la injusticia, incluso a la intolerancia, lo que continúa siendo un problema real en nuestro mundo actual.

“La religión pura y sin mancha delante del Padre es ésta: ‘Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo’ (Sant. 1:27). Las buenas obras son los frutos que Cristo quiere que produzcamos: palabras amables; hechos generosos, de tierna consideración por los pobres, los necesitados, los afligidos. Cuando los corazones simpatizan con otros corazones abrumados por el desánimo y el pesar, cuando la mano se abre en favor de los necesitados, cuando se viste al desnudo, cuando se da la bienvenida al extranjero para que ocupe su lugar en la casa y en el corazón, los ángeles se acercan, y un acorde parecido resuena en los Cielos. Todo acto de justicia, misericordia y benevolencia produce melodías en el Cielo. El Padre desde su Trono observa a los que llevan a cabo estos actos de misericordia, y los cuenta entre sus más preciosos tesoros. ‘Y serán míos, dice Jehová de los ejércitos, en aquel día cuando reúna mis joyas’. Todo acto misericordioso, realizado en favor de los necesitados y los que sufren, es considerado como si se lo hubiera hecho a Jesús. Cuando socorréis al pobre, simpatizáis con el afligido y el oprimido, y cultiváis la amistad del huérfano, entabláis una relación más estrecha con Jesús” (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 24).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Cómo podemos asegurarnos de entender que el mandamiento de amar a Dios y a los demás no es salvación por obras? Cuando consideramos quién es Jesús y lo que hizo por nosotros en la Cruz (ver Fil. 2:5-8), ¿por qué es un error tan grande la idea de que podemos hacer algo para ganar o merecer la salvación? ¿Cómo podemos aprender a distinguir entre trabajar por la salvación, lo cual es un error fatal, y revelar en nuestra vida la salvación que ya tenemos en Jesús?
  2. ¿Cómo podemos aprender a reconocer algunos de los prejuicios inherentes que podemos tener hacia los que son diferentes de nosotros?
  3. Además de los pasajes que analizamos en la lección de esta semana, ¿qué otro respaldo bíblico encuentras para la necesidad de mostrar bondad hacia los demás, no importa quiénes sean?

COMENTARIO DEL VIDEO

LUCAS 10

25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 26 Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?

27 Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.

29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

30 Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.

31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo.

32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.

33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.

35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.

36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

37 Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

AMOR – HUMANISTA

25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 26 Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? 27 Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.

La primera pregunta del abogado tenía como objetivo «tentar» a Jesús, lo que aquí parece significar más bien «probar»; es decir, determinar Su capacidad.

Cristo camina tranquilamente por la trampa, como si no la viera.

Su respuesta es intachablemente y al mismo tiempo, sólo insinúa en la más mínima forma que la pregunta era innecesaria, ya que alguien tan versado en derecho sabía bastante bien cuáles eran las condiciones para heredar la vida.

La réplica de Nuestro Señor tiene un marcado tono de autoridad, lo que coloca al abogado en el lugar correcto.

Suavemente Cristo cambia los papeles de la conversación y el interrogador se convierte en el interrogado y es forzado a responder su propia pregunta.

El abogado cita Deuteronomio 6:5 junto con Levítico 19:18 .

Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas

18 No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.

28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.

Haz esto, y vivirás. El erudito judío quedó evidentemente confundido ante la primera respuesta del rabino galileo refiriéndose a la sagrada Ley Mosaica. Su perplejidad aumenta por la tranquila réplica del Señor cuando ensayó los dos deberes, para con su Dios y su prójimo: «Haz esto y vivirás».

Parece como si el inteligente y antipático crítico de Jesús de Nazaret olvidara ahora el propósito hostil con el que se enfrentó con su  pregunta y, realmente afligido por su conciencia, dispuesto a justificarse, formuló de buena fe la pregunta que llamó la atención del famoso parábola.

29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

Ahora para mostrar que, a pesar de la respuesta correcta, no hizo su pregunta sin razón, sino que aún necesita instrucciones más detalladas, agrega el problema bajo el cual se iba a resolver la tentación.

Pero él, dispuesto a justificarse. . . 

—La pregunta implicaba una conciencia medio despierta e intranquila. Es característico que sin duda parezca cruzar por su mente en cuanto a su amor a Dios. Allí sintió que estaba a salvo.

Pero había dudas en cuanto al segundo mandamiento y, como si sintiera que había habido un tono de reprensión en la respuesta de Cristo, se justifica haciendo la pregunta: «¿Quién es mi prójimo?»

De la primera parte, su deber hacia Dios,

Hasta donde su pobre mente distorsionada podía captar la idea, estaba tranquilo en su conciencia.

El diezmo, incluido el anís y el comino, había sido pagado escrupulosamente

Sus ayunos habían sido estrictamente observados

Sus fiestas cuidadosamente observadas

Y sus oraciones aprendidas y repetitivas nunca descuidadas.

Sí; ¡En cuanto a Dios, la conciencia del fariseo-abogado estaba tranquila!

¿PERO SU PROJIMO?

En esa misma escena se da cuenta que al hombre que ha llegado a entrampar con su peligrosa pregunta nunca le ha hecho nada, solo ha escuchado que vive para hacer el bien, y él ha llegado para molestar a un inocente que lo único que hace es ayudar a la humanidad.

¿Era, acaso, su vecino? Entonces, molesto e incómodo, ahora parece con perfecta honestidad y de buena fe, hace esta siguiente pregunta: «Maestro, dígame, ¿a quién enseña usted que debería incluirse en el término ‘prójimo’?» Lucas 10:29

30 Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.

31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo.

32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.

33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.

35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.

Cierto hombre Claramente, como lo implica la parábola, era un judío. descendió de Jerusalén a Jericó

Un desfiladero rocoso y peligroso perseguido por los merodeadores, y conocido como ‘el camino sangriento’

En tiempos de Jerónimo se conocía como el camino “rojo” o “sangriento”, como consecuencia de la frecuencia de tales crímenes.

 La palabra “descendió” es estrictamente exacta, porque el camino desciende muy rápidamente desde Jerusalén hasta el valle del Jordán. La distancia es de unas 21 millas.

Ladrones

Más bien, “ladrones”, “bandidos”. Palestina era famosa por estos árabes saqueadores.

Herodes el Grande había prestado un verdadero servicio al país al extirparlos de sus guaridas, pero constantemente surgían de nuevo, e incluso los romanos no podían acabar con ellos

Bajó por allí un sacerdote, y cuando lo vio, pasó de largo. Tanto el sacerdote como el levita viajaban con frecuencia por este camino entre la capital y Jericó.

Jericó era especialmente una ciudad de sacerdotes, y cuando terminaba el servicio o el tiempo de residencia asignado en el templo, estos regresaban naturalmente a sus propios hogares.

Asimismo, un levita. 

El pasaje es memorable porque esta es la única mención de los levitas en los evangelios.

Se le representa a la vez mejor y peor que el sacerdote: mejor en el sentido de que no se desvía del todo, sino que “viene” y mira; peor porque sus segundos pensamientos difieren de los primeros y prevalecen contra ellos.

Si tiene más luz, también peca más contra ella. Es posible que él también viniera, como el sacerdote, de su semana de servicio en el Templo.

Vino y miró: otro agravante.

Los críticos señalan aquí que la expresión utilizada no denota, como en el caso del sacerdote, que accidentalmente lo vio y no le prestó más atención, sino que vino y miró. Lo miró con más atención, pero aun así no hizo nada para aliviarlo.

La conducta del levita fue mejor y peor que la de su superior oficial; mejor, porque sintió un poco de lástima y se detuvo para mirar, sin duda con compasión, a la víctima. 

Peor, porque egoístamente estranguló el noble impulso en su nacimiento, y se fue a su propio lugar sin siquiera echar un paño sobre el pobre cuerpo mutilado para protegerlo del sol abrasador o del frío rocío de la noche. 

En ningún otro lugar de la narrativa del evangelio encontramos a nuestro Señor asumiendo el papel de supervisor de los sacerdotes y levitas. No tenemos muchas dificultades para descubrir las razones de este extraño comportamiento.

1-Todavía eran los guardianes y ministros oficiales de la casa de su Padre.

2-En su enseñanza pública, por regla general, se abstendría de tocar a estos o sus vidas vacías y pretenciosas.

3-Una vez, y sólo una vez, en esta parábola se detuvo -pero incluso aquí sin denuncias severas, como en el caso de los escribas y fariseos- sobre las deficiencias de la casta sacerdotal.

4-El amargo ay estaba llegando rápidamente a estos hijos degenerados de Aarón.

En menos de medio siglo, esa casa, la gloria y el gozo de Israel, sería completamente destruida y no volvería a levantarse.

5-Ningún ¡ay! que Cristo pudiera pronunciar podría ser tan aplastante en su despiadada condena.

6-La vida egoísta de la orden condenada, en la que la santidad parecía efectivamente divorciada de la caridad, se retrata en el cuadro realista de la parábola del buen samaritano.

¿De dónde aparecen los samaritanos?

33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia;

34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.

Samaritano—alguien excomulgado por los judíos, sinónimo entre ellos, sinónimo de hereje y diablo  tuvo compasión—Lo mejor de él se menciona primero; porque «Quien da cosas externas da algo externo a sí mismo, pero quien imparte compasión y lágrimas le da algo de sí mismo»

Sin duda, el sacerdote y el levita tenían sus excusas:

no era seguro quedarse allí

El herido ya no se recuperaría

La sospecha podía recaer sobre ellos

Así podría haber razonado el samaritano, pero no lo hizo

Pero cierto samaritano

Poco después de esto, sucedió que un samaritano pasaba por allí y, al ver a un prójimo tirado en el camino, desnudo y herido, se acercó a él; y aunque descubrió que era alguien de una nación diferente, que profesaba una religión opuesta a la suya, el odio violento hacia todas esas personas, que había sido inculcado en su mente desde sus primeros años, y todas las demás objeciones, fueron inmediatamente silenciadas por los sentimientos de lástima que se despertaron al ver la angustia del hombre; sus entrañas anhelaban al judío y se apresuró, con gran ternura, a ayudarlo.

Ese sentimiento sagrado le

impedirá pasar, aunque sus propios asuntos lo tienten a seguir adelante y evitar problemas y pérdidas de tiempo.

El samaritano va completamente equipado para un largo viaje, y por lo tanto en posesión de medios de ayuda, además tiene la voluntad, y se sintió conmovido por la lástima.

Y fue a él y le vendó las heridas Parece que este humano viajero, según la costumbre de aquellos tiempos, llevaba consigo sus provisiones; porque pudo, aunque estaba en el campo, darle un poco de vino al herido para animarlo.

Además, vendó cuidadosamente sus heridas, vertiendo aceite y vino que, bien batidos, se dice que son uno de los mejores remedios que se pueden aplicar a una herida fresca

El “aceite y el vino”, que se habían proporcionado para el refrigerio personal, se dan gratuitamente para ser utilizados, según la cirugía primitiva de la época, el segundo para limpiar las heridas, el primero para calmar la inflamación.

Luego, montándolo sobre su propio animal, pasó junto a él a pie y lo sostuvo. De esta manera el buen samaritano llevó al judío, su enemigo, a la primera posada que encontró, donde lo atendió con esmero toda esa noche; y al día siguiente, cuando se iba, lo entregó al cuidado del huésped, con especial recomendación de que fuera muy amable con él. Y, para que no le faltara nada necesario para su recuperación, dio al huésped una suma de dinero, pidiéndole al mismo tiempo que si hubiera un servicio extra lo pagaría a su regreso.

La humanidad está íntimamente unida por sus necesidades y debilidades comunes, y está formada de tal manera que no puede vivir sin la ayuda mutua y, por lo tanto, la relación que subsiste entre ellos es tan extensa como sus naturalezas; y las obligaciones que les imponen, de ayudarse unos a otros mediante buenos oficios mutuos, son tan fuertes y urgentes como las múltiples necesidades de cada hombre.

Por lo tanto, con esta admirable parábola, nuestro Señor ha recomendado poderosamente esa benevolencia universal, que es tan familiar en la boca, pero extraña en los corazones de muchos ignorantes pretendientes a la religión y la moralidad.

Y fue a él, y vendó sus heridas, echando vino y vino, y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a una posada, y cuidó de él. Y al día siguiente, al partir, sacó dos denarios, y se los dio al mesonero, y le dijo: Cuídalo; y todo lo que gastes de más, cuando yo vuelva, te lo pagaré

Parece que temía que el temperamento mercenario del dueño de la posada le hubiera impedido proporcionar ayuda al herido, si no se le ofrecia  pago. 

Dos denarios , es decir, dos denarios, según Mateo 20:2, el salario promedio de un trabajador por dos días; o, tomando la estimación de Marco 6:37, suficiente para una comida de veinticinco hombres.

Por tanto, era una provisión suficiente y liberal para todas las contingencias probables. Sin embargo, esto no fue suficiente, a juicio del samaritano, y le dio un cheque en blanco para cualquier otro gasto que el herido pudiera necesitar.

Todos estos pequeños y tiernos detalles del amor lastimoso del samaritano están esbozados por una mano maestra.

Primero hay un impulso noble y generoso, que inmediatamente cristaliza en un acto bondadoso y fraternal.

No satisfecho con ejecutar simplemente el primer impulso, el samaritano se expone a molestias, tal vez a peligros, y, después de curar las heridas, se lleva consigo al herido, le proporciona alojamiento e incluso se ocupa de los enfermos y de los desamparados. el futuro del hombre.

El hombre herido no era un comerciante o noble rico y poderoso; eso se desprende de la necesidad de la pequeña provisión que el samaritano le hizo en la posada cuando se fue de viaje; Probablemente sólo sea un vendedor ambulante judío. Sabemos que muchos de ellos siempre viajaban por Oriente.

Todos los actos de bondad acumulados fueron claramente realizados hacia un pobre extraño, sin esperanza de recompensa o recompensa.

La parábola es una hermosa explicación de la ley de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, sin distinción de nación, partido o cualquier otra distinción.

También expone la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador hacia los hombres pecadores y miserables. Éramos como este pobre viajero angustiado.

Satanás, nuestro enemigo, nos ha robado y nos ha herido: tal es el daño que nos ha hecho el pecado.

El bendito Jesús tuvo compasión de nosotros. El creyente considera que Jesús lo amó, y dio su vida por él, siendo enemigo y rebelde; y habiéndole mostrado misericordia, le ordena que vaya y haga lo mismo.

El hecho de que los judíos hubieran aplicado a nuestro Señor mismo el nombre oprobio de “samaritano es una de las indicaciones de que hay un significado más profundo bajo el hermoso y obvio significado de la parábola.

48 Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? 49 Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis. Juan 8

Es deber de todos nosotros, en nuestro lugar y según nuestra capacidad, socorrer, ayudar y aliviar a todos los que están en apuros y necesidades.

Aquí vemos la belleza de una parábola y su uso. Desarmó los prejuicios, fijó la atención, tomó la mente de manera suave pero irresistible y evitó la posibilidad de cavilaciones u objeciones.

LO MISMO HIZO EL PROFETA NATAN CON DAVID Y SU PECADO, PRIMERO LE CONTO LA HISTORIA DE UN POBRE HOMBRE QUE MOVIO A DAVID A MISERICORDIA, ESA MISMA MISERICORDIA DEL HOMBRE AFECTADO LO CONDENO MAS TARDE.

Del samaritano no sabemos nada más; pero de esta parábola de inimitable belleza podemos aprender:

  1. Que no es el que «profesa» más bondad el que realmente más nos ama, sino el que más se niega a sí mismo para hacernos el bien en tiempos de necesidad.
  2. Que la religión requiere que hagamos el bien a «todas» las personas, por muy «accidentalmente» que nos familiaricemos con sus calamidades.
  3. Que debemos hacer el bien a nuestros enemigos. El verdadero amor hacia ellos nos llevará a negarnos a nosotros mismos y a sacrificar nuestro propio bienestar para poder ayudarlos en tiempos de angustia y aliviar sus necesidades.
  4. Que es realmente nuestro prójimo el que más bien nos hace, el que nos ayuda en nuestras necesidades, y especialmente si lo hace cuando ha habido «controversia o diferencia» entre nosotros y él.
  5. La verdadera religión nos enseña a considerar a cada hombre como nuestro prójimo; nos impulsa a hacer el bien a todos, a olvidar todas las distinciones nacionales o seccionales y a ayudar a todos aquellos que se encuentran en circunstancias de pobreza y miseria.
  6. La diferencia entre el judío y el samaritano era una diferencia en «religión» y «opinión religiosa»; y del ejemplo de este último podemos aprender que, si bien las personas difieren en «opiniones» sobre temas de religión, y si bien son celosos de lo que consideran verdad, aun así deben tratarse unos a otros con amabilidad; que deberían ayudarse mutuamente en caso de necesidad; y que así deberían mostrar que la religión es un principio superior al amor de secta, y que el cordón que une a un hombre con otro no debe romperse por ninguna diferencia de opinión, que la bondad cristiana no debe verse estropeada por ninguna forma de adoración, y sin ningún apego intolerante por lo que estimamos como doctrinas del evangelio.

Jesús, terminada la parábola, dijo al intérprete de la ley:

36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

37 Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

¿Quién hizo el papel de vecino? Y él dijo: El que tuvo misericordia de él.

Esta respuesta la dio el abogado sin dudarlo, quedando muy impresionado con la verdad y las pruebas del caso. De hecho, por vergüenza no podía decir lo contrario.

Sin embargo, al hablar así, se condenó a sí mismo y derribó su falsa noción del prójimo a quien debía amar.

El abogado le había preguntado ¿quién era su vecino? En esta hermosa narración, Jesús le mostró quién y qué era un prójimo, y lo hizo de una manera que desarmó sus prejuicios, lo afectó profundamente con respecto a su propio deber y evidenció la belleza de la religión.

Si «al principio» le hubiera dicho que un samaritano podría ser vecino de un judío y merecer su bondad, se habría rebelado de inmediato; pero cuando, mediante una narración hermosa y conmovedora, hizo ver al «hombre mismo» que podría ser así, se vio obligado a admitirlo.

La escena termina con el mandato del Señor:  Ve y haz tú lo mismo.

LA PARABOLA RESPONDE A DOS PREGUNTAS ESENCIALES PARA LA SALVACION

La parábola primera pregunta es: ¿Quién es mi prójimo? Cualquiera, que necesita ayuda y a quien tengo poder y oportunidad de ayudar, sin importar su rango, raza o religión.

La vecindad se hace extensiva con la humanidad; cualquier ser humano es mi prójimo que necesita ayuda, o al que puedo prestar ayuda.

Muestra misericordia y bondad a todo aquel que necesite tu ayuda, ya sea israelita, pagano o samaritano;

y cuando se hagan obras de caridad, considera cada uno a tu prójimo, no preguntando lo que cree, sino lo que sufre.

La pregunta del abogado: «¿Quién es mi prójimo?» se gira al revés en la forma de Cristo al final. Es mejor preguntar: «¿De quién soy prójimo?» que ‘¿Quién es mi prójimo?’

La segunda pregunta, aún más amplia y profunda, con la que comenzó la escena que dio inicio a la parábola. «Maestro», preguntó el intérprete de la ley, «¿qué haré para heredar la vida eterna?»

Las Escrituras enseñan que sin santidad nadie verá al Señor, es decir, heredará la vida eterna; y en esta parábola se nos presentan dos tipos de santidad: una espuria y la otra genuina.

La santidad espuria es la del sacerdote y el levita, dos personas oficialmente santas;  la santidad espuria es santidad divorciada de la caridad.

En la persona del samaritano se exhibe la naturaleza de la verdadera santidad;  se nos enseña que el camino para agradar a Dios, el camino hacia la auténtica santidad es la práctica de la caridad

NO NOS SALVAMOS O PERDEMOS POR UN PECADO

NOS SALVAMOS O PERDEMOS POR LA TENDENCIA DE NUESTRO CARACTER

MATEO 25

El juicio de las naciones

31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, 32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? 39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? 40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. 41 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. 44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? 45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. 46 E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

“Cada oportunidad de socorrer a un hermano necesitado o de ayudar a la causa de Dios en la promulgación de la verdad, es una perla que enviáis de antemano al cielo para ser depositada en el banco celestial donde es guardada con toda seguridad.” —Testimonies for the Church 3:249.

La dadivosidad es uno de los planes divinos para el crecimiento. El cristiano ha de ganar fortaleza fortaleciendo a otros. “El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado”. Proverbios 11:25. Esta no es meramente una promesa. Es una ley divina, una ley por la cual Dios establece que los arroyos de benevolencia fluyan continuamente de vuelta hacia su fuente, como las aguas de lo profundo se mantienen en constante circulación. En el cumplimiento de esta ley encontramos el secreto del crecimiento espiritual.. (Dios nos Cuida – 26 de Agosto).

Las decisiones del último día dependen de nuestra dadivosidad práctica. Cristo reconoce todo acto de beneficencia como hecho a él mismo.—Testimonios para los Ministros, 400 (1896).

Siempre que piense usar el dinero del Señor para gratificarse egoístamente, recuerde que hay muchos sumidos en una profunda pobreza, que ni siquiera tienen para comprar alimento o ropa, y son herencia del Señor. Debemos hacer el bien a todos los hombres, especialmente a los que son de la fe. Si los que poseen abundantes recursos son agentes de Dios para comunicar la verdad, usarán sus tesoros sabiamente, de modo que ninguno de la familia de la fe pase hambre o desnudez. (Carta 90, del 15 de enero de 1895, dirigida a una mujer adventista de cuantiosos recursos).

Lección N° 6: Motivación y preparación para la misión

“Estas son las palabras que les hablé cuando estaba aún con ustedes; que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos” (Luc. 24:44).
Pablo escribió a los filipenses: “Es verdad que algunos predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros lo hacen de buena voluntad. Estos lo anuncian por amor, sabiendo que estoy puesto para defensa del evangelio; otros anuncian a Cristo por rivalidad, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones. Pero ¿qué importa? Lo importante es que, por pretexto o por verdad, Cristo sea anunciado; y esto me alegra y me seguirá alegrando” (Fil. 1:15-18).

Para el sábado 11 de noviembre de 2.023

Sábado 4 de noviembre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lucas 24:1-12; 24:36-49; Hechos 1:1226; Hebreos 10:24, 25; Hechos 2:1-41; 1 Corintios 11:1.

PARA MEMORIZAR:

 “Estas son las palabras que les hablé cuando estaba aún con ustedes; que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos” (Luc. 24:44).

Pablo escribió a los filipenses: “Es verdad que algunos predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros lo hacen de buena voluntad. Estos lo anuncian por amor, sabiendo que estoy puesto para defensa del evangelio; otros anuncian a Cristo por rivalidad, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones. Pero ¿qué importa? Lo importante es que, por pretexto o por verdad, Cristo sea anunciado; y esto me alegra y me seguirá alegrando” (Fil. 1:15-18).

¡Qué palabras poderosas! No obstante, lo ideal es que nuestras motivaciones para predicar a Cristo, para la misión, para alcanzar a otros con las buenas nuevas, sean por amor y por verdad, y no por ambición egoísta, envidia ni contienda. ¿Cuáles son, entonces, algunas de las motivaciones para predicar a Cristo, y cuáles son algunas de las formas en que podemos prepararnos para hacerlo? Esta semana analizaremos algunos acontecimientos de la iglesia primitiva que pueden orientarnos sobre estos aspectos cruciales de la misión.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Jesús desea que los que trabajan en su servicio no estén ansiosos por recibir recompensas, ni que sientan que deben recibir una compensación por todo lo que hacen. El Señor quiere que nuestras mentes se encaucen por un conducto diferente, porque él no ve en la forma como el hombre ve. El no juzga por las apariencias, sino que estima a un hombre por la sinceridad de su corazón…

Pablo contempló constantemente la corona de vida que se le daría, y no solo a él sino también a todos los que aman su venida. Fue la victoria ganada mediante la fe en Jesucristo la que hizo la corona tan deseable. Él siempre exaltó a Jesús. Está fuera de lugar toda jactancia de nuestra parte acerca de los talentos o la victoria. «No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová». Jeremías 9:23, 24 (Consejos sobre la mayordomía cristiana, pp. 353, 354).

El Señor desea que confiemos en él sin hacer preguntas con respecto a nuestra recompensa. Cuando Cristo mora en el alma, el pensamiento de recompensa no primará. Este no es el motivo que impulsa nuestro servicio. Es cierto que, en un sentido secundario, debemos tener en cuenta la recompensa. Dios desea que apreciemos las bendiciones que nos ha prometido. Pero no quiere que estemos muy ansiosos por la remuneración, ni que pensemos que por cada deber hemos de recibir un galardón. No debemos estar tan ansiosos de obtener el premio, como de hacer lo que es recto, independientemente de toda ganancia. El amor a Dios y a nuestros semejantes debe ser nuestro motivo (Palabras de vida del gran Maestro, p. 329).

[E]l servicio voluntario y la gozosa abnegación. . . un espíritu tal es el único que debiera impulsar a quienes siguen a Jesús. Nuestro divino Maestro nos ha dado un ejemplo de cómo deben trabajar sus discípulos.

A aquellos a quienes invitó así: «Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres» (Mateo 4:19), no ofreció ninguna suma definida como recompensa por sus servicios. Debían compartir su abnegación y sacrificio.

Al trabajar no debemos hacerlo por el salario que recibimos. El motivo que nos impulsa a trabajar para Dios no debe tener nada que se asemeje al egoísmo. La devoción abnegada y un espíritu de sacrificio han sido siempre y seguirán siendo el primer requisito de un servicio aceptable. Nuestro Señor y Maestro quiere que no haya una sola fibra de egoísmo entretejida con su obra. Debemos dedicar a nuestros esfuerzos el tacto y la habilidad, la exactitud y la sabiduría, que el Dios de perfección exigió de los constructores del tabernáculo terrenal; y sin embargo en todas nuestras labores debemos recordar que los mayores talentos o los servicios más brillantes son aceptables tan solo cuando el yo se coloca sobre el altar, como un holocausto vivo (Profetas y reyes, p. 47).


Domingo 5 de noviembre

COMPARTIR LA BUENA NOTICIA

Lee Lucas 24:1 al 12. ¿Cuál fue la respuesta de los que oyeron hablar del Cristo resucitado?

Lucas 24:1-12

1 El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. Entonces ellas se acordaron de sus palabras, y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. 10 Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles. 11 Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían. 12 Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.

El domingo de mañana temprano, después de la muerte de Jesús, Lucas dice que varias mujeres fueron al sepulcro. Llevaban especias; así que, se entiende que hayan ido a ocuparse del cuerpo de Jesús una vez que el sábado terminara. Esperaban encontrar una tumba todavía sellada, pero se sorprendieron al ver que estaba vacía. Sin saber qué hacer, se asustaron cuando aparecieron dos hombres vestidos con ropas resplandecientes. Sin embargo, estos hombres tenían un mensaje para ellas. Les recordaron las palabras de Jesús y les dijeron que Jesús había resucitado, como lo había predicho. Eufóricas por la noticia, regresaron rápidamente a donde estaban los discípulos y muchos otros seguidores de Jesús, y les contaron lo que habían visto y oído, porque no podían contener la emoción. Es decir, estaban compartiendo con los demás lo que habían descubierto de Cristo.

¿Te imaginas cómo se habrán sentido las mujeres? Acababan de tener una experiencia increíble, que indudablemente las llenó de asombro, pero los discípulos consideraron que era “puro cuento” y no quisieron creerles. Así que, como no sabían si creerles o no a las mujeres, Pedro corrió al sepulcro para verlo por sí mismo.

Pedro (como muchos de nosotros) era reacio a aceptar algo simplemente porque lo dijera otra persona. Aunque Pedro escuchó a las mujeres, no pudo compartir la experiencia de ellas hasta más tarde. Al principio, todo lo que experimentó fue una tumba vacía, y eso, dice Lucas, lo dejó simplemente “maravillado de lo que había sucedido” (Luc. 24:12). Su experiencia en el sepulcro no fue la misma que la de las mujeres.

Pese a la respuesta de Pedro, en cuanto estas mujeres oyeron la noticia de Jesús, quisieron compartirla con los demás. ¿Qué mayor motivación para la misión que dar a conocer a los demás lo que Jesús ha hecho por ellas? ¿Qué mayor motivación que difundir las buenas nuevas de la salvación en Jesús, la única esperanza que tenemos?

Por supuesto, nosotros mismos necesitamos una experiencia personal con Dios antes de poder compartirla con los demás. Nuestro deseo de compartir con otros lo que tanto amamos debe ser una parte crucial de nuestra motivación para la misión. Al fin y al cabo, no podemos compartir lo que no tenemos, ¿verdad?

¿Cuál ha sido tu experiencia con la realidad de Dios y su amor? ¿Por qué estos momentos son tan valiosos para ti, y cómo te motivan para llegar a los demás con las buenas nuevas?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La primera obra que hizo Cristo en la tierra después de su resurrección consistió en convencer a sus discípulos de su no disminuido amor y tierna consideración por ellos. Para probarles que era su Salvador vivo, que había roto las ligaduras de la tumba y no podía ya ser retenido por el enemigo la muerte, para revelarles que tenía el mismo corazón lleno de amor que cuando estaba con ellos como su amado Maestro, les apareció vez tras vez. Quería estrechar aún más en derredor de ellos los vínculos de su amor. Id, decid a mis hermanos —dijo— que se encuentren conmigo en Galilea.

Al oír esta cita tan definida, los discípulos empezaron a recordar las palabras con que Cristo les predijera su resurrección. Pero aun así no se regocijaban. No podían desechar su duda y perplejidad. Aun cuando las mujeres declararon que habían visto al Señor, los discípulos no querían creerlo. Pensaban que era pura ilusión (El Deseado de todas las gentes, p. 736).

¡Cuántos están haciendo todavía lo que hacían esos discípulos! ¡Cuántos repiten el desesperado clamor de María: «Han llevado al Señor… y no sabemos dónde le han puesto»! ¡A cuántos podrían dirigirse las palabras del Salvador: «¿Por qué lloras? ¿a quién buscas?» Está al lado de ellos, pero sus ojos cegados por las lágrimas no lo ven. Les habla, pero no lo entienden.

¡Ojalá que la cabeza inclinada pudiese alzarse, que los ojos se abriesen para contemplarle, que los oídos pudiesen escuchar su voz! «Id presto, decid a sus discípulos que ha resucitado.» Invitadlos a no mirar la tumba nueva de José, que fue cerrada con una gran piedra y sellada con el sello romano. Cristo no está allí. No miréis el sepulcro vacío. No lloréis como los que están sin esperanza ni ayuda. Jesús vive, y porque vive, viviremos también. Brote de los corazones agradecidos y de los labios tocados por el fuego santo el alegre canto: ¡Cristo ha resucitado! Vive para interceder por nosotros. Aceptad esta esperanza, y dará firmeza al alma como un ancla segura y probada. Creed y veréis la gloria de Dios (El Deseado de todas las gentes, p. 737).

Deberíamos cultivar la bondad y la cortesía en nuestro trato con aquellos con quienes nos encontramos. Esforcémonos… siempre por presentar la verdad de una manera fácil. Esta verdad significa vida, vida eterna para aquel que la recibe. Estudiad por lo tanto la manera de pasar fácil pero cortésmente de temas de naturaleza temporal a los de naturaleza espiritual y eterna… Mientras camináis por la calle o estáis sentados junto al camino podéis sembrar la semilla de la verdad en algún corazón.

Hay trabajo que hacer por nuestro Maestro. Hay almas que por nuestra influencia, pueden ser conducidas a Cristo. ¿Quién está listo para dedicarse de todo corazón a esta obra? (Nuestra elevada vocación, p. 303).


Lunes 6 de noviembre

UN FUNDAMENTO PROFÉTICO

Lee Lucas 24:36 al 49. ¿Qué ocurrió aquí y por qué fue una experiencia tan crucial para los apóstoles?

Lucas 24:36-49

36 Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. 37 Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. 38 Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? 39 Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. 40 Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. 41 Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? 42 Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. 43 Y él lo tomó, y comió delante de ellos. 44 Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45 Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; 46 y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 47 y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 48 Y vosotros sois testigos de estas cosas. 49 He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Es interesante que, al principio, los discípulos no creyeran por miedo. Luego, después de ver a Jesús y comprobar que realmente estaba vivo, no creyeron por gozo (Luc. 24:41). ¿Has sentido alguna vez que algo era demasiado bueno para ser verdad? Esta fue la experiencia de los discípulos y de los demás en el aposento alto.

Sin embargo, si Jesús los hubiera dejado únicamente con esta experiencia, al marcharse, la fe de ellos probablemente no habría perdurado. Con el tiempo, la fuerza de la experiencia podría haberse desvanecido; la olvidarían, o incluso empezarían a cuestionarla. Por eso, Jesús no se limitó a mostrarles sus cicatrices y a comer pescado delante de ellos. En lugar de eso, los llevó a la Palabra y les mostró el fundamento profético de su obra y su ministerio. Es decir, por más intensa que fuera la experiencia que tuvieron con él, Jesús todavía quería que su fe se basara en la Palabra de Dios.

“Estas son las palabras que les hablé cuando estaba aún con ustedes; que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos” (Luc. 24:44).

Aquí también encontramos una poderosa motivación para la testificación, para la misión: la Palabra de Dios. Jesús sabía que, para consolidar la experiencia de los discípulos, ellos necesitaban comprender por qué había tenido que morir y qué significaba su resurrección. Necesitaban cambiar su cosmovisión: de un reino político y terrenal a la gran solución al pecado y la victoria de Cristo sobre la muerte. El evangelio era mucho más que alcanzar la soberanía política de Israel. Revelaba la victoria de Cristo sobre Satanás y garantizaba que, un día, toda la maldad del mundo sería destruida, que la Tierra sería creada de nuevo y que Dios estaría en medio de su pueblo. Él “les abrió el sentido” (Luc. 24:45) para que pudieran comprender estas verdades, que debían compartir con el mundo.

Nuestras experiencias con Jesús no pueden sostenerse sin el fundamento de su Palabra, incluyendo las profecías que señalan la historia y los acontecimientos que condujeron a la Primera Venida y que precederán a la segunda venida de Cristo. Con estas verdades firmemente entendidas, podemos estar preparados y motivados para la misión.

¿Hasta qué punto conoces las profecías que señalan a Cristo, tanto en su primera venida como en su segunda venida? Especialmente en los últimos días, ¿por qué debemos estar cimentados en la Palabra de Dios, incluyendo las profecías, y por qué es tan crucial comprenderlas, especialmente para la misión?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuarenta días permaneció Jesús con sus discípulos, alegrándoles el corazón al declararles más abiertamente las realidades del reino de Dios. Los comisionó para dar testimonio de cuanto habían visto y oído referente a su pasión, muerte y resurrección, así como de que él había hecho sacrificio por el pecado, para que cuantos quisieran pudieran acudir a él y encontrar vida. Con fiel ternura les dijo que serían perseguidos y angustiados, pero que hallarían consuelo en el recuerdo de su experiencia y en la memoria de las palabras que les había hablado. Les dijo que él había vencido las tentaciones de Satanás y obtenido la victoria por medio de pruebas y sufrimientos. Ya no podría Satanás tener poder sobre él, pero los tentaría más directamente a ellos y a cuantos creyeran en su nombre. Sin embargo, también podrían ellos vencer como él había vencido. Jesús confirió a sus discípulos el poder de obrar milagros, diciéndoles que aunque los malvados los persiguieran, él enviaría de cuando en cuando sus ángeles para librarlos; nadie podría quitarles la vida hasta que su misión fuese cumplida; entonces podría ser que se requiriese que sellasen con su sangre los testimonios que hubiesen dado (Primeros escritos, pp. 188, 189).

Aquellos en cuyos corazones mora Jesús por la fe, han recibido realmente el Espíritu Santo. Cada individuo que recibe a Jesús como su Salvador personal, ciertamente recibe también el Espíritu Santo a fin de ser su Consejero, su Santificador, su Guía y su Testigo. Cuanto más estrechamente camine el creyente con Dios, más claro será su testimonio, y como resultado seguro, será más poderosa la influencia de su testimonio del amor del Salvador sobre otros y más evidencia dará de que valora la Palabra de Dios. Esta es su comida, lo que satisface su alma sedienta. Valora el privilegio de conocer la voluntad de Dios en su Palabra (Alza tus ojos, p. 17).

Creer en [Cristo] es esencial para la vida espiritual. Los que participan del banquete de la Palabra nunca sienten hambre, nunca padecen de sed, nunca desean ningún bien más elevado ni más exaltado.

El conocimiento más sublime y verdadero se encuentra en la Palabra de Dios. Hay elocuencia en su sencillez…

La Biblia es nuestra guía en las sendas seguras que conducen a la vida eterna. Dios ha inspirado a hombres que escriban lo que nos presenta la verdad, lo que nos atraerá, y que, si lo practicamos, nos capacitará para recibir y obtener poder moral para situarnos entre las mentes más educadas. La mente de todos aquellos que estudien la Palabra de Dios, se ampliará. Mucho más que cualquier otro estudio, este es de una naturaleza que aumenta las facultades de comprensión y proporciona nuevo vigor a cada facultad. Pone a la mente en relación con los amplios y ennoblecedores principios de la verdad. Nos coloca en íntima relación con todo el cielo, al impartir sabiduría, conocimiento y entendimiento. El evangelio está adaptado para ser alimento espiritual, para satisfacer el apetito espiritual del hombre. En todos los casos, es precisamente lo que el hombre necesita (Sons and Daughters of God, p. 70; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 72).


Martes 7 de noviembre

LA ESPERA Y LA MISIÓN

Lucas 24 culmina con la ascensión de Jesús al Cielo (Luc. 24:50-53). Pero la historia no termina allí. El autor, Lucas, siguió escribiendo en el libro de los Hechos. Justo antes de ascender al Cielo, Jesús dio a los discípulos una misión, una promesa, e instrucciones inmediatas de esperar en Jerusalén “poder de lo alto” (Luc. 24:49; ver también Hech. 1:4-8).

Jesús dio instrucciones a los discípulos para que esperaran en Jerusalén hasta que se cumpliera su palabra de enviar la Promesa del Padre (el Espíritu Santo), que les daría poder para ser testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y más allá.

Lee Hechos 1:12 al 26. ¿Qué hacían los discípulos, que ahora eran unos ciento veinte hombres y mujeres, mientras esperaban?

Hechos 1:12-26

12 Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. 13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. 14 Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. 15 En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo: 16 Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús, 17 y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. 18 Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. 19 Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre. 20 Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella; y: Tome otro su oficio. 21 Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, 22 comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección. 23 Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías. 24 Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido, 25 para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar. 26 Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.

Jesús había dado una misión clara a los discípulos: debían ser testigos suyos ante el mundo. Así que, mientras esperaban, se prepararon para su misión de dos maneras. En primer lugar, Lucas dice que oraban y suplicaban unánimes. No había duda en su mente sobre cuál era la misión que Jesús les había encomendado, y cada uno de ellos había aceptado esa misión. Esto los inspiró a unirse en oración. Lucas no da a conocer los motivos de oración, pero lo más seguro es que oraran pidiendo sabiduría, fuerza y valor para cumplir juntos la misión. ¡Qué ejemplo para nosotros!

Lo segundo que hicieron mientras esperaban fue prepararse logísticamente para su misión. Judas había entregado a Jesús para que lo ejecutaran y luego se había quitado la vida. Esto había dejado una vacante entre los Doce. Así que, mientras esperaban, los discípulos buscaron la guía de Dios y eligieron a un reemplazante. Por cierto, los discípulos se organizaron y planificaron el comienzo de su misión. Pedro desempeñó un papel de liderazgo en esta toma de decisiones. Nadie cuestionó su proceder; todos vieron en esta iniciativa la sabiduría de Dios. Todos comprendían y confiaban en que Dios estaba actuando, obrando y moviéndose en medio de ellos. El tiempo de espera no fue ocioso, sino que estuvo lleno de propósito y de actividades impulsadas por la misión.

Mientras esperamos el derramamiento del Espíritu Santo para que nos ayude a completar la gran misión de Dios, debemos unirnos para animarnos mutuamente (Heb. 10:24, 25) y orar por el Espíritu Santo de Dios. Además, debemos alinearnos, personalmente y como iglesia, con la prioridad de Dios: la salvación de los perdidos.

¿Cómo puedes aprender a esperar en el Señor y no perder la fe mientras tanto? Mientras tanto, mientras esperas, ¿cómo puedes aprovechar mejor el tiempo, como hicieron los discípulos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los anhelosos discípulos [de Cristo] escuchaban gozosamente las enseñanzas del Maestro, alimentándose, llenos de alegría, con cada palabra que fluía de sus santos labios. Sabían ahora con certeza que era el Salvador del mundo. Sus palabras penetraban hondamente en sus corazones, y lamentaban que tuviesen que separarse pronto de su Maestro celestial y no pudiesen ya oír las consoladoras y compasivas palabras de sus labios. Pero de nuevo se inflamaron sus corazones de amor y excelso júbilo, cuando Jesús les dijo que iba a aparejarles lugar y volver otra vez para llevárselos consigo, de modo que siempre estuviesen con él. También les prometió enviarles el Consolador, el Espíritu Santo, para guiarlos en toda verdad. «Y alzando sus manos, los bendijo» (Primeros escritos, p. 189).

Nosotros… debemos destinar momentos especiales para meditar, orar y recibir refrigerio espiritual. No reconocemos debidamente el valor del poder y la eficacia de la oración. La oración y la fe harán lo que ningún poder en la tierra podrá hacer…

Las tentaciones a que estamos expuestos cada día hacen de la oración una necesidad. Todo camino está sembrado de peligros. Los que procuran rescatar a otros del vicio y de la ruina están especialmente expuestos a la tentación. En continuo contacto con el mal, necesitan apoyarse fuertemente en Dios, si no quieren corromperse…

Al permitir que nuestra comunión con Dios se interrumpa, perdemos nuestra defensa. Ni aun todos vuestros buenos propósitos e intenciones os capacitarán para resistir al mal. Tenéis que ser hombres y mujeres de oración. Vuestras peticiones no deben ser lánguidas, ocasionales, ni caprichosas, sino ardientes, perseverantes y constantes. No siempre es necesario arrodillarse para orar. Cultivad la costumbre de conversar con el Salvador cuando estéis solos, cuando andéis o estéis ocupados en vuestro trabajo cotidiano. Elévese el corazón de continuo en silenciosa petición de ayuda, de luz, de fuerza, de conocimiento. Sea cada respiración una oración (El ministerio de curación, pp. 407, 408).

Aquellos que pertenecen a la familia de la fe nunca debieran dejar de reunirse, porque este es el medio que Dios ha designado para conducir a sus hijos a la unidad, a fin de que con amor y compañerismo cristiano se ayuden y fortalezcan y animen unos a otros…

Como hermanos en nuestro Señor, somos llamados por una santa vocación a una vida santa y feliz. Habiendo entrado por la senda estrecha de la obediencia, refresquemos nuestras mentes mediante la comunión de unos con otros y con Dios. Mientras vemos aproximarse el día de Dios, reunámonos a menudo para estudiar su Palabra y exhortarnos unos a otros a ser fieles hasta el fin. Estas reuniones son el medio designado por Dios por el cual tenemos la oportunidad de hablarnos unos a otros y de obtener toda la ayuda posible para prepararnos en forma debida, a fin de recibir en las asambleas celestiales el cumplimiento de la promesa de nuestra heredad (Nuestra elevada vocación, p. 168).


Miércoles 8 de noviembre

“USTEDES […] LO CRUCIFICARON”

Hechos 2 registra el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés. Mientras los seguidores de Jesús oraban, sobre la cabeza de ellos se posaron lenguas de fuego. Ellos reconocieron que habían recibido el poder prometido del Espíritu Santo.

Lee Hechos 2:1 al 41. ¿Qué les sucedió a los discípulos al recibir al Espíritu Santo en Pentecostés?

Hechos 2:1-41

1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, 11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. 12 Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? 13 Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto. 14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. 15 Porque estos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. 16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: 17 Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; 18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. 19 Y daré prodigios arriba en el cielo, Y señales abajo en la tierra, Sangre y fuego y vapor de humo; 20 El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto; 21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 22 Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; 23 a este, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; 24 al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella. 25 Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. 26 Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, Y aun mi carne descansará en esperanza; 27 Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción. 28 Me hiciste conocer los caminos de la vida; Me llenarás de gozo con tu presencia. 29 Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. 30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, 31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. 32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. 34 Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, 35 Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. 36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. 37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 40 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. 41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

Los discípulos comenzaron a hablar en otras lenguas “según el Espíritu les concedía que hablasen” (Hech. 2:4). Lo crucial aquí es que Dios capacitó a cada persona para beneficio de los no creyentes. La bendición no era meramente para su propio bien. No era una bendición para hacerlos aptos para el Cielo o para que pudieran hacer negocios más fácilmente en un idioma extranjero. Se les concedió la bendición para cumplir la misión de Dios hacia los perdidos. Hoy, Dios llama a cada uno de sus seguidores a usar sus dones personales para el bien de su misión hacia los incrédulos. Se nos han dado dones: ¿qué mayor llamado a la misión que usar lo que se nos ha dado para alcanzar a otros?

El derramamiento del Espíritu Santo dio lugar a que muchos se arrepintieran de haber rechazado al Mesías, pues seguramente algunos de ellos estaban en Jerusalén cuando él murió. Piensa en el poder que hay aquí: Pedro acusó a algunos de ellos de haber crucificado al Cristo. Obviamente, se dieron cuenta de lo que habían hecho y, al verse condenados, gritaron: “Hermanos, ¿qué haremos?” (Hech. 2:37).

Con todo, incluso ellos podían recibir el perdón. Pedro les dijo: “Arrepiéntanse, y sea bautizado cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados. Y recibirán el don del Espíritu Santo” (Hech. 2:38).

Al trabajar juntos, en armonía con el Espíritu Santo y entre sí, estos seguidores de Jesús predicaron el arrepentimiento y el perdón de los pecados, ¡incluso para aquellos que podrían haber participado directamente en la crucifixión de Jesús! Ese es el poder del evangelio. Si ese mensaje no nos motiva a la misión, ¿qué nos motivará? Somos llamados a difundir el evangelio al mundo, un mundo pecador, caído y corrupto, con gente pecadora, caída y corrupta. Nuestro trabajo no es juzgar; nuestro trabajo es dar testimonio del poder salvador de Jesús.

La idea de que incluso a algunos de los que fueron cómplices de la muerte de Cristo se les ofreciera la salvación, ¿por qué debería (1) ser un aliento para nuestra alma, y (2) animarnos a dar testimonio a los demás, por más malos que parezcan?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En el día de Pentecostés, el Infinito se manifestó con poder a la iglesia. Mediante su Espíritu Santo, descendió de las alturas de los cielos como un poderoso viento al aposento donde estaban reunidos los discípulos. Palabras de arrepentimiento y confesión se mezclaban con cantos de alabanza por los pecados perdonados. Se oían expresiones de agradecimiento y profecía. Todo el cielo se inclinaba para contemplar y adorar la sabiduría de amor incomparable e incomprensible.

Los apóstoles y discípulos estaban maravillados, y exclamaron: «¡Aquí hay amor!» Se apoderaron del don impartido. Sus corazones estaban llenos de una benevolencia tan plena, tan profunda, tan abarcante, que los impulsó hasta lo último de la tierra, testificando… Estaban llenos de un intenso anhelo por añadir a la iglesia a los que serían salvos (A fin de conocerle, p. 343).

Tres mil almas se añadieron a la iglesia. Los apóstoles hablaron impulsados por el Espíritu Santo; y sus palabras no podían ser contradichas porque las confirmaban extraordinarios milagros llevados a cabo gracias al derramamiento del Espíritu de Dios. Los discípulos mismos se asombraron de los resultados de esta manifestación, y de la rapidez y la abundancia de la cosecha de almas, Todos se llenaron de asombro…

Los argumentos de los apóstoles por sí solos, aunque claros y convincentes, no habrían sido capaces de eliminar los prejuicios de los judíos que se habían opuesto a muchísima evidencia. Pero el Espíritu Santo introdujo esos argumentos con poder divino en sus corazones. Eran como agudas flechas del Todopoderoso, que los convencieron de su terrible culpa al rechazar y crucificar al Señor de gloria. «Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo» (La historia de la redención, pp. 255, 256).

Pronto se realizarán cambios importantes y rápidos, y el pueblo de Dios debe estar dotado del Espíritu Santo para que, con sabiduría celestial, pueda hacer frente a las emergencias de esta época y hasta donde sea posible contrarrestar los movimientos desmoralizadores del mundo. Si la iglesia no se duerme, si los discípulos de Cristo velan y oran, podrán tener luz para comprender y apreciar los movimientos del enemigo.

¡El fin está cerca! Dios invita a la iglesia a poner en orden las cosas pendientes. Colaboradores de Dios, estáis facultados por el Señor para llevar a otros al reino. Habéis de ser los agentes vivos de Dios, conductos de luz para el mundo, y en derredor vuestro hay ángeles del cielo, enviados por Cristo para sosteneros y fortaleceros mientras trabajáis por la salvación de las almas (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 436).


Jueves 9 de noviembre

UN RETRATO DE LA IGLESIA PRIMITIVA

Lee Hechos 2:41 al 47. ¿Qué tipo de retrato de la iglesia primitiva se presenta aquí?

Hechos 2:41-47

41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. 43 Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. 44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; 45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. 46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Hechos 2 termina con una hermosa imagen de cómo era la iglesia primitiva. Hechos 2:41 dice que los que fueron bautizados “se les unieron” a ellos. Podríamos leer esto como que alguien hizo las cuentas y agregó el número de nuevos creyentes al número de creyentes existentes y estableció un nuevo total de miembros para el grupo. Pero esa es una interpretación superficial. El enunciado deja entrever la idea de que estos creyentes recién bautizados pasaron a formar parte del grupo como iguales.

En tanto, una función central de la iglesia cristiana primitiva era el discipulado. A medida que se añadían nuevos miembros, se los discipulaba de tres maneras. En primer lugar, se les seguía impartiendo la doctrina y la comunión de los apóstoles. Las palabras “doctrina” y “comunión” en este texto significan literalmente “enseñanza” y “camaradería”. La predicación de los apóstoles confrontaba creencias incorrectas y ofrecía nuevas explicaciones para lo que la gente vivía y experimentaba. Pero no les enseñaba cómo hacer realidad esa nueva verdad en su vida. La aplicación de la verdad a la vida personal se daba mediante el vínculo como parte del grupo. Los nuevos creyentes eran discipulados en forma cuidadosa y determinada mediante la enseñanza directa, como así también mediante la participación en la vida diaria de los demás creyentes; todo, bajo la supervisión y el liderazgo de los apóstoles, que eran espiritualmente maduros y bien fundados.

Es una predicación pobre la que dice a la gente qué hacer, pero no cómo hacerlo. Aunque leamos libros prácticos o escuchemos sermones que expliquen cómo hacer las cosas, no hay nada mejor que ver a la gente en acción y luego imitarla. Pablo lo sabía, y ordenó a sus seguidores que lo imitaran a él, así como él había imitado a Jesús (1 Cor. 11:1). Cuando los demás puedan verte a ti y la realidad de tu experiencia con Cristo, eso los impactará a ellos también.

Desafío: Piensa en alguien en tu vida que desearías que fuera creyente. Ora cada día para que esa persona tenga una experiencia personal con Jesús.

Desafío avanzado: ¿A quién estás discipulando y conduciendo a una relación con Jesús? Busca maneras de guiar a esa persona a la comunión con otros creyentes.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Después del derramamiento del Espíritu Santo, los discípulos salieron para proclamar al Salvador resucitado, poseídos del único deseo de salvar almas. Se regocijaban en la dulzura de la comunión con los santos. Eran afectuosos, atentos, abnegados, dispuestos a hacer cualquier sacrificio en favor de la verdad. En sus relaciones cotidianas unos con otros, manifestaban el amor que Cristo les había ordenado revelar al mundo. Por sus palabras y sus acciones desinteresadas, se esforzaban por encender este amor en otros corazones.

Los creyentes debían continuar cultivando el amor que llenaba el corazón de los apóstoles después del derramamiento del Espíritu Santo. Debían proseguir adelante y obedecer gustosos al nuevo mandamiento: «Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros». Juan 13:34. Debían vivir tan unidos con Cristo que se vieran capacitados para cumplir sus requerimientos. Debían ensalzar el poder de un Salvador que podía justificarlos por su justicia (Testimonios para la iglesia, t. 8, pp. 251, 252).

El apóstol [Pablo] exhortó a sus hermanos a manifestar en su vida el poder de la verdad que les había presentado. Con mansedumbre y bondad, tolerancia y amor, debían manifestar el carácter de Cristo y las bendiciones de su salvación. Hay un solo cuerpo, un Espíritu, un Señor, una fe. Como miembros del cuerpo de Cristo, todos los creyentes son animados por el mismo espíritu y la misma esperanza. Las divisiones que haya en la iglesia deshonran la religión de Cristo delante del mundo, y dan a los enemigos de la verdad ocasión de justificar su conducta. Las instrucciones de Pablo no fueron escritas solamente para la iglesia de su tiempo. Dios quería que fuesen transmitidas hasta nosotros. ¿Qué estamos haciendo para conservar la unidad en los vínculos de la paz?

Cuando el Espíritu Santo fue derramado sobre la iglesia primitiva, los hermanos se amaban unos a otros. «Comían juntos con alegría y con sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos». Hechos 2:46, 47. Los cristianos primitivos eran pocos en número, y no tenían riquezas ni honores; sin embargo, ejercieron una poderosa influencia. La luz del mundo resplandecía por medio de ellos. Aterrorizaban a los que hacían mal, dondequiera que se conocían su carácter y sus doctrinas. Por esta causa, eran odiados de los impíos, y perseguidos aun hasta la Muerte (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 221, 222).

Pablo llevaba consigo el ambiente del cielo. Todos cuantos le trataban sentían la influencia de su unión con Cristo. Daba mayor valía a su predicación la circunstancia de que sus obras estaban de acuerdo con sus palabras. En esto consiste el poder de la verdad. La impremeditada e inconsciente influencia de una vida santa, es el más convincente sermón que puede predicarse en favor del cristianismo. Puede ser que los argumentos, por irrebatibles que sean, no provoquen más que oposición; pero un ejemplo piadoso entraña fuerza irresistible (Los hechos de los apóstoles, p. 407).


Viernes 10 de noviembre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Nuestra obra misionera debe surgir de un profundo amor agradecido por lo que Jesús ha hecho y está haciendo en nuestra vida. Cualquier otra motivación es errónea. Estar inmersos en la Palabra y en sintonía con la Palabra es la clave para el éxito de la predicación y la evangelización.

“Nuestra vida debe estar ligada a la vida de Cristo; debemos extraer constantemente de él, participar de él, el Pan vivo que descendió del Cielo, bebiendo de una fuente siempre fresca, siempre ofreciendo sus abundantes tesoros. Si mantenemos al Señor constantemente delante de nosotros, y permitimos que nuestros corazones expresen el agradecimiento y la alabanza a él debidos, tendremos una frescura perdurable en nuestra vida religiosa. Nuestras oraciones tomarán la forma de una conversación con Dios, como si habláramos con un amigo. Él nos dirá sus misterios personalmente. A menudo nos vendrá un dulce y gozoso sentido de la presencia de Jesús. A menudo nuestro corazón arderá dentro de nosotros mientras él se acerque para ponerse en comunión con nosotros como lo hizo con Enoc. Cuando esta es en verdad la experiencia del cristiano, se ven en su vida una sencillez, una humildad, una mansedumbre y una bondad de corazón que muestran a todos aquellos con quienes se relaciona que ha estado con Jesús y aprendido de él” (Elena de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 100).

“No puede haber crecimiento o fructificación en la vida que se centra en el yo. Si has aceptado a Cristo como un Salvador personal, debes olvidarte de ti mismo y tratar de ayudar a otros. Habla del amor de Cristo, cuenta [a los demás acerca de su muerte abnegada en su favor]. […] A medida que recibas el Espíritu de Cristo –el Espíritu de amor desinteresado y trabajo por otros–, crecerás y darás frutos. […] Tu fe se incrementará, tus convicciones se profundizarán, tu amor se perfeccionará” (ibíd., p. 47)

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Cómo entiendes las palabras de Pablo en Filipenses con respecto a la predicación de Cristo por envidia, contienda o ambición egoísta? ¿Cómo podemos asegurarnos de no ser culpables de hacer precisamente eso?
  2. ¿Cuál ha sido tu experiencia personal con la realidad de Dios y de su amor? Es decir, sobre la base de tus propias experiencias, ¿podrías predicar a otros con sinceridad y honestidad acerca de la bondad y el amor de Dios? ¿Cuál sería tu testimonio?
  3. ¿Cuál ha sido tu experiencia en cuanto a esperar en el Señor, y qué te ha enseñado sobre la confianza en él y sobre la fe en general?

COMENTARIO DEL VIDEO

La cruz de Cristo se levantó alrededor de las 9 de la mañana o la hora tercera. A la hora sexta es decir al mediodía o las 12 PM, comenzaron las tinieblas que se extendieron hasta la hora novena o las tres de la tarde.

Esta obscuridad no pudo ser un eclipse, por dos razones muy importantes:

1-En la época del año en que se celebraba la pascua, la luna estaba llena. Cuando la luna se encuentra llena, está completamente opuesta al sol, es decir el sol está en un extremo, la tierra está en el centro y la luna está en el otro extremo opuesto al sol, y partiendo de allí, es imposible que haya un eclipse.

2-El segundo asunto importante que hay que recordar es que un eclipse dura aproximadamente solo un cuarto de hora, entre 12 a 15 minutos. La obscuridad que afectó a la tierra en esta ocasión duró 3 horas, y ésta es la razón más convincente para descartar que en la crucifixión de Cristo, fue un eclipse el que produjo la obscuridad.

Lo único que pudo causar la obscuridad fue el poder de Dios, dando testimonio de la grandeza del que estaba sufriendo, los elementos de la naturaleza simpatizaron con los dolores de su Creador.

El versículo 45 dice: «45 Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.» En griego el versículo se escribe así: Ἀπὸ δὲ ἕκτης ὥρας σκότος ἐγένετο ἐπὶ πᾶσαν τὴν γῆν ἕως ὥρας ἐνάτης.

La primera palabra subrayada es la palabra griega «πᾶσαν»    que se pronuncia “PASÁN” esta palabra significa “TODO” cuando se usa esta palabra, se usa para denotar plenitud, totalidad, algo completo.

La segunda palabra griega subrayada que es «γῆν» que se pronuncia “GEN” y es la palabra “Tierra” Hay 78 textos en la Biblia, donde encontramos la palabra γῆν y uno de ellos es en Lucas 16: 17 que dice: 17 Pero más fácilmente pasarán el cielo y la tierra, a que deje de cumplirse una sola letra de la ley.

Si unimos las dos palabras griegas “pasan” y “gen” llegamos a la conclusión que la obscuridad que afectó la tierra durante las últimas tres horas de la crucifixión de Cristo fue a nivel mundial y no solamente regional. Hay muchos que creen que esa obscuridad solo afectó al lugar donde estaba muriendo Cristo, es decir solo a Jerusalén y sus alrededores.

De este obscurecimiento también hay registro en el mundo gentil. El astrónomo romano Flegon, registró que, en el año 14 del reinado de Tiberio, (que fue el mismo año que crucificaron a Jesús) hubo un fenómeno en el cielo, él dijo: “El más grande eclipse que se haya sabido en la historia ha pasado ahora en la tierra, el día se tornó en noche, de tal manera que las estrellas del cielo aparecieron de nuevo”

Los egipcios también registraron este suceso, Dionisio el európago dijo: “O la divinidad está en sufrimiento, o la base del mundo se está disolviendo”

Amos 8 dice; «9En aquel día -afirma el Señor omnipotente-, haré que el sol se ponga al mediodía, y que en pleno día la tierra se oscurezca.»  Esta es otra profecía más, que se cumplió en el día que agonizaba el Hijo de Dios.»

La muerte de Cristo fue una muerte real: según los cálculos de la historia para ese tiempo había alrededor de millón y medio de habitantes en la región, que de una manera u otra fueron testigos de la muerte de Jesús.

El entierro o sepultura de Cristo también fue real: El sepultar a un criminal, especialmente uno que había muerto en la cruz, era un privilegio y permiso muy difícil de conseguir de parte de las autoridades de ese tiempo. Jesucristo fue sepultado en una tumba nueva y una tumba de que le pertenecía a un rico, como lo decía la profecía. Esto se hizo para multiplicar la cantidad de testigos que darían fe de la resurrección de Cristo.

La resurrección de Cristo fue un suceso real: El acto de que la tumba de Cristo está vacía, es porque su resurrección fue un suceso real.

La resurrección de Cristo fue todo un festival de alegría: Ese ha sido el día más glorioso, esa ha sido la victoria más gloriosa, esa ha sido la fe más gloriosa, y esa ha sido la esperanza más gloriosa.

¿Cómo la tumba de Cristo vino a estar vacía? Hay solamente dos teorías: La primera teoría de acuerdo a los que gobernaban es esos días dice: que el cuerpo de Cristo fue robado.

La segunda teoría que es la de los apóstoles dice: Que Jesús resucitó de entre los muertos.

Es evidente que los enemigos de Cristo no iban a robar el cuerpo de Cristo, pero tampoco los discípulos. ¿Cómo un puñado de hombres y que encima de todo estaban escondidos por causa del miedo, podían tener la osadía de enfrentarse a los militares romanos y cometer este delito?; ¿Cómo se podía robar un cuerpo en medio de una ciudad que estaba convulsionada por el suceso de la muerte de Cristo, y que, por esa época del año, la luna brilla en todo su esplendor en el cielo del medio oriente?  Es imposible de creer, la teoría de los apóstoles deja de ser una teoría y se convierte en una realidad.

También la persecución fue real: El testimonio que dieron los discípulos de la resurrección de Cristo fue tan real y poderosa, que despertó el celo de los dirigentes y desató la persecución en contra de una verdad contundente.

La Resurrección es una vindicación de todas las profecías que hablaban del carácter, vida, muerte y resurrección del Mesías.

La Resurrección es el sello de aceptación del sacrificio de Jesús y como consecuencia es el momento en que se confirma la esperanza de todo el mundo

La Resurrección es la garantía de nuestra propia resurrección, es una promesa de inmortalidad de parte del segundo Adán y su muerte para toda la raza humana

La Resurrección es un estímulo para todos nosotros. Cristo no está muerto, él está vivo, vivo para escuchar nuestros pedidos, Cristo está vivo para interceder por nosotros, vivo para darnos la salvación.

La Resurrección de Cristo destrona completamente el «materialismo”, deja en estado de coma al «panteísmo» y rompe los fundamentos en los cuales está asentado el «escepticismo»

El materialismo es la filosofía que sostiene que lo único que existe es lo material. El materialismo niega le existencia de las cosas espirituales y busca una explicación física para todos los fenómenos o milagros divinos que ocurren en esta tierra.

El Panteísmo es la filosofía que sostiene que la naturaleza, el universo y Dios es una misma cosa. En otras palabras, la suma de la naturaleza y el universo está representado por el término «DIOS” La palabra panteísmo es la composición de dos palabras griegas: PAN que significa «TODO»; y THEOS que significa «DIOS» esta frase unida dice: Dios es todo y todo es Dios.

El escepticismo es la filosofía que está basada en la duda. La persona que es escéptica es aquella que profesa duda en todo lo que se le dice o se le enseña; generalmente siempre están en contra o en desacuerdo con todas esas cosas que comúnmente son aceptadas como una verdad.

Cristo dejó en la tumba las especies con las cuales fue sepultado, el olor que quedó en la tumba no fue olor de muerte, sino olor de vida y victoria, dejó sus ropas con las cuales envolvieron su cuerpo, dejo el sudario con el cual su cabeza fue envuelta, dejo la tumba guardada por ángeles; ¿Qué más dejó Cristo en la tumba? dejó una tumba abierta, hermosas noticias para nosotros: ¡La casa de la muerte quedó sin puerta! Nuestro Sansón arranco las puertas de la tumba junto con sus fundamentos, y se llevó con él las llaves de la muerte y del sepulcro: 17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; Yo Soy el Primero y el Ultimo; 18 y el que vivo, y estuve muerto; más he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del sepulcro.(Apocalipsis 1) él tiene las llaves en su poder y pronto las usará y libertará a millones que aún se encuentran apresados por la tumba, pero que han muerto con la bendita esperanza de la resurrección.

Ningún evangelista narra el acto de la Resurrección.

¿Por qué los Cuatro mantuvieron una reticencia tan singular respecto de lo que habría sido irresistible para los creadores de «mitos»?

Porque no eran hacedores de mitos, sino testigos, y no tenían nada que decir sobre un acto que ningún hombre había visto.

Sin duda, la Resurrección tuvo lugar en las primeras horas del primer día de la semana. El Sol de Justicia salió antes del sol del Día de Pascua. Para Él era un día de verano, mientras que para el calendario terrestre no era más que primavera. Ese madrugar no tiene escenario a seguir.

El dolor y el amor tienen el sueño ligero, y el amanecer encontró a las valientes mujeres en camino. Nicodemo había atado especias al cuerpo, y el regalo de amor de estas mujeres era tan «inútil» y tan fragante como la caja de ungüentos de María.

Todo lo que el amor ofrece, el amor lo acoge con agrado, aunque Judas puede preguntar: «¿Para qué sirve este desperdicio?» Manos de ángeles habían quitado la piedra, no para permitir la salida de Jesús, porque Él había resucitado mientras estaba en su lugar, sino para permitir la entrada de los ‘testigos de la Resurrección’. Tan poco soñaron estas mujeres con tal cosa que la tumba vacía no provocó ningún destello de alegría, sino sólo perplejidad en sus miradas melancólicas. ‘¿Qué significa?’ fue su pensamiento. Ellos y todos los discípulos no esperaban menos de lo que esperaban una Resurrección, por lo tanto, su testimonio de ella es el más confiable.

Los discípulos no creyeron a las mujeres, pero Pedro , apresurado e impetuoso como era, quiso informarse con sus propios ojos sobre este enigmático estado de cosas.

Más bien, pero. muy temprano en la mañana ] Literalmente, al amanecer, es decir,en el crepúsculo más temprano de la mañana, ‘cuando aún estaba oscuro’ ( Juan 20:1 ),

aunque el sol comenzó a salir antes de que llegaran a la tumba ( Marco 16:2 ) . 

San Juan menciona sólo a María de Magdala ( Juan 20:1 );

San Mateo añade María, madre de Santiago ( Mateo 28,1 );

San Marcos añade Salomé ( Marco 16:1 );

y San Lucas Juana, Lucas 24:10 .

Es posible que hayan ido solos o en pequeños grupos, estando las Marías separadas de las demás.

No hay discrepancia en las diferentes narraciones, aunque, como era de esperar, son fragmentarias y parecen reflejar las variadas y tumultuosas emociones de aquellos que fueron los primeros en ver al Señor.

24:1-12 Vea el cariño y respeto que las mujeres le mostraron a Cristo, después de su muerte y sepultura. Observe su sorpresa cuando encontraron la piedra quitada y la tumba vacía. Los cristianos a menudo se quedan perplejos acerca de aquello con lo que deberían consolarse y animarse.

Prefieren encontrar a su Maestro con su ropa mortuoria, que a ángeles con sus vestiduras brillantes.

Los ángeles les aseguran que ha resucitado de entre los muertos; ha resucitado por su propio poder.

Estos ángeles del cielo no traen ningún evangelio nuevo, sino que recuerdan a las mujeres las palabras de Cristo y les enseñan cómo aplicarlas. Podemos sorprendernos de que estos discípulos, que creían que Jesús era el Hijo de Dios y el verdadero Mesías, a quienes tantas veces se les había dicho que debía morir, resucitar y luego entrar en su gloria, que lo habían visto más de una vez. resucitar a los muertos, pero debería ser tan atrasado como para creer que él mismo resucitó. Pero todos nuestros errores en religión surgen de la ignorancia o el olvido de las palabras que Cristo ha dicho.

Pedro ahora corrió hacia el sepulcro, quien recientemente había huido de su Maestro. Él estaba asombrado. Hay muchas cosas que nos desconciertan y desconciertan, que serían claras y provechosas si entendiéramos correctamente las palabras de Cristo.

Lucas 24:2-8 . Encontraron la piedra quitada. Su pregunta entre ellos, mientras iban, había sido: ¿Quién nos quitará la piedra? Esa dificultad, sin embargo, la encontraron superada, pero ¡ay! Cuando entraron, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús.

¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? — ¿Por qué vienes aquí con materiales para embalsamar a alguien que posee una vida inmortal?

Él no está aquí, sino que ha resucitado ; ha abandonado la tumba para no volver más a ella. Acordaos de cómo habló cuando aún estaba en Galilea.

Verso 11. – Y les parecieron vanas sus palabras, y no las creyeron. La total incredulidad de los amigos de Jesús cuando les trajeron estos informes de su resurrección es notable si se la contrasta con el temor evidente del Sanedrín de que algo grave sucediera después de que hubieran transcurrido tres días.

Los discípulos evidentemente estaban asombrados por la resurrección de su Maestro de entre los muertos. Los principales sacerdotes y los líderes judíos aparentemente se habrían sorprendido si no hubiera sucedido algo sorprendente

62 Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, 63 diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. 64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero. 65 Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis. 66 Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia. MATEO 27

La total sorpresa de los discípulos ante la Resurrección, que reconocen sinceramente en sus Evangelios, es una prueba no pequeña de la autenticidad de estos registros del evento. Lucas 24:11

Una de las diferencias entre los discípulos y Jesucristo era la manera en cómo realizaban su trabajo. Mientras los discípulos no cuidaban mucho del anonimato, Jesús era extremadamente cuidadoso de cuidar que todas sus obras y acciones se mantuvieran de una forma quieta, privada y muchas veces hasta secreta. Y aquí en el día de la resurrección Cristo nuevamente vuelve a obrar en una manera secreta, resucitando al amanecer del domingo.

Ningún mortal pudo contemplar cuando Cristo nuevamente se vistió del hermoso traje de la inmortalidad; solo poderosos ángeles estaban presente para presenciar una de las escenas más importantes e impresionantes en la historia de este mundo y del universo entero. Cristo consideró que para sus discípulos era suficiente que ellos pudieran contemplar la tumba vacía y los vestimentos de su muerte y el hermoso lugar donde la muerte perdió su poder para siempre.

Esta experiencia aconteció el primer día de esos cuarenta días que Jesús tomó para estar con sus discípulos antes de su ascensión, y probablemente el camino a Emaús, fue la aparición y conversación más larga entre Jesús y sus discípulos desde su resurrección hasta su ascensión.

El mismo Cristo era la conversación principal de los discípulos en ese viaje, el mismo Cristo era el expositor de sus propios sufrimientos, el mismo Cristo se había auto invitado para ese pequeño viaje, el mismo Cristo se había dado a reconocer a sus discípulos. No hay mejor amigo que Cristo, no hay mejor maestro que Cristo.

Los dos discípulos estaban perplejos y con el corazón adolorido por la muerte de Jesús, la fe de ellos había recibido un fuerte golpe y su moral estaba completamente baja. Ellos razonaban entre ellos, pero la razón de ellos era un instrumento demasiado débil como para darles consolación.  Muchas veces descubrimos que nuestras cualidades humanas nos ayudan muy poco cuando tenemos que lidiar con asuntos de sufrimiento, fe y salvación.

Los discípulos estaban transitando por uno de los caminos más interesantes y bellos como lo es el camino entre Jerusalén a Emaús. En ese camino se encontraban las tumbas de los jueces antiguos de Israel, también en ese camino se encontraba la antigua morada del profeta Samuel, las montañas de ese camino han sido uno de los lugares más escénicos de Israel.  Pero por hermoso que era ese lugar, no lograba borrar la escena de tristeza, de injusticia y de sangre que ese fin de semana había acontecido en Jerusalén. A pesar de que la naturaleza y toda su hermosura no podía suplir la ausencia de Jesús, Jesús iba caminando con ellos, Jesús había tomado la forma de un viajero común y corriente, así como anteriormente había tomado la forma de un hortelano, de un siervo y muchas veces toma la forma de un pordiosero presentándose a nosotros en nuestras vidas diarias.

Cristo no está lejos de aquellos que sufren en esta vida, nunca está lejos de aquellos que tienen ansias de él, nunca está lejos de aquellos que en sus corazones lloran y claman por justicia. ¡Cristo ha resucitado! y «…donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.» fue y es su promesa.  Él está con nosotros, está en las ciudades, en el campo, en las carreteras, en nuestras iglesias y reuniones, cuando viajamos él está con nosotros. Él está con nosotros y nos habla, aunque a veces no lo logremos reconocer, él está más cerca de nosotros de lo que nosotros creemos, porque él no está muerto; ¡Ha resucitado!

Cuando en nuestras horas negras, de tristeza y de desmayo nos toque transitar el camino a Emaús, Cristo se acercará a nosotros, nos acompañara en todo ese camino, hará que nuestro corazón arda, nos dará consuelo y al final del camino nos revelará su gloria.

ELECCION DE MATIAS

El Pentecostés es una fiesta judía cuyo origen se remonta al Sinaí.  Fue allí donde Dios promulgó las normas para esta festividad, que celebra y agradece al Creador por los primeros frutos de una cosecha; por eso es conocida como la fiesta de las primicias, o de los primeros frutos. Esta fiesta se ha celebrado en el mundo judío desde el Sinaí, hasta alcanzar los días en los cuales estamos viviendo.

Fue cincuenta días después de haber sido liberados de la esclavitud de Egipto, mientras los israelitas estaban acampando en las faldas del monte Sinaí, cuando se promulgaron las leyes, incluyendo la ley de la fiesta del Pentecostés.

También fue cincuenta días después que el mundo fue liberado totalmente del pecado, gracias a la muerte de Jesucristo en la cruz del Calvario, que la iglesia cristiana experimentó y celebró por primera vez el día del Pentecostés con significado espiritual en la Tierra.

Jesucristo estuvo cuarenta días con sus discípulos aquí en la Tierra después de su resurrección. A partir de entonces, el Cielo tomó diez días después de la ascensión del Salvador glorificado para que el Espíritu Santo se hiciera presente; esto se cumplió en el gran día del Pentecostés, de acuerdo con la promesa de Cristo de enviar al Consolador ¡Cuánta bendición para la Iglesia hoy! Alabamos al Señor por su infinita dación.

La fiesta del Pentecostés y la fiesta de la Pascua del mundo judío, estaban íntimamente entrelazadas.

La Pascua era la celebración de la liberación de la esclavitud de Egipto, pero no terminaba allí. Ser liberados y ser llevados a un desierto no era suficiente para el pueblo de Israel; ellos necesitaban ser conducidos a una tierra que fuera propia de ellos, a una tierra donde pudieran trabajarla y obtener los frutos de ese esfuerzo.

El Pentecostés era la fiesta que conmemoraba la promesa de Dios de una Canaán terrenal; eran los primeros frutos de su propia tierra. La celebraban año tras año, agradeciendo a Dios por la bendición de los primeros frutos de su propia tierra y de sus propias cosechas.

La pascua liberó a los judíos de la esclavitud de Egipto, la muerte de Cristo liberó al mundo de la esclavitud del pecado.  El día del Pentecostés judíos era la fiesta de agradecimiento de los primeros frutos, el día del Pentecostés de la iglesia apostólica fue la fiesta donde a través del poder del Espíritu Santo, se cosecharon los primeros frutos de la iglesia cristiana.

La idea principal del día del Pentecostés fue la convicción de los pecados; terminado el sermón de Pedro, quienes lo escucharon comenzaron a preguntar: “Varones hermanos, ¿qué haremos?”  La convicción de los pecados es la antesala de una vida reformada.

La descripción que hace Lucas del día del Pentecostés es una vislumbre del gran día que los redimidos tendremos cuando entremos a las mansiones eternas, de acuerdo con Apocalipsis 7: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos;”

Según los comentaristas bíblicos, la tierra ha tenido seis celebraciones o fiestas grandiosas en su historia:

1-La creación

2-El día que se anunció la redención del hombre caído

3-La navidad

4-La ascensión de Cristo

5-El Pentecostés, o la venida del Espíritu Santo

6-El día en que despareció la distinción de raza y religión y el evangelio se hizo accesible a todas las familias de la Tierra: «Dios no hace acepción de personas.” Dios abrió las puertas del reino de los cielos a todos.

Y falta la última fiesta, la más grandiosa, y que está por venir: la Segunda Venida de Cristo.

y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. (Hechos 2)

¿Por qué lenguas de fuego?

-El mensaje de Dios tenía que proclamarse al mundo entero mediante la comunicación oral del ser humano.

-Los apóstoles, que poco eran ignorantes, tiempo antes eran iletrados, ineptos para enseñar y convencer, se tornaron en todo lo contrario después de la unción del Espíritu Santo.

-La iglesia y la proclamación del mensaje de Cristo no tendrían que ser limitadas a una sola lengua; en vez de eso, el mensaje tenía que ser repartido y entregado a todas las naciones, lenguas e idiomas existentes bajo los cielos.

¿Fuego? El fuego, purifica, alumbra y calienta.  El fuego es el poder que permite que el evangelio pueda arder en la mente y el corazón de los humanos.

El Pentecostés puede considerarse el día en que nació la iglesia cristiana. Fue también un día de creación, donde el Espíritu Santo comenzó a poner en orden el gran caos espiritual que el pecado había causado en el mundo. Fue el día solemne y la apertura del reino de los cielos después del trabajo preparatorio de Cristo. Fue el día en que el Cielo rompió la fuente, cuyas aguas brotarían para la salud de las naciones. Por todo esto y más, podemos firmar audazmente que el día del Pentecostés fue el primer día de la iglesia cristiana en la Tierra.

El hombre ha perdido muchas de sus facultades mentales originales por causa del pecado. Es muy posible que, en cinco minutos, Adán podía aprender más de lo que nosotros aprendemos en cinco años.

Cuando sea sanada la herida con la cual el pecado cercenó nuestro cerebro, entonces el hombre tendrá capacidades intelectuales inimaginables, podrá aprender idiomas y otras ciencias con la misma capacidad que tenía Adán, antes de su caída.

El día del Pentecostés marca un nuevo nacimiento en el intelecto del hombre. Por la presencia del Espíritu Santo y su influencia en las mentes de los hombres, comienza un nuevo amanecer en las ciencias, la filosofía y las bellas artes en el mundo.

El cristianismo puso un nuevo espíritu en la sociedad y comenzó inmediatamente a ennoblecer el intelecto de la raza humana.

La poesía revivió bajo el cristianismo, las mejores pinturas del mundo son acerca de las escenas de Cristo en esta tierra.

Las mejores piezas de música clásica son dedicadas al Mesías que vino a sufrir y a salvar este mundo.

La arquitectura floreció y comenzó a reflejarse en hermosas, imponentes, intrincadas e impresionantes construcciones, edificios majestuosos y catedrales que podemos encontrar alrededor del mundo.

Las mejores esculturas del mundo tienen que ver con temas religiosos del mundo cristiano.

Las ciencias comenzaron a florecer. Por ejemplo, cuando Martin Lutero llegó a la conclusión de que el Sol de justicia (Jesucristo) es el centro de nuestra religión, despertó la idea en los estudiantes de astronomía de que el sol era el centro de nuestro Sistema Solar.

El reavivamiento del intelecto mundial coincide precisamente con el nacimiento de la iglesia cristiana y el comienzo de la obra del Espíritu Santo en este mundo.

El mismo Espíritu Santo que entregó la música, la literatura, las ciencias y las bellas artes al mundo judío para la construcción del tabernáculo, es el mismo Espíritu Santo que despierta y renueva el intelecto del hombre a partir del día de Pentecostés, para que el hombre embelleciera el evangelio a través de las obras maestras al óleo, a través de la composición y la poesía, a través de la música sacra, a través de la arquitectura y a través de la elocuencia en el altar.

Los sublimes temas del cristianismo despertaron la creatividad humana a partir del Pentecostés, en el primer siglo de la era cristiana. La lectura de la Biblia y sus elevadores temas, reanudada hacia el siglo XVI, repitieron la experiencia vivida al inicio de nuestra era. El descuido de escudriñar la Palabra de Dios durante la Edad Media estancó el desarrollo de la mente humana; pero se estimuló en gran manera cuando las Escrituras fueron puestas al alcance de las masas, en las lenguas europeas durante los siglos XVI y siguientes.

De acuerdo con la información obtenida del mundo judío, las lenguas originales que surgieron de la torre de Babel fueron setenta. También la historia secular ha llegado a reconocer 70 naciones originales que salieron de la torre de Babel, cuando Dios confundió las lenguas.

Interesantemente, Jesús manda una comisión compuesta por setenta hombres a predicar al mundo gentil.

Este número, de acuerdo con muchos teólogos, se interpreta como la señal de que el evangelio tendría que predicarse a todos los pueblos gentiles del mundo, representado por 70 naciones o lenguas, que tuvieron su origen desde la torre de Babel y que alcanzaran hasta los días finales del mundo.

De acuerdo con el estudio de los judíos, el ministro Mardoqueo, primo de la reina Esther, dominaba las setenta lenguas de la Tierra. Mardoqueo escuchó hablar en su idioma a Bigtán y Terés que eran de nacionalidad tarsia, y Mardoqueo comprendió la conspiración de ellos.

21En aquellos días, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, se enojaron Bigtán y Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, y procuraban poner mano en el rey Asuero. (Esther 2)

También los judíos tienen en sus libros de historia, el nombre de ciertos rabíes que dominaban los 70 idiomas de la tierra; entre ellos estaban R. Akiba, R. Joshua, R. Eliezer, quienes eran miembros del Sanedrín y también era jueces internacionales, que escuchaban los casos de cualquier parte del mundo sin necesidad de intérprete.

La historia también habla de Mitrades, quien era rey de Ponto y Bitinia, y tenía bajo su poder a 25 naciones. La historia afirma que Mitrades comprendía, escribía y leía los 25 idiomas a la perfección. Era uno de sus pasatiempos favoritos era caminar por las calles y conversar con los ciudadanos de cada nación, cada vez que los visitaba.

El día del Pentecostés comenzó con un gran milagro, como fue el don de lenguas. Los discípulos comenzaron a hablar idiomas extranjeros que nunca antes habían hablado; personas de quince naciones allí representadas, pudieron entender el mensaje en sus propios idiomas.

Los tres hebreos fueron lanzados al horno de fuego y sobrevivieron, y consideramos que eso es algo sobrenatural; pero posiblemente eso sea lo más natural del mundo, a raíz de las promesas divinas. El hombre no fue hecho para morir en ninguna circunstancia, antes que el pecado entrara a este mundo.

Cristo caminó sobre las aguas y eso se considera algo sobrenatural, pero posiblemente eso sea lo más natural. Las aguas no te anegarán, promete Dios en la Biblia.

Pablo sacudió sobre el fuego una serpiente que lo había mordido, y a eso nosotros llamamos un acto sobrenatural, pero posiblemente sea los más natural en el hombre. Lucas 10: 19 dice: “Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño.”

El día del Pentecostés comienza con algo sobrenatural, como es hablar en otros idiomas. Pero posiblemente eso sea lo más natural que el hombre pueda hacer.

El efecto del milagro de la torre de Babel fue neutralizado por el efecto del milagro del Pentecostés. La familia humana antes hablaba una sola lengua; por su pecado y por sus designios en contra de las leyes divinas, fue dividida no por regiones sino por idiomas o lenguas. El Espíritu Santo tiene en su poder, el antídoto que neutraliza la confusión de ese día en la torre de Babel, y esto es a través del maravilloso don de lenguas.

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. (Hechos 2)

El don de lenguas que se otorgó a los apóstoles de Cristo en el día del Pentecostés nos hace volar inmediatamente al tiempo antiguo de la Tierra, cuando la población humana tenía un solo idioma.  “Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.” (Génesis 11)

La construcción que el hombre había emprendido fue de tal magnitud que llamó la atención de Dios: “Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.  Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.  Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.” (Génesis 11)

El milagro de Dios en la torre de Babel tiene por lo menos dos dimensiones: la primera consiste en crear nuevos idiomas y la segunda consiste en esparcir a los constructores por toda la ancha faz de la Tierra.

Según el lenguaje que hablaban, cada banda de hombres abandonó el lugar donde habían iniciado a erigir la torre de Babel, y buscó algún lugar de la Tierra para asentar su campamento, poniendo barreras naturales como ríos, montañas, lagos, desiertos y mares entre las nuevas naciones nacientes. Ahora, en esta desolación que ellos mismos eligieron, comenzaron a forjarse y a desarrollarse las distintivas características nacionales de nuestros países modernos.

Pero en el día del Pentecostés, el Espíritu Santo comienza una obra de unión entre el hombre: “un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;  un Señor, una fe, un bautismo,  un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.”  (Efesios 4)

La misma esperanza anima a todos los hombres, la misma Palabra guía a todos los hombres, el mismo pan alimenta a todos los hombres, la misma providencia ayuda a todos los hombres, la misma sangre limpia a todos los hombres, la misma gracia sostiene a todos los hombres, todos estos atributos están bajo un solo Dios, el cual es sobre todos, por todos y en todos. Todo esto tuvo su principio en el día de Pentecostés cuando a través del don de lenguas se logró conquistar las barreras idiomáticas creadas en el día de Babel. De allí podemos afirmar que el Pentecostés desbabelizó al género humano.

El cristianismo ha llevado la delantera en el aprendizaje de los idiomas y dialectos del mundo.  Las escuelas, colegios, universidades y gobiernos han hecho muy poco en favor del aprendizaje de nuevos idiomas.

Al contrario del mundo secular, grandes esfuerzos han realizados los cristianos por recopilar, aprender, interpretar y conocer todos los idiomas y dialectos del mundo; todo esto tiene un solo fin: traducir la Biblia y propagar así el evangelio de Cristo.

Misioneros de todas partes del mundo se han movido con sus familias a nuevos países donde el idioma es diferente, con el fin de aprender ese idioma para lograr traducir la Biblia y muchos otros libros religiosos.

Las tribus bárbaras de la antigua Europa, el primer libro que tuvieron en sus manos para leer, fue las Sagradas Escritura. Y el milagro ocurrió, dejaron de ser bárbaros, cuando este libro llegó a sus manos y cambió su estilo de vida.

El don de lenguas ha combatido el pecado en todos los idiomas, sus negras y profundas huellas comenzaron a desaparecer, cuando el don de lenguas fue impartido por el Espíritu Santo a los cristianos del Pentecostés.

En nuestros días modernos el don de lenguas sigue siendo poderoso; vayamos a la Sociedad Bíblica Internacional y allí encontraremos no menos de 450 idiomas en los cuales la Biblia ya fue traducida completa, y más de 2,000 porciones.

Los discípulos empezaron con esta obra, y la iglesia la ha continuado, hasta quedar satisfechos de que todas las naciones han tenido la oportunidad de leer, comprender o escuchar la maravillosa Palabra de Dios en su propio idioma. ¡Alabado sea CRISTO!

Estas posiblemente sean las razones por las cuales en nuestros días no necesitamos el don de lengua, como un milagro del Espíritu Santo:

-La página impresa, lo que el milagro del don de lenguas consiguió en el día del Pentecostés, la imprenta lo ha conseguido a partir de los días de la Reforma religiosa del siglo XVI.

-Por la gran cantidad de obreros que tiene el cristianismo en nuestros días. En la iglesia primitiva sólo había unos cuantos predicadores para evangelizar al mundo entero, pero esto es diferente en nuestros días. El evangelio ya se propagó por todo el mundo gracias a los esfuerzos de miles y miles de misioneros. Ahora cada región y cada país del mundo tienen cristianos que pueden seguir adelantando la causa de la religión en su propio idioma. El milagro del don de lenguas ya cesó, por haber cumplido su misión. Ahora disfrutamos de los frutos de este milagro que comenzó en el día del Pentecostés. ¿Se da cuenta por qué se cree que el día del Pentecostés es una de las celebraciones más grandes de la tierra?

Expresarse con soltura en diferentes lenguas, es una de las destrezas más apreciadas en cualquier cultura de la Tierra.

Hay un contraste muy claro entre dos grupos que son expertos en lenguas: Uno de estos lo componen quienes reciben el regalo del Espíritu Santo y pueden hablar lenguas humanas, y también lenguas más exaltadas, como la lengua de los ángeles.

Pero hay otro grupo y son aquellos que nacen con la habilidad natural de dominar varias lenguas, gracias a un aprendizaje rápido.

Existen tres maneras que interpretan la manifestación del don de lenguas que menciona la Biblia. Una de esas maneras se encuentra en el libro de Hechos capítulo 2, y las otras dos maneras se encuentran en la primera carta a los Corintios, capítulos 13 y 14

La primera argumenta que el don de lenguas, bajo la influencia del Espíritu Santo, es la capacidad de hablar en otros idiomas.

Esta es la más aceptada de las tres formas del don de lenguas. Existe un consenso generalizado que el don de lenguas se refiere a idiomas extranjeros: «y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen»(Hechos 2: 4). Cada uno de los asistentes «…les oía hablar en su propia lengua» (Hechos 2: 6). Todo el libro de Hechos enfatiza el mismo pensamiento respecto al don de lenguas.

La comisión evangélica en Marcos 16:17 incluye la siguiente frase: «… en mi nombre hablarán nuevas lenguas», instrucción que seguramente se está refiriendo a idiomas extranjeros. Por lo tanto de acuerdo con el libro de Hechos, el don de lenguas es la capacidad otorgada por el Espíritu Santo para hablar otros idiomas.

La segunda sostiene que el don de lenguas es la habilidad de hablar el idioma de los ángeles. Esto se basa en el texto que encontramos en 1 Corintios 13:1 «Si yo hablase lenguas humanas o angélicas…» El don de lenguas angelical es un género del que muy poco sabemos, sabemos que ha existido o existe; porque este párrafo lo menciona.

Cabe la posibilidad que los profetas que recibían visitas angelicales de parte del cielo, como Daniel, Ezequiel y Juan, se les dotaba del don de lengua angelical para comprender con exactitud esos mensajes, esto es solo un pensamiento o una especulación, mía.

La tercera interpretación sostiene que, bajo la influencia del Espíritu Santo, el don de lenguas proporciona un lenguaje que se caracteriza por una expresión initeligible o incomprensible  “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.”  (1 Corintios 14:2).

Y es aquí precisamente, donde encontramos la dificultad de este tema:

En 1 Corintios 14: 2 “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.”

Lo desconcertante de este texto es que dice; “pues nadie le entiende”.  Entonces muchos llegan a concluir que hay dos maneras en que el don de lenguas se puede manifestar.  Una es hablar en otros idiomas existentes y conocidos; la otra es hablar en idiomas que nadie entiende.

En el mismo capítulo 14 de 1 Corintios, Pablo da instrucciones para aquellos que hablan el don de lenguas que no se entiende, algunas normas que se desprenden de la enseñanza bíblica son:

Evitar el desorden y la confusión en los servicios religiosos:

23 Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” (1 Corintios 14)

No puede haber más de una persona hablando al mismo tiempo:

27 Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno;…” (1 Corintios 4)

El acto de hablar en lengua desconocida no es para usarse en la iglesia, excepto si hay una persona que esté interpretando el mensaje de la lengua desconocida.

28 Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.” (1 Corintios 14)

Es mejor hablar palabras con entendimientos que rezar un idioma que no se conoce:

19 pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.” (1 Corintios 14)

El don de lenguas de Pablo era un don natural de aprendizaje rápido:

18 Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros” (1 Corintios 14)

Si los que asistimos a la iglesia, hablamos el mismo idioma, no hay necesidad del don de lenguas.

Hay ciertos grupos religiosos en nuestros días en los que “practican” el ininteligible o incomprensible don de lenguas.

Estas personas caen inmediatamente en varios errores teológicos, de acuerdo con las instrucciones paulinas:

1-Promueven el desorden y el caos en la iglesia

2-Es ocasión de crítica, de burla, de duda o de temor, por parte de los inconversos que por primera vez observan estas escenas

3-No hablan uno por uno, o por turno

4-Nadie interpreta lo que están hablando

6-No se entiende el mensaje que se intenta dar

¿Se repetirá el don de lenguas antes del retorno de CRISTO a la Tierra? Sí, el Espíritu de Profecía declara que, en los días del fuerte pregón, se repetirá el don de lenguas.

El fuerte pregón es el último mensaje de Dios para el mundo. Será la última y única oportunidad de salvación para quien lo escuche, una sola oportunidad de salvación nada más. ¿Por qué es una sola oportunidad para el inconverso? Porque Cristo ya está por venir, y la gracia esta por cerrarse.

En esos días, todos los que sean escogidos para dar este último mensaje al mundo, serán conducidos directamente e investidos con todo el poder del Espíritu Santo.

Este último mensaje estará impregnado de todo tipo de milagros, entre los cuales estará el don de lenguas. Si usted va caminando por las calles y el Espíritu Santo le ordena predicarle a un extranjero cuya lengua le es desconocida, usted irá y le predicará y el Espíritu Santo hará el milagro en los oídos de esta persona.

La obra del Espíritu Santo: para salvación, no para confusión.

¿Qué idioma se hablará en el cielo? No sabemos, solemos decir bromeando que será el castellano, pero en realidad no sabemos.

Lo que sí sabemos es que durante la eternidad aprenderemos cientos y por qué no decirlo, miles de idiomas, comenzando por los idiomas humanos, los idiomas angélicos, los idiomas de los demás planetas y los idiomas divinos.

Por el momento nuestra gratitud a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo por el bendito don de lenguas que le ha hecho tan gran beneficio al mundo. ¡Gracias, Espíritu Santo, ¡por tu ministerio entre nosotros!

EL SERMON DE PEDRO

El sermón de Pedro fue predicado unos pocos días después de la ascensión de Jesús al cielo. La mayoría de las personas que estaban presentes en ese lugar habían conocido a Jesús, sabían de sus enseñanzas, de sus milagros, de su vida, de su muerte y de su ascensión a los cielos. Por lo tanto, ahora sin la presencia de Jesús, esta primera reunión era una prueba de fuego para los nuevos dirigentes de la iglesia. ¿Cómo ellos manejarían su primer servicio religioso público, con tanta diversidad de razas e idiomas?

Los apóstoles nunca se habían enfrentado ellos solos a una audiencia de esa magnitud. Allí había personas de diferentes naciones, hablando en diferentes lenguajes.

Algunos estaban burlándose en idioma hebreo, diciendo que los apóstoles estaban borrachos; otro estaba preguntando en latín lo que estaba ocurriendo en ese lugar; otros estaban discutiendo en idioma griego y había otros que andaban merodeando y preguntándose en idioma arábigo el porqué de esa reunión. El lugar se había convertido en una verdadera «BABEL» con expresiones de sorpresa, duda y curiosidad.

En medio de esa caótica escena se encontraban los pobres pescadores: tenían que comenzar un servicio religioso en público, era su primer servicio religioso en público. La tarea era difícil, complicada y retadora.

Pero allí había un líder: un hombre que poseía carácter y que sabía tomar decisiones rápidas, un hombre que podía encausar la atención de los demás, un hombre de conocimiento y también de palabras. ¡Qué cambio tan profundo había experimentado el «misionero» Pedro después de negar a Jesús!

13 Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto. Hechos 2

Pedro se levantó entre los discípulos para reprender la burla y el error. Pedro no humilló al burlador; tampoco mostró enojo contra la burla. Calmada y amablemente dijo que eso no era verdad por dos razones: la primera porque era muy temprano para estar tomado o embriagado y la segunda era que la ocasión de santidad que estaba por acontecer en ese lugar no daba oportunidad para el vino; todo lo que allí sucedía o estaba por suceder era obra directa de la presencia del Espíritu Santo.

El sermón de Pedro no fue un gran sermón, no había en el sermón verdades teológicas profundas como los sermones de los puritanos, ni la muestra de un genio mental o espiritual.

El sermón carecía de pensamientos elaborados que echaran la mente a volar, no tenía revelaciones maravillosas como las de Isaías o Ezequiel, tampoco tenía poderosas frases como las que salían de los labios de Cicerón o Demóstenes.

El sermón de Pedro contenía palabras sencillas, pero llenas de poder. Fueron tan convincentes las palabras de ese sermón, que la pregunta que reinaba por los aires era; “Varones hermanos, ¿Qué haremos?

En verdad los sermones de Jesús, de Pablo y de Pedro carecían de cualidades artísticas, pero tenían algo totalmente diferente: esos sermones estaban sancionados por el Espíritu Santo y esto ayudaba a que se cumpliese la voluntad y los propósitos celestiales.

Los elementos poderosos en el sermón de Pedro eran:

1-Adaptación a las circunstancias: Era un evento muy asombroso el que estaba por acontecer, el sermón aplicaba lecciones prácticas. El sermón fue espontáneo, Pedro no tuvo tiempo para prepararlo.

2-El sermón de Pedro estaba basado ciento por ciento en las Escrituras. Los puntos más grandes del sermón eran bíblicos. El emplear la naturaleza, la ciencia, la historia, la experiencia y las ilustraciones son importantes en un sermón, pero no producen una convicción profunda como las que produce la Palabra Viva de Dios.

3-El sermón de Pedro tenía una fuerte condenación del pecado.

4-El sermón de Pedro tenía a Cristo en el principio, a Cristo en el medio y a Cristo en el final.

5-El sermón de Pedro, que era Cristo-céntrico, tenía la presencia del Espíritu Santo

Quienes deseamos predicar, tenemos que seguir un orden de cosas:

-Pedir el don del Espíritu Santo

-Llevar una vida de oración y obediencia, dos elementos necesarios que abren las puertas de la santidad.

-Estudiar a profundidad la Palabra de Dios

-Tener consistencia en la vida espiritual: no se trata de buscar santidad sólo cuando vamos a participar en la iglesia.

La santidad tiene que ser compañera diaria de todos los que desean predicar, ya que la predicación tiene dos lados: Por precepto y, por ejemplo.

Hechos 2:37, 38

37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

El verbo “compungir” νύσσω  (niuso o nuso) aparece solamente esta vez en todo el Nuevo Testamento y expresa la idea de una emoción muy dolorosa y punzante. En el libro de Romanos 11: 8 aparece otra palabra que posiblemente es un derivado de esta, y es la palabra “estupor” La palabra estupor expresa la idea de un lapso de inconciencia o mareo, que ocurre inmediatamente después de haber experimentado un fuerte dolor. De todas maneras, las dos voces, tanto compungir como estupor, se refieren al efecto físico que produce una emoción espiritual trascendente y profunda.

El sermón de Pedro estuvo acompañado por el poder del Espíritu Santo. Miles fueron traídos a la obediencia de la fe, como resultado de un solo sermón. Las palabras de Pedro, o los milagros que allí se efectuaron, hubieran sido incapaces de producir un dolor físico como resultado del arrepentimiento; ese fenómeno o milagro de compungir, solamente logra efectuarlo la presencia del Espíritu Santo. En otras palabras, el arrepentimiento está profundamente vinculado con la acción del Espíritu Santo, como productor de este.

El sermón del arrepentimiento y la remisión de los pecados es un sermón que se ha venido predicando desde los tiempos apostólicos hasta nuestros días. Aún en nuestros días, el Espíritu Santo continúa bendiciendo los corazones de quienes deciden creer exactamente, de la misma manera en que lo hizo en los días de los apóstoles. El Espíritu Santo es Dios, y Dios nunca cambia.

El gran predicador George Whitefield estaba predicando en la ciudad de Exeter, Inglaterra. Allí también se hizo presente un hombre, que llevaba sus bolsillos llenos de piedras para lanzárselas al predicador. El hombre comenzó a escuchar el sermón con paciencia, y en un momento determinado sacó de sus bolsas la primera piedra para lanzarla al predicador. El sermón era impresionante, y mientras el hombre escuchaba el sermón, la Palabra de Dios tocó su corazón y la piedra que tenía en su mano lista para lanzarla, se le cayó al suelo. Después del sermón, el hombre se acercó al ministro Whitefield y le dijo: “Señor, yo vine con la idea de romperte la cabeza de una pedrada, pero resultó ser que Dios rompió mi corazón con su palabra.” La historia concluye que ese hombre fue bautizado y llegó a ser uno de los más bellos ornamentos del evangelio en su época.

Cierta vez un hombre inconverso junto con su esposa, decidieron comenzar a leer la Biblia, y para ello dedicaron una hora diaria. Después de unos días de leer la Biblia, el hombre se detuvo en medio de la lectura y dijo a su esposa: “Si este libro es verdadero, entonces nosotros estamos equivocados.»   Los días de lectura continuaron y mientras avanzaban en la Biblia, cierto día el hombre suspendió de nuevo la lectura y dijo a su esposa: “Si este libro es verdadero, entonces estamos perdidos.” Lleno de ansiedad siguió la lectura de la Biblia por varias semanas, hasta que cierto día volvió a parar en medio de su lectura y con una voz llena de alegría el hombre dijo a su esposa: “si este libro es verdadero, entonces hemos sido salvados por Cristo.” Cuenta la historia que unas semana más tarde, un misionero tocó a la puerta de esta pareja, les impartió el mensaje y llegaron a ser miembros de la gran iglesia cristiana. La convicción de los pecados que efectúa el Santo Espíritu es instantánea.

El trabajo de la conversión tiene por lo menos cuatro pasos:

-Argumentación: sucede cuando la persona llega a estar consciente de su verdadera situación, iluminada por la verdad

-Convicción: “37 Al oír esto, se compungieron de corazón…”  (Hechos 2)

-Indagación: “Varones hermanos ¿Qué haremos?” Esto mismo preguntó Pablo y también el carcelero de Filipo

-Consuelo: El pecador recibe el perdón de sus pecados, y el Espíritu Santo alimenta, vigoriza, enternece y conforta; trae paz y consuelo a su vida.

38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; (Hechos 2)

Cierto hombre fue llevado a juicio por un serio crimen cometido; si lo encontraban culpable, su sentencia sería la muerte.

Los testigos desfilaron en el juicio uno por uno, testificaron en su contra, y allí estaba el hombre escuchando una por una todas las acusaciones, mientras se mantenía en completa calma, inamovible, casi indiferente al juicio que se le estaba celebrando. El juez y todas las personas presentes estaban sorprendidas de ver el comportamiento del hombre, se preguntaban cómo podía el acusado mantener una calma tal, ante tan difícil circunstancia.

Después de escuchar a todos los testigos, inmediatamente continuó al veredicto del juez al hombre, y no tardó mucho en escuchar su veredicto de culpable. Mientras el juez leía el veredicto al acusado, le hizo saber de su sorpresa al notar la manera en que enfrentaba la muerte, con calma y serenidad.

Cuando el juez terminó con su veredicto y con su sentencia de muerte, el acusado sacó de su bolsillo un documento y en ese mismo momento salió por la puerta de la corte completamente libre, sin culpa, ni condena.

El documento que el hombre mantenía en sus bolsillos era lo que le daba esa seguridad y esa calma plena durante su juicio.  El rey de la nación había instruido a este hombre a pasar por todo el juicio que se le hiciera, y que sacara la carta de perdón que él le había otorgado, solamente después de escuchar su sentencia de muerte en labios del juez.

Esto es precisamente lo que a nosotros los cristianos nos hace estar felices, calmados y quietos en el día del juicio de la tierra. Tenemos una carta de perdón de parte del Rey del universo, la cual está sellada con la sangre preciosa de su Hijo. La carta dice en letras escritas con sangre: “Se arrepintió y se bautizó en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados.”

El rol del Espíritu Santo en este fenómeno salvífico es doble:

-Nos hace sentir nuestra necesidad de buscar y recibir esa gracia de salvación

-Sirve como canal que conduce los ríos de gracia salvadora, directamente del cielo a nuestra vida.

Lección N° 5: Excusas para eludir la misión

“Después oí la voz del Señor, que dijo: ‘¿A quién enviaré? ¿Quién irá de nuestra parte?’ Entonces respondí: ‘Aquí estoy, envíame a mí’ ” (Isa. 6:8).
No todos los que fueron llamados a la misión fueron tan obedientes como Abraham. Jonás es un ejemplo (lee Jon. 1-4). Dios llamó a Jonás para que pregonara contra Nínive, la capital de Asiria. Esta ciudad, situada en la actual Irak, estaba a novecientos kilómetros de Jerusalén, una distancia considerable. Jonás no solo se negó a ir, sino además huyó en dirección contraria, hacia Tarsis, ahora el sur de España. Navegar los tres mil doscientos kilómetros del viaje le habría llevado al menos un mes, dependiendo del tiempo. Como no quería enfrentarse al rey de Asiria, Jonás aprovechó el mes que le habría llevado llegar a Nínive para alejarse de él. ¿Por qué él, un hombre de Dios, habría hecho eso?

Para el sábado 4 de noviembre de 2.023

Sábado 28 de octubre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Jonás 1-4; Nahum 1:1; 2 Reyes 17:5, 6; Salmo 24:1; Santiago 1:27; Isaías 6:1-8.

PARA MEMORIZAR:

 “Después oí la voz del Señor, que dijo: ‘¿A quién enviaré? ¿Quién irá de nuestra parte?’ Entonces respondí: ‘Aquí estoy, envíame a mí’ ” (Isa. 6:8).

No todos los que fueron llamados a la misión fueron tan obedientes como Abraham. Jonás es un ejemplo (lee Jon. 1-4). Dios llamó a Jonás para que pregonara contra Nínive, la capital de Asiria. Esta ciudad, situada en la actual Irak, estaba a novecientos kilómetros de Jerusalén, una distancia considerable. Jonás no solo se negó a ir, sino además huyó en dirección contraria, hacia Tarsis, ahora el sur de España. Navegar los tres mil doscientos kilómetros del viaje le habría llevado al menos un mes, dependiendo del tiempo. Como no quería enfrentarse al rey de Asiria, Jonás aprovechó el mes que le habría llevado llegar a Nínive para alejarse de él. ¿Por qué él, un hombre de Dios, habría hecho eso?

Los ninivitas eran notoriamente malvados, un pueblo conocido por su perversidad y crueldad que ya había atacado a Israel y Judá. Sin embargo, Dios llamó a Jonás para que fuera a Nínive y predicara contra su gran maldad (Jon. 1:2). La expresión literaria aquí es muy similar a la que Dios utilizó con Abraham respecto de Sodoma y Gomorra en Génesis 18:20 y 21. Sin embargo, como veremos, Jonás no era Abraham. ¿Qué podemos aprender de la actitud de Jonás de poner excusas para no cumplir con la misión?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

A pesar de lo impía que Nínive había llegado a ser, no estaba completamente entregada al mal. El que «vio a todos los hijos de los hombres» (Salmo 33: 13) y cuyos «ojos vieron todo lo preciado» (Job 28:10) percibió que en aquella ciudad muchos procuraban algo mejor y superior, y que si se les concedía oportunidad de conocer al Dios viviente, renunciarían a sus malas acciones y le adorarían. De manera que en su sabiduría Dios se les reveló en forma inequívoca, para inducirlos, si era posible, a arrepentirse.

El instrumento escogido para esta obra fue\el profeta Jonás, hijo de Amitai. El Señor le dijo: «Levántate, y ve a Nínive, ciudad grande, y pregona contra ella; porque su maldad ha subido delante de mí». Jonás 1:1, 2.

Mientras el profeta pensaba en las dificultades e imposibilidades aparentes de lo que se le había encargado, se sintió tentado a poner en duda la prudencia del llamamiento. Desde un punto de vista humano, parecía que nada pudiera ganarse proclamando un mensaje tal en aquella ciudad orgullosa. Se olvidó por el momento de que el Dios a quien servía era omnisciente y omnipotente. Mientras vacilaba y seguía dudando, Satanás le abrumó de desaliento. El profeta fue dominado por un gran temor, y «se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis.» Fue a Jope, encontró allí un barco a punto de zarpar y «pagando su pasaje entró en él, para irse con ellos». Vers. 3 (Profetas y reyes, pp. 198, 199).

Cuando en lo antiguo Dios daba luz a su pueblo, no obraba exclusivamente por una sola categoría de individuos. Daniel era príncipe de Judá. Isaías era también de estirpe real. David y Amós eran pastores de ganado; Zacarías era un cautivo vuelto de Babilonia; Eliseo era labrador. El Señor suscitaba como representantes suyos a profetas y príncipes, nobles y plebeyos, y les enseñaba las verdades que debían transmitir al mundo.

A todo aquel que llega a ser partícipe de su gracia, el Señor le señala una obra que hacer en favor de los demás. Cada cual ha de ocupar su puesto, diciendo: «Heme aquí, envíame a mí.» Isaías 6:8. Al ministro de la Palabra, al enfermero misionero, al médico creyente, al simple cristiano, sea negociante o agricultor, profesional o mecánico, a todos incumbe la responsabilidad. Es tarea nuestra revelar a los hombres el evangelio de su salvación. Toda empresa en que nos empeñemos debe servirnos de medio para dicho fin.

Los que emprendan la obra que les fue señalada no solo serán fuente de bendición para otros, sino que ellos mismos serán bendecidos. El sentido del deber cumplido influirá de modo reflejo en sus almas. El desalentado olvidará su desaliento, el débil se volverá fuerte, el ignorante, inteligente, y todos encontrarán ayuda segura en Aquel que los llamó (El ministerio de curación, p. 106, 107).


Domingo 29 de octubre

NUESTRAS EXCUSAS: MIEDO

Lee Nahum 1:1; 3:1 al 4; 2 Reyes 17:5 y 6; y 19:32 al 37. ¿Qué revelan estos versículos sobre Nínive y la relación entre Asiria e Israel? ¿Cómo podría haber influido esta relación en la decisión de Jonás de ir a Tarsis?

Nahum 1:1

1 Profecía sobre Nínive. Libro de la visión de Nahum de Elcos.

Nahum 3:1-4

1 ¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje! Chasquido de látigo, y fragor de ruedas, caballo atropellador, y carro que salta; jinete enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor de lanza; y multitud de muertos, y multitud de cadáveres; cadáveres sin fin, y en sus cadáveres tropezarán, a causa de la multitud de las fornicaciones de la ramera de hermosa gracia, maestra en hechizos, que seduce a las naciones con sus fornicaciones, y a los pueblos con sus hechizos.

2 Reyes 17:5-6

Y el rey de Asiria invadió todo el país, y sitió a Samaria, y estuvo sobre ella tres años. En el año nueve de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria, y llevó a Israel cautivo a Asiria, y los puso en Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos.

2 Reyes 19:32-37

32 Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella; ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte. 33 Por el mismo camino que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová. 34 Porque yo ampararé esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo. 35 Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová, y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. 36 Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, y volvió a Nínive, donde se quedó. 37 Y aconteció que mientras él adoraba en el templo de Nisroc su dios, Adramelec y Sarezer sus hijos lo hirieron a espada, y huyeron a tierra de Ararat. Y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo.

Una de las razones por las que Jonás no quería ir a Nínive era el miedo. Los asirios eran un enemigo temible, y Nínive era la capital del reino.

“Entre las ciudades del mundo antiguo, mientras Israel estaba dividido, una de las mayores era Nínive, capital del reino asirio. […] En el tiempo de su prosperidad temporal, Nínive era un centro de crímenes e impiedad. La Inspiración la ha caracterizado como ‘ciudad sanguinaria […] llena de mentira y de rapiña’. En lenguaje figurado, el profeta Nahum comparó a los ninivitas con un león cruel y devorador, al que preguntó: ‘¿Sobre quién no pasó continuamente tu maldad?’ (Nah. 3:1, 19)” (Elena de White, Profetas y reyes, p. 198).

Nínive era una ciudad magnífica. Los historiadores nos dicen que Senaquerib expandió considerablemente la ciudad, incluyendo la construcción del enorme palacio del suroeste, que medía 503 metros por 242 metros y constaba de al menos 80 habitaciones. También construyó 18 canales para transportar agua a la ciudad desde una distancia de 65 kilómetros. El tamaño por sí solo habría sido intimidatorio.

Pero los asirios también eran despiadados. En su relato de la conquista de Babilonia, Senaquerib se jactaba de haber llenado las calles con los cadáveres de sus habitantes, jóvenes y viejos, y los grabados en relieve encontrados durante las excavaciones muestran escenas de soldados empalando a sus víctimas. No era gente con la que uno quisiera cruzarse; no eran reacios a emplear la violencia, y eran particularmente crueles con aquellos que no les caían bien. Por cierto, con solo pensar que debía caminar entre las masas de gente de Nínive, Jonás debió de haber temblado de miedo.

A pesar de todo esto, a menudo leemos la historia de Jonás con desaprobación, porque él permitió que el miedo se interpusiera en el cumplimiento de las instrucciones de Dios. De lo que no nos damos cuenta es que nosotros podemos hacer lo mismo; es decir, dejarnos controlar por nuestros miedos en lugar de ser guiados por Dios.

Piensa en alguna ocasión en la que hayas sentido que Dios te ordenaba hacer algo que tú, por miedo, no querías realizar. ¿Qué lecciones aprendiste de esa experiencia?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Más personas de lo que pensamos están anhelando hallar el camino a Cristo. Aquellos que predican el último mensaje de misericordia deben tener presente que Cristo ha de ser ensalzado como refugio del pecador. Algunos predicadores creen que no es necesario predicar el arrepentimiento y la fe; toman por concedido que sus oyentes conocen el evangelio, y que deben presentarse cosas diferentes a fin de conservar su atención. Pero muchos hay que están en triste ignorancia acerca del plan de salvación; necesitan más instrucción acerca de este tema de suma importancia que en cuanto a cualquier otro.

Los discursos teóricos son esenciales, a fin de que la gente pueda ver la cadena de verdad, que, eslabón tras eslabón, se une para formar un todo perfecto; pero ningún discurso debe predicarse jamás sin presentar a Cristo, y a él crucificado, como fundamento del evangelio (El evangelismo, p. 139).

En las horas más sombrías, en las circunstancias más amedrentadoras, el creyente puede afirmar su alma en la fuente de toda luz y poder. Día tras día, por la fe en Dios, puede renovar su esperanza y valor. «El justo en su fe vivirá.» Al servir a Dios, no hay por qué experimentar abatimiento, vacilación o temor. El Señor hará más que cumplir las más altas expectativas de aquellos que ponen su confianza en él. Les dará la sabiduría que exigen sus variadas necesidades (Profetas y reyes, p. 285).

Mucho depende de la actividad incesante de los que son fieles y leales; y por esta razón Satanás hace cuanto puede para impedir que el propósito divino sea realizado mediante los obedientes. Induce a algunos a olvidar su alta y santa misión y a hallar satisfacción en los placeres de esta vida. Los mueve a buscar la comodidad, o a dejar los lugares donde podrían ser una potencia para el bien y a preferir los que les ofrezcan mayores ventajas mundanales. A otros los induce a huir de su deber, desalentados por la oposición o la persecución. Pero todos los tales son considerados por el Cielo con la más tierna compasión. A todo hijo de Dios cuya voz el enemigo de las almas ha logrado silenciar, se le dirige la pregunta: «¿Qué haces aquí?» Te ordené que fueses a todo el mundo y predicases el evangelio, a fin de preparar a un pueblo para el día de Dios. ¿Por qué estás aquí? ¿Quién te envió?…

Los que comprendan, siquiera en un grado limitado, lo que la redención significa para ellos y sus semejantes, entenderán en cierta medida las vastas necesidades de la humanidad. Sus corazones serán movidos a compasión al ver la indigencia moral y espiritual de millares que están bajo la sombra de una condenación terrible, en comparación con la cual los sufrimientos físicos resultan insignificantes (Profetas y reyes, pp. 126, 127).


Lunes 30 de octubre

NUESTRAS EXCUSAS: CONCEPTOS FALSOS

Cuando llegó la tormenta, Jonás asumió su culpa (Jon. 1:1–12). Su actitud revela algo con respecto al tipo de cosmovisión y al concepto de Dios o “dioses” que muchos tenían en ese entonces. Si bien creían que había varios dioses que gobernaban en sus diversas tierras, el mar se consideraba el reino caótico de los demonios. En la cosmovisión de los marineros, se requería un sacrificio para apaciguar su ira. Aunque Jonás era hebreo, es muy posible que tuviera una cosmovisión influenciada por las creencias tradicionales de su época.

Lee Jonás 2:1 al 3, y 7 al 10. ¿Qué revelan estos versículos acerca de cómo Jonás comenzó a comprender la providencia de Dios?

Jonás 2:1-3 y 7-10

1 Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; Desde el seno del Seol clamé, Y mi voz oíste. Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, Y me rodeó la corriente; Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.

Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. Los que siguen vanidades ilusorias, Su misericordia abandonan. Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; Pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. 10 Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.

Aunque Jonás huía del territorio donde el pueblo afirmaba que Jehová era su Dios, aprendió (por las malas) que incluso cuando viajara a culturas extranjeras Jehová continuaba siendo soberano. El viento y las olas pertenecían a Dios; los seres marinos, también. “Del Señor es la tierra y su plenitud” (Sal. 24:1). El corazón de Jonás se volvió hacia el Soberano de la tierra y el mar y, por lo tanto, confesó y fue salvo.

Nosotros también podemos tener conceptos errados acerca de Dios y de lo que él espera de nosotros. Un malentendido común es que Dios desea que nos enfoquemos en nuestra propia salvación y nos alejemos de la maldad del mundo que nos rodea. Aunque se nos instruye que nos mantengamos “sin mancha de este mundo” (Sant. 1:27), nuestro énfasis debe estar en cómo podemos llevar las bendiciones y la esperanza de Dios a los que las necesitan.

Otro malentendido que nos impide aceptar el llamado de Dios a la misión es creer que el éxito depende de nosotros mismos. Nosotros no podemos salvar a un alma, así como Jonás tampoco podía salvar a Nínive. Podemos asumir una mentalidad de “salvador” con respecto a la misión. Nuestro llamado no es a obrar la salvación sino a cooperar con Dios en su obra salvífica. Damos testimonio al alabar a Dios por las formas específicas en que nos está transformando, pero solo Dios puede atraer a las personas hacia él. Podemos plantar semillas de verdad, pero solo Dios puede convertir el corazón. A menudo, confundimos nuestro rol con el de Dios, lo que es suficiente para que alguien encuentre una excusa para no testificar. Sí, Dios usó a Jonás, pero solo Dios, no Jonás, transformó a Nínive.

Ganar almas es difícil, demasiado difícil para que los seres humanos lo hagan solos. ¿Cómo podemos aprender a permitir que Dios gane almas, pero por medio de nosotros y de nuestra vida y testimonio?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Si, cuando recibió el llamamiento, Jonás se hubiese detenido a considerarlo con calma, podría haber comprendido cuán insensato sería cualquier esfuerzo de su parte para escapar a la responsabilidad puesta sobre él. Pero no se le dejó continuar mucho tiempo en su huida insensata. «Mas Jehová hizo levantar un gran viento en la mar, e hízose una tan grande tempestad en la mar, que pensóse se rompería la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno llamaba a su dios: y echaron a la mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Jonás empero se había bajado a los lados del buque, y se había echado a dormir». Jonás 1:4, 5 (Profetas y reyes, p. 199).

Afirmen sus corazones en la certeza de que Dios conoce todas las pruebas y dificultades que encontrarán en la lucha contra el mal; pues Dios es deshonrado cuando alguien minimiza su poder hablando de incredulidad.

Este mundo es el gran campo de labor de Dios; él ha comprado con la sangre de su unigénito Hijo a todos los que moran en él, y tiene la intención de que su mensaje de misericordia se difunda en todas partes. Los que han recibido esta misión serán probados, pero siempre deberán recordar que Dios está cerca para fortalecerlos y sostenerlos. Él no nos pide que dependamos de ninguna caña cascada. No debemos esperar ayuda humana. Lejos esté de nosotros poner al hombre donde debe estar Dios… El Señor Jehová es «la fortaleza de los siglos» (Reflejemos a Jesús, p. 344).

Cuando Dios prepara el camino para la realización de cierta obra, y da seguridad de éxito, el instrumento escogido debe hacer cuanto está en su poder para obtener el resultado prometido. Se le dará éxito en proporción al entusiasmo y la perseverancia con que haga la obra. Dios puede realizar milagros para su pueblo tan solo si este desempeña su parte con energía incansable. Llama a su obra hombres de devoción y de valor moral, que sientan un amor ardiente por las almas y un celo inquebrantable. Los tales no hallarán ninguna tarea demasiado ardua, ninguna perspectiva demasiado desesperada; y seguirán trabajando indómitos hasta que la derrota aparente se trueque en gloriosa victoria.

Ni siquiera las murallas de las cárceles ni la hoguera del mártir los desviarán de su propósito de trabajar juntamente con Dios para la edificación de su reino (Profetas y reyes, p. 196).

Los que tuvieron más éxito en la obra de ganar almas fueron hombres y mujeres que no se enorgullecían de su Capacidad, sino que con humildad y fe trataban de ayudar a los que los rodeaban Jesús hizo esta misma obra. El se acercaba a aquellos a quienes deseaba alcanzar. ¡Cuán a menudo, con unos pocos reunidos en derredor suyo, daba sus lecciones, y uno tras otro se detenían los transeúntes para escuchar, hasta que una gran muchedumbre oía con asombro y reverencia las palabras del Maestro enviado del cielo! (Obreros evangélicos, p. 203).


Martes 31 de octubre

NUESTRAS EXCUSAS: LA INCONVENIENCIA

La experiencia de Jonás en el vientre del gran pez (ver Jon. 2) fue una dramática muestra del amor y la misericordia de Dios, y la oración de Jonás revela que no llegó a captar el mensaje de amor de Dios. Pero el hecho de que hubiera tenido un encuentro increíble con Dios no significaba que sus antiguos hábitos de pensamiento o sus actitudes fuesen fáciles de cambiar, aunque fue a Nínive de todos modos.

Lee Jonás 3. ¿Cómo respondió la gente a la predicación de Jonás? ¿Qué lecciones de testificación se evidencian aquí?

Jonás 3

1 Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré. Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino. Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos? 10 Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.

Jonás dejó de lado sus sentimientos personales hacia los ninivitas, predicó lo que Dios le comunicó, y los resultados fueron asombrosos. Los ninivitas se arrepintieron. Sí, Jonás tuvo que pasar por muchas cosas, hacer lo que no quería hacer, pero cuando lo hizo, Dios fue glorificado.

Por ende, la misión de Dios se lleva adelante sobre los hombros de quienes están dispuestos a sacrificarse, aunque sea a regañadientes. Nuestros valores deben ceder el paso a la prioridad de Dios por los perdidos. Como Jonás, a veces albergamos prejuicios que nos impiden acercarnos a una persona o grupo.

Tener que enfrentarnos a nuestros prejuicios requiere humildad. La misión también requiere tiempo y energía emocional. Invertir en la vida de los demás y preocuparnos verdaderamente por ellos puede ser agotador. En una época en la que estamos estresados con nuestra vida y los problemas personales, ofrecer apoyo emocional puede parecer demasiado agotador.

Y, por último, participar de la misión a menudo exige que cambiemos nuestra forma de considerar el dinero y utilizarlo. Ya sea para ayudar a la gente, comprar publicaciones y materiales de evangelización, o pagar servicios para dedicar más tiempo a la obra misionera, hay gastos relacionados con la misión. La obra misionera, en cualquiera de sus formas, exige sacrificios.

Lo bueno es que, a pesar de las deficiencias de Jonás, Dios obró poderosamente para que los ninivitas se arrepintieran. Lamentablemente, Jonás no compartió la bendición del gozo celestial.

¿Qué sacrificio te pide Dios que hagas, o que estés dispuesto a hacer, para compartir su amor con otra persona? ¿Hasta qué punto confías en que él cumplirá su promesa de enriquecer tu vida mediante el sacrificio?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Toda alma que sea finalmente salvada, debe someter sus propios planes y avanzar por donde Jesús indica. El entendimiento debe ser sometido a Cristo para que lo limpie, lo refine y lo purifique. Eso siempre debe ocurrir cuando recibimos correctamente las enseñanzas de Cristo. ¡Oh, cuánto más íntimamente necesitamos conocerlo! Necesitamos conocer sus propósitos y cumplir su voluntad mientras decimos de todo corazón: «Señor, ¿qué quieres que yo haga?».

Debemos recordar siempre el hecho de que el tiempo es corto. La iniquidad abunda por todas partes. Los justos son como luces en el mundo. Por medio de ellos la gloria de Dios debe manifestarse a este (Cada día con Dios, p. 320).

Si estáis en comunión con Cristo, estimaréis a cada ser humano como él lo estima. Sentiréis hacia otros el mismo amor profundo que Cristo ha sentido por nosotros. Entonces podréis ganar y no ahuyentar, atraer y no repeler a aquellos por quienes él murió. Nadie podría haber sido llevado de vuelta a Dios si Cristo no hubiese hecho un esfuerzo personal por él; y mediante esa obra personal podemos rescatar las almas. Cuando veáis a los que van a la muerte, no descansaréis en completa indiferencia y tranquilidad. Cuanto mayor sea su pecado y más profunda su miseria, más fervientes y tiernos serán vuestros esfuerzos por curarlos. Comprenderéis la necesidad de los que sufren, los que han pecado contra Dios y están oprimidos por una carga de culpabilidad. Vuestro corazón sentirá simpatía por ellos, y les extenderéis una mano ayudadora. Los llevaréis a Cristo en los brazos de vuestra fe y amor. Velaréis sobre ellos y los animaréis, y vuestra simpatía y confianza hará que les sea difícil perder su constancia.

Todos los ángeles del cielo están dispuestos a cooperar en esta obra. Todos los recursos del cielo están a disposición de los que tratan de salvar a los perdidos. Los ángeles os ayudarán a llegar hasta los más descuidados y endurecidos. Y cuando uno se vuelve a Dios, se alegra todo el cielo; los serafines y los querubines tañen sus arpas de oro, y cantan alabanzas a Dios y al Cordero por su misericordia y bondad amante hacia los hijos de los hombres (Palabras de vida del gran Maestro, p. 155).

Cristo vino al mundo para sufrir y morir, a fin de que, por la fe en él y apropiándonos sus méritos, llegásemos a colaborar con Dios. El designio del Salvador era que una vez que él hubiese subido al cielo, para allí interceder en favor de los seres humanos, sus discípulos continuasen la obra emprendida por él. ¿No se preocuparán los hombres por dar el mensaje a los que moran en tinieblas? Hay quienes están listos para ir hasta los extremos de la tierra, a llevar a los hombres la luz de la verdad; pero Dios quiere que toda alma que conozca la verdad se esfuerce por infundir a otros el amor a la verdad. ¿Cómo podremos ser estimados dignos de entrar en la ciudad de Dios si no estamos dispuestos a realizar verdaderos sacrificios para salvar a las almas que están por perecer? (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 84).


Miércoles 1 de noviembre

NUESTRAS EXCUSAS: CONFRONTACIONES INCÓMODAS

“Señor, ¿no es esto lo que pensé cuando estaba aún en mi tierra? Por eso quise huir a Tarsis; porque sabía que tú eres clemente y piadoso, tardo para enojarte, abundante en amor, que desistes del mal” (Jon. 4:2). Qué hermosa oración la de Jonás. ¿O no?

Lee Jonás 4. ¿Qué le pasaba a este hombre?

Jonás 4

1 Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó. Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida. Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto? Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad. Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera. Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó. Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida. Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte. 10 Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. 11 ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?

Jonás sentía un odio tan profundo por el pueblo al que Dios lo había enviado que pensó que era mejor morir que quedar mal cuando se revelara el fracaso de su predicación catastrofista contra Nínive. Jonás quería que Nínive fuera la próxima Sodoma y Gomorra. Esperaba el juicio de Dios sobre este pueblo odiado. Cuando esto no ocurrió, su cosmovisión se sacudió hasta la médula, y Jonás prefirió morir antes que permitir que su mundo se diera vuelta.

Por segunda vez en la historia de Jonás, Dios lo confronta, no con un sermón ni un dicho, sino con una experiencia. Las cosmovisiones no se fabrican por encargo. Tampoco cambian porque oigamos algo nuevo o diferente. Las cosmovisiones suelen formarse y cambiar en función de las experiencias vividas y de cómo se interpretan o explican.

La nueva experiencia que Dios le dio tenía la intención de ayudar a Jonás a reconocer su propia visión distorsionada del mundo. Milagrosamente, Dios hizo crecer una planta en un día para que ofreciera sombra suficiente y así proteger a Jonás del sol abrasador. Jonás estaba agradecido, no a Dios, quien había obrado el milagro, sino por la planta. En lugar de verlo como un milagro inmerecido, lo consideró una bendición apropiada y merecida, como consecuencia de sus buenas obras. Cuando la planta murió, fue una desgracia que hizo que Jonás se enfadara y se sintiera inseguro de su propia valía, y sus pensamientos se volvieron suicidas.

A la experiencia le sigue la suave corrección de Dios, quien ayuda a Jonás a ver lo insensato que era de su parte valorar más una planta que los muchos miles de hombres, mujeres y niños de Nínive, así como sus animales.

La historia no termina con el arrepentimiento de Jonás. La historia con final abierto gira en nuestra dirección. ¿Qué haremos respecto de la preocupación de Dios por los malvados, por los violentos, por aquellos que no han sido alcanzados alrededor del mundo?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando Jonás conoció el propósito que Dios tenía de perdonar a la ciudad, que, a pesar de su maldad había sido inducida a arrepentirse en saco y ceniza, debiera haber sido el primero en regocijarse por la asombrosa gracia de Dios; pero en vez de hacerlo permitió que su mente se espaciase en la posibilidad de que se le considerase falso profeta. Celoso de su reputación, perdió de vista el valor infinitamente mayor de las almas de aquella miserable ciudad. Pero al notar la compasión manifestada por Dios hacia los arrepentidos ninivitas «Jonás se apesadumbró en extremo, y enojóse.» Preguntó al Señor: «¿No es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me precaví huyendo a Tarsis: porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo a enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.» Jonás 4:1, 2.

Una vez más cedió a su inclinación a dudar, y una vez más fue abrumado por el desaliento. Perdiendo de vista los intereses ajenos, y dominado por el sentimiento de que era preferible morir antes que ver sobrevivir la ciudad, exclamó, en su desconformidad: «Ahora pues, oh Jehová, ruégote que me mates; porque mejor me es la muerte que la vida» (Profetas y reyes, p. 202, 203).

Esto constituye una lección para los mensajeros que Dios envía hoy, cuando las ciudades de las naciones necesitan tan ciertamente conocer los atributos y propósitos del verdadero Dios, como los ninivitas de antaño. Los embajadores de Cristo han de señalar a los hombres el mundo más noble, que se ha perdido mayormente de vista. Según la enseñanza de las Sagradas Escrituras, la única ciudad que subsistirá es aquella cuyo artífice y constructor es Dios. Con el ojo de la fe, el hombre puede contemplar el umbral del cielo, inundado por la gloria del Dios viviente. Mediante sus siervos el Señor Jesús invita a los hombres a luchar con ambición santificada para obtener la herencia inmortal. Les insta a hacerse tesoros junto al trono de Dios (Profetas y reyes, pp. 204, 205).

En la dádiva de su Hijo para nuestra redención, Dios demostró cuánto valor atribuye a toda alma humana, y a nadie autoriza para hablar desdeñosamente de su semejante. Veremos defectos y debilidades en los que nos rodean, pero Dios reclama cada alma como su propiedad, por derecho de creación, y dos veces suya por haberla comprado con la sangre preciosa de Cristo. Todos fueron creados a su imagen, y debemos tratar aun a los más degradados con respeto y ternura. Dios nos hará responsables hasta de una sola palabra despectiva hacia un alma por la cual Cristo dio su vida…

El que vive como vocero de Dios no debe decir palabras que aun la Majestad de los cielos se negó a usar cuando contendía con Satanás. Debemos dejar a Dios la obra de juzgar y condenar (El discurso maestro de Jesucristo, p. 52).


Jueves 2 de noviembre

AQUÍ ESTOY, ENVÍAME A MÍ

La historia de Jonás es más que sorprendente. El hecho de que Dios pudiera salvar a los ninivitas a pesar del pobre testimonio de Jonás es un duro recordatorio de que nuestro papel no es más que ser canales de Dios, que es el único que puede convencer y convertir el corazón. Es un recordatorio de que Dios únicamente busca mensajeros dispuestos y humildes que sigan sus instrucciones.

Lee Isaías 6:1 al 8. ¿Cuál es la idea central expresada en este pasaje?

Isaías 6:1-8

1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.

El llamado está allí. Dios busca voluntarios dispuestos. Debemos responder a este llamado sometiéndonos a su liderazgo, escuchando su voz y decidiendo obedecer lo que nos diga.

La historia de Jonás también revela el amor de Dios por las personas que viven donde no se percibe su amor y no se escucha su voz. Así como Dios se apiadó de Nínive, también se apiada de los millones de habitantes de las ciudades de hoy, donde los edificios sustituyen a los árboles y las flores, y el ruido constante hace difícil estar tranquilo y escuchar. Dios dijo de Nínive: “No disciernen entre su mano derecha y su mano izquierda” (Jon. 4:11). Dios necesita mensajeros dispuestos a llevar su mensaje de esperanza a quienes están abrumados por el ajetreo y la fealdad de la vida.

Isaías oyó una voz que decía: “¿Quién irá?” ¿Cuál será tu respuesta?

Desafío: En una hoja en blanco o en tu diario de oración, haz una lista de diez personas que sepas que no son creyentes. Las llamaremos tus “discípulos”. En lo posible, escribe sus nombres. Ten esta lista a mano y, por el resto del trimestre, ora diariamente por cada uno de tus diez discípulos. Ora para que Dios te ayude a entablar una amistad casual con los conocidos. Ora para que puedas desarrollar amistades más profundas, cercanas y de confianza con tus amigos casuales. Al profundizar tus relaciones, observa y escucha cuidadosamente, para que puedas identificar sus necesidades específicas, sus heridas y sus angustias. Luego, ora para que Dios atienda esas esferas de necesidad.

Desafío avanzado: Elige una ciudad cercana y otra en una parte diferente del mundo. Comienza a orar por las personas que viven y trabajan en cada una de ellas. Pide a Dios que haga surgir una fuerte presencia adventista que pueda compartir la verdad tal como la conocemos: la verdad acerca del pronto regreso de Jesús.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Confundido, humillado e incapaz de comprender el propósito que tenía Dios al perdonar a Nínive, Jonás había cumplido sin embargo la comisión que se le diera de amonestar aquella gran ciudad; y aun cuando no se cumplió el acontecimiento predicho, el mensaje de advertencia no dejaba de haber procedido de Dios. Cumplió el propósito que Dios tenía al mandarlo. La gloria de su gracia se reveló entre los paganos. Los que habían estado «en tinieblas y sombra de muerte, aprisionados en aflicción y en hierros, … clamaron a Jehová en su angustia» y «librólos de sus aflicciones. Sacólos de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones… Envió su palabra, y curólos, y librólos de su ruina.» Salmo 107:10, 13, 14, 20 (Profetas y reyes, pp. 203, 204).

Recordemos que aun cuando el trabajo que nos toque hacer no sea tal vez el de nuestra elección, debemos aceptarlo como escogido por Dios para nosotros. Gústenos o no, hemos de cumplir el deber que más a mano tenemos. «Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia ni sabiduría.» Eclesiastés 9: 10.

Si el Señor desea que llevemos un mensaje a Nínive, no le agradará que vayamos a Jope o a Capernaum. Razones tiene para enviarnos al punto hacia donde han sido encaminados nuestros pies. Allí mismo puede estar alguien que necesite la ayuda que podemos darle. El que mandó a Felipe al eunuco etíope; que envió a Pedro al centurión romano; y la pequeña israelita en auxilio de Naamán, el capitán sirio, también envía hoy, como representantes suyos, a hombres, mujeres y jóvenes, para que vayan a los que necesitan ayuda y dirección divinas (El ministerio de curación, p. 375).

Nuestros planes no son siempre los de Dios. Puede suceder que él vea que lo mejor para nosotros y para su causa consiste en desechar nuestras mejores intenciones, como en el caso de David. Pero podemos estar seguros de que bendecirá y empleará en el adelanto de su causa a quienes se dediquen sinceramente, con todo lo que tienen, a la gloria de Dios. Si él ve que es mejor no acceder a los deseos de sus siervos, compensará su negativa concediéndoles señales de su amor y encomendándoles otro servicio.

En su amante cuidado e interés por nosotros, muchas veces Aquel que nos comprende mejor de lo que nos comprendemos a nosotros mismos, se niega a permitirnos que procuremos con egoísmo la satisfacción de nuestra ambición. No permite que pasemos por alto los deberes sencillos pero sagrados que tenemos más a mano. Muchas veces estos deberes entrañan la verdadera preparación indispensable para una obra superior. Muchas veces nuestros planes fracasan para que los de Dios respecto a nosotros tengan éxito.

Nunca se nos exige que hagamos un verdadero sacrificio por Dios. Nos pide él que le cedamos muchas cosas; pero al hacerlo no nos despojamos más que de lo que nos impide avanzar hacia el cielo. Aun cuando nos invita a renunciar a cosas que en sí mismas son buenas, podemos estar seguros de que Dios nos prepara algún bien superior (El ministerio de curación, pp. 375, 376).


Viernes 3 de noviembre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Elena de White lanza una fuerte advertencia para aquellos que se resisten a seguir el llamado de Jesús para testificar a quienes los rodean.

“Las excusas de los que no realizan esta obra no los eximen de la responsabilidad. Si deciden no hacerla, descuidan a las almas por las que Cristo murió, descuidan la responsabilidad que Dios les dio y quedan registrados en los libros del Cielo como siervos infieles. El pastor, cuando se aleja de los que necesitan su ayuda, ¿está obrando como lo hizo el Maestro, con el fin de ser fortaleza y bendición para los demás? Los que descuidan el trato personal con las personas se vuelven egocéntricos, y necesitan esta misma experiencia de ponerse en comunicación con sus hermanos para poder comprender su condición espiritual, y saber cómo apacentar el rebaño de Dios, dando a cada uno su porción de alimento a su debido tiempo. Los que descuidan esta obra ponen de manifiesto que necesitan renovación moral, y entonces verán que no han llevado la carga de la obra” (Elena de White, The Advent Review and Sabbath Herald, 30 de noviembre de 1892).

Aunque son palabras muy fuertes que ponen de relieve la importancia que Dios otorga a la misión, no por ello nos quedamos sin esperanza. “El encargo que había recibido imponía a Jonás una pesada responsabilidad; pero quien le había ordenado que fuese podía sostener a su siervo y concederle éxito. Si el profeta hubiese obedecido sin vacilación, se habría ahorrado muchas experiencias amargas, y habría recibido abundantes bendiciones. Sin embargo, el Señor no abandonó a Jonás en su hora de desesperación. Mediante una serie de pruebas y providencias extrañas, debía revivir la confianza del profeta en Dios y en su poder infinito para salvar” (Elena de White, Profetas y reyes, p. 199).

Al igual que Jonás, es posible que nos resulte más fácil poner excusas para no participar de la misión. Puede haber muchas motivaciones para estas excusas. Sin embargo, nuestro llamado a la misión no es menos específico que el de Jonás. La pregunta es: ¿Cómo vas a responder?

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué excusas has estado tentado a utilizar para no participar de la misión? ¿Cuál es tu Nínive?
  2. Piensa en lo preciosa que es la verdad que tenemos los adventistas del séptimo día. Piensa en lo bendecido que eres por tener estas verdades. ¿Qué te impide compartir con otros lo que tanto amamos?
  3. ¿Cómo puedes aprender, por la gracia de Dios, a superar los temores que puedas tener en cuanto a testificar y cumplir con la misión?

COMENTARIO ACERCA DE JONAS

¿Ha escuchado alguna vez un buen sermón con respecto a Jonás?; ¿Ha escuchado a algún predicador hablando en bien de Jonás? Jonás es uno de los profetas menos respetados en la Biblia por los predicadores, realmente la mayoría de las veces siempre se habla con desprecio y en mal de Jonás.

La mayoría de los sermones acerca de Jonás hablan de los dos más grandes defectos y pecados de Jonás como lo son: La desobediencia y la rebeldía.  Cuando se quiere predicar, enseñar o hablar acerca de la desobediencia y la rebeldía, la figura número uno es el pobre Jonás.

¿Quién era Jonás? Vamos a contarles un poquito lo que dice la tradición. Dicho sea de paso, vamos a explicar primero que es la «tradición».

La tradición es aquella información de gente que es contemporánea a la información, y que se transmite de generación a generación de una manera verbal o escrita; generalmente es siempre verbal. Esta información a pesar de que muchas veces es importante y es muy interesante, no se puede comprobar que es una información cierta.

Por lo tanto, nosotros le contamos lo que dice la tradición acerca de Jonás, solamente para que usted aprenda, no para que la crea como una verdad, mucho menos para que la predique, la puede explicar de la misma manera en que nosotros se la estamos explicando a usted.

La tradición, en este caso la tradición judía enseña que Jonás era el hijo de la viuda de Sarepta, a quién Elías resucitó.

Jonás realmente de acuerdo a la Biblia es contemporáneo de Elías, de Elíseo y de Amos, y como fue un profeta, sin duda alguna pertenecía a la escuela de los profetas que fundó Samuel y que en esos días fue dirigida por Elías y después por Elíseo.

La tradición también dice que Jonás era el siervo que estuvo en el monte Carmelo con Elías cuando éste se enfrentó a los cuatro cientos profetas de Baal, y es la misma persona que acompañó a Elías a la cima del monte Carmelo cuando éste subió a orar por lluvia. La tradición reconoce a Jonás como el robusto siervo que sobrevivió con valentía ese día largo, terrible y agónico que cruzó Elías en el monte Carmelo.

También la tradición dice que Jonás era a quién comisionó Elíseo para que fuera a ungir a Jehú como el décimo rey de Israel, para cumplirse de esa manera la profecía que dio Elías  en contra de Jetzabel.

Recuerde eso es lo que la tradición simplemente enseña,  es siempre bueno saber esto, para estar preparado para hablar con personas de otras religiones.

A pesar de que hasta cierto punto la desobediencia y la rebeldía formó parte de la vida de Jonás, hay algo más que esto en la historia de Jonás; Jonás fue el más grande «MISIONERO» y evangelista del Antiguo Testamento y posiblemente el más grande evangelista y misionero en toda la historia de la Biblia y de éste mundo.

Noe pasó predicando 120 años la destrucción de este mundo con agua, y el resultado de su larga campaña evangelística fueron siete almas que se salvaron; Jonás predicó solo algunos cuantos días y el resultado fue que «aquella gran ciudad» se arrepintió y se convirtió de su pecado y se volvió a Dios.

Posiblemente en la cabeza de aquel que nosotros usamos como símbolo de desobediencia y de rebeldía, Jesús estará depositando la corona de vida con más estrella que un salvado pueda conseguir, una corona, posiblemente con más de medio millón de estrellas. Adán que logró evangelizar a catorce generaciones de sus descendientes y Jonás que convirtió a una gigante ciudad de su maldad, en estos dos personajes posiblemente encontraremos las personas que tendrán más estrellas en sus coronas, por las almas que lograron redimir para Dios.

Jonás era de la parte norte de Israel, y profetizó en Israel en el momento más alto de la prosperidad de Israel, además profetizó en el momento que Israel fue más grande que nunca hablando territorialmente, él vivió bajo el reinado de Jeroboam II.

Nínive era una ciudad de gentiles, en pocas palabras era una ciudad pagana y Dios la había condenado a la destrucción; de la misma manera que Dios había condenado a Israel, para ser destruido también, estas dos condenaciones habían ocurrido al mismo tiempo

Tenemos que entender que por este tiempo habían dos profetas en Israel con dos misiones diferentes: Amos y Jonás. Dios le había encomendado a Amós la predicación de la destrucción de Israel y a Jonás Dios le había encomendado la predicación de la destrucción de Nínive. Los dos profetas de Israel tenían que dar dos mensajes de destrucción a dos naciones diferentes.

Ahora, después de saber esto encontramos que a Jonás le tocó la tarea más difícil: ir a Nínive.

Nínive era una ciudad pagana que Jonás no conocía, encima Nínive era una ciudad enemiga de Israel y dicho sea de paso no solo una nación enemiga, sino una nación que Israel le temía y le temblaba en gran manera. A cualquier profeta israelita que se le mandara a predicar a Nínive, naturalmente preguntaría el porqué de esta misión, a cualquiera Israelita que se le informara que Nínive sería destruida por Dios, la causaría mucha alegría y mucho alivio en saber que estos peligrosos y violentos enemigos pronto sería destruidos.

A cualquier Israelita que se le haya dado la misión de salvar a Nínive hubiera dicho lo contrario: déjenlos que sigan en su pecado para que perezcan y entre más rápido desapareces es mejor para Israel. El predicar a Nínive y salvarla de su destrucción, era como mantener el fuego prendido que pronto consumiría al propio Israel.

Ahora hablemos un poco de la ciudad de Nínive: Nínive era una ciudad grande en diferentes categorías

1- Nínive era una ciudad grande en su antigüedad:  8Y Cus engendró a Nimrod. Este comenzó a ser poderoso en la tierra. 9Este fue poderoso cazador delante del SEÑOR; por lo cual se dice: Así como Nimrod poderoso cazador delante del SEÑOR. 10Y fue la cabecera de su reino Babel, y Erec, y Acad, y Calne, en la tierra de Sinar. 11De esta tierra salió Assur, el cual edificó a Nínive, y a Rehobot, y a Cala, Génesis 10

2-Nínive era una ciudad grande en poder: era en ese tiempo la ciudad principal de la monarquía más poderosa sobre la tierra

3-Nínive era una ciudad grande en riquezas

4- Nínive era una ciudad grande territorialmente: según los estudios que se ha hecho se cree que la ciudad de Nínive tenía aproximadamente alrededor de 60 millas de circunferencia es decir 96.5 kilómetros “Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino»  En el tiempo antiguo un día de camino se medía por 20 millas al día ó 32 kilómetros, partiendo de esta información estamos hablando de una ciudad inmensamente grande.

5-Nínive era una ciudad grande en populación, se estima que en una ciudad de este tamaño, para esos días tenía que tener por lo menos 600,000 habitantes, incluyendo las mujeres y todos los niños.

6- Nínive era una ciudad grande en pecados; su vicio principal era la crueldad y el pasatiempo favorito era la violencia. Ningún hombre en la ciudad de Nínive podía habitar seguro debido a la violencia del lugar.

Ahora; ¿Nos damos cuenta porqué Jonás decidió huir de esta tarea? No era tanto la rebeldía, sino el miedo. El pecado de Jonás no era tanto la apostasía sino su pequeñez para esta inmensa tarea, la tarea le había quedado inmensamente grande. El sentimiento que tenía de liberar a un pueblo que era enemigo de su propia nación y que eran extremadamente violento, no le agradaba mucho,  el saber que tenía que ir a una ciudad extraña donde la característica especial era la violencia, y  encima de todo el mensaje que llevaba era de destrucción para la ciudad y los habitantes; le causaba terror, su seguridad personal estaba en juego con esta tarea que Dios le había asignado.

El acto de dormir en el barco es consistente con el estado de perplejidad y miedo que puede sufrir una persona que está bajo ansiedad o estrés. Jonás estaba consumido por la fatiga y la lucha mental que estaba teniendo, estaba acabado por el peso de una conciencia violada, su escape natural era desaparecer de las caras de los hombres y dormir en la obscuridad y soledad del fondo del barco, el carácter de Jonás era más defectuoso que pecador, lo mismo que Pedro, necesitaba mucha enseñanza, pero la raíz de sus carácter era profundo en piedad

Jonás prefirió renunciar a su oficina profética antes de llevar a cabo esta tarea. ¡No seamos tan duros con Jonás! Cuantos de nosotros hemos puesto nuestra renuncia a Dios, en una tarea que se nos asignó para hacer en la iglesia, porque quizás nos sentimos incompetentes, insignificantes y sin experiencia. Habremos muchos que hemos renunciado por que le tenemos miedo a una responsabilidad demasiada grande, le tenemos miedo a una iglesia exigente, a una junta de iglesia cruel, a un grupo de ancianos intolerantes o a un pastor incomprensible. Si no hemos renunciado, no nos ha faltado el deseo de hacerlo, todos llevamos dentro de nosotros el espíritu de huir que tenía Jonás.

Todo lo que tenía que haber hecho Jonás era conversar con Dios y expresarles sus temores, dudas e inquietudes. Eso es exactamente lo mismo que tenemos que hacer nosotros ante la incertidumbre, llevárselo a Dios en oración.

Jonás no estaba dispuesto a ejecutar su misión, estaba bajo el humillante sentimiento de insuficiencia propia, lo que tenía que hacer en esta condición era hablar sinceramente con Dios para conseguir de él fuerzas y coraje para llevar a cabo esta pesada obra, en realidad la oración hubiera sido la mejor cualidad personal que él hubiera mostrado para esta misión.

Este sentimiento de insuficiencia propia y falta de estima personal, fue también mostrada por Moisés, Isaías, Jeremías y Ezequiel, la única diferencia fue que Jonás no la enfrentó, huyó y pagó las terribles consecuencias de sus malas decisiones. Cuando decidimos ponernos en desobediencia contra Dios, nos colocamos automáticamente bajo el poder de Satanás, él es un experto en poner obscuridad, perplejidad, angustias y decepción en nuestras mentes.

Todo hombre trata de creer que hay algunas razones para poder desobedecer a Dios. En los tiempos del Antiguo Testamento, había una fuerte creencia que Dios estaba presente «solamente» en el pueblo de Israel, y posiblemente Jonás creyó lo mismo, que al renunciar a su oficina profética, marchándose a otro país, él estaría fuera del alcance de Dios.

¿Cuántas veces hemos hecho lo que hizo Jonás? Dios nos ha llamado a un servicio específico y nosotros tomamos otro camino, también nosotros hemos tenido la fantasía que renunciando a nuestras tareas o misiones que Dios nos ha encomendado para hacer en la iglesia, es la manera de escapar de la responsabilidad divina.

Nunca debemos de poner nuestra renuncia a la junta de Iglesia o al pastor de nuestra iglesia por el cargo que Dios nos ha conferido, haciendo eso no nos libramos de la responsabilidad divina depositada en nosotros, todo lo contrario traemos sobre nosotros la reprobación y la retribución divina. (la única manera de renunciar a nuestro cargo es por un pecado oculto que tengamos en nuestras vidas)

Según los expertos en la materia, hay muchos que localizan la Tarsís  de Jonás en España, hay un puerto y ciudad muy  importante en la región de Andalucia, que se llama Cádiz y allí se cree que fue Tarsís donde Jonás se proponía en huir. Cádiz está más de 2,000 millas de lejos de Jope, es decir mas de 4,000 kilometros.

«…y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos..»

Jonás tuvo que pasar muchos obstáculos para desobedecer a Dios, y el acto de haber pagado su pasaje tenía que haberlo asustado.

Pagar su propio pasaje era el último obstáculo de cruzar antes de consumar su desobediencia.

Si Jonás hubiera decidido obedecer a Dios nunca hubiera tenido que pagar ningún pasaje, pero desde el momento en que él decide desobedecer a Dios, él es abandonado a pagar su propio pasaje.

Aprendemos lo siguiente:

1-La obediencia a Dios es siempre económica, la desobediencia a Dios siempre es demasiada cara para pagar, es un total despilfarro en la vida, tanto material, física como espiritual.

2-Este pasaje del barco, fue apenas una pequeña porción de todo el precio a pagar, el pasaje del barco fue solamente como el «primer pago» ó comúnmente lo que llamamos la «prima”. El pago total de su desobediencia fue ver sus propias acciones desbaratadas por Dios.

3-Parte del pago que Jonás pagó por su desobediencia fue también su mal humor y su irritabilidad. La desobediencia a Dios, siempre nos pone de mal humor, irritados, impacientes y coléricos.

4-Otra parte del pasaje de Jonás fue apartarse de la presencia de Dios

5-Perdió su buena reputación, todo el pasaje de Jonás tuvo un costo muy alto a pagar

Todo parecía que estaba marchando muy bien para el profeta desobediente, por algún tiempo Dios permite que las cosas marchen bien cuando decidimos desobedecer sus órdenes o comisiones, pero llega el momento en que Dios arresta al desobediente, y para el arresto de Jonás Dios había preparado una tempestad marina.

Todas las personas en esta tierra oramos a Dios cuando estamos en emergencias, esto demuestra como los humanos somos de débiles y frágiles.

Hay un sentimiento o un pensamiento que parece que es nativo en el corazón del hombre y es el creer que detrás de toda enfermedad hay un pecado oculto, creer que todo problema y calamidad es la consecuencia directa del pecado, creer que una calamidad extrema es porque hay un culpable extremo, llegamos rápidamente a la conclusión que en cualquier desgracia inusual hay también un culpable inusual. Esto también creyeron los marinos, echaron suerte y la suerte cayó sobre Jonás.

Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres? Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra. 10 Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado.

La declaración de Jonás ganó el respeto de los marineros, también tocó sus corazones y el conocimiento de Jonás sobre el Dios verdadero, infundió un terror sin nombre en la conciencia de ese grupo de hombre, el mini-sermón y aún la incomprensible conducta de Jonás los había convertido al Dios verdadero: «… Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos.»

El pez grande era una ballena

«Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches; así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra.» Mateo 12: 40

«Como Jonás había estado tres días y tres noches en el vientre de la ballena, Cristo había de pasar el mismo tiempo “en el corazón de la tierra.” Y como la predicación de Jonás era una señal para los habitantes de Nínive, la predicación de Cristo era una señal para su generación…» {DTG}, p. 373).

El pez gigante era una ballena, lo dice la Biblia y lo corrobora en espíritu de profecía.

El fondo del mar se había convertido en el cementerio de Jonás, y la capilla de oración más extraña que pudo haber existido en la historia de la humanidad se encuentra precisamente aquí en la historia de Jonás y es el estómago de la ballena. Jonás había convertido su obscura prisión, en una casa de oración

El milagro real es la sobre-vivencia de Jonás por largo tiempo en su extraña prisión, a la ciencia y conocimiento de los hombres este milagro «viola las leyes de la naturaleza»

Hay que considerar varias cosas fundamentales en este milagro:

1-Resistir el poder muscular del aparato digestivo de un animal grande

2-La dificultad de respiración dentro del cuerpo de pez, la falta de aire y oxígeno y el excesivo mal olor de lo que está en el proceso de digestión

3-Resistir por largo tiempo los poderosos jugos gástricos de un animal grande

4- La obscuridad

5-El exceso de líquidos en el animal

6-Falta de descanso y la privación de dormir

De los casos que se han documentado en la historia del mundo de personas que han sido tragadas por grandes peces, especialmente la ballena, tenemos al marinero ingles James Bartley in 1891. Hay muchas versiones de esta historia, inclusive la versión de esta historia no es real. Pero en todas las versiones hay algunas cosas interesantes que remarcar, Bartley fue liberado del estómago de la ballena a las 15 horas de estar adentro y fue encontrado inconsciente. La historia dice que su cabello se cayó para siempre y su piel estaba arrugada y perdió la pigmentación natural de su piel para siempre, daba la apariencia que era un cuerpo que no tenía sangre, aunque estaba en perfecta condición física. En su lápida se encuentra la inscripción: «El Jonás moderno»

Cualquiera que fue el tiempo que Jonás haya estado en la ballena, lograr salir con vida de esa odisea, realmente fue un milagro de Dios. Sin duda alguna Jonás quedó con efectos físicos visibles por su estadía dentro del estómago del pez, eso tuvo que haber sido un testimonio claro, preciso y conciso que predicaba al mundo sin palabras, de lo funesto que es ir en contra de la voluntad de Dios

Jonás a pesar de su confesión que hizo a los marineros del barco, también necesitó que se le administrara corrección, y la disciplina la consiguió en el vientre de un gigante pez; Es mucho más fácil obedecer a Dios que desobedecerle. El camino de los desobedientes está lleno de muchas batallas, cicatrices y de cruces, el camino del desobediente es una camino muy triste de visitar.

Dios dijo: «Levántate y ve a Nínive”; -«No iré a Nínive,  mejor iré a Tarsis»- dijo Jonás y para Tarsis marchó. ¿Llegó Jonás a Tarsis? El mar se enfureció, los vientos soplaron, el barco se hundía, Jonás fue lanzado al agua, y allí apareció la ballena para recoger y auxiliar al pasajero de Tarsis. La ballena se encargó que el pasajero que estaba viajando con rumbo equivocado, encontrara su rumbo correcto que era Nínive.

Ningún hombre llegará a Tarsis, si Dios lo mandó para Nínive.

Si el hombre deliberadamente se dispone a hacer lo contrario de las ordenanzas de Dios, la naturaleza entera que obedece a Dios y el mismo Dios estará en contra de él: El mar le servirá de barrera, el viento lo empujará en sentido contrario, los rayos y los truenos le causarán temor y angustias, el fuego lo consumirá, el sol lo castigará, el agua lo ahogará y la tierra lo devorará.  Si Dios ordenó que vayamos a Nínive, a Nínive llegaremos.

Dios realmente es el Dios de los arrepentidos, Dios puede restaurar a todos aquellos que hemos cometido errores. Es sumamente reconfortante el saber que Dios puede restaurar en su gloria, en su honor, en sus bendiciones y en su amor a todos aquellos que tan solo decidamos regresar a El, confesar y pedir perdón por nuestros pecados.

3 La palabra del Señor vino por segunda vez a Jonás: «Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive y proclámale el mensaje que te voy a dar».

Aquí Dios está mandando nuevamente a Jonás a la misma misión que hace unos días Jonás falló en obedecer, la obediencia y la actitud de Jonás al segundo llamado de Dios es totalmente diferente al primer llamado, hay una prontitud en obedecer y un cuidado completo en dar el mensaje con exactitud y también hay una presteza en cumplir la voluntad de Dios al pie de la letra.

Ser tardos para obedecer a Dios, es lo mismo que desobedecerle. Las órdenes de Dios se cumplen inmediatamente, sin dilación.

Además, encontramos que la misericordia de Dios es maravillosa, que convierte las pruebas y aflicciones de ciertos individuos en bendición para otros. Todos los que han pasado por pruebas y aflicciones pueden prevenir y ayudar a otros que están prestos a caer en la misma situación o puede ayudar a otros que se encuentran pasando por una situación igual a la que ellos han vivido. La gracia de Dios no solo restaura al transgresor a lo que era antes, sino que lo renueva y lo fortifica en ese mismo punto donde falló. Tomemos fuerzas y ánimos todos aquellos que hemos sido acosados por pecados especiales y aprendamos de ese largo catálogo de los que han caído, pero han sido recuperado y generados por la bendita gracia de Dios.

El profeta Jonás se opuso a la voluntad de Dios de la misma manera que lo hizo Balaam, la diferencia entre ellos dos es que Jonás temía y amaba a Dios. Dios castigó a Jonás solo para traerlo al arrepentimiento. Dios nunca dará las espaldas a todos aquellos que a pesar de sus errores lo aman y tratan de servirle.

No había duda de que Nínive era una ciudad muy difícil, posiblemente lo más entristecedor de todo era que Nínive conocía el país, los habitantes y la religión de Jonás y a pesar de todos eso odiaban al pueblo de Israel. A pesar de todo la misión de Jonás fue todo un éxito, un suceso que difícilmente puede tener un paralelo tanto en el tiempo antiguo como en los tiempos moderno.

Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.

Fue muy placentero las cosas que se escribieron el primer día que Jonás entró a Nínive para comenzar con su predicación. La gran capital Siria pronto quedó paralizada por la advertencia de un extranjero, que estaba vestido de ropas de cueros y que caminaba incesantemente por la ciudad anunciando la destrucción. El mensaje golpeó Nínive con miedo y consternación.

Solo un «día de camino» o alrededor de 20 millas o 32 kilómetros en línea recta, fue suficiente para que Nínive recapacitara, se arrepintiera, se apartara del mal y recibiera la misericordia de Dios, esa misericordia y providencia se les prolongo a Siria por más de cien años.

El sermón de Jonás fue un sermón lleno de fe: fue un sermón simple, directo y claro. No había exageración, no tenía argumentos, ni tampoco exhortación. Era la Palabra de Dios en toda su esencia, sin ninguna adición o recomendación humana que pudiera suavizar la conciencia y ganarse el corazón de los hombres. Así nos habla Dios a los humanos usando solamente la razón, sin sentimientos, emociones o pasiones.

El sermón de Jonás fue un sermón alarmante: Sonaba solamente con una nota y la nota era de advertencia. Las denuncias y las amenazas no son suficiente para mover el corazón del hombre al arrepentimiento. Pero las advertencias y denuncias que tiene Dios para los hombres nunca vienen solas, siempre vienen acompañadas de misericordia y también de justicia. Ese era el mensaje de Jonás para Nínive, y ese es el mensaje también de nuestra iglesia para el mundo, un mensaje alarmante pero lleno de esperanza.

4 Pero esto disgustó mucho a Jonás y lo hizo enfurecer. Así que oró al Señor de esta manera:

—¡Oh Señor! ¿No era esto lo que yo decía cuando todavía estaba en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsis, pues bien sabía que tú eres un Dios misericordioso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor, que cambias de parecer y no destruyes. Así que ahora, Señor, te suplico que me quites la vida. ¡Prefiero morir que seguir viviendo!

—¿Tienes razón de enfurecerte tanto? —respondió el Señor.

Jonás salió y se sentó al este de la ciudad. Allí hizo un cobertizo y se sentó bajo su sombra para ver qué iba a suceder con la ciudad. Para aliviarlo de su malestar, Dios el Señor dispuso una planta,[a] la cual creció hasta cubrirle a Jonás la cabeza con su sombra. Jonás se alegró muchísimo por la planta. Pero al amanecer del día siguiente Dios dispuso que un gusano la hiriera y la planta se marchitó. Al salir el sol, Dios dispuso un abrasador viento del este. Además, el sol hería a Jonás en la cabeza, de modo que este desfallecía. Con deseos de morirse, exclamó: «¡Prefiero morir que seguir viviendo!».

Pero Dios dijo a Jonás:

—¿Tienes razón de enfurecerte tanto por la planta?

—¡Claro que la tengo! —respondió—. ¡Me muero de rabia!

10 El Señor dijo:

—Tú te compadeces de una planta que, sin ningún esfuerzo de tu parte, creció en una noche y en la otra pereció. 11 Y de Nínive, una gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no distinguen su derecha de su izquierda y tanto ganado, ¿no habría yo de compadecerme?

Hay un enojo que es pecado y un enojo que no es pecado. La diferencia no está basada en el carácter o tipo de enojo, ni tampoco en su intensidad, más bien se basa en los motivos y también se basa en contra de que o de quien está dirigido el enojo.

El enojo de Jonás era el resultado de su orgullo y vanidad y también era el resultado de su corazón herido, el enojo de Jonás denotaba que tenía una voluntad insubordinada, un celo irracional, un orgullo invencible y un corazón vanidoso.

La frase «airaos pero no pequéis» es la orden para todos nosotros, el enojo no debe ser pecaminoso, enojarnos sin pecar debería ser un punto importante en la ética de todo cristiano. El orgullo está siempre opuesto a las ordenanzas de la segunda tabla de la ley de Dios.

Muchas veces se habla del enojo de Cristo, el enojo de Cristo es un enojo totalmente diferente al enojo de Jonás, el enojo de Jesús desconoció la palabra orgullo y estaba basado en una indignación justa, fue un enojo sin pecado, fue un enojo justo y fue un enojo lleno de misericordia. Hay que recordar que la severidad no es sinónimo de odio. Uno de los pensamientos hermosos de Hazlett dice: » La gente que es buena de naturaleza, es la peor gente que podemos encontrar en el mundo. Esta gente deja a otros la pesada carga de la indignación y de la corrección»

¿Por qué estaba enojado Jonás? El más alto éxito y nobleza de la predicación consiste en un resultado constructivo y salvador, y no en un resultado destructivo. Pero Jonás pensaba que era todo lo contrario, él creía que el éxito de la predicación consistía en la destrucción.

Además, hay que notar que Jonás tenía una oración apasionada, y había pervertido el privilegio de la oración, había convertido la oración en un medio para vindicarse ante Dios y también un medio de vituperación divina, era irrespetuoso para hablar con Dios. Por eso es que en su oración hace un pedido irrazonable e injustificable, el orgullo prevalecía en esa oración, en pocas palabras su oración decía: «ya que mi reputación como profeta está por el suelo, y no fuiste capas de quitarle la vida a los de Nínive, entonces prefiero que me quites la vida a mi» Si la «tradición» está correcta en decir que Jonás era el ayudante de Elías, aquí en esta escena podemos encontrar el aprendizaje de Jonás con Elías, Jonás está repitiendo las palabras que alguna vez pronunció Elías, la gran diferencia era que el enojo de Elías era en contra del pecado y el enojo de Jonás era en contra del pecador que fue salvado y en contra del Salvador.

Y el Señor Dios dispuso que una planta creciera sobre Jonás para que hiciera sombra sobre su cabeza y lo librara de su incomodidad. Y Jonás se alegró grandemente por la planta. Pero Dios dispuso que un gusano al rayar el alba del día siguiente atacara la planta, y ésta se secó. Y sucedió que al salir el sol, dispuso Dios un sofocante viento solano, y el sol hirió la cabeza de Jonás y él desfallecía, y deseaba con toda su alma morir, diciendo: Mejor me es la muerte que la vida.

¿Hay alguna planta de calabaza que crezca de esa manera tan rápida en Palestina? Definitivamente no. Hay que notar que la calabaza crece con mucha rapidez, en unos cuantos días se puede hacer una buena enramada con la calabaza, su sombra es impenetrable por los rayos del sol inclusivo a la hora más dura que es el mediodía, puede crecer en los días más calientes del verano, dura mucho tiempo y además puede sobrevivir aun cuando es herida, golpeada o tratada muy mal.  Cualquiera pudiera decir que Dios eligió una planta que no es difícil que crezca, por lo tanto, el milagro no es tan sublime, solo hay que recordar que el poder divino es capaz de hacer crecer de la noche a la mañana, una planta de calabaza o un roble.

Pero también preparó un gusano para que destruyera la calabaza, de esto aprendemos lo siguiente:

1-Dios tiene el derecho de quitar sus regalos, El puede tomarlo de regreso a la hora que a él le plazca, Dios nos entrega sus bondades, cuidados y regalos sin ninguna obligación o contrato.

2-Dios nos puede quitar sus regalos cuando aparentemente los necesitamos más: «Pero Dios dispuso que un gusano al rayar el alba del día siguiente atacara la planta, y ésta se secó.»

3- Dios nos puede quitar sus regalos cuando los comenzamos a disfrutar más: «Y el Señor Dios dispuso que una planta creciera sobre Jonás para que hiciera sombra sobre su cabeza y lo librara de su incomodidad. Y Jonás se alegró grandemente por la planta.»

4-Dios nos puede quitar los regalos a través de cualquier agente que El así lo desee o escoja. El agente destructor para la calabaza fue un gusano. Hasta el más insignificante agente puede ser usado para privarnos de las bendiciones de Dios.

5-Dios; después de quitar los regalos, puede consolar la tristeza y puede compensar por la pérdida

La calabaza de Jonás nos enseña que Dios cuida y protege a sus hijos, y que él es bondadoso inclusivo con aquellos que son desagradecidos y malos. Jonás estaba muy contento con la frescura y la protección que le estaba brindando su calabaza, y éste es precisamente el error que todos nosotros estamos inducidos a cometer cuando somos acariciados por nuestros comodidades, conveniencias, lujos, posesiones y bienes temporales aquí en la tierra. Nos volvemos tan contentos con esas cosas que depositamos nuestro corazón y nuestra felicidad en estas cosas. Tenemos que recordar que siempre hay un gusano en la raíz de todas nuestras posesiones y comodidades terrenales, todas las cosas de este mundo pasarán, solo lo divino queda y queda para siempre.

También tenemos que ser cuidadosos cuando Dios nos provee alguna bendición especial en la vida, si esa bendición se vuelve en un problema, en un pleito, en una amargura, en una piedra de tropiezo, o promueve nuestro orgullo y nuestra vanidad, de seguro Dios mandará el gusano de la destrucción y seremos privados de tantas cosas buenas y maravillosas que Dios quisiera regalarnos.

La ironía de la vida consistes en que somos mejores personas, mejores cristianos, mejores hijos de Dios, en las desgracias, en las enfermedades, en las tristezas y en las pobrezas; porfavor querido hermano, no te inscribas en el club de Jonás, en el club de los orgullosos, vanidosos y desagradecidos, porque Dios «resiste al soberbio».

Una felíz semana a todos, disculpen que no pudimos realizar el video, pero esperamos que este comentario les halla sido de mucho provecho.

El hermano Tony.

Lección N° 4: Compartir la misión de Dios

“Un mandamiento nuevo les doy: que se amen unos a otros. Que se amen así como yo los he amado. En esto conocerán todos que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros” (Juan 13:34, 35).
Desde el comienzo, Abraham quiso que Dios lo utilizara para la misión. Esta verdad se hace evidente, por ejemplo, en Génesis 18, cuando Dios le advirtió lo que sucedería con Sodoma y Gomorra. “Nada hace Dios, el Señor, sin revelar su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). Y en la historia de Sodoma y Gomorra, “su siervo el profeta” era Abraham.

Para el sábado 28 de octubre de 2.023

Sábado 21 de octubre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 18; Santiago 5:16; Romanos 8:34; Hebreos 7:25; Génesis 19:1-29; 12:1-9.

PARA MEMORIZAR:

 “Un mandamiento nuevo les doy: que se amen unos a otros. Que se amen así como yo los he amado. En esto conocerán todos que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros” (Juan 13:34, 35).

Desde el comienzo, Abraham quiso que Dios lo utilizara para la misión. Esta verdad se hace evidente, por ejemplo, en Génesis 18, cuando Dios le advirtió lo que sucedería con Sodoma y Gomorra. “Nada hace Dios, el Señor, sin revelar su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). Y en la historia de Sodoma y Gomorra, “su siervo el profeta” era Abraham.

Abraham estaba descansando durante el calor del día cuando vio a tres viajeros. “Abraham no había visto en sus huéspedes más que tres viajeros cansados, sin imaginarse que entre ellos había Uno a quien podía adorar sin cometer pecado” (Elena de White, Patriarcas y profetas, p. 133). No obstante, Abraham pronto se comprometió personalmente con la misión de Dios, al orar e interceder por el pueblo de Sodoma y Gomorra, procurando su salvación. En cierto sentido, si la misión no consiste en eso, ¿en qué consiste?

A lo largo de este capítulo, se revelan tres grandes cualidades espirituales de Abraham: la hospitalidad, el amor y la oración, cualidades que también pueden ser de gran ayuda en la misión.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El que proclama ser cristiano debería examinarse a sí mismo y ver si es tan bueno y considerado con sus semejantes como desea que estos lo sean con él… Cristo enseñó que la posición social o la riqueza no deberían hacer diferencia en nuestro trato mutuo y que a la vista del Cielo todos somos hermanos. Las posesiones terrenales o el honor mundanal no cuentan en la valuación que Dios hace del hombre. Creó a todos los hombres iguales. No hace acepción de personas. Valora a un hombre de acuerdo con la virtud de su carácter.

El poseer verdadera piedad significa amarse uno al otro, ayudar el uno al otro, manifestar la religión de Jesús en nuestras vidas. Debemos ser conductos santificados a través de los cuales fluya el amor de Cristo hacia los que necesitan ayuda. El que se aproxima más a la obediencia de la ley divina prestará un mayor servicio a Dios. El que sigue a Cristo, obrando de acuerdo con su bondad, su compasión, su amor por la familia humana, será aceptado por Dios como un obrero juntamente con él (In Heavenly Places, p. 287; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 289).

El fundamento de nuestra esperanza en Cristo es el hecho de que nos reconozcamos a nosotros mismos como pecadores necesitados de restauración y redención. Porque somos pecadores tenemos ánimo para reclamarlo como nuestro Salvador. Por lo tanto, prestemos atención, no sea que tratemos a los que yerran en forma tal que manifieste que no tenemos necesidad de redención. No delatemos, condenemos y destruyamos como si nosotros fuéramos perfectos. La obra de Cristo es reparar, curar, restaurar. Dios es amor en sí mismo, en su misma esencia. El… no da a Satanás ocasión de triunfo por presentar la peor apariencia o por exponer nuestras debilidades a nuestros enemigos (En los lugares celestiales, p. 293).

Dios ha dado a sus siervos un conocimiento precioso de su verdad y desea que se unan estrechamente a Jesús y, con compasión, se acerquen a sus hermanos para poder hacer con ellos todo el bien que esté en su poder. El Redentor del mundo no buscó su propio placer, sino que anduvo de aquí para allá haciendo el bien. Se vinculó estrechamente con el Padre para poder unir sus fuerzas y así cargar con las almas de los hombres para salvarlos de la ruina eterna. De manera similar, sus siervos deberían cultivar la espiritualidad si esperan tener éxito en su labor.

Jesús se apiadó tanto de los pobres pecadores que abandonó los atrios celestiales y puso a un lado las vestiduras reales, humillándose a sí mismo hasta la humanidad, para poder familiarizarse con las necesidades del hombre y ayudarlo a levantarse sobre la degradación de la caída. Puesto que ha dado al hombre una evidencia tan incuestionable de su amor y su compasión más tierna, ¡cuán importante es que sus representantes imiten su ejemplo al acercarse a sus compañeros y ayudarlos a formar un verdadero carácter cristiano! (Testimonios para la iglesia, t. 4, pp. 264, 265).


Domingo 22 de octubre

EL DON DE LA HOSPITALIDAD

Lee Génesis 18:1 al 15. ¿Qué elementos de la hospitalidad se evidencian en la respuesta de Abraham a sus invitados?

Génesis 18:1-15

1 Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra, y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo. Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol, y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho. Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas de flor de harina, y amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo. Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y este se dio prisa a prepararlo. Tomó también mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron. Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda. 10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. 11 Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. 12 Se rio, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? 13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? 14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. 15 Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.

Abraham estaba sentado a la entrada de su tienda en el calor del día. Este comportamiento era inusual. A esa hora del día, en verano, cuando el sol está en su punto máximo, todo el mundo busca sombra y una brisa fresca. Pero ¿quizás Abraham estaba soportando el calor para ayudar a alguien que pasara por el camino?

Mientras estaba allí, vio a tres viajeros. Lo más probable era que acostumbrara ofrecer hospitalidad a los forasteros. Por eso, la iniciativa del encuentro fue de Abraham: en el texto, corrió hacia ellos desde la entrada de su tienda. Es decir –y este punto es importante–, Abraham tomó la iniciativa de ir a su encuentro incluso antes de que ellos se acercaran a él.

“Permíteme que traiga un poco de agua para que se laven los pies. Y recuéstense debajo de un árbol, mientras traigo un bocado de pan para sustentar su corazón. Después seguirán, porque para esto han pasado cerca de su siervo” (Gén. 18:4, 5).

Abraham era consciente de su misión, que consistía en compartir con todos el conocimiento del Señor en un mundo sumido en el paganismo, la idolatría y el politeísmo. Como podemos ver en este incidente, su forma más inmediata de cumplir con la misión era mediante la hospitalidad hacia estos extranjeros, que evidentemente acababan de aparecer en el horizonte.

Paralelamente, “formaban su [de Abraham] casa más de mil personas, muchas de las cuales eran jefes de familia y no pocas recién convertidas del paganismo. Semejante casa necesitaba que una mano firme manejara el timón. Los métodos débiles y vacilantes no servían. […] Y la influencia de Abraham se extendió más allá de su casa. Doquiera levantaba su tienda, erigía un altar a su lado para ofrecer sacrificios y adorar. Cuando trasladaba la tienda a otro lugar, quedaba el altar, y más de un nómada cananeo que había llegado a conocer a Dios por medio de la vida de Abraham, su siervo, se detenía junto a ese altar para ofrecer un sacrificio a Jehová” (Elena de White, La educación, p. 187).

Desde el principio, este hombre comprendió que Dios lo había llamado a la misión, y que su mudanza a la Tierra Prometida no era para pasar unas vacaciones, sino para ser de bendición para quienes lo rodeaban y, mediante su simiente, para el mundo.

¿Qué principios del ejemplo de hospitalidad de Abraham puedes imitar con tu vida?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La Biblia atribuye mucha importancia a la práctica de la hospitalidad. No solo ordena la hospitalidad como un deber, sino además presenta numerosos ejemplos del ejercicio de esta gracia y las bendiciones que reporta. Entre ellos se destaca el caso de Abraham.

En el libro de Génesis, encontramos al patriarca de Mamre descansando a la sombra de las encinas durante la cálida tarde veraniega. Tres viajeros se acercan. No solicitan albergue ni favor alguno; pero Abraham no les permite seguir su viaje sin refrigerio. El patriarca es un anciano digno y rico, muy honrado, y acostumbrado a dar órdenes; sin embargo, al ver a los forasteros «salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra». Dirigiéndose hacia el que encabezaba el grupo, dijo: «Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo». Génesis 18:2, 3. Él mismo trajo agua para que pudieran lavarse el polvo que había ensuciado sus pies durante el viaje; eligió la comida y dispuso su preparación. Mientras ellos descansaban a la fresca sombra, su esposa Sara preparó los alimentos y Abraham permaneció respetuosamente junto a ellos mientras disfrutaban de su hospitalidad. Les manifestó esta bondad simplemente como a viajeros comunes, como a forasteros a quienes tal vez no volvería a ver (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 343).

Hay… muchos para quienes podemos hacer de nuestro hogar una bendición. Nuestras relaciones sociales no deberían ser dirigidas por los dictados de las costumbres del mundo, sino por el Espíritu de Cristo y por la enseñanza de su Palabra. En todas sus fiestas los israelitas admitían al pobre, al extranjero y al levita, el cual era a la vez asistente del sacerdote en el santuario y maestro de religión y misionero. A todos se les consideraba como huéspedes del pueblo, para compartir la hospitalidad en todas las festividades sociales y religiosas y ser atendidos con cariño en casos de enfermedad o penuria. A personas como ésas debemos dar buena acogida en nuestras casas. ¡Cuánto podría hacer semejante acogida para alegrar y alentar al enfermero misionero o al maestro, a la madre cargada de cuidados y de duro trabajo, o a las personas débiles y ancianas que viven tan a menudo sin familia, luchando con la pobreza y el desaliento!…

El tiempo de que disponemos es corto. Solo una vez podemos pasar por este mundo; saquemos, pues, al hacerlo, el mejor provecho de nuestra vida. La tarea a la cual se nos llama no requiere riquezas, posición social ni gran capacidad. Lo que sí requiere es un espíritu bondadoso y abnegado y firmeza de propósito. Una luz, por pequeña que sea, si arde siempre, puede servir para encender otras muchas. Nuestra esfera de influencia, nuestras capacidades, oportunidades y adquisiciones podrán parecer limitadas; y sin embargo tenemos posibilidades maravillosas si aprovechamos fielmente las oportunidades que nos brindan nuestros hogares. Si tan solo queremos abrir nuestros corazones y nuestras casas a los divinos principios de la vida, llegaremos a ser canales por los que fluyan corrientes de fuerza vivificante (El ministerio de curación, pp. 272-274).


Lunes 23 de octubre

EL AMOR DE ABRAHAM POR LOS DEMÁS

Lee Génesis 18:16 al 33. ¿Cómo ejerció Abraham su gran cualidad de amar a todas las personas sin distinción de tribu, raza o pueblo?

Génesis 18:16-33

16 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos. 17 Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, 18 habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? 19 Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. 20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, 21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré. 22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová. 23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? 24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? 25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? 26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. 27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. 28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. 29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta. 30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. 31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte. 32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez. 33 Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.

La segunda cualidad de Abraham que observamos en Génesis 18 era su amor por la gente, incluso por quienes él no conocía personalmente. Esta es una gran lección para cada uno de nosotros. Los habitantes de Sodoma y Gomorra eran pecadores, y sus valores distaban sensiblemente de los de Abraham, pero su corazón estaba lleno de amor por todos, sin distinción de raza, sexo, idioma ni religión.

A continuación, Dios revela a Abraham su decisión de aniquilar las ciudades de Sodoma y Gomorra. “Entonces el Señor le dijo: ‘Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, iré a ver si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí. Si no, lo sabré’ ” (Gén. 18:20, 21).

Con gran humildad y reverencia, Abraham dirigió su petición a Dios: “Lejos de ti hacer eso, que hagas morir al justo con el impío, y que el justo sea tratado como el impío. Nunca hagas tal cosa. El Juez de toda la tierra, ¿no hará lo que es justo?” (Gén. 18:25).

Mediante su amor, Abraham esperaba salvar a toda la gente de estas ciudades, no solamente a los justos. Con certeza, Abraham sabía cuán malvadas y perversas eran las personas que vivían allí. ¿Quién sabe qué historias había oído sobre esa gente y sus prácticas? Y, por lo que sabemos de ellos, según lo revela el capítulo siguiente, con la sórdida historia de Lot y la turba que estaba fuera de su casa (ver Gén. 19:1–11), se trataba de gente muy malvada.

Sin embargo, Abraham, dado que conocía personalmente el amor de Dios, intercedió en favor de ellos. Abraham sabía que los seres humanos siempre pueden acudir a Dios con arrepentimiento. Para Abraham, el hecho de interceder por los habitantes de estas ciudades les daría la oportunidad de arrepentirse.

Al final, Abraham basó su petición en lo que él personalmente sabía acerca del amor de Dios por los seres humanos. Él mismo sentía un gran amor por los pecadores y sabía que, mientras haya vida, hay esperanza de salvación.

¿Por qué es tan importante la oración intercesora en nuestra vida de oración? ¿Cómo puede ayudarnos la oración intercesora a crecer espiritualmente y a experimentar más la realidad del amor de Dios por los pecadores?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En el corazón de los que profesan seguirle, se necesita la tierna  simpatía de Cristo, un amor más profundo por aquellos a quienes estimó tanto que dio su propia vida para salvarlos. Estas almas son preciosas, infinitamente más preciosas que cualquier otra ofrenda que podamos llevar a Dios. El dedicar toda energía a alguna obra aparentemente grande, mientras descuidamos a los menesterosos y apartamos al extranjero de su derecho, no es un servicio que reciba su aprobación…

El amor es la base de la piedad. Cualquiera que sea la 317 profesión que se haga, nadie tiene amor puro para con Dios a menos que tenga amor abnegado para con su hermano. Pero nunca podemos entrar en posesión de este espíritu tratando de amar a otros. Lo que se necesita es que esté el amor de Cristo en el corazón. Cuando el yo está sumergido en Cristo, el amor brota espontáneamente. La plenitud del carácter cristiano se alcanza cuando el impulso a ayudar y beneficiar a otros brota constantemente de adentro, cuando la luz del cielo llena el corazón y se revela en el semblante (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 316, 317).

[Abraham,] el hombre de fe intercedió en favor de los habitantes de Sodoma. Una vez los había salvado mediante su espada, ahora trató de salvarlos por medio de la oración…

Con profunda reverencia y humildad rogó… Siendo él mismo pecador, intercedió en favor de los pecadores. Semejante espíritu deben tener todos los que se acercan a Dios. Abraham manifestó la confianza de un niño que suplica a un padre a quien ama. Se aproximó al mensajero celestial, y fervientemente le hizo su petición.

El amor hacia las almas a punto de perecer inspiraba la oración de Abraham. Aunque detestaba los pecados de aquella ciudad corrompida, deseaba que los pecadores pudieran salvarse. Su profundo interés por Sodoma demuestra la ansiedad que debemos experimentar por los impíos. Debemos sentir odio hacia el pecado, y compasión y amor hacia el pecador (Conflicto y valor, p. 51).

Para convencer a otros del poder de la gracia de Cristo, tenemos que conocer ese poder en nuestro corazón y nuestra vida. El evangelio que presentamos para la salvación de las almas debe ser el evangelio que salva nuestra propia alma. Solo mediante una fe viva en Cristo como Salvador personal nos resulta posible hacer sentir nuestra influencia en un mundo escéptico. Si queremos sacar pecadores de la corriente impetuosa, nuestros pies deben estar afirmados en la Roca: Cristo Jesús.

El símbolo del cristianismo no es una señal exterior, ni tampoco una cruz o una corona que se lleven puestas, sino que es aquello que revela la unión del hombre con Dios. Por el poder de la gracia divina manifestada en la transformación del carácter, el mundo ha de convencerse de que Dios envió a su Hijo para que fuese su Redentor. Ninguna otra influencia que pueda rodear al alma humana ejerce tanto poder sobre ella como la de una vida abnegada. El argumento más poderoso en favor del evangelio es un cristiano amante y amable (El ministerio de curación, pp. 372, 373).


Martes 24 de octubre

EL ESPÍRITU DE ORACIÓN DE ABRAHAM

Lee Génesis 18:23 al 32 y Santiago 5:16. ¿Qué nos enseña esto acerca del poder de la oración intercesora?

Génesis 18:23-32

23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? 24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? 25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? 26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. 27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. 28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. 29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta. 30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. 31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte. 32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.

Santiago 5:16

16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

El diálogo entre Abraham y Dios es un tipo, una representación, de la oración intercesora. Este capítulo presenta a Abraham como un intercesor ante Dios por el pueblo de Sodoma y Gomorra. Él suplicaba por ellos, en favor de ellos; es decir, actuaba en cierto modo como un tipo, un símbolo, de Jesús como nuestro Intercesor ante el Padre. Nuestra misión de hoy únicamente tendrá éxito si avanzamos con este tipo de oración.

Abraham había aprendido a amar a los habitantes de Sodoma, Gomorra y las demás ciudades cercanas. Por eso, su oración era honesta y sincera. Ya había luchado contra algunos reyes que habían derrotado a los reyes de Sodoma y Gomorra. Después de la victoria de Abraham, Bera, el rey de Sodoma, vino al encuentro de Abraham con Melquisedec. Bera pidió que su pueblo regresara a sus hogares: “Dame las personas, y toma para ti la hacienda” (Gén. 14:21). Esta es una indicación del amor de este rey por su pueblo. Puesto que una de las grandes características de Abraham era el amor, amó a los reyes de Sodoma y Gomorra, y oró por ellos y por su pueblo. “El amor por las almas a punto de perecer inspiraba las oraciones de Abraham” (Elena de White, Patriarcas y profetas, p. 135).

Abraham ejerció humildad y perseverancia en sus oraciones. En cuanto Dios aceptó la primera petición, salvar la ciudad mientras vivieran allí cincuenta justos, él continuó con su intercesión.

Nuestra misión no puede ser exitosa sin oración, la oración intercesora. Después de reunirnos con alguien, después de dar un sermón o un estudio bíblico, debemos orar por aquellos con quienes hemos estado en contacto. Dios está atento a estas oraciones para tocar el corazón de la gente con la que nos hemos relacionado. No son nuestras palabras ni nuestra elocuencia las que convertirán a nuestros amigos o conocidos: es el Espíritu Santo. Por eso, en cualquier misión que estemos llevando a cabo, debemos orar por cada persona de manera individual.

Lee Romanos 8:34 y Hebreos 7:25. ¿Qué nos dicen acerca de lo que Jesús hace por nosotros, y cómo puede esta verdad ayudarnos a entender mejor nuestra propia función como intercesores en favor de los demás?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

¿Están progresando ustedes en el conocimiento de la verdad? ¿Tienen una relación viviente con Jesucristo? Abraham la tuvo, y conversó con los ángeles y les pudo pedir un favor…

Nuestra fe y nuestra experiencia carecen del suficiente fervor… Espero que ninguno de ustedes se quede conforme simplemente porque cree en la verdad. Mientras haya un alma que salvar en el mundo, es necesario que acudan a la Fuente de toda luz y todo poder para salvar a esas almas. A ustedes no les importa que su experiencia tenga un molde terrenal y mundano. Hay almas que se pueden salvar o perder, y necesitan asimilar mucho más de Jesús en sus vidas, caracteres y experiencias. Pueden ser de ayuda y bendición mutuas si son fieles donde están, y si sienten que son representantes de Dios en la tierra (Cada día con Dios, p. 93).

Las lecciones de Cristo con respecto a la oración deben ser cuidadosamente consideradas. Hay una ciencia divina en la oración, y la ilustración de Cristo presenta un principio que todos necesitamos comprender. Demuestra lo que es el verdadero espíritu de oración, enseña la necesidad de la perseverancia al presentar a Dios nuestras peticiones, y nos asegura que él está dispuesto a escucharnos y a contestar la oración.

Nuestras oraciones no han de consistir en peticiones egoístas, meramente para nuestro propio beneficio. Hemos de pedir para poder dar. El principio de la vida de Cristo debe ser el principio de nuestra vida… La misma devoción, la misma abnegación, la misma sujeción a las declaraciones de la Palabra de Dios que se manifestaron en Cristo, deben verse en sus siervos. Nuestra misión en el mundo no es servirnos o agradarnos a nosotros mismos. Hemos de glorificar a Dios cooperando con él para salvar a los pecadores. Debemos pedir bendiciones a Dios para poder comunicarlas a los demás. La capacidad de recibir es preservada únicamente impartiendo. No podemos continuar recibiendo tesoros celestiales sin comunicarlos a aquellos que nos rodean (Palabras de vida del gran Maestro, p. 108).

[Cristo] está ahora junto al altar del incienso presentando las oraciones de aquellos que desean su ayuda.

A las almas que se vuelven a él en procura de refugio, Jesús las eleva por encima de las acusaciones y contiendas de las lenguas. Ningún hombre ni ángel malo puede acusar a estas almas. Cristo las une a su propia naturaleza divino-humana. Ellas están de pie junto al gran Expiador del pecado, en la luz que procede del trono de Dios. «¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros». Romanos 8:33, 34 (El Deseado de todas las gentes, p. 522).


Miércoles 25 de octubre

LA MISIÓN DE ABRAHAM

Lee Génesis 19:1 al 29. ¿Cuál fue el resultado del espíritu de hospitalidad, amor y oración de Abraham?

Génesis 19:1-29

1 Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche. Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron. Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos. Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado. Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta. 10 Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta. 11 Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta. 12 Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; 13 porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo. 14 Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba. 15 Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad. 16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad. 17 Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. 18 Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos. 19 He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera. 20 He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida. 21 Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado. 22 Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar. 23 El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar. 24 Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; 25 y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. 26 Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal. 27 Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. 28 Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno. 29 Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.

El pasaje da una indicación interesante sobre la posición de Lot en la ciudad de Sodoma: “Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma” (Gén. 19:1). Esto significa que era un personaje importante en la ciudad, ciertamente un funcionario público, porque sentarse a la puerta era un privilegio de funcionarios, jueces y reyes (2 Sam. 19:8; Jer. 38:7; Rut 4:1).

Génesis 19 es casi paralelo con el capítulo 18 y la historia de los ángeles con Abraham. Tanto Abraham como Lot se sentaban en una puerta, o entrada (Gén. 18:1; 19:1); tanto Abraham como Lot invitaron a extraños a descansar en su morada (Gén. 18:3, 4; 19:2); tanto Abraham como Lot preparon alimentos para sus visitantes (Gén. 18:4-8; 19:3). Por más que tuviera defectos, parece que Lot tenía algunas características buenas.

“Entonces el Señor hizo llover desde el cielo fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra, y destruyó las ciudades y toda esa llanura, con todos sus habitantes y con todo el fruto de la tierra” (Gén. 19:24, 25).

No sabemos cuántas personas vivían en las ciudades de Sodoma y de Gomorra al momento de este relato, pero entre estos miles de personas únicamente cuatro abandonaron la ciudad, y solo tres se salvaron. Lo mismo ocurrió con el diluvio del Génesis. No sabemos cuántos vivían en ese entonces, pero sabemos que la mayoría no se salvó.

El pequeño número de habitantes de Sodoma que se salvó tiene inferencias para nuestra propia misión: no todos se salvarán. Nos gustaría que todos aceptaran a Jesús y su plan de salvación, pero cada persona tiene libre albedrío. Nuestra tarea consiste en invitar al mayor número posible de personas a decidirse por Jesús. Mientras llevamos a cabo nuestra misión, Dios nos asiste por medio del Espíritu Santo, pero nunca irá en contra de la voluntad de nadie. El libre albedrío significa que, en última instancia, sin importar lo que hagamos o cuánto oremos, la salvación depende de la elección de cada uno.

¿Cómo podemos aprender a no desanimarnos si no vemos los resultados que deseamos al cumplir con nuestra misión?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Al perdonarle la vida a Caín el homicida, Dios dio al mundo un ejemplo de lo que sucedería si le fuese permitido al pecador seguir llevando una vida de iniquidad sin freno. La influencia de las enseñanzas y de la conducta de Caín arrastraron al pecado a multitudes de sus descendientes, hasta «que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal». »Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia». Génesis 6:5, 11.

Fue por misericordia para con el mundo por lo que Dios barrió los habitantes de él en tiempo de Noé. Fue también por misericordia por lo que destruyó a los habitantes corrompidos de Sodoma. Debido al poder engañador de Satanás, los obreros de iniquidad se granjean simpatía y admiración y arrastran a otros a la rebelión. Así sucedió en días de Caín y de Noé, como también en tiempo de Abraham y de Lot; y así sucede en nuestros días. Por misericordia para con el universo destruirá Dios finalmente a los que rechazan su gracia (El conflicto de los siglos, pp. 531, 532).

«El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.» Los claros rayos matutinos parecían anunciar solo prosperidad y paz a las ciudades de la llanura. Empezó el ajetreo de la vida diaria por las calles; los hombres iban por sus distintos caminos, a su negocio o a los placeres del día. Los yernos de Lot se burlaban de los temores y advertencias del caduco anciano.

De repente, como un trueno en un cielo despejado, se desató la tempestad. El Señor hizo llover fuego y azufre del cielo sobre las ciudades y la fértil llanura. Sus palacios y templos, las costosas moradas, los jardines y viñedos, la muchedumbre amante del placer, que la noche anterior había injuriado a los mensajeros del cielo, todo fue consumido…

Se nos enseña la temible y solemne lección de que mientras la misericordia de Dios tiene mucha paciencia con el transgresor, hay un límite más allá del cual los hombres no pueden seguir en sus pecados. Cuando se llega a ese límite, se retira el ofrecimiento de la gracia y comienza la ejecución del juicio (Patriarcas y profetas, p. 160).

Cada uno de los que profesan el nombre de Cristo debe trabajar ferviente y desinteresadamente, dispuesto a defender los principios de la justicia. Todos deben tomar una parte activa en fomentar la causa de Dios. Cualquiera que sea nuestra vocación, como cristianos tenemos una obra que hacer para dar a conocer a Cristo al mundo. Hemos de ser misioneros y tener por blanco principal ganar almas para Cristo.

Dios confió a su iglesia la obra de difundir la luz y proclamar el mensaje de su amor. Nuestra obra no consiste en condenar ni denunciar, sino en atraer juntamente con Cristo, rogando a los hombres que se reconcilien con Dios. Debemos estimular a las almas, atraerlas y ganarlas para el Salvador (Testimonios para la iglesia, t. 6, pp. 426, 427).


Jueves 26 de octubre

SUMISIÓN A LA VOLUNTAD DE DIOS

Lee Génesis 12:1 al 9. ¿Qué enseñan estos versículos acerca de someternos a la voluntad de Dios, aun cuando el camino por seguir no parezca claro?

Génesis 12:1-9

1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron. Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encino de More; y el cananeo estaba entonces en la tierra. Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido. Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová. Y Abram partió de allí, caminando y yendo hacia el Neguev.

Una de las principales cualidades de Abraham era su sumisión a la voluntad de Dios. Todas las experiencias de Abraham con Dios se caracterizaron por esta sumisión.

Su llamado: Abraham recibió un llamado desafiante del Cielo: “El Señor había dicho a Abram: ‘Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré’ ” (Gén. 12:1). Cuando oyó una voz del Cielo, su primera reacción podría haber sido ignorarla, pensando que se trataba de una alucinación. O podría haber desafiado el mensaje, diciendo algo como: “No quiero ir, me gusta estar aquí”. Es probable que la descripción de “la tierra que te mostraré” le haya parecido extraña como destino. Pero aceptó el llamado. Sometió su voluntad a la voluntad de Dios, y dejó la casa de su padre y su país: “Y tal como el Señor le había dicho, Abram se fue” (Gén. 12:4).

Elección de la tierra: Surgió una disputa entre los siervos de Lot y los de Abraham, pero Abraham no era de pelear con su propia carne y sangre. Se sometió a la voluntad de Dios, que volvió a bendecirlo: “Y el Señor dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: ‘Alza tus ojos y mira desde donde estás hacia el norte y el sur, el oriente y el occidente. Porque toda la tierra que ves, te la daré a ti y a tus descendientes para siempre’ ” (Gén. 13:14, 15).

Destrucción de Sodoma y Gomorra: Cuando Dios le reveló a Abraham la suerte de estas dos ciudades, Abraham, lleno de amor, trató de salvarlas. Dado que no había ni diez personas justas en ellas, las ciudades fueron destruidas. Abraham se sometió a la voluntad de Dios y aceptó el juicio de Dios sobre estas ciudades.

El Señor pudo usar a Abraham gracias a su sumisión a su voluntad en todas las circunstancias. Lo mismo debe suceder con nosotros hoy.

Desafío: En nuestras ciudades enfrentamos obstáculos para predicar el evangelio en forma apropiada y eficaz. Necesitamos suplicar a Dios que intervenga.

Desafío avanzado: Busca la manera de ponerte en contacto con alguien que esté pasando por una situación difícil similar a la tuya. Dile a esa persona que estás orando por ella y pide a Dios que te muestre qué puedes hacer para ayudarla.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En su providencia, el Señor proporcionó esta prueba a Abraham para enseñarle lecciones de sumisión, paciencia y fe, lecciones que habían de conservarse por escrito para beneficio de todos los que posteriormente iban a ser llamados a soportar aflicciones. Dios dirige a sus hijos por senderos que ellos desconocen; pero no olvida ni desecha a los que depositan su confianza en él. Permitió que Job fuese atribulado pero no le abandonó. Consintió en que el amado Juan fuese desterrado a la solitaria isla de Patmos, pero el Hijo de Dios le visitó allí, y pudo ver escenas de gloria inmortal.

Dios permite que las pruebas asedien a los suyos, para que mediante su constancia y obediencia puedan enriquecerse espiritualmente, y para que su ejemplo sea una fuente de poder para otros. «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal.» Jeremías 29: 11. Los mismos sufrimientos que prueban más severamente nuestra fe, y que nos hacen pensar que Dios nos ha olvidado, sirven para llevarnos más cerca de Cristo, para que echemos todas nuestras cargas a sus pies, y para que sintamos la paz que nos ha de dar en cambio (Patriarcas y profetas, p. 122).

Diariamente debemos manifestar el espíritu de sumisión infantil, y orar para que nuestros ojos sean ungidos con el colirio celestial, a fin de que podamos discernir las indicaciones de la voluntad divina, para que no se confundan nuestras ideas a causa de la omnipotencia de nuestra propia voluntad. Con los ojos de la fe, con una sumisión infantil como hijos obedientes, debemos mirar a Dios, seguir su dirección, y así desaparecerán las dificultades. La promesa es: «Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos». Salmo 32:8.

Si acudimos a Dios con una disposición humilde y deseos de aprender, sin llevar planes previos antes de pedirle consejo, y no dispuestos según nuestra propia voluntad, sino con sumisión, dispuestos a ser enseñados, con fe, será nuestro privilegio reclamar las promesas cada hora del día. Debemos desconfiar de nosotros mismos y vigilar nuestras propias fuertes tendencias e inclinaciones, para no actuar según nuestras propias ideas y planes y pensar que estamos haciendo la voluntad del Señor (A fin de conocerle, p. 247).

Cristo insta a su pueblo que ore sin cesar. Esto no significa que debiéramos estar siempre de rodillas, sino que la oración ha de ser como el aliento del alma. Nuestros pedidos silenciosos, doquiera estemos, han de ascender a Dios, y Jesús nuestro Abogado suplica por nosotros, sosteniendo con el incienso de su justicia nuestros pedidos ante el Padre.

El Señor Jesús ama a su pueblo, y lo fortalece cuando este pone su confianza en Cristo y depende plenamente de él. Vivirá mediante su pueblo, dándole la inspiración de su Espíritu santificante, impartiendo al alma una transfusión vital de sí mismo (A fin de conocerle, p. 79).


Viernes 27 de octubre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“El amor por las almas a punto de perecer inspiraba las oraciones de Abraham. Aunque detestaba los pecados de aquella ciudad corrompida, deseaba que los pecadores pudieran salvarse. Su profundo interés por Sodoma demuestra la ansiedad que debemos experimentar por los impíos. Debemos sentir odio por el pecado, pero compasión y amor por el pecador. En derredor de nosotros hay almas que van hacia una ruina tan desesperada y terrible como la que sobrevino a Sodoma. Cada día termina el tiempo de gracia para algunos. Cada hora, algunos pasan más allá del alcance de la misericordia. Y ¿dónde están las voces de amonestación y súplica que induzcan a los pecadores a huir de esta pavorosa condenación? ¿Dónde están las manos extendidas para sacar a los pecadores de la muerte? ¿Dónde están los que con humildad y fe perseverante ruegan a Dios por ellos?

“El espíritu de Abraham fue el espíritu de Cristo. El mismo Hijo de Dios es el gran Intercesor en favor del pecador. Quien pagó el precio de su redención conoce el valor del ser humano. Al sentir por el mal un antagonismo que solo puede existir en una naturaleza pura e inmaculada, Cristo manifestó por el pecador un amor que solo la bondad infinita podía concebir. En la agonía de la crucifixión, él mismo, cargado con el espantoso peso de los pecados del mundo, oró por sus vilipendiadores y asesinos: ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen’ (Luc. 23:34)” (Elena de White, Patriarcas y profetas, p. 135).

“Abraham fue honrado por los pueblos circunvecinos como un príncipe poderoso y un caudillo sabio y capaz. No dejó de ejercer su influencia entre sus vecinos. Su vida y su carácter, en marcado contraste con la de los idólatras, ejercían una influencia notable en favor de la fe verdadera. Su fidelidad hacia Dios era inquebrantable, en tanto que su afabilidad y benevolencia inspiraban confianza y amistad, y su grandeza sin afectación imponía respeto y honra” (ibíd., p. 127).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué otros ejemplos de las Escrituras nos muestran que alguien cumplió su llamado a la misión? ¿Qué podemos decir de Juan el Bautista? ¿Podríamos decir que fue exitoso?
  2. Lee Génesis 19:30 al 36. ¿Qué nos dice esto acerca del carácter de algunos de los salvados de Sodoma?
  3. ¿Qué otras lecciones podemos aprender del ejemplo de Abraham con respecto a la misión y cómo llevarla a cabo?
  4. Piensa en esto: ¿Consideras que la intercesión de Abraham por Sodoma y Gomorra fue un éxito o un fracaso?

Lección N° 3: El llamado de Dios a la Misión

“Pero recibirán poder cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo, y me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hech. 1:8).
A veces, Dios puede sacarnos de nuestra zona de confort para convertirnos propósitos, como en el ejemplo de la dispersión de la gente en la torre de Babel. Abraham, por su parte, salió de su patria para ir a otra (Gén. 12) como medio para dar testimonio. Los discípulos de Jesús pasaron de trabajar solo entre los suyos (Hech. 3) a trabajar también para los demás (Hech. 8:1-4). En Hechos 1:8, Jesús estableció un principio de evangelización: empezarían localmente, Jerusalén y Judea, luego irían a Samaria y, finalmente, hasta los confines de la Tierra.

Para el sábado 21 de octubre de 2.023

Sábado 14 de octubre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 11:1-9; 12:1-3; Daniel 9:24-27; Mateo 1:21; Génesis 12:10-13:1; Hechos 8:1-4; 1:8.

PARA MEMORIZAR:

 “Pero recibirán poder cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo, y me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hech. 1:8).

A veces, Dios puede sacarnos de nuestra zona de confort para convertirnos propósitos, como en el ejemplo de la dispersión de la gente en la torre de Babel. Abraham, por su parte, salió de su patria para ir a otra (Gén. 12) como medio para dar testimonio. Los discípulos de Jesús pasaron de trabajar solo entre los suyos (Hech. 3) a trabajar también para los demás (Hech. 8:1-4). En Hechos 1:8, Jesús estableció un principio de evangelización: empezarían localmente, Jerusalén y Judea, luego irían a Samaria y, finalmente, hasta los confines de la Tierra.

Pero, aunque nosotros no salgamos de nuestro país, Dios quiere que alcancemos con el evangelio a la gente que nos rodea. Cuando la iglesia de Jerusalén se estaba volviendo complaciente, sus miembros fueron dispersados. Aunque llegó la persecución y la gente sufrió, estos desafortunados acontecimientos se convirtieron en un medio para difundir las buenas nuevas por todo el mundo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Ángel del pacto está dotando a sus siervos de poder para que lleven la verdad a todas partes del mundo. Ha enviado a sus ángeles con el mensaje de misericordia; pero, como si no se apresuraran lo suficiente para satisfacer el amoroso anhelo de su corazón, coloca sobre cada miembro de su iglesia la responsabilidad de proclamar este mensaje. «El que oye, diga: ¡ ‘Ven!»‘ Todo miembro de iglesia ha de mostrar su lealtad invitando a los sedientos a beber del agua de la vida. Una cadena de testigos vivientes ha de llevar la invitación al mundo. ¿Realizarás tu parte en esta gran obra?

Cristo llama a muchos misioneros, tanto hombres como mujeres, para que se consagren a Dios, y estén dispuestos a gastar y ser gastados en su servicio. ¡Oh!, ¿podemos dejar de recordar que existe un mundo por el cual trabajar? ¿No avanzaremos paso a paso permitiendo que Dios nos use como su mano ayudadora? ¿No nos colocaremos sobre el altar del servicio? Entonces el amor de Cristo nos tocará y transformará, convirtiéndonos, por su causa, en personas dispuestas a trabajar con osadía (El colportor evangélico, p. 19).

Dios nos ha dado el don del habla para que podamos relatar a otros cómo él nos trata, para que su amor y compasión pueda conmover a otros corazones, y que de otras almas puedan elevarse también alabanzas a Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. El Señor ha dicho: «Vosotros sois mis testigos». Isaías 43:10. Pero todos los que son llamados a testificar por Cristo, deben aprender de él a fin de ser testigos eficientes. Como hijos del Rey celestial, deben educarse para dar testimonio en voz clara y distinta, y de tal manera que nadie pueda recibir la impresión de que les cuesta hablar de la misericordia del Señor (Consejos para los maestros, p. 230).

En un sentido muy especial, los adventistas del séptimo día han sido colocados en el mundo como centinelas y transmisores de luz. A ellos ha sido confiada la tarea de dirigir la última amonestación a un mundo que perece. La Palabra de Dios proyecta sobre ellos una luz maravillosa. Una obra de la mayor importancia les ha sido confiada: proclamar los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles. Ninguna otra obra puede ser comparada con esta y nada debe desviar nuestra atención de ella.

Las verdades que debemos proclamar al mundo son las más solemnes que jamás hayan sido confiadas a seres mortales. Nuestra tarea consiste en proclamarlas. El mundo debe ser amonestado, y el pueblo de Dios tiene que ser fiel a su cometido…

No es un hecho de poca importancia que Dios nos haya revelado con tanta claridad sus planes y sus consejos. Comprender la voluntad de Dios, tal como está revelada en la segura palabra profética, es para nosotros un maravilloso privilegio, pero nos impone una pesada responsabilidad. Dios espera que impartamos a otros el conocimiento que nos ha dado (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 17).


Domingo 15 de octubre

SALIR DE NUESTRA ZONA DE CONFORT

Para llegar a los demás, Dios quiere que salgamos de nuestra zona de confort. El deseo de permanecer únicamente con los de nuestro propio linaje o clase étnica o social puede llevarnos al egoísmo y la maldad. Este peligro es una de las lecciones que se derivan de la historia de Babel.

Lee Génesis 11:1 al 9. ¿Cuáles eran las intenciones de la gente? ¿Qué quería hacer y por qué Dios se lo impidió?

Génesis 11:1-9

1 Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió[a] Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

La historia de los habitantes de la torre de Babel revela su gran ambición. Planeaban construir una estructura monumental, una ciudad y una torre que no existían en ningún otro lugar del mundo: “Una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo, para hacernos famosos” (Gén. 11:4).

¿Cuántas veces la gente intenta hacer lo mismo en la actualidad? No importa si es mediante la política, el arte, los negocios o hasta la religión. Hay quienes quieren hacerse muy famosos. Al final, sus esfuerzos son inútiles y sin sentido. (Ver Ecl. 2:1-11).

La Biblia dice, en Génesis 11:4, que esta gente quería construir la torre para evitar dispersarse sobre la faz de la Tierra. Quería permanecer junta por motivos egoístas. Pero Dios tenía otro plan.

Esta gente también se había unido para esta obra. Pero “dijo el Señor: ‘El pueblo es uno, y todos tienen un mismo lenguaje. Han empezado la obra, y nada los hará desistir de lo que han pensado hacer’ ” (Gén. 11:6). Por cierto, este ambicioso plan del pueblo era perverso.

Aunque las Escrituras no lo dicen explícitamente, Elena de White afirma que no confiaban en la promesa de Dios de que nunca más destruiría la Tierra con agua (Gén. 9:14, 15). Pretendían construir debido a sus propias percepciones de seguridad, en lugar de confiar en la Palabra de Dios. Cualesquiera que fuesen sus motivaciones, Dios sabía que sus intenciones no eran puras, sino que estaban llenas de ambición egoísta, y por eso les impidió alcanzar los objetivos que se habían propuesto.

¿Formas parte de un grupo o comunidad étnica que se siente más cómodo cuando está solo entre sus miembros? ¿De qué manera podrías relacionarte con otras personas que no pertenecen a tu raza, etnia o nacionalidad?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los moradores de la llanura de Sinar establecieron su reino para su exaltación propia, no para la gloria de Dios. Si hubieran tenido éxito, hubiera nacido un imperio poderoso, que, proscribiendo la justicia, inauguraría una nueva religión. El mundo se hubiera desmoralizado… Pero Dios nunca deja al mundo sin testigos suyos. En esa época había hombres que se humillaban ante Dios y oraban a él. «Oh, Señor», rogaban, «interponte entre tu causa y los planes y métodos del hombre»…

De repente, la obra que había estado avanzando tan prósperamente fue interrumpida. Fueron enviados ángeles para anular los propósitos de los edificadores. Esto produjo confusión y consternación. Toda la obra se detuvo…

«Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra». Esta dispersión obligó a los hombres a poblar la tierra, y el propósito de Dios se alcanzó por el medio empleado por ellos para evitarlo.

En nuestros días el Señor desea que su pueblo sea dispersado por toda la tierra. No deben colonizar. Jesús dijo: «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura». Marcos 16: 15 (Conflicto y valor, p. 43).

El mundo caído es el campo de batalla del mayor conflicto que el universo celestial y los poderes de la tierra hayan presenciado jamás. Fue señalado como el escenario en el cual se libraría la mayor lucha entre el bien y el mal, entre el cielo y el infierno. Todo ser humano desempeña una parte en este conflicto. Nadie puede permanecer en terreno neutral. Los hombres pueden aceptar o rechazar al Redentor del mundo. Todos son testigos, en favor o en contra de Cristo. Cristo llama a los que se alistan bajo su estandarte para que entren con él en el conflicto como fieles soldados, para que puedan heredar la corona de la vida. Han sido adoptados como hijos e hijas de Dios. Cristo les ha dejado su promesa segura de que habrá un gran galardón en el reino de los cielos para que participen en su humillación y sufrimientos por causa de la verdad (Hijos e hijas de Dios, p. 244).

El fiel embajador de Cristo no se avergüenza de la bandera de la cruz. No deja de proclamar la verdad por impopular que sea. En todo lugar, a tiempo y fuera de tiempo, proclama las buenas nuevas de la salvación. Los misioneros de Dios son llamados a enfrentar peligros, a soportar privaciones y a sufrir vituperio por causa de la verdad. Pero en medio de los peligros, de las privaciones y del vituperio, aún deben mantener en alto la bandera..

Estos testigos de los últimos días son osados soldados de Jesucristo. Han gustado los poderes del mundo por venir. Sus pies no están en arenas movedizas sino sobre la roca sólida. No son alejados fácilmente de la fe una vez dada a los santos. Serán fortalecidos por su Dirigente para enfrentar las dificultades. Son mensajeros de justicia, representantes de Cristo que revelan los triunfos de la gracia (Reflejemos a Jesús, p. 339).


Lunes 16 de octubre

SER UNA BENDICIÓN PARA EL MUNDO ENTERO

Lee Génesis 12:1 al 3. ¿En qué sentido las instrucciones de Dios a Abram eran un llamado a la misión?

Génesis 12:1-3

1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Dios le pidió a Abram (cuyo nombre cambió más tarde por el de Abraham) que dejara su país y su pueblo, y se fuera a otra tierra. Todo formaba parte del plan de Dios de utilizar a Abraham como vehículo para cumplir sus propósitos divinos en la Tierra. Y Abraham salió, de acuerdo con la Palabra del Señor. Si Dios tiene un plan para ti, puede ser un llamado para que dejes a tu familia extendida y a tu pueblo y vayas a un lugar que él está preparando para que lo sirvas y puedas ser una bendición para los demás.

Lee los siguientes versículos. ¿Qué nos dice cada texto sobre el pacto de Dios, que es la promesa que nos hace?

Gén. 3:15 …………………………………………………………………………………………………

15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

Gén. 17:19 ……………………………………………………………………………………………….

19 Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.

Núm. 24:17 ………………………………………………………………………………………………

17 Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob, Y se levantará cetro de Israel, Y herirá las sienes de Moab, Y destruirá a todos los hijos de Set.

Isa. 9:6 …………………………………………………………………………………………………….

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Dan. 9:24–27 ……………………………………………………………………………………………

24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. 25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. 26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. 27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Mat. 1:21 ………………………………………………………………………………………………….

21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

De los textos anteriores se desprende claramente que Dios iba a cumplir la promesa, hecha en el Jardín del Edén, de que Alguien vendría como solución al problema del pecado. Esta solución, Jesucristo, el Mesías, iba a surgir del linaje de Abraham e Isaac (por medio de Sara). Hebreos 11:9 afirma que Isaac y Jacob eran herederos de la promesa de bendición que Dios hizo a Abraham.

No sabemos con exactitud cuánto sabía o comprendía el propio Abraham respecto de cómo surgiría la Simiente prometida por medio de él, pero de todos modos actuó por fe. “Por la fe Abraham, cuando fue llamado por Dios, obedeció para salir al lugar que había de recibir en herencia; y salió sin saber a dónde iba” (Heb. 11:8).

¡Qué ejemplo para nosotros!

Supongamos que Dios te llama a salir “sin saber” adónde vas. ¿Cómo responderías y por qué?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La sentencia pronunciada contra Satanás: «Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar» (Génesis 3: 15), era para nuestros primeros padres la promesa de la redención que iba a obrarse por Cristo…

El Mesías había de ser del linaje real; porque en la profecía pronunciada por Jacob el Señor dijo: «No será quitado el cetro de Judá, y el legislador de entre sus pies, hasta que venga Shiloh; y a él se congregarán los pueblos». Génesis 49: 10.

Isaías profetizó. haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes de David. He aquí, que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti; por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado». Isaías 1 1:1; 55:3-5 (Los hechos de los apóstoles, pp. 180, 181).

[Cristo] dejó su hogar de seguridad y paz, dejó la gloria que él tenía con el Padre antes que el mundo fuese, dejó su puesto en el trono del universo. Salió como uno que sufre, como hombre tentado; salió solo, para sembrar con lágrimas, para verter su sangre, la simiente de vida para el mundo perdido.

Sus servidores deben salir a sembrar de la misma manera. Cuando Abraham recibió el llamamiento a ser un sembrador de la simiente de verdad, se le ordenó: «Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré». «Y salió sin saber adónde iba». Hebreos 11:8… Así los que son llamados a unirse con Cristo deben dejarlo todo para seguirle a él. Las antiguas relaciones deben ser rotas, deben abandonarse los planes de la vida, debe renunciarse a las esperanzas terrenales. La semilla debe sembrarse con trabajo y lágrimas, en la soledad y mediante el sacrificio (Palabras de vida del gran Maestro, p. 19).

Hay personas que podrían estar en situaciones favorables en todas las cosas de la vida, pero Dios puede tener para ellos una obra que hacer en otra parte, una obra que no podrían hacer entre sus parientes y amigos. La misma comodidad y los parientes que los rodean pueden impedirles desarrollar los rasgos de carácter que Dios quisiera que desarrollaran. Pero Dios ve que cambiando su situación y enviándolos a lugares cuyo ambiente sea completamente diferente, ellos estarán en el sitio donde mejor podrán desarrollar un carácter que lo glorifique…

Cuando nos situamos donde todo es comodidad y facilidad, no sentimos tanto la necesidad de depender momento a momento de Dios. Dios en su providencia nos coloca en situaciones en las cuales sentimos nuestra necesidad de su ayuda y poder, y ama revelarse a nosotros (En los lugares celestiales, p. 114).


Martes 17 de octubre

EL LLAMADO A ABRAHAM

Abraham siguió el llamado de Dios y entró en la tierra como Dios le había ordenado. Sin embargo, desde el principio, las cosas no parecieron irle demasiado bien. Llegó al lugar al que Dios le había dicho que fuera, pero, según la Biblia, “el cananeo habitaba entonces en la región” (Gén. 12:6), un pueblo pagano famoso por su crueldad y su violencia. No es de extrañar que, justo después de que Abraham llegara allí, el Señor se le apareciera y le dijera: “A tus descendientes daré esta tierra” (Gén. 12:7). Sin duda, Abraham necesitaba ese estímulo.

Sin embargo, las cosas todavía no le iban precisamente bien; al menos, al principio.

Lee Génesis 12:10 al 13:1. ¿Qué cosas le sucedieron después y qué errores cometió este hombre de Dios?

Génesis 12:10-13:1

10 Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra. 11 Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto; 12 y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida. 13 Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti. 14 Y aconteció que cuando entró Abram en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era hermosa en gran manera. 15 También la vieron los príncipes de Faraón, y la alabaron delante de él; y fue llevada la mujer a casa de Faraón. 16 E hizo bien a Abram por causa de ella; y él tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos. 17 Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer de Abram. 18 Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer? 19 ¿Por qué dijiste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora, pues, he aquí tu mujer; tómala, y vete. 20 Entonces Faraón dio orden a su gente acerca de Abram; y le acompañaron, y a su mujer, con todo lo que tenía.

1 Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot.

Qué desalentador debió haber sido para él: dejar una existencia cómoda y probablemente próspera en su tierra natal, solo para partir “sin saber a dónde iba” (Heb. 11:8). Y una de las primeras cosas que enfrentó fue el hambre. Esta hambruna fue tan grave que tuvo que abandonar el lugar donde Dios le había dicho que se estableciera e ir a otro lugar. Y después las cosas empeoraron aún más.

“Durante su estada en Egipto, Abraham dio evidencias de que no estaba libre de la debilidad y la imperfección humanas. Al ocultar el hecho de que Sara era su esposa, reveló desconfianza en el amparo divino, una falta de esa fe y ese valor elevadísimos tan frecuente y noblemente manifestados en su vida. […] A causa de la falta de fe de Abraham, Sara se vio en gran peligro. El rey de Egipto, habiendo oído hablar de su belleza, la hizo llevar a su palacio, pensando hacerla su esposa. Pero el Señor, en su gran misericordia, protegió a Sara, enviando plagas sobre la familia real” (Elena de White, Patriarcas y profetas, p. 123).

Nadie ha dicho que la obra misionera fuera fácil, y al mentir, al ser engañoso, Abraham solo empeoró las cosas. Afortunadamente, Dios es un Dios de paciencia, y no desechó a su siervo por este error que, por desgracia, no sería el único que Abraham cometería. Qué reconfortante es saber que, a pesar de nuestros errores, si nos aferramos al Señor con fe y sumisión, como lo hizo Abraham, Dios no solo puede perdonar nuestros errores, nuestros pecados y nuestras faltas, sino además puede seguir utilizándonos para la misión.

¿Qué lecciones podemos sacar de la historia de Abram en Egipto?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

¿Qué es tentación? Es medio por el cual los que pretenden ser hijos de Dios son probados y examinados. Leemos que Dios tentó a Abraham; que tentó a os hijos de Israel. Esto significa que permitió que existieran las circunstancias que probaron su fe, y los indujo a acudir a él en procura de ayuda. Dios permite que la tentación sobrevenga a los suyos hoy día para que puedan comprender que él es su ayudador. Si se le acercan cuando son tentados, los fortalece para hacer frente a la tentación. Pero son vencidos si se rinden al enemigo, descuidando el colocarse cerca de su todopoderoso Ayudador. Se separan de Dios. No dan una evidencia de que caminan en la senda de Dios (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, p. 1094).

Abraham continuó su viaje hacia el sur; y otra vez fue probada su fe. El cielo retuvo la lluvia, los arroyos cesaron de correr por los valles, y se marchitó la hierba de las llanuras. Los ganados no encontraban pastos, y el hambre amenazaba a todo el campamento. ¿No pondría ahora el patriarca en tela de juicio la dirección de la Providencia? ¿No miraría hacia atrás anhelando la abundancia de las llanuras caldeas? Todos observaban ansiosamente para ver qué haría Abraham, a medida que una dificultad sucedía a la otra. Al ver su confianza inquebrantable, comprendían que había esperanza; sabían que Dios era su amigo y seguía guiándole.

Abraham no podía explicar la dirección de la Providencia; sus esperanzas no se habían cumplido; pero mantuvo su confianza en la promesa: «Y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.» Génesis 12:2. Con oraciones fervientes consideró la manera de preservar la vida de su pueblo y de su ganado, pero no permitió que las circunstancias perturbaran su fe en la palabra de Dios. Para escapar del hambre fue a Egipto. No abandonó a Canaán, ni tampoco en su extrema necesidad se volvió a la tierra de Caldea de la cual había venido, donde no había escasez de pan; sino que buscó refugio temporal tan cerca como fuese posible de la tierra prometida, con la intención de regresar pronto al sitio donde Dios le había puesto (Patriarcas y profetas, pp. 121, 122).

La fe de Abraham debe ser nuestro ejemplo; sin embargo, cuán pocos soportarán pacientemente una simple reprensión por los pecados que hacen peligrar su bienestar eterno. Cuán pocos reciben la corrección con humildad y sacan un beneficio de ella. La exigencia de Dios respecto de nuestra fe, nuestros servicios y nuestros afectos debe recibir ‘una respuesta alegre. Tenemos una deuda infinita para con el Señor y debemos cumplir sin vacilación el menor de sus requerimientos. Para violar los mandamientos, no es necesario que pisoteemos todo el código moral. Si despreciamos un precepto, somos transgresores de la ley sagrada. Pero si queremos ser fieles observadores de los mandamientos, debemos observar estrictamente todo lo que Dios nos ha impuesto (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 250).


Miércoles 18 de octubre

LA IGLESIA PRIMITIVA Y LAS ZONAS DE CONFORT

Lee Hechos 8:1 al 4. En la iglesia primitiva, ¿qué provocó la dispersión de los creyentes más allá de su zona de comodidad?

Hechos 8:1-4

1 Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.

Hasta ese momento, la iglesia primitiva se encontraba principalmente en Jerusalén (o dentro del territorio judío y entre el pueblo judío). Cuando comenzó la persecución de la que Saulo, un judío devoto y fariseo, participó activamente, la iglesia de Jerusalén se dispersó por toda Judea y Samaria. Jesús lo había predicho en Hechos 1:8: “Serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria” (NVI). Esta afirmación se cumplió, tal como lo señala Hechos 8:4: “Los que se habían dispersado predicaban la palabra por dondequiera que iban” (NVI).

Aun después de que la iglesia comenzó a avanzar más allá de Jerusalén, todavía predicaban en las regiones de los judíos o en los distritos del pueblo judío de otras ciudades. Hechos 11:19 indica que la iglesia se dispersó hasta Fenicia (Líbano) y Chipre, pero en esta etapa no predicaron el mensaje a nadie más que a los judíos. Los discípulos de Jesús y la iglesia primitiva no intentaron llevar al Señor a los gentiles, sino solo a los judíos. Todavía tenían una visión limitada sobre cuál debía ser la misión de la iglesia.

Pedro, un discípulo de Jesús y una de las figuras principales de la iglesia primitiva, era reacio a llevar el mensaje del evangelio a los gentiles, incluso después de que Pablo comenzó a hacerlo. A Pedro se lo conoce como el apóstol a los circuncisos (es decir, a los judíos), y Pablo era apóstol a los gentiles (Gál. 2:8). Al principio, Pedro ni siquiera quería que lo vieran con los gentiles (2:11, 12). Sin embargo, Dios sacó a Pedro de su zona de confort y transformó su corazón. Estaba empezando a aprender lo que realmente implicaba la comisión evangélica y lo que la muerte de Jesús pretendía lograr en todo el mundo.

Lee Hechos 10:9 al 15, 28 y 29. ¿Cuál era el mensaje que el Señor le estaba dando a Pedro, y cómo debemos nosotros, en nuestra época, aplicar este principio a la obra misionera?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Después que los discípulos fueron expulsados de Jerusalén por la persecución, el mensaje evangélico se difundió rápidamente por las comarcas limítrofes de Palestina, y en importantes poblaciones se constituyeron pequeñas compañías de creyentes. Algunos de los discípulos «fueron hasta Fenicia, y Chipre, y Antioquía, predicando la palabra». Sus labores se limitaban por lo general a los judíos hebreos y griegos, de los cuales había entonces grandes colonias en casi todas las ciudades del mundo…

Fue Dios el que les dio el nombre de cristianos. Este es un nombre real, que se da a todos los que se unen con Cristo. En cuanto a este nombre Santiago escribió más tarde: «¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los juzgados? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?» Santiago 2:6, 7. Y Pedro declaró: «Si alguno padece como Cristiano, no se avergüence; antes glorifique a Dios en esta parte.» «Si sois vituperados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque la gloria y el Espíritu de Dios reposan sobre vosotros». 1 Pedro 4:16, 14 (Los hechos de los apóstoles, pp. 126, 128).

[Pedro] se sobrepuso a su natural prejuicio hasta el punto de sentarse a la mesa con los conversos gentiles. Pero cuando ciertos judíos celosos de la ley ceremonial vinieron de Jerusalén, Pedro cambió imprudentemente su actitud hacia los conversos del paganismo… Esta manifestación de debilidad de parte de aquellos que habían sido respetados y amados como dirigentes, hizo la más penosa impresión en la mente de los creyentes gentiles. La iglesia estaba amenazada por un cisma, pero Pablo, que vio la subversiva influencia del mal hecho a la iglesia por el doble papel desempeñado por Pedro, le reprendió abiertamente por disimular así sus verdaderos sentimientos…

Pedro vio el error en que había caído, y se puso a reparar inmediatamente el mal que había hecho, hasta donde pudo. Dios, que conoce el fin desde el principio, permitió que Pedro revelara esta debilidad de carácter, a fin de que el probado apóstol pudiera ver que no había nada en sí mismo por lo cual pudiera enorgullecerse (Los hechos de los apóstoles, p. 161).

Cristo trataba de enseñar a sus discípulos la verdad de que en el reino de Dios no hay fronteras nacionales, ni castas, ni aristocracia; que ellos debían ir a todas las naciones, llevándoles el mensaje del amor del Salvador. Pero solo más tarde comprendieron ellos en toda su plenitud que Dios «de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los términos de la habitación de ellos; para que buscasen a Dios, si en alguna manera, palpando, le hallen; aunque cierto no está lejos de cada uno de nosotros.» Hechos 17:26, 27 (Los hechos de los apóstoles, p. 17).


Jueves 19 de octubre

EMPEZAR POR DONDE ESTÁS

Lee Hechos 1:8. ¿Qué principio presentó Jesús en cuanto a realizar la obra de compartir y de ser sus testigos al mundo?

Hechos 1:8

pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Este es el principio establecido por Jesús que nos muestra cómo debemos actuar como discípulos que tienen la buena nueva para compartirla con los demás. Compartir la verdad no consiste en convencer a los demás de lo equivocados que están, sino en compartir a Jesús tal como se describe en el mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14:6 al 12.

No obstante, hay algunos principios en las palabras de Jesús en Hechos 1:8.

En primer lugar, “serán mis testigos tanto en Jerusalén” (NVI). Como hemos visto (pero vale la pena repetirlo): debemos ser testigos en el lugar donde residimos físicamente. Esto puede incluir nuestro propio hogar, la iglesia, el vecindario y la comunidad. Necesitamos ser testigos suyos primero donde estamos, en el lugar donde él nos ha colocado inicialmente (casa o trabajo), y dar testimonio a la gente más cercana a nosotros. Puede ser la familia cercana o la familia extendida, la gente de la iglesia, los compañeros de trabajo, los vecinos y la comunidad.

A veces, la gente solo está interesada en ir a un país lejano y a una cultura extraña para dar testimonio. Pero no testifica a la gente que la rodea ahora. Debemos comenzar donde estamos y avanzar desde allí según el Señor nos guíe.

A continuación: “En toda Judea y Samaria” (Hech. 1:8). Una vez más, Jesús afirma la realidad de que dar testimonio implica cruzar fronteras culturales. Partiendo de donde estamos, podemos ser llamados a desplazarnos a otras zonas para llegar a diferentes grupos sociales, étnicos y religiosos. Si pertenezco a un determinado grupo étnico o lingüístico, quizá me resulte mucho más fácil dar testimonio ante ellos, porque las barreras culturales que hay que cruzar son mínimas. En algunas zonas del mundo, únicamente un clan o tribu está representado en la composición de la iglesia. Sin embargo, la Gran Comisión de Jesús nos dice que, como testigos suyos, es crucial salir de nuestra zona de confort y aplicar nuestros recursos en esos grupos de personas. Ellos también necesitan el mensaje de Jesús.

Desafío: Identifica y haz una lista de grupos de personas con necesidades especiales en tu comunidad, por quienes la iglesia no ha hecho esfuerzos por alcanzarlas.

Desafío avanzado: Comienza a orar por una oportunidad, en el futuro cercano, para comprometerte en la misión con personas con necesidades especiales.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo ordenó a sus discípulos que empezasen en Jerusalén la obra que él había dejado en sus manos. Jerusalén había sido escenario de su asombrosa condescendencia hacia la familia humana. Allí había sufrido, había sido rechazado y condenado. La tierra de Judea era el lugar donde había nacido. Allí, vestido con el atavío de la humanidad, había andado con los hombres, y pocos habían discernido cuánto se había acercado el cielo a la tierra cuando Jesús estuvo entre ellos. En Jerusalén debía empezar la obra de los discípulos.

En vista de todo lo que Cristo había sufrido allí, y de que su trabajo no había sido apreciado, los discípulos podrían haber pedido un campo más promisorio; pero no hicieron tal petición. El mismo terreno donde él había esparcido la semilla de la verdad debía ser cultivado por los discípulos, y la semilla brotaría y produciría abundante mies. En su obra, los discípulos habrían de hacer frente a la persecución por los celos y el odio de los judíos; pero esto lo había soportado su Maestro, y ellos no habían de rehuirlo. Los primeros ofrecimientos de la misericordia debían ser hechos a los homicidas del Salvador (El Deseado de todas las gentes, pp. 759, 760).

Nos estamos acercando al final de la historia de esta tierra. Pronto nos encontraremos delante del gran trono blanco. Pronto habrán pasado vuestras oportunidades para trabajar. Por lo tanto, trabajad mientras se dice hoy. Cada verdadero creyente, con la ayuda de Dios, puede ver dónde está el trabajo que debe realizarse. Cuando el ser humano colabora con la voluntad de Dios, se hace omnipotente, y el obrero puede crear oportunidades. Vigilad las almas con quienes entráis en contacto. Buscad oportunidades para hablarles una palabra oportuna. No esperéis ser presentados, o hasta que os familiaricéis con ellos, antes de procurar salvar a las almas que perecen a vuestro alrededor. Si estáis dispuestos a trabajar con sinceridad, se abrirán caminos delante de vosotros para el cumplimiento de esta obra. Apoyaos en el brazo divino en busca de sabiduría, fortaleza, y habilidad para hacer la obra que Dios os ha dado (Nuestra elevada vocación, p. 300).

¿Se levantarán ahora nuestras iglesias, y despertarán ante la situación? Los representantes de Cristo han de llevar una carga por las almas. Cada nación y tribu y lengua y pueblo ha de escuchar el último mensaje de misericordia al mundo. Cuando los miembros de nuestra iglesia logren una mejor comprensión de la verdad bíblica, se levantarán de su soporífero sueño y estarán listos para dedicar su dinero a la causa de Dios, y para entregarse en ferviente labor bajo la conducción del Espíritu Santo. El pueblo de Dios es su instrumento, señalado para proclamar la verdad en todas partes del mundo…

Cada miembro de iglesia ha de comprometerse en el servicio activo para el Maestro. «¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?» pregunta. «Id también vosotros a la viña… entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar». Mateo 20:6, 7; Juan 9:4 (Reflejemos a Jesús, p. 204).


Viernes 20 de octubre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, Los hechos de los apóstoles, “La Gran Comisión”, pp. 21-28; y “Un buscador de la verdad”, pp. 108-117.

“Antes de ascender al Cielo, Cristo dio a los discípulos su comisión. Les dijo que debían ser los ejecutores del testamento por el cual él legaba al mundo los tesoros de la vida eterna. Ustedes han sido testigos de mi vida de sacrificio en favor del mundo, les dijo. Han visto mis labores por Israel. Y, aunque mi pueblo no quiso acudir a mí para poder tener vida, a pesar de que los sacerdotes y los gobernantes han hecho conmigo lo que querían, aunque me han rechazado, tendrán todavía otra oportunidad de aceptar al Hijo de Dios. Han visto que recibo libremente a todos los que acuden a mí confesando sus pecados. Al que a mí viene no lo echaré fuera de ninguna manera. Les encomiendo a ustedes, mis discípulos, este mensaje de misericordia. Ha de darse tanto a los judíos como a los gentiles: primero a Israel y entonces a todas las naciones, lenguas y pueblos. Todos los que crean integrarán una iglesia” (Elena de White, Los hechos de los apóstoles, p. 23).

La Gran Comisión es clara: “Por tanto, vayan a todas las naciones, hagan discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mat. 28:19). Por lo tanto, sin duda tiene que ver con alcanzar a otros, especialmente a otras naciones.

“La Comisión Evangélica es la magna carta misionera del Reino de Cristo. Los discípulos habían de trabajar fervorosamente por las almas, dando a todos la invitación de misericordia. No debían esperar que la gente viniera a ellos; sino que debían ir ellos a la gente con su mensaje” (ibíd.)

“En este oscuro mundo de pecado, el Señor tiene muchas joyas preciosas, hacia las que él guiará a sus mensajeros. Por doquiera hay quienes se decidirán por Cristo. Muchos apreciarán la sabiduría de Dios más que cualquier ventaja terrenal, y llegarán a ser fieles portaluces. […] Convencidos de que la conducta de Pedro estaba de acuerdo con el cumplimiento directo del plan de Dios, y de que sus prejuicios y espíritu exclusivo eran totalmente contrarios al espíritu del evangelio, glorificaron a Dios, diciendo: ‘De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida’. Así, sin discusión, los prejuicios fueron quebrantados, se abandonó el espíritu exclusivista establecido por la costumbre secular, y quedó expedito el camino para la proclamación del evangelio a los gentiles” (ibíd., pp. 116, 117).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Cómo definirías la palabra “misión” al aplicarla a tu propia vida?
  2. ¿De qué manera podrías expresar la misión a diario en tu actitud y tu comportamiento? ¿Cómo puedes tener más en cuenta la misión en tus tareas cotidianas?
  3. ¿Qué importancia tiene que examinemos nuestro corazón y busquemos el poder de lo Alto para librarnos de los prejuicios contra los que no son como nosotros?

Lección N° 2: La misión de Dios en favor de nosotros – II

“Por tanto, vayan a todas las naciones, hagan discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mat. 28:19).
La temática de Dios como un Dios misionero atraviesa toda la Escritura. Es el hilo conductor de la historia humana y demuestra el propósito de Dios para su Creación. Además, fusiona la revelación divina con un objetivo principal: la restauración de la imagen de Dios en sus hijos caídos (comparar con Col. 3:9, 10 y 1 Juan 3:2).

Para el sábado 14 de octubre de 2.023

Sábado 7 de octubre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 20:21, 22; Mateo 28:16-20; Apocalipsis 14:6, 7; Deuteronomio 7:6, 11, 12; Apocalipsis 7:9, 10.

PARA MEMORIZAR:

 “Por tanto, vayan a todas las naciones, hagan discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mat. 28:19).

La temática de Dios como un Dios misionero atraviesa toda la Escritura. Es el hilo conductor de la historia humana y demuestra el propósito de Dios para su Creación. Además, fusiona la revelación divina con un objetivo principal: la restauración de la imagen de Dios en sus hijos caídos (comparar con Col. 3:9, 10 y 1 Juan 3:2).

La misión de Dios también funciona como el marco en el que debemos ver y entender la Palabra de Dios para nosotros. Cuando leemos la Biblia, podemos identificar a un Dios que nos tiende la mano de manera intencional. A pesar de la separación causada por el pecado (Isa. 59:2), mediante su misión, Dios sigue restaurando la relación quebrada con la humanidad hasta el glorioso momento en que haga “nuevas todas las cosas” (Apoc. 21:5).

Dios ha elegido manifestarse de tal manera que podamos comprender su naturaleza y su propósito, y sobre todo, que podamos tener una relación real y duradera con él. En otras palabras, no solo llegamos a conocerlo, sino también compartimos con otros nuestra experiencia con él y con su amor salvífico.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Debemos creer que somos elegidos de Dios, para ser salvados por el ejercicio de la fe, a través de la gracia de Cristo y la obra del Espíritu Santo; y debemos alabar y glorificar a Dios por esta maravillosa manifestación de un favor que no merecemos. Es el amor de Dios el que conduce el alma a Cristo para ser benignamente recibida y presentada al Padre. Mediante la obra del Espíritu, se renueva la relación divina entre Dios y el pecador. El Padre dice: «Yo seré Dios para ellos, y ellos serán para mí hijos. Ejerceré el amor perdonador hacia ellos, y derramaré en ellos mi gozo. Ellos serán para mí un tesoro peculiar; porque este pueblo a quien yo he formado por mí mismo manifestará mi alabanza».

El Padre concede su amor al pueblo elegido que vive en medio de los hombres. Son el pueblo que Cristo ha redimido, mediante el precio de su propia sangre, y porque responden a la dirección de Cristo, mediante la misericordia soberana de Dios, son elegidos para ser salvados como sus hijos obedientes (Nuestra elevada vocación, p. 79).

Los miembros de la iglesia no muestran esa conexión viva con Dios que deben tener para llevar almas de la oscuridad a la luz… La obra del Espíritu de Dios en el corazón es esencial para la piedad. Debe ser recibido en los corazones de quienes aceptan la verdad, y crear en ellos corazones limpios, antes que uno de ellos pueda guardar sus mandamientos y ser hacedor de la Palabra. «No te maravilles», dijo el gran Maestro al asombrado Nicodemo, «no te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo».

No se estudia la Biblia tanto como se debiera; no se convierte en la regla de la vida. Si se siguieran concienzudamente sus preceptos, y fueran la base del carácter, habría un propósito firme sobre el cual ninguna especulación comercial o asunto mundanal podría influir seriamente. Un carácter así formado, y sostenido por la palabra de Dios, soportará el día de la prueba, de las dificultades y de los peligros. La conciencia debe ser iluminada y la vida santificada por el amor de la verdad recibida en el corazón, antes que la influencia sea salvadora para el mundo (Dios nos cuida, p. 330).

Sobre nosotros… [Dios] derrama innúmeras bendiciones. Debemos expresar nuestra gratitud a Dios por ser aceptados como obreros que cooperan con el Señor Jesucristo.

Los que predican la Palabra del Señor deben vivir lo que enseñan.  Si recibimos la gracia de Dios en el corazón, debemos revelar a otros esta gracia en toda palabra y acción. Los que están fundados en la misericordia sin límite de Cristo deben practicar su paciencia y tolerancia, y nunca revelar un espíritu de injusticia arbitraria hacia sus hermanos o hacia los demás (El ministerio médico, p. 337).


Domingo 8 de octubre

EL DIOS TRINO: EL ORIGEN DE LA MISIÓN

La misión de Dios en las Escrituras da prominencia a Jesús como el único camino a la salvación. Cristo mismo declaró: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Pero Jesús también nos ayuda a comprender la centralidad del Dios trino en su misión.

Todo lo que Cristo hizo fue por su Padre celestial o para él (ver Juan 4:34; 5:30; 12:45). Sin embargo, siempre debemos recordar que la misión de Jesús no comenzó cuando vino al mundo. La había recibido del Padre incluso antes de la creación de nuestro mundo (comparar con Efe. 1:4; 1 Ped. 1:20).

Por lo tanto, Dios concibió la manera en que salvaría a la humanidad aun antes de poner los cimientos de nuestro planeta, y entró intencionalmente en la historia de la humanidad para cumplir con este propósito.

El Hijo creó el mundo (Juan 1:3) y, “cuando se cumplió el tiempo” (Gál. 4:4), Dios demostró su amor al enviar al Hijo aquí (Juan 3:16, 17). El Hijo vino, murió en la Cruz y venció a la muerte. Luego, enviado por el Padre, vino el Espíritu (Juan 14:26; 16:7), quien convence al mundo (Juan 16:8-11) y hoy continúa la misión del Padre y del Hijo al dar poder y enviar al pueblo de Dios a la misión (Juan 14:26; 16:13, 14).

Lee Juan 20:21 y 22. La idea de que la misión tiene su origen en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, ¿cómo debería trazar nuestra misión?

Juan 20:21-22

21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. 22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

Aunque la palabra “trinidad” no se encuentra en la Biblia, las evidencias trinitarias relacionadas con la misión son cuantiosas. Por ejemplo, después de la resurrección, Cristo se apareció a sus discípulos y les prometió: “Ahora voy a enviarles lo que ha prometido mi Padre; pero ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto” (Luc. 24:49, NVI, énfasis añadido). Aquí encontramos la realidad de la misión de la Deidad en una sola frase: la promesa del Padre; la seguridad del cumplimiento de la promesa por parte del Hijo; y la promesa misma, la venida del Espíritu Santo (ver Luc. 3:16; Hech. 1:4, 5, 8).

Con estos pasajes, aprendemos que la misión no es nuestra. Pertenece al Dios trino. Como tal, no fracasará.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo participan en la obra de salvar almas. ¿Por qué te reconforta tanto este pensamiento?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios mantiene hacia su pueblo la relación de un padre, y nos pide, como Padre, nuestro servicio fiel. Consideremos la vida de Cristo. Como cabeza de la humanidad, sirviendo a su Padre, es un ejemplo de lo que cada hijo debe y puede ser. La obediencia que Cristo rindió es la que Dios requiere de los seres humanos hoy día. El sirvió a su Padre con amor, con buena voluntad y libertad. «Me complazco en hacer tu voluntad, oh Dios mío —declara él—; y tu ley está en medio de mi corazón». Salmo 40:8. Cristo no consideró demasiado grande ningún sacrificio ni demasiado dura ninguna labor, a fin de realizar la obra que él vino a hacer. A la edad de doce años: «¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?» Lucas 2:49. Había oído el llamamiento y había emprendido la obra. Dijo él: «Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra». John 4:34.

Así hemos de servir a Dios (Palabras de vida del gran Maestro, p. 225).

La encarnación de Cristo es un misterio. La unión de la divinidad con la humanidad ciertamente es un misterio, oculto con Dios, «misterio escondido desde los siglos». Fue guardado en silencio eterno por Jehová, y primero fue revelado en el Edén mediante la profecía de que la Simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente, y que esta la heriría en el calcañar.

Presentar al mundo este misterio que Dios mantuvo en silencio durante siglos eternos, antes de que el mundo fuera creado, antes de que el hombre fuera creado, era la parte que Cristo debía cumplir en la obra que él emprendió cuando vino a esta tierra. Y este maravilloso misterio, la encarnación de Cristo y la expiación que él hizo, debe ser declarado a cada hijo y a cada hija de Adán… Los sufrimientos de Cristo satisficieron perfectamente las demandas de la ley de Dios (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 1082).

La Divinidad se conmovió de piedad por la humanidad, y el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se dieron a sí mismos a la obra de formar un plan de redención. Con el fin de llevar a cabo plenamente ese plan, se decidió que Cristo, el Hijo unigénito de Dios, se entregara a sí mismo como ofrenda por el pecado. ¿Con qué se podría medir la profundidad de este amor? Dios quería hacer que resultara imposible para el hombre decir que hubiera podido hacer más. Con Cristo, dio todos los recursos del cielo, para que nada faltara en el plan de la elevación de los seres humanos. Este es amor, y su contemplación debiera llenar el alma con gratitud inexpresable. ¡Oh, cuánto amor, cuánto amor incomparable! La contemplación de este amor limpiará el alma del egoísmo. Hará que el discípulo se niegue a sí mismo, tome su cruz y siga al Redentor (Consejos sobre la salud, pp. 219, 220).


Lunes 9 de octubre

HACER DISCÍPULOS: EL CENTRO DE LA MISIÓN

Lee Mateo 28:16 al 20. ¿Qué elementos del discipulado puedes identificar en este pasaje?

Mateo 28:16-20

16 Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. 17 Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. 18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Mateo 28:16 al 20 pronuncia el mandato bíblico, comúnmente identificado como la Gran Comisión (Mat. 28:18-20), en el que Jesús instruye a sus seguidores para que vayan y hagan discípulos, enseñándoles la verdad e iniciándolos en la comunión (ver también Mar. 16:15 y 16; Luc. 24:44-49; Juan 20:21-23; Hech. 1:8).

Los componentes básicos de Mateo 28:16 al 20 pueden resumirse en cuatro aspectos sencillos: (1) Jesús ordena a sus discípulos que vayan a Galilea para estar con él (Mat. 28:16, 17); (2) Jesús se acerca a ellos, declarando su autoridad y soberanía (Mat. 28:18); (3) Entonces Jesús comisiona a sus discípulos a una tarea específica (concretamente, hacer discípulos, Mat. 28:19, 20); y finalmente, (4) Jesús promete estar con sus discípulos hasta el fin (Mat. 28:20).

Hacer discípulos es el objetivo primordial de la Gran Comisión y la tarea principal de la misión. Literalmente, en el idioma griego original, el comienzo de Mateo 28:19 dice: “Por lo tanto, habiendo ido, hagan discípulos”. El “por lo tanto” da a la comisión su fundamento en lo que se acaba de presentar (Mat. 28:18): el poder, la autoridad y la soberanía de Jesús; todos ellos, procedentes de la victoria alcanzada en su resurrección.

Es importante destacar que el único verbo de acción con fuerza imperativa en la Gran Comisión es “hacer discípulos”. Enseñar a todos, bautizarlos y compartir las enseñanzas de Jesús con todo el mundo son las características del proceso de discipulado. Aquí, evidentemente Jesús está dirigiendo a sus discípulos hacia un propósito: hacer discípulos. Por cierto, este es uno de los más grandes pasajes misioneros de toda la Escritura. Termina con la promesa de Jesús de su presencia continua con sus seguidores.

Obviamente, el propósito de la Gran Comisión abarcaba más que a los primeros discípulos reunidos en esa circunstancia particular. Ellos solos no podrían ir a “todas las naciones” para cumplir la nueva misión de hacer discípulos. Por lo tanto, la Comisión es universal en su alcance: todo verdadero seguidor de Jesucristo debe dedicarse a hacer discípulos. Además, el mensaje que debe transmitirse (el evangelio eterno de Jesucristo) está destinado a todo el mundo, sin limitaciones geográficas, sociales ni étnicas.

La misión es “hacer discípulos”. ¿Cómo afecta este mandato del Maestro tu forma de vivir y ministrar a los demás? ¿Qué puedes hacer para comprometerte más en aquello para lo que has sido llamado?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Así dio Cristo su mandato a sus discípulos. Proveyó ampliamente para la prosecución de la obra y tomó sobre sí la responsabilidad de su éxito. Mientras ellos obedeciesen su palabra y trabajasen en relación con él, no podrían fracasar. Id a todas las naciones, les ordenó. Id hasta las partes más lejanas del globo habitable, pero sabed que mi presencia estará allí. Trabajad con fe y confianza, porque nunca llegará el momento en que yo os abandone.

El mandato que dio el Salvador a los discípulos incluía a todos los creyentes en Cristo hasta el fin del tiempo. Es un error fatal suponer que la obra de salvar almas solo depende del ministro ordenado. Todos aquellos a quienes llegó la inspiración celestial, reciben el evangelio en cometido. A todos los que reciben la vida de Cristo se les ordena trabajar para la salvación de sus semejantes. La iglesia fue establecida para esta obra, y todos los que toman sus votos sagrados se comprometen por ello a colaborar con Cristo (El Deseado de todas las gentes, p. 761).

Una obra grande y solemne se extiende delante del pueblo de Dios. Tiene que acercarse a Cristo mediante la abnegación y el sacrificio, con el solo objeto de dar el mensaje de misericordia a todo el mundo. Algunos trabajarán de una manera y otros de otra, de acuerdo con la dirección de Dios. Pero todos deben luchar juntos, tratando de llevar la obra a su total conclusión. Los siervos de Dios deben trabajar para él por medio de la pluma y la voz. Hay que traducir la palabra impresa, llena de la verdad, a distintos idiomas. Hay que predicar el evangelio a todos los pueblos (Cada día con Dios, p. 219).

Tan pronto como uno acude a Cristo nace en el corazón un vivo deseo de hacer saber a otros cuán precioso amigo encontró en el Señor Jesús. La verdad salvadora y santificadora no puede permanecer encerrada en el corazón. Si estamos revestidos de la justicia de Cristo y rebosamos de gozo por la presencia de su Espíritu, no podremos guardar silencio. Si hemos probado y visto que el Señor es bueno, tendremos algo que decir a otros… Anhelaremos seguir en la senda que Jesús recorrió y desearemos que quienes nos rodean puedan ver al «Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». Juan 1:29.

Y el esfuerzo por hacer bien a otros se tornará en bendiciones para nosotros mismos. Tal era el designio de Dios al darnos una parte que hacer en el plan de redención. Él concedió a los hombres el privilegio de ser hechos participantes de la naturaleza divina y de difundir a su vez bendiciones para sus hermanos. Este es el honor más alto y el gozo mayor que Dios pueda conferir a los hombres. Los que así participan en trabajos de amor son los que más se acercan a su Creador (El camino a Cristo, pp. 78, 79).


Martes 10 de octubre

EL EVANGELIO ETERNO: EL MENSAJE DE LA MISIÓN

Lee Apocalipsis 14:6 y 7. ¿Qué aspectos de la misión de Dios puedes identificar en el “evangelio eterno” presentado por el primero de los mensajes de los tres ángeles?

Apocalipsis 14:6-7

Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

Este es el único lugar de las Escrituras en el que se relacionan las palabras “evangelio” y “eterno”. El evangelio es la buena nueva de la gracia ofrecida a todos por medio de Jesucristo. Él vino a nuestro mundo para mostrarnos la “gracia y […] verdad” (Juan 1:14). Llevó una vida sin pecado y murió en la Cruz como sacrificio sustitutivo con el fin de cargar con la pena por nuestros pecados (Isa. 53:4, 5; 1 Ped. 3:18). Resucitó, regresó al Cielo, fue exaltado por el Padre, y hoy intercede por nosotros en el Santuario celestial (Apoc. 1:18; Hech. 2:33; Heb. 7:25). Pronto cumplirá su mayor promesa: regresar en majestad y gloria y, finalmente, después del Milenio, establecer el Reino de Dios en la Tierra (Juan 14:1-4; Hech. 1:11; Apoc. 21:1-4). Todas estas son realidades esenciales del evangelio eterno.

Sin embargo, es notable el hecho de que este mensaje sea eterno. Solo hay un evangelio que puede salvarnos. Continuará siendo el mismo hasta que la misión de Dios se haya cumplido plenamente. Nunca habrá otro evangelio. Las enseñanzas y las doctrinas engañosas van y vienen (Efe. 4:14), pero el mensaje de salvación, el evangelio eterno, es inmutable, y quienes crean en él y lo vivan en obediencia serán recompensados (ver Deut. 5:33; Rom. 2:6).

La misma comisión dada a los primeros discípulos también se nos da a nosotros hoy. Debemos continuar la tarea de hacer discípulos de Cristo en todas partes. Pero ¿qué tipo de discípulos? ¿Gente buena, honesta, totalmente entregada y cariñosa? Estos rasgos son esenciales, pero no son suficientes. Debemos hacer discípulos enfocados en todos los elementos bíblicos del discipulado (Luc. 9:23; Juan 13:34, 35; 2 Cor. 5:17) con un propósito final: estar preparados y preparar a otros para la segunda venida del Maestro, Jesucristo.

“La proclamación del Juicio [Apoc. 14:6, 7] es el anuncio de que la segunda aparición de Cristo está por acaecer. Y a esta proclamación se la denomina ‘el evangelio eterno’. Así se ve que la predicación de la segunda venida de Cristo, el anuncio de su cercanía, es una parte esencial del mensaje evangélico” (Elena de White, Palabras de vida del gran Maestro, pp. 179, 180).

¿Qué relación hay entre el concepto de juicio y el de “evangelio eterno” en el mensaje del primer ángel? ¿Por qué el evangelio debe ser primordial en la idea del Juicio?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Es el evangelio, y solo el evangelio, lo que santificará el alma. Y esto hace posible al receptor esa vida «que se mide con la vida de Dios». Este es el registro que Dios nos ha dado, aun la vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que es partícipe de la naturaleza divina huirá de las corrupciones que hay en el mundo la causa de la concupiscencia. Su fe en Cristo como el Dador de la Vida, le da vida. «Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios».

Esta vida de santificación y de gozo en creer está al alcance de toda alma que reclame las promesas de la Palabra de Dios mediante la fe, y recurra a la fuerza divina para la obra de vencer (Manuscript Releases, t. 4, p. 356).

«El que gana almas es sabio». Proverbios 11:30. «Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad». Daniel 12:3. Lo que se hace mediante la cooperación de los hombres con Dios es una obra que nunca perecerá, sino que perdurará a través de las edades eternas. El que hace de Dios su sabiduría, el que crece hasta alcanzar la plena estatura de un hombre en Cristo Jesús, se presentará ante los reyes, ante los llamados grandes hombres del mundo, y manifestará las alabanzas de Aquel que lo ha llamado de las tinieblas a su luz admirable (Christian Education, p. 97).

Hemos de ser obreros diligentes; un hombre ocioso es una criatura miserable. ¿Pero qué excusa puede ofrecerse por la holgazanería en la gran obra que Cristo dio su vida para realizar? Las facultades espirituales dejan de existir si no se las ejercita, y es el designio satánico que ellas perezcan. Todo el cielo se halla activamente empeñado en la obra de preparar a un pueblo para la segunda venida de Cristo a nuestro mundo, y «coadjutores somos de Dios». El fin de todas las cosas es inminente. Ahora es la oportunidad de trabajar. «La noche viene, cuando nadie puede trabajar». Juan 9:4. Debemos proclamar a Cristo y a este crucificado, preparando así el camino para cuando aparece por segunda vez…

Uníos al gran Maestro obrero, seguid al Redentor abnegado en su peregrinación de amor sobre la tierra. El mismo Jesús que caminó con sus discípulos, que les enseñó en la tierra, que trabajó y sufrió en su naturaleza humana, está con nosotros en su poder divino. Está a nuestra derecha para ayudarnos en cualquier emergencia. Exaltemos a Jesús, y revelemos el fundamento bíblico de nuestra fe (The Review and Herald, 24 de enero, 1893; parcialmente en Servicio cristiano, p. 107).


Miércoles 11 de octubre

EL PUEBLO DE DIOS: LOS CANALES DE LA MISIÓN

A lo largo de la historia, Dios siempre ha contado con personas que representaron fielmente su carácter y, en obediencia, siguieron sus propósitos. El pueblo de Dios son quienes han sido llamados y que han aceptado su invitación a ser partícipes de su gracia. Todos ellos han sido, y continúan siendo, instrumentos de Dios para el cumplimiento de su misión.

Lee Génesis 12:1 al 3; y Deuteronomio 7:6, 11 y 12. ¿Cuál era el propósito original de Dios para su pueblo en el Antiguo Testamento?

Génesis 12:1-3

1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Deuteronomio 7:6, 11-12

Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.

11 Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas. 12 Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres.

El pacto de Dios con Abraham y sus descendientes tenía un propósito específico. Fueron llamados, creados y comisionados para ser agentes de la misión de Dios: canales de bendiciones para las naciones (comparar con Deut. 28:10; Isa. 49:6). Sin embargo, fueron elegidos dentro de una relación de pacto con

Dios, basada en una condicionalidad implícita de fe y obediencia (Gén. 22:1618; Éxo. 19:5, 6; Deut. 28:1, 2; 2 Crón. 7:14). Este proceso de atraer a las naciones circundantes hacia Israel fue la “estrategia misionera” de Dios en el Antiguo Testamento.

En el Nuevo Testamento, la misión de Dios continúa. El Señor y Salvador resucitado lanza ahora una nueva “estrategia misionera” (ver Mat. 28:18-20; Hech. 1:8), en la que los discípulos de Cristo, que constituyen la iglesia, salen a la misión por todo el mundo, en lugar de que, como ocurría con el antiguo Israel, el mundo fuera a ellos. La misión no se originó con la iglesia. Al contrario, la iglesia existe porque Dios todavía tiene una misión que cumplir y está utilizando a su iglesia para llevarla a cabo.

Sin embargo, cabe una pregunta: ¿Cuál es la misión de la iglesia? Es la misma que la de aquel que llamó a la iglesia a la existencia: “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Luc. 19:10). Aunque ninguno de nosotros en la iglesia puede salvar a nadie, sí podemos y debemos llevar a otros al Único que puede salvar, y ese es Jesucristo.

“La misión de la iglesia de Cristo consiste en salvar a los pecadores que perecen. Consiste en darles a conocer el amor de Dios hacia los hombres y ganarlos para Cristo por la eficacia de ese amor” (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 420). ¡Qué privilegio y qué tremenda responsabilidad!

La misión es para la iglesia lo que el aire es para nuestra vida. Sin aire, morimos. Sin misión, la iglesia muere. ¿Qué puedes hacer personalmente para sostener la vida de tu iglesia?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios había elegido a Israel. Lo había llamado para conservar entre los hombres el conocimiento de su ley, así como los símbolos y las profecías que señalaban al Salvador. Deseaba que fuese como fuente de salvación para el mundo. Como Abraham en la tierra donde peregrinó, José en Egipto y Daniel en la corte de Babilonia, había de ser el pueblo hebreo entre las naciones. Debía revelar a Dios ante los hombres.

En el llamamiento dirigido a Abraham, el Señor había dicho: «Bendecirte he… y serás bendición… y serán benditas en ti todas las familias de la tierra». Génesis 12:2, 3. La misma enseñanza fue repetida por los profetas (El Deseado de todas las gentes, p. 27).

«Vosotros sois la luz del mundo», declara Cristo. «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos». Mateo 5: 14, 16. En estos últimos días la obra de Dios en la tierra ha de reflejar la luz que trajo Cristo al mundo. Esta luz ha de disipar las densas tinieblas de los siglos. Hombres y mujeres que están en las tinieblas del paganismo deben ser alcanzados por quienes estaban antes en una condición similar de ignorancia, pero que recibieron el conocimiento de la verdad de la Palabra de Dios. Estas naciones paganas aceptarán ávidamente la instrucción que se les ha de dar en el conocimiento de Dios.

Muy preciosa es para Dios su obra en la tierra. Cristo y los ángeles celestiales están velando sobre ella en todo momento. A medida que nos acerquemos a la venida de Cristo, más obra misionera debemos hacer. El mensaje del poder renovador de la gracia de Dios será proclamado a todo país y clima, hasta que la verdad circunde el mundo. Entre los que serán sellados habrá quienes vendrán de toda nación, tribu, lengua y pueblo. De todo país se reunirán hombres y mujeres que estarán delante del trono de Dios y del Cordero exclamando: «La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero». Apocalipsis 7: 10. Pero antes que esta obra sea realizada, debemos experimentar aquí en nuestro propio país la obra del Espíritu Santo en nuestros corazones (Consejos para los maestros, pp. 517, 518).

Si la iglesia de Cristo cumpliera el propósito del Señor, se derramaría luz sobre todos los que moran en las tinieblas y en regiones de sombra de muerte. En vez de agruparse y rehuir la responsabilidad y el peso de la cruz, los miembros de la iglesia deberían dispersarse por todos los países para irradiar la luz de Cristo y trabajar como él por la salvación de las almas. Así este «evangelio del reino» sería pronto llevado a todo el mundo…

La cruz del Calvario debe levantarse en alto delante de la gente para que absorba sus espíritus y concentre sus pensamientos. Entonces todas las facultades espirituales se vivificarán con el poder divino que viene directamente de Dios. Se concentrarán entonces las energías en una actividad genuina por el Maestro. Los que obren enviarán al mundo rayos de luz, como agentes vivos que iluminen la tierra (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 38-40).


Jueves 12 de octubre

EL MUNDO: LA ARENA DE LA MISIÓN

Lee Apocalipsis 7:9 y 10. ¿Qué sugiere este pasaje acerca del alcance geográfico de la misión de Dios?

Apocalipsis 7:9-10

Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; 10 y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.

En la lección de esta semana, se han analizado intencionalmente dos textos fundamentales sobre la misión que enfatizan la centralidad de la formación de discípulos en la Gran Comisión y el mensaje del evangelio eterno. Curiosamente, ambos textos tienen al menos un punto en común: el “dónde” de la misión. Dicen así: “Por tanto, vayan a todas las naciones, hagan discípulos” (Mat. 28:19, énfasis añadido), “a los que habitan en la tierra, a toda nación y tribu, lengua y pueblo” (Apoc. 14:6, énfasis añadido).

En otras palabras, el evangelio de Cristo debe llegar a todas las clases, a todas las naciones, a todas las lenguas y a todos los pueblos. La influencia del evangelio es unir a los salvos en una gran hermandad. Solo tenemos un modelo que imitar, y es Cristo. Si aceptamos la verdad tal como es en Jesús, se derribarán los prejuicios y los celos nacionalistas, y el espíritu de verdad fundirá nuestros corazones en uno solo.

Cuando Jesús dijo: “Me serán testigos” (Hech. 1:8), tenía en mente tres zonas geográficas diferentes:

Primera zona: “Me serán testigos en Jerusalén”. En aquel momento, sus discípulos estaban muy cerca de Jerusalén. De esta manera, básicamente Jesús les estaba diciendo: “Empiecen a compartir su experiencia con Dios con la gente que está cerca de ustedes”. La misión comienza en casa, con la familia, con los vecinos, con los amigos. Este es el lugar supremo de nuestra misión.

Segunda zona: Luego sigue diciendo: “En toda Judea, en Samaria”. Nuestra misión implica también a los que, en cierto modo, están cerca, pero al mismo tiempo alejados de nosotros. En este grupo hay personas que quizás hablen el mismo idioma que nosotros, personas que tienen una cultura similar, pero que no viven ni comparten la misma realidad que nosotros. Este es nuestro siguiente lugar misionero.

Tercera zona: Además de esto, Cristo dice: “Y hasta lo último de la tierra”. La misión de Dios nos llama a alcanzar a gente de todos los lugares, las naciones, los grupos de personas, las lenguas y las etnias. Este es nuestro último lugar de misión.

Desafío: Ora todos los días de esta semana por la comunidad donde vives. Dios te ha colocado allí por una razón.

Desafío avanzado: Investiga la demografía de tu zona (qué tipo de gente vive a tu alrededor): su trasfondo étnico y religioso; si hay ancianos, jóvenes, pobres, ricos, idiomas que se hablan, etc. Pide a Dios que te muestre cómo puedes ser un canal de su amor para ellos.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La presencia visible de Cristo estaba por serles quitada a los discípulos, pero iban a recibir una nueva dotación de poder. Iba a serles dado el Espíritu Santo en su plenitud, el cual los sellaría para su obra. «He aquí —dijo el Salvador—, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto». Lucas 24:49. «Porque Juan a la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo no muchos días después de estos.» «Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra». Hechos 1:5, 8.

El Salvador sabía que ningún argumento, por lógico que fuera, podría ablandar los duros corazones, o traspasar la costra de la mundanalidad y el egoísmo. Sabía que los discípulos habrían de recibir la dotación celestial; que el evangelio sería eficaz solo en la medida en que fuera proclamado por corazones encendidos y labios hechos elocuentes por el conocimiento vivo de Aquel que es el camino, la verdad y la vida. La obra encomendada a los discípulos requeriría gran eficiencia; porque la corriente del mal que fluía contra ellos era profunda y fuerte. Estaba al frente de las fuerzas de las tinieblas un caudillo vigilante y resuelto, y los seguidores de Cristo podrían batallar por el bien solo mediante la ayuda que Dios, por su Espíritu, les diera (Las hechos de los apóstoles, p. 25).

Los discípulos no habían de aguardar que la gente acudiera a ellos. Ellos debían ir a la gente y buscar a los pecadores como el pastor busca a la oveja perdida. Cristo les presentó el mundo como campo de labor. Debían ir «por todo el mundo» y predicar «el evangelio a toda criatura». Marcos 16:15. Habían de predicar acerca del Salvador, acerca de su vida de amor abnegado, su muerte ignominiosa, su amor sin parangón e inmutable. Su nombre había de ser su consigna, su vínculo de unión. En su nombre habían de subyugar las fortalezas del pecado. La fe en su nombre había de señalarlos como cristianos (Testimonios para la iglesia, t. 8, pp. 21, 22).

Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros: para que el mundo crea que tú me enviaste. Juan 17:21.

Repítanse con frecuencia estas palabras y cada alma discipline sus ideas, espíritu y acción diariamente de modo que pueda cumplirse esta oración de Jesucristo. El no requiere cosas imposibles de su Padre. Ora por lo que precisamente debe haber en sus discípulos en relación con la unión mutua, y su unidad y unión con Dios y Jesucristo. Cualquier cosa que no llegue a este nivel no corresponde con la perfección del carácter cristiano. La cadena áurea del amor, que vincula los corazones de los creyentes en unidad, con lazos de compañerismo y amor, y en unión con Cristo y el Padre, establece la perfecta conexión y da al mundo un testimonio del poder del cristianismo que no puede ser controvertido (A fin de conocerle, p. 173).


Viernes 13 de octubre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Para testimonio a todas las naciones. “Las palabras del Salvador: ‘Ustedes son la luz del mundo’ señalan el hecho de que ha encomendado a sus seguidores una misión mundial. Tal como los rayos del Sol penetran hasta los rincones más remotos del Globo, así Dios quiere que la luz del evangelio se extienda a todas las almas de la Tierra. Si la iglesia de Cristo cumpliera el propósito de nuestro Señor, la luz se derramaría sobre todos los que viven en tinieblas y en región de sombra de muerte. En vez de congregarse y rehuir la responsabilidad y la carga de la cruz, los miembros de la iglesia se dispersarían por todas las tierras, dejando que la luz de Cristo brillara desde ellos, trabajando como él lo hizo por la salvación de las almas, y este ‘evangelio del reino’ sería llevado rápidamente a todo el mundo.

“Desde todos los países está sonando el llamado macedónico: ‘Vengan a ayudarnos’. Dios ha abierto campos ante nosotros. Los seres celestiales han estado cooperando con los hombres. La Providencia va delante de nosotros, y el poder divino obra con el esfuerzo humano. Ciegos deben estar los ojos que no ven la obra del Señor, y sordos los oídos que no oyen el llamado del verdadero Pastor a sus ovejas. Algunos han oído el llamado de Dios y han respondido. Que todo corazón santificado responda ahora, procurando proclamar el mensaje vivificador. Si los hombres y las mujeres, con humildad y fidelidad, asumen la tarea que Dios les ha encomendado, el poder divino se revelará en la conversión de muchos a la verdad. Maravillosos serán los resultados de sus esfuerzos” (Elena de White, The Advent Review and Sabbath Herald, 14 de noviembre de 1912).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. La credibilidad de la influencia de la iglesia en la comunidad está determinada, principalmente, por la medida en que nosotros, el cuerpo de Cristo, ejemplificamos en nuestra vida el amor de Dios en el cumplimiento de su misión. ¿Cómo respondes tú, personalmente, a este desafío?
  2. ¿Cómo crees que los vecinos no adventistas ven y entienden a tu iglesia? ¿Cómo lo sabes? Si la percepción es positiva, ¿qué puedes hacer para fortalecerla más? Si es negativa, ¿qué puedes hacer para cambiarla?
  3. ¿Por qué es tan importante mantener el “evangelio eterno” en el centro de nuestra misión al mundo? ¿Qué esperanza suprema podemos ofrecer a cualquiera, en cualquier parte, que no se centre en la gran esperanza que tenemos gracias al evangelio, la buena nueva de lo que Jesús ha hecho por nosotros en la Cruz?

Noticias 10/01/2024

Desde la ciudad de Tarija – Bolivia, el reporte diario para las plataformas sociales Twitter y Facebook. Contacto directo con el Blog personal del periodista y corresponsal José Manuel Ramos Peláez, por el whatsapp 75184216. Espacios publicitarios disponibles y promocionales.

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Vacío legal en la Ley 906 deja a su libre albedrío a los comercializadores de coca machucada.

Regantes de Tarija esperan para el 22 de enero la promulgación presidencial de la Ley que autoriza créditos para proyectos de agua.

Comunarios de Chiquiacá en emergencia por la incursión de empresa petroleras en su territorio.

Comunidades vecinas de Tariquía rechazan rotundamente actividades petroleras.

Comunarios de Tarija denuncian a políticos por haber usado la defensa de la Reserva como bandera.

El paso del Angosto y la variante Canaletas – Entre Ríos predominan en la agenda del Autotransporte.

Canasta alimentaria para el adulto mayor destacó por su elevada ejecución presupuestaria.

Anuncian inicio de inscripciones en institutos tecnológicos de Tarija.

FUENTE: PLAY NOTICIAS

Noticias 09/01/2024

Desde la ciudad de Tarija – Bolivia, el reporte diario para las plataformas sociales Twitter y Facebook. Contacto directo con el Blog personal del periodista y corresponsal José Manuel Ramos Peláez, por el whatsapp 75184216. Espacios publicitarios disponibles y promocionales.

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Autotransporte Libre de Tarija anida conflicto interno cuyos actores dirigenciales atizan el fuego.

Gremiales atropellan a la Prensa en medio de su conflicto con los mercados Municipales.

INE anuncia cubrir cupo departamental de agentes censales hasta fin de Febrero.

Entre gritos e insultos, Gremiales y Mercados casi llegan a golpes en puertas de la Gobernación.

Feriantes demandan urgente embovedado de Quebrada del Monte.

Gremiales en emergencia por la posible federalización de los mercados municipales.

Comando Policial de Villamontes informa sobre el accidente vial con muerte de 5 efectivos militares, hecho suscitado en la primera hora de este martes 9, sobre la Ruta 9, en inmediaciones de la Comunidad Arenales, 34 kilómetros antes de llegar a la ciudad villamontina, desde Yacuiba. El Ministro de Defensa no descarta que se trate de un atentado de contrabandistas.

FUENTE: PLAY NOTICIAS

Noticias 08/01/2024

Desde la ciudad de Tarija – Bolivia, el reporte diario para las plataformas sociales Twitter y Facebook. Contacto directo con el Blog personal del periodista y corresponsal José Manuel Ramos Peláez, por el whatsapp 75184216. Espacios publicitarios disponibles y promocionales.

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Situación de carreteras en Tarija y la crisis del Poder Judicial en Bolivia, son los temas abordados por el presidente del Comité Cívico tarijeño, Jesús Gira Martinez.

Cambio de Gerente en la ABC ocasiona retraso en la ejecución de tramos camineros como la doble vía Yacuiba – Campo Grande, según el Ejecutivo del Autotransporte 15 de abril, Gabriel Pérez.

José Navarro Antelo, Director Departamental del Programa GNV, advierte que el alza de precios en los insumos para la conversión, podría generar inconvenientes con los 22 talleres habilitados, con quienes se debe consensuar precios de sus servicios.

Fundación Esperanza anuncia teletón solidaria para el 24 de enero, a fin de recaudar fondos destinados a niños con cáncer.

Asambleísta lamenta que los cambios gerenciales en ABC retrasen obras viales que debían entregarse en la pasada gestión. Expresa su preocupación por los tramos camineros afectados por las torrenciales lluvias.

Daniel López Pantoja, vicepresidente del Concejo Municipal de Tarija, recalca que la inversión municipal en seguridad ciudadana supera los 3 millones de Bolivianos, destinados a motorizados, llantas y mantenimiento correctivo de motorizados policiales.

Rodrigo Fuenzalida, miembro del Comité impulsor del Censo informa que se espera el reinicio de actividades educativas e institucionales para consolidar el número de agentes censales en el departamento.


Dirigentes de mercados municipales y centros de abasto de Tarija protestan en Ventanilla Única del Gobierno Autónomo Departamental de Tarija, exigiendo audiencia con el Gobernador Oscar Montes.

Ana Choque y el concejal Erwin Mancilla denuncian la existencia de una mafia de avasalladores que incluso consiguen duplicar códigos de registro propietario en Catastro. El concejal adelantó que peticionará informes al Ejecutivo Municipal.

María Lourdes Vaca, Secretaria Departamental de Desarrollo Humano, se refiere a los hospitales de tercer nivel del departamento.

Nancy Ugarte, vicepresidente de la Asociación del Adulto Mayor de Cercado, manifiesta conformidad con las 4 canastas alimentarias valuadas en 202 Bs. cada una, con novedades en algunos productos.

Hugo Augusto León Gutiérrez increpa al senador Luis Casso Vaca por prorroguismo dirigencial e incompatibilidad del cargo público con el cargo sindical.

Cristina Herrera y Luis Casso responden al ex dirigente transportista Hugo León, sobre ir

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Salutaciones Navideñas

Brilla con luz propia en esta #Navidad2023, publicando tu salutación navideña personalizada, y llegando oportunamente a tus familiares, amistades, clientes, vecinos, compañeros de trabajo y público en general.

SALUTACIONES NAVIDEÑAS PERSONALES

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Mensaje navideño de calidad y cargado de muy buena vibra, a difundir por Whatsapp y Facebook, de forma masiva y efectiva hasta el 6 de enero.

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Mi hoja de vida en Linkedin

Algunos detalles de mi hoja de vida, disponible en Linkedin.

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Casa en venta (Villa El Carmen)

En venta, una casa ideal para negocio, en Villa El Carmen (Yacuiba). Es el centro comercial del área rural de Yacuiba, que distribuye y provee bienes y servicios a todas las comunidades aledañas. Se encuentra sobre la Ruta Nacional N° 9, en el Cruce a Caiza (Villa El Carmen). Interesados con serias intenciones de compra, pueden comunicarse al 76806124

En venta, una casa ideal para negocio, en Villa El Carmen (Yacuiba). Es el centro comercial del área rural de Yacuiba, que distribuye y provee bienes y servicios a todas las comunidades aledañas. Se encuentra sobre la Ruta Nacional N° 9, en el Cruce a Caiza (Villa El Carmen). La casa consta de:

  • 2 habitaciones
  • 2 casetas comerciales
  • 1 tinglado
  • Servicios básicos instalados
  • Cierre perimetral del inmueble
  • Superficie 400 m2.
  • Documentación en regla para la transacción inmediata.

Interesados con serias intenciones de compra, pueden comunicarse al 76806124

TECHO SEGURO INMOBILIARIA (Grupo Facebook)

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Casa en venta (Yacuiba)

Se vende una casa en la mejor ubicación de Yacuiba, frente a la Plaza Principal. Interesados comunicarse al 76807331 – 77897249.

Se vende una casa en la mejor ubicación de Yacuiba, frente a la Plaza Principal.

▪️Dimensiones del inmueble, 15 metros de frente y 60 metros de fondo.

▪️Superficie total 908 m2.

▪️Cuenta con todos los servicios básicos y sus dependencias.

▪️Papeles en regla listos para la transacción.

▪️Ideal para vivienda, oficinas, empresa o negocio.

▪️Ubicación: Av. Santa Cruz entre Crevaux y Cochabamba.

Interesados comunicarse al 7680733177897249.

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¿Se nos muere COSAALT?

Hoy se encuentra en el ojo de la tormenta la EMPRESA de SERVICIOS DE AGUA POTABLE Y ALCANTARILLADO SANITARIO de los Tarijeños, por un proceso de infracción administrativa de Impacto Ambiental, sanción que fue emitida conforme a normativa y su reglamentación ambiental, sancionando a COSAALT RL. con una multa de Bs. 2.732.836,80 (Dos millones setecientos treinta y dos mil ochocientos treinta y seis Bolivianos 80/100).

Por José Anibal Rodriguez*

Hoy se encuentra en el ojo de la tormenta la EMPRESA de SERVICIOS DE AGUA POTABLE Y ALCANTARILLADO SANITARIO de los Tarijeños, por un proceso de infracción administrativa de Impacto Ambiental, sanción que fue emitida conforme a normativa y su reglamentación ambiental, sancionando a COSAALT RL. con una multa de Bs. 2.732.836,80 (Dos millones setecientos treinta y dos mil ochocientos treinta y seis Bolivianos 80/100).

Pongamos en contexto: COSAALT LR obtiene la Licencia Ambiental el 20 de diciembre del 2013, (Licencia que a los pocos días vence). Durante la vigencia de la Licencia Ambiental no realizó la Implementación del Plan de Adecuación Ambiental y el Plan de Aplicación y Seguimiento Ambiental, aprobado en su Manifiesto Ambiental, para la PTAR San Luis, por lo que no cumplió con las medidas correctivas recomendadas por la AAC (Autoridad Ambiental Competente), posterior a las Inspecciones en los plazos establecidos. En ese entendido, se habría incurrido en una Infracción Administrativa de impacto ambiental.

Además, desde la fecha de la obtención de la licencia ambiental no presentó los informes de Monitoreo Ambiental, un total de 9.

Es importante resaltar la sentida y alta necesidad del barrio San Luis y de la población en general dar  solución a la realidad de la PTAR San Luis, siendo COSAALT RL la directa responsable (por las acciones u omisiones a la cabeza del R.L.) al no cumplir con lo establecido en la normativa ambiental, conforme se encuentra reflejado en la resolución sancionatoria  a COSAALT R.L. y auditoría ambiental para mejorar las condiciones de funcionamiento en que se encuentra la PTAR San Luis, asimismo dar solución al tratamiento de agua que son descargadas por encima de los parámetros permisibles según la clasificación de los cuerpos de agua, como es de conocimiento general, estas aguas van a la cuenca del Guadalquivir.

A tales hechos y otros, suscitan muchas preguntas: ¿Por qué no se realizaron los informes? ¿Quién o quiénes son los responsables de la presentación de los informes de monitoreo ambiental? ¿Qué hará la cooperativa? Aún más ¿Qué será de la PTAR de San Blas? que ya fue entrega y se encuentra bajo la administración de COSAALT R.L. ¿Dónde van los aportes mensuales de un boliviano por socio, por concepto de fuentes de aguas, mensuales? ¿Qué de los aportes de cincuenta centavos, por concepto de responsabilidad social ambiental? ¿COSSAALT RL se convirtió en un botín económico? ¿La Autoridad ambiental le otorgará licencia?

Es necesario una cooperativa para los tarijeños, con autoridades que velen por el bienestar de sus asociados.

*Es Abogado de profesión, licenciado en Liderazgo y Teólogo. Actualmente Asambleísta Departamental de Tarija.

Entrevista a José Anibal Rodríguez, sobre la situación de COSAALT

Lote en venta

Se vende un terreno en Yacuiba, ubicado precisamente sobre la calle Cuevo, entre Santa Cruz y el Stadium Provincial, del Barrio San José Obrero. Para mayor información, los interesados pueden comunicarse al whatsapp 73364280.

Se vende un terreno en Yacuiba, ubicado precisamente sobre la calle Cuevo, entre Santa Cruz y el Stadium Provincial, del Barrio San José Obrero. Para mayor información, los interesados pueden comunicarse al whatsapp 73364280.

Mis mejores recuerdos en Instagram

Expongo en este post, mis mejores recuerdos publicados en Instagram, para mis amigos reales y virtuales, tratando de concentrar en mi Blog, lo que suelo publicar en redes sociales. Te invito a seguir mi perfil, para registrar tu visita y también seguirte. Mil gracias.

Expongo en este post, mis mejores recuerdos publicados en Instagram, para mis amigos reales y virtuales, tratando de concentrar en mi Blog, lo que suelo publicar en redes sociales. Te invito a seguir mi perfil, para registrar tu visita y también seguirte. Mil gracias.

Reparación electrónica «Zacha»

El mejor taller de reparación electrónica en Riberalta, le ofrece garantía y buen precio. Mantenimiento y reparación de televisores de toda clase, radios, minicomponentes, equipos de sonido y de video, consolas de video juegos, electrodomésticos en general, planchas, ventiladores y mucho más. Para consultas o solicitar el servicio, llame al 76865371. Su técnico y amigo Zacha, le atenderá personalmente.

El mejor taller de reparación electrónica en Riberalta, le ofrece garantía y buen precio. Mantenimiento y reparación de televisores de toda clase, radios, minicomponentes, equipos de sonido y de video, consolas de video juegos, electrodomésticos en general, planchas, ventiladores y mucho más.

Estamos a cuadra y media de la Av. Héroes del Chaco, ingresando desde La Bombonera Cancha de Fútbol 7, hacia el norte. Ubicación GPS.

Para consultas o solicitar el servicio, llame al 76865371. Su técnico y amigo Zacha, le atenderá personalmente.

Comunicador apasionado es José Manuelito

Juana Fernanda Villarpando, es una radialista de larga trayectoria en Yacuiba (Bolivia), y hoy en día, se ha dedicado a la producción de contenidos digitales en redes sociales, gracias a su notable experiencia periodística en el Gran Chaco.

«Hoy ejerce el oficio, desde la capital Tarija». Entrevista de Juana Villarpando publicada en su FansPage de Facebook, el martes 17 de octubre de 2023.

Juana Fernanda Villarpando, es una radialista de larga trayectoria en Yacuiba (Bolivia), y hoy en día, se ha dedicado a la producción de contenidos digitales en redes sociales, gracias a su notable experiencia periodística en el Gran Chaco.

Pero lo más sobresaliente en su vida, no es únicamente la comunicación social, sino su lucha personal contra el cáncer de mama, que la tiene ocupada en largos tratamiento periódicos de quimioterapia.

Personalmente, es un honor ser entrevistado por una inclaudicable luchadora por la vida. Gracias por el espacio para el desahogo personal y la proyección hacia futuro. Todos los seres humanos tenemos una lucha individual, de corto y largo plazo, para aprender y crecer. El éxito depende de nuestra fe en el Todopoderoso y Santo Creador. Bendiciones.

Adjunto a continuación, la referencia de Radio Luis de Fuentes, que también la tuvo como invitada en el programa «Despierta Tarija», conducido por Silvia Carvajal.

Elecciones judiciales y pacto fiscal en la agenda cívica nacional para el 10 de octubre

En el día de la «recuperación de la Democracia», 10 de octubre, se realizará en #Tarija un re-encuentro nacional de Comités Cívicos para analizar el pacto fiscal y las elecciones judiciales, entre otros temas álgidos, según explicó el presidente de la Casa Cívica tarijeña, Jesús Gira Martinez.

Jesús Gira Martínez, Presidente del Comité Cívico de Tarija.

En el día de la «recuperación de la Democracia», 10 de octubre, se realizará en #Tarija un re-encuentro nacional de Comités Cívicos para analizar el pacto fiscal y las elecciones judiciales, entre otros temas álgidos, según explicó el presidente de la Casa Cívica tarijeña, Jesús Gira Martinez.

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Comunarios de Tolomosita Sur protestan contra el anuncio del Gobernador de cercar San Jacinto

Rolando Romero, Ejecutivo de la Central Campesina de Cercado, denunció ausencia policial en inmediaciones de San Jacinto. Al permanente robo de ganado y en Unidades Educativas, se suma ahora, el reciente suicidio de un adulto, razón por la que el Gobernador anunció la construcción de una cerca. En respuesta, comunarios de Tolomosita Sud, protestaron.

Rolando Romero, Ejecutivo de la Central de Comunidades Campesinas de Cercado.

Rolando Romero, Ejecutivo de la Central Campesina de Cercado, denunció ausencia policial en inmediaciones de San Jacinto. Al permanente robo de ganado y en Unidades Educativas, se suma ahora, el reciente suicidio de un adulto, razón por la que el Gobernador anunció la construcción de una cerca. En respuesta, comunarios de Tolomosita Sud, protestaron.

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