Lección N° 11: Practiquemos la lealtad suprema a Cristo

Para el 9 de septiembre de 2.023

Sábado 2 de septiembre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 6:1–9; Marcos 10:13–16; Colosenses 3:21; 1 Pedro 2:18–25; 2 Corintios 5:10; Colosenses 3:24, 25.

PARA MEMORIZAR:

 “Y ustedes, amos, hagan con ellos lo mismo. Dejen las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y de ustedes está en el cielo, y no hace acepción de personas” (Efe. 6:9).

En 2018, un objeto del Museo de la Biblia en Washington, D.C. atrajo mucho la atención. Era un compendio de la Biblia pensado para enseñar lo esencial de la fe, aunque eliminaba cualquier pasaje que incitara a la rebelión de los esclavos. Publicado en 1808, el texto no elimina simplemente un pasaje aquí o allá. Falta el noventa por ciento del Antiguo Testamento y el cincuenta por ciento del Nuevo Testamento. De los 1.189 capítulos de la Biblia, solo quedan 232.

 Los pasajes que aparentemente refuerzan la institución de la esclavitud, especialmente ante la falta de gran parte de las “buenas nuevas” en la narración bíblica, se dejaron completamente intactos, incluyendo textos a menudo mal utilizados como: “Siervos, obedezcan a sus amos terrenales con respeto y temblor, con sincero corazón, como a Cristo” (Efe. 6:5).

 Hoy, en nuestra época y cultura, nuestro mayor desafío es leer Efesios 6:1 al 9 en el contexto de toda la historia de la salvación, como se revela en toda Biblia. ¿Qué podemos aprender al observar cómo Pablo aplica los valores del evangelio a las estructuras sociales defectuosas de su época?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los requerimientos de los padres deben ser siempre razonables; deben expresar bondad, no por una negligencia insensata, sino por una sabia dirección. Han de enseñar a sus hijos en forma agradable, sin reñir ni censurarlos, procurando ligar consigo el corazón de los pequeñuelos con sedosas cuerdas de amor…

La influencia de la autoridad y el amor equilibradamente combinados permitirá mantener con firmeza y bondad las riendas de la disciplina familiar. La mirada puesta en la gloria de Dios y en lo que nuestros niños le deben a él nos librará de la negligencia y la condescendencia con el mal (La fe por la cual vivo, p. 268).

Dios ve el corazón y el carácter de los hombres cuando ellos mismos no se dan cuenta exacta de su propia condición. El sabe que su obra y su causa sufrirán si no se corrigen los errores que existen en ellos sin que los adviertan y, por lo tanto, sin que los corrijan. Cristo nos llama sus siervos si hacemos lo que nos manda. A cada cual se le asigna su esfera particular, su lugar de trabajo, y Dios no requiere nada más ni nada menos, tanto del más humilde como del más grande, que el pleno cumplimiento de su vocación. No nos pertenecemos a nosotros mismos. Por gracia hemos llegado a ser siervos de Cristo. Hemos sido adquiridos por la sangre del Hijo de Dios (Cada día con Dios, p. 164).

El Señor está familiarizado con nosotros individualmente. A cada ser nacido en el mundo le es señalada su obra, con el propósito de que prepare un mundo mejor… Cada uno tiene su círculo [de acción], y si el agente humano hace de Dios su consejero, entonces no estará trabajando con fines opuestos a los de Dios. Él destina a cada uno un lugar y un trabajo, y si individualmente nos sometemos para ser preparados por el Señor, no importa cuán confusa e intrincada pueda parecer la vida a nuestros ojos, Dios tiene un propósito en todo ello, y la maquinaria humana, obediente bajo la mano de la sabiduría divina, cumplirá los propósitos de Dios.

Así como en un bien disciplinado ejército cada soldado tiene su puesto señalado y se le requiere que cumpla su parte en la contribución a la fortaleza y perfección del todo, de la misma manera el obrero de Dios debe realizar su parte señalada en la gran obra de Dios…

Nuestro Padre celestial es nuestro Dirigente y debemos someternos a  su disciplina. Somos miembros de su familia. Tiene derecho a nuestro servicio, y si uno de los miembros de su familia persistiera en seguir su propio camino, y se empeñara en hacer solo lo que le placiera, entonces ese espíritu produciría un estado de cosas confuso y desordenado. No debemos hacer planes para seguir nuestra propia senda, sino la senda y la voluntad de Dios.

Hable Dios, y diremos: «No se haga mi voluntad, sino la tuya» (En los lugares celestiales, p. 230).


Domingo 3 de septiembre

CONSEJOS PARA LOS HIJOS

¿Qué consejo da Pablo a los hijos y cómo fundamenta ese consejo con el Antiguo Testamento? Efesios 6:1 al 3. (Ver también Mat. 18:1–5, 10; Mar. 10:13–16).

Efesios 6:1-3

1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

Mateo 18:1–5, 10

1 En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.

10 Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.

Marcos 10:13–16

13 Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. 14 Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. 15 De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. 16 Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.

Para apreciar plenamente el consejo de Pablo a los hijos, debemos visualizar que su carta se leía en los hogares-iglesias de la próspera metrópoli de Éfeso. La palabra “hijos” (griego, ta tekna) podía referirse a un amplio rango de edades, ya que los hijos permanecían bajo la autoridad del padre hasta que el padre cumplía sesenta años (en la tradición griega) o hasta su muerte (en la romana). No obstante, estos hijos son lo suficientemente jóvenes como para estar bajo la educación de los padres (Efe. 6:4), pero lo suficientemente mayores como para ser discípulos por derecho propio.

Escuchamos que Pablo apela a los hijos de quienes adoraban en las congregaciones cristianas a obedecer y honrar a sus padres “en el Señor”; es decir, en Cristo (comparar con Efe. 5:22; 6:4, 5, 7–9). Aquí se nos insta a respetar a los hijos como discípulos de Cristo y a incluirlos como participantes activos en la adoración. Esto hace que este pasaje sea fundamental para la crianza y para el ministerio con los niños.

El mandato de Pablo de obedecer no es absoluto. Cuando las ordenanzas de los padres “contradigan lo que Cristo requiere, entonces, por doloroso que sea, deben obedecer a Dios y confiarle las consecuencias” (El hogar cristiano, p. 252).

Pablo termina su exhortación a los hijos citando el quinto Mandamiento, que da testimonio del elevado valor que otorga a los Diez Mandamientos como fuente de orientación para los creyentes cristianos (una característica obvia de Efe. 4:1–6:9; especialmente Efe. 4:25, 28; 5:3–14). Comienza a citar (“ ‘Honra a tu padre y a tu madre’ ”, Efe. 6:2), introduce un comentario editorial (“que es el primer mandamiento con promesa”, Efe. 6:2), y luego termina la cita (“ ‘para que te vaya bien y vivas largo tiempo sobre la tierra’ ”, Efe. 6:3). El quinto Mandamiento atestigua que honrar a los padres forma parte del plan de Dios para que los seres humanos prosperen. El respeto por los padres, por imperfectos que estos sean, contribuirá a fomentar la salud y el bienestar.

¿Cómo refuerzan estos versículos la importancia de las relaciones familiares?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa. Efesios 6:1, 2.

El apóstol amonesta a los hijos a obedecer a sus padres en el Señor, a ayudarlos y a estarles sujetos. Los que verdaderamente aman a Dios no lucharán por seguir su propio camino trayendo así infelicidad a sí mismos y a otros. Lucharán para representar a Cristo en carácter. ¡Cuán precioso es el pensamiento de que los jóvenes que luchan contra el pecado, que creen, que esperan y velan por la aparición de Cristo, que se sujetan a la autoridad de los padres, y que aman al Señor Jesús, estarán entre aquellos que aman su venida y que lo encontrarán en paz! Estarán sin mancha o arruga ante el trono de Dios y gozarán para siempre de su favor. Han formado hermosos caracteres, han cuidado su habla, no han hablado falsamente, han cuidado sus actos para no cometer nada malo, y son coronados de vida eterna (En los lugares celestiales, p. 218).

Recordad que los hijos tienen derechos que deben ser respetados.

Los niños tienen derechos que sus padres deben reconocer y respetar. Tienen derecho a recibir una educación y preparación que los hará miembros útiles de la sociedad, respetados y amados aquí, y les dará idoneidad moral para la sociedad de los santos y puros en la vida venidera. Debe enseñarse a los jóvenes que su bienestar presente y futuro depende en gran medida de los hábitos que adquieran en la niñez y la juventud. Deben acostumbrarse temprano a la sumisión, la abnegación y la consideración por la felicidad ajena. Debe enseñárseles a subyugar el genio vivo, a retener las palabras coléricas y a manifestar invariablemente bondad, cortesía y dominio propio (El hogar cristiano, pp. 275, 276).

Los que cultivan el amor en la vida del hogar formarán caracteres a semejanza del carácter de Cristo y estarán constreñidos a ejercer una influencia ayudadora más allá del círculo familiar, a fin de que puedan bendecir a otros mediante obras bondadosas, bien pensadas, mediante palabras amables, mediante simpatía cristiana, mediante actos de benevolencia. Serán prontos para discernir a aquellos cuyo corazón está hambriento, y prepararán un festín para los necesitados y afligidos. Los que tienen discernimiento celestial, que ejercen una tierna preocupación por cada miembro de la familia, al cumplir con todo su deber, se capacitarán para hacer una obra que iluminará a otros hogares y enseñará a otros por precepto y ejemplo qué es lo que hará feliz el hogar.

Por su sabiduría y justicia, por la pureza y bondad de sus vidas diarias, por su devoción a los intereses del pueblo, aunque era idólatra, José y Daniel demostraron ser fieles a los principios de la educación recibida en su niñez, fieles a Aquel de quien eran representantes (El ministerio de la bondad, pp. 315, 316).


Lunes 4 de septiembre

CONSEJOS PARA LOS PADRES

Compara Efesios 6:4 con Colosenses 3:21. ¿Qué motivación ofrece Colosenses 3:21 para evitar irritar a los hijos?

Efesios 6:4

Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

Colosenses 3:21

21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.

 Sirácides, un documento judío disponible en la época de Pablo, aconseja a los padres acerca del trato con los hijos: “El que ama a su hijo no le escatima los azotes” […]. ¿Quieres mimar a tu hijo? Un día te hará temblar; juguetea con él, te causará tristeza. […] Educa bien a tu hijo, lábralo, o si no, su mala conducta se volverá en tu contra” (Sirácides [Eclesiástico] 30:1, 9, 13, BL).

El consejo de Pablo tiene un tono muy diferente. En primer lugar, dirige un mandato negativo a los padres: “No irriten a sus hijos”, seguido de uno positivo: “Críenlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efe. 6:4). En los días de Pablo, el padre tenía poder legal absoluto sobre sus hijos, y se los consideraba propiedad de él. Los padres tenían derecho a infligir castigos violentos a sus hijos, incluso la muerte. De hecho, en algunos aspectos el poder de un padre sobre sus hijos excedía la autoridad de un amo sobre sus esclavos. Pablo no respalda ese poder, sino que aclara y redefine audazmente las relaciones familiares. En el contexto de una suprema lealtad a Cristo, Pablo invita a los padres cristianos a repensar su uso del poder, ya que, si los padres irritan a los hijos, estos no estarán bien posicionados para aceptar la “disciplina y [la] amonestación del Señor” (Efe. 6:4).

 “Padres y madres, en el hogar deben representar el carácter de Dios. Han de requerir obediencia no con una tormenta de palabras, sino en una forma bondadosa y amante. […] Sean amables en el hogar. Restrinjan cada palabra que pudiera despertar una mala reacción. La orden divina es: ‘Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos’[…]. En la Palabra de Dios no se autoriza la severidad paterna ni la opresión, así como tampoco la desobediencia filial. En la vida familiar y en el gobierno de las naciones, la Ley de Dios fluye de un corazón de infinito amor” (Conducción del niño, pp. 243, 244).

Aunque el contexto de esta lección trata sobre padres e hijos, ¿qué principios se pueden extraer de estos textos que deberían impactar en nuestra forma de tratar a todas las demás personas?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Un padre cristiano es el lazo de unión de su familia, el que los reúne ante el trono de Dios. Jamás debe perder su interés en sus hijos. El padre que tiene una familia compuesta de hijos varones no debiera dejar estos inquietos muchachos al cuidado de la madre… Debiera ser el compañero y amigo de sus hijos. Debiera esforzarse por mantenerlos alejados de las malas compañías… haciendo todo lo que esté de su parte para conducir sus hijos a Dios.

Cuando los hijos pierden el dominio propio y pronuncian palabras impetuosas… el silencio será más eficaz para promover el arrepentimiento que cualquier palabra que pudierais pronunciar. Satanás se regocija cuando los padres irritan a sus hijos con sus palabras coléricas y ásperas… ‘Padres, no irritéis a vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo.’ Colosenses 3:21… Que vuestra serenidad les ayude a recuperar la debida actitud mental (La fe por la cual vivo, p. 267).

Algunos padres suscitan muchas tormentas por su falta de dominio propio. En vez de pedir bondadosamente a los niños que hagan esto o aquello, les dan órdenes en tono de reprensión, y al mismo tiempo tienen en los labios censuras o reproches que los niños no merecieron. Padres, esta conducta para con vuestros hijos destruye su alegría y ambición. Ellos cumplen vuestras órdenes, no por amor, sino porque no se atreven a obrar de otro modo. No ponen su corazón en el asunto. Les resulta un trabajo penoso en vez de un placer; y a menudo por esto mismo se olvidan de seguir todas vuestras indicaciones, lo cual acrece vuestra irritación y empeora la situación de los niños. Las censuras se repiten; se les pinta con vivos colores su mala conducta, hasta que el desaliento se posesiona de ellos, y no les interesa agradaros. Se apodera de ellos un espíritu que los impulsa a decir: «A mí qué me importa», y van a buscar fuera del hogar, lejos de sus padres, el placer y deleite que no encuentran en casa (Conducción del niño, p. 263).

Los modales amables, la conversación alegre y los actos de amor ligarán los corazones de los hijos con los de sus padres con sedosas cuerdas de afecto y serán más eficaces para hacer atractivo el hogar que todos los más preciosos adornos que el oro puede adquirir.

Debiera siempre cultivarse el más tierno afecto entre esposo y esposa, padres e hijos, hermanos y hermanas. Debiera evitarse toda palabra impetuosa y ni siquiera se debiera notar la apariencia de falta de amor entre unos y otros… Los hijos han de respetar y reverenciar a sus padres, y los padres han de manifestar paciencia, bondad y cariño hacia sus hijos. Cada uno debiera hacer todo lo que está de su parte para complacer y hacer dichosos a los miembros del círculo familiar (La fe por la cual vivo, p. 269).


Martes 5 de septiembre

LA ESCLAVITUD EN LAS ESCRITURAS Y LA HISTORIA

Lee los consejos a los esclavos y amos de esclavos en los siguientes pasajes: Efesios 6:5 al 9; Colosenses 3:22 a 4:1; 1 Corintios 7:20 al 24; 1 Timoteo 6:1, 2; 1 Pedro 2:18 al 25. ¿Cómo resumirías estos consejos?

Efesios 6:5-9

Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ese recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.

Colosenses 3:22-4:1

22 Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. 23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. 25 Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas.

1 Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.

1 Corintios 7:20-24

20 Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. 21 ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más. 22 Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. 23 Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. 24 Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios.

1 Timoteo 6:1-2

1 Todos los que están bajo el yugo de esclavitud, tengan a sus amos por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina. Y los que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos, sino sírvanles mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su buen servicio. Esto enseña y exhorta.

1 Pedro 2:18-25

18 Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. 19 Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. 20 Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. 21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; 23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; 24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. 25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

Es sorprendente escuchar a Pablo dirigirse a amos cristianos e imaginar a los esclavos cristianos y a su amo sentados juntos en los hogares-iglesias de Éfeso. La esclavitud en el mundo grecorromano podría diferir considerablemente de la versión posterior del Nuevo Mundo. Esta no se centraba en un solo grupo étnico. Los esclavos domésticos urbanos a veces tenían oportunidad de educarse y podían trabajar como arquitectos, médicos y filósofos. Estos esclavos domésticos a veces obtenían su libertad después de un período limitado de servicio, aunque la mayoría de los esclavos nunca lograban su libertad. En un intento por reconocer esas diferencias, varias versiones bíblicas recientes traducen el término griego doulos (“esclavo”) en Efesios 6:5 al 8 como “siervo”.

Sin embargo, estas características se practicaban de manera desigual, y los esclavos de las zonas rurales soportaban regularmente trabajos forzados. Al margen de dónde sirvieran los esclavos, estaban sujetos al poder y la autoridad casi ilimitados del amo, que era dueño de los esclavos, de su esposa y de sus hijos. El grito del exesclavo Publilius Syrus es inquietante: “Es hermoso morir en lugar de ser degradado como esclavo”. Dada la gama completa de estas realidades, se prefiere la traducción de doulos como “esclavo” (NVI, NTV), especialmente porque estos esclavos viven bajo la amenaza de sus amos (Efe. 6:9).

La esclavitud estaba generalizada en el mundo de Pablo. Él no aborda esta temática como un reformador social, sino como un pastor que aconseja a los creyentes cómo afrontar las realidades existentes y proyectar una nueva visión orientada hacia la transformación del creyente individual, que luego podría tener implicaciones más amplias para la sociedad en general: “Su visión no abogaba por la manumisión de esclavos en el Imperio Romano. Su abordaje era sobre algo diferente a la manumisión legal, es decir, una fraternidad basada en la nueva creación a causa de la adopción como hijos de Dios. […] Para Pablo, la revolución social iba a ocurrir en la iglesia, en el cuerpo de Cristo, a nivel local, y en los hogares-iglesias y el hogar cristiano” (Scot McKnight, The Letter to Philemon [Grand Rapids, MI: Eerdmans Publishing Company, 2017], pp. 10, 11).

Una de las grandes manchas en la historia cristiana es la manera en que algunos utilizaron estos pasajes bíblicos sobre la esclavitud para justificar esta práctica. ¿Qué mensaje alarmante deberíamos extraer acerca de cuán cuidadosamente debemos aplicar la Palabra de Dios?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Entre los que dieron su corazón a Dios a causa de las labores de Pablo en Roma, estaba Onésimo, esclavo pagano que había perjudicado a su amo Filemón, creyente cristiano de Colosas, y había escapado a Roma. EV la bondad de su corazón, Pablo trató de aliviar al desdichado fugitivo en su pobreza y desgracia, y entonces procuró derramar la luz de la verdad en su mente entenebrecida. Onésimo atendió las palabras de vida, confesó sus pecados y se convirtió a la fe de Cristo…

Pablo hizo a Onésimo portador de la carta a Filemón, en la cual, con su tacto y bondad acostumbrados, el apóstol defendía la causa del esclavo arrepentido…

Pablo pudo haber manifestado a Filemón su deber como cristiano, pero en cambio escogió valerse del ruego…

El apóstol pidió a Filemón, en vista de la conversión de Onésimo, que recibiera al esclavo arrepentido como a su propio hijo, mostrándole tan profundo afecto que le decidiera a habitar con el que antes fuera su amo, «ya no como siervo, sino más que siervo, como hermano amado».

El apóstol conocía bien la severidad con que muchos amos trataban a sus esclavos, y sabía también que Filemón estaba grandemente irritado a causa de la conducta de su siervo. Trató de escribirle de tal manera que despertara sus más profundos y tiernos sentimientos de cristiano. La conversión de Onésimo le había transformado en un hermano en la fe, y cualquier castigo infligido a este nuevo converso sería considerado por Pablo como aplicado a sí mismo (Los hechos de los apóstoles, pp. 364, 365).

Algunos amos, más humanitarios que otros, mostraban mayor indulgencia para con sus siervos; pero la gran mayoría de los ricos y nobles daban rienda suelta a sus excesivas concupiscencias, pasiones y apetitos, haciendo de sus esclavos las desdichadas víctimas de sus caprichos y tiranía. La tendencia de todo el sistema era sobremanera degradante.

No era la obra del apóstol trastornar arbitraria o repentinamente el orden establecido en la sociedad. Intentar eso hubiera impedido el éxito del evangelio. Pero enseñó principios que herían el mismo fundamento de la esclavitud, los cuales, llevados a efecto, seguramente minarían todo el sistema. Donde estuviere «el Espíritu del Señor, allí hay libertad» (2 Corintios 3:17), declaró. Una vez convertido, el esclavo llegaba a ser miembro del cuerpo de Cristo, y como tal debía ser amado y tratado como un hermano, un coheredero con su amo de las bendiciones de Dios y de los privilegios del evangelio. Por otra parte, los siervos debían cumplir sus deberes, «no sirviendo al ojo, como los que procuran agradar a los hombres, sino antes, como siervos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios». Efesios.

El cristianismo forma un fuerte lazo de unión entre el amo y el esclavo, el rey y el súbdito, el ministro del evangelio y el pecador caído que ha hallado en Cristo purificación del pecado. Han sido lavados en la misma sangre, vivificados por el mismo Espíritu; y son hechos uno en Cristo Jesús (Los hechos de los apóstoles, pp. 366, 367).


Miércoles 6 de septiembre

ESCLAVOS DE CRISTO

¿Qué exige Pablo de los esclavos cristianos en las instrucciones detalladas que les da? Efesios 6:5 al 8.

Efesios 6:5-8

Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ese recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.

Pablo pide a los esclavos cristianos que obedezcan a sus amos y que les brinden un servicio sincero y de excelencia. Lo que llama la atención es su reiterada referencia a una gran sustitución que les pide que hagan: no deben colocar a su amo en el lugar que le corresponde a Cristo, ofreciéndole la lealtad que solo le pertenece a Cristo. Al contrario, en los compromisos y la lealtad que motivan su servicio excelente y sincero, deben sustituir a su amo por Cristo, el Señor. Al fomentar esta sustitución esencial, Pablo ofrece una concepción cristiana transformadora de la relación amo-esclavo.

Presta atención a las diversas formas en que Pablo impulsa esta sustitución en ellos:

  • Pablo les resta importancia a los amos de esclavos al llamarlos “amos terrenales”, y resalta al verdadero Amo celestial (Efe. 6:5, énfasis añadido).
  • Deben servir “con respeto y temblor, con sincero corazón, como a Cristo” (Efe. 6:5, énfasis añadido).
  • Pablo presenta esta sustitución con mayor claridad al argumentar que los esclavos cristianos deben ofrecer un servicio genuino como esclavos, no de sus amos, sino como “esclavos de Cristo” (Efe. 6:6, NVI).
  • En el cumplimiento de su servicio, deben cumplir “de todo corazón la voluntad de Dios”, ofreciendo un servicio sincero dirigido a Dios (Efe. 6:6, NVI).
  • Pablo apela al servicio bien motivado, ofrecido “como quien sirve al Señor y no a los hombres” (Efe. 6:7).

Por su servicio sincero, los esclavos cristianos pueden esperar una recompensa completa de Cristo en su Venida. Han trabajado para él y pueden esperar una recompensa de su parte; una idea especialmente atractiva para los esclavos no remunerados. Un esclavo puede sentir que su amo terrenal lo menosprecia o algo peor (comparar con 1 Ped. 2:19, 20). Sin embargo, el esclavo creyente tiene un Amo que está atento, observando “cualquier cosa buena que cada uno haga” (Efe. 6:8, LBLA) y ofrece una recompensa segura.

Por más que quisiéramos que las Escrituras condenaran abiertamente esta horrible práctica, no es así. Sin embargo, ¿qué principios podemos extraer de las palabras de Pablo en este contexto en cuanto a cómo relacionarnos con la gente con la que trabajamos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La verdadera conversión nos hace estrictamente honrados en nuestro trato con nuestros semejantes. Nos hace fieles en nuestro trabajo diario. Todo seguidor sincero de Cristo mostrará que la religión de la Biblia lo capacita para usar sus talentos en el servicio del Maestro.

«En el trabajo no seáis perezosos». Estas palabras se cumplirán en la vida de todo verdadero cristiano. Aunque el trabajo les parezca penoso, pueden ennoblecerlo por la forma en que lo hagan. Háganlo como para el Señor. Háganlo animosamente y con dignidad celestial. Son los principios nobles de acuerdo con los cuales se hace el trabajo, los que lo tornan totalmente acepto a la vista del Señor. El verdadero servicio liga al más humilde de los siervos del Señor en la tierra con el más encumbrado de sus siervos en las cortes celestiales (Mensajes para los jóvenes, pp. 50, 51).

¿Están los siervos generalmente dispuestos a hacer todo lo que pueden? ¿No es más bien costumbre prevaleciente deslizarse por el trabajo tan rápida y fácilmente como sea posible y obtener el salario al menor costo posible? El fin no es ser tan cabal como se pueda, sino obtener una remuneración. Los que profesan ser siervos de Cristo no deberían olvidar el precepto del apóstol Pablo: «Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no para ser vistos como los que quieren agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazón, por respeto a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor, y no para los hombres; seguros de que recibiréis del Señor la recompensa de la herencia; porque a Cristo el Señor servís». Colosenses 3:22-24.

Los que entran en la obra como «siervos del ojo» hallarán que su trabajo no puede resistir la inspección de los hombres o de los ángeles. Lo esencial para el éxito en el trabajo es el conocimiento de Cristo; pues este conocimiento dará sanos principios de rectitud, e impartirá un espíritu noble, abnegado, como el de nuestro Salvador, a quien profesamos servir. La fidelidad, la economía, el cuidado, la prolijidad, debieran caracterizar todo nuestro trabajo, ya sea en la cocina, el taller, las oficinas de las casas editoras, el sanatorio, el colegio o dondequiera estemos ubicados en la viña del Señor. «El que es fiel en lo muy poco, también en lo más será fiel; y el que en 10 muy poco es injusto, también en lo más será injusto». Lucas 16: 10 (Mensajes para los jóvenes, pp. 160, 161).

Todo lo que la mano encuentre para hacer debe ser hecho con esmero y prontitud. La fidelidad e integridad en las cosas pequeñas, el cumplimiento de los pequeños deberes y de los actos de bondad, alegrará la senda de la vida, y cuando nuestra obra en la tierra esté terminada, cada uno de los pequeños deberes cumplidos con fidelidad será atesorado como preciosa gema delante de Dios (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 584).


Jueves 7 de septiembre

AMOS QUE SON ESCLAVOS

En las últimas palabras de Pablo a los esclavos, “sea esclavo o sea libre” (Efe. 6:8), la palabra “libre” se refiere a los amos, lo que permite a Pablo hacer la transición para aconsejar a los amos mientras imagina esclavos y amos en igualdad de condiciones ante Cristo en el Juicio (comparar con 2 Cor. 5:10; Col. 3:24, 25).

Supongamos que eres un amo cristiano que está escuchando la lectura de Efesios en un hogar-iglesia, ¿cuál podría ser tu reacción ante este consejo impartido en presencia de tus esclavos? Efesios 6:9.

Efesios 6:9

Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.

Pablo se dirige a los amos, a los amos de esclavos, en una exhortación mordaz, que gira en torno al marcado contraste entre “los señores” (griego, hoi kurioi, traducido como “amos”), que tenían la costumbre de “amenazar” a sus esclavos; y “el Señor” (ho kurios), Cristo, quien “no hace acepción de personas”.

Pablo pide a los amos que “hagan con ellos [los esclavos] lo mismo”, lo que habría sido impactante para un amo de esclavos del siglo I. Los amos deben responder a sus esclavos con obras de buena voluntad regidas por su fidelidad a Cristo, en consonancia con lo que Pablo acaba de pedir a los esclavos (Efe. 6:5–8). Les dice que dejen de amenazar a sus esclavos, una práctica común en una época en la que los amos propinaban una amplia variedad de castigos, incluyendo las palizas (1 Ped. 2:20), los abusos sexuales, la posibilidad de ser vendidos (y apartados de sus seres queridos), los trabajos extenuantes, el hambre, los grilletes, la marcación, e incluso la muerte.

Pablo respalda sus mandatos con dos motivaciones que exhortan a los amos a ver más allá de las estructuras sociales del mundo grecorromano: 1. Ellos y sus supuestos esclavos son coesclavos de un solo Amo (“conscientes de que ustedes también tienen un Amo en el Cielo”, NVI; comparar con Col. 4:1); 2. El Amo celestial juzga a todos sin favoritismos. Puesto que su propio Amo trata a los supuestos esclavos en pie de igualdad con los demás, ellos también deberían tratarlos así (comparar con Fil. 1:15, 16).

Gran parte del vocabulario de Pablo en Efesios era especialmente alentador para los esclavos cristianos: adopción como hijos (Efe. 1:5); redención (Efe. 1:7); herencia (Efe. 1:11, 14; 3:6); entronización junto con Jesús (Efe. 2:6); y llegar a ser “conciudadanos”, “miembros de la familia de Dios” (Efe. 2:19; comparar con 3:14, 15) y parte integral del cuerpo de Cristo (ver Efe. 3:6; 4:1–16). Efesios 6:5 al 9 revela toda la enseñanza de la carta como eficaz en la relación entre esclavos y amos, incluyendo el consejo sobre el lenguaje (Efe. 4:25–32) y la ética sexual (Efe. 5:1–14).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pablo dirigió la mente de sus idólatras oyentes [de Atenas] más allá de los límites de su falsa religión a un verdadero concepto de la Deidad, que habían titulado: «Dios no conocido». Este Ser, a quien ahora les declaraba, no dependía del hombre, ni necesitaba que las manos humanas añadiesen nada a su poder y gloria. La gente se llenó de admiración por el fervor de Pablo y su lógica exposición de los atributos del Dios verdadero: su poder creador y la existencia de su providencia predominante. Con ardiente y férvida elocuencia, el apóstol declaró: «El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, éste, como sea Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos de manos, ni es honrado con manos de hombres, necesitado de algo; pues él da a todos vida, y respiración, y todas las cosas». Los cielos no eran bastante grandes para contener a Dios, cuánto menos los templos hechos por manos humanas.

En aquella época de castas, cuando a menudo no se reconocían los derechos de los hombres, Pablo presentó la gran verdad de la fraternidad humana, declarando que Dios «de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra». A la vista de Dios, todos son iguales. Cada ser humano debe suprema lealtad al Creador. Luego el apóstol mostró cómo, a través de todo el trato de Dios con el hombre, su propósito de misericordia y gracia corre como un hilo de oro. Él «les ha prefijado el orden de los tiempos, y los términos de la habitación de ellos; para que buscasen a Dios, si en alguna manera, palpando, le hallen; aunque cierto no está lejos de cada uno de nosotros» (Los hechos de los apóstoles, pp. 193, 194).

[C]uando Cristo abandonó el cielo para venir en su ayuda… vio a la humanidad hundida en la miseria y el pecado. Vio a los hombres y mujeres depravados y degradados y que acariciaban los vicios más detestables. Los ángeles se maravillaban de que Cristo emprendiera lo que para ellos era la tarea más desesperada. Se maravillaban de que Dios tolerara a una raza tan pecadora. No podían ver cabida para el amor. Pero «de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Juan 3:16.

Cristo vino a esta tierra trayendo un mensaje de misericordia y perdón. Colocó los fundamentos para una religión en la cual judíos y gentiles, negros y blancos, libres y siervos, estuvieran unidos por una hermandad común, reconocidos como iguales a la vista de Dios. El Salvador ama a cada ser humano con un amor ilimitado. Ve capacidad de mejoramiento en cada uno. Con energía y esperanza divina les da la bienvenida a aquellos por quienes ha dado su vida. Con la fuerza de él pueden vivir una vida rica en buenos frutos, llena del poder del Espíritu (Testimonios para la iglesia, t. 7, pp. 214, 215).


Viernes 8 de septiembre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

El respeto de Pablo por los hijos como hermanos en la fe (Efe. 6:1–3) agudiza nuestra preocupación por el trato que reciben los hijos en nuestro mundo actual. Las palabras que dirige a los padres (Efe. 6:4) nos invitan a considerar las responsabilidades de los padres. Aplicar el consejo de Pablo a los esclavos (Efe. 6:5–8) y, especialmente, su consejo a los amos (Efe. 6:9), es más desafiante, ya que el entorno social es distante para muchos de nosotros y porque sabemos que la esclavitud, en cualquiera de sus formas, es uno de los mayores males morales y sociales. Aun así, dado que estas son palabras inspiradas y forman parte de las Escrituras, debemos reflexionar sobre cómo aplicarlas hoy. Al igual que los creyentes de Éfeso del siglo I, tenemos el privilegio y la responsabilidad de aplicar los valores del evangelio a nuestras relaciones. Las siguientes preguntas para dialogar están pensadas con el propósito de fomentar esa importante obra.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

¿Qué significa para los adventistas que el amor por los hijos se identifique como evidencia de “un pueblo bien dispuesto para recibir al Señor”? Lucas 1:17 NVI (citado de Mal. 4:6).

El obvio respeto de Pablo por los hijos sugiere una pregunta perspicaz: ¿Cuál es nuestra responsabilidad de extender el cuidado de Cristo a los hijos que han sufrido violencia, abuso sexual y vergüenza en sus primeros años de vida? En vista de las investigaciones sobre el profundo impacto de las Experiencias Adversas en la Niñez (o ACE, por sus siglas en inglés. Consulta https://www.cdc.gov/spanish/mediosdecomunicacion/comunicados/p_vs_ experiencias_adversas_ninez_110419.html ), ¿cuál es nuestra responsabilidad hacia ellos?

Como una extensión del respeto de Pablo por los hijos y del cuidado de Jesús por ellos, ¿qué responsabilidades tiene la iglesia para educar y proteger a los hijos bajo su cuidado? ¿Qué sistemas y procedimientos deben implementarse para ello?

El consejo de Pablo a los esclavos y a los amos, en Efesios 6:5 al 9, a menudo se aplica a las relaciones entre empleados y patrones. ¿En qué sentido esto podría ser apropiado? ¿Qué peligros se presentan al hacer esto?

La esclavitud continúa siendo una dolorosa realidad en nuestro mundo, con más de 40 millones de personas esclavizadas (según “The Global Slavery Index”, http://www.globalslaveryindex.org/ ). Como personas libres cuyos antepasados espirituales estuvieron firmemente comprometidos con la abolición de la esclavitud, ¿cuáles son nuestras responsabilidades para con estos hijos e hijas de Dios esclavizados mientras le cantamos a Cristo: “Rompe cadenas, liberta a los esclavos, pues en su Nombre no existe opresión” (letra de “Oh, Santa noche”, dominio público)?

Lección N° 10: Cónyugues, juntos en la cruz

Para el 2 de septiembre de 2.023

Sábado 26 de agosto

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 5:21–33; Filipenses 2:3, 4; Ezequiel 16:1–14; 2 Corintios 11:1–4; Génesis 2:15–25.

PARA MEMORIZAR:

 “Maridos, amen a sus mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla y limpiarla en el lavado del agua, por la palabra, para presentarla para sí una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante; antes, que sea santa e inmaculada” (Efe. 5:25-27).

En Efesios 5:21 al 33, Pablo se basa en la idea de la sumisión mutua de los creyentes (Efe. 5:21); luego ofrece consejo a las esposas cristianas (Efe. 5:22-24) y a los esposos (Efe. 5:25-32); y concluye con un extracto de la enseñanza para ambos cónyuges (Efe. 5:33).

 En estos consejos, los estudiosos de la Biblia en la actualidad pueden oír al Cristo resucitado hablando de nuestras relaciones. Estamos en condiciones de oír cuando entendemos Efesios 5:21 a 6:9 como la forma en que Pablo actualiza la gran temática de la carta, la unidad, pero ahora para el hogar cristiano. Si bien hace una fuerte crítica de las estructuras sociales defectuosas de la vieja humanidad (ver Efe. 4:22), también celebra la creación de una nueva humanidad (ver Efe. 2:15), inserta en la humanidad en general con sus fallas sociales. Dentro de estas estructuras, los creyentes demuestran que se ha desplegado un nuevo poder, el Espíritu Santo (Efe. 2:22; 3:16; 5:18–21; 6:17, 18), y una nueva ética cuyo modelo es Cristo (Efe. 4:13, 15, 20–24, 32; 5:2, 10, 17, 21–33), que apuntan hacia el cumplimiento final del plan de Dios para su pueblo y el mundo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Con una parte del hombre Dios hizo a una mujer, a fin de que fuese ayuda idónea para él, alguien que fuese una con él, que le alegrase, le alentase y bendijese, mientras que él a su vez fuese su fuerte auxiliador. Todos los que contraen relaciones matrimoniales con un propósito santo —el esposo para obtener los afectos puros del corazón de una mujer, y ella para suavizar, mejorar y completar el carácter de su esposo— cumplen el propósito de Dios para con ellos.

Cristo no vino para destruir esa institución, sino para devolverle su santidad y elevación originales. Vino para restaurar la imagen moral de Dios en el hombre, y comenzó su obra sancionando la relación matrimonial (El hogar cristiano, p. 84).

El que creó a Eva para que fuese compañera de Adán realizó su primer milagro en una boda. En la sala donde los amigos y parientes se regocijaban, Cristo principió su ministerio público. Con su presencia sancionó el matrimonio, reconociéndolo como institución que él mismo había fundado. Había dispuesto que hombres y mujeres se unieran en el santo lazo del matrimonio, para formar familias cuyos miembros, coronados de honor, fueran reconocidos como miembros de la familia celestial.

Cristo honró también las relaciones matrimoniales al hacerlas símbolo de su unión con los redimidos. Él es el Esposo, y la esposa es la iglesia, de la cual, como escogida por él, dice: «Toda tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha». Cantares 4:7…

El vínculo de la familia es el más estrecho, el más tierno y sagrado de la tierra. Estaba destinado a ser una bendición para la humanidad. Y lo es siempre que el pacto matrimonial sea sellado con inteligencia, en el temor de Dios, y con la debida consideración de sus responsabilidades (El ministerio de curación, p. 275).

El matrimonio es una unión para toda la vida y un símbolo de la unión entre Cristo y su iglesia. El espíritu que Cristo manifiesta hacia su iglesia es el espíritu que los esposos han de manifestar el uno para con el otro. Si aman a Dios en forma suprema, se amarán el uno al otro en el Señor; siempre se tratarán con cortesía y obrarán en cooperación. En su abnegación mutua y sacrificio de sí mismos, serán una bendición el uno para el otro…

Hombres y mujeres pueden alcanzar una norma elevada, si tan solo quieren reconocer a Cristo como su Salvador personal. Entregándolo todo a Dios, velad y orad. El saber que lucháis para obtener la vida eterna os fortalecerá y consolará a ambos. Habéis de ser luces en el mundo por vuestros pensamientos, palabras y actos… Haced de Cristo vuestro modelo. Ensalzadle como al único que puede daros poder para vencer. Destruid por completo la raíz del egoísmo. Magnificad a Dios, porque sois sus hijos (El hogar cristiano, pp. 82, 83).


Domingo 27 de agosto

CONSEJOS PARA ESPOSAS CRISTIANAS

Pablo comienza con un pasaje bisagra, Efesios 5:21, que conecta Efesios 5:1 al 20 con 5:22 al 33, en el que aboga porque los miembros de iglesia se sometan mutuamente (comparar con Mar. 10:42–45; Rom. 12:10; Fil. 2:3, 4). Los creyentes deben hacerlo “por reverencia a Cristo” (Efe. 5:21, DHH); la primera de varias veces que Pablo identificará la relación con Cristo como la más importante y definitoria para los creyentes.

¿Qué quiere decir Pablo al exhortar a los miembros de iglesia a someterse unos a otros? ¿Cómo debemos entender esta idea? Efesios 5:21.

Efesios 5:21

21 Someteos unos a otros en el temor de Dios.

Pablo también invita a las esposas cristianas a someterse a “sus maridos como al Señor” (Efe. 5:22), y aclara que está analizando la sumisión de las esposas a sus respectivos maridos (ver también 1 Ped. 3:1, 5). Cuando Pablo dice que las esposas deben hacer esto “como al Señor”, ¿quiere decir que una esposa debe someterse a su esposo como si este fuera Cristo; o quiere decir que Cristo es el énfasis más verdadero y elevado de su sumisión?

A la luz de Efesios 6:7, donde se pide a los esclavos que sirvan “como quien sirve al Señor y no a los hombres”, y Colosenses 3:18, donde se pide a las esposas que se sometan a sus maridos “como conviene en el Señor”, es preferible este último concepto. Estas mismas esposas son creyentes que, en última instancia, deben honrar a Cristo por sobre sus maridos.

Tanto en Colosenses como en Efesios, se identifica a Cristo (y solo a Cristo) como la Cabeza de la iglesia, que es su cuerpo (Efe. 1:22; 5:23; Col. 1:18): “Cristo es la cabeza de la iglesia y Salvador del cuerpo” (Efe. 5:23). Por analogía, el esposo es “la cabeza de la mujer” (Efe. 5:23), y la fidelidad de la iglesia hacia Cristo sirve como modelo para la lealtad de la esposa hacia su esposo. El pasaje supone un matrimonio amoroso y afectuoso, no uno disfuncional. Este versículo no debe interpretarse para apoyar ninguna forma de abuso doméstico.

A la luz de lo que acabamos de leer, ¿por qué es tan importante recordar el siguiente consejo?: Si el marido “es tosco, rudo, turbulento, egotista, duro e intolerante, no diga nunca que el marido es cabeza de la esposa y que ella debe sometérsele en todo; porque él no es el Señor, no es el marido en el verdadero significado del término” (El hogar cristiano, p. 96).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuántos problemas, sufrimientos e infelicidad se economizarían los seres humanos, si continuaran cultivando la consideración y la atención, si siguieran pronunciando las palabras amables y de aprecio, y si siguieran prodigándose esas insignificantes manifestaciones de cortesía que mantienen vivo el amor, y que creían eran necesarias para conquistar a su compañero o compañera. Si el esposo y la esposa continuaran cultivando esas atenciones que nutren el amor, serían mutuamente felices, y ejercerían una influencia santificadora sobre sus familias. Dispondrían de un pequeño mundo de Felicidad (Cada día con Dios, p. 333).

El Señor ha establecido que el esposo sea cabeza de la esposa para ser su protector; él es el vínculo de la familia que une a todos los miembros, así como Cristo es la cabeza de la iglesia y el Salvador del cuerpo místico. Que cada esposo que pretende amar a Dios considere diligentemente los requisitos de Dios para su posición. La autoridad de Cristo se ejerce en sabiduría, bondad y amabilidad; del mismo modo el esposo debe ejercer su poder e imitar a la Cabeza de la iglesia…

Ni el marido ni la mujer deben pensar en ejercer gobierno arbitrario uno sobre otro. No intentéis imponer vuestros deseos uno a otro. No podéis hacer esto sin perder el amor mutuo. Sed ambos benignos, sufridos, corteses y llenos de consideraciones uno para con otro. Mediante la gracia de Dios podéis realizar la felicidad uno de otro, tal como lo prometisteis al casaros (La fe por la cual vivo, p. 261).

Los hebreos no estaban dispuestos a someterse a las instrucciones y restricciones del Señor. Querían simplemente hacer su voluntad, seguir los impulsos de su propia mente y ser dominados por su propio juicio. Si se les hubiera concedido esta libertad, no habrían proferido queja contra Moisés; pero se amotinaron bajo la restricción.

Dios quiere que su pueblo sea disciplinado y que obre con armonía, a fin de que lo vea todo unánimemente y tenga un mismo sentir y criterio. Para producir este estado de cosas, hay mucho que hacer. El corazón carnal debe ser subyugado y transformado… El Señor no desea que renunciemos a nuestra individualidad. Pero, ¿qué hombre es juez adecuado para saber hasta dónde debe llevarse este asunto de la independencia individual?…

El apóstol Pablo exhorta a sus hermanos… «El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros». Romanos 12:9, 10. «Someteos unos a otros en el temor de Dios». Efesios 5:21 (Testimonios para la iglesia, t. 3, pp. 397, 398).


Lunes 28 de agosto

LA IGLESIA COMO ESPOSA DE CRISTO: PRIMERA PARTE

Compara Efesios 5:25 al 27 y 29 con la historia de la persona abandonada y luego acogida de Ezequiel 16:1 al 14. ¿Qué elementos de esa historia refleja Pablo en su bosquejo?

Efesios 5:25-27 y 29

25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,

Ezequiel 16:1-14

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones, y di: Así ha dicho Jehová el Señor sobre Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, es de la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea. Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas. No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste. Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ¡Vive! Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se habían formado, y tu pelo había crecido; pero estabas desnuda y descubierta. Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová el Señor, y fuiste mía. Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite; 10 y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda. 11 Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. 12 Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. 13 Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar. 14 Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el Señor.

A medida que Pablo, en Efesios 5:25 al 27 y 29, le va dando forma a su metáfora del matrimonio, que representa a la iglesia y su relación con Cristo, recurre creativamente a las costumbres y los roles de una boda antigua. En relación con la iglesia como esposa, Cristo es el Esposo divino que:

  • Ama a la iglesia como esposa (Efe. 5:25). Nunca debemos olvidar que este es un trabajo de corazón para Jesús. ¡Él nos ama!
  • Se da a sí mismo como el precio de la novia. En el contexto de los acuerdos nupciales antiguos, el novio “compraba” a la novia con el “precio de la novia”, que generalmente era una gran suma de dinero y objetos de valor, tan grande que las economías de las aldeas antiguas dependían de la costumbre. Cristo paga el precio final por la iglesia como su novia, ya que él “se dio a sí mismo por ella” (Efe. 5:25). En la Encarnación y en la Cruz, se da a sí mismo como el precio de la novia.
  • Baña a la novia. La preparación de la novia era una parte importante de las antiguas festividades nupciales; como también ocurre en la actualidad, eran las damas de honor y las parientes femeninas de la novia quienes la preparaban para la ceremonia. ¡Sin embargo, Pablo imagina al Esposo divino preparando a su novia para la boda! Es él quien la santifica y la limpia “en el lavado del agua” (Efe. 5:26), una probable referencia al bautismo.
  • Pronuncia la palabra de la promesa. Esta limpieza se realiza “por la palabra” (Efe. 5:26), que señala a la palabra de la promesa que el Esposo divino dirige a su esposa, quizás en el contexto de la ceremonia de esponsales (comparar con Efe. 1:3–14; 2:1–10), y observa las promesas de Dios a los creyentes en el momento de su conversión. Los esponsales eran la versión antigua del compromiso moderno, pero eran un conjunto de negociaciones mucho más serias, que incluían un acuerdo escrito sobre el precio de la novia (por parte del esposo) y la dote (bienes que la novia traería de su familia al matrimonio).
  • Prepara y adorna a la novia. Cuando la novia finalmente se presenta ante el novio, ella es fabulosamente hermosa, y aparece con un esplendor impecable (Efe. 5:27). Cristo no solo baña a la novia, también la prepara y la adorna.

¿Cómo nos ayudan estos versículos a entender lo que Cristo siente por nosotros? ¿Por qué debería resultarnos tan reconfortante?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Estamos viviendo en las escenas finales de estos tiempos peligrosos. El Señor anticipó la incredulidad que ahora prevalece respecto a su venida; y vez tras vez ha advertido en su Palabra que ese evento será inesperado. El gran día vendrá como lazo «sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra». Lucas 21:35. Pero hay dos clases de personas… Algunos estarán preparados cuando el esposo llegue, y entrarán con 41 a la boda. ¡Cuán precioso es este pensamiento para los que están esperando y velando por su venida! Cristo «amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha». Efesios 5:25-27. Aquellos a quienes Dios ama gozan de este favor porque poseen un carácter hermoso (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 134).

En su oración intercesora en favor de sus discípulos declaró: «La gloria [el carácter] que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado». Juan 17:22, 23.

Hoy continúa siendo su propósito purificar y santificar a su iglesia “…a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha». Efesios 5:27. Cristo no puede pedir al Padre que conceda a los que creen en él un don mayor que el carácter que él reveló. ¡Qué amplitud hay en su requerimiento! ¡Qué plenitud de gracia tiene el privilegio de recibir todo seguidor de Cristo! ¡Oh, que podamos apreciar más plenamente el honor que Cristo nos confiere! Al cargar su yugo y aprender de él, llegamos a ser como él en aspiraciones, en humildad y mansedumbre, en fragancia de carácter (God’s Amazing Grace, p. 322; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, p. 322).

La relación de Cristo y su iglesia es muy íntima y sagrada; él es el esposo y la iglesia la esposa; él la cabeza, y la iglesia el cuerpo. La relación con Cristo entraña, pues, la relación con su iglesia.

Esta ha sido organizada para servir; y en una vida de servicio a Cristo la relación con la iglesia es uno de los primeros pasos que hay que dar. La lealtad a Jesús exige la ejecución fiel de los deberes impuestos por la iglesia. Esta es una parte importante de nuestra preparación, y una iglesia imbuida de la vida del Maestro inducirá decididamente a sus miembros a realizar un esfuerzo en beneficio del mundo exterior (La educación, pp. 268, 269).


Martes 29 de agosto

LA IGLESIA COMO ESPOSA DE CRISTO: SEGUNDA PARTE

¿Cómo utiliza Pablo los elementos de las bodas antiguas para atraer a los cristianos de Corinto? ¿Cuándo ocurre la presentación? (2 Cor. 11:1–4).

2 Corintios 11:1–4

1 ¡Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme. Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis;

 Al usar un último elemento de las bodas antiguas, en Efesios 5:25 al 27 Pablo presenta a Cristo como aquel que: (6) presenta a la novia (¡a sí mismo!). En la antigüedad, eran el padrino, los padrinos o el padre quienes entregaban a la novia. ¡Nunca el novio! Sin embargo, aquí Pablo imagina a Jesús presentando a la iglesia a sí mismo como su esposa.

Pablo utiliza las costumbres y los roles del matrimonio para resaltar la relación de Cristo con la iglesia en un patrón cronológico que se va desarrollando: 1) Compromiso. Cristo se ofreció a sí mismo por la iglesia (como el “precio de la novia”), y así se comprometió con ella (Efe. 5:25); 2) Preparación para la ceremonia nupcial. Las atenciones del novio continúan en sus esfuerzos actuales por santificar y limpiar a la novia (Efe. 5:26); 3) La ceremonia nupcial en sí. Las atenciones actuales de Cristo son con miras a la “presentación” de la novia en la boda (Efe. 5:27). Este último elemento se refiere a la gran celebración de bodas en su Venida, cuando Cristo, el Esposo, vendrá a reclamar a la iglesia como esposa y se la presentará a sí mismo (Efe. 5:27; comparar con 2 Cor. 11:1, 2; Col. 1:21–23, 28).

Las bodas antiguas a menudo comenzaban con un desfile nocturno (ver Mat. 25:1–13). El novio y su séquito se reunían en la casa del novio, el nuevo hogar de la pareja, y con gran ceremonia comenzaban una procesión. Iluminada por antorchas y escoltada de música alegre y melodiosa y gran regocijo, la multitud avanzaba hacia la casa del padre de la novia. Al recoger a la novia allí o encontrarse con la procesión de la novia de camino, la caravana llevaba a la pareja a su nuevo hogar, donde los invitados se instalaban en una fiesta de una semana, que culminaba con la ceremonia nupcial, cuando la novia le era presentada al novio.

Cuando Pablo describe a Cristo presentándose la iglesia a sí mismo, alude a este gran desfile y al momento de la presentación. Al hacerlo, ofrece un cuadro conmovedor de la venida de Cristo como una futura ceremonia de boda, cuando el largo compromiso entre Cristo y su iglesia se complete y se celebre la boda.

¿Qué mensaje debemos extraer de todas estas imágenes positivas, felices y esperanzadoras para nuestra vida personal?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la relación matrimonial se emplea para representar la unión tierna y sagrada que existe entre Cristo y su pueblo. En el pensar de Cristo, la alegría de las festividades de bodas simbolizaba el regocijo de aquel día en que él llevará la Esposa a la casa del Padre, y los redimidos juntamente con el Redentor se sentarán a la cena de las bodas del Cordero…

Cuando la visión de las cosas celestiales fue concedida a Juan el apóstol, escribió: «Y oí como la voz de grandes truenos, que decía: Aleluya: porque reinó el Señor nuestro Dios Todopoderoso. Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado». «Bienaventurados los que son llamados a la cena del Cordero». Apocalipsis 19:6, 7, 9 (El Deseado de todas las gentes, p. 125).

Pablo rogó a los que habían conocido una vez el poder de Dios en sus vidas, a volver a su primer amor de la verdad evangélica. Con argumentos irrefutables les presentó su privilegio de llegar a ser hombres y mujeres libres en Cristo, por cuya gracia expiatoria todos los que se entregan plenamente son vestidos con el manto de su justicia. Sostuvo que toda alma que quiera ser salvada debe tener una experiencia genuina y personal en las cosas de Dios.

Las fervientes palabras de ruego del apóstol no fueron estériles. El Espíritu Santo obró con gran poder, y muchos cuyos pies habían sido descarriados por caminos extraños, volvieron a su primera fe en el evangelio… El nombre de Dios fue glorificado, y muchos fueron agregados al grupo de creyentes por toda esa región (Los hechos de los apóstoles, p. 311).

Cristo ha sido para estos fieles seguidores un compañero de cada día, un amigo familiar. Han vivido en una estrecha y constante comunión con Dios. Sobre ellos apareció la gloria del Señor. En ellos se ha reflejado la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo. Ahora se gozan en los no empañados rayos del resplandor de la gloria del Rey en su majestad. Están preparados para la comunión del cielo, porque tienen el cielo en sus corazones. Con las cabezas levantadas, con los brillantes rayos del Sol de justicia refulgiendo sobre ellos, regocijándose porque su redención está cerca, salen en busca del Esposo.

Un poco más, y veremos al Rey en su hermosura. Un poco más, y él enjugará toda lágrima de nuestros ojos… Entonces innumerables voces entonarán el himno: «He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios». Apocalipsis 21:3 (La maravillosa gracia de Dios, p. 358).


Miércoles 30 de agosto

AMA A TU ESPOSA COMO A TI MISMO

¿Qué nuevo argumento utiliza Pablo para animar a los esposos a profesar tierno amor a sus esposas? Efesios 5:28 al 30.

Efesios 5:28-30

28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

Las reglas de Pablo para el hogar cristiano (Efe. 5:21–6:9) revelan un contexto social desafiante. En Efesios 5:28 al 30, Pablo se dirige a los esposos que, según el patrón tan frecuente de la época, podían optar por “aborrec[er …] a su propia carne” (ver Efe. 5:28, 29), abusando de sus esposas y golpeándolas. En el mundo grecorromano de la época de Pablo, el poder legal del “padre de familia” (en latín, pater familias) era muy amplio. Podía castigar severamente, o incluso matar, a su esposa, sus hijos y sus esclavos, porque estaba dentro de sus derechos legales (aunque ejercer ese poder en extremo estaba cada vez más limitado por la opinión pública).

En Efesios 5:25 al 27, Pablo ha detallado el máximo ejemplo de amor, el amor de Cristo por la iglesia, con el que ofrece un modelo para los esposos drásticamente diferente del habitual. Ahora, antes de presentar un nuevo argumento, vuelve a señalar ese gran Ejemplo, y pide a los esposos cristianos que respondan “de ese modo” (Efe. 5:28) como Jesús, quien “se entregó” por su novia, la iglesia, y atiende todas sus necesidades (Efe. 5:25–27). Pablo requiere de los esposos cristianos alejarse de las prácticas “esperables” de esa época e intentar asemejarse al tierno amor de Cristo.

En Efesios 5:28 al 30, Pablo agrega un nuevo fundamento del amor de los esposos cristianos por sus esposas: el amor a sí mismos. Pablo ofrece una perogrullada: “Nadie odió jamás a su propia carne” (al menos, nadie que pensara con claridad). El marido no se daña a sí mismo ni se golpea el cuerpo; al contrario, “lo alimenta y lo cuida” (Efe. 5:29). En un intento por eliminar la aspereza y la violencia contra la esposa cristiana, Pablo invita al esposo cristiano a identificarse con su esposa. Eres tan uno con tu esposa, argumenta Pablo, que dañarla es lo mismo que lesionarte a ti mismo, y la mayoría que esté en sus cabales no hace eso.

Volviendo al ejemplo de Jesús, Pablo argumenta que Cristo mismo ejerce un tierno cuidado de sí mismo al cuidar a los creyentes, que son “su cuerpo” (Efe. 5:29, 30). Compórtate con tu esposa, dice Pablo, de la misma forma en que te tratas a ti mismo y, en última instancia, en la forma en que Cristo te trata a ti.

Pablo cita el ejemplo de Jesús tanto para las esposas como para los esposos. ¿Qué puedes aprender de Jesús en cuanto a amar a los de tu círculo familiar?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios mismo dio a Adán una compañera. Le proveyó de una «ayuda idónea para él», alguien que realmente le correspondía, una persona digna y apropiada para ser su compañera y que podría ser una sola cosa con él en amor y simpatía. Eva fue creada de una costilla tomada del costado de Adán; este hecho significa que ella no debía dominarle como cabeza, ni tampoco debía ser humillada y hollada bajo sus plantas como un ser inferior, sino que más bien debía estar a su lado como su igual, para ser amada y protegida por él. Siendo parte del hombre, hueso de sus huesos y carne de su carne, era ella su segundo yo; y quedaba en evidencia la unión íntima y afectuosa que debía existir en esta relación. «Porque ninguno aborreció jamás a su propia carne, antes la sustenta y la cuida». Efesios 5:29…

Dios celebró la primera boda. De manera que la institución del matrimonio tiene como su autor al Creador del universo. «Honroso es en todos el matrimonio». Hebreos 13:4. Fue una de las primeras dádivas de Dios al hombre, y es una de las dos instituciones que, después de la caída, llevó Adán consigo al salir del paraíso. Cuando se reconocen y obedecen los principios divinos en esta materia, el matrimonio es una bendición: salvaguarda la felicidad y la pureza de la raza, satisface las necesidades sociales del hombre y eleva su naturaleza física, intelectual y moral (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 26, 27).

El esposo viola el voto matrimonial y los deberes que le impone la Palabra de Dios, cuando desatiende la salud y la felicidad de su esposa al aumentar sus cargas y sus cuidados a causa de una familia numerosa. «Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella». Efesios 5:25. «Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia». Efesios 5:28, 29.

Este mandato divino es casi enteramente desatendido, aun por los cristianos profesos (Mensajes selectos, t. 2, p. 489).

De todo hogar cristiano debería irradiar una santa luz. El amor debe expresarse en hechos. Debe manifestarse en todas las relaciones del hogar y revelarse en una amabilidad atenta, en una suave y desinteresada cortesía. Hay hogares donde se pone en práctica este principio, hogares donde se adora a Dios, y donde reina el amor verdadero. De estos hogares, de mañana y de noche, la oración asciende hacia Dios como un dulce incienso, y las misericordias y las bendiciones de Dios descienden sobre los suplicantes como el rocío de la mañana (El hogar cristiano, p. 31).


Jueves 31 de agosto

EL MODELO MATRIMONIAL DE “UNA SOLA CARNE”

Estudia el relato de la Creación en Génesis 2:15 al 25. ¿Qué sucede en la historia antes de la declaración acerca de que el esposo y la esposa son “una sola carne” (Gén. 2:24)?

Génesis 2:15-25

15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. 18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. 20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. 21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. 23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. 24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.

Una clave para aplicar el consejo de Pablo a las esposas y los esposos es ver su referencia a Génesis 2:24 (en Efe. 5:31) como su punto culminante. Al meditar sobre la historia de la Creación de Génesis, Pablo considera las necesidades de las congregaciones cristianas, y la salud de las relaciones familiares dentro de ellas. Él percibe en Génesis 2:24 un mensaje que resuena a lo largo del tiempo. Por diseño divino, el matrimonio está destinado a ser una relación de “una sola carne”, donde la unidad emocional y espiritual se refleja en la unidad sexual, y es lo que le da sentido a la relación sexual.

Ten en cuenta que al optar por Génesis 2:24, Pablo selecciona una declaración sobre el matrimonio formulada antes de la Caída y la aplica a las relaciones entre cónyuges cristianos. En nuestro mundo notoriamente posterior a la Caída, la explotación desenfrenada de la relación sexual entre un hombre y una mujer en las culturas modernas revela cuán profundamente arraigada está la idea de que la unión sexual representa la subyugación de la mujer. Pablo argumenta que la relación sexual, según se refleja en Génesis, no es de subyugación sino de unión. No simboliza ni representa el dominio del varón sino la unión de marido y mujer, hasta tal punto que son “una sola carne”. Por ende, tanto de Efesios 5:21 al 33 como de Génesis 2:24 podemos esperar una teología importante, contracultural y correctiva del matrimonio y la sexualidad.

 En este mismo contexto, en el siguiente versículo Pablo habla de un “misterio profundo” (ver Efe. 5:32, NVI). Esto incluye ambas caras de la doble metáfora que Pablo ha estado analizando: el matrimonio cristiano entendido a la luz de la relación de Cristo con su iglesia (Efe. 5:32), y la relación de Cristo con su iglesia entendida a la luz del matrimonio cristiano (Efe. 5:32).

 El matrimonio cristiano se eleva al compararlo con la relación entre Cristo y la iglesia. Además, al pensar en la relación de la iglesia con Cristo a través de la lente de un matrimonio cristiano afectuoso, los creyentes adquieren mayor claridad acerca de su relación compartida con Cristo.

¿De qué manera Efesios 5:33 sirve como resumen conciso del consejo de Pablo en Efesios 5:21 al 32? Si estás casado, ¿cómo podrías implementar más cabalmente estos principios en tu matrimonio?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Si en el seno de nuestras familias conserváramos tierno el corazón; si se manifestara una noble y generosa deferencia por los gustos y las opiniones de cada cual; si la esposa buscara oportunidades de expresar su amor por su esposo mediante actos corteses; y el marido manifestara la misma amable consideración hacia su esposa, los hijos participarían del mismo espíritu. Esta influencia impregnaría todo el hogar, y ¡cuánta miseria evitarían las familias! Los hombres no andarían recorriendo hogares para encontrar felicidad, y las mujeres no desfallecerían por falta de amor, ni perderían el ánimo ni la dignidad para convertirse en inválidas de por vida. Se nos ha concedido solo una existencia, y mediante cuidados, trabajo y dominio propio se la puede hacer soportable, placentera y hasta feliz (Cada día con Dios, p. 333).

El verdadero amor no es una pasión impetuosa, ardiente y dominante. Por el contrario, es de naturaleza profunda y serena. Ve más allá de lo externo y es atraído únicamente por las cualidades. Es sabio y prudente para discernir y escoger y su devoción es real y duradera.

Los corazones que están henchidos del amor de Cristo no pueden separarse mucho. La religión es amor, y el hogar cristiano es un lugar donde el amor reina y halla expresión en palabras y actos de bondad servicial y gentil cortesía…

Jesús quiere ver matrimonios y hogares felices.

Los hombres y las mujeres pueden alcanzar el ideal que Dios les señala si invocan la ayuda de Cristo. Lo que la humana sabiduría no puede lograr, la gracia de Dios lo hará en quienes se entregan a él con amor y confianza. Su providencia puede unir los corazones con lazos de origen celestial. El amor no será tan solo el intercambio de palabras dulces y aduladoras. El telar del cielo hecho con la trama más fina, produce tela más fuerte que los telares de la tierra. Su material no es débil sino que es un tejido capaz de resistir cualquier prueba por severa que sea. El corazón quedará unido al corazón con lazos áureos de amor perdurable (The Faith I Live By, p. 255; parcialmente en La fe por la cual vivo, p. 257).

Las dos personas que unen su interés en la vida tendrán distintas características y responsabilidades individuales… La esposa ha de agraciar el círculo familiar como esposa y compañera de un esposo sabio. A cada paso debe ella preguntarse:… ¿Cómo haré para que mi influencia sea como la de Cristo en mi hogar?» El marido debe dejar saber a su esposa que él aprecia su trabajo.

La esposa ha de respetar a su marido. El ha de amar y apreciarla a ella: y así como los une el voto matrimonial, su creencia en Cristo debe hacerlos uno en él. ¿Qué podría agradar más a Dios que el ver a los que contraen matrimonio procurar juntos aprender de Jesús y llegar a compenetrarse cada vez más de su Espíritu? (El hogar cristiano, p. 99).


Viernes 1 de septiembre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee en Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 7, “Las responsabilidades de los esposos”, pp. 47-51; y El hogar cristiano, “Obligaciones mutuas”, pp. 94-99.

 Elena de White insta constantemente a los cónyuges a abandonar sus esfuerzos por controlar al otro: “Ni el marido ni la mujer deben pensar en ejercer gobierno arbitrario uno sobre otro. No intenten imponer sus deseos uno a otro. No pueden hacer esto y conservar el amor mutuo. Sean bondadosos, pacientes, indulgentes, considerados y corteses” (El hogar cristiano, p. 97).

Ella comenta directamente sobre la interpretación y la aplicación de Colosenses 3:18 (y Efe. 5:22-24): “A menudo se pregunta: ‘¿Debe una esposa no tener voluntad propia?’ La Biblia dice claramente que el esposo es el jefe de la familia. ‘Casadas, estad sujetas a vuestros maridos’. Si la orden terminase así, podríamos decir que nada de envidiable tiene la posición de la esposa […]. Muchos maridos no leen más allá de ‘estad sujetas’, pero debemos leer la conclusión de la orden, que es: ‘Como conviene en el Señor’ [Col. 3:18]. Dios requiere que la esposa recuerde siempre el temor y la gloria de Dios. La sumisión completa que debe hacer es al Señor Jesucristo, quien la compró como hija suya con el precio infinito de su vida. […] Uno hay que supera al marido para la esposa; es su Redentor, y la sumisión que debe rendir a su esposo debe ser, según Dios lo indicó, ‘como conviene en el Señor’ ” (El hogar cristiano, pp. 95, 96).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Imagina que alguien sostenga que Efesios 5:21 al 33 es un pasaje anticuado que ya no aborda las relaciones cristianas, ya que impone un modelo de matrimonio centrado en la autoridad y el dominio del esposo. ¿Cómo responderías? ¿Qué elementos del pasaje en sí informarían tu respuesta?
  2. ¿Qué podría ofrecer el consejo de Pablo en Efesios 5:21 al 33 a quienes se encuentran en relaciones matrimoniales comprometidas y difíciles?
  3. Algunos cristianos argumentan que la historia de la Creación de Génesis, en Génesis 1 y 2, es una mera metáfora y que no llega siquiera a representar lo que realmente sucedió, que fueron miles de millones de años de evolución. El uso que hace Pablo de la historia, ¿qué nos enseña acerca de cuán literalmente la tomó?
  4. Reflexiona sobre el tema de “una sola carne”. ¿Cómo nos ayuda esto a comprender mejor la santidad del matrimonio y por qué las parejas casadas no deben escatimar esfuerzos para proteger esa santidad?

Lección N° 9: Anden como sabios

Para el 26 de agosto de 2.023

Sábado 19 de agosto

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 5:1–20; 1 Corintios 5:1–11; Apocalipsis 16:1–16; Colosenses 4:5; Proverbios 20:1; 23:29–35; Hechos 16:25.

PARA MEMORIZAR:

 “Miren con cuidado cómo andan, no como necios, sino como sabios. Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entendidos de cuál es la voluntad del Señor” (Efe. 5:15-17).

No hace mucho se subastó una jarra de cristal en el Reino Unido. Los subastadores la describieron como una “jarra francesa de vino clarete del siglo XIX”, con un valor estimado de 200 dólares. Dos postores

perspicaces reconocieron la jarra como un aguamanil islámico extremadamente raro. ¿Su verdadero valor de tasación? £ 5 millones (alrededor de US$ 6,5 millones). ¿Qué permitió que ese postor se marchara con semejante ganga? El postor sabía algo que el subastador ignoraba: el verdadero valor de la jarra.

En Efesios 5:1 al 20, Pablo contrasta lo que valoraban los paganos y los creyentes. Los paganos consideraban que las historias atrevidas (Efe. 5:4), las fiestas de alcohólicos (Efe. 5:18) y el sexo libertino (Efe. 5:3, 5) eran los grandes tesoros de la vida. Sin embargo, los creyentes saben que se acerca el día del examen final, cuando el verdadero valor de todas las cosas se hará evidente (Efe. 5:5, 6). En lugar de apostar por las fiestas y las ebriedades, atesoran, entre otras, “solo cosas buenas, rectas y verdaderas” (Efe. 5:9, NTV) en Cristo. Por lo tanto, Pablo los insta a aprovechar las “gangas” que se encuentran en Cristo, mientras vivan (al igual que todos) a las puertas de la Eternidad (Efe. 5:15-17).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El deseo del apóstol [Pablo] para aquellos a quienes escribía sus cartas de consejo y admonición era que… aquellos que eran seguidores de Cristo y que vivían en comunidades paganas, que no anduviesen «como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios… por la dureza de su corazón», sino «avisadamente; no como necios, mas como sabios; redimiendo el tiempo». Efesios 4:14, 13, 17, 18; 5:15, 16. Animó a los creyentes a mirar hacia el tiempo cuando Cristo, que «amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella», podría «presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante», una iglesia «santa y sin mancha» Efesios 5:25, 27.

Estos mensajes, escritos, no con poder humano, sino con el de Dios, contienen lecciones que deben ser estudiadas por todos, lecciones que será provechoso repetir frecuentemente. En ellas encontramos delineada la piedad práctica, se formulan principios que deben ser seguidos en cada iglesia y se define el camino que lleva a la vida eterna (Los hechos de los apóstoles, pp. 374, 375).

Cristo había anticipado que se levantarían engañadores, por cuya influencia la maldad se multiplicaría y la caridad de muchos se enfriaría. Mateo 24:12. Advirtió a sus discípulos que la iglesia estaría en mayor peligro por este mal que por las persecuciones de sus enemigos. Una y otra vez Pablo previno a los creyentes contra esos falsos maestros. De este peligro, más que de cualquier otro, deberían prevenirse; pues, al recibir falsos maestros, abrirían la puerta a errores por los cuales el enemigo podría empañar las percepciones espirituales y hacer tambalear la confianza de los nuevos conversos al evangelio. Cristo era la norma por la cual debían probar las  doctrinas presentadas. Todo lo que no estaba en armonía con sus enseñanzas debían rechazarlo. Cristo crucificado por el pecado, Cristo resucitado de entre los muertos, Cristo ascendido a lo alto, ésta era la ciencia de la salvación que ellos debían aprender y enseñar (Los hechos de los apóstoles, pp. 377, 378).

El apóstol Pablo describe el fruto que el cristiano ha de llevar. El dice que es «en toda bondad, justicia y verdad». Efesios 5:9. Y de nuevo leemos: «Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza». Gálatas 5:22, 23. Estas preciosas gracias son solo los principios de la ley de Dios cristalizados en la vida…

Al mirarnos en el espejo divino, la ley de Dios, vemos el carácter excesivamente pecaminoso del pecado, y nuestra propia condición perdida como transgresores. Pero por el arrepentimiento y la fe somos justificados delante de Dios, y por la gracia divina capacitados para prestar obediencia a sus mandamientos (La edificación del carácter, p. 79).


Domingo 20 de agosto

“SINO ACCIONES DE GRACIAS”

¿En qué sentido quiere Pablo que los creyentes sean “imitadores de Dios”? Ver Efesios 5:1 y 2.

Efesios 5:1-2

1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Pablo insta a los creyentes de Éfeso a andar en amor, un llamado importante para esta sección (ver Efe. 5:8, 15). Este “andar en amor” (ver Efe. 5:2) debe inspirarse en el propio amor de Cristo por nosotros (comparar con Efe. 4:32), expresado en su sacrificio expiatorio. Pablo afirma cuatro cosas acerca de ese sacrificio: 1. Está motivado por el amor de Dios Padre (Efe. 5:1) y del mismo Cristo (Efe. 5:2); 2. Es sustitutivo, ya que Cristo murió en nuestro lugar. Cristo no es una víctima pasiva, sino que se entregó voluntariamente por nosotros; 3. Según las imágenes del servicio del Santuario del Antiguo Testamento, la muerte de Cristo también es un sacrificio que se le hace a Dios; 4. Dios acepta el sacrificio ya que es una “ofrenda […] fragante” (Efe. 5:2; comparar con Éxo. 29:18; Lev. 2:9; Fil. 4:18).

Efesios 5:3 al 5 luego introduce una sección que expresa preocupación por la ética sexual. Los jóvenes conversos de Éfeso corren peligro de revertir su llamado cristiano y ser arrastrados nuevamente a un comportamiento sexual que negaría su testimonio cristiano (comparar con 1 Cor. 5:1–11; 6:12–20; 2 Cor. 12:21).

Por un lado, el mundo grecorromano del siglo I exhibía la corrupción moral y el libertinaje que se describen en otras partes del Nuevo Testamento (ver 1 Cor. 6:9; Gál. 5:19; Efe. 4:17-19; Col. 3:5). Por ejemplo, los banquetes de los ricos presentaban regularmente los comportamientos que Pablo denuncia en Efesios 5:3 al 14: embriaguez, lenguaje obsceno, entretenimiento atrevido y actos inmorales. Además, los centros urbanos aportaban anonimato y permisividad, que fomentaban las prácticas sexuales inmorales. Por otro lado, muchos de esa sociedad llevaban una vida virtuosa y sirvieron como defensores de una moralidad estricta. Cuando el Nuevo Testamento presenta listas de vicios y virtudes y códigos de familia (p. ej., Efe. 5:21–6:9; Col. 3:18–4:1), los autores reflejan temas del mundo grecorromano en general. Este mundo, libertino y virtuoso al mismo tiempo, ayuda a explicar las exhortaciones de Pablo a evitar el comportamiento inmoral practicado por los gentiles, mientras desea que los creyentes sean prudentes en su conducta y así tener una buena reputación entre los de afuera.

¿En qué medida las palabras de Pablo acerca de la conducta sexual se aplican a tu cultura, según donde vivas?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En su carta «a los santos y hermanos fieles en Cristo que están en Colosas», escrita mientras estaba preso en Roma, Pablo hace mención de su regocijo por la constancia de ellos en la fe, cuyas buenas nuevas le fueron traídas por Epafras, quien, escribió el apóstol, «nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu. Por lo cual —continúa— también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y espiritual inteligencia; para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios: corroborados de toda fortaleza, conforme a la potencia de su gloria, para toda tolerancia y largura de ánimo con gozo».

De este modo Pablo expresó en palabras sus deseos para con los creyentes de Colosas. ¡Cuán elevado es el ideal que mantienen estas palabras ante el seguidor de Cristo! Muestran las maravillosas posibilidades de la vida cristiana y hacen bien claro que no hay límites para las bendiciones que los hijos de Dios pueden recibir. Creciendo constantemente en el conocimiento de Dios, podían ir de fortaleza en fortaleza, de altura en altura en la experiencia cristiana, hasta que por «la potencia de su gloria», llegasen a ser «aptos para participar de la suerte de los santos en luz» (Los hechos de los apóstoles, pp. 375, 376).

«Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados». Efesios 5:1. Los cristianos han de ser como Cristo. Deben tener el mismo espíritu, ejercer su misma influencia, y poseer la misma excelencia moral que él poseyó. Los idólatra y corrompidos de corazón tienen que arrepentirse y volver a Dios. Los que son orgullosos y que se justifican a sí mismos tienen que subyugar el yo y arrepentirse con corazón manso y humilde. Los que se inclinan hacia la mundanalidad tendrán que desprender los tentáculos de su corazón de la basura del mundo a la cual están prendidos y entrelazarse con Dios; han de convertirse en personas de pensamiento espiritual. Los deshonestos y prevaricadores tienen que hacerse justos y rectos. Los ambiciosos y codiciadores han de ocultarse en Jesús y procurar su gloria, y no la propia. Tienen que despreciar su propia santidad y acumular tesoro en el cielo. Los que no oran tendrán que sentir la necesidad tanto de la oración secreta como la de familia y elevar sus plegarias a Dios con gran fervor.

Como adoradores del Dios verdadero y viviente, debemos llevar fruto correspondiente a la luz y privilegios de que disfrutamos. Muchos están adorando ídolos y no al Señor del cielo y de la tierra. Cualquier cosa que los hombres amen y en la cual confíen, y que sustituya al amor y la confianza completa en el Señor, se convierte en ídolo y así queda registrada en los libros del Cielo (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 230, 231).


Lunes 21 de agosto

ANDAR COMO HIJOS DE LA LUZ

Pablo escribe: “Nadie los engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los desobedientes” (Efe. 5:6).

Pablo ya identificó a quienes practican varios pecados sin vergüenza ni arrepentimiento: el “fornicario”, el “impuro” y el “avaro” (Efe. 5:5). Hizo una evaluación contundente: Los que están en Cristo y están destinados a ser partícipes de su futuro Reino no deben actuar como los que no están en Cristo (Efe. 5:5). Ahora se preocupa por el efecto de las “palabras vanas”; es decir, los creyentes pueden ser engañados por un lenguaje explícito al pensar que el pecado sexual no es un tabú, o incluso pueden sentirse atraídos hacia esos pecados (Efe. 5:6). Pablo advierte que, al estar tan engañados, arriesgan el juicio de Dios en el tiempo del fin, ya que “viene la ira de Dios sobre los desobedientes” (Efe. 5:6).

 La expresión “la ira de Dios” es desafiante. El hecho de que sea la ira o el enojo de Dios sugiere un contraste con la especie humana habitualmente malhumorada (comparar con Efe. 4:31). Es la respuesta justa de un Dios justo y abnegado contra el empeño obstinado en hacer el mal, no una reacción volcánica y enloquecida ante alguna infracción menor. Además, las alusiones a la ira divina ocurren con mayor frecuencia en el contexto de advertencias bíblicas e inspiradas acerca de los juicios venideros de Dios (p. ej., Apoc. 6:12–17; 16:1–16; 19:11–16). Dios advierte de sus propios juicios venideros; un acto de gracia, ya que los seres humanos son “por naturaleza hijos de ira” (Efe. 2:3), sujetos a esos juicios.

¿Por qué Pablo exhorta a los creyentes a no convertirse en “cómplices”, “compañeros” o “partícipes” con los pecadores? (Efe. 5:7–10).

Efesios 5:7-10

No seáis, pues, partícipes con ellos. Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), 10 comprobando lo que es agradable al Señor.

Pablo exhorta: “Anden como hijos de luz” (Efe. 5:8), y continúa con un mandato adicional: “Busquen lo que agrada al Señor” (Efe. 5:10). El pagano busca placer mediante la “fornicación y toda impureza o codicia” (Efe. 5:3). El objetivo del creyente es dramáticamente diferente: no la complacencia propia, sino agradar a Dios (comparar con Rom. 12:1; 2 Cor. 5:9; Heb. 13:21, que utilizan la misma palabra griega, euarestos, “agradable”, o “lo que agrada”). El creyente busca reflejar la abnegación de Cristo (“anden en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros”, Efe. 5:2).

¿Cuáles son algunas de las “palabras vanas” de las que debemos cuidarnos en nuestros días?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Rodeados por prácticas e influencias paganas, los creyentes de Colosas estaban en peligro de ser inducidos a dejar la sencillez del evangelio, y Pablo, amonestándoles contra eso, les señaló a Cristo como el único guía seguro…

«Y esto digo, para que nadie os engañe con palabras persuasivas… Por tanto de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él: arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis aprendido, creciendo en ella con hacimiento de gracias. Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo: porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente: y en él estáis cumplidos, el cual es la cabeza de todo principado y potestad» (Los hechos de los apóstoles, p. 377).

 Andar en la luz significa ser decidido, pensar, ejercer fuerza de voluntad, en un ferviente intento de representar a Cristo en la dulzura de su carácter. Significa apartar toda lobreguez. No debéis descansar satisfechos diciendo solamente: «Soy un hijo de Dios». ¿Estáis contemplando a Jesús, y al contemplarlo, os estáis transformando a su semejanza? Caminar en la luz significa avanzar en el desarrollo de los dones espirituales…

Cuando la luz del cielo resplandece sobre el instrumento humano, su rostro expresará la alegría del Señor que mora en su alma. Es la ausencia de Cristo en el alma la que hace que la gente se entristezca y albergue dudas en su mente. Es la carencia de Cristo lo que entristece el rostro y hace de la vida un peregrinaje de suspiros. La alegría es la clave de la Palabra de Dios para todos los que la reciben. ¿Por qué? Porque tienen la luz de la vida. La luz da alegría y regocijo, y este último se manifiesta en la vida y el. carácter (Hijos e hijas de Dios, p. 202).

Andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Efesios 5:2.

Esta es la oblación de una vida ofrendada en nuestro favor, para que seamos todo lo que él desea que lleguemos a ser: representantes de él, revelando la fragancia de su carácter, sus propios pensamientos puros, sus atributos divinos tal como se manifiestan en su vida humana santificada, a fin de que otros puedan observarlo en su forma humana y… sean inducidos a desear ser semejantes a Cristo (La maravillosa gracia de Dios, p. 174).


Martes 22 de agosto

“DESPIERTA, TÚ QUE DUERMES”

Lee Efesios 5:11 al 14. ¿Qué poderosa advertencia da Pablo aquí, y cómo se aplica esto a nuestra situación actual?

Efesios 5:11-14

11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; 12 porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. 13 Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. 14 Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.

Para entender Efesios 5:11 al 14, es útil observar que repetidamente Pablo ofrece dos exhortaciones, alternando entre ellas: (1) vivir un estilo de vida que honre a Dios como “hijos de luz” (Efe. 5:8; ver también Efe. 5:1, 2, 4, 9, 10, 11, 13, 14); (2) no vivir un estilo de vida sexualmente inmoral, opuesto a Dios, exhibiendo las “obras infructuosas de las tinieblas” (Efe. 5:11; ver también Efe. 5:3, 4, 5–8, 12).

Podemos extraer las exhortaciones paralelas en Efesios 5:8 al 10 para entender Efesios 5:11. Los creyentes deben vivir ante los incrédulos como “luz en el Señor” e “hijos de luz” (Efe. 5:8). El objetivo es que se vea, para dejar en claro que “el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad” (Efe. 5:9). Por lo tanto, Pablo fomenta una estrategia de mostrar la bondad de Dios. Los creyentes deben exponer las obras infructuosas de las tinieblas al exhibir la alternativa correcta, para que todos la vean.

Mientras tanto, podemos tomar el lenguaje poético y provocador de los versículos 13 al 14 como la audaz afirmación de Pablo de que los creyentes, al exhibir “el fruto de la luz” (Efe 5:9), pueden ganar a los mundanos a la fe en Cristo: “Todas las cosas se manifiestan cuando son denunciadas por la luz; porque la luz es lo que manifiesta todo” (Efe 5:13, 14). Cuando la luz expone la vida decadente, los mundanos pueden ver su comportamiento tal cual es (“se manifiesta”), sin futuro y vinculado a la ira (Efe. 5:5, 6), y experimentar una transformación de las tinieblas a la luz (“pues todo lo que se hace visible es luz”, NBLA); la misma transformación que los lectores de Pablo en Éfeso han vivido como creyentes (Efe. 5:8).

¿Qué vamos a hacer con el poema, o himno, de Efesios 5:14, que utiliza un lenguaje ligado a la resurrección de los muertos en el tiempo del fin (comparar con Efe. 2:1, 5) con el propósito de emitir un toque de clarín para despertar del letargo espiritual y experimentar la presencia transformadora de Cristo? Dado que Isaías 60:1 al 3 (que Pablo parece reflejar) está dirigido al pueblo de Dios, Israel, podemos ver el himno/poema de Efesios 5:14b como un llamado poderoso a los creyentes cristianos para que despierten a su papel como misioneros al reflejar la luz de Cristo en un mundo en tinieblas (comparar con Fil. 2:14–16; Mat. 5:16).

¿Cómo vives el estilo de vida que puede exponer las obras de las tinieblas tal como son?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Muchos se engañan con respecto a su verdadera condición ante Dios. Se felicitan por los actos reprensibles que no cometen, y se olvidan de enumerar las obras buenas y nobles que Dios requiere, pero que ellos descuidan de hacer. No basta que sean árboles en el huerto del Señor. Deben corresponder a lo que Dios espera de ellos, llevando frutos. Dios los hace responsables de todo el bien que podrían haber realizado, sostenidos por su gracia. En los libros del cielo sus nombres figuran entre los que ocupan inútilmente el suelo. Sin embargo, aun el caso de tales personas no es del todo desesperado. El Dios de paciencia y amor se empeña en atraer aún a los que han despreciado su gracia y desdeñado su misericordia. «Por lo cual se dice: Despiértate tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, cómo andéis avisadamente… redimiendo el tiempo, porque los días son malos». Efesios 5:14-16 (El conflicto de los siglos, pp. 586, 587).

la inmoralidad de toda clase y medida procura obtener el dominio, obrando contra las manifestaciones del poder del Espíritu Santo. Lo más vulgar de la conversación, y las ideas bajas y pervertidas se entretejen con la trama del carácter, y contaminan el alma.

Las partidas de placer bajas y comunes, las reuniones para comer y beber, los cantos y la música de instrumentos, son inspirados por un espíritu de abajo. Son una ofrenda a Satanás… Porque en estas complacencias la mente se embota como al beber licor. Se abre la puerta para las compañías vulgares. Los pensamientos, sueltos por un canal vil, no tardan en pervertir todas las facultades del ser… Todas estas cosas tienen su efecto sobre el carácter (Consejos para los maestros, p. 353).

Cuando estamos unidos con Cristo, tenemos la mente de Cristo. La pureza y el amor brillan en el carácter, la humildad y la verdad rigen la vida. La misma expresión del rostro es cambiada. Cristo, que habita en el alma, ejerce un poder transformador, y el aspecto externo da testimonio de la paz y del gozo que reinan en lo interior. Bebemos del amor de Cristo, así como la rama obtiene su alimento de la vid. Si estamos injertados en Cristo, si fibra tras fibra hemos sido unidos con la Vid viviente, daremos evidencias de ese hecho dando ricos racimos de fruto viviente. Si estamos conectados con la Luz, seremos conductos de luz y reflejaremos la luz al mundo en nuestras palabras y obras. Los que son verdaderamente cristianos están unidos con la cadena de amor que une a la tierra con el cielo, que une al hombre finito con el Dios infinito. La luz que brilla en el rostro de Jesús brilla en el corazón de sus seguidores para la gloria de Dios (Mensajes selectos, t. l, pp. 395, 396).


Miércoles 23 de agosto

CÓMO CONSEGUIR GANGAS

Pablo concluye Efesios 5:1 al 20 con dos grupos de exhortaciones (Efe. 5:1517; 5:18-20), completando una sección con un interés constante en la pureza sexual. El primer grupo comienza con la exhortación “Miren con cuidado cómo andan, no como necios, sino como sabios” (Efe. 5:15), y lo reitera diciendo: “No sean insensatos, sino entendidos de cuál es la voluntad del Señor” (Efe. 5:17). En el medio hay un llamado a “aprovech[ar] bien el tiempo” (Efe. 5:16).

Considera las exhortaciones de Pablo a vivir de una manera que refleje la sabiduría mediante la oración y el discernimiento (Efe. 5:15–17). ¿Cuál es la diferencia de andar no como necios sino como “sabios”? Además, ¿qué significa “aprovechen bien el tiempo”?

Efesios 5:15-17

15 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. 17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

En Efesios, Pablo utiliza repetidamente la metáfora común del Antiguo Testamento de “andar” para nuestra manera de vivir (Efe. 2:2, 10; 4:1, 17; 5:2, 8). Aquí utiliza la metáfora para fomentar el discipulado intencional. Así como debes “mirar bien por donde caminas” cuando vas por un camino irregular u oscuro, los creyentes deben “mir[ar] con cuidado cómo andan” (Efe. 5:15). Debido a que existe un paralelismo entre Efesios 5:15 y 5:17, podemos buscar allí una definición de lo que significa vivir como sabios. No buscamos sabiduría en nuestro interior. Ser sabio es ir más allá de nosotros mismos, es ser “entendidos de cuál es la voluntad del Señor” (Efe. 5:17).

Pablo también promueve el discipulado premeditado con una imagen vívida. En la frase “aprovechen bien el tiempo” (Efe. 5:16; comparar con “redimiendo el tiempo”, RVA-2015), Pablo usa el verbo exagorazō (comparar con Col. 4:5). Extraída del mercado, es una forma intensiva del verbo “comprar” y significa “aprovechar las gangas” que se ofrecen mientras esperamos la venida de Cristo. “Tiempo” aquí es la palabra griega kairos, que describe un momento de oportunidad. El “tiempo” hasta el fin es un período prometedor para utilizarlo al máximo. También es un tiempo desafiante, porque “los días son malos” (Efe. 5:16; comparar con Efe. 6:13; Gál. 1:4) y porque “la corriente de este mundo” está dominada por “el príncipe de la potestad del aire” (Efe. 2:2).

Al esperar la venida de Cristo, los creyentes viven en un tiempo difícil, que Pablo describe como un mercado peligroso pero gratificante. Deben prestar mucha atención al uso del tiempo que queda, como los buscadores de gangas durante una venta breve que ofrece grandes descuentos. Aunque no podemos comprar la salvación, la imagen es válida: tomar sin demora lo que se nos ofrece en Cristo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo vino al mundo para entablar un combate contra el enemigo del hombre, y así libertar a la humanidad de las garras de Satanás. En el cumplimiento de este objetivo, no rehusó ni aun su propia vida. Y ahora, con la fortaleza que Cristo dará, el hombre debe permanecer por sí mismo, como fiel centinela contra el astuto enemigo que siempre urde sus planes. El gran apóstol dijo: Andad «no como necios sino como sabios» (Efesios 5:15), cuidad cada avenida del alma, mirad constantemente a Jesús, el modelo verdadero y perfecto, y procurad imitar su ejemplo, no solo en una o dos cosas, sino en todo. Entonces estaremos preparados para toda emergencia. Aquel cuya mente se deleita en Dios tiene una fuerte defensa. Percibirá rápidamente los peligros que amenazan su vida espiritual, y la sensación de peligro lo llevará a invocar a Dios en busca de ayuda y protección. Aquel cuya mente ama morar en Dios tiene una fuerte defensa. Percibirá rápidamente los peligros que amenazan su vida espiritual, y la sensación de peligro le llevará a invocar a Dios en busca de ayuda y protección (That I May Know Him, p. 240; parcialmente en A fin de conocerle, p. 239).

Si tomamos equivocadamente la sabiduría del hombre por la de Dios, nos extraviará la insensatez de la sabiduría humana. Tal es el gran peligro de muchos… No tienen experiencia propia. No han seguido el hábito de considerar con oración por su cuenta, sin prejuicios, las cuestiones y los temas nuevos que puedan surgir. Esperan para ver lo que piensan otros. El disentimiento ajeno es todo lo que se necesita para convencerlos de que el tema considerado carece de importancia… A menos que se percaten de su carácter vacilante y lo corrijan, se verán todos privados de la vida eterna; no podrán resistir los peligros de los postreros días… No son sabios en las cosas que se relacionan con el reino de Dios… En la experiencia y la lucha cristianas, se necesita una noble independencia (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 118).

[E]l simple conocimiento intelectual, aparte de las grandes verdades que se concentran en Cristo, es como nada. «No se alabe el sabio en su sabiduría… mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra». Jeremías 9:23, 24…

Antes que los hombres puedan ser verdaderamente sabios, deben comprender que dependen de Dios, y deben estar henchidos de su sabiduría. Dios es la fuente tanto del poder intelectual como del espiritual. Los mayores hombres, que han llegado a lo que el mundo considera como admirables alturas de la ciencia, no pueden compararse con el amado Juan o el apóstol Pablo. La más alta norma de virilidad se alcanza cuando se combina el poder intelectual con el espiritual. A los que hacen esto, Dios los aceptará como colaboradores consigo (Consejos para los maestros, pp. 64, 65).


Jueves 24 de agosto

ADORACIÓN LLENA DEL ESPÍRITU

En Efesios 5:18 al 20, Pablo imagina a los cristianos reunidos para adorar. ¿Cómo los describe en ese acto de adoración?

Efesios 5:18-20

18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, 19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; 20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

En su argumento final de Efesios 5:1 al 20, Pablo insta a los creyentes a alejarse del uso soporífero del vino y en lugar de ello experimentar juntos la presencia y el poder del Espíritu. Pablo prohíbe la embriaguez (probablemente cita Proverbios 23:31 en la versión griega del Antiguo Testamento), al sugerir que tiene en mente los mandatos contra el uso de alcohol como observamos en la literatura sapiencial (Prov. 20:1; 23:29–35). Las cosas malas que vienen después de la embriaguez incluyen un lenguaje grosero y sexualmente explícito, insensatez, inmoralidad e idolatría (Efe. 5:3–14). Debemos reemplazarlos por una adoración a Dios reflexiva e inspirada en el Espíritu. La exhortación de Pablo a ser llenos del Espíritu es clave y la modifica una serie de verbos de Efesios 5:19 al 21 (“hablando”, “cantando y alabando”, “dando gracias”, “sometiéndose”, RVA 2015).

Aquí Pablo aplica la exhortación “sean llenos del Espíritu” (Efe. 5:18) en forma colectiva, ya que se imagina a los creyentes reunidos en un culto de adoración a Dios inspirado en el Espíritu, que propicia la unidad (Efe. 4) y contrasta con la adoración y el comportamiento egocéntricos de los paganos (Efe. 5:1–18). En este bosquejo del culto cristiano primitivo, domina la alabanza musical. Se afirma que la iglesia nació con el canto; y este pasaje, junto con Colosenses 3:16, ofrece la mejor evidencia para esta afirmación (comparar con Hech. 16:25; Sant. 5:13).

Hay un elemento “horizontal” para la adoración, ya que, al cantar, los miembros de la iglesia en cierto sentido están “hablando entre [sí]” (Efe. 5:19). Sin embargo, el objeto específico de la alabanza musical es el Señor, que, como se indica en Efesios 5:20, identifica al “Señor Jesucristo” (comparar con Col. 3:16). La acción de gracias de Efesios 5:20, que se describe en paralelo a la alabanza musical de Efesios 5:19, debe ofrecerse “a Dios Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. En la expresión “canciones espirituales”, el adjetivo “espirituales” (griego, pneumatikos) destaca el papel del Espíritu Santo en la adoración, ya que el término describe cantos inspirados o llenos del Espíritu Santo. Por consiguiente, el bosquejo que hace Pablo de la adoración cristiana primitiva retrata a los tres miembros de la Deidad como participantes activos.

¿Cómo puedes usar la música para mejorar tu experiencia de adoración?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios es glorificado con cantos de alabanza que proceden de un corazón puro, lleno de amor y devoción a él. Cuando los creyentes consagrados se reúnen, su conversación no debe versar sobre las imperfecciones de la gente, ni tener sabor a murmuraciones o quejas; la caridad, o amor, que es el vínculo de la perfección, los rodeará. El amor a Dios y los semejantes fluye naturalmente en las palabras de afecto, simpatía y estima por sus hermanos. La paz de Dios impera en sus corazones; sus palabras no son vanas, vacías ni frívolas, sino que tienden al consuelo y la edificación mutuos… La gratitud que los llena y la paz de Dios que impera en ellos, los induce a entonar en sus corazones alabanzas al Señor, y hablar de la deuda de amor y agradecimiento que tienen con su amado Salvador, quien los amó tanto que murió para que pudieran vivir. Nadie en cuyo interior more el Salvador lo deshonrará ante otras personas interpretando música instrumental que aparte la mente de Dios y el cielo para fijarla en cosas livianas e insubstanciales (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 446).

A los seguidores de Cristo se les enseñó a no orar con el propósito de ser escuchados por los hombres… Expresiones tales como éstas, que salieron de los labios de Jesús, muestran que él no consideraba con aprobación ese tipo de piedad tan común entre los fariseos. Las enseñanzas que profiriera sobre el monte muestran que los hechos de benevolencia asumen una forma noble, y los actos de culto religioso difunden una preciosa fragancia, cuando se realizan sin pretensiones, con humildad y contrición. El motivo puro santifica el acto.

La verdadera santificación es una completa conformidad con la voluntad de Dios. Los pensamientos y sentimientos rebeldes son vencidos, y la voz de Jesús despierta una nueva vida que impregna el ser entero. Los que están verdaderamente santificados no presentarán su propia opinión como una norma para medir lo correcto y lo erróneo. No son fanáticos ni justos en su propia opinión, sino que recelan de sí mismos y están siempre temerosos, no sea que, al faltar alguna promesa, se deba a que ellos hayan dejado de cumplir con las condiciones sobre las cuales se basa (La edificación del carácter, pp. 6, 7).

No oramos nunca demasiado, pero somos muy parcos en dar gracias. Constantemente estamos recibiendo las misericordias de Dios y, sin embargo, ¡cuán poca gratitud expresamos! ¡cuán poco le alabamos por lo que ha hecho en nuestro favor!…

El alma puede elevarse hacia el cielo en alas de la alabanza. Dios es adorado con cánticos y música en las mansiones celestiales, y al expresar nuestra gratitud nos aproximamos al culto que rinden los habitantes del cielo. Se nos dice: «El que ofrece sacrificio de alabanza me glorificará» Salmo 50:23. Presentémonos, pues, con gozo reverente delante de nuestro Creador, con «acciones de gracias y voz de melodía». Isaías 51 (El camino a Cristo, pp. 103, 104).


Viernes 25 de agosto

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Al mirar en retrospectiva Efesios 5:1 al 20 en su conjunto, vemos a Pablo tomar una postura firme contra el pecado y el mal, especialmente bajo la forma de la inmoralidad sexual y el lenguaje grosero. No está dispuesto a aceptar la presencia de un comportamiento corrupto entre el pueblo de Dios. En lugar de eso, llama a los creyentes de Éfeso a asumir una elevada norma de conducta y a abrazar su identidad como “hijos amados” de Dios y como “santos” (Efe. 5:1–10). Se anima a creer que, cuando los cristianos hacen esto en comunidad, hacen brillar una luz en la oscuridad, con lo que alejan a su prójimo del estilo de vida autodestructivo y lo acercan a la gracia y la verdad de Dios (Efe. 5:11–14).

Pablo imagina a la iglesia reunida en adoración, animada por un compromiso renovado de “and[ar] como hijos de luz” mientras espera la venida de Cristo (Efe. 5:8; ver también Efe. 5:15, 16) y bendecida por la presencia de Cristo (Efe. 5:14). Como los creyentes están motivados por su condición de “hijos amados” de Dios y por la muerte de Cristo en su favor (Efe. 5:1, 2), y están llenos del Espíritu (Efe. 5:18), su adoración colectiva se caracteriza por la energía y la alegría mientras juntos entonan alabanzas de acción de gracias a su Señor, Jesucristo, y a Dios el Padre. Con un firme asidero en las realidades celestiales, celebran su esperanza para el futuro, arraigada en la historia de lo que Dios ha hecho, está haciendo y hará por medio de Jesucristo, su Señor (Efe. 5:18–20).

Entendido de esta manera, el pasaje llega a ser mucho más que un conjunto de mandatos inconexos sobre la vida cristiana. Se convierte en un llamado profético acerca de la identidad cristiana, el compromiso, la comunidad y la adoración en los últimos días; una invitación conmovedora a “aprovechar las gangas” que se ofrecen en los últimos días antes de la venida de Cristo (Efe. 5:16).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Enfrentados hoy a una cultura viral que predica sus valores las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año, mediante una serie de medios fulminantes, ¿cómo pueden los creyentes adoptar las elevadas normas de Pablo?
  2. ¿Qué estrategias podrían emplear los creyentes de hoy para “bus[car] lo que agrada al Señor” (Efe. 5:10) y para “entender cuál es la voluntad del Señor” (Efe. 5:17, PDT)?
  3. Alguien podría argumentar que la prohibición de Pablo de hablar de inmoralidad sexual entre los creyentes (Efe. 5:3, 4) significa que no debemos ocuparnos de los problemas de las conductas sexuales inadecuadas ni del abuso sexual. ¿Por qué no es apropiada esa conclusión?
  4. ¿En qué medida nuestra sociedad contemporánea refleja prácticas paganas similares a las que Pablo abordó en su época?

Lección N° 3: El Evangelio eterno

Para el sábado 15 de abril de 2.023

Sábado 8 de abril

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Apocalipsis 14:6–12; 1 Corintios 15:1–4; Romanos 3:24–26; 1 Pedro 1:18–20; Mateo 28:19, 20; Hechos 1:8.

PARA MEMORIZAR:

 “Entonces vi otro ángel que volaba por el cielo con el evangelio eterno para predicarlo a los que habitan en la Tierra, a toda nación y tribu, lengua y pueblo” (Apoc. 14:6).

Antiguamente, cuando las naciones que rodeaban a los israelitas eran politeístas ya que adoraban a varios “dioses” de madera y de piedra, Israel tenía una declaración de fe explícita, identificable y poderosa que se encuentra en Deuteronomio 6:4: “Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor es uno solo”.

A lo largo de los siglos, el canto de la Shemá (el nombre de la oración que se basa en la palabra hebrea para “Escucha”) recordó a los judíos la visión espiritual que los unía como pueblo y que fortaleció su determinación de mantener su identidad peculiar como adoradores del único Dios verdadero.

Para los adventistas del séptimo día, el mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14 es nuestra Shemá. Esta es nuestra declaración de fe que nos identifica. Define quiénes somos como pueblo y describe nuestra misión ante el mundo. En resumen, nuestra identidad profética única se describe en Apocalipsis 14:6 al 12, y es allí donde hallamos nuestra pasión por proclamar el evangelio al mundo.

En la lección de esta semana, comenzaremos un estudio detallado de Apocalipsis 14:6 al 12, pero lo haremos mediante los ojos de la gracia mientras escuchamos que Dios nos habla al corazón.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La obra de Dios es la misma en todos los tiempos, aunque hay distintos grados de desarrollo y diferentes manifestaciones de su poder para suplir las necesidades de los hombres en los diferentes siglos. Empezando con la primera promesa evangélica, y siguiendo a través de las edades patriarcal y judía, para llegar hasta nuestros propios días, ha habido un desarrollo gradual de los propósitos de Dios en el plan de la redención. El Salvador simbolizado en los ritos y ceremonias de la ley judía es el mismo que se revela en el evangelio. Las nubes que envolvían su divina forma se han esfumado; la bruma y las sombras se han desvanecido; y Jesús, el Redentor del mundo, aparece claramente visible. El que proclamó la ley desde el Sinaí, y entregó a Moisés los preceptos de la ley ritual, es el mismo que pronunció el sermón sobre el monte. Los grandes principios del amor a Dios, que él proclamó como fundamento de la ley y los profetas, son solo una reiteración de lo que él había dicho por medio de Moisés al pueblo hebreo: «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder». Y «amarás a tu prójimo como a ti mismo». Deuteronomio 6:4, 5; Levítico 19:18. El Maestro es el mismo en las dos dispensaciones. Las demandas de Dios son las mismas. Los principios de su gobierno son los mismos. Porque todo procede de Aquel «en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación» Santiago 1:17 (Historia de los patriarcas y profetas, p. 390).

Cristo viene por segunda vez con poder para salvación. Ha enviado los mensajes de los ángeles primero, segundo y tercero para preparar a los seres humanos para dicho acontecimiento. Estos ángeles representan a los que reciben la verdad y presentan el evangelio al mundo con poder (La verdad acerca de los ángeles, p. 251).

[El mensaje de los tres ángeles] es un mensaje de prueba. Admitido en corazones honestos, resultará ser un antídoto para todos los pecados y pesares del mundo. Ninguna condición de clima, de pobreza, de ignorancia o de prejuicio puede impedir su eficiencia, o disminuir su adaptabilidad a las necesidades de la humanidad.

La proclamación del gran mensaje evangélico es tarea de los discípulos de Cristo. Algunos trabajarán por esto de una manera, y otros llevarán a cabo otro aspecto de la obra, según el Señor los llame y dirija individualmente. No todos tienen el mismo lineamiento de trabajo, pero todos pueden unirse en sus esfuerzos.

La Palabra del Dios vivo debe proclamarse en toda la tierra. El evangelio ha de exponerse con gran poder, señalado por manifestaciones prácticas del Espíritu de Dios. Nuestros obreros han de ser medios vivientes para revelar el propósito de Dios al llamarlos a su obra. La palabra del evangelio glorioso ha de ser predicada en su alcance divino. De viva voz y por hechos amables y compasivos hemos de ejemplificar los principios del evangelio (Alza tus ojos, p. 275).


Domingo 9 de abril

UN LIBRO DE ESPERANZA LLENO DE GRACIA

Al considerar el último libro de la Biblia, el Apocalipsis, la mayoría no piensa en la gracia de Dios. Cuando contemplan el mensaje de Dios para los últimos días, sus pensamientos a menudo se fijan inmediatamente en las bestias aterradoras, los símbolos místicos y las imágenes extrañas. El libro del Apocalipsis asusta y tranquiliza a muchos por igual; lo que es una pena porque, en realidad, está saturado de gracia y lleno de esperanza. Es decir, aun en medio del mensaje de bestias aterradoras, las advertencias de persecución y los tiempos difíciles que vendrán, Dios todavía así nos da razones para regocijarnos en su salvación.

Lee Apocalipsis 1:1 al 3 y 14:6. ¿Cómo nos hablan estos versículos en conjunto, no solo del libro de Apocalipsis, sino también del “evangelio eterno”?

Apocalipsis 1:1-3

1 La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.

Apocalipsis 14:6

Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

Todo el Apocalipsis trata acerca de Jesús. Es el mensaje para su pueblo, y especialmente se aplica a la iglesia de los últimos días. Es un mensaje lleno de gracia acerca de nuestra esperanza para el tiempo del fin. De punta a cabo del libro, se describe a Cristo como el Cordero inmolado, y se promete una bendición a quienes lean, entiendan y actúen sobre las verdades reveladas.

Según Apocalipsis 1:5 y 6, Jesús es el que “nos ama y que con su sangre nos libró de nuestros pecados, y nos constituyó en un Reino de sacerdotes para servir a Dios, su Padre”. En Cristo tenemos perdón. La gracia perdona nuestro pasado, empodera nuestro presente y nos ofrece esperanza para el futuro. Es decir, en Cristo nos libramos del castigo y el poder del pecado, y un día pronto nos libraremos de la presencia del pecado. Este es el mensaje del último libro de la Biblia, el Apocalipsis.

Y también es un mensaje urgente, que primeramente se ilustra como un ángel que vuela rápidamente en medio del cielo con el “evangelio eterno”.

¿El evangelio? ¿La salvación por la fe en Cristo? ¿La muerte expiatoria de Cristo en nuestro lugar? ¿La promesa de la vida eterna no por lo que nosotros podamos hacer, sino por lo que Cristo ha hecho por nosotros? ¿Todo esto está al principio del mensaje de los tres ángeles? ¡Exactamente!

No es de extrañar, entonces, que sean mensajes llenos de gracia, llenos de esperanza, y promesas para nosotros como seres quebrantados y sufrientes.

Aunque nos resulte fácil enfocarnos en las bestias y las advertencias de los últimos días que aparecen en el Apocalipsis, ¿cómo podemos aprender a equilibrar todo esto con lo que indudablemente es el mensaje más importante del Apocalipsis: la muerte abnegada de Cristo en nuestro favor?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Al insistirse en esas doctrinas falsas y aparecer diferencias [en la iglesia primitiva], la vista de muchos fue desviada de Jesús, como el autor y consumador de su fe. La discusión de asuntos de doctrina sin importancia, y la contemplación de agradables fábulas de invención humana, ocuparon el tiempo que debiera haberse dedicado a predicar el evangelio… y Satanás parecía estar a punto de dominar a los que decían seguir a Cristo.

Fue en esa hora crítica de la historia de la iglesia cuando Juan fue sentenciado al destierro. Nunca antes había necesitado la iglesia su voz como ahora. Casi todos sus anteriores asociados en el ministerio habían sufrido el martirio. El remanente de los creyentes sufría una terrible oposición. Según todas las apariencias, no estaba distante el día cuando los enemigos de la iglesia de Cristo triunfarían.

Pero la mano del Señor se movía invisiblemente en las tinieblas. En la providencia de Dios, Juan fue colocado en un lugar donde Cristo podía darle una maravillosa revelación de sí mismo y de la verdad divina para la iluminación de las iglesias.

Los enemigos de la verdad confiaban que al mantener a Juan en el destierro, silenciarían para siempre la voz de un fiel testigo de Dios; pero en Patmos, el discípulo recibió un mensaje cuya influencia continuaría fortaleciendo a la iglesia hasta el fin del tiempo (Los hechos de los apóstoles, pp. 463, 464).

El libro de Apocalipsis… merece estudio especial. Cada maestro temeroso de Dios debería considerar cómo comprender y presentar más claramente el evangelio que nuestro Salvador en persona vino a dar a conocer a su siervo Juan: «La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto». Apocalipsis 1:1. Nadie debería desanimarse al estudiar el Apocalipsis a causa de sus símbolos aparentemente místicos. «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada». Santiago 1:5.

«Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de la profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca». Apocalipsis 1:3.

Cuando se despierte un amor verdadero por la Biblia, y el estudiante empiece a ver cuán vasto es el campo y cuán precioso su tesoro, deseará echar mano de toda oportunidad que se le presente para familiarizarse con la Palabra de Dios (La educación, p. 191).

La iglesia histórica de la tierra y la iglesia redimida del cielo tienen su centro en la cruz del Calvario. Este es el tema, este es el canto  Cristo el todo y en todo—, en himnos de alabanza que resuenan a través del cielo entonados por millares y millones de redimidos. Todos unen sus voces en este cántico de Moisés y del Cordero. Es un cántico nuevo, porque nunca antes se ha entonado en el Cielo (Testimonios para los ministros, p. 433).


Lunes 10 de abril

EL EVANGELIO “ETERNO”

Observa cómo comienza Apocalipsis 14:6, el inicio del mensaje de los tres ángeles: el evangelio “eterno”. Si no entendemos la profundidad del evangelio, no apreciaremos el mensaje de los tres ángeles. Nunca podremos comprender cabalmente los elementos del mensaje de la hora del Juicio de Dios, la caída de Babilonia ni la marca de la bestia si no entendemos el evangelio.

Lee 1 Corintios 15:1 al 4; Romanos 3:24 al 26; y 5:6 al 8. ¿Cómo se plantea el “evangelio eterno” en estos pasajes? ¿Qué gran esperanza se nos presenta aquí?

1 Corintios 15:1-4

1 Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;

Romanos 3:24-26

24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Romanos 5:6-8

Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

El evangelio es la increíble noticia de la muerte de Cristo por nuestros pecados, de su gloriosa resurrección, y de su eterno amor y preocupación por nosotros. Por la fe en su sangre derramada y en su poder para resucitar, nos libramos del castigo del pecado y de su poder. Cristo absorbía los pensamientos del apóstol Pablo y estaba en el centro de su enseñanza y su predicación. El Cristo crucificado lo redimió de la condenación y la culpabilidad de su pasado. El Cristo resucitado le dio poder para el presente, y el Cristo que regresa le dio esperanza para el futuro.

Observa cuatro aspectos en estos pasajes de Romanos:

  1. Somos justificados gratuitamente por la gracia.
  2. La gracia es una declaración de la justicia de Dios.
  3. La gracia justifica a quienes aceptan a Jesús por fe.
  4. Dios mostró su amor por nosotros cuando aún éramos pecadores.

No merecemos la gracia de Cristo, no somos dignos de ella ni la podemos ganar. Jesús sufrió la agonizante y dolorosa muerte que experimentarán los pecadores perdidos. Él padeció íntegramente la ira, o el juicio, del Padre contra el pecado. Fue rechazado para que nosotros pudiéramos ser aceptados. Él murió la muerte que era nuestra, para que nosotros pudiéramos vivir la vida que era suya.

¿Nos sorprende, entonces, que la salvación deba ser por fe, sin las obras de la Ley? ¿Qué podríamos agregar? ¿Qué podrían añadir nuestras obras, incluso las que hacemos con la mejor intención y llenos del Espíritu Santo, a lo que Cristo ha hecho por nosotros en la Cruz?

Y este plan, el plan de salvación, se puso en marcha incluso antes del principio del tiempo (2 Tim. 1:9; Tito 1:2; Efe. 1:4), lo que ayuda a explicar por qué se llama “el evangelio eterno”. Antes de crear el mundo, Dios sabía lo que sucedería, por lo que instituyó el plan de salvación para hacer frente a la crisis cuando finalmente llegara.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

«Todo aquel que es de la verdad —declaró Cristo— oye mi voz» Juan 18:37. Habiendo participado de los consejos de Dios, habiendo morado en las alturas eternas del santuario, tenía en sí y como parte de sí todos los elementos de la verdad. Era una cosa con Dios. Presentar en todo esfuerzo misionero a Cristo y a Cristo crucificado, significa más de lo que pueden comprender las mentes finitas. «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados» Isaías 53:5. «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él». 2 Corintios 5:21. Cristo crucificado por nuestros pecados, Cristo resucitado de los muertos, Cristo ascendido al cielo como nuestro intercesor, tal es la ciencia de la salvación que necesitamos aprender y enseñar. Tal ha de ser la preocupación de nuestro trabajo.

Enseñad la cruz de Cristo a todo alumno una y otra vez. ¿Cuántos creen que ella es realmente lo que es? ¿Cuántos la introducen en sus estudios y conocen su verdadero significado? ¿Podría haber en nuestro mundo un cristiano sin la cruz de Cristo? Por lo tanto, ensalcémosla en nuestra escuela como el fundamento de la educación verdadera (Consejos para los maestros, p. 23).

Se ha dispuesto gracia abundante para que el alma creyente pueda ser preservada del pecado, pues todo el cielo, con sus recursos ilimitados, ha sido colocado a nuestra disposición. Hemos de extraer del pozo de la salvación. Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree. Somos pecadores por nosotros mismos, pero somos justos en Cristo. Habiéndonos hecho justos por medio de la justicia imputada de Cristo, Dios nos declara justos y nos trata como a tales. Nos contempla como a sus hijos amados. Cristo obra contra el poder del pecado, y donde abundó el pecado, sobreabunda la gracia. «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios» Romanos 5:1,2 (Mensajes selectos, t. l, pp. 461, 462).

Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos. 2 Timoteo 1:9.

El propósito y el plan de la gracia existieron desde toda la eternidad. De acuerdo con el determinado consejo de Dios, el hombre debía ser creado, dotado con la facultad de cumplir la voluntad divina. Pero el extravío del hombre, con todas sus consecuencias, no estuvo oculto de la vista del Omnipotente, no obstante lo cual tal circunstancia no lo detuvo en la realización de su propósito eterno; porque el Señor quería fundar su trono en justicia. Dios conoce el fin desde el principio… Por lo tanto, la redención no fue una improvisación ulterior. sino un propósito eterno que habría de cumplirse para bendición no solo del átomo que es este mundo, sino en beneficio de todos los mundos que Dios ha creado (La maravillosa gracia de Dios, p. 129).


Martes 11 de abril

UNA HISTORIA DE GRACIA

El mensaje de los tres ángeles es una historia de gracia. Es la historia del amor inmensurable de un Salvador; una historia de Jesús, que nos ama tanto que prefirió experimentar el mismísimo infierno a que uno de nosotros se perdiera. Es la historia de un amor infinito, ilimitado, insondable, incomprensible y eterno.

A Dios nada lo toma por sorpresa. No está sujeto a los vientos cambiantes de las decisiones de la humanidad. Como ya hemos visto, su plan para librarnos del dominio del pecado no fue un pensamiento tardío después de que el pecado levantara su horrenda cabeza. A Dios no lo tomó desprevenido el terrible drama del pecado.

Lee Apocalipsis 13:8; y 1 Pedro 1:18 al 20. ¿Qué nos enseñan estos versículos sobre el plan de salvación?

Apocalipsis 13:8

Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.

1 Pedro 1:18-20

18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,

La frase “evangelio eterno” en Apocalipsis 14:6 habla del pasado, el presente y el futuro. Cuando Dios creó a la humanidad con la capacidad de tomar decisiones morales, él tuvo en cuenta que aquella tomaría decisiones erradas. Tan pronto como sus criaturas tuvieron la capacidad de elegir, tuvieron la capacidad de rebelarse contra la naturaleza amorosa de Dios. La única manera de evitar esta realidad hubiese sido crear seres robóticos controlados y manipulados por algún plan cósmico divino. La lealtad forzada es contraria a la naturaleza misma de Dios. El amor requiere decisión, y una vez que a los seres se les da el poder de decidir, existe la posibilidad de tomar decisiones equivocadas. Por lo tanto, el plan de salvación se concibió en la mente de Dios antes de la rebelión de nuestros primeros padres en el Edén.

“El plan de nuestra redención no fue una reflexión ulterior, un plan formulado después de la caída de Adán. Fue una ‘revelación del misterio que por tiempos eternos fue guardado en silencio’. Fue una manifestación de los principios que desde las edades eternas habían sido el fundamento del Trono de Dios” (DTG 13).

El “evangelio eterno” no solo habla del pasado y del presente, sino además es la base de un futuro con esperanza. Habla de vivir eternamente con aquel cuyo corazón sufre por poder estar con nosotros para siempre.

Lee Efesios 1:4. Piensa en lo que significa que, incluso antes de la “fundación del mundo”, tú habías sido “elegido” en Cristo para tener salvación en él. ¿Por qué esta verdad debería ser sumamente alentadora?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El mensaje proclamado por el ángel que volaba por en medio del cielo es el evangelio eterno, el mismo evangelio que fue declarado en el Edén, cuando Dios le dijo a la serpiente: «Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar». Génesis 3:15. Esta constituye la primera promesa de un Salvador que saldría al campo de batalla para desafiar el poder de Satanás y prevalecer sobre él. Cristo vino a nuestro mundo para presentar el carácter de Dios tal como está representado en su santa ley, porque su ley es una copia de su carácter. Cristo era tanto la ley como el evangelio. El ángel que proclama el evangelio eterno proclama también la ley de Dios; porque el evangelio de salvación induce a los hombres a obedecer la ley mediante la cual sus caracteres son formados a la semejanza divina (Mensajes selectos, t. 2, pp. 121 122).

Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir… no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa  de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. 1 Pedro 1:18-19.

La Palabra de Dios es el solemne instrumento que convence de pecado al inconverso, persuadiéndolo de la necesidad que tiene del Salvador que perdona los pecados.

El plan de salvación combina las influencias santas de la luz del pasado y del presente. Estas influencias están unidas por la cadena dorada de la obediencia por amor. La recepción de Cristo por la fe y la sumisión a la voluntad de Dios transforman a los hombres y las mujeres en hijos e hijas de Dios. Mediante el poder que únicamente el Salvador puede darles son aceptados como miembros de la familia real, herederos de Dios y coherederos con Cristo…

Amar a Dios de todo corazón y ser participantes de la humillación y los sufrimientos de Cristo, significa más de lo que muchos compren den. La expiación de Cristo es la gran verdad central alrededor de la cual se agrupan todas las demás verdades pertinentes a la gran obra de la redención. La mente del hombre debe fundirse en la mente de Cristo. Esta unión santifica el entendimiento e imparte claridad y fuerza a los pensamientos (Exaltad a Jesús, p. 223).

Es el privilegio de toda alma ser un canal vivo por medio del cual Dios pueda comunicar al mundo los tesoros de su gracia, las inescrutables riquezas de Cristo. No hay nada que Cristo desee tanto como agentes que representen al mundo su Espíritu y carácter. No hay nada que el mundo necesite tanto como la manifestación del amor del Salvador mediante la humanidad. Todo el cielo está esperando que haya canales por medio de los cuales pueda derramarse el aceite santo para que sea un gozo y una bendición para los corazones humanos.

Cristo ha hecho toda provisión para que su iglesia sea un cuerpo transformado, iluminado con la Luz del mundo, que posea la gloria de Emmanuel. Es su propósito que todo cristiano esté rodeado de una atmósfera espiritual de luz y paz. Desea que nosotros revelemos su propio gozo en nuestra vida.

La morada del Espíritu en nuestro corazón se revelará por la manifestación del amor celestial. La plenitud divina fluirá a través del agente humano consagrado, para ser luego transmitida a los demás (Palabras de vida del gran Maestro, p. 345).


Miércoles 12 de abril

ID POR TODO EL MUNDO

Vuelve a leer Apocalipsis 14:6. ¿Cuál es el alcance de la proclamación del evangelio eterno, y por qué la respuesta es importante para nosotros, la misión y el llamado como iglesia?

Apocalipsis 14:6

Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

Según el mensaje urgente para el tiempo del fin del primero de estos tres ángeles, el “evangelio eterno” debe proclamarse a cada nación, tribu, lengua y pueblo. He aquí una misión tan grande, tan inmensa, tan abarcadora y tan completa que ocupa toda la atención. Exige nuestros mejores esfuerzos y requiere nuestro compromiso total. Nos saca de la preocupación por nuestro interés personal a la pasión por el servicio de Cristo. Nos inspira con algo más grande que nosotros mismos, y nos saca de los estrechos confines de nuestra mente a una visión más grande.

Lee Mateo 28:19 y 20. ¿Cómo encajan estos versículos con el mensaje del primer ángel?

Mateo 28:19-20

19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

En su libro A Quest for More: Living for Something Bigger Than You [En busca de más: Vivir para algo más grande que tú], Paul David Tripp analiza la necesidad psicológica de cada ser humano de ser parte de algo más grande que sí mismo: “Los seres humanos fueron creados para ser parte de algo más grande que su propia vida. El pecado hace que reduzcamos nuestra vida al tamaño de nuestra vida. La gracia que recibimos de Cristo es para rescatarnos de los confines claustrofóbicos de nuestro propio reinito centrado en nosotros mismos, y nos libera para vivir para los propósitos eternos y los deleites satisfactorios del Reino de Dios”.

No hay nada más inspirador, más satisfactorio, más gratificante que formar parte de un movimiento divino, providencialmente instaurado por Dios para llevar a cabo una tarea mucho más grande, mucho más amplia, que ningún ser humano podría lograr por sí mismo. La comisión que Dios nos da, descrita en Apocalipsis 14, es la tarea más grande jamás encomendada a su iglesia. Es un llamado ferviente a entregar nuestra vida a la tarea más grandiosa del Cielo para revelar el amor incomprensible de Dios justo antes del regreso de Jesús.

¿Cuál ha sido tu experiencia al formar parte de algo más grande que tú? Esa experiencia ¿cómo te ayuda a entender el argumento del estudio de hoy? Además, ¿qué podría ser más grande que el hecho de que el Creador del Cosmos te use para marcar una diferencia eterna en el Universo?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El pueblo judío había sido depositario de la verdad sagrada; pero el farisaísmo había hecho de él el más exclusivista, el más fanático de toda la familia humana. Todo lo que se refería a los sacerdotes y príncipes: sus atavíos, costumbres, ceremonias, tradiciones, los incapacitaba para ser la luz del mundo. Se miraban a sí mismos, la nación judía, como el mundo. Pero Cristo comisionó a sus discípulos para que proclamasen una fe y un culto que no encerrasen idea de casta ni de país, una fe que se adaptase a todos los pueblos, todas las naciones, todas las clases de hombres…

Cristo ordenó a sus discípulos que empezasen en Jerusalén la obra que él había dejado en sus manos. Jerusalén había sido escenario de su asombrosa condescendencia hacia la familia humana. Allí había sufrido, había sido rechazado y condenado. La tierra de Judea era el lugar donde había nacido. Allí, vestido con el atavío de la humanidad, había andado con los hombres, y pocos habían discernido cuánto se había acercado el cielo a la tierra cuando Jesús estuvo entre ellos. En Jerusalén debía empezar la obra de los discípulos (El Deseado de todas las gentes, p. 759).

Todos los que reciben el mensaje del evangelio en su corazón anhelarán proclamarlo. El amor de Cristo ha de expresarse. Aquellos que se han vestido de Cristo relatarán su experiencia, reproduciendo paso a paso la dirección del Espíritu Santo: su hambre y sed por el conocimiento de Dios y de Cristo Jesús, a quien él ha enviado; el resultado de escudriñar las Escrituras; sus oraciones, la agonía de su alma, y las palabras de Cristo a ellos dirigidas, «Tus pecados te son perdonados». No es natural que alguien mantenga secretas estas cosas, y aquellos que están llenos del amor de Cristo no lo harán. Su deseo de que otros reciban las mismas bendiciones estará en proporción con el grado en que el Señor los haya hecho depositarios de la verdad sagrada. Y a medida que hagan conocer los ricos tesoros de la gracia de Dios, les será impartida cada vez más la gracia de Cristo (Palabras de vida del gran Maestro, PP. 95, 96).

El último acto de Cristo antes de abandonar la tierra fue comisionar a sus embajadores para que fueran al mundo con su verdad. Sus últimas palabras las dirigió a sus discípulos para impresionarlos con el pensamiento de que se les confiaba el mensaje del Cielo para el mundo…

Si solo comprendiéramos cuán fervorosamente trabajó Jesús para sembrar el mundo con la semilla del evangelio, nosotros, que vivimos en el mismo fin del tiempo de gracia, trabajaríamos sin descanso para dar el pan de vida a las almas que perecen…

Tenemos poco tiempo más para prepararnos para la eternidad… La luz que Dios nos ha dado como pueblo no se ha dado para que la guardemos solo entre nosotros. Hemos de actuar en armonía con la gran comisión dada a cada discípulo de Cristo, para llevar a todo el mundo la luz de la verdad (In Heavenly Places, p. 317; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 319).


Jueves 13 de abril

UN MOVIMIENTO MISIONERO

Mediante un estudio perceptivo y profundo de la Biblia, los primeros adventistas tuvieron una comprensión cada vez mayor de la importancia de estos mensajes. Sintieron que Dios tenía un mensaje hecho a medida para esta generación, un mensaje urgente para el tiempo del fin que debe proclamarse a toda nación, tribu, lengua y pueblo, a fin de preparar a un mundo para el regreso de Cristo. El mensaje de los tres ángeles ha sido la motivación para las misiones adventistas desde sus comienzos.

En 1874, la Asociación General envió al primer misionero a Europa. Elena de White consideraba que John Andrews era “el hombre más capaz de nuestras filas”. Andrews hablaba al menos siete idiomas, podía repetir el Nuevo Testamento de memoria y conocía la mayor parte del Antiguo Testamento. Era un erudito brillante, un escritor prolífico, un predicador poderoso y un teólogo competente.

¿Por qué enviar a un hombre así a un lugar donde había muy pocos creyentes? ¿Por qué enviar “al hombre más capaz” que tenían a un campo misionero desconocido? Y ¿por qué él estuvo dispuesto a ir? Su esposa había muerto unos años antes; ¿por qué estuvo dispuesto a dejar atrás a familiares y amigos en Estados Unidos y navegar con sus dos hijos a una tierra desconocida, arriesgando todo por causa de Cristo?

Solo hay una razón: Creía que Jesús vendría pronto, que el mensaje de la verdad para los últimos tiempos debía llegar al mundo entero.

Durante toda nuestra historia, los mejores y los más brillantes han viajado hasta los confines de la Tierra con el fin de proclamar el mensaje de Dios para los últimos días. Eran maestros, personal médico, pastores, agricultores, mecánicos, carpinteros y comerciantes de todo tipo. Algunos eran empleados de la iglesia; pero muchos, no. Eran laicos que creían que Jesús vendría pronto.

Lee Apocalipsis 14:6, Hechos 1:8 y Mateo 24:14. ¿Qué similitud ves en estos versículos?

Apocalipsis 14:6

Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

Hechos 1:8

pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Mateo 24:14

14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

La predicación del evangelio eterno atraviesa las fronteras geográficas. Penetra en las regiones más remotas de la Tierra. Llega a personas de todos los idiomas y las culturas. Con el tiempo, impactará al mundo entero. Qué fascinante saber que nuestro mensaje ha llegado hasta ahora a más de 210 de los 235 países del mundo reconocidos por las Naciones Unidas.

¿Qué papel podrías desempeñar tú, y cómo podrías realizarlo de la mejor manera para ayudar a difundir el mensaje de los tres ángeles a cada “nación, tribu, lengua y pueblo”?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Nos ha sido confiada una gran obra, la proclamación del mensaje del tercer ángel a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Tenemos tan solo pocos misioneros. Desde nuestra patria y del extranjero nos llegan muchos urgentes pedidos de obreros. Los jóvenes de ambos sexos, los de edad madura, y de hecho, todos los que pueden dedicarse al servicio del Maestro, debieran aplicar su mente hasta el límite, en el esfuerzo de prepararse para contestar a estos llamamientos. Por la luz que Dios me ha dado, sé que no empleamos las facultades de la mente ni con la mitad de la diligencia que debiéramos poner en un esfuerzo para prepararnos para ser más útiles. Si consagramos la mente y el cuerpo al servicio de Dios, obedeciendo su ley, él nos dará fuerza moral santificada para toda empresa (Consejos para los maestros, pp. 200, 201).

Dios pide que cada miembro de la iglesia entre en su servicio. La verdad que no se vive, que no se imparte a otros, pierde su poder vivificante, su virtud sanadora. Cada uno debe aprender a trabajar, y a permanecer en su tarea y lugar como uno que lleva una carga… La iglesia entera, obrando como una unidad, combinándose en unión perfecta, ha de ser una agencia misionera viviente, activa, impulsada y dominada por el Espíritu Santo.

Es una ley del cielo que así como recibimos hemos de impartir. El cristiano debe ser un agente benéfico para otros; así él mismo se beneficia. «El que saciare, él también será saciado». Proverbios 11:25. Esta no es una simple promesa. Es una ley de la divina administración de Dios, una ley por la cual dispone que las corrientes de beneficencia se han de mantener como las aguas del gran mar, en constante circulación, fluyendo perpetuamente hacia su origen. En el cumplimiento de esta ley radica el poder de las misiones cristianas (En los lugares celestiales, p. 3 19).

«Me seréis testigos» Hechos 1:8. Estas palabras de Jesús no han perdido nada de su fuerza. Nuestro Salvador pide testigos fieles en estos tiempos de formalismo religioso; pero ¡cuán pocos, aun entre los que profesan ser embajadores de Cristo, están listos para dar un testimonio fiel y personal por su Maestro! Muchos son los que pueden decir lo que hicieron, osaron, sufrieron, y disfrutaron los hombres grandes y buenos de las generaciones pasadas. Se vuelven elocuentes al presentar el poder del evangelio, que habilitó a otros para regocijarse en penosos conflictos y para quedar firmes contra fieras tentaciones. Pero al par que son tan ardorosos en cuanto a presentar a otros cristianos como testigos por Jesús, no parecen tener ninguna nueva ni oportuna experiencia propia que relatar…

Vosotros, los que profesáis estar proclamando el último solemne mensaje de misericordia al mundo, ¿cuál es vuestra experiencia en el conocimiento de la verdad, y cuál su efecto sobre vuestros corazones? ¿Testifica por Cristo vuestro carácter? ¿Podéis hablar de la influencia refinadora, ennoblecedora y santificadora de la verdad tal cual es en Jesús? ¿Qué habéis visto, qué habéis conocido, del poder de Cristo?

Sin una fe viviente en Cristo como Salvador personal, es imposible hacer sentir vuestra fe a un mundo escéptico (Obreros evangélicos, pp. 289, 290).


Viernes 14 de abril

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Reflexiona en la idea del estudio del miércoles sobre nuestra necesidad de ser parte de algo más trascendente que nosotros y que nuestra vida limitada, efímera; y a veces corrupta, maltrecha y decepcionante (¿quién no tiene algunas de esas cosas en su haber?). Este deseo también tiene mucho sentido. Físicamente, ¿acaso no somos tan solo una bolsita de carne que se desplaza llevando consigo su propio cerebro: poco más de un kilo de material orgánico sobre la base de carbono.

¿Qué pueden significar estas bolsitas de carne independientes, en contraste con el infinito que las rodea? Vivir solo para uno mismo, vivir para algo no más grande que uno mismo, cuando hay tanto a nuestro alrededor y más allá de nosotros, es como estar encerrado de por vida en confinamiento solitario en medio de una gran ciudad que se puede sentir que vibra a través de las paredes. Y ¿por qué otra cosa más importante, más grandiosa, más gloriosa y más relevante podríamos vivir, que proclamar la promesa de vida eterna que recibimos en Jesús?

“Siervos de Dios, con semblantes iluminados y resplandecientes de santa consagración, se apresurarán de lugar en lugar para proclamar el mensaje del Cielo. Miles de voces darán la advertencia por toda la Tierra. Se realizarán milagros, los enfermos sanarán, y signos y prodigios seguirán a los creyentes. Satanás también efectuará sus falsas maravillas, hasta el punto de hacer caer fuego del cielo a la vista de los hombres (Apoc. 13:13). Es así como los habitantes de la Tierra volverán en sí para adoptar una posición” (CS 670).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. “Varias personas me han escrito preguntando si el mensaje de la justificación por la fe es el mensaje del tercer ángel, y les he respondido: ‘Es ciertamente el mensaje del tercer ángel’ ” (Elena de White, The Advent Review and Sabbath Herald, 1/4/1890). ¿Qué relación tiene la justificación por la fe con el mensaje de los tres ángeles?
  2. Reflexiona sobre la frase “evangelio eterno”. ¿Qué tiene de eterno el evangelio?
  3. ¿Qué significa que los adventistas del séptimo día estén en tantos países del mundo? ¿Qué te dice esto acerca de cómo Dios ha bendecido nuestros esfuerzos hasta ahora? Al mismo tiempo, ¿cómo puede tu iglesia local, incluso tu Escuela Sabática local, asumir un papel más importante en “terminar la obra”?

Lección N° 3: El poder del Jesús exaltado

Para el sábado 15 de julio de 2.023

Sábado 8 de julio

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 1:15–23; 3:14–21; 1 Tesalonicenses 5:16–18; Deuteronomio 9:29; 1 Corintios 15:20–22; Salmo 110:1.

PARA MEMORIZAR:

 Mediante el Espíritu Santo, los creyentes pueden conocer “la incomparable grandeza de su poder hacia los que creemos, según la acción de su potencia. Ese poder Dios lo ejerció en Cristo cuando lo resucitó de los muertos, y lo sentó a su diestra en los cielos” (Efe. 1:19, 20).

Los seres humanos, al parecer, siempre buscan más poder. El fabricante de automóviles Devel Motors, por ejemplo, mostró el prototipo de su Devel Sixteen, un vehículo con un motor de 16 cilindros y 12,3 litros que produce más de 5.000 caballos de fuerza. O, si eso no es suficiente, considera el semirremolque Peterbilt, que ostenta tres motores a reacción Pratt & Whitney J34–48. Con 36.000 caballos de fuerza, el camión recorre 400 metros en 6,5 segundos y habitualmente alcanza los 600 km/h antes de desplegar sus dos paracaídas.

En contraste, Pablo ora para que los creyentes de Éfeso, bajo la tentación de admirar los diversos poderes y deidades de su cultura, experimenten mediante el Espíritu Santo la inmensidad del poder que Dios pone a su disposición en Cristo. Este poder divino no se mide en caballos de fuerza ni en magia, sino que se verifica en cuatro eventos de la historia de la salvación que transforman el Cosmos: (1) la resurrección de Jesús; (2) su exaltación en el Trono de Dios; (3) todas las cosas están subordinadas a Cristo; (4) Cristo es entregado a la iglesia como su Cabeza (Efe. 1:19–23).

Los creyentes pueden, entonces, comenzar a comprender y experimentar el vasto alcance del poder que Dios ejerce en favor de ellos.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Salvador anhela darnos una bendición mayor que la que solicitamos; y dilata la respuesta a nuestra petición a fin de poder mostrarnos el mal que hay en nuestro corazón y nuestra profunda necesidad de su gracia. Desea que renunciemos al egoísmo que nos induce a buscarle. Confesando nuestra impotencia y acerba necesidad, debemos confiarnos completamente a su amor…

Nuestra fe en Cristo no debe estribar en que veamos o sintamos que él nos oye. Debemos confiar en sus promesas. Cuando acudimos a él con fe, toda petición alcanza al corazón de Dios. Cuando hemos pedido su bendición, debemos creer que la recibimos y agradecerle de que la hemos recibido. Luego debemos atender nuestros deberes, seguros de que la bendición se realizará cuando más la necesitemos. Cuando hayamos aprendido a hacer esto, sabremos que nuestras oraciones son contestadas. Dios obrará por nosotros «mucho más abundantemente de lo que pedimos conforme a las riquezas de su gloria», y «por la operación de la potencia de su fortaleza». Efesios 3:20, 16; 1:19 (El Deseado de todas las gentes, p. 200).

Todos los seres creados subsisten por la voluntad y el poder de Dios. Reciben la vida del Hijo de Dios. Por capaces y talentosos que sean, por notables que sean sus dones, reciben nueva provisión de vida de parte de la Fuente de toda vida. Él es el manantial de la vida. Solamente «el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible», y que es «la vida» pudo decir: ‘‘Yo pongo mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar» (l Timoteo 6:16; Juan 14:6; 10:17, 18)…

Todos los que son uno con Cristo, por fe en él adquieren experiencia que será vida para vida eterna…: «La vida que yo tengo la tendrán también ustedes» (Juan 14: 19, LPH).

Cristo se identificó con los seres humanos, para que ellos pudieran ser uno en Espíritu y vida con él. En virtud de esta unión a obediencia a la Palabra de Dios, su vida llega a ser la vida de ellos (Mi vida hoy, p. 299).

El poder de la piedad casi ha dejado de existir en nuestras iglesias. ¿A qué se debe esto? El Señor aun espera derramar su gracia; no ha cerrado las ventanas de los cielos. Nosotros nos hemos separado de él. Necesitamos fijar el ojo de la fe sobre la cruz y creer que Jesús es nuestra fuerza, nuestra salvación…

Lo que falta es la fe. Dios posee abundancia de gracia y poder que esperan ser reclamados por nosotros; pero la razón porque no sentimos nuestra gran necesidad es que nos miramos a nosotros mismos y no a Jesús. No exaltamos a Jesús y no confiamos enteramente en sus méritos (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 156).


Domingo 9 de julio

ORACIÓN Y ACCIÓN DE GRACIAS

Motivado por la noticia de que los creyentes de Éfeso están prosperando en la fe en Jesús y en el amor mutuo (noticias que quizá le haya transmitido Tíquico, Efe. 6:21, 22), Pablo les informa cómo ora por ellos.

Compara las dos reseñas de oración de Pablo en Efesios (Efe. 1:15–23; 3:14–21). ¿Qué temáticas comparten las dos reseñas?

Efesios 1:15–23

15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, 16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, 20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero; 22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Efesios 3:14–21

14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; 17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. 20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

A veces, nuestro tono predeterminado al orar puede ser lastimero, al lamentarnos por este desafío o aquel problema. Las reseñas de oración de Pablo en Efesios sugieren que la acción de gracias es la lengua madre de la oración. Reunimos las bendiciones de Dios y le agradecemos por ellas. Intentamos percibir a Dios obrando en circunstancias difíciles y lo alabamos por su presencia transformadora en nuestra vida. Al celebrar la gracia y el poder del Jesús exaltado (Efe. 1:20–23), le agradecemos por bendecir a nuestro círculo de influencia. Este es el secreto transformador de Pablo para la oración: la oración es la clave de la alabanza y la acción de gracias.

Pablo también dijo: “No ceso de dar gracias por ustedes, recordándolos en mis oraciones” (Efe. 1:16; ver también Fil. 1:3, 4; 1 Tes. 1:2; 5:16–18).

¿Qué significa realmente “Oren sin cesar” (1 Tes. 5:17)? No puede significar que siempre estemos arrodillados delante de Dios en oración. Significa que, al ser bendecidos por el Espíritu de Dios, avanzamos por la vida con el corazón abierto a la presencia y el poder de Dios, buscando señales para darle gracias. Significa la disposición a procesar los problemas de la vida en la presencia de Dios, y buscar el consejo divino a medida que experimentamos las idas y vueltas de la vida. Significa vivir no alejados de Dios sino comprometidos con él, siempre abiertos a la conducción divina.

Con demasiada frecuencia vemos la oración como una sutileza, un complemento del discipulado para valernos de él cuando sea conveniente. Pablo ilustra un concepto diferente. Pablo se toma en serio la tarea de orar por los creyentes de Éfeso, y lo hace dando gracias por ellos (Efe. 1:16; comparar con Efe. 1:3–14) e intercediendo por ellos (Efe. 1:17–23; comparar con Efe. 3:14–21). Para el apóstol, la oración es una tarea fundamental, e incluso la tarea primordial de la fe cristiana. Estos versículos brindan un llamado conmovedor a la oración, una invitación a considerar nuestro propio “ministerio de oración” teniendo en cuenta la vocación de Pablo de orar.

¿Por qué es importante agradecer siempre a Dios en oración por lo que tienes que agradecer?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

¿Acaso no tenemos sobradas razones para hablar de la bondad de Dios y de su poder? Cuando nuestros amigos son bondadosos con nosotros, consideramos que es un privilegio corresponderles. ¡Con cuánta mayor razón deberíamos darle las gracias al Amigo de quien hemos recibido «toda buena dádiva y todo don perfecto» (Santiago 1:17)! Cultivemos pues en todas las iglesias el agradecimiento a Dios. Eduquemos nuestros labios para alabar a Dios en el círculo familiar. Nuestras dádivas y ofrendas deben declarar nuestra gratitud por los favores que recibimos diariamente. En todo deberíamos revelar el gozo del Señor y dar a conocer el mensaje de la gracia salvadora de Dios…

El corazón de los que manifiestan los atributos de Cristo irradia amor celestial, porque están impregnados de gratitud… Exaltemos a Jesús; exaltemos al Hombre del Calvario en nuestras oraciones y alabanzas (My Life Today, p. 170; parcialmente en Mi vida hoy, p. 174).

Para guardar el corazón debemos ser constantes en la oración e incansables en las peticiones en procura de ayuda ante el trono de la gracia. Los que toman el nombre de cristianos debieran acudir a Dios suplicando ayuda con fervor y humildad. El Salvador nos ha dicho que oremos sin cesar. El cristiano no puede estar siempre en una posición que indique que está orando, pero puede elevar constantemente sus pensamientos y deseos. Nuestra confianza propia se desvanecería si habláramos menos y oráramos más…

Para guardar el corazón debemos ser constantes en la oración e incansables en las peticiones en procura de ayuda ante el trono de la gracia. Los que toman el nombre de cristianos debieran acudir a Dios suplicando ayuda con fervor y humildad. El Salvador nos ha dicho que oremos sin cesar. El cristiano no puede estar siempre en una posición que indique que está orando, pero puede elevar constantemente sus pensamientos y deseos. Nuestra confianza propia se desvanecería si habláramos menos y oráramos más (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, t. 3, p. 1175).

El alabar a Dios de todo corazón y con sinceridad, es un deber igual al de la oración. Hemos de mostrar al mundo y a los seres celestiales que apreciamos el maravilloso amor de Dios hacia la humanidad caída, y que esperamos bendiciones cada vez mayores de su infinita plenitud. Mucho más de lo que hacemos, debemos hablar de los preciosos capítulos de nuestra vida cristiana. Después de un derramamiento especial del Espíritu Santo, aumentarían grandemente nuestro gozo en el Señor y nuestra eficiencia en su servicio, al repasar sus bondades y sus maravillosas obras en favor de sus hijos.

Estas prácticas rechazan el poder de Satanás. Excluyen el espíritu de murmuración y queja, y el tentador pierde terreno. Fomentan aquellos atributos del carácter que habilitarán a los habitantes de la tierra para las mansiones celestiales.

Un testimonio tal tendrá influencia sobre otros. No se puede emplear un medio más eficaz para ganar almas para Cristo (Palabras de vida del gran Maestro, p. 241).


Lunes 10 de julio

EXPERIMENTAR LA PERCEPCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO

“No ceso de dar gracias por ustedes, recordándolos en mis oraciones; y pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación para que lo conozcamos mejor” (Efe. 1:16, 17).

Al reseñar sus oraciones, Pablo registra una petición central que presenta ante el Trono de Dios. Él ya ha constatado que el Espíritu Santo ha llegado a la vida de los creyentes al momento de su conversión (Efe. 1:13, 14). Ahora Pablo ora por una nueva bendición del Espíritu para que les dé la necesaria percepción espiritual en pro de una comprensión más profunda de Jesús (“… para que lo conozcamos mejor”, Efe. 1:17).

Pablo ora para que el Espíritu Santo dé una perspectiva especial a los creyentes, ¿sobre qué tres temas? Ver Efesios 1:17 al 19.

Efesios 1:17-19

17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,

  1. Cuando Pablo ora para que ellos se percaten de “la esperanza a que fueron llamados” (Efe. 1:18), ora con el fin de que estén atentos a las intervenciones pasadas que Dios ya ha realizado para su salvación (Efe. 1:3–9, 11–13) y al glorioso futuro que él ha ideado para ellos (Efe. 1:10, 14).
  2. Cuando ora para que perciban “la riqueza de su gloriosa herencia en los santos” (Efe. 1:18), tiene en mente la idea veterotestamentaria de los creyentes como herencia de Dios (Deut. 9:29; 32:9; Zac. 2:12, comparar con Efe. 1:11). Desea que sepan que no solo poseen una herencia de Dios, sino además son la herencia de Dios, y Pablo quiere que entiendan su valor para Dios.
  3. Cuando Pablo ora pidiendo percepción espiritual acerca de “la incomparable grandeza de su poder hacia los que creemos” (Efe. 1:19), imagina al Espíritu Santo, que trae una nueva comprensión de la inmensidad del poder de Dios y lo lleva a la práctica en la vivencia de ellos.
  4. En todas estas oraciones, Pablo anhela que esta gente experimente personalmente lo que se le ha dado en Jesús.

¿Cómo puedes vivenciar mejor “la incomparable grandeza de su poder hacia los que creemos”? ¿Qué significa esto en la vida diaria?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Aquí se revelan las alturas de las realizaciones que podemos alcanzar mediante la fe en las promesas de nuestro Padre celestial, cuando cumplamos sus requerimientos. Tenemos acceso al trono de poder infinito mediante los méritos de Cristo. «El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?» Romanos 8:32…

Es el misterio de Dios en la carne, Dios en Cristo, la divinidad en la humanidad. Cristo se inclinó con una humildad sin paralelo, para que en su exaltación al trono de Dios también pudiera exaltar a aquellos que creen en él a un lugar con él en su trono…

«Mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos», se nos dará «el Espíritu de sabiduría y la revelación para su conocimiento» (Efesios 1:17), para que seamos capaces de «comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longitud y la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento», para que seamos «llenos de toda la plenitud de Dios» (Nuestra elevada vocación, p. 368).

Lo que necesitamos es conocer por experiencia a Dios y el poder de su amor como se revelan en Cristo. Debemos escudriñar las Escrituras diligentemente y con oración; nuestro entendimiento debe ser vivificado por el Espíritu Santo, y nuestro corazón debe elevarse a Dios con fe y esperanza y continua alabanza.

Por los méritos de Cristo, por su justicia que nos es imputada por la fe, debemos alcanzar la perfección del carácter cristiano. Se presenta nuestra obra diaria y de cada hora en las palabras del apóstol: «Puestos los ojos en el autor y consumador de la fe, en Jesús». Hebreos 12:2. Mientras hagamos esto, nuestro intelecto se esclarecerá, nuestra fe se fortalecerá y se confirmará nuestra esperanza; nos embargará de tal manera la visión de su pureza y hermosura, y el sacrificio que ha hecho para ponernos de acuerdo con Dios, que no tendremos disposición para hablar de dudas y desalientos.

La manifestación del amor de Dios, su misericordia y su bondad, y la obra del Espíritu Santo en el corazón para iluminarlo y renovarlo, nos colocan por la fe en una relación tan íntima con Cristo que, teniendo un claro concepto de su carácter, podemos discernir los magistrales engaños de Satanás. Mirando a Jesús, y confiando en sus méritos, nos apropiamos las bendiciones de la luz, de la paz y del gozo en el Espíritu Santo. Y en vista de las grandes cosas que Cristo ha hecho en nuestro favor, estamos listos para exclamar: «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios». 1 Juan 3:1 (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 694, 695).


Martes 11 de julio

PARTICIPAR DEL PODER DE LA RESURRECCIÓN

En los versículos restantes de la reseña, Efesios 1:20 al 23, Pablo amplía la tercera temática de conocimiento que espera que el Espíritu Santo infunda en los creyentes: la inmensidad del poder de Dios, que él ejerce en favor de ellos. Comienza señalando dos eventos de la historia de la salvación como las principales ilustraciones del poder de Dios: (1) la resurrección de Jesús de entre los muertos; (2) la exaltación de Jesús al Trono cósmico (Efe. 1:20).

¿Cómo se expresa el poder de Dios mediante la resurrección de Jesús? Efesios 1:20; 1 Corintios 15:20–22; Filipenses 3:8–11; Hebreos 13:20, 21; 1 Pedro 1:3.

Efesios 1:20

20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,

1 Corintios 15:20–22

20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. 21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

Filipenses 3:8–11

Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; 10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, 11 si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.

Hebreos 13:20-21

20 Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, 21 os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

1 Pedro 1:3

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,

La resurrección de Jesús es una creencia innegociable de la fe cristiana (1 Cor. 15:14, 17). Debido a que Cristo resucitó, los creyentes fieles esperan la gran resurrección futura a la vida eterna en la venida de Cristo (1 Cor. 15:20–23). Debido a que Cristo resucitó, nosotros podemos acudir a él hoy para obtener todas las bendiciones del evangelio, incluyendo la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida.

La imagen de que Dios “lo sentó [a Cristo] a su diestra” (Efe. 1:20) proviene del Salmo 110:1, el pasaje citado con mayor frecuencia en el Nuevo Testamento (todos los pasajes anteriormente citados parecen estar inspirados en él). La exaltación de Cristo tiene un alto perfil en Efesios. Los creyentes están “sent[ados] en el cielo con Cristo Jesús” (Efe. 2:6). Además, Pablo se refiere a la ascensión de Cristo como un preludio: Cristo llenará todas las cosas y le dará dones a la iglesia (ver Efe. 4:8–11).

En Efesios 4:8 al 11, Pablo nos advierte acerca de adoptar una imagen meramente estática de Cristo en el Trono del Padre, y en cambio nos presenta “la dinámica imagen neotestamentaria del Cristo exaltado que sale mediante su Espíritu por todo el mundo, venciendo y para vencer” (F. F. Bruce, The Epistles to the Colossians, to Philemon, and to the Ephesians [Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1984], p. 133). Entonces Pablo presenta la exaltación/coronación de Cristo no simplemente como una ilustración del poder divino ofrecido a los creyentes, sino como la fuente de ese poder.

¿Cuáles son las formas en que necesitamos del poder de Cristo en nuestra vida, y cómo podemos aprovechar mejor ese poder? ¿Qué prácticas podrían impedir que accedamos a ese poder?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[El] Salvador salió de la tumba por la vida que había en él. Quedó probada la verdad de sus palabras: «Yo pongo mi vida, para volverla a tomar… Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar». Entonces se cumplió la profecía que había hecho a los sacerdotes y príncipes: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré». Juan 10:17, 18; 2:19.

Sobre la tumba abierta de José, Cristo había proclamado triunfante: «Yo soy la resurrección y la vida». Únicamente la Divinidad podía pronunciar estas palabras. Todos los seres creados viven por la voluntad y el poder de Dios. Son receptores dependientes de la vida de Dios. Desde el más sublime serafín hasta el ser animado más humilde, todos son renovados por la Fuente de la vida. Únicamente el que es uno con Dios podía decir: Tengo poder para poner mi vida, y tengo poder para tomarla de nuevo. En su divinidad, Cristo poseía el poder de quebrar las ligaduras de la Muerte (El Deseado de todas las gentes, p. 729).

Acude a Cristo para recibir alivio. Aférrate de él. Persevera lo suficiente como para someter tu voluntad a la de Dios. Muchos están demasiado apurados para orar. Con pasos apresurados avanzan a la sombra de la amante presencia de Cristo, para detenerse tal vez unos pocos momentos en el sagrado recinto, pero sin esperar su consejo. No toman tiempo para sentarse, no toman tiempo para demorar con el Maestro divino. Con todas sus cargas, vuelven a su trabajo.

Concentra tus pensamientos en el Salvador. Apártate del bullicio del mundo y siéntate a la sombra de Cristo. Tienes que hacerlo para recibir las ricas bendiciones que espera concederte. Dedica tus pensamientos a cosas elevadas y santas. Entonces, en medio de la actividad del trabajo y el conflicto diario, se renovará tu fortaleza espiritual (This Day With God, p. 154; parcialmente en Cada día con Dios, p. 152).

No hay hombre viviente que tenga facultad o capacidad alguna que no haya recibido de Dios, y la fuente de la cual vino está abierta para el más débil ser humano. Si se acerca a Dios, la inagotable fuente de fortaleza, se dará cuenta de que el Señor cumple su promesa… «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis»…

El Espíritu Santo espera para dar ayuda a toda alma creyente, y Jesús declara: «He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo». Sean fuertes los que creen en Jesús, hombres de oración y plenos de confianza en el poder de Cristo para salvar. «Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás» (Testimonios para los ministros, pp. 379, 380).


Miércoles 12 de julio

CRISTO SOBRE TODOS LOS PODERES

Pablo ha celebrado la exaltación de Jesús, quien ahora se sienta con el Padre en el Trono cósmico. Luego de definir la posición de Cristo en relación con el Padre (“lo sentó a su diestra en los cielos”, Efe. 1:20), Pablo vuelve a la relación de Jesús con “todo […] poder”. Como corregente con el Padre, Jesús está “muy por encima” de todos ellos (Efe. 1:21, RVC).

Compara la mención que hace Pablo de los poderes espirituales del mal en Efesios 1:21; 2:2; y 6:12. ¿Por qué crees que Pablo está tan interesado en estos poderes?

Efesios 1:21

21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero;

Efesios 2:2

en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,

Efesios 6:12

12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Hechos 19:11 al 20, con su historia de los siete hijos de Esceva, ilustra que Éfeso, en la época de Pablo, era un centro de artes mágicas. “La característica primordial de la práctica de la magia en todo el mundo helénico era el reconocimiento de un mundo espiritual que ejercía influencia sobre prácticamente todos los aspectos de la vida. El objetivo del mago era discernir entre los espíritus útiles y los dañinos, y aprender las distintas operaciones y sobre las fuerzas y las autoridades relativas de los espíritus. Con esta información, se podían armar métodos (con fórmulas habladas o escritas, amuletos y demás) para manipular a los espíritus en beneficio de la persona. Con la fórmula adecuada, se podía curar una enfermedad inducida por el espíritu, [o] se podía ganar una carrera de carros” (Clinton E. Arnold, Power and Magic: The Concept of Power in Ephesians, p. 18).

El interés por mencionar deidades y poderes en hechizos era una característica de la vida religiosa de Éfeso (ver Hech. 19:13); e incluso de algunos en la actualidad. Pablo desea aclarar la relación entre Cristo y “todo […] poder”: Jesús exaltado está “sobre todo principado, autoridad, poder y señorío” (Efe. 1:21).

Solo para asegurarse de que su audiencia entendiera que no hay poder fuera de la soberanía de Jesús, agrega una alusión a la práctica de reunir los nombres de las deidades en hechizos: “Y sobre todo nombre que se nombra” (Efe. 1:21). Al pasar de la dimensión espacial a la temporal, Pablo enfatiza la cronología ilimitada del reinado exaltado de Jesús. Su gobierno por encima de todos los poderes se aplica “no solo en este siglo sino aún en el venidero” (Efe. 1:21).

¿Cuáles son algunas de las manifestaciones actuales de estas mismas fuerzas malignas y cómo podemos asegurarnos de no quedar atrapados en ninguna de ellas?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

«Cristo es la cabeza de todo varón». Dios, quien puso todas las cosas bajo los pies del Salvador, «diolo por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que hinche todas las cosas en todos». 1 Corintios 1 1:3; Efesios 1:22, 23. La iglesia está edificada sobre Cristo como su fundamento; ha de obedecer a Cristo como su cabeza. No debe depender del hombre, ni ser regida por el hombre. Muchos sostienen que una posición de confianza en la iglesia les da autoridad para dictar lo que otros hombres deben creer y hacer. Dios no sanciona esta pretensión (El Deseado de todas las gentes, p. 382).

Los primeros cristianos estaban llamados a menudo a hacer frente cara a cara a las potestades de las tinieblas. Por medio de sofistería y persecución el enemigo se esforzaba por apartarlos de la verdadera fe. Ahora, cuando el fin de las cosas terrenales se acerca rápidamente, Satanás realiza desesperados esfuerzos por entrampar al mundo. Inventa muchos planes para ocupar las mentes y apartar la atención de las verdades esenciales para la salvación. En todas las ciudades sus agentes están organizando empeñosamente en partidos a aquellos que se oponen a la ley de Dios. El gran engañador está tratando de introducir elementos de confusión y rebelión, y los hombres se están enardeciendo con un celo que no está de acuerdo con su conocimiento.

La maldad está llegando a un grado jamás antes alcanzado; no obstante, muchos ministros del evangelio claman: «Paz y seguridad». Pero los fieles mensajeros de Dios han de seguir rápidamente adelante con su obra. Vestidos con la armadura celestial, han de avanzar intrépida y victoriosamente, sin cejar en su lucha hasta que toda alma que se halle a su alcance haya recibido el mensaje de verdad para este tiempo (Los hechos de los apóstoles, pp. 178, 179).

En esta hora de suma gravedad, David, en lugar de permitir que su mente se espaciara en esas circunstancias dolorosas, imploró vehementemente la ayuda de Dios. «Se esforzó en Jehová su Dios». Repasó su vida agitada por tantos acontecimientos. ¿En qué circunstancias le había abandonado el Señor? Su alma se refrigeró recordando las muchas evidencias del favor de Dios… «En el día que temo, yo en ti confío» (Salmo 56:3), fue lo que expresó su corazón. Aunque no acertaba a discernir una salida de esta dificultad, Dios podía verla, y le enseñaría lo que debía hacer.

Todos los poderes terrenales están bajo el dominio del Ser Infinito. Al soberano más poderoso, al opresor más cruel, les dice: «Hasta aquí vendrás, y no pasarás adelante». Job 38:11. El poder de Dios se ejerce constantemente para contrarrestar los agentes del mal. Obra de continuo entre los hombres, no para destruirlos, sino para corregirlos y preservarlos (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 749, 750).


Jueves 13 de julio

JESÚS, TODAS LAS COSAS Y SU IGLESIA

Los primeros cristianos vieron en el Salmo 110:1 una profecía de la exaltación de Jesús: “ ‘Dijo el Señor a mi Señor: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” ’ ”. Leían el Salmo 8 de la misma manera, que afirma, hablando de Dios: “Todo pusiste bajo sus pies” (Sal. 8:6), los pies del “Hijo del hombre” (Sal. 8:4). Si bien creían que tenían sobre sus cabezas los poderes de las tinieblas en las regiones celestes, que amenazaban con subyugarlos, se aferraban a la verdad de que esos poderes estaban bajo los pies de Cristo.

Observa con atención que, luego de haber “someti[do] todas las cosas bajo sus pies [de Jesús]”, el Padre “lo constituyó por cabeza suprema de la iglesia” (Efe. 1:22; comparar con “lo dio como cabeza de todo a la iglesia”, NVI). Si bien “todas las cosas” es un término universal e inclusivo, Pablo todavía tiene en mente “todo […] poder”, de Efesios 1:21. Todas las cosas, incluyendo los poderes cósmicos, sobrenaturales y espirituales, están bajo los pies de Cristo, subordinados a él.

¿Qué beneficios ofrece a su iglesia la exaltación de Cristo al Trono cósmico y su gobierno sobre todas las cosas en el Cielo y en la Tierra? Efesios 1:22, 23.

Efesios 1:22-23

22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Dios ha dado la victoria a Cristo sobre todos los poderes del mal. La iglesia, estrechamente identificada con Cristo, quien le provee todo lo que necesita, tiene garantizada la victoria sobre esos enemigos. El poder de Dios, manifestado en la resurrección de Cristo y en su exaltación sobre todo poder cósmico, se ha activado para la iglesia. Dios dio a la iglesia al Cristo victorioso, y esta iglesia está tan unida a él que se la llama el cuerpo de Cristo.

¿Cómo podemos los creyentes conocer al Cristo exaltado y experimentar el poder de Dios en nuestra vida? Pablo no menciona directamente ningún mecanismo ni estrategia para que esto ocurra. Sin embargo, es sugerente el hecho de que el pasaje sea parte de una “reseña de oración”. Pablo cree que Dios contestará su oración. Confirma la eficacia de celebrar el poder de Dios revelado en Cristo, en la misma presencia de Dios, y de pedir que se active en la vida de los creyentes.

¿Cuál ha sido tu experiencia con el poder de la oración? Es decir, no solo las oraciones contestadas sino la oración en general, y ¿cómo nos acerca la oración a Dios y al poder que nos ofrece Jesús?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Esperamos demasiado poco y recibimos de acuerdo con nuestra fe. No debemos aferrarnos a nuestros propios caminos, nuestros propios planes, nuestras propias ideas; hemos de ser reformados por la renovación de nuestras mentes para que podamos demostrar cuál es la voluntad de Dios, agradable y perfecta. Debemos vencer los pecados que nos acosan y derrotar los hábitos perversos. Las disposiciones y sentimientos inclinados al mal han de ser extirpados, para dar paso a caracteres y emociones santas, engendrados en nosotros por el Espíritu del Señor…

Por lo tanto, aferrémonos a este maravilloso poder por medio de una fe viva, orando y creyendo, confiando y trabajando. Entonces Dios hará lo que solo él puede hacer…

Entreguémonos a Jesús para ser moldeados y formados por él de modo que podamos ser hechos vasijas de gloria. Las tentaciones, las ideas, los sentimientos, todo debe rendirse a los pies de Cristo. Entonces el alma está preparada para escuchar las palabras divinas de instrucción. Jesús les dará a beber del agua que fluye del río de Dios. Bajo la apacible y suavizante influencia de su Espíritu, su frialdad e indiferencia desaparecerán. Cristo será en ustedes un manantial de agua que manará para vida eterna (Alza tus ojos, p. 216).

La oración de fe es la gran fortaleza del cristiano y ciertamente prevalecerá contra Satanás. Por eso él insinúa que no necesitamos orar. El detesta el nombre de Jesús, nuestro Abogado; y cuando acudimos sinceramente a él en busca de ayuda, la hueste satánica se alarma. Cuando descuidamos la oración actuamos de acuerdo con su propósito, porque entonces sus maravillas mentirosas se reciben con más facilidad. Lo que no logró cumplir con la tentación de Cristo, lo realiza estableciendo sus tentaciones engañosas delante de los seres humanos (Testimonios para la iglesia, t. l, p.267).

La oración es el aliento del alma. Es el secreto del poder espiritual. No puede ser sustituida por ningún otro medio de gracia, y conservar, sin embargo, la salud del alma. La oración pone al corazón en inmediato contacto con la Fuente de la vida, y fortalece los tendones y músculos de la experiencia religiosa. Descuídese el ejercicio de la oración, u órese irregularmente, de vez en cuando, según parezca propio, y se perderá la fortaleza en Dios. Las facultades espirituales perderán su vitalidad, la experiencia religiosa carecerá de salud y vigor.

Es únicamente en el altar de Dios donde podemos encender nuestras antorchas con fuego divino. Será únicamente la luz divina la que revelará la pequeñez, la ineptitud de la capacidad humana, y la que dará una clara visión de la perfección y pureza de Cristo. Es únicamente contemplando a Jesús como llegamos a desear ser semejantes a él; es únicamente al ver su justicia, como sentimos hambre y sed de poseerla; y únicamente cuando pidamos en oración ferviente nos otorgará Dios el deseo de nuestro corazón (Obreros evangélicos, p. 268).


Viernes 14 de julio

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Estudia estas dos descripciones de la exaltación de Cristo en los escritos de Elena de White:

“Cuando Cristo entró por los portales celestiales, fue entronizado en medio de la adoración de los ángeles. Tan pronto como esta ceremonia hubo terminado, el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos en abundantes raudales, y Cristo fue de veras glorificado con la misma gloria que había tenido con el Padre desde toda la eternidad. El derramamiento pentecostal era la comunicación del Cielo de que el Redentor había iniciado su ministerio celestial. De acuerdo con su promesa, había enviado al Espíritu Santo del Cielo a sus seguidores como prueba de que, como Sacerdote y Rey, había recibido toda autoridad en el Cielo y en la Tierra, y era el Ungido sobre su pueblo” (Los hechos de los apóstoles, p. 32).

“Los brazos del Padre rodean a su Hijo, y se da la orden: ‘Adórenlo todos los ángeles de Dios’ (Heb. 1:6).

“Con gozo inefable, los principados y las potestades reconocen la supremacía del Príncipe de la vida. La hueste angélica se postra delante de él, mientras el alegre clamor llena todos los atrios del Cielo: ‘¡Digno es el Cordero que ha sido inmolado, de recibir el poder, y la riqueza, y la sabiduría, y la fortaleza, y la honra, y la gloria, y la bendición!’ (Apoc. 5:12).

“Los cantos de triunfo se mezclan con la música de las arpas angelicales, hasta que el Cielo parece rebosar de gozo y alabanza. El amor ha vencido. Lo perdido ha sido hallado. El Cielo repercute con voces que en armoniosos acentos proclaman: ‘¡Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos!’ (Apoc. 5:13)” (El Deseado de todas las gentes, p. 774).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Reflexiona sobre el “ahora” y el “todavía no” de la exaltación de Jesús. ¿En qué sentido Jesús ya es el Señor de “todas las cosas”, con los poderes demoníacos subordinados a él, es decir, el “ahora”? Y ¿en qué sentido su pleno reinado sobre todas las cosas apunta hacia el futuro, el “todavía no”? (Ver 1 Cor. 15:24–28.)
  2. ¿En qué medida vives a la luz del gobierno de Cristo sobre todas las cosas? O ¿hasta qué punto vives bajo la autoridad de estos otros poderes, los poderes caídos, cuya autoridad se está desvaneciendo de todos modos? ¿Cómo sabes cuál es cuál y cómo puedes escapar de las fuerzas del mal que, aunque innegablemente están derrotadas, todavía prevalecen en nuestro mundo?

Lección N° 4: Cómo nos rescata Dios

Para el sábado 22 de julio de 2.023

Sábado 15 de julio

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 2:1–10; 5:14; Romanos 5:17; Efesios 5:6; 2 Timoteo 1:7.

PARA MEMORIZAR:

 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en pecados nos dio vida junto con Cristo. Por gracia ustedes han sido salvados” (Efe. 2:4, 5).

El 14 de octubre de 1987, Jessica McClure, de 18 meses de edad, estaba jugando en el patio trasero de la casa de su tía cuando cayó siete metros dentro de un pozo abandonado. Su situación crítica atrajo a medios de todo el mundo a Midland, Texas, EE. UU. Una audiencia global vio a la “bebé Jessica” durmiendo, llorando, cantando y llamando a su madre. Observaba mientras el personal de emergencias entubaba aire fresco a través del pozo.

Finalmente, 58 horas después de la caída, la audiencia mundial vio cómo Jessica era liberada del pozo que la había retenido por más de dos días. La foto ganadora del Premio Pulitzer, del fotógrafo Scott Shaw, capturó el momento: un cable de rescate pasa por en medio de los rostros angustiados de los rescatistas de Jessica, que miran el bulto vendado en el centro del drama: la bebé Jessica.

No hay nada tan apasionante como una buena historia de rescate, y Pablo, en Efesios 2:1 al 10, nos da una visión detallada y personal de la misión de rescate más grandiosa y arrolladora de todos los tiempos: los esfuerzos de Dios para redimir a la humanidad. El dramatismo de la historia aumenta al saber que no somos meros espectadores del rescate de otra persona, sino testigos del nuestro.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Al aceptar a Cristo como su Salvador personal, el hombre es colocado en la misma íntima relación con Dios como su amado Hijo, y disfruta de su favor especial. Al asociarse íntimamente con Dios es honrado y glorificado, y su vida está escondida con Cristo en Dios. 1011, qué amor maravilloso!…

La pureza de Cristo le ha revelado al hombre su propia impureza en sus colores más odiosos. Entonces se aparta del pecado degradante, mira a Jesús y vive.

En Cristo encuentra un carácter cautivante, impresionante y atractivo. Él es quien murió para librarlo de la deformidad del pecado, por lo cual declara con los labios temblorosos y los ojos arrasados en lágrimas: «El no habrá muerto por mí en vano». «Tu bondad me ha engrandecido» (Exaltad a Jesús, p. 291).

Oh Jesús precioso, amoroso, longánime, benigno ¡cuánto te adora mi alma! ¡Que un alma pobre, indigna, contaminada por el pecado pueda estar de pie delante del Dios santo, perfecta en justicia, solo lo debemos a quien es nuestro Sustituto y Garantía! Maravíllense los cielos y asómbrese la tierra, que la raza caída sea objeto de su infinito amor y gozo. El Creador se regocija por ellos con cánticos celestiales, mientras el hombre que fuera contaminado por el pecado, ha venido a ser limpio por la justicia de Cristo, para presentarse ante el Padre libre de mácula pecaminosa; sin «mancha ni arruga ni cosa semejante». Efesios 5:27. «¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica». Romanos 8:33 (Alza tus ojos, p. 375).

Oh, ¿cuándo nos daremos cuenta del verdadero valor de la obra e intercesión de nuestro Salvador? ¿Cuándo descansaremos con plena confianza en él, para vivir una vida noble, pura y dedicada? ¡A qué alturas puede  llegar la imaginación santificada e inspirada por las virtudes de Cristo! Podemos percibir las glorias del futuro mundo eterno. Podemos vivir como viendo al Invisible. Caminemos por fe, no por vista…

Por la investigación de las Escrituras podemos llegar a comprender lo que somos para Cristo y lo que él es para nosotros. Por la contemplación de él hemos de ser cambiados a su imagen, llegando a ser colaboradores con él, representantes de él en vida y carácter. Debemos aprender a darnos cuenta de que hemos de vivir como hijos e hijas de Dios, amando a Dios por sobre todas las cosas, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Hemos de amar la perfección porque Jesús es la personificación de la perfección, el gran centro de atracción. La vida que ahora vivimos debemos vivirla por fe en el Hijo de Dios (Reflejemos a Jesús, p. 310).


Domingo 16 de julio

EN OTRO TIEMPO MUERTOS Y ENGAÑADOS POR SATANÁS

Lee Efesios 2:1 al 10. ¿Cuál es la idea principal que Pablo nos da aquí sobre lo que Jesús ha hecho por nosotros?

Efesios 2:1-10

1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Pablo ya describió la salvación dada a los cristianos (Efe. 1:3–14, 15–23) y contó, en pocas palabras, la historia de los creyentes de Éfeso (Efe. 1:13). En Efesios 2:1 al 10, Pablo ahora contará la historia de su conversión con más detalle, con un enfoque más personal. Contrasta su pasada existencia pecaminosa (Efe. 2:1-3) con las bendiciones de la salvación de Dios, que retrata como una participación en la resurrección, la ascensión y la exaltación de Cristo (Efe. 2:4-7), y celebra la base de esa salvación en la gracia y la obra creadora de Dios (Efe. 2:8–10).

Estas tres partes del pasaje se resumen claramente en las frases de Efesios 2:5: (1) “Estábamos muertos en pecados”; (2) Dios “nos dio vida junto con Cristo”; (3) “Por gracia ustedes han sido salvados”.

En Efesios 2:1 y 2, Pablo señala la triste realidad que vivía su audiencia antes de la conversión al notar que estaba espiritualmente muerta, ya que habitualmente practicaba el mal y vivía en pecado como estilo de vida (Efe. 2:1), y Satanás la dominaba (Efe. 2:2). Dado que Pablo escribe a oyentes vivos, se refiere a ellos como “en otro tiempo […] muertos” (NVI) en un sentido metafórico (comparar con Efe. 5:14). Sin embargo, su situación era sumamente real y crítica, ya que en otro tiempo estuvieron separados de Dios, la Fuente de la vida (comparar con Col. 2:13; Rom. 5:17; Rom. 6:23).

Al reflexionar sobre la vida pasada de sus oyentes, Pablo identifica dos fuerzas externas que los dominaban. La primera de ellas es “la corriente de este mundo” (Efe. 2:2): las costumbres y el comportamiento de la sociedad efesia en general, que desfiguraban la vida humana en rebelión contra Dios.

Luego, Pablo describe a Satanás, de dos maneras, como la segunda fuerza externa que dominaba su existencia anterior. Él es “el príncipe de la potestad del aire” (Efe. 2:2), ya que “el aire” (o “los cielos”, o “los lugares celestiales”, RVR 1960) se identifica como la ubicación de los poderes sobrenaturales, incluidos los malignos (comparar con Efe. 1:3; 3:10; 6:12). Además, está activo en la Tierra, ya que es “el espíritu que ahora opera en los hijos desobedientes” (Efe. 2:2).

¿Qué nos enseñan estos versículos acerca de la realidad del Gran Conflicto? Al mismo tiempo, ¿cómo podemos obtener consuelo y esperanza sabiendo que Jesús ha sido victorioso y que podemos participar de su victoria ahora?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El mismo espíritu que fomentara la rebelión en el cielo continúa inspirándole en la tierra. Satanás ha seguido con los hombres la misma política que siguiera con los ángeles. Su espíritu impera ahora en los hijos de desobediencia. Como él, tratan estos de romper el freno de la ley de Dios, y prometen a los hombres la libertad mediante la transgresión de los preceptos de aquella. La reprensión del pecado despierta aún el espíritu de odio y resistencia. Cuando los mensajeros que Dios envía para amonestar tocan a la conciencia, Satanás induce a los hombres a que se justifiquen y a que busquen la simpatía de otros en su camino de pecado. En lugar de enmendar sus errores, despiertan la indignación contra el que los reprende, como si este fuera la única causa de la dificultad. Desde los días del justo Abel hasta los nuestros, tal ha sido el espíritu que se ha manifestado contra quienes osaron condenar el pecado (El conflicto de los siglos, p. 490).

Satanás nos acusará y pedirá destruirnos, pero es Dios quien abrirá una puerta al refugio. Y es Dios el que justifica a quien traspasa el umbral de esa puerta. Entonces, si Dios es por nosotros, ¿quién podrá estar contra nosotros? ¡Oh qué verdad gloriosa, brillante! ¿Por qué los hombres no pueden discernirla? ¿Por qué no caminan en sus brillantes rayos de luz? ¿Por qué no hablan del amor maravilloso de Cristo los creyentes? (Alza tus ojos, p. 375)

La vida del cristiano debe ser una vida de fe, de victoria y de gozo en Dios. «Todo aquel que es engendrado de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo, a saber, nuestra fe». 1 Juan 5:4 (VM). Con razón declaró Nehemías, el siervo de Dios: «El gozo de Jehová es vuestra fortaleza». Nehemías 8:10. Y San Pablo dijo: «Gozaos en el Señor siempre: otra vez os digo: Que os gocéis». «Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús». Filipenses 4:4; 1 Tesalonicenses 5:16-18 (El conflicto de los siglos, p. 469).

Por el sacrificio de Cristo se ha provisto para que los creyentes reciban todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad… En su humanidad, perfeccionada por una vida de constante resistencia al mal, el Salvador mostró que cooperando con la Divinidad los seres humanos pueden alcanzar la perfección de carácter en esta vida. Esa es la seguridad que nos da Dios de que nosotros también podemos obtener una victoria completa.

Ante los creyentes se presenta la maravillosa posibilidad de llegar a ser semejantes a Cristo, obedientes a todos los principios de la ley de Dios. Pero por sí mismo el hombre es absolutamente incapaz de alcanzar esas condiciones. La santidad, que según la Palabra de Dios debe poseer antes de poder ser salvo, es el resultado del trabajo de la gracia divina sobre el que se somete en obediencia a la disciplina y a las influencias refrenadoras del Espíritu de verdad. La obediencia del hombre puede ser hecha perfecta únicamente por el incienso de la justicia de Cristo, que llena con fragancia divina cada acto de acatamiento (Los hechos de los apóstoles, p. 424).


Lunes 17 de julio

EN OTRO TIEMPO ENGAÑADOS POR NUESTROS PROPIOS DESEOS

 “Entre ellos [los desobedientes] todos nosotros también vivimos en otro tiempo al impulso de los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, igual que los demás” (Efe. 2:3).

Al margen de la intervención de Dios, la existencia humana está dominada no solo por las fuerzas externas mencionadas en Efesios 2:2, sino también por las internas: “los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos” (Efe. 2:3; comparar con Sant. 1:14, 15; 1 Ped. 1:14).

¿Qué quiere decir Pablo al afirmar que sus oyentes en otro tiempo eran “por naturaleza hijos de ira, igual que los demás”? (Efe. 2:3)? Comparar con Efesios 2:3 y 5:6.

Efesios 2:3

entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Efesios 5:6

Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.

La realidad actual de una vida perdida ya es bastante angustiante, pero sus implicaciones para los últimos días son aún más aterradoras. Los seres humanos, siendo “por naturaleza hijos de ira, igual que los demás” (Efe. 2:3), estarán bajo la amenaza del juicio de Dios en el tiempo del fin.

La expresión “por naturaleza hijos de ira” también apunta a otra realidad abrumadora. Si bien todavía poseemos la imagen de Dios, hemos llegado a comprender que hay algo profundamente malo en nosotros. Por ende, vivir la vida cristiana no es solo una cuestión de vencer uno o dos malos hábitos, o superar todos los “delitos y pecados” (Efe. 2:1) que nos amenazan hoy por hoy. No solo luchamos con los pecados, sino con el pecado. Tendemos a la rebelión contra Dios y a la autodestrucción. Los seres humanos, por defecto, estamos atrapados en un patrón de comportamiento pecaminoso y autodestructivo, al seguir los dictados de Satanás (Efe. 2:2) y nuestros propios deseos pecaminosos innatos (Efe. 2:3). Los creyentes, en otro tiempo, éramos “por naturaleza hijos de ira”.

Es importante notar que Pablo emplea un tiempo pasado: “éramos por naturaleza hijos de ira” (Efe. 2:3). Esto no significa que los creyentes ya no tengamos una inclinación inherente hacia el mal. Pablo dedica una parte considerable de su carta, Efesios 4:17 a 5:21, a advertir acerca de los actos pecaminosos. Estos están arraigados en la naturaleza pecaminosa y continúan siendo una amenaza para los cristianos. Sin embargo, sí significa que este “hombre viejo” ya no necesita dominar al creyente, quien mediante el poder de Cristo puede “desp[ojarse] del hombre viejo” y “v[estirse] del nuevo hombre, creado para ser semejante a Dios en justicia y en santidad de la verdad” (Efe. 4:22–24).

¿Quién no ha advertido lo corrupta que es nuestra naturaleza, aun después de habernos entregado a Jesús? ¿Qué debería enseñarnos esto sobre la importancia de aferrarnos a él en cada momento de la vida?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[Incluso] un mal rasgo de carácter, un deseo pecaminoso acariciado, con el tiempo neutralizan todo el poder del evangelio. El predominio de un deseo pecaminoso demuestra el engaño del alma. La complacencia de este deseo refuerza la aversión del alma hacia Dios. Los rigores del deber y los placeres del pecado son las cuerdas con las que Satanás ata a los hombres en sus trampas. Los que estén dispuestos a morir antes que cometer un mal acto, son los únicos que serán hallados fieles…

El testimonio que os da el Espíritu de Dios es el siguiente: No parlamentéis con el enemigo. Destruid las espinas o ellas os destruirán a vosotros. Preparad el terreno del corazón. Permitid que la obra sea profunda y cabal. Dejad que la reja del arado de la verdad arranque la maleza y los abrojos (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 50, 51).

El pobre publicano… sentía su necesidad, y con su carga de pecado y vergüenza se presentó a Dios e imploró su misericordia. Su corazón estaba abierto para que el Espíritu de Dios hiciese en él su obra de gracia y le libertase del poder del pecado. La oración jactanciosa y presuntuosa del fariseo demostró que su corazón estaba cerrado a la influencia del Espíritu Santo. Por estar lejos de Dios, no tenía idea de su propia corrupción, que contrastaba con la perfección de la santidad divina. No sentía necesidad alguna y nada recibió.

Si percibís vuestra condición pecaminosa, no aguardéis hasta haceros mejores a vosotros mismos… ¿Esperáis haceros mejores por vuestros propios esfuerzos? «¿Mudará el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? Así también podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal». Jeremías 13:23. Únicamente en Dios hay ayuda para nosotros. No debemos permanecer en espera de persuasiones más fuertes, de mejores oportunidades, o de tener un carácter más santo. Nada podemos hacer por nosotros mismos. Debemos ir a Cristo tales como somos (El camino a Cristo, pp. 30, 31).

El Señor Jesús… está realizando transformaciones tan sorprendentes que Satanás… se detiene para mirarla como una fortaleza inexpugnable ante sus sofismas y engaños. Son para él un misterio incomprensible. Los ángeles de Dios… contemplan con asombro y gozo cómo hombres caídos, una vez hijos de la ira, están desarrollando por la enseñanza de Cristo, caracteres a la semejanza divina, para ser hijos e hijas de Dios.

El don de su Espíritu Santo, rico, completo y abundante, ha de ser para su iglesia como un muro de fuego que la circunde, contra el cual no prevalezcan las potencias del infierno (En los lugares celestiales, p. 284).


Martes 18 de julio

AHORA RESUCITADOS, ASCENDIDOS Y EXALTADOS CON CRISTO

 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó” (Efe. 2:4). Aquí, con dos palabras poderosas, “pero Dios”, Pablo pasa de una triste descripción de la vida pasada de su audiencia (Efe. 2:1–3) a las nuevas realidades llenas de esperanza que les marca la nueva vida como creyentes (Efe. 2:4–10).

¿En qué sentido participan los creyentes de la resurrección, la ascensión y la exaltación de Cristo? ¿Cuándo se produce esto? Efesios 2:6, 7.

Efesios 2:6-7

y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

 Hemos visto que Efesios es una carta impregnada de Cristo, que destaca la solidaridad de los creyentes con Cristo. En Efesios 2:5 y 6, Pablo amplía este tema al utilizar tres verbos compuestos para desplegar la sorprendente verdad de que, mediante las iniciativas de Dios, los creyentes mismos participan de importantes acontecimientos de la historia de la salvación que se centran en el Mesías, Jesús.

 Los creyentes: (1) resucitan juntamente con Cristo; (2) Dios nos levantó de la tumba juntamente con Cristo (NBV, que Pablo probablemente utiliza para indicar la participación de los creyentes en la ascensión de Cristo al Cielo); (3) se sientan juntamente con Cristo “en el cielo”, lo que significa que los creyentes participan de la entronización de Cristo en el Trono cósmico. Son exaltados juntamente con Jesús.

 Para apreciar el poder del argumento de Pablo, debemos remontarnos a Efesios 1:19 al 23 y recordar que, en su muerte, resurrección, ascensión y exaltación, Cristo obtiene la victoria sobre todo mal y sobre los poderes espirituales, los mismos que una vez dominaron la vida de los creyentes. En la resurrección, la ascensión y la exaltación de Jesús, estos poderes, aunque todavía están activos y representan una amenaza para la existencia humana, ya fueron totalmente derrocados. El Cosmos ha cambiado. La realidad ha cambiado. Los creyentes no son meros espectadores de estos eventos, sino que participan de ellos en forma personal e íntima. El hecho de que resucitemos, ascendamos y seamos exaltados juntamente con Jesús nos abre un nuevo abanico de posibilidades. Tenemos el derecho de pasar de una existencia dominada por demonios a una vida de abundancia espiritual y poder en Cristo (2 Tim. 1:7).

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Tim. 1:7). ¿Cómo nos ayudan los versículos que vimos hoy a entender lo que Pablo escribe aquí?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo se entregó a sí mismo por la redención de la especie, para que todos los que creen en él puedan tener vida eterna. Todos los que aprecien este gran sacrificio reciben del Salvador el más precioso de todos los dones: un corazón limpio. Obtienen una experiencia más valiosa que el oro, o la plata o las piedras preciosas. Se sientan con Cristo en lugares celestiales, para gozar en comunión con él la alegría y la paz que solo él puede dar. Lo aman con el corazón, la mente, el alma y las fuerzas, pues comprenden que son su herencia adquirida con sangre. Su visión espiritual no está distorsionada por los procedimientos y los propósitos mundanos. Son uno con Cristo así como él es uno con el Padre (Dios nos cuida, p. 266).

¿Por qué se permitió que el gran conflicto se prolongara por tantos siglos? ¿Por qué no se suprimió la existencia de Satanás al comienzo mismo de su rebelión? Para que el universo se convenciera de la justicia de Dios en su trato con el mal; para que el pecado recibiese condenación eterna. En el plan de salvación hay alturas y profundidades que la eternidad misma nunca podrá agotar, maravillas que los ángeles desearían escrutar. De todos los seres creados, solo los redimidos han conocido por experiencia el conflicto real con el pecado; han trabajado con Cristo y, cosa que ni los ángeles podrían hacer, han participado de sus sufrimientos. ¿No tendrán acaso algún testimonio acerca de la ciencia de la redención, algo que sea de valor para los seres no caídos?

Aún ahora es «dado a conocer» «por medio de la iglesia», «a los principados y potestades en los lugares celestiales, la multiforme sabiduría de Dios». Y «juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales… para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús». Efesios 3:10; 2:6, 7 (La educación, p. 308).

Satanás no puede retener los muertos en su poder cuando el Hijo de Dios les ordena que vivan… En su palabra, todo nos es ofrecido. Si la recibimos, tenemos liberación.

«Y si el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó a Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros». «Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor». Romanos 8:11; 1 Tesalonicenses 4:16, 17. Tales son las palabras de consuelo con que él nos invita a que nos consolemos unos a otros (El Deseado de todas las gentes, pp. 286, 287).


Miércoles 19 de julio

AHORA BENDECIDOS PARA SIEMPRE POR LA GRACIA

Compara el plan de salvación de Dios en Efesios 1:3 y 4 con los resultados eternos de ese plan descrito en Efesios 2:7. ¿Cuáles son los elementos esenciales y las metas del “plan de salvación” de Dios?

Efesios 1:3-4

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

Efesios 2:7

para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Las ceremonias de graduación son celebraciones maravillosas, ya sea del jardín de infantes o de un doctorado. Una graduación marca un logro importante, el paso a una etapa diferente de la vida o la carrera. Es importante para nosotros, como creyentes, entender una verdad profunda del evangelio: nunca nos graduamos de la gracia. Nunca hay una celebración por haber obtenido nuestro “doctorado en gracia” ni porque nos graduemos de nuestra necesidad de ella.

Pablo confirma esta verdad en Efesios 2:7, acentuándola con una cronología expansiva. Dios ha actuado en el pasado en Cristo para redimirnos, al identificarnos con su Hijo, Jesucristo, de modo que en el presente seamos copartícipes de su resurrección, ascensión y exaltación (Efe. 2:4–6). No obstante, el plan de Dios no termina con un pasado lleno de gracia y un presente bañado por la misericordia. El plan de Dios, cimentado en los concilios divinos de tiempos inmemoriales (Efe. 1:4), se extiende para siempre hacia el futuro. Incluye todos los “siglos venideros” (Efe. 2:7). Su plan para el futuro eterno se basa en el mismo principio que su accionar en el pasado y el presente: el principio de la gracia. “En los siglos venideros”, Dios espera demostrar “la abundante riqueza de su gracia y su bondad hacia nosotros en Cristo Jesús” (Efe. 2:7).

Pablo piensa en la gracia de Dios como un tesoro o una fortuna de valor insondable (comparar Efe. 1:7; 3:8), de la que los creyentes pueden extraer riqueza para satisfacer cualquier necesidad. Esta gran generosidad de Dios hacia nosotros se convierte en una exhibición elocuente, eterna y cósmica de su gracia.

“Al venir a habitar con nosotros, Jesús iba a revelar a Dios tanto a los hombres como a los ángeles. […] Pero no solo para sus hijos nacidos en la Tierra fue dada esa revelación. Nuestro pequeño mundo es el libro de texto del Universo. El maravilloso propósito de la gracia de Dios, el misterio del amor redentor, es el tema en el cual ‘anhelan mirar los ángeles’, y será su estudio a través de las edades sin fin. Tanto los redimidos como los seres que no cayeron hallarán en la Cruz de Cristo su ciencia y su canto. Se verá que la gloria que resplandece en el rostro de Jesús es la gloria del amor abnegado” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 11).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No porque le hayamos amado primero nos amó Cristo a nosotros; sino que «siendo aún pecadores», él murió por nosotros. No nos trata conforme a nuestros méritos. Por más que nuestros pecados hayan merecido condenación no nos condena. Año tras año ha soportado nuestra flaqueza e ignorancia, nuestra ingratitud y malignidad. A pesar de nuestros extravíos, de la dureza de nuestro corazón, de nuestro descuido de su Santa Palabra, nos alarga aún la mano.

La gracia es un atributo de Dios puesto al servicio de los seres humanos indignos. Nosotros no la buscamos, sino que fue enviada en busca nuestra. Dios se complace en concedernos su gracia, no porque seamos dignos de ella, sino porque somos rematadamente indignos. Lo único que nos da derecho a ella es nuestra gran necesidad…

Todo ser humano es objeto del interés amoroso de Aquel que dio su vida para convertir a los hombres a Dios. Como el pastor de su rebaño, cuida de las almas culpables y desamparadas, expuestas a la aniquilación por los ardides de Satanás (El ministerio de curación, p. 119).

Nuestra confesión de su fidelidad es el factor escogido por el Cielo para revelar a Cristo al mundo. Debemos reconocer su gracia como fue dada a conocer por los santos de antaño; pero lo que será más eficaz es el testimonio de nuestra propia experiencia. Somos testigos de Dios mientras revelamos en nosotros mismos la obra de un poder divino. Cada persona tiene una vida distinta de todas las demás y una experiencia que difiere esencialmente de la suya. Dios desea que nuestra alabanza ascienda a él señalada por nuestra propia individualidad. Estos preciosos reconocimientos para alabanza de la gloria de su gracia, cuando son apoyados por una vida semejante a la de Cristo, tienen un poder irresistible que obra para la salvación de las almas.

Para nuestro propio beneficio, debemos refrescar en nuestra mente todo don de Dios. Así se fortalece la fe para pedir y recibir siempre más. Hay para nosotros mayor estímulo en la menor bendición que recibimos de Dios, que en todos los relatos que podamos leer acerca de la fe y experiencia ajenas. El alma que responda a la gracia de Dios será como un jardín regado. Su salud brotará raudamente; su luz nacerá en la obscuridad, y la gloria de Dios la acompañará (El ministerio de curación, pp. 67, 68).

En el don incomparable de su Hijo, Dios rodeó al mundo entero con una atmósfera de gracia tan real como el aire que circula en derredor del globo. Todos los que decidan respirar esta atmósfera vivificante vivirán y crecerán hasta alcanzar la estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús (El camino a Cristo, p. 68).


Jueves 20 de julio

AHORA SALVADOS POR DIOS

Vuelve a leer Efesios 2:1 al 10, concentrándote en la conclusión de Pablo en los versículos 8 al 10. ¿Qué aspectos destaca al concluir el pasaje?

Efesios 2:1-10

1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

En Efesios 2:1 al 3, Pablo documenta que la salvación de los creyentes en Éfeso no se produce por su buen comportamiento ni por sus cualidades encantadoras. Cuando comienza la historia, están espiritualmente muertos. No hay ni una chispa de vida ni de valor en ellos (Efe. 2:1). El pecado los venció completamente (Efe. 2:1). No manifiestan ninguna iniciativa personal, sino que Satanás mismo los guía, además de sus bajas pasiones y sus delirios mentales (Efe. 2:2, 3).

Sin saberlo, se encuentran en una situación mucho peor que la de carecer simplemente de vida espiritual o de virtud. Juntamente con toda la humanidad, son los enemigos del verdadero Dios y se encaminan hacia un día final de juicio divino. Son “hijos de ira, igual que los demás” (Efe. 2:3).

En vez de estar arraigada en sus cualidades, su salvación se fundamenta en el inexplicable amor de Dios, un amor que no puede explicarse sobre la base de ningún valor que resida en el objeto de ese amor. Con misericordia y amor, Dios actúa en favor de ellos en Cristo Jesús (Efe. 2:4), resucitándolos de la muerte espiritual. Mediante la intervención de Dios, experimentan un itinerario asombroso que sigue la trayectoria de Jesús mismo. Desde las profundidades extremas de la muerte espiritual total y la esclavitud demoledora, resucitan, se transportan al “cielo” y se sientan con Cristo en el Trono cósmico (Efe. 2:5, 6). Sin embargo, esta intervención divina, similar a un rayo, no es un fenómeno momentáneo. Tiene poder de permanencia real, durabilidad eterna, porque Dios tiene la intención de mostrar su gracia hacia ellos en Cristo Jesús por toda la Eternidad (Efe. 2:7).

En su conclusión de Efesios 2:1 al 10, en los versículos 8 al 10, Pablo retoma el tema, con el deseo de asegurarse de que su argumento se mantenga firme: la salvación de los creyentes es una obra divina, no humana. No se origina en nosotros sino en el don de Dios. Ningún ser humano puede jactarse de haberlo provocado (Efe. 2:8, 9). Si permanecemos en la gracia de Dios, nosotros, los creyentes, somos pruebas vivientes de su gracia y solo su gracia. Somos sus obras maestras, creadas por Dios “en Cristo Jesús” (Efe. 2:10).

¿Por qué es tan importante que entendamos que nuestra salvación proviene de Dios y no se basa en nuestro propio valor o esfuerzo?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Tal es la gracia de Dios, y tal el amor con el cual nos ha amado, aún cuando estábamos muertos en transgresiones y pecados, enemigos en nuestras mentes a causa de las obras impías, esclavos de diversas pasiones y placeres y apetitos pervertidos, siervos del pecado y de Satanás. Cuán profundo es el amor manifestado por Cristo al transformarse en la propiciación de nuestros pecados. Mediante la ministración del Espíritu Santo las almas son guiadas a encontrar el perdón de los pecados.

La pureza, la santidad de la vida de Jesús tal como se la presenta en la Palabra de Dios, poseen un mayor poder para reformar y transformar el carácter que todos los esfuerzos realizados para ilustrar los pecados y crímenes de los hombres con sus seguros resultados. Una mirada resuelta al Salvador levantado sobre la cruz, hará más para purificar la mente y el corazón de toda impureza, de lo que podrán lograr todas las explicaciones científicas expuestas por la lengua más hábil (Exaltad a Jesús, p. 291).

Dios revela en su Palabra lo que puede hacer por los seres humanos. Amolda y adapta de acuerdo con la semejanza divina los caracteres de aquellos que quieran llevar el yugo de Cristo. Por medio de su gracia son hechos participantes de la naturaleza divina, y así se los capacita para vencer la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia. Dios es quien nos da poder para vencer. Los que oyen su voz y obedecen sus mandamientos, reciben el poder para formar caracteres rectos. Los que desobedecen sus órdenes explícitas, formarán caracteres similares a las propensiones que fomentan.

Lo que hace accesible para nosotros la comunión con Dios es el conocimiento de la perfección del carácter divino manifestado a nosotros en Jesucristo. Apropiándonos de las grandes y preciosas promesas llegamos a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, t. 7, pp. 954, 955).

Nuestra aceptación por parte de Dios es segura solamente por medio de su amado Hijo, y las buenas obras son únicamente el resultado de la obra de su amor perdonador. Las obras no son ningún crédito para nosotros, y no se nos concede nada debido a nuestras buenas obras por lo cual podamos reclamar una parte en la salvación de nuestras almas. La salvación es un don gratuito de Dios al creyente, que le es concedido solamente por Cristo. El alma atribulada puede encontrar paz por medio de su fe en Cristo, y su paz estará en proporción a su fe y confianza. No puede presentar sus buenas obras como un mérito para la salvación de su alma.

¿Pero no son las buenas obras de ningún valor? El pecador que todos los días comete pecado impunemente, ¿es considerado por Dios con el mismo favor como aquel que por medio de la fe en Cristo lucha por lograr su integridad? Las Escrituras contestan: «Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas». Efesios 2:10 (Mensajes selectos, t. 3, p. 227).


Viernes 21 de julio

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Detrás de la Epístola a los Efesios hay una historia que a menudo se repasa a medias o se hace alusión a ella. Los principales acontecimientos de la narración son los siguientes:

I. La elección divina de la gente “desde antes de la creación del mundo” (Efe. 1:4, 5, 11).

II. Su existencia pasada y perdida (Efe. 2:1–3, 11, 12; 4:17–19, 22; 5:8).

III. La intervención de Dios en Cristo para salvarla (Efe. 1:7, 8; 2:4–6, 13– 19; 4:1, 20, 21; 5:2, 8, 23, 25, 26).

IV. Su aceptación del evangelio (Efe. 1:12, 13, e implícita en otras partes). En otro tiempo “sin esperanza” (Efe. 2:12), ahora posee la “misma esperanza” hacia la cual avanzan los creyentes (Efe. 4:4; comparar con Efe. 1:18).

V. La vida actual de los destinatarios como discípulos. Aunque viven en una época plagada de peligros y oposición por parte de los poderes malignos, pueden recurrir a los recursos que les ofrece su exaltado Señor (Efe. 1:15–23; 2:6; 3:14–21; 4:7–16; 6:10–20).

VI. En la futura culminación de la historia, la función del Espíritu como “garantía” (Efe. 1:13, 14), o “sello” (Efe. 4:30) llega a buen término. En este momento culminante, los destinatarios serán recompensados por su fidelidad al tomar posesión de la “herencia”, que ya les fue otorgada en Cristo (Efe. 2:7; 6:8, 9); y, por su fe en Cristo, se les otorgará un lugar en la era cristocéntrica venidera (Efe. 1:21; 2:7, 19–22; 4:13, 15; 5:27).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. La historia subyacente de Efesios (ver arriba) no es solo la historia de los creyentes del siglo I. Es nuestra propia historia. ¿Cuál de los principales pasos o etapas de esa historia te da más esperanza en este momento?
  2. ¿Por qué crees que Pablo recuerda con tanta frecuencia el pasado pecaminoso de su audiencia, y la invita a reflexionar sobre su vida anterior a la conversión?
  3. Compara el resumen del evangelio de Pablo en Efesios 2:8 al 10 con su resumen anterior en Romanos 1:16 y 17. ¿Qué temas similares aparecen? ¿En qué se diferencian?
  4. Si bien las buenas obras de los creyentes no juegan ningún papel en su redención, en el sentido de que estas nunca pueden dar a nadie ningún mérito salvífico ante Dios, ¿qué papel importante juegan en los planes de Dios para los creyentes? Efesios 2:10.

Lección N° 6: El misterio del Evangelio

Para el sábado 5 de agosto de 2.023

Sábado 29 de julio

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 3; Job 11:5–9; Ezequiel 43:13– 16; Amós 7:7, 8; Apocalipsis 11:1, 2.

PARA MEMORIZAR:

 “A aquel que es poderoso para hacer infinitamente más que todo cuanto pedimos o entendemos, por el poder que actúa en nosotros; a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús, en todas las generaciones y por los siglos de los siglos. Amén” (Efe. 3:20, 21).

En Efesios 3, Pablo comienza con un tema que ya había mencionado anteriormente: “que los gentiles sean coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio” (Efe. 3:6). Y, aunque eso podría no ser una gran sorpresa para la iglesia de hoy, compuesta en su mayoría por gentiles, era algo que parecía radicalmente nuevo para muchos de sus lectores de aquel entonces.

 Luego, el apóstol Pablo continúa con sus palabras inspiradas, mientras reflexiona sobre su pasión por predicar el evangelio de Jesús a los gentiles.

 También estudiamos acerca de las dificultades que imperaban en ese entonces para extender ese ministerio; dificultades que abarcan un período en una prisión romana.

 Y además oímos de su compromiso con el misterio central del evangelio: en la iglesia, los gentiles están en pie de igualdad con sus hermanos judíos. Sentimos su entusiasmo por la iglesia y la misión cósmica que esta tiene. Lo escuchamos orar, alabando a Dios por expresar su gracia mediante la iglesia.

 En síntesis, nos unimos a Pablo en su pasión por el evangelio.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Jesús anhelaba revelar los profundos misterios de la verdad que habían quedado ocultos durante siglos, a fin de que los gentiles fuesen coherederos con los judíos y «consortes de su promesa en Cristo por el evangelio». Efesios 3:6. Los discípulos tardaron mucho en aprender esta verdad, y el Maestro divino les dio lección tras lección. Al recompensar la fe del centurión en Capernaúm y al predicar el evangelio a los habitantes de Sicar, había demostrado ya que no compartía la intolerancia de los judíos. Pero los samaritanos tenían cierto conocimiento de Dios; y el centurión había manifestado bondad hacia Israel. Ahora Jesús relacionó a los discípulos con una pagana a quien ellos consideraban tan desprovista como cualquiera de su pueblo de motivos para esperar favores de él. Quiso dar un ejemplo de cómo debía tratarse a una persona tal. Los discípulos habían pensado que él dispensaba demasiado libremente los dones de su gracia. Quería mostrarles que su amor no había de limitarse a raza o nación alguna…

Este acto reveló con mayor plenitud a los discípulos la labor que les esperaba entre los gentiles. Vieron un amplio campo de utilidad fuera de Judea. Vieron almas que sobrellevaban tristezas desconocidas para los que eran más favorecidos. Entre aquellos a quienes se les había enseñado a despreciar, había almas que anhelaban la ayuda del gran Médico y que tenían hambre por la luz de la verdad que había sido dada en tanta abundancia a los judíos (El Deseado de todas las gentes, pp. 368, 369).

Los siervos de Dios no reciben honores ni reconocimiento del mundo. Esteban fue apedreado porque predicaba a Cristo y Cristo crucificado. Pablo fue encarcelado, azotado, apedreado y finalmente muerto, porque era un fiel mensajero de Dios a los gentiles. El apóstol Juan fue desterrado a la isla de Patmos, «por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo». Apocalipsis 1:9. Estos ejemplos humanos de constancia en la fuerza del poder divino, son para el mundo un testimonio de la fidelidad de Dios a sus promesas, de su constante presencia y gracia sostenedora…

Los héroes de Dios, poseídos de la fe, reciben una herencia de mayor valor que cualesquiera riquezas terrenas, una herencia que satisfará los anhelos del alma. Pueden ser desconocidos e ignorados por el mundo, pero en los libros del cielo están anotados como ciudadanos del reino de Dios, y serán objeto de una excelsa grandeza, de un eterno peso de gloria.

La obra mayor, el esfuerzo más noble a que puedan dedicarse los hombres, es mostrar el Cordero de Dios a los pecadores (Obreros evangélicos, pp. 18, 19).


Domingo 30 de julio

PABLO: EL APÓSTOL A LOS GENTILES, PRESO

Lee Efesios 3. Mientras lees, identifica uno o dos temas principales. ¿Qué aspectos importantes menciona Pablo?

Efesios 3

1 Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, 12 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; 13 por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria. 14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; 17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. 20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

Efesios 3 muestra una estructura interesante. Pablo comienza el capítulo con estas palabras: “Por esto les escribo, yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por amor a ustedes los gentiles” (Efe. 3:1). Luego, hace una pausa para lo que resulta ser una larga digresión centrada en su obra como apóstol a los gentiles (Efe. 3:2–13). Después del paréntesis, señala un regreso a su tren de pensamiento original al repetir la frase: “Por esta causa” (Efe. 3:14), y en los versículos 14 al 21 presenta su informe de oración interrumpido.

En Efesios 3:1, Pablo se identifica como “prisionero de Cristo Jesús”; su forma de sostener que, si bien vive bajo cautiverio romano y aparentemente está bajo la autoridad del Imperio Romano, hay un propósito divino más profundo que se está llevando a cabo en su vida. ¡Él no es el prisionero de Roma sino “el prisionero de Cristo Jesús”! (comparar con Efe. 4:1).

El hecho de que Pablo mencionara sus “tribulaciones” (Efe. 3:13) y posteriormente sus “cadenas” (Efe. 6:20), sugiere que no está bajo un arresto domiciliario relativamente cómodo (comparar con Hech. 28:16), sino en prisión. Estar en prisión en el siglo I, y en un calabozo romano, era especialmente dificultoso. El Imperio Romano no tenía prisiones bien organizadas con instalaciones sanitarias ni servicio regular de comidas. De hecho, el Imperio tenía poca necesidad de prisiones, ya que la cárcel no se utilizaba como medio de castigo. La gente estaba en prisión solo mientras esperaba el juicio o la ejecución. Se esperaba que los presos se mantuvieran solos y que dependieran de familiares y amigos para conseguir alimentos y satisfacer otras necesidades.

Las preocupaciones de Pablo quizá se hayan centrado en el impacto emocional de su reclusión entre los creyentes, ya que ser prisionero era una vergüenza social extrema en el contexto de una cultura donde el honor y la vergüenza eran significativos. Quizás haya tenido miedo de que algunos preguntaran: “¿Cómo puede Pablo ser apóstol y mensajero del Cristo exaltado, y ser un prisionero despreciado?” Así que, reformula su confinamiento, y ayuda a los creyentes a ver esto como parte del plan de Dios. Él sufre por ellos (“sufro por ustedes”, NVI), y lo que parece ser una fuente de vergüenza en realidad llegará a convertirse en la “gloria” de ellos (Efe. 3:13).

¿Cómo podemos aprender a confiar en Dios y en sus caminos en medio de circunstancias que pueden ser muy difíciles?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

«El amor de Cristo», dijo Pablo, «nos constriñe». 2 Corintios 5:14. Fue el principio activo de su conducta; fue su fuerza motriz. Si alguna vez flaqueaba su ardor en la senda del deber, una mirada a la cruz y al maravilloso amor de Cristo revelado en su sacrificio inigualable bastaba para ceñirse de nuevo los lomos de la mente y avanzar en la senda de la abnegación. En su trabajo por sus hermanos depositaba mucha confianza en la exhibición de infinito amor de la maravillosa condescendencia de Cristo, con todo su poder subyugador y dominador (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 448).

No es la voluntad de Dios que su pueblo esté abrumado por el peso de la congoja. Pero tampoco nos engaña. No nos dice: «No temáis; no hay peligros en vuestro camino». Él sabe que hay pruebas y peligros, y nos trata con franqueza. No se propone sacar a su pueblo de en medio de este mundo  de pecado y maldad, pero le ofrece un refugio que nunca falla. Su oración por sus discípulos fue: «No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal». «En el mundo —dice— tendréis tribulación; pero tened buen ánimo; yo he vencido al mundo». Juan 17:15; 16:33.

En el sermón sobre el monte Cristo enseñó a sus discípulos preciosas lecciones en cuanto a la necesidad de confiar en Dios. Estas lecciones tenían por fin alentar a los hijos de Dios a través de los siglos, y han llegado a nuestra época llenas de instrucción y Consuelo…

El Señor quiere que todos sus hijos e hijas sean felices, llenos de paz y obedientes. El Señor dijo: «Mi paz os doy; no según da el mundo, yo os la doy: no se turbe vuestro corazón, ni se acobarde». 10 «Estas cosas os he dicho, para que quede mi gozo en vosotros, y vuestro gozo sea complete»  Juan 14:27; 15:11 (El camino a Cristo, pp. 123, 124).

Dios no conduce nunca a sus hijos de otra manera que la que ellos elegirían si pudiesen ver el fin desde el principio, y discernir la gloria del propósito que están cumpliendo como colaboradores suyos. Ni Enoc, que fue trasladado al cielo, ni Elías, que ascendió en un carro de fuego, fueron mayores o más honrados que Juan el Bautista, que pereció solo en la mazmorra, «A vosotros es concedido por Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él». Filipenses 1:29. Y de todos los dones que el Cielo puede conceder a los hombres, la comunión con Cristo en sus sufrimientos es el más grave cometido y el más alto honor (El Deseado de todas las gentes, p. 197).


Lunes 31 de julio

EL MISTERIO DEL EVANGELIO POR LARGO TIEMPO ESCONDIDO

¿Cuál es el misterio que se le confió a Pablo? Efesios 3:1–6.

Efesios 3:1–6

1 Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio,

Al estudiar Efesios 3:1 al 6, ten en cuenta lo siguiente:

En primer lugar, Pablo escribe esta parte de la carta específicamente a los creyentes gentiles de los hogares-iglesias de Éfeso (Efe. 3:1).

En segundo lugar, Pablo dice ser el destinatario de algo que denomina “la administración de la gracia de Dios”, que se le concedió “para beneficio de ustedes”, los creyentes gentiles (Efe. 3:2). Esta administración, o este ministerio de gracia, es la forma en que Pablo describe la comisión que recibió de predicar el evangelio (“la gracia de Dios”) a los gentiles (comparar con Efe. 3:7, 8).

En tercer lugar, Pablo afirma que se le ha revelado un misterio, un tema sobre el que ya ha escrito en la carta (ver especialmente Efe. 1:9, 10; 2:11-22), el “misterio de Cristo” (Efe. 3:3, 4). Pablo no desea que se lo considere el inventor del evangelio, pero sí reivindica un ministerio dado por Dios para proclamarlo.

En cuarto lugar, Pablo no es el único que ha recibido una revelación avanzada sobre este misterio, ya que el Espíritu también se lo ha revelado a los “santos apóstoles y profetas” de Cristo de una manera que supera la revelación del plan de Dios a las generaciones anteriores (Efe. 3:5). El término profetas, aquí, probablemente se refiera a quienes poseían y ejercían el don de profecía entre los hogares-iglesias cristianos primitivos, no a los profetas del Antiguo Testamento. El misterio que en otro tiempo estuvo oculto ahora se ha convertido en lo que podríamos llamar un “secreto a voces”.

Finalmente, declara: “Ese misterio consiste en que los gentiles sean coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio” (Efe. 3:6).

Pablo es un apasionado del evangelio y especialmente de la forma en que este se expresa en la iglesia, que está compuesta por judíos y gentiles. Estos dos grupos se han convertido en los bloques de construcción de la nueva comunidad de Dios, su nueva marca humana, la iglesia (ver Efe. 2:14–16). Podríamos decir que ahora han pasado de ser enemigos a ser “coherederos”, “cocuerpos” (incluidos en un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo) y “copartícipes” de la promesa del evangelio (ver Efe. 3:6).

¿Qué actitudes, incluso ocultas debajo de la superficie, podrías tener que contradigan la inclusividad que enseña el evangelio? ¿Cómo deshacerte de ellas?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El corazón de Pablo ardía de amor por los pecadores, y dedicaba todas sus energías a la obra de ganar almas. Nunca vivió un obrero más abnegado y perseverante. Las bendiciones que recibía las consideraba otras tantas ventajas que debía usar para bendición de otros. No perdía ninguna oportunidad de hablar del Salvador o ayudar a los que estaban en dificultad. Iba de lugar en lugar predicando el evangelio de Cristo y estableciendo iglesias. Dondequiera podía encontrar oyentes, procuraba contrarrestar el mal y tornar los hombres y mujeres a la senda de la justicia (Los hechos de los apóstoles, p. 295).

El Señor no quiere que su pueblo sea exclusivista. Los mensajeros delegados de Cristo han de proclamar el evangelio de su gracia a todas las naciones, las lenguas y los pueblos. Debemos dar a conocer el hecho de que el gran Abogado está dando audiencia a todo el mundo. La iglesia judía fue llamada como representante de Dios ante un mundo apóstata, y a fin de cumplir esta misión el pueblo judío debía mantener su propia existencia como nación distinta de todos los pueblos idólatras de la tierra. Habían de mantenerse en el mundo conservando su carácter peculiar y santo. Habían de mantener su propia espiritualidad realizando lo que Adán y Eva dejaron de hacer: rendir obediencia a todos los mandamientos de Dios, y en su carácter representar la misericordia, la bondad, la compasión y el amor de Dios. De este modo habían de estar por encima de todas las otras naciones en excelencia de carácter; para que por medio de un pueblo puro y obediente el Señor pudiera manifestar sus ricas bendiciones. De esta manera se exaltarían en todo el mundo los principios de las leyes que gobiernan su reino. Con la misma seguridad con la que respondieron a la misericordia, a la luz, a la gracia concedida, se convertirían en la luz del mundo. Estarían constantemente dirigiendo la atención a Dios, como Gobernante Supremo, sabio, intachable, y la alabanza de Dios llenaría toda la tierra. El Señor es nuestro Dios, y tiene el mismo propósito con respecto a su pueblo creyente y leal hoy en día (Sons and Daughters of God, p. 44; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 46)

No hay, en la vida de Cristo, ejemplo de… fanatismo de justicia propia; su carácter era amable y bondadoso… En toda denominación religiosa, y en casi toda iglesia, se pueden encontrar maniáticos que lo habrían censurado por sus liberales mercedes. Lo habrían criticado por comer con los publicanos y pecadores…

Aquellos a quienes Dios ha confiado su verdad, deben poseer el mismo espíritu benéfico que manifestó Cristo. Deben adoptar los mismos amplios planes de acción. Deben demostrar un espíritu bondadoso y generoso hacia los pobres, y en un sentido especial sentir que son mayordomos de Dios… Como Cristo, no deben rehuir la sociedad de sus semejantes, sino que deben buscarla con el propósito de otorgar a otros los beneficios que han recibido de Dios (Obreros evangélicos, p. 350).


Martes 1 de agosto

LA IGLESIA: REVELADORA DE LA SABIDURÍA DE DIOS

¿Qué dice Pablo acerca de Dios y de las acciones de Dios en Efesios 3:7 al 13?

Efesios 3:7-13

del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, 12 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; 13 por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.

Pablo vuelve a afirmar que es un “ministro” por el “don de la gracia de Dios” (Efe. 3:7; comparar con Efe. 3:1, 2). Este don, como el evangelio mismo, no se otorga debido al valor que tenga el receptor, sino por la gracia de Dios. Pablo recalca este aspecto al describirse como “menos que el menor de todos los santos” (Efe. 3:8).

Hay una progresión interesante en la comprensión de sí mismo de Pablo que se percibe a medida que avanzamos en sus cartas en el orden en que fueron escritas. Al principio, reclama su condición de apóstol designado divinamente (Gál. 1:1). Sin embargo, más adelante se presenta como “el menor de los apóstoles” y “como indigno de ser llamado apóstol” (1 Cor. 15:9). Aquí, en Efesios, se considera “menos que el menor de todos los santos” (Efe. 3:8). Finalmente, se describe a sí mismo como el “primero” o el “peor” (NTV) de los pecadores (1 Tim. 1:15).

Tal vez esta línea de pensamiento de Pablo pueda ayudar a explicar esta famosa cita de Elena de White: “Cuanto más cerca estés de Jesús, más imperfecto te reconocerás a tus propios ojos; porque tu visión será más clara, y tus imperfecciones se verán en abierto y claro contraste con su naturaleza perfecta” (El camino a Cristo, p. 56).

Pablo luego continúa. En Efesios 3:10, escribe: “Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada por medio de la iglesia a los principados y potestades de los cielos”. ¿Quiénes son los “principados y potestades de los cielos” que se mencionan aquí? ¿Cómo les anuncia la iglesia la sabiduría “multiforme” o multifacética de Dios? Aunque Efesios 3:10 no describe la naturaleza de esos poderes, parece que lo mejor es tomarlos como los maléficos que en Efesios 6:11 y 12 se describen con más detalle. Si es así, la composición de la iglesia (que unifica a judíos y gentiles, que en otro tiempo fueron partes muy divididas de la humanidad) se convierte en un anuncio resonante para estos demoníacos “principados y potestades de los cielos” acerca del plan de Dios para el futuro: “reuni[r] en él [Cristo], bajo una sola cabeza, todo lo que está en el cielo y lo que está en la tierra” (Efe. 1:10). Se les advierte que el plan de Dios está en marcha y la destrucción de ellos está garantizada. La naturaleza misma de una iglesia unificada señala su derrota final.

Si tu congregación se tomara en serio la “descripción de trabajo” que Pablo hace de la iglesia en Efesios 3:10, ¿cómo podría cambiar la forma en que tú y los hermanos de iglesia se relacionan entre sí?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pablo tenía vivísimos deseos de que se viese y comprendiese la humillación de Cristo. Estaba convencido de que, con tal que se lograse que los hombres considerasen el asombroso sacrificio realizado por la Majestad del cielo, el egoísmo sería desterrado de sus corazones. El apóstol se detiene en un detalle tras otro para que de algún modo alcancemos a darnos cuenta de la admirable condescendencia del Salvador para con los pecadores. Dirige primero el pensamiento a la contemplación del puesto que Cristo ocupaba en el cielo, en el seno de su Padre. Después lo presenta abdicando de su gloria, sometiéndose voluntariamente a las humillantes condiciones de la vida humana, asumiendo las responsabilidades de un siervo, y haciéndose obediente hasta la muerte más ignominiosa, repulsiva y dolorosa: la muerte en la cruz. ¿Podemos contemplar tan admirable manifestación del amor de Dios sin agradecimiento ni amor, y sin un sentimiento profundo de que ya no somos nuestros? A un Maestro como Cristo no debe servírsele impul sado por móviles forzados y egoístas (El ministerio de curación, p. 401).

El conocimiento de Dios según está revelado en Cristo es el que todos los salvos han de tener. Es el conocimiento lo que obra la transformación del carácter. Este conocimiento, cuando es recibido, recreará el alma a la imagen de Dios. Impartirá a todo el ser una fuerza espiritual que es divina…

«Por esta causa», dice Pablo, «doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios». Efesios 3:14-19 (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 304).

Que todo aquel que asevera seguir a Cristo se estime menos a sí mismo y más a los demás. ¡Uníos, uníos! En la unión hay fuerza y victoria; en la discordia y la división hay debilidad y derrota. Estas son palabras que me dirigió el Cielo. Como embajadora de Dios os las transmito. Procure cada uno contestar la oración de Cristo: «Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti». Juan 17:21. ¡Oh, qué unidad! Y dice Cristo: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros». Juan 13:35 (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 461, 462).


Miércoles 2 de agosto

CRISTO HABITA EN TU CORAZÓN

Compara el pedido de oración anterior de Pablo, Efesios 1:16 al 19, con su súplica en favor de los creyentes en Efesios 3:14 al 19. ¿En qué se asemejan estos dos pedidos?

Efesios 1:16-19

16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,

Efesios 3:14-19

14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; 17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

Detrás de las traducciones al español de Efesios 3:14 y 15 hay un importante juego de palabras. Cuando Pablo dice que se inclina ante “el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda la familia de los cielos y la tierra”, está explorando la conexión fonética entre la palabra griega para Padre, patēr, y el término griego para familia, patria. En Efesios, Pablo celebra la naturaleza integral del plan de salvación de Dios, que abarca todas las cosas (Efe. 1:9, 10) para siempre (Efe. 1:21). Y aquí afirma que “toda la familia de los cielos y la tierra” pertenece al “Padre”. Toda familia (patria) toma su nombre del Padre (patēr). ¡Esta es una muy buena noticia!

Reflexiona sobre este pensamiento: Tu familia, a pesar de sus imperfecciones y fallas, pertenece a Dios. Tu familia no está en las garras crueles del destino, sino en las manos cariñosas de Dios. Dios ama a las familias imperfectas. Llevan el nombre divino. Llevan la marca de su propiedad.

En Efesios 3:16 al 19, Pablo pide a Dios que conceda a los creyentes una abundante experiencia espiritual marcada por la fortaleza interior mediante la presencia del Espíritu (Efe. 3:16)y la intimidad con Cristo, a quien también describe morando en el interior (Efe. 3:16, 17), y una identidad espiritual estable y segura (“arraigados y fundados en amor”, Efe. 3:17).

Cuando Pablo busca ofrecer alabanzas a Dios por el alcance expansivo de las bendiciones ofrecidas a los creyentes, no incluye tres dimensiones, sino cuatro: “la anchura y la longitud, la profundidad y la altura” (Efe. 3:18). No identifica claramente a qué se aplican estas dimensiones, aunque obviamente describen la gran magnitud de algo importante. Esto deja un rompecabezas interesante para los estudiosos de la Biblia. Estas dimensiones, ¿describen la sabiduría de Dios (comparar con Job 11:5-9, que utiliza cuatro dimensiones); el poder de Dios (comparar con Efe. 3:16, 17); o quizás el templo espiritual de Efesios 2:19 al 22 (comparar con Ezequiel 43:13–16, que utiliza cuatro dimensiones; Amós 7:7, 8; Apoc. 11:1, 2)? Quizá lo mejor sea ver estas cuatro dimensiones como una descripción de la inmensidad del “amor de Cristo” (Efe. 3:18), y considerar que la frase “comprender […] la anchura y la longitud, la profundidad y la altura” (Efe. 3:18) es paralela a la siguiente frase: “Conocer ese amor [de Cristo]” (Efe. 3:19; comparar con Rom. 8:35–39). De cualquier modo que veamos sus palabras, son buenas noticias.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La vida de Pablo fue una vida de actividades intensas y variadas. De ciudad en ciudad, y de país en país, él viajaba, contando la historia de la cruz, ganando conversos para el evangelio y estableciendo iglesias… Pero en toda la atareada actividad de su vida, nunca perdió de vista el gran propósito, el de proseguir hacia el blanco de su alta vocación.

Pablo llevaba consigo la atmósfera del cielo. Todos los que se asociaban con él sentían la influencia de su unión con Cristo. El hecho de que su propia vida ejemplificara la verdad que él proclamaba, daba poder convincente a su predicación. En esto reside la fuerza de la verdad. La influencia natural e inconsciente de una vida santa es el sermón más convincente que pueda predicarse en favor del cristianismo. Los argumentos, aun cuando sean Incontestables, pueden provocar tan solo oposición; mientras que un ejemplo piadoso tiene un poder al cual es imposible resistir completamente (Obreros evangélicos, p. 60).

Es el Cristo que mora en el alma quien nos concede poder espiritual y nos transforma en canales de luz. Mientras más luz tenemos, más les podemos impartir a los que nos rodean. Mientras más cerca vivamos de Jesús, más claros serán los conceptos que obtendremos de su hermosura. Al contemplar su pureza, más claramente discernimos nuestras propias faltas de carácter. Anhelamos asemejarnos a él, ser dotados de la plenitud que mora en él y que resplandece en la perfección de su carácter celestial; y por contemplarlo somos transformados a su imagen…

Nuestros corazones pueden estar colmados de toda la plenitud de Dios… [tomemos la llave de la fe y abramos el almacén de las ricas bendiciones de Dios… Hay una plenitud infinita a la cual acudir; y además tenemos la promesa de nuestro divino Señor: «Conforme a vuestra fe os sea hecho». Mateo 9:29 (Exaltad a Jesús, p. 260).

[P]odéis dedicar toda facultad y capacidad que Dios os ha dado al esfuerzo de comprender el amor y la compasión del Padre celestial; y aun queda su infinidad… La eternidad misma no lo revelará nunca plenamente.

Sin embargo, cuando estudiemos la Biblia y meditemos en la vida de Cristo y el plan de redención, estos grandes temas se revelarán más y más a nuestro entendimiento. Y alcanzaremos la bendición que Pablo deseaba para la iglesia de Efeso, cuando rogó: «El Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento; alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para sepáis cuál sea la esperanza de su vocación, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál aquella supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos». Efesios 1: 17-19 (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 691, 692).


Jueves 3 de agosto

GLORIA EN LA IGLESIA Y EN CRISTO JESÚS

Pablo concluye su reseña de oración con una doxología, una declaración breve y poética de alabanza a Dios. ¿Por qué alaba a Dios? Efesios 3:20, 21.

Efesios 3:20-21

20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

Pablo ha estado registrando sus oraciones por los creyentes (Efe. 3:14–19). Ahora ora en forma directa y poderosa. La doxología de Pablo plantea dos interrogaciones: 1. El pasaje, ¿eleva a la iglesia en forma inapropiada, poniéndola a la par de Cristo, en la frase “a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús” (Efe. 3:21)? En Efesios, si bien Pablo está muy interesado en la iglesia, es evidente que Cristo es el Salvador de la iglesia, ya que es Cristo quien mora en el corazón de los creyentes (Efe. 3:17). En la doxología, Pablo alaba a Dios por la salvación ofrecida a la iglesia por medio de Cristo Jesús.

2.La frase “en todas las generaciones y por los siglos de los siglos” (Efe. 3:21), ¿describe un futuro terrenal eterno para la iglesia, en que la venida de Cristo queda en suspenso? Efesios exhibe una sólida expectativa para el futuro. Por ejemplo, Efesios 4:30 mira hacia “el día de la redención”. Además, los creyentes experimentarán el poder soberano e ilimitado de Cristo en “el siglo […] venidero” (Efe. 1:21). La doxología de Pablo debería leerse como una celebración del poder inagotable de Cristo ejercido en favor de los creyentes.

Al mirar retrospectivamente la segunda reseña de oración de Pablo (Efe. 3:14–21; comparar con Efe. 1:15–23), vemos que el apóstol encuentra fortaleza en el alcance cósmico del cuidado del Padre (Efe. 3:14, 15); en la disponibilidad inmediata del Espíritu Santo (Efe. 3:16); en la colaboración de Cristo mismo (Efe. 3:17); y en la inconmensurabilidad del amor ilimitado de Cristo (Efe. 3:18, 19). Esto es tan real que se imagina a los creyentes llenos “de toda la plenitud de Dios” (Efe. 3:19) y celebra estas realidades espirituales con alabanza, maravillándose nuevamente por la abundancia del poder de Dios que se ofrece a los santos (Efe. 3:20, 21).

Cuando sintamos la presión de los problemas, las tentaciones o las dudas, podemos recurrir a este relato optimista de las oraciones de Pablo. El apóstol encarcelado eleva nuestra visión al gran horizonte de los propósitos y la gracia de Dios, y nos recuerda que, al margen de nuestras circunstancias actuales, somos participantes del plan supremo de Dios (Efe. 1:9, 10), y que su poder obra en nosotros.

¿Qué bendiciones de Dios son especialmente valiosas para ti? Practica componer una oración de alabanza para enaltecer a Dios por ellas.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Hemos sido llamados al conocimiento de Cristo, y esto es al conocimiento de la gloria y la virtud. Es un conocimiento de la perfección del carácter divino, manifestado a nosotros en Jesucristo, que se abre a la comunión con Dios… Escasamente puede la mente humana comprender cuál es la amplitud, y la profundidad, y la altura de los logros espirituales, que pueden alcanzarse al llegar a ser participantes de la naturaleza divina…

Estamos viviendo en días de peligro. Únicamente Cristo puede ayudarnos y concedernos la victoria. Cristo debe serlo todo para nosotros; él debe morar en el corazón; su vida debe circular por nosotros, como la sangre circula por las venas. El Espíritu debe ser un poder vitalizador, que nos haga influir en otros, para que sean semejantes a Cristo, y santos (Nuestra elevada vocación, p. 62).

Muchos piensan que es imposible escapar del poder del pecado, pero se nos ha prometido que seremos llenos de toda la plenitud de Dios. Apuntamos demasiado bajo. La meta está mucho más alta. Nuestra mente necesita expandirse para poder comprender el significado de la provisión de Dios. Debemos reflejar los atributos más elevados del carácter de Dios. Deberíamos estar agradecidos porque no se nos ha dejado abandonados a nosotros mismos…

Los hijos de Dios tienen el privilegio de estar llenos de toda la plenitud de Dios. «Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos». Efesios 3:20, 21 (That I May Know Him, p. 302; parcialmente en A fin de conocerle, p. 301).

En todo deberíamos revelar el gozo del Señor y dar a conocer el mensaje de la gracia salvadora de Dios.

David declara: «Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas; porque ha inclinado a mí su oído; por tanto, le invocaré en todos mis días». Salmo 1 16:1, 2. La bondad de Dios al escuchar y responder nuestras oraciones nos pone bajo la imponente obligación de expresar nuestro agradecimiento por los favores que se nos han concedido. Debemos alabar a Dios mucho más de lo que lo hacemos. Las bendiciones recibidas en respuesta a la oración deberían ser rápidamente reconocidas…

Reine la paz de Dios en vuestra alma. Entonces tendréis fuerzas para soportar todos los sufrimientos, y os gozaréis en el hecho de que poseéis gracia para resistir. Alabad al Señor; proclamad su bondad; hablad de su poder. Dulcificad la atmósfera que rodea vuestra alma. Alabad con alma, voz y corazón al que sostiene vuestra vida, vuestro Salvador y vuestro Dios (God’s Amazing Grace, p. 325; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, p. 325).


Viernes 4 de agosto

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee en Elena de White, El conflicto de los siglos, “La verdadera conversión es esencial”, pp. 514–532.

“¿Cómo podemos armonizar nuestra condición espiritual eclipsada con la presentación de nuestro texto [Efe. 3:14–19], que describe la plenitud del conocimiento que tenemos el privilegio de poseer? ¿Cómo puede el Cielo mirarnos a nosotros, que hemos tenido todas las ventajas espirituales y temporales para que podamos crecer en la gracia, cuando no hemos aprovechado nuestras oportunidades? El apóstol no escribió estas palabras para atormentarnos, engañarnos ni generarnos expectativas, solo para chasquearnos con ellas en nuestra experiencia. Escribió estas palabras para mostrarnos lo que podemos y debemos ser, si queremos ser herederos del Reino de Dios. ¿Cómo podemos ser colaboradores de Dios si tenemos una experiencia eclipsada? Tenemos conocimiento de los privilegios del cristiano, y debemos buscar ese profundo entendimiento espiritual en las cosas de Dios que el Señor ha deseado que tengamos.

 “¿Realmente creemos en la Biblia? ¿Realmente creemos que podemos alcanzar el conocimiento de Dios que se nos presenta en este texto? ¿Creemos cada palabra que sale de la boca de Dios? ¿Creemos en las palabras pronunciadas por los profetas y los apóstoles, por Jesucristo, quien es el autor de toda luz y bendición, y en quien habita toda riqueza y plenitud? ¿Realmente creemos en Dios y en su Hijo?” (Elena de White, The Advent Review and Sabbath Herald, 1/10/1889).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Compara la doxología de Pablo en Efesios 3:20 y 21 con otras doxologías del Nuevo Testamento: Romanos 11:33–36; 16:25–27; Filipenses 4:20; 2 Pedro 3:18b; Judas 1:24, 25. ¿Qué temáticas o ideas circulan por estos pasajes? ¿Cómo podríamos adoptar la actitud de alabanza y adoración que ilustran?
  2. Compara los cuatro usos de Pablo de la palabra griega plēroma (“plenitud”) en Efesios (Efe. 1:10, 23; 3:19; 4:13). ¿Por qué crees que esta idea es importante para Pablo?
  3. De todas las acciones de Dios que Pablo alaba en Efesios 3, ¿cuál te inspira más? ¿Por qué?
  4. Pablo concluye la primera mitad de Efesios como la comenzó (Efe. 1:3–21): empleando el lenguaje de la oración y la alabanza. Se regocija en el poder de Dios, presente en la vida de los creyentes por medio de Cristo y el Espíritu (Efe. 3:16–21). ¿Cómo podemos nosotros, según la cita de Elena de White anterior, experimentar mejor este poder en nuestra vida?

Lección N° 5: Expiación horizontal: la cruz y la Iglesia

Para el sábado 29 de julio de 2.023

Sábado 22 de julio

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 2:11–22; Romanos 3:31; 7:12; Isaías 52:7; 57:19; Juan 14:27; 1 Corintios 3:9–17.

PARA MEMORIZAR:

 “Pero ahora en Cristo Jesús, ustedes, que en otro tiempo estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo. Cristo es nuestra paz, que de los dos pueblos hizo uno y derribó el muro divisorio” (Efe. 2:13, 14).

Tú eres un gentil, un griego, que ha aprendido a estimar al Dios de los judíos. De hecho, has dejado tu adoración a muchos dioses y has abrazado al único Dios verdadero. Mientras recorres los hermosos atrios y las columnas estriadas del Templo de Jerusalén, los sonidos de la adoración invocan tu alabanza. No obstante, en ese momento te encuentras frente a una barricada de piedra de 120 centímetros de altura. Grabado cada pocos metros en latín y en griego está este mensaje: “Ningún extranjero puede entrar dentro de la barrera que cerca el Templo. Todo el que sea sorprendido será culpable de muerte”. En ese momento te sientes excluido, alienado y separado.

En Efesios 2:11 al 22, Pablo ve que la Cruz de Cristo marca una diferencia dramática, ya que destruye esas barreras y muros. Verticalmente, la Cruz disuelve la alienación, al reconciliar al hombre con Dios. Horizontalmente, reconcilia a la gente entre sí. La Cruz quita la enemistad y trae la paz entre judíos y gentiles, haciéndolos “una nueva humanidad” (Efe. 2:15, NVI). Juntos, se convierten en un nuevo templo, “morada de Dios mediante el Espíritu” (Efe. 2:22, NVI).

¿Qué significa esta verdad para nosotros hoy?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios escogió a Israel para que revelase su carácter a los hombres. Deseaba que fuesen como manantiales de salvación en el mundo. Se les encomendaron los oráculos del cielo, la revelación de la voluntad de Dios…

Pero el pueblo de Israel perdió de vista sus grandes privilegios c6mo representante de Dios. Olvidaron a Dios, y dejaron de cumplir su santa misión. Las bendiciones que recibieron no proporcionaron bendición al mundo. Se apropiaron ellos de todas sus ventajas para su propia glorificación. Se aislaron del mundo a fin de rehuir la tentación. Las restricciones que Dios había impuesto a su asociación con los idólatras para impedir que se conformasen a las prácticas de los paganos, las usaban para edificar una muralla de separación entre ellos y todas las demás naciones. Privaron a Dios del servicio que requería de ellos, y privaron a sus semejantes de dirección religiosa y de un ejemplo santo (Los hechos de los apóstoles, pp. 12, 13).

Avanzando por la fe, Pablo trabajaba incesantemente por la edificación del reino de Dios entre aquellos que habían sido descuidados por los maestros de Israel. Exaltaba constantemente a Cristo Jesús como «Rey de reyes, y Señor de señores», y exhortaba a los que creían a ser «arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe». 1 Timoteo 6:15; Colosenses 2:7.

Para los que creen, Cristo es un fundamento seguro. Sobre esta piedra viva, pueden edificar igualmente judíos y gentiles. Es bastante ancho para todos, y bastante fuerte para sostener el peso y la carga de todo el mundo. Este es un hecho claramente reconocido por Pablo mismo. En los días finales de su ministerio, cuando al dirigirse a un grupo de gentiles Creyentes que habían permanecido firmes en su amor a la verdad del evangelio, el apóstol escribió que estaban «edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo». Efesios 2:19, 20 (Los hechos de los apóstoles, p. 142),

Vine a este país con cierta aprensión, por lo mucho que había oído de las peculiaridades de las diferentes naciones europeas, y de los medios que debían usarse para alcanzarlas. Pero la sabiduría divina se les promete a los que sienten su necesidad de ella y la piden. Dios es quien puede traer a la gente al punto en que quiera recibir la verdad. Dejad que el Señor tome posesión de las mentes para modelarlas como el alfarero modela la arcilla, y las diferencias desaparecerán. Hermanos, mirad a Cristo; imitad sus modales y su espíritu; luego no os será difícil alcanzar a las diferentes clases de personas. No tenemos seis modelos para imitar, ni tampoco cinco, sino uno solo: Cristo Jesús. Si los hermanos italianos, franceses y alemanes se esfuerzan en parecérsele, colocarán sus pies sobre el mismo fundamento, el de la verdad; el mismo espíritu que anima el uno animará también al otro: Cristo en ellos, esperanza de gloria. Quiero exhortaros, hermanos y hermanas, a no levantar un muro de separación entre las diferentes nacionalidades. Esforzaos, por el contrario, en derribarlo en todas partes donde exista. Deberíamos esforzarnos por llevar a todo el mundo a la armonía que hay en Jesús y trabajar con un solo fin: la salvación de nuestros semejantes (Testimonios para la iglesia, t. 9, pp. 145, 146).


Domingo 23 de julio

ACERCADOS EN CRISTO

Compara Efesios 2:1 al 3 (la primera descripción de Pablo del pasado gentil de los destinatarios) con Efesios 2:11 y 12. ¿Qué enfatiza en su nueva descripción del pasado?

Efesios 2:1-3

1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Efesios 2:11-12

11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. 12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

Los gentiles que ahora eran creyentes en Cristo y miembros de su “cuerpo”, la iglesia, en otro tiempo estuvieron totalmente separados de Israel y de la salvación que Dios les ofrecía. Pablo considera que para ellos es importante recordar (Efe. 2:11) este pasado. Estaban entonces “sin Cristo”, el Ungido, el Mesías de Israel. Estaban “excluidos de la ciudadanía de Israel [el Estado o pueblo]”. Y eran “ajenos a los pactos de la promesa”, inconscientes de las promesas de salvación que Dios había ofrecido a lo largo de la historia de la salvación. La alienación de Israel y de la salvación ofrecida a través de este pueblo implicaban que en un tiempo estaban “sin esperanza” y “sin Dios en el mundo” (Efe. 2:12).

Además, en su existencia pasada, los gentiles se vieron envueltos en una gran disputa entre ellos y los judíos. Pablo da una idea de este odio arraigado al referirse a uno de sus síntomas: los insultos. Los judíos ridiculizaban a los gentiles refiriéndose a ellos como “la incircuncisión”, y los gentiles hacían referencia a los judíos con igual desdén como “la circuncisión” (Efe 2:11).

No obstante, Efesios 2:13 apunta a algo radicalmente diferente ahora. Pablo escribió: “Pero ahora en Cristo Jesús, ustedes, que en otro tiempo estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo”.

Cuando Pablo describe a los creyentes gentiles como “ustedes que antes estaban lejos” (NVI), toma prestado de Isaías 57:19: “ ‘Paz, paz al lejano, y paz al cercano’ –dice el Señor–, ‘y lo sanaré’ ” (comparar con Efe. 2:17, 18). En Cristo y mediante su Cruz, los creyentes gentiles se habían acercado a todo aquello de lo que estaban separados: Dios, la esperanza y sus hermanos judíos. Esta es la poderosa buena nueva implícita en la descripción de Pablo: el hecho de que la Cruz de Cristo pueda sanar el gran distanciamiento entre judíos y gentiles significa que todas nuestras disputas y divisiones pueden resolverse allí. Esta buena noticia nos invita a considerar las divisiones que existen en nuestra vida y en la iglesia, y a reflexionar sobre el poder de la Cruz para superarlas.

¿De qué condición te ha redimido Jesús? ¿Por qué sería importante que recordaras, con cierta asiduidad, dónde estabas cuando él te encontró y dónde podrías estar ahora si él no te hubiera encontrado?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Al volverse a los gentiles en Antioquía de Pisidia, Pablo y Bernabé no dejaron de trabajar por los judíos dondequiera que tuviesen oportunidad de hacerse oír. Más tarde, en Tesalónica, en Corinto, en Efeso y en otros centros importantes, Pablo y sus compañeros de labor predicaron el evangelio tanto a los judíos como a los gentiles. Pero sus mejores energías se dirigieron desde entonces a la edificación del reino de Dios en territorio pagano, entre pueblos que no tenían sino poco o ningún conocimiento del verdadero Dios y de su Hijo.

El corazón de Pablo y de sus colaboradores suspiraba por aquellos que estaban «sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo». Mediante el incansable ministerio de los apóstoles de los gentiles, los «extranjeros» y «advenedizos», que «en otro tiempo» estaban «lejos», supieron que habían «sido hechos cercanos por la sangre de Cristo», y que por la fe en su sacrificio expiatorio, podían llegar a ser «juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios». Efesios 2:12, 13, 19 (Los hechos de los apóstoles, pp. 141, 142).

Se nos ordena amarnos los unos a los otros como Cristo nos amó a nosotros. El ha manifestado su amor deponiendo su vida para redimirnos. El discípulo amado dice que debemos estar dispuestos a poner nuestras vidas por los hermanos. Pues «todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él». 1 Juan 5:1. Si amamos a Cristo, amaremos también a los que se le parecen en su vida y carácter. Y no solamente así, sino que también amaremos a aquellos que están «sin esperanza y sin Dios en el mundo». Efesios 2:12. Fue para salvar a los pecadores por lo que Cristo dejó su hogar en el cielo, y vino a la tierra a sufrir y a morir. Por esto él sufrió y agonizó y oró, hasta que, con el corazón quebrantado y abandonado por aquellos a quienes vino a salvar, derramó su vida en el Calvario (La edificación del carácter, p. 81).

Tenemos que reunirnos alrededor de la cruz. Cristo y este crucificado debe ser el tema de nuestra contemplación, conversación y más gozosa emoción. Deberíamos celebrar reuniones especiales de alabanza, con el propósito de mantener fresco en nuestros pensamientos todo lo que recibimos de Dios, y de expresar nuestra gratitud por su gran amor, a la vez que nuestra determinación de confiarle todo a la Mano que fue clavada en la cruz por nosotros… Necesitamos aprender a hablar el lenguaje de Canaán y a cantar los cánticos de Sion (Exaltad a Jesús, p. 243).


Lunes 24 de julio

RECONCILIACIÓN: EL REGALO DE DIOS DESDE LA CRUZ

“Cristo es nuestra paz, que de los dos pueblos hizo uno y derribó el muro divisorio […] para […] reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo mediante la Cruz, matando en ella la enemistad” (Efe. 2:14–16).

¿Cómo describe Pablo la Cruz y el impacto de la obra de Cristo allí en cada uno de estos pasajes de Efesios? ¿Cómo resumirías lo que dice Pablo sobre la Cruz y cómo esta transforma nuestras relaciones? (Ver Efe. 1:7, 8; 4:32; 2:13, 14; 2:16; 5:2, 25).

Efesios 2:14-16

14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

Efesios 1:7-8

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,

Efesios 4:32

32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Efesios 2:13-14, 16

13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,

16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

Efesios 5:2, 25

Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,

En el contexto del pasaje de esta semana, Efesios 2:11 al 22, la Cruz produce tres grandes ventajas para los creyentes: (1) los gentiles, que estaban “lejos” de Dios y de su pueblo, son “acercados” (Efe. 2:13) a ambos, siendo ahora hijos e hijas de Dios y hermanos y hermanas de los creyentes judíos (Efe. 2:19); (2) la “enemistad” (griego, echthran, relacionado con echthros, “enemigo”) entre los creyentes judíos y gentiles “quedó destruida” (Efe. 2:16, NTV). La Cruz de Cristo elimina lo que parecía ser el estado permanente de hostilidad y guerra en el que judíos y gentiles eran enemigos jurados (Efe. 2:17); (3) en lugar de hostilidad, llega la reconciliación. El propósito de Cristo era “reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo mediante la Cruz” (Efe. 2:16; comparar con Col. 1:19–22).

¿Cómo es la reconciliación? ¿Qué se siente al reconciliarse? Imagina un distanciamiento grave entre una madre y una hija que se ha acentuado por años. Imagina que este rencor se disuelve en un gesto de gracia y perdón, y la consiguiente reunión entre ambas. Eso es reconciliación. La reconciliación se experimenta en el momento en que un miembro de la iglesia deja de lado cualquier problema que lo divida y reconoce al otro miembro de la iglesia como un hermano o hermana amado, que acepta lo que se le ha ofrecido. La reconciliación no es un término mecánico o legal sino interpersonal, que celebra la reparación de las relaciones rotas. Pablo se atreve a imaginar que la poderosa obra de Cristo en la Cruz impactará sobre las relaciones no solo entre personas, sino también entre grupos de personas. Él se la imagina inundando nuestra vida y destruyendo nuestras divisiones, disolviendo nuestras disputas, y renovando nuestra comunión y comprensión mutuas.

¿En qué medida podrías necesitar aplicar estos principios para reconciliarte con otra persona? ¿Cómo ponerlos en práctica?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Estos hombres [griego] vinieron del Occidente para hallar al Salvador al final de su vida, como los magos habían venido del Oriente al principio. Cuando nació Cristo, los judíos estaban tan engolfados en sus propios planes ambiciosos que no conocieron su advenimiento. Los magos de una tierra pagana vinieron al pesebre con sus donativos para adorar al Salvador. Así también estos griegos, representando a las naciones, a las tribus y a los pueblos del mundo, vinieron a ver a Jesús. Así también la gente de todas las tierras y de todas las edades iba a ser atraída por la cruz del Salvador. Y así «vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, e Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos». Mateo 8:11 (El Deseado de todas las gentes, p. 574).

La cruz está revestida con un poder que el lenguaje no puede expresar… Los hijos y las hijas de Dios deben ser de un carácter distinto al manifestado por un gran número de ellos. Si aman a Jesús, tendrán ideas más amplias acerca del amor que se ha manifestado por el hombre caído, que recibió la provisión de una ofrenda tan costosa para salvar a la especie humana. Nuestro Salvador pide la cooperación de cada hijo e hija de Adán que ha llegado a convertirse en hijo o hija de Dios… Nuestro Salvador declara que trajo del cielo el don de la vida eterna. Había de ser levantado en la cruz del Calvario para atraer a todos los hombres a sí mismo. ¿Cómo trataremos entonces la herencia adquirida por Cristo? Debiera manifestársele ternura, aprecio, bondad, simpatía y amor. Entonces podremos trabajar para ayudar y bendecir a los demás. Tenemos la exaltada compañía de los ángeles celestiales. Cooperan con nosotros en la obra de iluminar a los encumbrados y a los humildes (Sons and Daughters of God, p. 229; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 231).

Juan declara: «Y en esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos. El que dice, yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él, mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta en él». 1 Juan 2:3-5.

Uno de los últimos mandamientos que Cristo diera a sus discípulos fue: «Que os améis los unos a los otros: como os he amado». Juan 13:34. ¿Estamos obedeciendo este mandato, o estamos condescendiendo con rasgos de carácter hirientes y no cristianos? Si de alguna forma hemos agraviado o herido a otros, es nuestro deber confesar nuestra falta y buscar la reconciliación. Esta es una condición esencial para que podamos presentarnos a Dios con fe y pedir su bendición (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 109, 110.


Martes 25 de julio

DERRIBAR EL MURO DIVISORIO

Según Pablo, ¿qué hizo Cristo con “la ley de los mandatos y ordenanzas”? ¿Por qué lo hizo? (Ver Efe. 2:14, 15).

Efesios 2:14-15

14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

Probablemente aquí Pablo esté aludiendo a la barandilla o cerca que rodeaba el atrio israelita en el Templo de Herodes, con su amenaza de muerte. Pablo imagina que este muro se derrumba y que a los gentiles se les otorga pleno acceso para adorar a Dios (Efe. 2:18). La Cruz remueve cualquier muro como este, dice Pablo, porque allí aprendemos que estos dos pueblos, judíos y gentiles, son realmente uno.

Algunos creen que Efesios 2:14 y 15 enseña que la Cruz “abolió” o “anuló” los Diez Mandamientos, incluyendo el mandamiento del sábado. Sin embargo, en Efesios, Pablo demuestra un profundo respeto por los Diez Mandamientos como un recurso para desarrollar el discipulado cristiano. Cita el quinto Mandamiento (Efe. 6:2, 3) y alude a otros (p. ej., el séptimo, Efe. 5:3–14, 21–33; el octavo, Efe. 4:28; el noveno, Efe. 4:25; y el décimo, Efe. 5:5). Esto concuerda con las afirmaciones anteriores de Pablo acerca de la Ley (Rom. 3:31; 7:12). Aborda el mal uso de la Ley, pero honra la Ley misma y asume su continuidad. Por lo tanto, utilizar estos versículos para abolir los Diez Mandamientos, especialmente a la luz de todos los demás versículos de la Biblia acerca de la perpetuidad de la Ley, evidentemente es una mala interpretación de la intención de Pablo aquí.

Al contario, cualquier uso de la Ley para crear divisiones entre judíos y gentiles, y especialmente para excluir a los gentiles de la plena confraternidad entre el pueblo de Dios y el acceso a la adoración, sería anatema para Pablo y un uso inapropiado del propósito divino para la Ley. La “ley” en Efesios 2:14 y 15 son los aspectos ceremoniales de la Ley que dividían a los judíos de los gentiles, representados en la compleja frase de Pablo “la ley de los mandatos y ordenanzas”, o es todo el sistema veterotestamentario de la Ley como se lo había llegado a interpretar, acrecentar y utilizar indebidamente como una cuña para distanciar a los judíos de los gentiles.

¿Qué tensiones entre los adventistas del séptimo día o entre los miembros de la comunidad cristiana en general debemos abordar y superar? ¿Por qué el amor que compartimos por Cristo debería ser suficiente para superar estas tensiones?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En los tiempos de Cristo, el orgullo, el egoísmo y el prejuicio habían levantado una muralla de separación sólida y alta entre los que habían sido designados custodios de los oráculos sagrados y las demás naciones del mundo. Cristo vino a cambiar todo esto. Las palabras que el pueblo oía de sus labios eran distintas de cuantas había escuchado de sacerdotes o rabinos. Cristo derribó la muralla de separación, el amor propio, y el prejuicio divisor del nacionalismo egoísta; enseñó a amar a toda la familia humana. Elevó al hombre por encima del círculo limitado que les prescribía su propio egoísmo; anuló toda frontera territorial y toda distinción artificial de las capas sociales. Para él no había diferencia entre vecinos y extranjeros ni entre amigos y enemigos. Nos enseña a considerar a cada alma necesitada como nuestro prójimo y al mundo como nuestro campo (El discurso maestro de Jesucristo, p. 38).

En la iglesia primitiva había gente de diversas clases sociales y distintas nacionalidades…

Los que se habían convertido por la labor de los apóstoles estaban afectuosamente unidos por el amor cristiano. A pesar de sus anteriores prejuicios, hallábanse en recíproca concordia. Sabía Satanás que mientras durase aquella unión no podría impedir el progreso de la verdad evangélica, y procuró prevalerse de los antiguos modos de pensar, con la esperanza de introducir así en la iglesia elementos de discordia.

Sucedió que habiendo crecido el número de discípulos, logró Satanás despertar las sospechas de algunos que anteriormente habían tenido la costumbre de mirar con envidia a sus correligionarios y de señalar faltas en sus jefes espirituales. Así «hubo murmuración de los helenistas contra los hebreos» (Los hechos de los apóstoles, p. 72).

Por mucho que una persona pretenda tener conocimiento y sabiduría, a menos que actúe bajo la dirección del Espíritu Santo, será muy ignorante de las cosas espirituales. Necesita comprender el peligro de su insuficiencia y depender totalmente de Aquel que puede mantener las almas comprometidas con su verdad, capaz de llenarlos con su Espíritu y con amor sin egoísmo, capacitándolos así para dar testimonio de que Dios ha enviado a su Hijo al mundo para salvar a los pecadores. Los que se han convertido auténticamente, trabajarán juntos con unidad cristiana. Que no haya división en la iglesia de Dios, que no se ejerza autoridad indebida sobre los que aceptan la verdad. La mansedumbre de Cristo debe aparecer en todo lo que se diga y se haga (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 118).


Miércoles 26 de julio

JESÚS, PREDICADOR DE LA PAZ

¿Cómo resume Pablo el ministerio de Cristo en Efesios 2:17 y 18?

Efesios 2:17-18

17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; 18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

El concepto de paz es importante en Efesios, ya que la carta comienza y termina con bendiciones de paz “de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo” (Efe. 1:2; comparar con Efe. 6:23). Anteriormente, en Efesios 2:11 al 22, Pablo argumentó que Cristo personifica la paz, “porque él mismo es nuestra paz” (NBLA), y que la Cruz crea esa paz (Efe. 2:14–16). Cristo no solo destruye algo (la hostilidad entre judíos y gentiles; Efe. 2:14, 15), sino también crea una nueva humanidad, marcada por relaciones de reconciliación y de paz (Efe. 2:15-17). Esa paz no es solo la ausencia de conflicto, sino además resuena con el concepto hebreo de shalom, la experiencia de plenitud y bienestar, tanto en nuestra relación con Dios (Rom. 5:1) como con los demás.

¿Cómo se imagina Pablo a los creyentes compartiendo el mensaje de paz de Jesús? Efesios 4:3; 6:14, 15. Compara Romanos 10:14 y 15 con Efesios 2:17 al 19 e Isaías 52:7 y 57:19.

Romanos 10:14-15

14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Efesios 2:17-19

17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; 18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. 19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

Isaías 52:7

¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: Tu Dios reina!

Isaías 57:19

19 produciré fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré.

Los evangelios contienen ejemplos de Jesús como predicador de la paz. En sus mensajes de despedida a los discípulos, promete a ellos y a nosotros: “ ‘La paz les dejo. Mi paz les doy’ ” (Juan 14:27). Y concluye: “ ‘Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción. Pero tengan buen ánimo, yo he vencido al mundo’ ” (Juan 16:33). Después de la resurrección, cuando se les aparece a los discípulos, les dice repetidas veces: “ ‘¡Paz a ustedes!’ ” (Juan 20:19, 21, 26).

En Efesios 2:17 y 18, Pablo muestra mucho interés en señalar que la predicación de paz por parte de Cristo se extendió más allá del tiempo de su ministerio terrenal. “Anunció la paz” en el presente a los “que estaban lejos” (creyentes gentiles antes de su conversión), y “a los que estaban cerca” (creyentes judíos; comparar con Efe. 2:11–13). Después de aceptar esta proclamación, todos los creyentes experimentan una profunda bendición.

¿Cómo podemos aprender a ser predicadores de la paz en vez de canales de conflicto? ¿Qué situaciones actuales puedes ayudar a sanar?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La paz a la cual se refirió el gran Maestro es más amplia y abarcante de lo que nos hemos imaginado. Cristo está dispuesto a realizar grandes cosas en favor nuestro; listo a restaurar nuestra naturaleza haciéndonos participantes de su naturaleza divina. El- Señor está deseoso de unir nuestro corazón con su corazón de amor infinito para que nos reconciliemos totalmente con Dios; pero también es nuestro privilegio comprender que Dios nos ama tanto como ama a su propio Hijo. Cuando creemos en Cristo como nuestro Salvador personal, la paz de Cristo se hace nuestra. El fundamento de nuestra paz es la reconciliación provista para nosotros mediante el sacrificio expiatorio de Cristo; pero los sentimientos sombríos no constituyen una evidencia de que las promesas de Dios no sean efectivas. A veces nos dejamos llevar por los sentimientos, y puesto que las cosas no nos parecen brillantes, comenzamos a apretar más el manto de pesadumbre alrededor del alma. Nos miramos a nosotros mismos, y pensamos que Dios se ha olvidado de nosotros. Hay que mirar a Cristo. En mí, dice Cristo, hallaréis paz. Nos adentramos en el terreno de la paz, cuando comenzamos a tener comunión (Exaltad a Jesús, p. 326).

Cristo es el «Príncipe de paz», y su misión es devolver al cielo y a la tierra la paz destruida por el pecado. «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo». Isaías 9:6; Romanos 5:1. Quien consienta en renunciar al pecado y abra el corazón al amor de Cristo participará de esta paz celestial.

No hay otro fundamento para la paz. La gracia de Cristo, aceptada en el corazón, vence la enemistad, apacigua la lucha y llena el alma de amor. El que está en armonía con Dios y con su prójimo no sabrá lo que es la desdicha. No habrá envidia en su corazón ni su imaginación albergará el mal; allí no podrá existir el odio. El corazón que está de acuerdo con Dios participa de la paz del cielo y esparcirá a su alrededor una influencia bendita. El espíritu de paz se asentará como rocío sobre los corazones cansados y turbados por la lucha del mundo.

Los seguidores de Cristo son enviados al mundo con el mensaje de paz. Quienquiera que revele el amor de Cristo por la influencia inconsciente y silenciosa de una vida santa; quienquiera que incite a los demás, por palabra o por hechos, a renunciar al pecado y entregarse a Dios, es un pacificador (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 27, 28).


Jueves 27 de julio

LA IGLESIA, UN TEMPLO SANTO

¿Qué conjunto de imágenes destacadas utiliza Pablo en Efesios 2:11 al 22 para señalar la unidad entre judíos y gentiles en la iglesia?

Efesios 2:11-22

11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. 12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. 13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. 17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; 18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. 19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Al repasar Efesios 2, recordamos que los versículos 1 al 10 enseñan que vivimos en solidaridad con Jesús, mientras los versículos 11 al 22 enseñan que vivimos en solidaridad con los demás como parte de su iglesia. La muerte de Jesús tiene beneficios verticales al restablecer nuestra relación con Dios (Efe. 2:1–10); y horizontales, al cimentar nuestras relaciones con los demás (Efe. 2:11–22). Mediante la Cruz, Jesús derriba todo lo que divide a los creyentes gentiles de los judíos, incluyendo el mal uso de la Ley para profundizar el abismo (Efe. 2:11–18). Jesús también construye algo: un asombroso templo nuevo compuesto por creyentes. Los gentiles, en otro tiempo excluidos del culto en los lugares santos del Templo, ahora se unen a los creyentes judíos para llegar a ser un nuevo templo. Todos nos convertimos en parte de la iglesia de Dios, “un templo santo en el Señor” (Efe. 2:19–22), y tenemos el privilegio de vivir en solidaridad con Jesús y con nuestros hermanos y hermanas en Cristo.

El uso que hace Pablo de la metáfora de la iglesia como templo en Efesios 2:19 al 22 ¿cómo se compara con los usos en los siguientes pasajes? 1 Corintios 3:9–17; 2 Corintios 6:14–7:1; 1 Pedro 2:4–8.

Efesios 2:19-22

19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

1 Corintios 3:9–17

Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. 10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. 11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. 16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

2 Corintios 6:14–7:1

14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? 15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? 16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. 17 Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, 18 Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

1 Pedro 2:4–8

Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

Pablo emplea la metáfora de la iglesia como templo como imagen que corona la inclusión plena de los gentiles en la iglesia. Si bien antes tenían prohibido adorar en el “Atrio de Israel” en el Templo, ahora no solo tienen acceso (Efe. 2:18), sino además ellos mismos se convierten en materiales de construcción para un nuevo templo, diseñado para “la morada de Dios mediante el Espíritu” (Efe. 2:22).

Los autores del Nuevo Testamento emplean la metáfora del templo para visualizar la santidad de la iglesia, el rol de Dios en la fundación y el crecimiento de la iglesia y la solidaridad de los creyentes dentro de la iglesia. La metáfora se utiliza junto con el lenguaje biológico (ver Efe. 2:21, donde el templo “va creciendo”), y el proceso de construcción a menudo se acentúa (ver Efe. 2:22: “Ustedes también son edificados juntos”). En lugar de una imagen estática, la iglesia puede reconocer su identidad como “el templo del Dios viviente” (2 Cor. 6:16).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El templo judío fue construido con piedras labradas que se sacaron de las montañas. Y cada piedra era preparada para su lugar en el templo, labrada a escuadra, pulida y probada antes de ser transportada a Jerusalén. Cuando todas esas piedras se encontraron sobre el terreno, la edificación se hizo sin que se oyera el ruido de un hacha o de un martillo. Esta edificación representa el templo espiritual de Dios, compuesto de materiales traídos de todas las naciones, lenguas, pueblos y clases sociales, grandes y pequeños, ricos y pobres, sabios e ignorantes. No se trata de substancias inertes, que deban ser trabajadas por medio del martillo o el cincel. Son piedras vivas, sacadas de la cantera del mundo por medio de la verdad; y el gran Arquitecto, el Señor del templo, está ahora labrándolas y puliéndolas, preparándolas para su lugar respectivo en el templo espiritual. Ese templo, una vez terminado, será perfecto en todas sus partes y causará la admiración de los ángeles y de los hombres; porque Dios es su arquitecto y constructor (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 145).

Los apóstoles edificaron la iglesia de Dios sobre el fundamento que Cristo mismo había puesto. Frecuentemente se usa en las Escrituras la figura de la construcción de un templo para ilustrar la edificación de la iglesia. Zacarías señaló a Cristo como el Pimpollo que debía edificar el templo del Señor. Habla de los gentiles como colaboradores en la obra: «Y los que están lejos vendrán y edificarán en el templo de Jehová»; e Isaías declara: «Los hijos de los extranjeros edificarán tus muros». Zacarías 6: 12, 15; Isaías 60:10.

Escribiendo acerca de la edificación de dicho templo, Pedro dice: «Al cual allegándoos, piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida de Dios, preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo». 1 Pedro 2:4, 5 (Los hechos de los apóstoles, pp. 475, 476).

Los apóstoles trabajaron en la cantera del mundo judío y gentil, extrayendo piedras que habían de colocar sobre el fundamento. En su carta a los creyentes de Efeso, Pablo les dice: «Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios; edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; en el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor: en el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu». Efesios 2: 19-22.

Y escribió a los corintios: «Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si alguno edificare sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca; la obra de cada uno será manifestada; porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba». 1 Corintios 3:10-13 (Los hechos de los apóstoles, p. 476).


Viernes 28 de julio

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Estudia detenidamente el siguiente preámbulo a las preguntas de debate que se enumeran a continuación:

¿Cuál es el contexto específico en el que Pablo escribe Efesios 2:11 al 22 cuando describe los efectos arrolladores de la Cruz en las relaciones humanas? Se refiere a las relaciones entre los creyentes judíos y los gentiles, que juntos son miembros de la iglesia. Expresa una preocupación obvia de que entiendan y vivan su condición compartida y reconciliada como miembros de la familia de Dios (Efe. 2:19). Sin embargo, en el contexto general de la carta, Pablo demuestra un propósito amplio y de largo alcance. Su tema es el gran plan final de Dios para unir todas las cosas en Cristo (Efe. 1:9, 10), y su alcance incluye “toda la familia de los cielos y la tierra” (Efe. 3:15).

Es importante señalar que la unidad de los miembros dentro de la iglesia (el tema específico que Pablo aborda en Efe. 2:11–22) en sí misma tiene un propósito más amplio, que Pablo revela en Efesios 3:10: “Para que la multiforme sabiduría de Dios [al crear la iglesia con judíos y gentiles] sea ahora notificada por medio de la iglesia a los principados y potestades de los cielos”. Al materializar la unidad que Cristo obtuvo en la Cruz, los creyentes deben manifestar que el plan último de Dios para unir todas las cosas en Cristo está en marcha. Al reconciliar sus relaciones, resaltan el plan de Dios para un Universo unificado en Cristo. Por lo tanto, es apropiado buscar en Efesios 2:11 al 22, en el contexto general de Efesios, los principios bíblicos relacionados con un tema trascendental en la actualidad: las relaciones entre grupos de personas o razas.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué principios bíblicos sobre las relaciones étnicas se ofrecen en Efesios 2:11 al 22? ¿En qué sentido el pasaje ofrece un enfoque distintivo y cristocéntrico sobre la temática de cómo deben relacionarse los miembros de un grupo étnico con los miembros de otro grupo?
  2. Dado el plan de Dios para el futuro de la humanidad (Efe. 1:9, 10; 2:11– 22), ¿cuán importante es para la iglesia ocuparse de sus propios problemas internos y de sus conflictos interraciales?
  3. ¿Qué problemas latentes entre los grupos étnicos, que con demasiada frecuencia quizá se oculten y se ignoren, existen en tu comunidad? ¿Cómo podría tu iglesia desempeñar un papel positivo en la ejecución de la obra unificadora que Cristo ya ha realizado en la Cruz? ¿Cómo podrías tú participar en esa obra?

Lección N° 8: Vidas moldeadas por Cristo y palabras inspiradas por el Espíritu

Para el 19 de agosto de 2.023

Sábado 12 de agosto

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 4:17–32; Colosenses 3:1–17; Zacarías 3:3–5; 8:16; Isaías 63:10; Romanos 8:16, 26, 27.

PARA MEMORIZAR:

 “Acerca de la pasada manera de vivir, despójense del hombre viejo, viciado por sus deseos engañosos. Renueven la actitud de su mente, y vístanse del nuevo hombre, creado para ser semejante a Dios en justicia y en santidad de la verdad” (Efe. 4:22-24).

Durante años José Antonio vivió en las calles de Palma, España, como vagabundo. Con cabello y barba canosos y desordenados, José parecía mayor que sus 57 años. Un día, Salva García, el dueño de una peluquería, se acercó a José y le propuso un cambio total de imagen.

Ya con José en el sillón del salón, un equipo de trabajo cortó, tiñó y peinó los mechones enredados de cabello y barba. A continuación, José consiguió ropa nueva y elegante. ¡Entonces vino la revelación! Cuando José se sentó frente a un espejo, le brotaron lágrimas. “¿Este soy yo? ¡Soy tan diferente que nadie me va a reconocer!” Luego agregó: “No fue solo un cambio de look. Me cambió la vida”.

En Efesios 4:17 al 32, Pablo afirma que los creyentes han experimentado una transformación completa. Se despojaron de su antiguo yo y abrazaron una nueva identidad. Es algo parecido al cambio de José, aunque no es una mera transformación externa. Incluye “ren[ovar] la actitud de [la] mente” (Efe. 4:23).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Mantengamos por lo tanto los ojos fijos en Cristo, y él nos preservará. Confiando en Jesús, estamos seguros. Nada puede arrebatarnos de su mano. Si le contemplamos constantemente, «somos transformados en la misma semejanza, de gloria en gloria, así como por el Espíritu del Señor». 2 Corintios 3:18.

Así fue como los primeros discípulos llegaron a asemejarse a su amado Salvador. Aquellos discípulos eran hombres sujetos «a las mismas debilidades que nosotros». Santiago 5:17. Tenían que reñir la misma batalla con el pecado. Necesitaban la misma gracia para poder vivir una vida santa.

Aun Juan, el discípulo amado, el que más plenamente llegó a reflejar la imagen del Salvador, no poseía por naturaleza esa belleza de carácter. No solo hacía valer sus derechos y ambicionaba honores, sino que era impetuoso y se resentía bajo las injurias. Sin embargo, cuando se le manifestó el carácter divino de Cristo, vio su propia deficiencia y este conocimiento le humilló. La fortaleza y la paciencia, el poder y la ternura, la majestad y la mansedumbre que vio en la vida diaria del Hijo de Dios, llenaron su alma de admiración y amor. De día en día su corazón era atraído hacia Cristo, hasta que en su amor por su Maestro perdió de vista su propio yo. Su genio rencoroso y ambicioso cedió al poder transformador de Cristo. La influencia regeneradora del Espíritu Santo renovó su corazón. El poder del amor de Cristo transformó su carácter. Tal es el seguro resultado de la unión con Jesús. Cuando Cristo mora en el corazón, la naturaleza entera se transforma. El Espíritu de Cristo y su amor enternecen el corazón, subyugan el alma y elevan los pensamientos y deseos a Dios y al cielo (El camino a Cristo, pp. 72, 73).

«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas». 2 Corintios 5:17. Por medio del poder de Cristo, los hombres y mujeres han roto las cadenas de los hábitos pecaminosos. Han renunciado al egoísmo. El profano se transformó en reverente, el borracho en sobrio, el libertino en puro. Almas que habían manifestado la semejanza de Satanás, han llegado a transformarse a la imagen de Dios. Este cambio, en sí mismo, es el milagro de los milagros. El cambio realizado por la Palabra es uno de los más profundos misterios de ella. No lo podemos entender; solamente podemos creerlo, como lo señalan las Escrituras: «Cristo en vosotros, la esperanza de gloria» (Los hechos de los apóstoles, pp. 379, 380).


Domingo 13 de agosto

LA ESPIRAL DESCENDENTE DEL PECADO

Compara Efesios 4:17 al 32 con Colosenses 3:1 al 17. ¿Cómo aboga Pablo para que los creyentes vivan de una manera que fomente la unidad de la iglesia?

Efesios 4:17-32

17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. 20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Colosenses 3:1-17

1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. 12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. 15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. 16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. 17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

En la sección anterior, Efesios 4:1 al 16, el tema de Pablo fue la unidad de la iglesia. Cuando comparamos Efesios 4:1 con Efesios 4:17, notamos cuán similares son estas dos exhortaciones sobre cómo andar, o vivir. Esta semejanza sugiere que Pablo aborda el mismo tema (la unidad y el estilo de vida que la respalda), pero desde un punto de vista nuevo e inicialmente más negativo.

En Efesios 4:17 al 24, Pablo contrasta el estilo de vida de los gentiles, que él considera que socava la unidad (Efe. 4:17–19), con patrones de vida verdaderamente cristianos, que la fomentan (Efe. 4:20–24). Mientras leemos la aguda crítica de Pablo al estilo de vida depravado de los gentiles, debemos recordar su convicción de que Dios los redime por medio de Cristo y les ofrece plena participación en el pueblo de Dios (Efe. 2:11–22; 3:1–13). En Efesios 4:17 al 19, entonces, ofrece una descripción limitada y negativa de “los gentiles en la carne” (Efe. 2:11).

Pablo no solo está preocupado por los pecados o los comportamientos específicos exhibidos por los gentiles. Está preocupado por un patrón de comportamiento que exhiben, una trayectoria descendente de vivir en las garras del pecado. En el corazón de Efesios 4:17 al 19 se encuentra un retrato de una espiritualidad embotada: “en la vanidad de sus mentes, teniendo el entendimiento entenebrecido” (Efe. 4:17, 18, RVA 2015). Esta espiritualidad insensibilizada es la fuente del entendimiento entenebrecido que se destaca al comienzo del pasaje (“por su ignorancia, debida a la dureza de su corazón. Después de perder toda sensibilidad”, Efe. 4:18, 19) y la práctica sexual depravada resaltada al final (“se entregaron a la desvergüenza para cometer con avidez toda clase de impurezas”, Efe. 4:19). Alejados de Dios, no saben cómo vivir y, separados de su gracia salvadora, continúan en una espiral descendente de pecado y depravación.

¿Cuál ha sido tu experiencia con el poder del pecado, que sigue arrastrando a una persona a más pecado?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los israelitas fueron inducidos al pecado, precisamente cuando se hallaban en una condición de ocio y seguridad aparente. Se olvidaron de Dios, descuidaron la oración, y fomentaron un espíritu de seguridad y confianza en sí mismos. El ocio y la complacencia propia dejaron la ciudadela del alma sin resguardo alguno, y entraron pensamientos viles y degradados. Los traidores que moraban dentro de los muros fueron quienes destruyeron las fortalezas de los sanos principios y entregaron a Israel en manos de Satanás. Así precisamente es cómo Satanás procura aún la ruina del alma. Antes que el cristiano peque abiertamente, se verifica en su corazón un largo proceso de preparación que el mundo ignora. La mente no desciende inmediatamente de la pureza y la santidad a la depravación, la corrupción y el delito. Se necesita tiempo para que los que fueron formados en semejanza de Dios se degraden hasta llegar a lo brutal o satánico. Por la contemplación nos transformamos. Al nutrir pensamientos impuros en su mente, el hombre puede educarla de tal manera que el pecado que antes odiaba se le vuelva agradable…

La mente se educa en la familiaridad con el pecado… tanto… que aun los que fueran una vez dotados de una conciencia sensible, a la cual hubieran horrorizado tales escenas, se vuelven empedernidos, y se espacian en estas cosas con ávido interés (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 490, 491).

Odiar y reprender el pecado y al mismo tiempo mostrar misericordia y ternura por el pecador, es tarea difícil. Cuanto más fervoroso sea nuestro esfuerzo para obtener santidad de vida y corazón, tanto más perspicaz será nuestra percepción del pecado y más decidida nuestra desaprobación por cualquier desviación de lo recto. Debemos cuidarnos contra una severidad excesiva hacia los que obran mal, pero igualmente de no perder de vista la excesiva gravedad del pecado. Hay necesidad de mirar al pecador con paciencia y amor cristianos; pero existe también el peligro de mostrar una tolerancia tan grande por su error que le haga considerarse inmerecedor de la reprensión, y rechazarla como innecesaria e injusta…

El que embotó sus percepciones espirituales por una tolerancia pecaminosa hacia aquellos a quienes Dios condena, no tardará en cometer un pecado mayor por su severidad y dureza para con aquellos a quienes Dios aprueba.

Mediante el orgullo de la sabiduría humana, el desprecio hacia la influencia del Espíritu Santo y la aversión a las verdades de la Palabra de Dios, muchos que profesan ser cristianos, y que se sienten competentes para enseñar a otros, serán inducidos a abandonar los requerimientos de Dios. Pablo declaró a Timoteo: «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias, y apartarán la verdad del oído, y se volverán a las fábulas» (Los hechos de los apóstoles, pp. 401, 402).


Lunes 14 de agosto

UN CAMBIO DE ROPA DRAMÁTICO

Al volver a contar la historia de la conversión de su audiencia, ¿qué idea central les está transmitiendo Pablo? (Efe. 4:20–24).

Efesios 4:20–24

20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Luego de describir su existencia anterior como gentiles (Efe. 4:17-19), Pablo no dice: “Ustedes no han aprendido así de Cristo”. En cambio, señala: “Ustedes no han aprendido así Cristo” (Efe. 4:20, RVA 2015). Al notar que los destinatarios “lo oyeron” [a Cristo] y fueron enseñados “en él” (Efe. 4:21), o “por él” (RVR 1960), Pablo aboga además por la adopción de una vida moldeada por Cristo con la expresión “conforme a la verdad que está en Jesús” (Efe. 4:21). Para Pablo, llegar a la fe apunta a una conexión personal con Cristo tan vívida y real que puede describirse como “aprender a Cristo”. Reconocemos que el Jesús resucitado y exaltado está vivo y presente con nosotros. Sus enseñanzas y su ejemplo nos moldean y somos leales a él como nuestro Señor. Abrimos nuestra vida a su guía y su dirección activa mediante el Espíritu y la Palabra.

Pablo nos dice que adoptar una vida moldeada por Cristo requiere tres procesos, que él expresa con imágenes de vestimenta: (1) “despojarse”, o alejarse, de la antigua forma de vida (Efe. 4:22); (2) experimentar una renovación interior (Efe. 4:23); y (3) “vestirse” del nuevo modelo divino de vida (Efe. 4:24). La metáfora de Pablo refleja el uso de la ropa en el Antiguo Testamento como símbolo de la pecaminosidad (p. ej., Sal. 73:6; Zac. 3:3, 4; Mal. 2:16) y de la salvación (p. ej., Isa. 61:10; Eze. 16:8; Zac. 3:4, 5).

En la antigüedad, los hombres usaban una túnica hasta la rodilla como prenda interior y una capa o manto para ofrecer protección contra el sol. Del mismo modo, las mujeres vestían túnica y manto. Las culturas reflejadas en la Biblia eran de subsistencia. Las prendas eran preciosas y caras, y se guardaban durante mucho tiempo. Hubiera sido inusual poseer más de una muda de ropa. La calidad y el estilo de esas prendas indicaban la identidad y el estatus del portador. Cambiarse de ropa, cambiar una muda de ropa por otra, era un acontecimiento inusual e importante (no algo insignificante como en muchas culturas en la actualidad). Pablo imagina que el cambio de vida es tan notorio como lo hubiera sido cambiarse de ropa en este contexto del siglo I.

¿Cuál es la diferencia, la diferencia crucial, entre aprender de Cristo y aprender a conocer a Cristo?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En el nombre del Señor Jesús y bajo su autoridad, el apóstol amonesta a sus hermanos que después de haber hecho profesión del evangelio, no debieran conducirse como lo hacían los gentiles, sino que debían demostrar por medio de su comportamiento diario que se habían convertido de corazón.

«En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad». Efesios 4:22-24. En un tiempo estaban corrompidos, degradados y esclavizados por las pasiones lascivas; endrogados por los opios del mundo, ciegos, confundidos y engañados por las tretas de Satanás. Ahora que fueron enseñados en la verdad tal como es en Jesús, tiene que haber un cambio decidido en su vida y carácter (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 160).

La gracia de Dios obra por la renovación para transformar la vida. No basta un mero cambio externo para ponernos en armonía con Dios. Hay muchos que traían de reformarse corrigiendo este mal hábito o aquel otro, y esperan de este modo llegar a ser cristianos, pero están comenzando por mal lugar. Nuestra obra comienza con el corazón…

Si se la estudia y obedece, la Palabra de Dios obra en el corazón, sometiendo toda característica no santificada. El Espíritu Santo desciende para convencernos de pecado, y la fe que surge en el corazón obra por medio del amor de Cristo conformándonos en cuerpo, alma y espíritu a su voluntad (La maravillosa gracia de Dios, p. 223).

Debemos aceptar a Cristo como nuestro Salvador personal, o fracasaremos en nuestro intento por llegar a ser vencedores. No nos traerá ningún beneficio mantenernos alejados de él, creer que nuestro amigo o nuestro vecino pueden tenerlo por su Salvador personal, pero que nosotros no podemos experimentar su amor perdonador. Debemos creer que somos elegidos de Dios, para ser salvados por el ejercicio de la fe, a través de la gracia de Cristo y la obra del Espíritu Santo; y debemos alabar y glorificar a Dios por esta maravillosa manifestación de un favor que no merecemos. Es el amor de Dios el que conduce el alma a Cristo para ser benignamente recibida y presentada al Padre. Mediante la obra del Espíritu, se renueva la relación divina entre Dios y el pecador. El Padre dice: «Yo seré Dios para ellos, y ellos serán para mí hijos. Ejerceré el amor perdonador hacia ellos, y derramaré en ellos mi gozo. Ellos serán para mí un tesoro peculiar; porque este pueblo a quien yo he formado por mí mismo manifestará mi alabanza» (Nuestra elevada vocación, p. 79).


Martes 15 de agosto

PALABRAS LLENAS DE GRACIA QUE UNIFICAN

¿Qué consejos de Pablo con respecto al uso de la palabra entre los creyentes son los más importantes para ti en este momento? ¿Por qué? (Efe. 4:25–29).

Efesios 4:25–29

25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

Repetidamente, Pablo utiliza una estructura interesante en Efesios 4:25 al 32, que se ilustra en Efesios 4:25: un mandato negativo (“desechen la mentira”); a continuación un mandato positivo (“hablen la verdad cada uno con su prójimo”); y luego una justificación (“porque somos miembros los unos de los otros”, lo que parece indicar “porque somos miembros de un cuerpo y, por lo tanto, estamos relacionados entre nosotros como partes de ese único cuerpo”). La exhortación de Pablo, “hablen la verdad”, no es una invitación a confrontar a otros miembros de la iglesia recitándoles los hechos con torpeza. Pablo alude a Zacarías 8:16, que exhorta a hablar la verdad como forma de fomentar la paz.

Dado que en Efesios 4:31 Pablo destierra la ira y las expresiones de enojo, sus palabras en Efesios 4:26 no permiten ejercer la ira dentro de la congregación, sino más bien, Pablo admite la posibilidad de la ira, al tiempo que limita su expresión con el sentido: “Si te enfadas, no permitas que esto produzca pecado como fruto”.

Pablo parece interrumpir la temática de su discurso con un mandato negativo sobre los ladrones: “El que robaba, no robe más” (Efe. 4:28). Positivamente, que el ladrón “trabaje y haga algo útil con sus propias manos” (Efe. 4:28; ver también 1 Cor. 4:12; 1 Tes. 4:11), que se fundamenta en lo siguiente: “para tener con qué ayudar al necesitado” (Efe. 4:28). Quizá Pablo incluya aquí esta palabra acerca de los ladrones debido a la conexión entre el robo y el discurso engañoso, como lo ilustra la historia de Ananías y Safira en Hechos 5:1 al 11. ¡La fe de Pablo en el poder transformador de Cristo es tan fuerte que imagina a los ladrones convirtiéndose en benefactores!

Luego, Pablo ordena: “Ninguna palabra mala salga de su boca” (Efe. 4:29), que describe la palabra destructiva que irrefrenablemente se abre paso hasta los labios para hacer su obra dañina. De manera positiva, Pablo imagina que cualquier expresión negativa no solo se detiene, sino además se reemplaza por una declaración que muestra tres criterios: (1) “es buena para edificar a otros”; (2) “oportun[a]” (BLP); y (3) da “gracia a los oyentes” (Efe. 4:29). ¡Ojalá todas nuestras palabras pudieran ser así!

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Jesús es nuestro ejemplo, no solo en su pureza sin mancha, sino también en su paciencia, amabilidad y disposición servicial. Su vida es una ilustración de la cortesía verdadera. El tenía siempre una mirada bondadosa y una palabra de consuelo para los menesterosos y los oprimidos… Al ver a hombres cansados obligados a llevar pesadas cargas, compartía éstas con ellos mientras les repetía las lecciones que había aprendido de la naturaleza acerca del amor y bondad de Dios. Trataba de inspirar esperanza a los más toscos y a los menos promisorios, presentándoles la seguridad de que podrían llegar a poseer un carácter que los revelaría como hijos de Dios (Obreros evangélicos, pp. 127, 128).

La religión de Jesús ablanda cuanto haya de duro y brusco en el genio, y suaviza lo tosco y violento de los modales. Hace amables las palabras y atrayente el porte. Aprendamos de Cristo a combinar un alto sentido de la pureza e integridad con una disposición alegre. Un cristiano bondadoso y cortés es el argumento más poderoso que se pueda presentar en favor del cristianismo.

Las palabras bondadosas son como el rocío y suaves lluvias para el alma. La Escritura dice de Cristo que la gracia fue derramada en sus labios, para que supiese «hablar en sazón palabra al cansado». Isaías 50:4. Y el Señor nos recomienda: «Sea vuestra palabra siempre con gracia», «para que dé gracia a los oyentes». Colosenses 4:6; Efesios 4:29 (Obreros evangélicos, p. 128).

El apóstol, viendo la tendencia al abuso del don del habla, da instrucciones en cuanto a su uso. «Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca», dice, «sino la que sea buena para la necesaria edificación». La palabra «corrompida» califica aquí toda palabra que haría una impresión desfavorable a los principios santos y a la religión sin mácula, toda expresión que eclipsaría la visión de Cristo y borraría de la mente la verdadera simpatía y amor. Incluye las sugerencias impuras, que, a menos que sean resistidas al instante, llevarán a grave pecado…

En toda su enseñanza Cristo presentó principios puros y no adulterados. No pecó, ni fue hallado engaño en su boca. Constantemente fluían ennoblecedoras y santas verdades de sus labios. Habló como ningún hombre habló, con un sentimiento que tocaba el corazón…

Cultivad una mentalidad de oración y educad la lengua para hablar palabras justas, que sean de bendición y no de desaliento. Hablad de la bondad, la misericordia y el amor de Dios. Desechad todas las palabras incrédulas y todo lo que es barato y común. Que vuestras palabras sean palabras sanas, que no puedan ser condenadas, y la paz de Dios seguramente vendrá al alma (In Heavenly Places, p. 175; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 177).


Miércoles 16 de agosto

EL ESPÍRITU SANTO EN LA VIDA DEL CREYENTE

Al analizar los pecados de la expresión verbal dentro de la comunidad cristiana, ¿qué exhortación comparte Pablo acerca de la presencia del Espíritu Santo con los creyentes? Efesios 4:30.

Efesios 4:30

30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Pablo ofrece una advertencia desalentadora y a la vez una promesa conmovedora. Los pecados que cometemos unos contra otros en la iglesia no son faltas menores, sin mucha importancia: lo que entristece al Espíritu Santo es nuestro mal uso del don divino del habla para destrozar a otros (Efe. 4:25–27, 29, 31, 32). El hecho de que Pablo replique Isaías 63:10 acentúa la seria advertencia: “Sin embargo, [los israelitas] fueron rebeldes y entristecieron a su Espíritu Santo; por eso se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos”.

En una promesa reconfortante, Pablo afirma que el Espíritu Santo sella a los creyentes desde el día en que aceptaron a Cristo (Efe. 1:13, 14) hasta “el día de la redención” (Efe. 4:30). La relación del Espíritu con el creyente no es frágil sino duradera. Cuando los creyentes menospreciamos la presencia del Espíritu, que mora en nosotros, al usar como arma el don divino del habla, no se dice que el Espíritu se va, sino que se entristece. El Espíritu tiene la intención de permanecer en los creyentes, marcándolos como propiedad divina y como protegidos de Dios, hasta la venida de Cristo.

Pablo resalta la plena divinidad del Espíritu como el “Espíritu Santo de Dios”, y destaca la personalidad del Espíritu al reflejar que el Espíritu Santo se entristece. (Ver también Rom. 8:16, 26, 27; 1 Cor. 2:10, 13; 12:11; Gál. 5:17, 18).

Debemos andar con cuidado al analizar el misterio de la Deidad. El Espíritu es uno con el Padre y con el Hijo, y a la vez distinto del Padre y del Hijo. “El Espíritu tiene su propia voluntad, y por lo tanto toma decisiones. Podemos entristecerlo y blasfemar contra él. Esas expresiones no son propias de un mero poder o influencia, sino que son características de una persona. ¿Es entonces el Espíritu una persona como tú y como yo? No, usamos terminología humana limitada para describir lo divino, y el Espíritu es lo que los seres humanos nunca pueden ser” (Paul Petersen, God in 3 Persons—In the New Testament [Silver Spring, MD: Instituto de Investigación Bíblica, 2015], p. 20).

El “Espíritu Santo de Dios” vive en un contacto tan íntimo con nosotros que se dice que nuestros actos lo afectan. Compartimos la vida con un miembro de la Deidad comprometido con nosotros en una relación duradera que nos sella hasta el tiempo del fin. ¿Cuál debería ser nuestra respuesta de fe a esta asombrosa verdad?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Espíritu Santo fue prometido para estar con los que estaban luchando por la victoria, como demostración de una fortaleza total, capacitando al agente humano con poderes sobrenaturales, e instruyendo al ignorante en los misterios del reino de Dios. Que el Espíritu Santo sea el gran Ayudador, es una maravillosa promesa. ¿De cuánta ayuda habría sido para nosotros que el Hijo unigénito de Dios se hubiera humillado, soportado las tentaciones del engañoso adversario, y combatido contra él durante toda su vida sobre la tierra, y muerto, «el Justo por los injustos», para que la humanidad no pereciera, si el Espíritu no nos hubiera sido dado como un agente regenerador constante y activo para hacer eficaz en nuestras vidas lo que hizo el Redentor del mundo?

  El Espíritu Santo impartido capacitó a los discípulos, a los apóstoles, a permanecer firmes contra toda especie de idolatría y a exaltar al Señor y a él solamente. ¿Quién, sino Cristo Jesús por medio de su Espíritu y su poder divino, guio las plumas de los historiadores sagrados a fin de que se presentara al mundo el precioso registro de los dichos y las obras de Jesucristo? (Mensajes selectos, t. 3, pp. 154, 155).

En la obra que se hizo en el día de Pentecostés, podemos ver lo que se hará mediante el ejercicio de la fe. Los que creían en Cristo fueron sellados por el Espíritu Santo. Cuando los discípulos estaban reunidos, «vino… un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos». Y Pedro se levantó entre ellos y habló con gran poder. Entre los que le escuchaban había judíos piadosos que eran sinceros en su creencia. Pero el poder que acompañaba las palabras del orador los convenció de que ciertamente Cristo era el Mesías. ¡Qué obra portentosa se realizó! Se convirtieron tres mil en un día…

Por un sermón en el día de Pentecostés se convirtieron más que los que se habían convertido durante todos los años de ministerio de Cristo. De esta prodigiosa manera obrará Dios cuando los hombres se entreguen al dominio del Espíritu (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1055).

El Espíritu Santo prometido, a quien él había de mandar después que ascendiera a su Padre, está constantemente trabajando para atraer la atención al gran sacrificio oficial hecho en la cruz del Calvario, y para desarrollar ante el mundo el amor de Dios hacia el hombre, y para abrir ante el alma culpable las cosas preciosas que hay en las Escrituras, para presentar a las mentes entenebrecidas los rayos brillantes del Sol de Justicia, las verdades que hacen que sus corazones ardan dentro de ellos por haberse despertado el conocimiento de las verdades referentes a la eternidad (Mensajes selectos, t. 3, p. 155).


Jueves 17 de agosto

BONDAD (NO AMARGURA)

Al referirse al “día de la redención” (Efe. 4:30), Pablo invita a sus lectores a considerar el uso de la palabra en el contexto de la segunda venida de Cristo. Por lo tanto, se puede interpretar que Efesios 4:31 y 32 se refiere al uso de la palabra al acercarnos a ese gran acontecimiento.

A la luz de la venida de Cristo, ¿qué actitudes y comportamientos, relacionados con la palabra, debemos descartar? ¿Qué actitudes y comportamientos debemos adoptar? Efesios 4:31, 32.

Efesios 4:31-32

31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

En la exhortación final de Efesios 4:17 al 32, Pablo vuelve a dar un mandato negativo. Este identifica seis vicios de los que deben librarse (Efe. 4:31); un mandato positivo de ser benignos, compasivos y perdonadores (Efe. 4:32); y una justificación. Los creyentes deben perdonarse unos a otros “como también Dios los perdonó en Cristo” (Efe. 4:32). La lista de seis vicios comienza y termina con términos generales y globales, “toda amargura” y “toda malicia”. En el medio, hay cuatro términos adicionales: “enojo”, “ira”, “gritos”, “maledicencia” (Efe. 4:31).

El último de estos traduce la palabra griega blasfemia, que el español ha tomado prestada como término técnico para la palabra o la expresión degradante en contra de Dios. Sin embargo, el término griego identifica el discurso que difama a Dios o a otros seres humanos como “maledicencia”, o “calumnia” (RVA 2015). En la lista, las actitudes (amargura, enojo, ira) parecen desbordarse en un discurso airado (gritos, maledicencia). En esencia, Pablo desmilitariza el discurso cristiano. Las actitudes que impulsan el discurso airado y las estrategias retóricas que lo emplean deben eliminarse del arsenal del cristiano. La comunidad cristiana prosperará y se fomentará la unidad de la iglesia (comparar con Efe. 4:1–16) solo cuando estas cosas se dejen de lado.

Sin embargo, la maledicencia no debe suprimirse sino reemplazarse. Las conversaciones y las acciones en la familia de Cristo, y fuera de ella también, no deben surgir de la ira; deben estar motivadas por la bondad, la ternura y el perdón, basados en la norma más elevada de todas: el perdón que Dios nos ha extendido en Cristo (Efe. 4:32). Pablo presenta el “perdón vertical” (el que Dios nos ofrece a nosotros) como modelo para el “perdón horizontal” (el que nos ofrecemos unos a otros; comparar con Col. 3:13; Mat. 6:12, 14, 15).

Piensa en el poder de tus palabras. ¿Cómo puedes usarlas para edificar, animar y aumentar la fe?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Satanás reclama el mundo como suyo. Pretende que sea suyo. Entonces, ¿le daremos lo que reclama? No. Yo soy propiedad de otro. He sido comprada por precio, y mi tarea consiste en glorificar a Dios en mi cuerpo y en mi espíritu. No tengo tiempo para hablar acerca de la incredulidad. Debo hablar acerca de la fe. Tengo que fortalecer la fe por medio del ejercicio. Y entonces mi fe crecerá a medida que me aventure basándome en las promesas de Dios, y así puedo abarcar cada vez más…

Una sola palabra de duda, o relativa a malos pensamientos y malas expresiones, da lugar a muchas más de la misma clase. Es la siembra de una semilla que dará lugar a una cosecha que nadie tendrá interés en levantar.

Los que están perturbados por las dudas y tienen dificultades que no pueden resolver, no deberían arrojar a otras mentes débiles en las mismas perplejidades. Algunos han sugerido su incredulidad, han hablado acerca de ella, y la han transmitido a otros, sin darse cuenta del efecto que esto produce. En algunos casos las semillas de incredulidad han producido un efecto inmediato, mientras que en otros han permanecido sepultadas por mucho tiempo, hasta que el individuo ha asumido una conducta equivocada y le ha dado lugar al enemigo, se le ha quitado la luz de Dios y ha caído bajo las poderosas tentaciones de Satanás. Entonces las semillas de incredulidad, que habían sido sembradas hacía tanto tiempo, comenzaron a germinar. Satanás las cultivó, y dieron su fruto (Mente, carácter y personalidad, t. 2, pp. 702, 703).

Recordad que vuestros hermanos son personas falibles como vosotros mismos, y considerad sus tropiezos y errores con la misma misericordia y paciencia que quisierais que ellos mostrasen hacia vosotros. No deben ser vigilados ni sus errores exhibidos abiertamente para que el mundo se deleite en ellos. Los que se atreven a hacer esto, se han subido al tribunal y se han constituido en jueces, mientras que han descuidado el huerto de sus propios corazones y permitido que la maleza venenosa crezca en gran abundancia.

Cada uno de nosotros, individualmente, tiene un caso pendiente en el tribunal del cielo. El carácter está siendo pesado en las balanzas del santuario y debiera ser el sincero deseo de todos caminar con humildad y cuidado, no sea que, olvidando dejar brillar su luz ante el mundo no obtengan la gracia de Dios y pierdan todo lo que es de valor. Toda disensión, toda diferencia y crítica debe ser puesta a un lado, junto con toda maledicencia y amargura; deben atesorarse la bondad, el amor y la compasión mutuas, para que la oración de Cristo de que sus discípulos fuesen uno como lo son él y su Padre pueda ser contestada. La armonía y la unidad de la iglesia son las credenciales que ellos presentan ante el mundo demostrando que Jesús es el Hijo de Dios. La conversión genuina siempre conducirá hacia el amor genuino por Jesús y por todos aquellos por quienes él murió (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 259).


Viernes 18 de agosto

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“Que la conversación sea de tal naturaleza que no necesiten arrepentirse. ‘Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención’. […] Si tienen el amor de Dios en el corazón y aman la verdad, buscarán cimentar y edificar a sus hermanos en la santísima fe. Si oyen algún comentario que perjudique a un amigo o hermano, no lo fomenten; es obra del enemigo. Al que lo exprese, bondadosamente recuérdenle que la Palabra de Dios prohíbe esa clase de conversación” (Elena de White, Advent Review and Sabbath Herald, 5/6/1888).

¿Cómo cambiaría tu congregación los demás miembros y tú hicieran una promesa que incluyera declaraciones como las siguientes?:

  1. Deseo que mi influencia dentro y fuera de la familia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día sea positiva, edificante, que aumente la fe y levante la moral (Efe. 4:29).
  2. Al recordar los llamados de Cristo a la unidad y el amor, dedicaré más energía a confirmar a quienes hacen y dicen cosas que creo que son buenas que a señalar las faltas de quienes creo que están equivocados (Juan 13:34, 35; 17:20–23; Efe. 4:1–6; 1 Tes. 5:9–11).
  3. Cuando no concuerde con alguien, dejaré en claro mi respeto por mi hermano creyente. Daré por sentados su integridad y su compromiso con Cristo. Presentaré mi opinión discrepante con delicadeza, sin estridencias (Efe. 4:31, 32).
  4. Viviré gozosamente, buscando toda oportunidad para edificar y sostener a mis hermanos miembros de iglesia, mientras espero la venida de Cristo (Efe. 4:29, 30; Gál. 6:2; Heb. 10:24, 25).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Repasa las once veces que en Efesios Pablo describe a los tres miembros de la Deidad trabajando juntos para la salvación de la humanidad. ¿Cómo informa este énfasis reiterado nuestra comprensión de la Deidad? Efesios 1:3–14; 1:15–23; 2:11–18; 2:19–22; 3:1–13; 3:14–19; 4:4–6; 4:17–24; 4:25–32; 5:15–20; 6:10–20 (donde “el Señor”, Efesios 6:10, se refiere a Cristo).
  2. ¿Cómo se aplica el consejo de Pablo acerca del modo de expresarse de los cristianos (Efe. 4:25–32) en la era de la “comunicación mediada por computadora”, que se usa con demasiada frecuencia para el acoso cibernético y la difamación anónima en línea?

Lección N° 7: El cuerpo unificado de Cristo

Para el sábado 12 de agosto de 2.023

Sábado 5 de agosto

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 4:1–16; Filipenses 2:3; Salmo 68:18; Hechos 2; 1 Corintios 12:4–11, 27–30; Isaías 5:4.

PARA MEMORIZAR:

 “Él mismo dio a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros; a fin de perfeccionar a los santos para desempeñar su ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Efe. 4:11, 12).

Una de las fábulas de Esopo se titula “El estómago y los pies”. Dice así: “El vientre y los pies discutían sobre su importancia, y cuando los pies insistían en que eran tan fuertes que incluso cargaban con el estómago, el estómago respondió: ‘Pero, mis buenos amigos, si yo no los alimentara, ustedes no podrían llevar nada’ ” (Lloyd W. Daly, Aesop Without Morals [Nueva York: Thomas Yoseloff, 1961], p. 148).

Pablo usó la imagen del cuerpo humano para aclarar un aspecto espiritual. Para Pablo, el cuerpo humano (y la iglesia como el cuerpo de Cristo) está compuesto por varias partes con diferentes capacidades, donde todas deben trabajar juntas para que el cuerpo sea saludable. En Efesios 4:1 al 16, Pablo vuelve a implementar la metáfora del cuerpo que anteriormente utilizó con tanta eficacia (Rom. 12:3–8; 1 Cor. 12:12–31). Cristo es ahora la Cabeza del cuerpo, ya que suple al cuerpo con gente que tiene “dones” que ayudan a unificar el cuerpo, donde cada parte (cada miembro de iglesia) contribuye con sus habilidades al todo.

La imagen utilizada por Pablo de un cuerpo saludable y unificado nos ayuda a entender el objetivo de Dios para nosotros: ser parte de una iglesia fructífera unida en Cristo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los miembros de la iglesia de Dios en esta tierra son como diferentes partes de una máquina, todas relacionadas estrechamente unas con otras y dependientes de un gran centro. Debe haber unidad en la diversidad. Ningún miembro de la firma del Señor puede trabajar independientemente en forma exitosa, desprendido de los demás… Todos deben utilizar al servicio de Dios las capacidades que se les han confiado, para que cada uno contribuya a la perfección del todo. Cada uno debe trabajar bajo la supervisión de Dios.

Mediante la maravillosa unión de la divinidad con la humanidad en Cristo, se nos asegura que aun en este mundo podemos ser participantes de la naturaleza divina… Cristo ha prometido cooperar con aquellos a quienes ha confiado talentos. Él ha prometido capacitarnos para que seamos sus colaboradores. Él nos ayudará a seguir su ejemplo, a hacer bien y rehusar hacer el mal. Debemos ser conductos consagrados a través de los cuales fluya el amor de Dios hacia aquellos que necesiten ayuda (Nuestra elevada vocación, p. 184).

El Señor necesita toda clase de obreros especializados. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo». Efesios 4:1 1, 12… Cada obrero de la viña del Señor debe estar santificado en su mente y corazón por la verdad, para poder ver no solo la parte de la obra en la que se ocupa sino también cuál es su relación con el gran todo. Cuando los obreros son consagrados a Dios, revelan el amor de Dios por sus hermanos que trabajan a las órdenes del Maestro invisible. «Somos colaboradores de Dios». 1 Corintios 3:9…

Todos formamos parte de la gran tela de la humanidad, somos un hilo tejido junto a otros hilos para constituir la tela como un todo completo… Sed hilos de Dios para realizar sus designios (A fin de conocerle, p. 322).

No puede haber crecimiento o fructificación en la vida que se centraliza en el yo… Hablad del amor de Cristo, de su bondad. Cumplid con todo deber que se presente. Llevad la carga de las almas sobre vuestro corazón, y por todos los medios que estén a vuestro alcance tratad de salvar a los perdidos. A medida que recibáis el Espíritu de Cristo —el espíritu de amor desinteresado y de trabajo por otros—, iréis creciendo y dando frutos. Las gracias del Espíritu madurarán en vuestro carácter. Se aumentará vuestra fe, vuestras convicciones se profundizarán, vuestro amor se perfeccionará. Reflejaréis más y más la semejanza de Cristo en todo lo que es puro, noble y bello (Palabras de vida del gran Maestro, p. 47).


Domingo 6 de agosto

LA UNIDAD DEL ESPÍRITU

Lee Efesios 4:1 al 16. ¿Cómo alienta Pablo a los creyentes a fomentar la unidad de la iglesia?

Efesios 4:1-16

1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. 11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Pablo comienza la segunda mitad de Efesios (capítulos 4–6) con un conmovedor llamado a la unidad, pero en dos partes principales. En primer lugar, en Efesios 4:1 al 6, les pide a los creyentes que fomenten “la unidad del Espíritu” exhibiendo virtudes que fomenten la unidad (Efe. 4:1–3); llamado que respalda con una lista poética de siete “unos” (Efe. 4:4–6). En segundo lugar, en Efesios 4:7 al 16, Pablo identifica al Jesús exaltado y victorioso como la Fuente de gracia en aquellos que encabezan la difusión del evangelio (Efe. 4:7–10), y describe cómo ellos, junto con todos los miembros de la iglesia, contribuyen a la salud, el crecimiento y la unidad del cuerpo de Cristo (Efe. 4:11–16).

Al comienzo del capítulo, Pablo invita a los cristianos a que “anden como es digno de la vocación a que fueron llamados” (Efe. 4:1). Utiliza el verbo andar en el sentido figurado de comportarse, o vivir (ver Efe. 2:2, 10; 4:17; 5:2, 8, 15). Cuando Pablo alude al llamado de ellos, se refiere al llamado a la fe cristiana (Efe. 1:18; 2:4–6, 13). Pablo insta a los creyentes a practicar un comportamiento unificador que refleje el plan supremo de Dios (Efe. 4:9, 10). Aquí comienza ese énfasis con un llamado a practicar las virtudes que conducen a la unidad (Efe. 4:1-3), como la humildad, la mansedumbre y la paciencia.

Veamos cada uno de estos términos.

Pablo explica el término humildad en otra parte, en Efesios 4:2, y añade la idea de “considera[r] a los demás como superiores a ustedes” (Fil. 2:3). La humildad, entonces, puede entenderse no como una virtud negativa de desprecio propio (ver Col. 2:18, 23), sino como una virtud positiva de apreciar y servir a los demás.

La mansedumbre (Efe. 4:2) puede explicarse como “la cualidad de no estar demasiado impresionado por un sentido de la propia importancia”, y también significa “cortesía, consideración, amabilidad” (Frederick Danker, ed., GreekEnglish Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature, 3a ed. [Chicago: University of Chicago Press, 2000], p. 861).

Finalmente, la paciencia (comparar con tolerancia, JBS) es ser capaz de soportar la provocación o las pruebas. Por lo tanto, todas estas cualidades se agrupan en torno de la temática de alejarse de la arrogancia y, en cambio, centrar la atención en el valor de los demás.

Humildad, mansedumbre, paciencia… Piensa en cómo estos atributos nos ayudarían a unificarnos como pueblo. ¿Cómo aprendemos a cultivar estas virtudes?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pablo ruega a los efesios que conserven la unidad y el amor: «Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados; con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos a los otros en amor; solícitos a guardar la unidad del Espíritu…

Con mansedumbre y bondad, tolerancia y amor, debían manifestar el carácter de Cristo y las bendiciones de su salvación. Hay un solo cuerpo, un Espíritu, un Señor, una fe. Como miembros del cuerpo de Cristo, todos los creyentes son animados por el mismo espíritu y la misma esperanza. Las divisiones que haya en la iglesia deshonran la religión de Cristo delante del mundo, y dan a los enemigos de la verdad ocasión de justificar su conducta. Las instrucciones de Pablo no fueron escritas solamente para la iglesia de su tiempo. Dios quería que fuesen transmitidas hasta nosotros. ¿Qué estamos haciendo para conservar la unidad en los vínculos de la paz? (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 221).

La unión de los creyentes con Cristo resultará naturalmente en la unión de los unos con los otros, el vínculo más resistente de la tierra. Somos uno con Cristo, así como Cristo es uno con el Padre. Los cristianos son los pámpanos, y solo pámpanos, en la Vid viviente… Nuestra vida debe proceder de la cepa. Únicamente como resultado de una unión personal con Cristo, de una comunión con él día tras día y hora tras hora, podemos llevar los frutos del Espíritu Santo…

La vid tiene muchos pámpanos, sin embargo, aunque todos son diferentes, no pelean entre sí. Hay unidad en la diversidad. Todos los pámpanos obtienen su alimento de la misma fuente. Esta es una ilustración de la unidad que debe existir entre los seguidores de Cristo. En los diferentes tipos de trabajo que realizan deben tener una sola Cabeza. El mismo Espíritu, de distintas maneras, obra por medio de ellos. Hay acción armoniosa, aunque los dones difieran (La maravillosa gracia de Dios, p. 211).

Muchos de los que aseveran amar al Señor no tienen amor hacia aquellos con quienes están unidos por vínculos de fraternidad cristiana…

No es la oposición del mundo lo que nos hace peligrar más. El mal que los cristianos profesos guardan en su corazón nos expone al más grave de los desastres, y retarda el progreso de la obra de Dios. No hay modo más seguro de debilitar nuestra vida espiritual que el ser envidiosos, sospechar unos de otros y dejar nos llevar por la crítica y la calumnia.

La armonía y unión existente entre hombres de diversas tendencias es el testimonio más poderoso que pueda darse de que Dios envió a su Hijo al mundo para salvar a los pecadores. A nosotros nos toca dar este testimonio; pero para hacerlo, debemos colocarnos bajo las órdenes de Cristo (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 253).


Lunes 7 de agosto

UNIDOS EN EL ÚNICO

¿Qué siete “unos” cita Pablo para respaldar su tema de la unidad de la iglesia? ¿Qué cuestión está tratando de plantear con esta lista? (Efe. 4:4-6).

Efesios 4:4-6

un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

La lista de Pablo de siete “unos” tiene un estilo poético, y probablemente refleje un himno de confirmación usado en Éfeso. La lista comienza mencionando dos “unos” juntos: “Hay un solo cuerpo” (refiriéndose a la iglesia como el cuerpo de Cristo, Efe. 4:12, 16; 1:23; 5:23, 29, 30) y “un solo Espíritu” (Efe. 4:4). El tercer uno es “una misma esperanza de su vocación” (Efe. 4:4; comparar con Efe. 4:1).

La lista luego ofrece tres elementos más: “un Señor” (una referencia a Cristo), “una fe” (es decir, el contenido de lo que los cristianos creen, Efe. 4:13; Col. 1:23; 2:7; Gál. 1:23; 1 Tim. 4:1, 6) y “un bautismo” (comparar con Efe. 5:26), antes de concluir con una extensa descripción de Dios como “un Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos” (Efe. 4:6).

¿Qué quiere comunicar Pablo mediante esta descripción poética de Dios Padre? Debido a que es “Padre de todos”, Dios es el Creador. El resto de la oración es una descripción de cómo se relaciona Dios con “todo” lo que hizo luego de crear el mundo. Pablo no incursiona en las herejías del panteísmo (que identifica la naturaleza con Dios), ni del panenteísmo (que argumenta que el mundo está incluido en el ser de Dios, aunque no agota ese ser). Más bien proclama la trascendencia de Dios (“que está sobre todos”), el gobierno activo (“que está […] por todos”) y la inmanencia (“que está […] en todos”).

Presta atención a dos ideas acerca de la unidad de la iglesia (Efe. 4:1–6). En primer lugar, la unidad es un hecho espiritual, cimentado en estos siete “unos”, una realidad que debe celebrarse (Efe. 4:4–6). En segundo lugar, esta unidad requiere nuestro celo para fomentarla y hacerla crecer (Efe. 4:3). Con frecuencia habrá motivos para llorar por nuestros errores al llevar esta unidad a la práctica. Sin embargo, más allá de nuestras fallas, debemos regocijarnos en la obra de “Dios en Cristo” para la unificación de la iglesia y en la realidad teológica de la “unidad del Espíritu” (Efe. 4:3). Hacer esto nos capacitará para volver al arduo trabajo de promover esta unidad, pero con una nueva convicción de que al hacerlo estamos llevando a cabo la obra de Dios.

Vuelve a leer Efesios 4:4 al 6. ¿Cómo te hace sentir? ¿Cómo debería hacerte sentir ahora que sabes lo que dice acerca de nuestra unidad en y con Dios por medio de Cristo?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios está sacando a un pueblo del mundo para colocarlo sobre la exaltada plataforma de la verdad eterna, los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Él quiere disciplinar y preparar a sus hijos. No estarán en desacuerdo, creyendo uno una cosa, y teniendo otro una fe y opiniones totalmente opuestas, moviéndose cada uno independientemente del cuerpo. Por la diversidad de los dones y ministerios que él ha puesto en la iglesia, todos pueden llegar a la unidad de la fe…

Aunque tenemos una obra individual y una responsabilidad delante de Dios, no hemos de seguir nuestro propio juicio independiente, sin considerar las opiniones y los sentimientos de nuestros hermanos; este proceder conducirá al desorden en la iglesia… Si los corazones son dóciles para recibir enseñanza, no habrá divisiones entre nosotros (Testimonios para los ministros, pp. 29, 30).

Es el plan de Dios que haya unidad en la diversidad. Entre los seguidores de Cristo debe existir la unión de los elementos diversos, uno adaptado al otro, y cada uno debe hacer su obra especial para Dios. Cada persona tiene su lugar en el cumplimiento de un gran plan que lleva la estampa de la imagen de Cristo… Uno es apto para cierta obra; otro tiene una obra diferente para la cual está adaptado; y un tercero todavía, tiene una capacidad diferente; pero cada uno debe ser el complemento de los demás… El Espíritu de Dios, obrando en los diversos elementos y mediante ellos, producirá armonía de acción… Debe haber un solo espíritu maestro: el Espíritu de Aquel que es infinito en sabiduría, y en quien los diversos elementos se reúnen en una unidad hermosa y sin par (Nuestra elevada vocación, p. 171

Con este mensaje [del primer ángel] Dios había enviado a la iglesia un aviso que, de ser aceptado, habría curado los males que la tenían apartada de él. Si los cristianos hubiesen recibido el mensaje del cielo, humillándose ante el Señor y tratando sinceramente de prepararse para comparecer ante su presencia, el Espíritu y el poder de Dios se habrían manifestado entre ellos. La iglesia habría vuelto a alcanzar aquel bendito estado de unidad, fe y amor que existía en tiempos apostólicos, cuando «la muchedumbre de los creyentes era de un mismo corazón y de una misma alma». Hechos 4:32.

Si los que profesan pertenecer a Dios recibiesen la luz tal cual brilla sobre ellos al dimanar de su Palabra, alcanzarían esa unidad por la cual oró Cristo y que el apóstol describe como «la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz». «Hay —dice— un mismo cuerpo, y un mismo espíritu, así como fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un mismo Señor, una misma fe, un mismo bautismo». Efesios 4:3-5 (El conflicto de los siglos, p. 377).


Martes 8 de agosto

EL CRISTO EXALTADO, DADOR DE DONES

“No obstante, él nos ha dado a cada uno de nosotros un don especial mediante la generosidad de Cristo. Por eso las Escrituras dicen:

“ ‘Cuando ascendió a las alturas, se llevó a una multitud de cautivos y dio dones a su pueblo’.

“Fíjense que dice ‘ascendió’. Sin duda, eso significa que Cristo también descendió a este mundo inferior. Y el que descendió es el mismo que ascendió por encima de todos los cielos, a fin de llenar la totalidad del universo con su presencia” (Efe. 4:7–10, NTV). ¿Qué es lo que ocurre aquí, y qué quiere enfatizar Pablo en estos versículos?

Efesios 4:7-10

Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.

Pablo citó Salmo 68:18, que dice: “Cuando ascendiste a las alturas, llevaste a una multitud de cautivos; recibiste regalos de la gente, incluso de quienes se rebelaron contra ti. Ahora el Señor Dios vivirá allí, en medio de nosotros” (NTV). Salmo 68:18 presenta al Señor, Yahvéh, como un general conquistador, que habiendo vencido a sus enemigos asciende al monte sobre el que está edificada su ciudad capital, con los cautivos de la batalla en su séquito (ver Sal. 68:1, 2). Luego recibe tributo (“recibiste regalos”) de sus enemigos vencidos (fíjate que Pablo ajusta esta imagen al Cristo exaltado, “dio dones”, basado en el contexto más amplio del Salmo; ver Sal. 68:35).

 Si seguimos el orden de Salmo 68:18, el ascenso (la ascensión de Cristo al Cielo [Efe. 1:21-23]) ocurre primero, seguida del descenso, en el que el Jesús resucitado y exaltado da dones y llena todas las cosas. Esta es la forma en que Pablo describe el derramamiento pentecostal del Espíritu Santo (ver Hech. 2). Efesios 4:11 y 12 confirma esta perspectiva que identifica los dones proporcionados por el Jesús exaltado como dones del Espíritu.

“Cristo ascendió a lo alto y llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Después de la ascensión de Jesús, y conforme a su promesa, el Espíritu descendió en la forma de un viento recio que llenó el lugar donde se encontraban reunidos sus discípulos. ¿Cuál fue el resultado? Miles se convirtieron en un día” (Recibiréis poder, p. 160).

Aunque estos pocos versículos de Efesios son profundos, ¿cómo podemos aprender a encontrar consuelo en ellos? ¿De qué manera muestran lo que Cristo ha hecho y hará por nosotros, especialmente cuando dé “plenitud a todas las cosas en todas partes con su presencia” (Efe. 1:23, NTV)?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Para la gloria del Padre, el Príncipe de la vida debía ser las primicias, la realidad simbolizada por la ofrenda mecida… Esta misma escena, la resurrección de Cristo de los muertos, había sido celebrada simbólicamente por los judíos. Cuando maduraban en los campos las primeras espigas de los cereales, eran cosechadas cuidadosamente, y cuando la gente subía a Jerusalén, ellas eran presentadas ante el Señor como una ofrenda de agradecimiento. La gente mecía las gavillas maduras delante de Dios, reconociéndolo como al Señor de la cosecha. Después de esa ceremonia, el trigo era guadañado y se recogía la cosecha.

Así también los que habían sido resucitados habían de ser presentados ante el universo como una garantía de la resurrección de todos los que creen en Cristo como su Salvador personal. El mismo poder que levantó a Cristo de los muertos levantará a su iglesia y la glorificará con Cristo, como a su novia, por encima de todos los principados, por encima de todos los poderes, por encima de todo nombre que se nombra, no solo en este mundo, sino también en los atrios celestiales, el mundo de arriba (Mensajes selectos, t. 1, pp. 359, 360).

Antes de dejar a sus discípulos, Cristo «sopló, y díjoles: Tomad el Espíritu Santo». Juan 20:22. Otra vez dijo: «He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros». Lucas 24:49. Sin embargo, este don no fue recibido en su plenitud hasta después de la ascensión. No fue recibido el derramamiento del Espíritu hasta que, mediante la fe y la oración, los discípulos se consagraron plenamente para efectuar la obra de Cristo. Entonces, en un sentido especial, los bienes del cielo fueron entregados a los seguidores de Cristo. «Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres». Efesios 4:8. «A cada uno de nosotros es dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo», y el Espíritu reparte «particularmente a cada uno como quiere». Efesios 4:7; 1 Corintios 12:1 1. Los dones ya son nuestros en Cristo, pero su posesión verdadera depende de nuestra recepción del Espíritu de Dios (Palabras de vida del gran Maestro, p. 263).

El Espíritu Santo prometido, que él enviaría después de ascender a su Padre, está obrando constantemente para atraer la atención al gran sacrificio hecho en la cruz del Calvario, y para descubrir al mundo el amor de Dios al hombre, para abrir al alma convicta lo precioso de las Escrituras, y para iluminar las mentes oscurecidas con los brillantes rayos del Sol de justicia, las verdades que hagan que sus corazones ardan dentro de ellos con la inteligencia despertada por las verdades eternas…

Ha de meditarse cuidadosamente sobre la vida de Cristo, y estudiarla constantemente con el deseo de entender la razón por la que él tuvo que venir. Solo podemos formular nuestras conclusiones mediante el escudriñamiento de las Escrituras, tal como Cristo nos ha ordenado hacerlo, cuando dice «ellas son las que dan testimonio de mí». Juan 5:39 (Reflejemos a Jesús, p. 124).


Miércoles 9 de agosto

DONES DEL JESÚS EXALTADO

Sobre la base de Salmo 68:18, Pablo acaba de describir que el Jesús resucitado, exaltado y victorioso da dones a su pueblo desde lo Alto. ¿Qué “dones” da el Jesús exaltado, y con qué propósito? Efesios 4:11–13.

Efesios 4:11–13

11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Pablo identifica cuatro grupos de personas que reciben “dones” como parte del tesoro que el Jesús exaltado da a su iglesia: (1) apóstoles; (2) profetas; (3) evangelistas; (4) pastores y maestros (la estructura de la frase griega sugiere que estos son un solo grupo). Cristo da estos dones para llevar a cabo una obra importante: “A fin de perfeccionar a los santos para desempeñar su ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Efe. 4:12) y “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un estado perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo” (Efe. 4:13).

Este último aspecto era de especial importancia para los primeros adventistas, quienes reflexionaban sobre los dones espirituales de Elena de White. La Biblia ¿valida la función del don de profecía en la iglesia solo durante el tiempo de los apóstoles? ¿O el don continúa hasta la venida de Cristo? Los primeros adventistas encontraron su respuesta en Efesios 4:13, y la compartieron mediante una historia sobre el capitán de un barco que estaba obligado a seguir las instrucciones provistas para un viaje. A medida que el barco se acercaba al puerto, el capitán descubrió que las instrucciones le informaban que un piloto subiría a bordo para ayudarlo a conducir el barco. Para mantenerse fiel a las instrucciones originales, debía permitir que el piloto subiera a bordo y obedecer las instrucciones adicionales que se le indicaran. “¿Quién ahora presta atención a ese libro de instrucciones original? ¿Los que rechazan al piloto o los que lo reciben, como les instruye ese libro? Juzguen ustedes” (Uriah Smith, “Do We Discard the Bible by Endorsing the Visions?” Review and Herald, 13/01/1863, p. 52).

Debemos tener cuidado al identificar a los “pastores”, “maestros” y “evangelistas”, ya que pensamos en estos cargos dentro de nuestro propio contexto y época. Hasta donde se puede comprobar, en los días de Pablo todos estos habrían sido líderes laicos que servían en los hogares–iglesias de Éfeso (comparar con 1 Ped. 2:9; Hech. 2:46; 12:12).

Lee Isaías 5:4: “¿Qué más se había de hacer a mi viña, que yo no haya hecho?” Piensa en este versículo en el contexto de lo que Dios nos ha dado en el ministerio de Elena de White. ¿Cómo se aplica?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El capítulo cuatro de la epístola a los Efesios contiene lecciones de Dios dirigidas a nosotros. El autor habla inspirado por Dios y expone las instrucciones recibidas en visiones de origen divino. Describe la distribución de dones que Dios otorga a sus obreros: «Y él mismo constituyó a unos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para le edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo». Efesios 4:11-13. Se nos muestra aquí que Dios asigna a cada persona su trabajo, y al realizarlo cumplirá su parte en el gran plan de Dios…

Dios estableció su obra entre un pueblo que reconoce las leyes del gobierno divino… Cada don y poder que Cristo prometió a sus discípulos los confiere a sus fieles servidores. Y Aquel que otorga capacidades mentales y confía talentos a los hombres y mujeres que le pertenecen por creación y redención, espera que estos talentos y capacidades aumenten por el uso. Cada talento debe emplearse en bendecir a otros y así traer honra a Dios (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 246).

Al mandar a sus ministros, nuestro Salvador dio dones a los hombres, porque por su medio él comunica al mundo las palabras de vida eterna. Tal es el medio que Dios ha ordenado para la perfección de los santos en el conocimiento y la verdadera santidad. La obra de los siervos de Cristo no consiste simplemente en predicar la verdad, sino que también han de velar por las almas, como quienes han de dar cuenta a Dios. Deben reprender, corregir, exhortar con paciencia y doctrina.

Todos los que han sido beneficiados por las labores del siervo de Dios, deben, según su capacidad, unirse con él para trabajar por la salvación de las almas. Tal es la obra de todos los verdaderos creyentes, tanto los ministros como el pueblo. Deben tener siempre presente ese gran objeto, tratando cada uno de ocupar su puesto debido en la iglesia, trabajando todos juntos en orden, armonía y amor (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 220).

En estos últimos tiempos algunos clamarán: «Decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras». Isaías 30:10. Este no es mi cometido… En nombre de mi Redentor y con su fuerza haré cuanto pueda. Advertiré, aconsejaré, reprenderé y alentaré tal como dicta el Espíritu de Dios, tanto si se me escucha como si se me silencia. Mi deber no es complacerme, sino hacer la voluntad de mi Padre celestial, el cual me ha encargado la obra (Testimonios para la iglesia, 5. 4, p. 229).


Jueves 10 de agosto

CRECER EN CRISTO

¿Qué peligro amenaza la madurez cristiana de la iglesia? Efesios 4:14.

Efesios 4:14

14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,

Pablo percibe un entorno no muy diferente del nuestro, en el que varias ideas, como “cualquier viento de doctrina” y “los artificios del error”, se lanzan sobre los creyentes. Utiliza tres conjuntos de imágenes para describir los peligros de la teología errática: (1) la inmadurez de la niñez, “para que ya no seamos niños”; (2) peligro en alta mar, “zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza” (NVI); (3) ser estafados por personas astutas que, como los apostadores, practican la prestidigitación. Pablo utiliza la palabra griega kubeia (“jugar a los dados”) en sentido figurado, para denotar “astucia”, o “artificios” (NVI).

Pablo cree que la división es una importante señal de error: Lo que nutre y hace crecer el cuerpo y lo ayuda a mantenerse unido es bueno, mientras que lo que lo agota y lo divide es malo. Al pasar de la enseñanza divisiva a la de maestros probados y confiables (Efe. 4:11), avanzarán hacia la verdadera madurez cristiana y desempeñarán funciones eficaces en el cuerpo de Cristo (Efe. 4:12, 13; comparar con Efe. 4:15, 16).

¿De qué manera una iglesia sana funciona como un cuerpo sano? Efesios 4:15 y 16.

Efesios 4:15-16

15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

En Efesios 4:1 al 16, Pablo aboga por la unidad de la iglesia y recluta a los destinatarios a fin de fomentarla activamente. Si bien la unidad es una certeza teológica (Efe. 4:4–6), requiere un trabajo arduo de nuestra parte (Efe. 4:3). Una manera de fomentar la unidad es ser “partes” activas del cuerpo de Cristo (Efe. 4:7–16). Cada uno de nosotros forma parte del cuerpo y debe contribuir a su salud y crecimiento (Efe. 4:7, 16). Todos debemos beneficiarnos también de la obra de los apóstoles, profetas, evangelistas y pastores-maestros (Efe. 4:11). Estos, como ligamentos, tendones y “todas las coyunturas” (Efe, 4:16, RVC), tienen una función unificadora, y nos ayudan a crecer juntos en Cristo, que es la Cabeza del cuerpo (Efe. 4:13, 15).

¿Cuáles son algunos de los “vientos de doctrina” que soplan en nuestra iglesia hoy, y cómo podemos mantenernos firmes contra ellos? Lleva tu respuesta a la clase del sábado.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Después del gran chasco de 1844, Satanás y sus ángeles estuvieron muy atareados poniendo asechanzas para perturbar la fe del cuerpo de creyentes. Afectó la mente de personas que habían tenido experiencia en los mensajes, y que aparentaban humildad. Algunos señalaban como futuro el cumplimiento de los mensajes del primer ángel y del segundo, mientras que otros lo asignaban a un tiempo lejano en el pasado, y declaraban que ya habían sido cumplidos. Estos adquirieron influencia sobre la mente de los inexpertos y perturbaron su fe. Algunos escudriñaban la Biblia para fortalecer su fe en forma independiente del cuerpo de creyentes. Satanás se regocijaba de todo esto; porque sabía que a aquellos que se separasen del ancla podría afectarlos mediante diferentes errores y conseguir que diversos vientos de doctrina los llevasen de un lugar a otro… y en todo el cuerpo había división y confusión (Primeros escritos, pp. 256, 257).

Nuestro Señor quiso que su iglesia reflejase al mundo la plenitud y suficiencia que hallamos en él. Constantemente estamos recibiendo de la bondad de Dios, y al impartir de la misma hemos de representar al mundo el amor y la beneficencia de Cristo. Mientras todo el cielo está en agitación, enviando mensajeros a todas las partes de la tierra para llevar adelante la obra de redención, la iglesia del Dios viviente debe colaborar también con Cristo. Somos miembros de su cuerpo místico. Él es la cabeza, que rige todos los miembros del cuerpo. Jesús mismo, en su misericordia infinita, está obrando en los corazones humanos, efectuando transformaciones espirituales tan asombrosas que los ángeles las miran con asombro y gozo. El mismo amor abnegado que caracteriza al Maestro se ve en el carácter y la vida de sus discípulos (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 683, 684).

Muchos conocen tan poco el contenido de sus Biblias que no están firmes en la fe. Quitan los hitos antiguos, y como resultado son llevados de un lugar a otro por vientos de doctrinas y errores. La falsa ciencia está desgastando el fundamento de los principios cristianos, y los que una vez estuvieron en la fe van a la deriva alejándose de los hitos bíblicos, y se divorcian de Dios mientras siguen llamándose sus hijos.

La iglesia necesita despertar a una comprensión de los sutiles poderes de los agentes satánicos, a los cuales debe hacer frente. Si se mantienen vestidos con la armadura completa, serán capaces de vencer a todos los adversarios que los enfrenten, algunos de los cuales no se manifiestan todavía…

La apostasía aumentará. «Algunos apostarán de la fe, escuchando a espíritus de error y a doctrinas de demonios». Hombres y mujeres se han confederado para oponerse al Señor Dios del cielo, y la iglesia está despierta solamente a medias para hacer frente a la situación. Se necesita mucho más oración, mucho más esfuerzo ferviente entre los profesos creyentes (El evangelismo, p. 266).


Viernes 11 de agosto

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Dos notas nos ayudan a ampliar nuestro estudio de Efesios 4:7 al 10: La traducción de Efesios 4:9. Algunas traducciones indican que el descenso se produce antes que el ascenso. (p. ej., RVC: “también primero había descendido”; otras versiones con expresiones similares son RVR 1960, RVA, TLA, PDT, NBV, DHH, BLP). Otras traducciones siguen el texto griego más de cerca, dejando abierta la cuestión del momento del ascenso y del descenso (p. ej., NVI: “¿Qué quiere decir eso de que ‘ascendió’, sino que también descendió a las partes bajas, o sea, a la tierra?” Otras versiones similares son NTV, BJ), lo que permite la opinión, expresada en la lección del martes, de que debe seguirse el orden narrativo de Salmo 68:18, en que primeramente tiene lugar la exaltación de Cristo al Cielo (el “ascenso”), seguido del “descenso” en el Espíritu.

Llevó cautivos consigo. Al citar Salmo 68:18 del Antiguo Testamento griego, llamado la Septuaginta (una traducción griega antigua del Antiguo Testamento), Pablo utiliza una frase en Efesios 4:8 que dice literalmente: “Llevó cautiva la cautividad” (reflejada en algunas traducciones, por ejemplo, RVR 1960, JBS), pero que está ampliamente aceptado que significa “tomó como prisioneros a un grupo de cautivos” (reflejado en BLP, PDT, RVC, TLA, DHH, etc.). Los adventistas del séptimo día a menudo han entendido que la frase se refiere al acto de Cristo de llevarse consigo al Cielo, en su ascensión, a los que resucitaron en una resurrección especial al momento de su propia resurrección (Mat. 27:51–53). Estos constituyen una “gavilla mecida”, primicias de los redimidos, que él presenta al Padre en su regreso a los atrios celestiales (ver Comentario bíblico adventista t. 6, p. 1.021; El Deseado de todas las gentes, p. 773; comparar con El Deseado de todas las gentes, pp.  729, 730). Alternativamente, en consonancia con Colosenses 2:15, el pasaje podría tomarse como una imagen de la conquista de Cristo sobre sus enemigos, Satanás y los ángeles malignos, representados como cautivos derrotados.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Compara la lista de “dones espirituales” en Efesios 4:11 con las listas de 1 Corintios 12:4 al 11, y 27 al 30; Romanos 12:4 al 8; y 1 Pedro 4:10 y 11. ¿Qué diferencias y similitudes encuentras?
  2. En clase, conversen sobre algunos de los “vientos de doctrina” que soplan en la iglesia hoy. Observen cómo expresa Pablo que no debemos dejarnos arrastrar por estos vientos. ¿Cuáles son las formas específicas en que podemos protegernos a nosotros mismos y ayudar a proteger a otros creyentes del daño que estos vientos pueden causarnos?
  3. Pablo enfatiza, mediante Efesios, el tema de la “unidad”. Pero, nosotros ¿procuramos la unidad a toda costa? En otras palabras, ¿en qué momento el deseo de unidad puede volverse contraproducente?

Vida saludable

Una vida saludable es el resultado de seguir hábitos correctos desde la alimentación, hidratación, higiene, actividad física, descanso, hasta el equilibrio mental y espiritual. Aquí, varios contenidos en torno a los diferentes tópicos que inciden en una vida sana.

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Postres saludables para vivir mejor

Adios a la diabetes

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Salud Mental y Estilo de Vida Saludable

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La fe de Jesús

En Tarija (Bolivia), estudios bíblicos particulares, en modo presencial o virtual, para personas interesadas. Días y horarios de clases, pueden agendarse contactándose al whatsapp 75184216. Curso totalmente gratuito, material incluido.

Estudia la Biblia con nosotros, a través del curso LA FE DE JESÚS, son 20 lecciones que te mostrarán las verdades infinitas que Dios tiene para cada uno de sus hijos. También puedes ampliar tus conocimientos visitando la página: http://estudielabiblia.com/

Curso Bíblico – Pr. Mario Zurita (10 de 20 lecciones en video)

  1. ¿Puedo confiar en la Biblia?
  2. ¿Quién es Dios?
  3. ¿Me puedo comunicar con Dios?
  4. ¿Cómo comenzó el sufrimiento?
  5. ¿Hay salvación para mí?
  6. ¿Dios realmente me perdona?
  7. ¿Realmente volverá Jesús?
  8. ¿Cómo saber cuándo es «pronto»?
  9. ¿Qué sucede después de la muerte?
  10. ¿Cómo funcionará el juicio?

Curso Bíblico – Pr. Alejandro Bullón (20 lecciones en video)

  1. Dios
  2. La Biblia
  3. La creación
  4. El origen del mal
  5. El pecado
  6. Salvación
  7. Crecimiento en Cristo
  8. La Ley
  9. El Sábado
  10. El estado de los muertos
  11. La vida cristiana
  12. El diezmo
  13. El Espíritu de profecía
  14. La Iglesia
  15. El bautismo
  16. El juicio
  17. La segunda venida
  18. Señales de la segunda venida
  19. El milenio y la tierra nueva
  20. Llamado final

Curso Bíblico infantil – juvenil (20 videos animados)

  1. La Santa Biblia
  2. Lo que la Biblia enseña acerca de Dios
  3. Lo que la Biblia enseña acerca de la Oración y la Fe
  4. Lo que la Biblia enseña acerca del Origen del Pecado
  5. Lo que la Biblia enseña acerca de la Salvación
  6. Lo que la Biblia enseña acerca del Perdón de los Pecados
  7. Lo que la Biblia enseña acerca de la Ley de Dios
  8. Lo que la Biblia enseña acerca del Día de Descanso
  9. Lo que la Biblia enseña de cómo guardar el Sábado
  10. Lo que la Biblia enseña acerca de la 2da. venida de Nuestro Señor
  11. Lo que la Biblia enseña acerca de las Señales de la 2da. Venida
  12. Lo que la Biblia enseña acerca del Juicio
  13. Lo que la Biblia enseña acerca del estado de los muertos
  14. Lo que la Biblia enseña acerca de la verdadera Iglesia
  15. Lo que la Biblia enseña acerca del Don de Profecía
  16. Lo que la Biblia enseña acerca de las Normas Cristianas
  17. Lo que la Biblia enseña acerca del Sostén de la Iglesia
  18. Lo que la Biblia enseña acerca de la vida cristiana
  19. Lo que la Biblia enseña acerca del Bautismo
  20. Lo que la Biblia enseña acerca del Llamado

Curso Bíblico completo (para llenar en línea)

Escuchando la voz de Dios (27 fundamentos bíblicos en video)

  1. La Sagrada Biblia
  2. La belleza de la Creación
  3. El origen del mal
  4. El Plan de la Salvación
  5. Fe, arrepentimiento y confesión
  6. Señales del regreso de Cristo
  7. El regreso de Cristo
  8. El Milenio
  9. La verdad sobre la muerte
  10. La nueva Tierra
  11. Seis pasos de la Salvación
  12. El Santuario de Dios
  13. El Juicio
  14. Las Leyes en la Biblia
  15. La Ley Moral
  16. El Mandamiento olvidado
  17. Del Sábado al domingo
  18. Principios Divinos de Salud
  19. El don de Profecía
  20. La bendición de devolver el Diezmo
  21. Ofrendar, un acto de Adoración
  22. Cómo identificar la Iglesia Verdadera
  23. ¿Por qué debo ser bautizado?
  24. Principios de conducta cristiana
  25. Educación Cristiana
  26. La vida en el Espíritu
  27. Un Ministerío para Todos

La fe de Jesús – Pr. Juan Carlos Marquez (en video)

Logos TV

Estudio bíblico con Pastores

En este espacio, se van publicando y archivando estudios bíblicos diversos, tanto en temática como en formato. Algunos de manera directa están alojados en este Blog, y en otros casos, los respectivos enlaces que llevan a su publicación original en otros sitios. Si al lector le interesa un tema en particular, que no se encuentre en este archivo, puede solicitarlo al whatasapp 75184216 de Tarija (Bolivia) para adicionarlo en este lugar. »Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.» 2 Timoteo 3:16-17

En este espacio, se van publicando y archivando estudios bíblicos diversos, tanto en temática como en formato. Algunos de manera directa están alojados en este Blog, y en otros casos, los respectivos enlaces que llevan a su publicación original en otros sitios. Si al lector le interesa un tema en particular, que no se encuentre en este archivo, puede solicitarlo al whatasapp 75184216 de Tarija (Bolivia) para adicionarlo en este lugar. «Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.» 2 Timoteo 3:16-17

Lección N°2: El gran plan Cristocéntrico de Dios

Para el sábado 8 de julio de 2.023

Sábado 1 de julio

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 1:3–14; 2:6; 3:10; Colosenses 1:13, 14; Deuteronomio 9:29.

PARA MEMORIZAR:

 “Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en Cristo nos bendijo con toda bendición espiritual en los cielos” (Efe. 1:3).

Veinticinco años después de convertirse en la primera persona en caminar sobre la Luna, Neil Armstrong escribió una nota de agradecimiento al equipo creativo que diseñó el traje espacial, la Unidad de Movilidad Extravehicular (EMU, por las siglas en inglés), en el que dio esos pasos históricos. Armstrong lo llamó “el diseño espacial más fotografiado de la historia”, y bromeó con que logró ocultar a “su feo ocupante”, y agradeció al “equipo EMU”, en el Centro Espacial Johnson, por el traje “resistente, confiable, y hasta se podría decir encantador” que le preservó la vida, y les envió “un cuarto de siglo de agradecimientos y felicitaciones”.

Pablo comienza su carta a los Efesios con una majestuosa nota de agradecimiento, alabando a Dios por las bendiciones que ha derramado; bendiciones tan esenciales para la vida de los creyentes como lo es un traje espacial para alguien que camina sobre la Luna. Pablo argumenta que Dios ha estado obrando en estas bendiciones esenciales desde “antes de la creación del mundo” (Efe. 1:4), y alaba a Dios por obrar a lo largo de los siglos en favor de los creyentes.

Esta introducción de Pablo hace que Efesios sea especialmente valiosa para ilustrar cómo adorar y alabar a Dios por las tantas bendiciones que él ha provisto.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En las bendiciones que nuestro Padre celestial nos ha otorgado podemos discernir innumerables pruebas de un amor que es infinito y una tierna compasión que sobrepasa el amor suspirante de una madre por su hijo descarriado. Cuando estudiemos el carácter divino a la luz de la cruz veremos misericordia, ternura y perdón mezcladas con equidad y justicia. Como el apóstol Juan exclamaremos: «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios». 1 Juan 3:1. En medio del trono veremos las marcas en las manos, en los pies y en el costado del sufrimiento que reconcilió al hombre con Dios y a Dios con el hombre. La misericordia inigualable nos revela un Padre infinito, que mora en una luz inalcanzable, y sin embargo, nos recibe por los méritos de su hijo. La nube de venganza que solo amenazaba con miseria y desesperación, a la luz reflejada de la cruz revela la escritura de Dios: «Vive, pecador, vive. Almas penitentes y creyentes, vivid. He pagado el rescate» (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 452).

El Señor Jesús. los ama. Si dudan de su amor, miren al Calvario. La luz que refleja la cruz muestra la magnitud de ese amor que ninguna lengua puede expresar.

Las mercedes de Dios os rodean a cada momento; y os sería provechoso considerar cómo y de dónde os vienen las bendiciones cada día. Permitid que las preciosas bendiciones de Dios despierten gratitud en vosotros. No podéis enumerar las bendiciones de Dios, la constante bondad amorosa de que os hace objeto, porque son tan abundantes como las refrescantes gotas de la lluvia. Hay nubes de gracia suspendidas, listas para derramarse sobre vosotros. Si apreciarais el valioso don de la salvación, seríais sensibles a la diaria vivificación de la protección y el amor de Jesús; seríais guiados por los caminos de la paz (Sons and Daughters of God, p. 340, parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p 342).

La religión que proviene de Dios es la única que conducirá a Dios. A fin de servirle debidamente, debemos nacer del Espíritu divino. Esto purificará el corazón y renovará la mente, dándonos una nueva capacidad para conocer y amar a Dios. Nos inspirará una obediencia voluntaria a todos sus requerimientos. Tal es el verdadero culto. Es el fruto de la obra del Espíritu Santo. Por el Espíritu es formulada toda oración sincera, y una oración tal es aceptable para Dios. Siempre que un alma anhela a Dios, se manifiesta la obra del Espíritu, y Dios se revelará a esa alma. Él busca adoradores tales. Espera para recibirlos y hacerlos sus hijos e hijas (El Deseado de todas las gentes, pp. 159, 160).


Domingo 2 de julio

ELEGIDOS Y ACEPTADOS EN CRISTO

Una nota de agradecimiento generalmente incluye una descripción del regalo recibido. Pablo incluye una larga lista de regalos en Efesios 1:3 al 14 mientras agradece a Dios por las bendiciones del evangelio.

Pablo alaba a Dios por el hecho de que “en Cristo nos bendijo con toda bendición espiritual en los cielos” (Efe. 1:3). El hecho de que las bendiciones sean espirituales (griego, pneumatikos) sugiere que ocurren mediante el Espíritu (pneuma), lo que apunta al cierre de la bendición de Pablo, que celebra la obra del Espíritu Santo en la vida de los creyentes (Efe. 1:13, 14).

Efesios 1:3 al 6 contiene un lenguaje inspirador sobre cómo nos ve Dios en Cristo. Antes de la creación del mundo, Dios nos escogió en Cristo y determinó que seamos “santos y sin culpa” en su presencia (Efe. 1:4; comparar Efe. 5:27), como hijos e hijas entrañables en virtud de la Creación y la Redención en Cristo (Efe. 1:5). Desde antes de que el Sol comenzara a brillar, su estrategia ha sido que seamos “aceptos en el Amado” (Efe. 1:6, RVR 1960). En resumen, la intención de Dios es que seamos salvos. Perdemos la salvación solo por nuestras propias decisiones pecaminosas.

¿Qué significa la frase “en los lugares celestiales” (RVR 1960) de Efesios (el único lugar donde se usa en el Nuevo Testamento)? Estudia los usos de la frase. (Ver Efe. 1:3, 20; 2:6; 3:10; 6:12, RVR 1960; comparar el uso de “en los cielos”, Efe. 3:15; 4:10; 6:9).

Efesios 1:3, 20

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,

Efesios 2:6

y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

Efesios 3:10

10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,

Efesios 6:12

12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Efesios 3:15

15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,

Efesios 4:10

10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.

Efesios 6:9

Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.

En Efesios, las frases “en los lugares celestiales” y “en los cielos” apuntan al Cielo como la morada de Dios (Efe. 1:3; 6:9), a la ubicación de los poderes espirituales (Efe. 1:10, 20, 21; 3:10, 15; 6:12) y al lugar de la exaltación de Cristo a la diestra del Padre (Efe. 1:20). Los creyentes tienen acceso a estos “lugares celestiales” en el presente como la esfera donde se ofrecen la bendiciones espirituales por medio de Cristo (Efe. 1:3; 2:6). Aunque “los lugares celestiales” se han convertido en un lugar de bendición para los creyentes, todavía son el lugar de conflicto de los poderes malignos que disputan el señorío de Cristo (Efe. 3:10; 6:12).

Reflexiona sobre Efesios 1:4, que dice que Dios nos eligió en Cristo “antes de la creación del mundo”. ¿Qué significa eso? ¿Cómo nos revela esto el amor de Dios por nosotros y su deseo de que seamos salvos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Al ser creado, Adán recibió el señorío de la tierra. Pero al ceder a la tentación, cayó bajo el poder de Satanás. Y «el que es de alguno vencido, es sujeto a la servidumbre del que lo venció». 2 Pedro 2:19. Cuando el hombre cayó bajo el cautiverio de Satanás, el dominio que antes ejercía pasó a manos de su conquistador. De esa manera Satanás llegó a ser «el dios de este siglo». 2 Corintios 4:4. Él había usurpado el dominio que originalmente fue otorgado a Adán. Pero Cristo, mediante su sacrificio, al pagar la pena del pecado, no solo redimiría al hombre, sino que también recuperaría el dominio que éste había perdido. Todo lo que perdió el primer Adán será recuperado por el segundo Y el apóstol Pablo dirige nuestras miradas hacia «la redención de la posesión adquirida». Efesios 1:14… Ese propósito será cumplido, cuando sea renovada mediante el poder de Dios y libertada del pecado y el dolor; entonces se convertirá en la morada eterna de los redimidos (Historia de los patriarcas y profetas, p. 53).

Debemos aprender de Cristo. Debemos saber lo que él es para los que ha rescatado. Debemos comprender que creyendo en él tenemos el privilegio de participar de la naturaleza divina y huir así de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Entonces quedamos limpios de todo pecado, de todo defecto de carácter. No debemos retener una sola tendencia pecaminosa… [Se cita Efesios 2: 1-6]…

Las tendencias al mal, hereditarias y cultivadas, son eliminadas del carácter a medida que participamos de la naturaleza divina, y somos convertidos en un poder viviente para el bien. Cooperamos con Dios en el triunfo sobre las tentaciones de Satanás aprendiendo siempre del divino Maestro, participando diariamente de su naturaleza. Dios actúa y el hombre actúa para que éste pueda ser uno con Cristo como Cristo es uno con Dios. Entonces nos sentamos con Cristo en los lugares celestiales. La mente reposa con paz y seguridad en Jesús (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 954).

Por su vida y su muerte, Cristo logró aun más que restaurar lo que el pecado había arruinado. Era el propósito de Satanás conseguir una eterna separación entre Dios y el hombre; pero en Cristo llegamos a estar más íntimamente unidos a Dios que si nunca hubiésemos pecado…

La exaltación de los redimidos será un testimonio eterno de la misericordia de Dios. «En los siglos venideros», él revelará «la soberana riqueza de su gracia, en su bondad para con nosotros en Jesucristo». «A fin de que… sea dado a conocer a las potestades y a las autoridades en las regiones celestiales, la multiforme sabiduría de Dios, de conformidad con el propósito eterno que se había propuesto en Cristo Jesús, Señor nuestro». Efesios 2:7; 3:10, 11 (El Deseado de todas las gentes, pp. 17, 18).


Lunes 3 de julio

REDENCIÓN COSTOSA; PERDÓN GENEROSO

 El pecado había sido una fuerza tenebrosa y dominante en la vida de la audiencia de Pablo. Pablo puede describirlos, en su existencia anterior, como muertos en vida: “Muertos en sus delitos y pecados” (Efe. 2:1), pero andando o “haciendo” como Satanás les ordenaba (Efe. 2:1–3). Esclavizados al pecado y a Satanás, no tenían la capacidad de liberarse. Necesitaban rescate. Dios así lo hizo mediante sus actos de gracia en Cristo, y Pablo celebra dos nuevas bendiciones de la gracia de Dios en la vida de los creyentes: la redención y el perdón.

Lee Efesios 1:7 y 8. “Redención” es una idea que se usa con frecuencia en el Nuevo Testamento. Compara los usos de esta representación en Colosenses 1:13 y 14; Tito 2:13 y 14; y Hebreos 9:15. ¿Qué temas comparten estos pasajes en común con Efesios 1:7 y 8?

Efesios 1:7-8

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,

Colosenses 1:13-14

13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, 14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

Tito 2:13-14

13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, 14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Hebreos 9:15

15 Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

La palabra griega traducida como “redención”, en Efesios 1:7, es apolutrōsis, que originalmente indicaba la compra de la libertad de un esclavo o pagar para liberar a un cautivo. Se escucha el eco de la voz del traficante de esclavos subastando su mercancía y el frío chirrido de las esposas de un esclavo. Cuando el Nuevo Testamento habla de la redención, destaca el costo de liberar a los esclavos.

Nuestra libertad tiene un costo extremo: “En él [Jesús] tenemos redención por su sangre” (Efe. 1:7). La idea de la redención también celebra la generosidad misericordiosa de Dios al pagar el alto precio de nuestra libertad. Dios nos da libertad y dignidad. ¡Ya no somos esclavos!

“Ser redimido es ser tratado como una persona, no como un objeto. Es llegar a ser ciudadano del Cielo, en lugar de un esclavo de la Tierra” (Alister E. McGrath, What Was God Doing on the Cross [Grand Rapids, MI: Zondervan, 1992], p. 78).

Ten en cuenta que la idea de que Dios paga a Satanás el precio de la redención es medieval, no bíblica. Dios no le debe nada a Satanás ni le paga nada.

Los beneficios del Calvario también incluyen “el perdón de los pecados” (Efe. 1:7). En la Cruz, Cristo toma sobre sí el precio por nuestro pecado, tanto pasado como futuro, y así “canceló la nota de nuestra deuda, que consistía en ordenanzas desfavorables a nosotros” (Col. 2:14). Al hacer esta obra de redención y de perdón por medio de Cristo, Dios actúa como nuestro Padre generoso, con “la riqueza de su gracia, que nos prodigó abundantemente” (Efe. 1:7, 8).

¿Qué significa para ti ser perdonado y redimido mediante el sacrificio expiatorio de Cristo? ¿Y si sientes que no lo mereces? (Pista: no eres digno; ese es el centro neurálgico de la Cruz).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[Nuestro Padre celestial… aborrece el pecado, pero ama al pecador, pues se dio en la persona de Cristo para que todos los que quieran puedan ser salvos y gozar de eterna bienaventuranza en el reino de gloria. ¿Qué lenguaje más tierno o más poderoso podría haberse empleado para expresar su amor hacia nosotros? Declara: «¿Se olvidará acaso la mujer de su niño mamante, de modo que no tenga compasión del hijo de sus entrañas? ¡Aun las tales le pueden olvidar; mas no me olvidaré yo de ti!» Isaías 49:15…

Cuando leáis las promesas, recordad que son la expresión de un amor y una piedad inefables. El gran Corazón de amor infinito se siente atraído hacia el pecador por una compasión ilimitada. «En quien tenemos redención por medio de su sangre, la remisión de nuestros pecados». Efesios 1:7. Sí, creed tan solo que Dios es vuestro ayudador. Él quiere restaurar su imagen moral en el hombre. Acercaos a él expresándole vuestra confesión y arrepentimiento, y él se acercará a vosotros con misericordia y perdón (El camino a Cristo, pp. 54, 55).

Las condiciones para obtener la misericordia son sencillas, justas y razonables. El Señor no requiere que hagamos alguna cosa penosa para que obtengamos el perdón del pecado. No es necesario que hagamos largos y fatigadores peregrinajes o dolorosas penitencias para encomendar nuestras almas al Dios del cielo o para expiar nuestra transgresión; pero el que confiesa su pecado y se aparta de él, hallará misericordia. Esta es una preciosa promesa, dada al hombre caído para animarlo a confiar en el Dios de amor y a buscar la vida eterna en su reino (Testimonios para la iglesia, pp. 597, 598).

Desearía poder presentar este asunto a nuestro pueblo exactamente como lo vi: la admirable Ofrenda hecha en favor del hombre. La justicia exigía los sufrimientos de un hombre. Cristo, igual a Dios, ofreció los sufrimientos de un Dios. El mismo no necesitaba expiación. Lo hizo por el hombre, todo por el hombre… La intensidad de su agonía fue proporcional a la dignidad y grandeza de su carácter. Nunca veremos ni comprenderemos la profunda angustia de los sufrimientos del inmaculado Cordero de Dios hasta que palpemos cuán hondo es el abismo del cual hemos sido rescatados, qué atroz es el pecado del cual la humanidad es culpable, y por fe nos apoderemos del perdón total y completo.

Aquí es donde miles están fracasando. No creen realmente que Jesús los perdona individualmente. Fallan en tomarle la palabra a Dios. Él nos asegura que es fiel, que ha prometido perdonamos y ser justo con su propia ley. Su misericordia no carece de nada. Si hubiera un eslabón defectuoso en la cadena, entonces estaríamos desesperadamente perdidos en nuestros pecados… No hay ni una falla en ella, ni falta ningún eslabón. ¡Oh, preciosa redención! ¿Por qué no introducimos esta inestimable verdad más completamente en nuestras vidas? Cuán amplia es, que Dios por causa de Cristo nos perdona —a mí, aun a mí— en el momento en que se lo pedimos con fe viva, creyendo que él es totalmente capaz de hacerlo (Alza tus ojos, p. 217).


Martes 4 de julio

EL GRAN PLAN CRISTOCÉNTRICO DE DIOS

¿Cuál es el plan de Dios “llegado el tiempo” y cuán amplio es su alcance? Efesios 1:9, 10.

Efesios 1:9-10

dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Pablo utiliza tres etiquetas para el plan de Dios: (1) “el plan que había mantenido en secreto”, (2) lo “que había decidido realizar”, y (3) “su plan” para cuando “llegue el momento preciso” (DHH). ¿Cuál es el plan supremo y final de Dios? Unir todo, en todas partes, en Jesús.

El término que Pablo utiliza para describir el plan es gráfico (griego, anakephalaiōsasthai): “reunir”, “restaurar” o “recuperar” todas las cosas en Cristo. En la práctica contable de la antigüedad, se “sumaba” una columna de números y se colocaba el total en la parte superior. Jesús encabeza el plan escatológico final de Dios. Este plan cristocéntrico se elaboró “antes de la creación del mundo” (Efe. 1:4) y es tan amplio que abarca todo el tiempo (“en el cumplimiento de los tiempos establecidos”, Efe. 1:10, RVR 95) y el espacio (“todo lo que está en el cielo y lo que está en la tierra”). Pablo anuncia la unidad en Cristo como la gran meta divina para el Universo.

Al analizar el “plan de Dios, que se cumplirá a su debido tiempo” (Efe. 1:10, PDT), Pablo comparte el tema que entretejerá a lo largo de la carta. Dios comienza su plan para unificar todas las cosas (cimentado en la muerte, la resurrección, la ascensión y la exaltación de Jesús [Efe. 1:15–2:10]), fundando la iglesia y unificando elementos dispares de la humanidad (judíos y gentiles) en ella (Efe. 2:11–3:13).

De esta manera, la iglesia advierte a los poderes malignos que el plan de Dios está en marcha y que el gobierno divisor de Satanás terminará (Efe. 3:10). Como dice la Biblia en otra parte: “ ‘Porque el diablo ha descendido a ustedes con gran furor al saber que le queda poco tiempo’ ” (Apoc. 12:12).

La segunda mitad de la carta de Pablo comienza con un apasionado llamado a la unidad (Efe. 4:1–16) y continúa con una larga exhortación a evitar conductas que dañen la unidad y, en vez de eso, a que fomenten la solidaridad con los hermanos en la fe (Efe. 4:17–6:9). Pablo concluye con la imagen conmovedora de la iglesia como un ejército unido, participando con vigor en la lucha por la paz en el nombre de Cristo (Efe. 6:10-20).

¿Cómo puedes reconocer y celebrar que la redención que vives en Cristo Jesús es parte de algo amplio y grandioso, una parte integral del plan final diseñado por Dios para unir todas las cosas en Cristo?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Nunca podrá comprenderse el costo de nuestra redención hasta que los redimidos estén con el Redentor delante del trono de Dios. Entonces, al percibir de repente nuestros sentidos arrobados las glorias de la patria eterna, recordaremos que Jesús dejó todo esto por nosotros, que no solo se desterró de las cortes celestiales, sino que por nosotros corrió el riesgo de fracasar y de perderse eternamente. Entonces arrojaremos nuestras coronas a sus pies, y elevaremos este canto: «¡Digno es el Cordero que ha sido inmolado, de recibir el poder, y la riqueza, y la sabiduría, y la fortaleza, y la honra, y la gloria, y la bendición!» Apocalipsis 5:12 (El Deseade de todas las gentes, p. 105).

La vid tiene muchas ramas, pero aunque todas las ramas son diferentes, no disputan entre sí; hay unidad en la diversidad. Todas las ramas reciben su alimento de una sola fuente. Esta es una ilustración de la unidad que debe existir entre los seguidores de Cristo. En sus diferentes tipos de trabajo no tienen sino una Cabeza. El mismo Espíritu obra a través de ellos en diferentes formas. Hay acción armoniosa, aunque varían los dones. Estudiad este capítulo; por él veréis que el hombre que está verdaderamente unido con Cristo nunca procederá como si fuera una unidad completa en sí mismo…

La perfección de la iglesia no depende de que cada miembro tenga exactamente la misma capacidad. Dios requiere que cada uno ocupe su debido lugar, que esté en su sitio para hacer su obra asignada de acuerdo con la capacidad que le ha sido dada (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1090).

Solo se puede leer debidamente la enseñanza de la naturaleza a la luz que procede del Calvario. Hágase ver por medio de la historia de Belén y de la cruz cuán bueno es vencer el mal, y cómo constituye un don de la redención cada bendición que recibimos.

En la zarza y la espina, el abrojo y la cizaña, está representado el mal que marchita y desfigura. En el canto del pájaro y el pimpollo que se abre, en la lluvia y la luz del sol, en la brisa estival y en el suave rocío, en diez mil objetos de la naturaleza, desde el cedro del bosque hasta la violeta que florece a su pie, se ve el amor que restaura. Y la naturaleza nos habla todavía de la bondad de Dios.

«Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal». Jeremías 29: 11. Este es el mensaje que, a la luz que procede de la cruz, debe leerse en toda la naturaleza. Los cielos declaran la gloria de Dios, y la tierra está llena de sus riquezas (La educación, p. 101).


Miércoles 5 de julio

VIVIR PARA ALABAR SU GLORIA

“En él hemos obtenido también una herencia, habiendo sido predestinados conforme al plan del que hace todo según el propósito de su voluntad, para que nosotros, que fuimos los primeros en Cristo, seamos para alabanza de su gloria” (Efe. 1:11, 12).

Los creyentes de Éfeso parecen haber perdido el sentido claro de quiénes son como cristianos, han “desmayado” (ver Efe. 3:13). En consonancia con lo que afirmó anteriormente (Efe. 1:3-5), Pablo desea volver a reforzar su identidad como cristianos. Los creyentes no son víctimas de decisiones fortuitas ni arbitrarias de diversas deidades o poderes astrales. Son hijos de Dios (Efe. 1:5) y tienen acceso a muchas bendiciones por medio de Cristo, basadas en los profundos consejos y en las eternas decisiones de Dios. Es el propósito, el consejo y la voluntad de Dios (Efe. 1:11) lo que se está llevando a cabo en su vida según el plan aún más amplio de Dios de unir todas las cosas en Cristo (Efe. 1:10). Pueden tener una confianza inquebrantable en su reputación ante Dios y en la eficacia de las bendiciones que él ofrece. Su vida debe exaltar el mensaje de Efesios 1:3 al 14: ¡Bendito sea Dios, nuestro Padre, y el Señor Jesucristo!

Compara los usos de la idea de “herencia” en Efesios 1:11, 14 y 18. ¿Por qué crees que esta idea es importante para Pablo?

Efesios 1:11, 14 y 18

11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,

14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,

¿Alguna vez recibiste una herencia como resultado de la muerte de alguien? Quizás un familiar te haya dejado un tesoro valioso o una suma considerable de dinero. Según Pablo, en virtud de la muerte de Jesús, los cristianos han recibido una herencia de parte de Dios (Efe. 1:14) y se han convertido en una “herencia” para Dios (Efe. 1:18).

En el Antiguo Testamento, a veces se considera que el pueblo de Dios es su “herencia”, o “heredad” (Deut. 9:29; 32:9; Zac. 2:12). Este sentido de ser (o de llegar a ser) la herencia de Dios es claro en Efesios 1:18, y también es el significado probable del término en Efesios 1:11 (que luego se tradujo como: “En él somos hechos una herencia” [traducción del autor]). Como elemento central de su identidad cristiana, Pablo desea que los creyentes conozcan su valor para Dios. No solo poseen una herencia de Dios (Efe. 1:14; 3:6; comparar con Efe. 5:5), sino además son la herencia de Dios.

¿Cuál es la diferencia entre trabajar para obtener algo y heredarlo? ¿Cómo nos ayuda esta idea a entender lo que hemos recibido en Jesús?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo nunca debiera estar alejado de nuestra mente. Los ángeles dijeron de El: «Llamarás su nombre JESUS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Mateo 1:21. ¡Qué precioso Salvador es Jesús! Seguridad, auxilio, confianza y paz hay en él. Es el disipador de todas nuestras dudas, la prenda de todas nuestras esperanzas. Cuán precioso es el pensamiento de que realmente podemos llegar a ser participantes de la naturaleza divina, con la que podemos vencer así como Jesús venció. Jesús es la plenitud de nuestras expectativas. Es la melodía de nuestros himnos, la sombra de una gran roca en el desierto. Es el agua viva para el alma sedienta. Es nuestro refugio en la tempestad. Es nuestra justicia, nuestra santificación, nuestra redención. Cuando Cristo es nuestro Salvador personal, anunciaremos las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (Reflejemos a Jesús, p. 13).

Y antes de mucho las puertas del cielo se abrirán para recibir a los hijos de Dios, y de los labios del Rey de gloria resonará en sus oídos, como la música más dulce, la invitación: «¡Venid, benditos de mi Padre, poseed el reino destinado para vosotros desde la fundación del mundo!» Mateo 25:34.

Entonces los redimidos recibirán con gozo la bienvenida al hogar que el Señor Jesús les está preparando. Allí su compañía… será… los que hayan vencido a Satanás y por la gracia divina hayan adquirido un carácter perfecto. Toda tendencia pecaminosa, toda imperfección que los aflige aquí, habrá sido quitada por la sangre de Cristo, y se les comunicará la excelencia y brillantez de su gloria, que excede con mucho a la del sol…

En vista de la herencia gloriosa que puede ser suya, «¿qué rescate dará el hombre por su alma?» Mateo 16:26… El alma redimida y limpiada de pecado, con todas sus nobles facultades dedicadas al servicio de Dios, es de un valor incomparable; y hay gozo en el cielo delante de Dios y de los santos ángeles por cada alma rescatada, un gozo que se expresa con cánticos de santo triunfo (El camino a Cristo, pp. 125, 126).

Algunas veces los cristianos piensan que sus dificultades son la consecuencia de haberse adherido a una verdad impopular, y de profesar ser seguidores de Cristo; creen que eso es lo que hace más duro el camino y cuesta tantos sacrificios realizar, cuando en realidad no hacen ningún sacrificio. Si en verdad son adoptados en la familia de Dios, ¿qué sacrificio pueden hacer? Al seguir a Cristo habrán tenido que cortar alguna amistad con sus relaciones amadoras del mundo, pero contemplemos el cambio sus nombres escritos en el libro de la vida del Cordero, elevados, sí, grandemente exaltados, para ser partícipes de la salvación, herederos de Dios y coherederos con Jesucristo en una herencia imperecedera…

Si hay alguien que continuamente debe estar agradecido, es el seguidor de Cristo. Si hay alguien que disfruta de un verdadero gozo aun en esta vida, es el fiel cristiano… Si apreciamos o tenemos sentido del costo de nuestra salvación, todo lo que podamos llamar sacrificio desaparecerá en la insignificancia (Nuestra elevada vocación, p. 203).


Jueves 6 de julio

EL ESPÍRITU SANTO: SELLO Y ANTICIPO

En Efesios 1:13 y 14, Pablo relata brevemente la historia de conversión de sus lectores. ¿Cuáles son los pasos en esa historia?

Efesios 1:13-14

13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

Al explorar la importancia del Espíritu Santo en la vida de los creyentes, Pablo utiliza dos imágenes o metáforas para el Espíritu. En primer lugar, describe al Espíritu Santo como un “sello”, al identificar la presencia del Espíritu como un sellado que se efectúa desde el momento de la conversión. En la antigüedad, los sellos se usaban para una amplia variedad de funciones: para autenticar copias de leyes y acuerdos; para validar la excelencia o la cantidad del contenido de un recipiente (p. ej., Eze. 28:12); o para atestiguar transacciones (p. ej., Jer. 32:10–14, 44), contratos, cartas (p. ej., 1 Rey. 21:8), testamentos y adopciones. Impreso en un objeto, un sello indicaba propiedad y protección. La presencia del Espíritu Santo en la vida marca a los creyentes como pertenecientes a Dios y transmite la promesa de Dios de protegerlos (comparar con Efe. 4:30). Han sido “sellados con el Espíritu Santo prometido” (Efe. 1:13).

“Pablo indica claramente que cuando alguien le da su vida a Jesús, y cree en él, el Espíritu Santo sella (verbo griego: sphragizō) a ese creyente en Cristo para el día de la Redención. ¡Qué verdad maravillosa, liberadora y tranquilizadora! El Espíritu de Dios marca a los seguidores de Cristo con el sello de la salvación cuando creen por primera vez” (Jiří Moskala, “Misinterpreted EndTime Issues: Five Myths in Adventism”, Journal of the Adventist Theological Society 28, Nº 1 [2017], p. 95).

La segunda imagen que utiliza Pablo para el Espíritu Santo es la de “garantía”. El Espíritu Santo es la garantía de nuestra herencia, que señala hacia el momento en que la herencia se entregará en su totalidad (comparar con 2 Cor. 1:22; 5:5).

La palabra que se traduce como “garantía” (arrabōn) era un préstamo hebreo que se usaba ampliamente en el griego común, o koiné, de los tiempos del Nuevo Testamento para indicar una “primera cuota”, “depósito”, “pago inicial” o “anticipo”, que requiere que el pagador realice pagos adicionales.

Ten en cuenta que los creyentes no hacen este pago inicial, sino que lo reciben de Dios. Dice Pablo que la entrañable presencia del Espíritu Santo en la vida de los creyentes es un anticipo de la herencia plena de salvación y redención que recibirán con la venida de Cristo. Nuestro trabajo es recibir con un corazón agradecido y sumiso lo que se nos ha ofrecido en Jesús.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Hemos de distinguirnos del mundo porque Dios imprimió su sello en nosotros y porque manifiesta en nosotros su carácter de amor. Nuestro Redentor nos ampara con su justicia…

Al escoger a hombres y mujeres para su servicio, Dios no pregunta si tienen bienes terrenales, cultura o elocuencia. Su pregunta es: ¿Andan ellos en tal humildad que yo pueda enseñarles mi camino? ¿Puedo poner mis palabras en sus labios? ¿Me representarán a mí?

Dios puede emplear a cada cual en la medida en que pueda poner su Espíritu en el templo del alma. Aceptará la obra que refleje su imagen. Sus discípulos han de llevar, como credenciales ante el mundo, las indelebles características de sus principios inmortales (El ministerio de curación, pp. 24, 25).

El Espíritu Santo se da como agente regenerador, para hacer efectiva la salvación obrada por la muerte de nuestro Redentor. El Espíritu Santo está tratando constantemente de llamar la atención de los hombres a la gran ofrenda hecha en la cruz del Calvario, de exponer al mundo el amor de Dios, y abrir al alma arrepentida las cosas preciosas de las Escrituras.

Después de convencer de pecado, y de presentar ante la mente la norma de justicia, el Espíritu Santo quita los afectos de las cosas de esta tierra, y llena el alma con un deseo de santidad. «Él os guiará a toda verdad» (Juan 16:13), declaró el Salvador. Si los hombres están dispuestos a ser amoldados, se efectuará la santificación de todo el ser. El Espíritu tomará las cosas de Dios y las imprimirá en el alma. Mediante su poder, el camino de la vida será hecho tan claro que nadie necesite errar (Los hechos de los apóstoles, p. 43).

Dios desea dar a su pueblo el refrigerio del Espíritu Santo, bautizándolo nuevamente en su amor. La falta de poder espiritual no tiene razón de ser en la iglesia. Después de la ascensión de Cristo, el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos que esperaban, oraban y creían, con una plenitud y poder que llenó todos los corazones. En el futuro, toda la tierra debe ser iluminada con la gloria de Dios. Los que han sido santificados por la verdad deben ejercer sobre el mundo una santa influencia. Una atmósfera de gracia debe rodear el mundo. El Espíritu Santo obrará en los corazones, tomando las cosas de Dios y revelándolas a los hombres (Testimonios para la iglesia, t. 9, pp. 32, 33).


Viernes 7 de julio

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Efesios 1:3 al 14 ¿enseña que Dios predetermina el futuro de los seres humanos, predestinando a algunos para vida eterna y a otros para muerte eterna? Desgraciadamente, muchos creen esto. No obstante, considera estas ideas:

  1. En el pasaje, la función de Cristo es determinante, ya que la decisión divina de adoptarnos se produce “por Jesucristo” (Efe. 1:5), o “en él” (Efe. 1:4, 11). Esto sugiere que la decisión y la predeterminación de Dios es para todos los que eligen la fe en Cristo; él no selecciona quién se salvará o se perderá caso por caso, incluso antes de que nazca la gente. La decisión de Dios es la respuesta divina, estudiada y predeterminada para quienes ejerzan fe en Cristo.
  2. Efesios 1:3 al 14 también contiene un vívido lenguaje relacional acerca de la obra salvífica de Dios. Dios es “Padre”, y nosotros somos los hijos “adoptivos” (Efe. 1:3–5), que recibimos sus bendiciones en abundancia (Efe. 1:8). Debemos entender el lenguaje sobre la elección y la predeterminación de Dios a la luz de este rico lenguaje relacional. Dios no es un juez distante e insensible que emite decretos a la distancia, sino el Padre cariñoso para todos sus hijos (ver Efe. 3:15).
  3. El hecho de que Dios honre la decisión humana se refleja en Efesios 1:3 al 14 (especialmente Efe. 1:13, donde “oír” y “creer” se consideran importantes), en otras partes de la carta (Efe. 2:8; 3:17; 4:1–6:20, todas ellas enfatizan o suponen el ejercicio de la decisión y la respuesta de fe), y en otros pasajes del Nuevo Testamento (p. ej., 1 Tim. 2:4; Hech. 17:22–31). O, como lo expresó Elena de White: “En el don incomparable de su Hijo, Dios ha rodeado al mundo entero con una atmósfera de gracia tan real como el aire que circula alrededor del globo. Todos los que elijan respirar esa atmósfera vivificante vivirán y crecerán hasta la estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús” (El camino a Cristo, p. 58).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué argumentos agregarías a los expuestos arriba para apoyar la idea de que Dios no decide antes de crearnos quién se salvará ni quién se perderá?
  2. En última instancia, ¿quién toma la decisión de si una persona se salva en Jesús o no?
  3. “En él tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados según la riqueza de su gracia” (Efe. 1:7). ¿Cómo revela este versículo la realidad de la salvación solo por la fe y no por las obras de la Ley?

Estudio bíblico en folletos

En este espacio, se van publicando y archivando estudios bíblicos diversos, tanto en temática como en formato. Algunos de manera directa están alojados en este Blog, y en otros casos, los respectivos enlaces que llevan a su publicación original en otros sitios. Si al lector le interesa un tema en particular, que no se encuentre en este archivo, puede solicitarlo al whatasapp 75184216 de Tarija (Bolivia) para adicionarlo en este lugar. »Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.» 2 Timoteo 3:16-17

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1° Trimestre 2024 – SALMOS

4° Trimestre 2023 – LA MISIÓN DE DIOS: MI MISIÓN

3° Trimestre 2023 – EFESIOS

Lección N°1: Pablo y los Efesios

Lección N°2: El gran plan Cristocéntrico de Dios

Lección N°3: El poder del Jesús exaltado

Lección N°4: Cómo nos rescata Dios

Lección N° 5: Expiación horizontal: la cruz y la Iglesia

Lección N° 6: El misterio del Evangelio

Lección N° 7: El cuerpo unificado de Cristo

Lección N° 8: Vidas moldeadas por Cristo y palabras inspiradas por el Espíritu

Lección N° 9: Anden como sabios

Lección N° 10: Cónyugues, juntos en la cruz

Lección N° 11: Practiquemos la lealtad suprema a Cristo

Lección N° 12: El llamado a estar firmes

Lección N° 13: Haciendo la paz

2° Trimestre 2023 – TRES MENSAJES CÓSMICOS

Lección N°1: Jesú gana, Satanás pierde

Lección N°2: Un momento del destino

Lección N°3: Evangelio eterno

Lección N°4: Teman a Dios y denle gloria

Lección N°5: La buena noticia del Juicio

Lección N°6: La hora de su Juicio

Lección N°7: Adoren al Creador

Lección N°8: El Sábado y el fin

Lección N°9: Una ciudad llamada confusión

Lección N°10: Los engaños finales de Satanás

Lección N°11: El sello de Dios y la marca de la bestia I

Lección N°12: El sello de Dios y la marca de la bestia II

Lección N°13: Encendidos con la gloria de Dios

1° Trimestre 2023 – ADMINISTRAR PARA EL SEÑOR, HASTA QUE ÉL VENGA

Lección N° 1: Parte de la familia de Dios

Lección N° 2: Los pactos de Dios con nosotros

Lección N° 3: El contrato del diezmo

Lección N° 4: Las ofrendas para Jesús

Lección N° 5: Cómo afrontar las deudas

Lección N° 6: «Acumulen tesoros en el cielo»

Lección N° 7: «A uno de estos mis hermanos pequeños»

Lección N° 8: Cómo planificar para tener éxito

Lección N° 09: Guárdense de toda avaricia

Lección N° 10: La devolución

Lección N° 11: Cómo administrarse en tiempos difíciles

Lección N° 12: Las recompensas de la fidelidad

Estudio bíblico en videos

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El Libro de Salmos

Estudio de Efesios

Tres mensajes cósmicos

Administrar para el Señor

Lección N°1: Pablo y los Efesios

Para el sábado 1 de julio de 2023

Sábado 24 de junio

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 18:18–21; 19:13–20:1; 20:17–38; Efesios 1:1, 2; 6:21–24; 3:13; 1:9, 10.

PARA MEMORIZAR:

 “Y nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, que se había propuesto en Cristo, para que, llegado el tiempo, reuniera en él, bajo una sola cabeza, todo lo que está en el Cielo y lo que está en la tierra” (Efe. 1:9, 10).

Cuando escribimos algo, tenemos un propósito, y a veces es de peso. Abraham Lincoln, por ejemplo, escribió su famoso discurso de Gettysburg en 1863 después de la terrible devastación del combate de la Guerra Civil estadounidense que dejó un saldo de siete mil soldados muertos. En ese discurso, invocando a los padres fundadores, Lincoln expresó su creencia de que la Guerra Civil fue la prueba definitiva para saber si la nación fundada en 1776 perduraría o “desaparecerá de la Tierra”.

Pablo tiene un propósito profundo que motiva su carta. En parte debido al encarcelamiento de Pablo (Efe. 3:13; 6:20), y en parte debido a la continua persecución y las tentaciones, los efesios se sienten tentados al desánimo. Pablo les recuerda lo que ocurrió cuando se convirtieron: aceptaron a Cristo como su Salvador y llegaron a integrar la iglesia. Se convirtieron en el cuerpo de Cristo (Efe. 1:19–23; 4:1–16), en los materiales de construcción de un templo (Efe. 2:19–22), en la esposa de Cristo (Efe. 5:21–33) y en un ejército bien pertrechado (Efe. 6:10-20). Desempeñaban un papel estratégico en el cumplimiento del gran plan de Dios de unir todo en Cristo (Efe. 1:9, 10). Pablo escribe para señalar a los creyentes de Éfeso su identidad plena y sus privilegios como seguidores de Cristo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pablo era un ejemplo viviente de lo que debe ser cada cristiano. Vivía para la gloria de Dios. Sus palabras llegan resonando hasta nuestro tiempo: «Para mí el vivir es Cristo». «Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo». El que una vez fuera perseguidor de Cristo en la persona de sus santos, ahora exhibe ante el mundo la cruz de Cristo. El corazón de Pablo ardía de amor por las almas, y consagró todas sus energías para, la conversión de los hombres. Nunca vivió un obrero más abnegado, ferviente y perseverante. Su vida era Cristo; realizaba las obras de Cristo. Todas las bendiciones que recibía eran estimadas como otras tantas ventajas para ser usadas en bendecir a otros (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1112).

En el concilio del cielo se dispuso que los hombres, aunque transgresores, no debían perecer en su desobediencia, sino que por medio de la fe en Cristo como su sustituto y fiador pudieran convertirse en los elegidos de Dios, predestinados para la adopción de hijos por Jesucristo y para él, según el puro afecto de su voluntad. Dios desea que todos los hombres sean salvos, pues ha dispuesto un amplio recurso al dar a su Hijo unigénito para pagar el rescate del hombre. Los que perezcan, perecerán porque se niegan a ser adoptados como hijos de Dios por medio de Cristo Jesús.

Antes de que se pusieran los fundamentos de la tierra, se hizo el pacto de que serían hijos de _Dios todos los que fueran obedientes, todos los que por medio de la abundante gracia proporcionada llegaran a ser santos en carácter y sin mancha delante de Dios, al apropiarse de esa gracia. Ese pacto, hecho desde la eternidad, fue dado a Abraham mil novecientos años antes de que viniera Cristo. ¡Con cuánto interés y con cuánta intensidad estudió Cristo en su humanidad a la raza humana para ver si los hombres aprovecharían el recurso ofrecido! (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1114).

Dios muestra a su pueblo todos los favores que ha prodigado a su Hijo al aceptar la gran expiación. Los que con amor han unido su empeño con Cristo, son aceptos en el Amado. Sufrieron con Cristo en su más profunda humillación, y la glorificación de él es de gran interés para ellos, porque son aceptos en él. Dios los ama como ama a su Hijo. Cristo, Emanuel, está entre Dios y el creyente revelando la gloria de Dios a sus elegidos y cubriendo sus defectos y transgresiones con las vestiduras de su propia justicia inmaculada (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1115).


Domingo 25 de junio

PABLO, EVANGELISTA EN ÉFESO

¿Qué hace Pablo en su primera visita a Éfeso, al final de su segundo viaje misionero? (Hech. 18:18–21).

Hechos 18:18–21

18 Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto. 19 Y llegó a Éfeso, y los dejó allí; y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos, 20 los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió, 21 sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene; pero otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere. Y zarpó de Éfeso.

Éfeso era una de las ciudades más grandes del Imperio Romano, con una población de unos doscientos cincuenta mil habitantes. Era la capital de una de las provincias más ricas del Imperio, la provincia de Asia, que abarcaba gran parte de lo que hoy se conoce como Asia Menor. En los días de Pablo, la provincia disfrutaba de un período de crecimiento y prosperidad. Al ser una ciudad portuaria, Éfeso también estaba en la encrucijada de importantes rutas terrestres. Si bien la gente de la ciudad adoraba a muchas deidades, Artemisa, considerada la diosa protectora de la ciudad, era suprema. La adoración a Artemisa era el centro de las ceremonias cívicas, los juegos deportivos y las celebraciones anuales. (Los romanos denominaban Diana a Artemisa; ver Hech. 19:24, 35).

Posteriormente, Pablo regresa a Éfeso en su tercer viaje misionero (Hech. 19:1–12) y se queda allí “por tres años” (Hech. 20:31). El apóstol dedica un tiempo sustancial a Éfeso, con la intención de dar un fundamento sólido al cristianismo allí.

¿Qué acontecimiento extraño genera una reverencia generalizada por el “Señor Jesús” en Éfeso? (Hech. 19:13–20).

Hechos 19:13–20

13 Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. 14 Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. 15 Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? 16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. 17 Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús. 18 Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. 19 Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. 20 Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.

Lucas comparte la extraña historia de siete exorcistas judíos itinerantes en la ciudad. Entremezclar los nombres de Jesús y de Pablo en sus encantamientos decididamente es una iniciativa desafortunada para estos exorcistas. Cuando la noticia recorre las calles de la ciudad, “el temor se apoderó de todos, y magnificaban el nombre del Señor Jesús” (Hech. 19:17). El acontecimiento también tuvo un profundo impacto en algunos de los que ya eran creyentes, quienes quemaron públicamente sus costosos manuales de artes mágicas y, “sacando la cuenta de su precio, hallaron que era de cincuenta mil denarios (cincuenta mil días de trabajo)” (Hech. 19:19). Junto con los demás residentes de la ciudad, los creyentes aprenden que la adoración a Jesús no debe diluirse con ninguna otra adoración.

¿Qué implicó el hecho de que quemaran sus propios libros, incluso a un costo económico tan grande para ellos? ¿Qué nos dice eso acerca de asumir un compromiso total con el Señor?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando Pablo se relacionó directamente con los idólatras habitantes de Efeso, el poder de Dios se manifestó notablemente por medio de él. Los apóstoles no siempre podían hacer milagros a voluntad. El Señor concedía a sus siervos ese poder especial cuando lo exigía el progreso de su causa o el honor de su nombre. Como Moisés y Aarón en la corte de Faraón, el apóstol ahora tenía que defender la verdad contra los prodigios mentirosos de los magos. Por lo tanto, los milagros que hizo fueron de un carácter diferente de los que hasta entonces había hecho. Así como el borde de la vestimenta de Cristo había comunicado poder sanador a la que buscó alivio mediante el toque de la fe, así también en esta ocasión las vestimentas fueron el medio de curación para todos los que creían: «las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían». Sin embargo, esos milagros no fomentaron  una ciega superstición. Cuando Jesús sintió el toque de la mujer que sufría, exclamó: «Ha salido poder de mí». Las Escrituras declaran que el Señor hacía milagros mediante la mano de Pablo, y era ensalzado el nombre del Señor Jesús, no el nombre de Pablo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, t. 6, pp. 1063, 1064).

Al quemar estos libros de magia, los conversos efesios mostraron que ahora aborrecían las cosas en las cuales se habían deleitado una vez. Era por la magia cómo habían ofendido especialmente a Dios y puesto en peligro sus almas; y contra la magia manifestaron tal indignación. Así dieron evidencia de su verdadera conversión.

Estos tratados sobre adivinación contenían reglas y formas de comunicarse con los malos espíritus. Eran los reglamentos del culto de Satanás, instrucciones para solicitar su ayuda y obtener de él información. Reteniendo estos libros, los discípulos se hubieran expuesto a la tentación; vendiéndolos, hubieran colocado la tentación en el camino de otros. Habían renunciado al reino de las tinieblas; y para destruir su poder, no vacilaron ante ningún sacrificio. Así la verdad triunfó sobre los prejuicios de los hombres, y también sobre su amor al dinero.

Por esta manifestación del poder de Cristo, se ganó una poderosa victoria en favor del cristianismo en la misma fortaleza de la superstición. La influencia que tuvo fue más extensa de lo que aun Pablo comprendía.  Desde Efeso las nuevas se extendieron ampliamente, y se dio un poderoso impulso a la causa de Cristo. Mucho después que el apóstol mismo hubo terminado su carrera, estas escenas vivían en la memoria de los hombres, y eran el medio de ganar conversos para el evangelio (Los hechos de los apóstoles, p. 234).

Podemos ejercer una influencia, una influencia poderosa en el mundo… Debemos tener por único blanco la gloria de Dios. Debemos trabajar con toda la inteligencia que Dios nos ha dado, colocándonos donde fluye la luz, para que la gracia de Dios pueda derramarse sobre nosotros para amoldarnos y conformarnos a la semejanza divina. El cielo está esperando otorgarles sus más ricas bendiciones a aquellos que quieran consagrarse para hacer la obra de Dios en estos últimos días de la historia del mundo (La maravillosa gracia de Dios, p. 272).


Lunes 26 de junio

UN MOTÍN EN EL ANFITEATRO

Lee Hechos 19:21 a 20:1. ¿Qué lecciones podemos extraer de esta historia?

Hechos 19:21-20:1

21 Pasadas estas cosas, Pablo se propuso en espíritu ir a Jerusalén, después de recorrer Macedonia y Acaya, diciendo: Después que haya estado allí, me será necesario ver también a Roma. 22 Y enviando a Macedonia a dos de los que le ayudaban, Timoteo y Erasto, él se quedó por algún tiempo en Asia. 23 Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino. 24 Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices; 25 a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza; 26 pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. 27 Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero. 28 Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios! 29 Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de Pablo. 30 Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron. 31 También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro. 32 Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido. 33 Y sacaron de entre la multitud a Alejandro, empujándole los judíos. Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, quería hablar en su defensa ante el pueblo. 34 Pero cuando le conocieron que era judío, todos a una voz gritaron casi por dos horas: ¡Grande es Diana de los efesios! 35 Entonces el escribano, cuando había apaciguado a la multitud, dijo: Varones efesios, ¿y quién es el hombre que no sabe que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter? 36 Puesto que esto no puede contradecirse, es necesario que os apacigüéis, y que nada hagáis precipitadamente. 37 Porque habéis traído a estos hombres, sin ser sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa. 38 Que si Demetrio y los artífices que están con él tienen pleito contra alguno, audiencias se conceden, y procónsules hay; acúsense los unos a los otros. 39 Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir. 40 Porque peligro hay de que seamos acusados de sedición por esto de hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso. 41 Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea.

1 Después que cesó el alboroto, llamó Pablo a los discípulos, y habiéndolos exhortado y abrazado, se despidió y salió para ir a Macedonia.

El testimonio de Pablo en Éfeso, una ciudad grande y sofisticada, fue tan eficaz que impactó en un motor económico importante para la ciudad: el turismo centrado en el Templo de Artemisa. ¡Y qué templo era aquel! Esta magnífica estructura estaba compuesta en parte por 127 pilares, cada uno de 18 metros de alto, de mármol de Paros, un mármol blanco puro, impecable, sumamente apreciado para las esculturas. Treinta y seis de estos pilares estaban esculpidos y cubiertos de oro, lo que daba al templo su reputación de una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

Preocupado porque la retórica contra la idolatría de Pablo estaba drenando el apoyo financiero del templo (Hech. 19:27), Demetrio, el platero, azuzó a sus compañeros artesanos hasta que se pusieron frenéticos. En el mercado rápidamente se formó una multitud sumamente enfadada, que se fue engrosando a medida que avanzaba hasta el gran anfiteatro, con capacidad para unas 25.000 personas. Allí continuó la conmoción, con dos horas continuas de gritos “¡Grande es Diana de los efesios!” (Hech. 19:34). Después de que el secretario municipal dispersó a la multitud, Pablo se reunió con los creyentes y abandonó la ciudad.

Al final de su tercer viaje misionero, Pablo se reúne con los ancianos de la iglesia de Éfeso. ¿Cómo resumirías las preocupaciones de Pablo? (Ver Hech. 20:17–38).

Hechos 20:17–38

17 Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. 18 Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia, 19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos; 20 y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, 21 testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. 22 Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; 23 salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. 24 Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. 25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. 26 Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; 27 porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios. 28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. 29 Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. 30 Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. 31 Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. 32 Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados. 33 Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. 34 Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. 35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. 36 Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos. 37 Entonces hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo, le besaban, 38 doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, de que no verían más su rostro. Y le acompañaron al barco.

Una cronología orientativa de la relación de Pablo con Éfeso:

  • 52 d.C.: Breve visita inicial de Pablo a Éfeso (Hech. 18:18–21).
  • 53–56 d.C.: ministerio de tres años de Pablo en Éfeso (Hech. 19:1–20:1). Redacta 1 Corintios casi al final de su estadía allí (1 Cor. 16:5–9).
  • 57 d.C.: Estando en Mileto, Pablo se reúne con los ancianos de Éfeso (Hech. 20:17–38).
  • 62 d.C.: Pablo redacta su carta a los Efesios probablemente desde su confinamiento en Roma.

“Por tanto, velen, acordándose de que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hech. 20:31). ¿Sobre qué crees que Pablo advertiría a nuestra iglesia hoy, y por qué?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En su discurso Demetrio había indicado que su oficio estaba en peligro. Estas palabras revelan la verdadera causa del tumulto de Éfeso, y también la causa de mucha de la persecución que afrontaron los apóstoles en su trabajo. Demetrio y sus compañeros de oficio vieron que por la enseñanza y la extensión del evangelio, el negocio de la fabricación de imágenes estaba en peligro. Los ingresos de los sacerdotes y artesanos paganos estaban comprometidos y por esta razón levantaron contra Pablo la más acerba oposición.

La decisión del escribano y de otros que ocupaban puestos de honor en la ciudad, había puesto a Pablo delante del pueblo como una persona inocente de acto ilegal alguno. Este fue otro triunfo del cristianismo sobre el error y la superstición. Dios había levantado a un gran magistrado para vindicar a su apóstol y detener a la turba tumultuosa. El corazón de Pablo se llenó de gratitud a Dios porque su vida había sido conservada y el cristianismo no había cobrado mala fama a causa del tumulto de Éfeso (Los hechos de los apóstoles, p. 239).

Pablo, además de trabajar en público iba de casa en casa predicando el arrepentimiento para con Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo. Se encontraba con los hombres en sus hogares, y les rogaba con lágrimas declarándoles todo el consejo de Dios. Jesús entró en contacto personal con los hombres. No se mantuvo apartado de los que necesitaban su ayuda… Hemos de acercarnos a los que necesitan nuestro ministerio Hemos de abrir la Biblia a su comprensión, presentar las demandas de la ley de Dios, leer las promesas a los que vacilan, instar a los que demoran, despertar a los descuidados, fortalecer a los débiles.

No descuidemos la tarea de hablar a nuestros vecinos y de hacerles todo el bien que podamos… Necesitamos buscar el espíritu que impulsaba al apóstol Pablo a ir de casa en casa, suplicando con lágrimas, y enseñando «acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo» (Reflejemos a Jesús, p. 237).

Hay mil tentaciones disfrazadas y preparadas para aquellos que tienen la luz de la verdad; y la única seguridad para cualquiera de nosotros consiste en no recibir ninguna nueva doctrina, ninguna nueva interpretación de las Escrituras, sin someterla primero a hermanos de experiencia. Presentádsela con un espíritu humilde y dispuesto a recibir enseñanza, con ferviente oración, y si ellos no la aceptan, ateneos a su juicio…

Satanás está trabajando constantemente; pero pocos tienen idea alguna de su actividad y sutileza. El pueblo de Dios debe estar preparado para resistir al astuto enemigo. Esta resistencia es lo que Satanás teme. Él conoce mejor que nosotros el límite de su poder, y cuán fácilmente puede ser vencido si le resistimos y le hacemos frente. Por la fuerza divina, el santo más débil puede más que él y todos sus ángeles, y si se lo sometiese a prueba podría demostrar su poder superior. Por eso los pasos de Satanás son silenciosos, sus movimientos furtivos, y sus baterías enmascaradas. Él no se atreve a mostrarse abiertamente, no sea que despierte las energías dormidas del cristiano, y lo impulse a ir a Dios en oración (Maranata: el Señor viene, p. 62).


Martes 27 de junio

ESCUCHAR LA CARTA A LOS EFESIOS

Pablo escribió Efesios para que se leyera en voz alta en los hogares-iglesias de los creyentes en la zona metropolitana de Éfeso. En los años transcurridos desde la partida de Pablo, el movimiento cristiano de Éfeso había crecido y la cantidad de hogares-iglesias se había multiplicado. Para esos primeros creyentes, debió de haber sido un evento importante tener a Tíquico, el representante personal de Pablo, el apóstol fundador, de pie entre ellos y compartiendo una carta del apóstol. Como lo sugiere la misma epístola, el grupo reunido probablemente incluía miembros de la familia anfitriona: padre, madre, hijos y esclavos (Efe. 5:21–6:9). En ese momento, un hogar también incluía a otros: mandantes (personas libres que dependían del jefe de hogar para su manutención) e incluso clientes. Por lo tanto, posiblemente también estuvieran presentes, así como miembros de otros hogares.

Además del bosquejo de la carta que aparece a continuación, lee toda la epístola, preferiblemente en voz alta (te llevará unos quince minutos hacerlo). ¿Qué temas resuenan a través de la carta como un todo?

I. Saludo inicial (Efe. 1:1, 2)

II. Bendición introductoria (Efe. 1:3–14)

III. Oración para que los creyentes reciban sabiduría en Cristo (Efe. 1:15–23)

IV. Una vez, muertos espiritualmente; ahora, exaltados con Cristo (Efe. 2:1–10)

V. Cristo crea la iglesia compuesta de judíos y gentiles (Efe. 2:11–22)

VI. Pablo como predicador de Cristo a los gentiles (Efe. 3:1–13)

VII. Pablo ora para que los creyentes experimenten el amor de Cristo (Efe. 3:14–21)

VIII. Conserven la unidad de la iglesia, inspirada por el Espíritu (Efe. 4:1–16)

XI. Anden en vida nueva y fomenten la unidad (Efe. 4:17–32)

X. Anden en amor, luz y sabiduría (Efe. 5:1–20)

XI. Practiquen una vida moldeada por Cristo en el hogar cristiano (Efe. 5:21–6:9)

XII. Manténganse unidos: la iglesia como el ejército de Dios (Efe. 6:10–20)

XIII. Saludo final (Efe. 6:21–24)

I. Saludo inicial (Efesios. 1:1-2)

1Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

II. Bendición introductoria (Efesios 1:3-14)

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. 13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

III. Oración para que los creyentes reciban sabiduría en Cristo (Efesios 1:15–23)

15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, 16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, 20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero; 22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

IV. Una vez, muertos espiritualmente; ahora, exaltados con Cristo (Efesios 2:1–10)

1Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

V. Cristo crea la iglesia compuesta de judíos y gentiles (Efesios 2:11–22)

11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. 12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. 13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. 17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; 18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. 19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

VI. Pablo como predicador de Cristo a los gentiles (Efesios 3:1–13)

1Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, 12 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; 13 por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.

VII. Pablo ora para que los creyentes experimenten el amor de Cristo (Efesios 3:14–21)

14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; 17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. 20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

VIII. Conserven la unidad de la iglesia, inspirada por el Espíritu (Efesios 4:1–16)

1Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. 11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

IX. Anden en vida nueva y fomenten la unidad (Efesios 4:17–32)

17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. 20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

 X. Anden en amor, luz y sabiduría (Efesios 5:1–20)

1Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos. Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), 10 comprobando lo que es agradable al Señor. 11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; 12 porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. 13 Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. 14 Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo. 15 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. 17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. 18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, 19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; 20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

XI. Practiquen una vida moldeada por Cristo en el hogar cristiano (Efesios 5:21–6:9)

21 Someteos unos a otros en el temor de Dios. 22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. 32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. 33 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.

1Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ese recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.

XII. Manténganse unidos: la iglesia como el ejército de Dios (Efesios 6:10–20)

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. 16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; 19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, 20 por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

XIII. Saludo final (Efesios 6:21–24)

21 Para que también vosotros sepáis mis asuntos, y lo que hago, todo os lo hará saber Tíquico, hermano amado y fiel ministro en el Señor, 22 el cual envié a vosotros para esto mismo, para que sepáis lo tocante a nosotros, y que consuele vuestros corazones. 23 Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo. 24 La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén.

¿Qué tema clave se plantea en esta carta? ¿Qué te dice esto? ¿Qué puntos específicos te afectan personalmente?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El apóstol [Pablo] continúa: «Para que habite Cristo por la fe… para que seáis dignos de toda la plenitud de Dios». Efesios 4: 17-19. Aunque esta plenitud divina ha sido colocada a nuestro alcance, con cuánta facilidad nos satisfacemos. Nos hemos acostumbrado a pensar que es suficiente poseer  un conocimiento de la verdad sin su poder santificador. Un solo trago en la fuente de la vida apaga nuestra sed. No regresamos a beber vez tras vez. Pero esto no está de acuerdo con el pensamiento de Dios. Nuestras almas deberían experimentar constantemente sed por el agua de la vida. Nuestros corazones deberían andar siempre en busca de Cristo, anhelosos de tener comunión con él. Es el hambre y la sed de justicia lo que nos hará recibir una medida llena de su gracia.

 Enoc «caminó con Dios»; ¿pero cómo obtuvo esta dulce comunión? Fue manteniendo continuamente pensamientos de Dios delante de sí. Al salir y al entrar, sus meditaciones se concentraban en la bondad, la perfección y la hermosura del carácter divino. Y al ocuparse de esto, fue transformado a la gloriosa imagen de su Señor; porque es mediante la contemplación como somos cambiados (Exaltad a Jesús, p. 259).

No es solamente el privilegio sino también el deber de todo cristiano mantener una íntima unión con Cristo, y tener una rica experiencia en las cosas de Dios. Entonces su vida será fructífera en buenas obras. Dijo Cristo: «En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto». Juan 15:8. Cuando leemos acerca de la vida de hombres que han sido eminentes por su piedad, a menudo consideramos su experiencia y sus conquistas como muy fuera de nuestro alcance. Pero éste no es el caso. Cristo murió por todos; y se nos asegura en su Palabra que él está más dispuesto a dar su Espíritu Santo a los que se lo piden que los padres terrenales a dar buenas dádivas a sus hijos. Los profetas y apóstoles no perfeccionaron caracteres cristianos por milagro. Ellos utilizaron los medios que Dios había colocado a su alcance; y todos los que desean aplicar el mismo esfuerzo obtendrán los mismos resultados.

En su carta a la iglesia de Efeso, Pablo les presenta «el misterio del evangelio» (Efesios 6: 19), «las inescrutables riquezas de Cristo» (Efesios 3:8), y entonces les asegura que elevará sus fervientes oraciones por su prosperidad espiritual (La edificación del carácter, p. 83).


Miércoles 28 de junio

EFESIOS EN SU TIEMPO

¿Cómo comienza y termina Pablo su carta a los creyentes de Éfeso? ¿Qué aprendemos acerca de sus deseos más profundos para ellos? Ver

Efesios 1:1 y 2; y 6:21 al 24.

Efesios 1:1-2

1Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Efesios 6:21-24

21 Para que también vosotros sepáis mis asuntos, y lo que hago, todo os lo hará saber Tíquico, hermano amado y fiel ministro en el Señor, 22 el cual envié a vosotros para esto mismo, para que sepáis lo tocante a nosotros, y que consuele vuestros corazones. 23 Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo. 24 La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén.

Al comienzo de la carta, Pablo se identifica como el autor (Efe. 1:1). Hacia la mitad de la carta, Pablo nuevamente se identifica por nombre y se etiqueta como “prisionero de Cristo Jesús por amor a ustedes los gentiles” (Efe. 3:1), lo que introduce una reflexión personal sobre su trabajo como apóstol (Efe. 3:1–13). Hacia el final de la carta, nuevamente se refiere a su encarcelamiento (Efe. 6:20) y concluye con palabras personales (Efe. 6:21, 22). Si bien algunos eruditos niegan que la carta haya sido escrita por Pablo, es importante notar que la epístola claramente establece a Pablo como su autor. La mayoría de los cristianos acepta, y con razón, que Pablo es el autor.

¿En qué sentido se preocupa Pablo por el efecto que tendrá su encarcelamiento en los creyentes de Éfeso? Ver Efesios 3:13.

Efesios 3:13

13 por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.

Efesios parece compartir el mismo tiempo y circunstancias generales con otras cartas que Pablo escribe desde la prisión: Colosenses (ver especialmente Col. 4:7, 8) y Filemón. Además, parece haber pasado un tiempo considerable desde que Pablo ministró en Éfeso (Efe. 1:15; 3:1, 2). Probablemente Pablo haya escrito Efesios en una prisión de Roma alrededor del año 62 d.C.

En Efesios, Pablo ofrece pocos detalles sobre la situación de su audiencia en Éfeso. El alcance de su atención es amplio. Aborda un gran lapso, comenzando con las decisiones de Dios tomadas “antes de la creación del mundo” (Efe. 1:4), y reflexiona ampliamente sobre los grandes temas de la salvación de Dios ofrecida en Cristo. Al hacerlo, la carta exhibe un estilo literario exaltado, con oraciones largas, expresiones repetitivas y metáforas desarrolladas. Pablo utiliza ese estilo en otras partes (p. ej., Rom. 8:31–39), pero se concentra en Efesios, que presenta una gran cantidad de expresiones de alabanza, oración y adoración (Efe. 1:3–14, 15–23; 3:14–21) y ofrece pasajes sumamente retóricos y cuidadosamente elaborados (p. ej., Efe. 4:1–16; 5:21–33; 6:10–20).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Efesios 6:24.

Muchos dan por sentado que son cristianos simplemente porque aceptan ciertos dogmas teológicos. Pero no han hecho penetrar la verdad en la vida práctica. No la han creído ni amado; por lo tanto, no han recibido el poder y la gracia que provienen de la santificación de la verdad. Los hombres pueden profesar creer en la verdad; pero esto no los hace sinceros, bondadosos, pacientes y tolerantes, ni les da aspiraciones celestiales; es una maldición para sus poseedores, y por la influencia de ellos es una maldición para el mundo.

 El mundo necesita evidencias de sincero cristianismo. El profeso cristianismo puede verse por doquiera; pero cuando el poder de la gracia de Dios se vea en nuestras iglesias, los miembros realizarán las obras de Cristo. Rasgos de carácter naturales y hereditarios serán transformados. La morada interna de su Espíritu los habilitará a revelar la semejanza de Cristo, y en proporción con la pureza de su piedad, será el éxito de su obra (La maravillosa gracia de Dios, p. 263).

En ocasiones, las dificultades que encontraremos serán muy desalentadoras. La misma grandeza de la tarea nos abrumará. Y, sin embargo, con la ayuda de Dios sus siervos triunfarán finalmente. Por lo cual pido hermanos míos, que no desmayéis a causa de las tribulaciones que os esperan. Jesús estará con vosotros. Él irá delante de vosotros por medio de su Santo Espíritu, preparando el camino. Y él será vuestro ayudador en toda emergencia.

«‘Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura; y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios (Notas biográficas de Elena G. de White, pp. 480, 481).

En favor de los creyentes de Éfeso, el apóstol rogó así: «Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él; siendo iluminados los ojos de vuestro entendimiento, para que conozcáis cuál sea la esperanza de vuestra vocación… y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros que creemos». Efesios l: 17-19 (VM). Que el ministerio del Espíritu divino iluminara el entendimiento y revelara a la mente las cosas profundas de la santa Palabra de Dios, tal era la bendición que San Pablo pedía para la iglesia de Éfeso (El conflicto de los siglos, p. 12).


Jueves 29 de junio

EFESIOS: UNA CARTA COLMADA DE CRISTO

¿Cómo anuncia Pablo el tema de su carta? Efe. 1:9, 10.

Efesios 1:9-10

dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

¿Cómo se puede resumir el mensaje de Efesios? Desde la prisión, Pablo presenta una visión del plan cristocéntrico de Dios para el cumplimiento de los tiempos establecidos y el papel de la iglesia en ellos. Dios ha actuado en Cristo a fin de iniciar su plan “para que, llegado el tiempo, reuniera en él [Cristo], bajo una sola cabeza, todo lo que está en el cielo y lo que está en la tierra” (Efe. 1:10), y así lo hizo al crear la iglesia como una entidad compuesta de una nueva humanidad: tanto de judíos como de gentiles (Efe. 2:14). Los creyentes son llamados a actuar en armonía con este plan divino, para señalar a los poderes malignos que el propósito supremo de Dios está en marcha (Efe. 3:10).

Como proclama Efesios 1:9 y 10, la unidad que Dios tiene en mente es cristocéntrica. Así que, no sorprende descubrir que Efesios sea una epístola bañada de Cristo, que en todas partes alaba las actuaciones de Dios en Cristo y celebra el acceso de los creyentes a los recursos espirituales que Cristo les ofrece. Pablo emplea la frase “en Cristo” y similares más de treinta veces, y en todas partes exalta a Jesús. Cuando leas la carta, presta atención a estas frases y mantente alerta a las diversas formas en que Pablo se concentra en Jesús.

Pablo busca reavivar el compromiso espiritual de los creyentes de Éfeso al recordarles que son parte de la iglesia, que es el corazón mismo del plan de Dios para unificar todas las cosas en Cristo. Cuando utiliza la palabra “iglesia” (griego, ekklēsia) en la carta, quiere decir la iglesia “universal”, o la iglesia en general (no una congregación local).

La estrategia principal que usa es hablar de la iglesia: lo hace utilizando metáforas vívidas, y desarrolla cuatro de ellas con cierto detalle:

  1. La iglesia como cuerpo (Efe. 1:22, 23; 2:16; 3:6; 4:1–16, 25; 5:23, 29, 30).
  2. La iglesia como edificio/templo (Efe. 2:19–22).
  3. La iglesia como esposa (Efe. 5:22–27).
  4. La iglesia como ejército (Efe. 6:10-20).

Cada una de estas imágenes, a su manera, revela cuál es el propósito y la intención de Dios para su iglesia.

En la iglesia de la que eres parte, la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Dios está reuniendo a una comunidad transnacional, multilingüe, multirracial y transcultural (Apoc. 14:6, 7), que señala el camino para el cumplimiento de su plan de unir todas las cosas en Jesús (Efe. 1:9, 10). ¿Cómo podemos trabajar en armonía con el gran plan de Dios?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Salvador anhelaba exponer a sus discípulos la verdad concerniente al derribamiento de la «pared intermedia de separación» entre Israel y las otras naciones —la verdad de que «los Gentiles sean juntamente herederos» con los judíos, y «consortes de su promesa en Cristo por el evangelio». Efesios 2:14; 3:6…

Así Cristo trataba de enseñar a sus discípulos la verdad de que en el reino de Dios no hay fronteras nacionales, ni castas, ni aristocracia; que ellos debían ir a todas las naciones, llevándoles el mensaje del amor del Salvador. Pero solo más tarde comprendieron ellos en toda su plenitud que Dios «de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los términos de la habitación de ellos; para que buscasen a Dios, si en alguna manera, palpando, le hallen; aunque cierto no está lejos de cada uno de nosotros». Hechos 17:26, 27 (Los hechos de los apóstoles, pp. 16, 17).

«Esta empero es la vida eterna —dice Cristo—: que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado». Juan 17:3. ¿Por qué es que no comprendemos el valor de este conocimiento? ¿Por qué no arden estas preciosas verdades en nuestro corazón? ¿Por qué no hacen temblar nuestros labios y penetran todo nuestro ser?

Al concedernos su Palabra, Dios nos puso en posesión de toda verdad esencial para nuestra salvación. Millares han sacado agua de estas fuentes de vida, y sin embargo la provisión no ha disminuido. Millares han puesto al Señor delante de sí, y contemplándolo han sido transformados a su misma imagen. Su espíritu arde dentro de ellos mientras hablan de su carácter, contando lo que Cristo es para ellos y lo que ellos son para Cristo. Pero estos investigadores no han agotado estos temas grandiosos y santos. Millares más pueden empeñarse en la obra de investigar los misterios de la salvación. Mientras uno se espacie en la vida de Cristo y el carácter de su misión, rayos de luz brillarán más distintamente con cada intento de descubrir la verdad. Cada nuevo estudio revelará algo más profundo e interesante que lo que ya ha sido desplegado (Exaltad a Jesús, p. 372).

«Dios os haya escogido desde el principio para salvación —escribe el apóstol Pablo— mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad». 2 Tesalonicenses 2:13. En este pasaje se nos revelan los dos agentes de la obra de la salvación: la influencia divina, y la fe viva y fuerte de los que siguen a Cristo. Por la santificación del espíritu y por creer en la verdad, llegamos a ser colaboradores con Dios. Cristo espera la cooperación de su iglesia. El no se propone añadir un nuevo elemento de eficiencia a su Palabra; ha hecho su gran obra al darle a ésta su inspiración. La sangre de Jesucristo, el Espíritu Santo, la Palabra divina están a nuestra disposición.

El objeto de todas estas provisiones del cielo está delante de nosotros: la salvación de las almas por quienes Cristo murió; y depende de nosotros que echemos mano de las promesas que Dios ha dado, para que lleguemos a ser colaboradores juntamente con él. Las agencias divinas y humanas deben cooperar en la obra (Consejos para los maestros, pp. 22, 23).


Viernes 30 de junio

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

La historia de los exorcistas que usaron indebidamente los nombres de Jesús y de Pablo (Hech. 19:13–20; ver el estudio del domingo) ayuda a explicar por qué Pablo utiliza tanto vocabulario sobre el poder en Efesios. Algunos nuevos creyentes, bajo la renovada convicción de la soberanía de Jesús, arrojan sus costosos manuales de magia a las llamas. Gracias al descubrimiento de unos doscientos cincuenta papiros que tratan de la magia, así como de otros hallazgos, disponemos de amplias ilustraciones de rituales, hechizos, fórmulas, maldiciones y demás, similares a las que probablemente aparecían en estos manuales de magia. Esos tomos aconsejaban a los creyentes sobre cómo celebrar esos rituales para persuadir a los dioses, las diosas y los poderes espirituales para que hicieran lo que les pedían.

Lucas nos dice que estos libros valían cincuenta mil monedas de plata, o cincuenta mil días de salario. (En el contexto actual, si prevemos US$ 80/día de salario para un trabajador calificado, ¡esto equivale a US $4 millones!). Este detalle demuestra la importancia y la centralidad de estos libros en su vida cotidiana. “Se necesitó la intervención soberana de Dios para que estuvieran suficientemente convencidos de que debían arrepentirse por completo de su uso continuo de amuletos, invocaciones y medios tradicionales para obtener poder espiritual” (Clinton E. Arnold, Ephesians [Grand Rapids, MI: Zondervan, 2010], p. 34).

Llegamos a entender que Efesios se escribió para los creyentes que necesitaban instrucciones sobre “cómo hacer frente a la continua influencia y los ataques de los siniestros ‘poderes’ cósmicos” (ibíd., p. 165). La respuesta de Pablo es la Epístola a los Efesios, en la que señala a Cristo como aquel que ha sido exaltado sobre todo poder (Efe. 1:20-23) y enfatiza la superioridad de la fuerza que Dios les ofrece a los creyentes (Efe. 2:15–19; 3:14–21; 6:10–20).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué poderes o autoridades están activos en nuestro mundo y en tu vida hoy? ¿Cómo se manifiestan estos poderes, tentando a los creyentes a honrarlos y respetarlos en lugar de rendir lealtad pura al Cristo exaltado?
  2. En el contexto del plan de Dios para el “cumplimiento de los tiempos establecidos” de unir todas las cosas en Cristo, Pablo expresa esperanza para el futuro. Repasa el uso que él da a la palabra “esperanza” en Efesios 1:18; 2:12; 4:4. ¿Por qué crees que hay esperanza para el futuro?
  3. En los siguientes pasajes de Efesios, ¿cómo señala Pablo la gran esperanza futura del regreso de Cristo? Efesios 1:13, 14; 1:21; 2:7; 4:30; 5:5. ¿Qué significa esta esperanza para nosotros en este momento?

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Lección N° 13: Encendidos con la gloria de Dios

Para el sábado 24 de junio de 2023

Sábado 17 de junio

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Tesalonicenses 5:1-6; Juan 8:32; Apocalipsis 18:1; 4:11; Éxodo 33:18, 19; Apocalipsis 5:6, 12; 13:8.

PARA MEMORIZAR:

 “Después de eso vi a otro ángel descender del cielo con gran poder, y la Tierra fue iluminada con su gloria” (Apoc. 18:1).

Tarde o temprano, los acontecimientos finales se producirán. Exactamente cuándo, exactamente cómo, no lo sabemos. Pero se nos ha revelado lo suficiente. Habrá algún tipo de legislación que imponga la observancia del domingo, en contraposición a la observancia del cuarto Mandamiento. El Apocalipsis nos ha revelado lo que sucederá cuando, en vez de adorar a aquel que “hizo el cielo y la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apoc. 14:7), la gente (todos “cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida del Cordero que fue muerto desde la creación del mundo” [Apoc. 13:8]) adorará a la bestia y a su imagen. En otras palabras, el nombre de todos aquellos que han elegido seguir al Señor Jesucristo y obedecer sus mandamientos permanece en el Libro de la Vida. Cuánto mejor es estar en el registro de Dios que en los registros del hombre.

Dios ha levantado a la Iglesia Adventista del Séptimo Día para predicar este mensaje al mundo. Por lo tanto, nosotros mismos necesitamos convertirnos a la verdad tal y como es en Jesús, transformarnos y renovarnos mediante el “evangelio eterno” de Apocalipsis 14:6, que se centra en la muerte de Cristo en nuestro favor, en la seguridad de nuestra salvación en él.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La caída del hombre llenó todo el cielo de tristeza. El mundo que Dios había hecho quedaba mancillado por la maldición del pecado, y habitado por seres condenados a la miseria y a la muerte. Parecía no existir escapatoria para aquellos que habían quebrantado la ley…

El Hijo de Dios, el glorioso Soberano del cielo, se conmovió de compasión por la raza caída. Una infinita misericordia conmovió su corazón al evocar las desgracias de un mundo perdido. Pero el amor divino había concebido un plan mediante el cual el hombre podría ser redimido… Ninguno sino Cristo podía salvar al hombre de la maldición de la ley, y colocarlo otra vez en armonía con el Cielo…

El plan de la salvación había sido concebido antes de la creación del mundo; pues Cristo es «el Cordero, el cual fue muerto desde el principio del mundo». Apocalipsis 13:8. Sin embargo, fue una lucha, aun para el mismo Rey del universo, entregar a su Hijo a la muerte por la raza culpable. Pero, «de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Juan 3:16. ¡Oh, el misterio de la redención! ¡El amor de Dios hacia un mundo que no le amaba! ¿Quién puede comprender la profundidad de ese amor «que excede a todo conocimiento»? Al través de los siglos sin fin, las mentes inmortales, tratando de entender el misterio de ese incomprensible amor, se maravillarán y adorarán a Dios (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 48, 49).

El fundamento de nuestra esperanza en Cristo es el hecho de que nos reconozcamos a nosotros mismos como pecadores necesitados de restauración y redención. Porque somos pecadores tenemos ánimo para reclamarlo como nuestro Salvador. Por lo tanto, prestemos atención, no sea que tratemos a los que yerran en forma tal que manifieste que no tenemos necesidad de redención. No delatemos, condenemos y destruyamos como si nosotros fuéramos perfectos. La obra de Cristo es reparar, curar, restaurar. Dios es amor en sí mismo, en su misma esencia. El… no da a Satanás ocasión de triunfo por presentar la peor apariencia o por exponer nuestras debilidades a nuestros enemigos.

Cristo vino a poner la salvación al alcance de todos. Sobre la cruz del Calvario pagó el precio infinito de la redención de un mundo perdido… Su misión estaba destinada a los pecadores: de todo grado, de toda lengua y nación… Los que más yerran, los más pecaminosos, no fueron pasados por alto; sus labores estaban especialmente dedicadas a aquellos que más necesitaban la salvación que él había venido a ofrecer. Cuanto mayores eran sus necesidades de reforma, más profundo era el interés de él, mayor su simpatía, y más fervientes sus labores. Su gran corazón lleno de amor se conmovió hasta sus profundidades en favor de aquellos cuya condición era más desesperada, de aquellos que más necesitaban su gracia transformadora (In Heavenly Places, p. 291; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 293, y en La maravillosa gracia de Dios, p. 234).


Domingo 18 de junio

PREPARACIÓN PARA LA CRISIS FINAL

Lee 1 Tesalonicenses 5:1 al 6. ¿Qué amonestación nos da el apóstol Pablo con respecto a los últimos días de la historia humana?

1 Tesalonicenses 5:1-6

1 Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

“Vigilemos y seamos sobrios”, instó el apóstol Pablo a los creyentes de Tesalónica en el contexto de la expectativa por la segunda venida de Cristo. Y, si Pablo exhortó de esta forma a los creyentes de aquel entonces, ¿qué nos diría a nosotros hoy?

También declaró que eran “hijos de luz” (1 Tes. 5:5) y que no estaban en “tinieblas, para que ese día [el regreso de Cristo] los sorprenda como un ladrón” (1 Tes. 5:4). Jesús usó la expresión “vigilemos” en relación con la oración franca y sincera (Mat. 24:42; 26:40, 41). Vigilar es estar espiritualmente alerta. Ser sobrios es tomarnos en serio los tiempos en que estamos viviendo y enfocarnos en las cosas que realmente importan.

Elena de White añade: “Nosotros, que conocemos la verdad, debemos estar preparándonos para lo que pronto ha de irrumpir sobre el mundo en forma de una abrumadora sorpresa” (TI 8:35).

Y, aunque podría ser una sorpresa para el mundo, no debería serlo para nosotros. Si bien no sabemos cuándo sucederá, vemos lo suficiente como para saber que está cercano, y que ahora, hoy, es el día para estar listos.

Repasa Daniel 2, y observa la secuencia de reinos que llegaron y se fueron, exactamente como estaba predicho. ¿Qué debe enseñarnos esto acerca de cuánto podemos confiar en que lo que Dios dice que sucederá verdaderamente sucederá?

Daniel 2

1 En el segundo año del reinado de Nabucodonosor, tuvo Nabucodonosor sueños, y se perturbó su espíritu, y se le fue el sueño. Hizo llamar el rey a magos, astrólogos, encantadores y caldeos, para que le explicasen sus sueños. Vinieron, pues, y se presentaron delante del rey. Y el rey les dijo: He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño. Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea: Rey, para siempre vive; di el sueño a tus siervos, y te mostraremos la interpretación. Respondió el rey y dijo a los caldeos: El asunto lo olvidé; si no me mostráis el sueño y su interpretación, seréis hechos pedazos, y vuestras casas serán convertidas en muladares. Y si me mostrareis el sueño y su interpretación, recibiréis de mí dones y favores y gran honra. Decidme, pues, el sueño y su interpretación. Respondieron por segunda vez, y dijeron: Diga el rey el sueño a sus siervos, y le mostraremos la interpretación. El rey respondió y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros ponéis dilaciones, porque veis que el asunto se me ha ido. Si no me mostráis el sueño, una sola sentencia hay para vosotros. Ciertamente preparáis respuesta mentirosa y perversa que decir delante de mí, entre tanto que pasa el tiempo. Decidme, pues, el sueño, para que yo sepa que me podéis dar su interpretación. 10 Los caldeos respondieron delante del rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey; además de esto, ningún rey, príncipe ni señor preguntó cosa semejante a ningún mago ni astrólogo ni caldeo. 11 Porque el asunto que el rey demanda es difícil, y no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne. 12 Por esto el rey con ira y con gran enojo mandó que matasen a todos los sabios de Babilonia. 13 Y se publicó el edicto de que los sabios fueran llevados a la muerte; y buscaron a Daniel y a sus compañeros para matarlos. 14 Entonces Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc, capitán de la guardia del rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia. 15 Habló y dijo a Arioc capitán del rey: ¿Cuál es la causa de que este edicto se publique de parte del rey tan apresuradamente? Entonces Arioc hizo saber a Daniel lo que había. 16 Y Daniel entró y pidió al rey que le diese tiempo, y que él mostraría la interpretación al rey. 17 Luego se fue Daniel a su casa e hizo saber lo que había a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros, 18 para que pidiesen misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia. 19 Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo. 20 Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. 21 Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. 22 Él revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz. 23 A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey. 24 Después de esto fue Daniel a Arioc, al cual el rey había puesto para matar a los sabios de Babilonia, y le dijo así: No mates a los sabios de Babilonia; llévame a la presencia del rey, y yo le mostraré la interpretación. 25 Entonces Arioc llevó prontamente a Daniel ante el rey, y le dijo así: He hallado un varón de los deportados de Judá, el cual dará al rey la interpretación. 26 Respondió el rey y dijo a Daniel, al cual llamaban Beltsasar: ¿Podrás tú hacerme conocer el sueño que vi, y su interpretación? 27 Daniel respondió delante del rey, diciendo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. 28 Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días. He aquí tu sueño, y las visiones que has tenido en tu cama: 29 Estando tú, oh rey, en tu cama, te vinieron pensamientos por saber lo que había de ser en lo por venir; y el que revela los misterios te mostró lo que ha de ser. 30 Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes, sino para que se dé a conocer al rey la interpretación, y para que entiendas los pensamientos de tu corazón. 31 Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. 32 La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; 33 sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. 34 Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. 35 Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra. 36 Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey. 37 Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. 38 Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro. 39 Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra. 40 Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo. 41 Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido. 42 Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil. 43 Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro. 44 Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, 45 de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación. 46 Entonces el rey Nabucodonosor se postró sobre su rostro y se humilló ante Daniel, y mandó que le ofreciesen presentes e incienso. 47 El rey habló a Daniel, y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio. 48 Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le dio muchos honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia. 49 Y Daniel solicitó del rey, y obtuvo que pusiera sobre los negocios de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y Abed-nego; y Daniel estaba en la corte del rey.

Cristo nos ha dado estos mensajes del tiempo del fin para que, al saber lo que nos espera, podamos prepararnos para ello. Las profecías de Daniel y Apocalipsis, combinadas con el don de profecía moderno, nos dan una visión divina de lo que sobrevendrá a este mundo. La Palabra profética de Dios describe la historia de la salvación por adelantado, y Daniel 2 ofrece evidencias poderosas y razonables de que podemos confiar en Dios.

 Pablo nos dice que no “durmamos” como los demás. ¿Qué significa eso, y cómo podemos saber si verdaderamente estamos durmiendo; y si es así, qué necesitamos para despertarnos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los justos y los pecadores estarán viviendo aún sobre la Tierra en su estado mortal: los hombres estarán plantando y edificando, comiendo y bebiendo, inconscientes de que arriba, en el Santuario celestial, habrá sido pronunciada la decisión final e irrevocable. Antes del diluvio, después que Noé entró en el arca, Dios lo guardó allí, y dejó a los impíos afuera; pero la gente, ignorando que su condena estaba determinada, prosiguió por siete días más en su descuido, en su vida amante de placeres, y se mofaron de las advertencias del juicio inminente. «Así» dice el Salvador, «será la venida del Hijo del Hombre». La hora decisiva que fijará el destino de cada hombre, el retiro final de la misericordia ofrecida a los culpables, vendrá silenciosa, inadvertidamente, como ladrón en la noche.

Los hombres se están dejando adormecer en una seguridad fatal y solo despertarán cuando la ira de Dios se derrame sobre la tierra (Maranata: el Señor viene, p. 262).

Todo verdadero seguidor de Cristo tiene una obra que realizar. Dios ha dado a cada uno su obra. Unos pocos están señalando ahora el rollo de la profecía que se cumple rápidamente, y están proclamando el mensaje: Preparaos, mostrad vuestra obediencia a Dios guardando sus mandamientos…

Considere todo aquel que ama a Dios que ahora, mientras es de día, es tiempo, no de trabajar entre las ovejas que ya están en el redil, sino de salir a buscar a los perdidos y a los que perecen. Estos necesitan ayuda especial para ser traídos de vuelta al redil. Ya es tiempo de que los indiferentes despierten de su sueño. Ya es tiempo de rogar a las almas que no solamente escuchen la Palabra de Dios, sino que se apresuren en llenar de aceite las vasijas juntamente con sus lámparas. El aceite es la justicia de Cristo. Representa el carácter, y el carácter no es transferible. Nadie puede obtenerlo para darlo a otro. Cada uno debe lograr para sí un carácter purificado de toda mancha de pecado (Testimonios para los ministros, pp. 232-234).

Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. Mateo 24:44…

No sabemos el tiempo preciso cuando nuestro Señor se manifestará en las nubes de los cielos, pero él nos ha dicho que nuestra única seguridad está en estar preparados constantemente, velando y esperando.  Sea que tengamos por delante un año, o cinco, o diez, debemos ser fieles hoy a nuestra creencia. Debemos realizar los deberes diarios tan fielmente como si fuera el último día que vivimos.

No estamos cumpliendo la voluntad divina si esperamos ociosamente. A cada uno ha dado su obra, y espera que cada uno cumpla fielmente su parte… Como nunca antes, hay que resistir al pecado, a los poderes de las tinieblas. El tiempo exige una actividad enérgica y decidida de parte de los que creen la verdad presente. Deberían enseñarla por precepto y ejemplo (A fin de conocerle, p. 360).


Lunes 19 de junio

CONOCER LA VERDAD

Lee Juan 8:32; 7:17; y 17:17. ¿Qué promesas da Jesús con respecto a conocer la verdad y dónde encontrarla?

Juan 8:32

32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Juan 7:17

17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.

Juan 17:17

17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

El llamado final de Dios a su pueblo es que huya de los errores de Babilonia y que ande en la luz de la verdad eterna que se encuentra en su Palabra. La clave de todo es la Biblia. Mientras la gente se apegue a la Biblia y siga sus enseñanzas, no será engañada en la crisis final, especialmente con respecto al sábado.

El mensaje del segundo ángel nos llama a aceptar la verdad y no el error; la Escritura, en lugar de la tradición; y las enseñanzas de la Palabra de Dios, en vez de los errores de la falsa doctrina.

El mensaje del tercer ángel, que sigue a los dos primeros ángeles, presenta una advertencia contra la marca de la bestia. En las profecías bíblicas, una bestia representa un poder político o religioso. La bestia que sube del mar en Apocalipsis 13 y 14 proviene de Roma como un sistema mundial de adoración. Finalmente, este poder romano extenderá su influencia sobre el mundo entero y dará lugar a un movimiento para unir la Iglesia y el Estado. El objetivo será lograr la unidad mundial en un momento de agitación económica, catástrofes naturales, agitación social, crisis política internacional y conflicto global.

Y, finalmente, Estados Unidos tomará la delantera en esta confederación global. “Merced a los dos grandes errores, el de la inmortalidad del alma y el de la santidad del domingo, Satanás someterá a la gente bajo sus engaños. Mientras el primero pone el fundamento del espiritismo, el segundo crea un lazo de simpatía con Roma. Los protestantes de Estados Unidos serán los primeros en tender sus manos a través de un doble abismo: para asir la mano del espiritismo y para estrechar las manos con el poder romano; y bajo la influencia de esta triple alianza ese país marchará en las huellas de Roma y pisoteará los derechos de la conciencia” (CS 645).

Este mensaje concluye con un llamado urgente a los fieles seguidores de Cristo a guardar los mandamientos de Dios mediante la fe de Jesús que habita en su corazón (Apoc. 14:12).

 ¿Cómo entiendes las palabras de Jesús acerca de que “la verdad los libertará”? ¿Qué significa eso? ¿En qué sentido te ha liberado la verdad? ¿Qué significa ser “libre”, en este contexto?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Aquellos que desean encontrar los tesoros de la verdad deben cavar en busca de ellos como el minero cava para hallar el tesoro escondido en la tierra. Ningún trabajo frío e indiferente será provechoso. Es esencial para los viejos y los jóvenes no solamente leer la Palabra de Dios, sino estudiarla con fervor y consagración, orando e investigando para hallar la verdad como tesoro escondido. Los que hagan esto serán recompensados, pues Cristo avivará su inteligencia.

Nuestra salvación depende de nuestro conocimiento de la verdad contenida en las Escrituras. Es la voluntad de Dios que nosotros poseamos dicho conocimiento. Investigad, oh, investigad la preciosa Biblia con corazones hambrientos. Explorad la Palabra de Dios como el minero explora la tierra para encontrar las vetas de oro. Nunca abandonéis el estudio hasta que os hayáis asegurado de vuestra relación con Dios y de su voluntad con respecto a vosotros. Cristo declara: «Y todo lo que pidiereis al Padre en ml nombre, esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré» Juan 14: 13, 14 (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 82, 83).

Aquellos que claman a Dios por liberación del terrible encantamiento que Satanás teje alrededor de ellos, deben estimar debidamente las Escrituras. Nuestra única seguridad está en recibir toda la Biblia, no tomar solamente algunas porciones separadas, sino en creer en toda la verdad. Vuestros pies están sobre arenas movedizas si despreciáis una palabra que ha sido escrita. La Biblia es una comunicación divina, y es tan un mensaje para el alma como si una voz del cielo fuera oída hablándonos. Con cuánta reverencia, pavor y humillación deberíamos iniciar la investigación de las Escrituras a fin de aprender de las realidades eternas… Que todos estudien la Biblia sabiendo que la Palabra de Dios es tan perdurable como el trono eterno. Si estudiáis la Biblia con humildad, con ferviente oración en demanda de dirección, los ángeles de Dios abrirán para vosotros sus realidades vivas, y si apreciáis los preceptos de la verdad, ellos serán para vosotros como una muralla ígnea contra las tentaciones, los engaños y los encantamientos de Satanás (Nuestra elevada vocación, p. 212).

Todos aquellos que viajan por el camino al cielo, necesitan un guía seguro. Nosotros no debemos andar en la sabiduría humana. Es nuestro privilegio escuchar a la voz de Cristo hablándonos a medida que realizamos el viaje, y sus palabras son siempre palabras de sabiduría…

Satanás está trabajando con gran diligencia para labrar la ruina de las almas de los hombres. Ha descendido con gran poder, sabiendo que le queda poco tiempo. Nuestra única seguridad está en seguir estrechamente junto a Cristo, caminando en su sabiduría y practicando su verdad. Nosotros no siempre podemos detectar rápidamente la obra satánica; no sabemos adónde coloca sus trampas. Pero Jesús comprende las sutiles artes del enemigo, y puede mantener nuestros pies por el camino seguro… «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida» (Juan 146), declara Cristo (Nuestra elevada vocación, p. 18).


Martes 20 de junio

LA REFORMA CONTINÚA

Dios ha levantado a un pueblo en el tiempo del fin para que se apoye sobre los hombros de los grandes reformadores del pasado, con la Biblia como su único credo, Cristo como su única fuente de salvación, el Espíritu Santo como su única fuente de fortaleza y el regreso de nuestro Señor como la consumación de todas sus esperanzas. Las verdades que las tinieblas del error y la tradición ocultaron durante tanto tiempo, incluyendo el verdadero día de reposo bíblico, se proclamarán al mundo justo antes del regreso de nuestro Señor.

El mensaje de los tres ángeles dio origen a este movimiento del tiempo del fin para completar la Reforma y participar con Cristo en la culminación de su obra en la Tierra. Las grandes profecías del último libro de la Biblia revelan un movimiento que surge de un chasco por voluntad divina, para proclamar el mensaje final de Dios al mundo. Apocalipsis 14 describe una iglesia mundial que abarca todo el mundo con las buenas nuevas del evangelio eterno.

A los tres ángeles de Apocalipsis 14 se les suma un cuarto ángel en Apocalipsis 18. Este ángel da poder a la proclamación de los tres ángeles para que la Tierra se ilumine con la gloria de Dios (Apoc. 18:1). El capítulo 18 se centra en los principales eventos que conducen al punto culminante de la historia humana y al triunfo final del evangelio.

Lee Apocalipsis 18:1. ¿Qué tres cosas nos dice Juan acerca de este ángel? (Ver también Hab. 2:14).

Apocalipsis 18:1

1 Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria.

Habacuc 2:14

14 Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.

Al ángel que desciende de la gloriosa presencia de Dios en el Trono del Santuario se le encomendó proclamar el último mensaje de misericordia de Dios y advertir a los habitantes de la Tierra de lo que vendrá sobre el planeta Tierra.

El pasaje dice que el ángel viene con “gran poder”. La palabra griega que se utiliza aquí para “poder” es exousia. Jesús utiliza esta palabra en el Evangelio de Mateo cuando envía a sus discípulos. En Mateo 10:1, Jesús otorga “poder” a sus discípulos sobre los principados y poderes del mal. Los envía con poder divino para que sean victoriosos en la batalla entre el bien y el mal. En Mateo 28:18 y 19, una vez más los envía, pero esta vez con “toda autoridad” en el Cielo y en la Tierra, para que “vayan a todas las naciones” y “hagan discípulos”.

 En última instancia, ¿en qué medida los asuntos del tiempo del fin (los que estamos viviendo ahora) se reducen a la autoridad? ¿La autoridad de quién seguimos: la de Dios, la nuestra, la del poder de la bestia o la de alguien más? ¿De quién es la autoridad que estás siguiendo tú ahora?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. Apocalipsis 18:1

Pronto se cumplirán las profecías del capítulo decimoctavo del Apocalipsis. Durante la proclamación del mensaje del tercer ángel «otro ángel» descenderá «del cielo con gran poder; y la tierra» será «alumbrada con su gloria»…

Habrá una serie de acontecimientos que tendrán por objeto mostrar que Dios domina la situación. La verdad será proclamada en un lenguaje claro e inequívoco. A nosotros, como pueblo, nos incumbe preparar el camino del Señor bajo la dirección de su Espíritu Santo. El evangelio debe ser dado en su pureza. El raudal de aguas vivas debe profundizar y ensanchar su curso. En todos los campos, cercanos y lejanos, habrá hombres que serán llamados a dejar el arado y los negocios que ocupan de costumbre el pensamiento, para prepararse junto a hombres de experiencia. A medida que aprendan a trabajar con éxito, anunciarán la verdad con poder. Merced a las maravillosas operaciones de la Providencia divina, montañas de dificultades serán removidas y arrojadas al mar. El mensaje, que tanto significa para todos los habitantes de la tierra, será oído y comprendido. Los hombres verán dónde está la verdad. La obra progresará más y más hasta que la tierra entera sea amonestada; y entonces vendrá el final (Maranata: el Señor viene, p. 216).

Cuando alguien está realmente convertido siente un ardiente deseo de llevar a otros de las tinieblas del error hacia la luz admirable de la justicia de Jesucristo. El extraordinario derramamiento del Espíritu de Dios, que iluminará toda la tierra con su gloria, no se producirá mientras  no haya un pueblo instruido en la verdad, que conozca por experiencia lo que significa ser colaboradores juntamente con Dios. Cuando hayamos mostrado absoluta y sincera consagración al servicio de Cristo, Dios mostrará su aceptación mediante el derramamiento de su Espíritu sin medida; pero esto no sucederá mientras la mayor parte de los miembros de la iglesia no sean colaboradores de Dios. El Señor no puede derramar su Espíritu cuando el egoísmo y la complacencia con la propia conducta son tan manifiestas…

Cuando el corazón de los creyentes está encendido con el amor de Dios, aquellos trabajarán constantemente por Jesús. Revelarán la mansedumbre de Cristo y un propósito inconmovible que no vacilará ni admitirá desánimo. Dios empleará hombres humildes en el desempeño de su obra, pues hay una enorme viña que requiere obreros.

Cuanto más cerca de Dios han andado los creyentes, más clara y poderosamente han testificado del amor de su Redentor y de su gracia salvadora. Los hombres y mujeres que a través de largos siglos de persecución y prueba han gozado de una gran medida de la presencia del Espíritu en sus vidas, se’ han destacado como señales y prodigios en el mundo (Mi vida hoy, p. 60).


Miércoles 21 de junio

LA GLORIA DE DIOS LLENA LA TIERRA

Lee Apocalipsis 4:11; 5:12; 19:1; y 21:26. ¿Qué palabras se relacionan con la gloria de Dios que llena la Tierra según describe Apocalipsis 18:1?

Apocalipsis 4:11

11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

Apocalipsis 5:12

12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

Apocalipsis 19:1

1 Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro;

Apocalipsis 21:26

26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.

Apocalipsis 18:1

1 Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria.

El gran conflicto entre el bien y el mal en el Universo también tiene que ver con el honor o la reputación de Dios. Satanás, un ángel rebelde, ha declarado que Dios es injusto, que exige adoración pero da poco a cambio. El maligno declara que la Ley de Dios restringe nuestra libertad y limita nuestro gozo.

La vida, la muerte y la resurrección de Jesús derribaron ese mito. El que nos creó se sumergió en este pozo de serpientes de este mundo para redimirnos. En la Cruz, él respondió a las acusaciones de Satanás y demostró que Dios es a la vez amoroso y justo.

El pueblo de Dios del tiempo del fin, cautivado por su amor, preocupado por su honor, revela su gloria: un carácter amante y abnegado, ante un mundo egocéntrico e impío, y la Tierra se ilumina con la gloria del carácter de Dios.

Lee Éxodo 33:18 y 19. ¿De qué manera Dios le reveló su gloria a Moisés? ¿Cuál es la gloria de Dios?

Éxodo 33:18-19

18 Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. 19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.

La gloria de Dios es su carácter. La Tierra se llenará de la gloria de Dios cuando nosotros estemos llenos del amor de Dios y cuando su amor redentor transforme nuestro carácter.

Revelar su amor en nuestra vida personal revela su gloria, su carácter, al mundo. El último mensaje que llevan tres ángeles en medio del cielo para proclamar ante un mundo envuelto en tinieblas espirituales es: “ ‘¡Teman a Dios y denle gloria!’ ” (Apoc. 14:7).

No hay ninguna gloria en nosotros mismos por nuestras buenas obras, por nuestra justicia, ni por nuestra bondad. “El mensaje de la justicia de Cristo resonará de un extremo de la Tierra hasta el otro para preparar el camino del Señor. La gloria de Dios es la que termina la obra del tercer ángel” (TI 6:27). Elena de White también escribe: “¿Qué es justificación por la fe? Es la obra de Dios que abate en el polvo la gloria del hombre y hace por el hombre lo que este no puede hacer por sí mismo” (TM 467).

No hay ninguna gloria en nosotros mismos. Toda la gloria es de Dios.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No solo hemos de contemplar la gloria de Cristo, sino también hablar de su excelencia. Isaías no se limitó a contemplar la gloria de Cristo, sino que también habló de él. Mientras David meditaba, el fuego ardía; y luego habló con su lengua. Cuando pensaba en el amor maravilloso de Dios, no podía menos que hablar de lo que veía y sentía. ¿Quién puede mirar, por la fe en el plan maravilloso de la salvación, la gloria del Hijo unigénito de Dios, sin hablar de ella? El amor insondable que se manifestó en la cruz del Calvario por la muerte de Cristo para que no nos perdiésemos mas tuviésemos vida eterna, ¿quién lo puede contemplar y no hallar palabras para ensalzar la gloria del Señor? (El discurso maestro de Jesucristo, p. 39).

La Palabra de Dios ‘revela su carácter. El mismo declaró su infinito amor y piedad. Cuando Moisés dijo a Dios: «Ruégote me permitas ver tu gloria», Jehová respondió: «Yo haré que pase toda mi benignidad ante tu vista». Éxodo 33: 18, 19. Tal es su gloria. El Señor pasó delante de Moisés y clamó: «Jehová, Jehová, Dios compasivo y clemente, lento en iras y grande en misericordia y en fidelidad; que usa de misericordia hasta la milésima generación; que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado». Éxodo 34:6, 7. Él es «lento en iras y grande en misericordia», «porque se deleita en la misericordia». Jonás 4:2; Miqueas 7: 18.

Dios unió consigo nuestros corazones, mediante innumerables pruebas de amor en los cielos y en la tierra. Valiéndose de las cosas de la naturaleza y los más profundos y tiernos lazos que el corazón humano pueda conocer en la tierra, procuró revelársenos. Con todo, estas cosas solo representan imperfectamente su amor (El camino a Cristo, pp. 10, 11).

Ningún hombre podía ver la gloria revelada de Dios y sobrevivir; pero a Moisés se le asegura que él contemplará tanto de la gloria divina como puede soportar su estado mortal actual. Esa Mano que hizo el mundo, que sostiene las montañas en sus lugares toma a este hombre del polvo, este hombre de poderosa fe; y, misericordiosa, lo oculta en la hendidura de la peña, mientras la gloria de Dios y toda su benignidad pasan delante de él. ¿Podemos asombrarnos de que «la magnífica gloria» (2 Pedro 1: 17) resplandeciera en el rostro de Moisés con tanto brillo que la gente no lo pudiera mirar? La marca de Dios estaba sobre él, haciéndolo aparecer como uno de los resplandecientes ángeles del trono.

Este incidente, y sobre todo la seguridad de que Dios oiría su oración, y de que la presencia divina le acompañaría, eran de más valor para Moisés como caudillo, que el saber de Egipto, o todo lo que alcanzara en la ciencia militar. Ningún poder, habilidad o saber terrenales pueden reemplazar la inmediata presencia de Dios. En la historia de Moisés podemos ver cuán íntima comunión con Dios puede gozar el hombre. Para el transgresor es algo terrible caer en las manos del Dios viviente. Pero Moisés no tenía miedo de estar a solas con el Autor de aquella ley que había sido pronunciada con tan pavorosa sublimidad desde el monte Sinaí; porque su alma estaba en armonía con la voluntad de su Hacedor (Testimonios para la iglesia, t. 4, pp. 524, 525).


Jueves 22 de junio

EL CORDERO, EL CORDERO INMOLADO

Hay muchos símbolos en Apocalipsis, símbolos bíblicos de importancia; por ejemplo, un dragón en el Cielo (Apoc. 12:3, 4, 7), ángeles volando en medio del cielo (Apoc. 14:6), una mujer montada sobre una bestia escarlata (Apoc. 17:3), y así sucesivamente. Estos figuran en la Palabra de Dios; el Espíritu Santo inspiró a Juan para que aparezcan allí, y cumplen una función importante: revelar la verdad a quienes leen las palabras de este libro y las cumplen, porque, como dice Apocalipsis: “¡Bienaventurado el que lee las palabras de esta profecía, y dichosos los que la oyen y guardan lo que está escrito en ella, porque el tiempo está cerca!” (Apoc. 1:3).

No obstante, hay otra imagen que aparece una y otra vez a lo largo del libro de Apocalipsis. ¿Cuál es esa imagen y qué representa?

Lee Apocalipsis 5:6, 8 y 12; 7:17; 14:1; 15:3; 19:7; 21:22 y 23; y 22:1 y 3. ¿Cuál es el significado del simbolismo del cordero, y por qué aparece tantas veces en el libro de Apocalipsis?

Apocalipsis 5:6, 8 y 12

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

Apocalipsis 7:17

17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

Apocalipsis 14:1

1 Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.

Apocalipsis 15:3

Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.

Apocalipsis 19:7

Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Apocalipsis 21:22-23

22 Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. 23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.

Apocalipsis 22:1 y 3

1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.

Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,

Por supuesto, como dicen las palabras introductorias del libro, esta es una revelación “de Jesucristo”. Y no solo un Cordero, sino un Cordero “muerto” (Apoc. 5:6, 12; 13:8); es decir, Jesucristo crucificado. Esto es el alma y el corazón no solo de toda la Biblia, sino del libro de Apocalipsis y del mensaje de los tres ángeles. No podemos ser fieles a nuestro llamado, no podemos hacer la obra para la que Dios ha suscitado a esta iglesia, a menos que tengamos al Cordero, al Cordero inmolado, a Jesús crucificado, como sacrificio por nuestros pecados, como el punto focal de nuestro mensaje.

“Debemos colocar intencionalmente al Cordero que fue inmolado en el centro mismo de nuestras doctrinas y misión, y en el corazón de cada sermón que predicamos, cada artículo que escribimos, cada oración que elevamos, cada canción que entonamos, cada estudio bíblico que damos, y en todo lo que hacemos. Que el amor revelado por el Cordero en la Cruz transforme la manera de tratarnos entre nosotros y nos impulse a cuidar también del mundo” (Á. M. Rodríguez, “The Closing of the Cosmic Conflict: Role of the Three Angels’ Messages”, p. 70).

Es decir, en medio de las imágenes de las bestias peligrosas, de un dragón que hace guerra, de las plagas, de la persecución y de la marca de la bestia, el Cordero, el Cordero inmolado, permanece como el centro de atención. Y solo él, y lo que él hizo, hace y hará por nosotros antes de que todo esto termine es, en última instancia, la razón del mensaje de los tres ángeles.

 ¿Por qué es tan importante que el Cordero inmolado permanezca en el centro de nuestro mensaje, no solo para darlo a conocer a otros, sino también para tu propia vida espiritual?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No hay muchos caminos que llevan al cielo. No puede cada uno escoger el suyo. Cristo dice: «Yo soy el camino… Nadie viene al Padre, sino por mí». Desde que fue predicado el primer sermón evangélico, cuando en el Edén se declaró que la simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente, Cristo ha sido enaltecido como el camino, la verdad y la vida. El era el camino cuando Adán vivía, cuando Abel ofreció a Dios la sangre del cordero muerto, que representaba la sangre del Redentor. Cristo fue el camino por el cual los patriarcas y los profetas fueron salvos. El es el único camino por el cual podemos tener acceso a Dios (El Deseado de todas las gentes, p. 618).

Cuando los labios de Cristo exhalaron el fuerte clamor: «Consumado es», los sacerdotes estaban oficiando en el templo. Era la hora del sacrificio vespertino. Habían traído para matarlo el cordero que representaba a Cristo. Ataviado con sus vestiduras significativas y hermosas, el sacerdote estaba con el cuchillo levantado, como Abraham a punto de matar a su hijo. Con intenso interés, el pueblo estaba mirando. Pero la tierra tembló y se agitó; porque el Señor mismo se acercaba. Con un ruido desgarrador, el velo interior del templo fue rasgado de arriba abajo por una mano invisible, que dejó expuesto a la mirada de la multitud un lugar que fuera una vez llenado por la presencia de Dios… Ya no era más sagrado el Lugar Santísimo del Santuario terrenal.

Todo era terror y confusión. El sacerdote esteba por matar la victima; pero el cuchillo cayó de su mano enervada y el cordero escapó. El símbolo había encontrado en la muerte del Hijo de Dios la realidad que prefiguraba. El gran sacrificio había sido hecho… Era como si una voz viva hubiese dicho a los adoradores: Ahora terminan todos los sacrificios y ofrendas por el pecado. El Hijo de Dios ha venido conforme a su Palabra: «Heme aquí (en la cabecera del libro está escrito de mí) para que haga, oh Dios, tu voluntad». «Por su propia sangre [él entra] una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención» Hebreos 10:7; 9:12 (El Deseado de todas las gentes, pp. 704, 705).

¡Qué tema de meditación nos resulta el sacrificio que hizo Jesús por los pecadores perdidos! «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz fue sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados». Isaías 53:5, ¿Cuánto debemos estimar las bendiciones así puestas a nuestro alcance? ¿Podría Jesús haber sufrido más? ¿Podría haber comprado para nosotros más ricas bendiciones? ¿No debiera esto enternecer el corazón más duro, cuando recordamos que por nuestra causa dejó la felicidad y la gloria del cielo, y sufrió pobreza y vergüenza, cruel aflicción y una muerte terrible? Si por su muerte y resurrección él no hubiese abierto para nosotros la puerta de la esperanza, no habríamos conocido más que los horrores de las tinieblas y las miserias de la desesperación. En nuestro estado actual, favorecidos y bendecidos como nos vemos, no podemos darnos cuenta de qué profundidades hemos sido rescatados. No podemos medir cuánto más profundas habrían sido nuestras aflicciones, cuánto mayores nuestras desgracias, si Jesús no nos hubiese rodeado con su brazo humano de simpatía y amor, para levantarnos (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 296).


Viernes 23 de junio

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“Siervos de Dios, con semblantes iluminados y resplandecientes de santa consagración, se apresurarán de lugar en lugar para proclamar el mensaje del Cielo. Miles de voces darán la advertencia por toda la Tierra. Se realizarán milagros, los enfermos sanarán, y signos y prodigios seguirán a los creyentes. Satanás también efectuará sus falsas maravillas, hasta el punto de hacer caer fuego del cielo a la vista de los hombres (Apoc. 13:13). Así, los habitantes de la Tierra volverán en sí para adoptar una posición.

“El mensaje no será llevado adelante tanto con argumentos como por medio de la convicción profunda del Espíritu de Dios. Los argumentos ya fueron presentados. Sembrada está la semilla, y ahora brotará y dará frutos. Las publicaciones distribuidas por los misioneros han ejercido su influencia; sin embargo, muchos cuyo espíritu fue impresionado han sido impedidos de entender la verdad por completo o de rendirle obediencia. Pero entonces los rayos de luz penetrarán por todas partes, la verdad aparecerá en toda su claridad y los sinceros hijos de Dios romperán las ligaduras que los tenían sujetos. Los lazos familiares y las relaciones eclesiásticas serán impotentes para detenerlos. La verdad les será más preciosa que cualquier otra cosa. A pesar de los poderes coligados contra la verdad, un sinnúmero de personas se alistará en las filas del Señor” (CS 670).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Elena de White declara que “el mensaje de la justificación por la fe es el mensaje del tercer ángel […] ciertamente” (Ev 193). ¿Qué significa eso? ¿Qué relación tiene la justificación por la fe con el mensaje de los tres ángeles?
  2. Vuelve a leer Apocalipsis 14:12. ¿Cuál es la diferencia entre guardar los mandamientos de Dios y el legalismo? La obediencia, ¿cuándo se convierte en legalismo? ¿De qué manera alguien que no guarda los mandamientos de Dios aun así puede ser legalista?
  3. ¿Qué respuesta puedes dar a quienes nos critican cuando hablamos de las bestias feroces y de la temible advertencia que se encuentra en el libro de Apocalipsis? Además de la respuesta obvia (que hablamos de ellas porque están allí, escritas en el Libro), ¿qué otras respuestas puedes dar?
  4. Analicen en clase los acontecimientos mundiales de la actualidad. ¿Qué cosas han visto suceder que podrían ayudar a definir los eventos finales? ¿Cómo lograr un equilibrio entre ser conscientes de los tiempos en los que vivimos y no quedar atrapados en especulaciones infructuosas sobre lo que aún no se nos ha revelado?

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